Disclaimer: Los personajes de Hana Yori Dango pertenecen a Yoko Kamio y demas asociados.
A rose by any other name
By Ishtar_moon
Capitulo 5. Y a las doce de la noche entra cenicienta.
Miercoles en la mañana me encontre de regreso en la oficina de bienes raices de la firma de abogados. Para salvar un poco mi situacion opte por un conjunto de saya y blusa que Yuki me presto luego de invadir mi casa el martes en la tarde para asegurarce que no me habia tirado a morir en la bañadera.
Todo el asunto lo encontre algo insultante. Como si Tsukushi Makino tuviese tiempo en sus manos para estar deprimida. Si cai en la bañadera fue porque las piernas me fallaron luego de invertir la mañana sentada en la sala en un intento descomunal de terminar toda la tarea que los profesores de la facultad me habian asignado. Y si mi rostro estaba humedo fue simplemente porque choque con el fondo cuando me fui en picada.
Inconcientemente tire del dobladillo de la saya. Era al menos ocho dedos por encima de las rodillas, y el aire se me colaba como una mano pervertida. Salude a las muchachas en la recepcion al entrar al edificio quienes sonrieron al unisono y me devolvieron el saludo.
Por un momento entretuve la idea de que quizas practicaban en su tiempo libre ; pero los nervios me asaltaron cuando me vi frente al elevador, empujando la idea de mi cabeza por completo. Oficialmente mi dia comenzaba hoy, y luego del chasco del lunes estaba decidida a que las cosas salieran a mi modo.
Por si acaso compre un amuleto de buena suerte que sujete al sosten con un alfiler.
El departamento de leyes de bienes raices era la unica oficina que habia en el tercer piso. Luego de salir del elevador a un pasillo tapizado en gris; te encontrabas con la recepcion a la derecha detras de unas puertas de cristal opaco con el nombre del departamento escrito en la misma.
Una vez cruzado el umbral, te encontrabas a la recepcionista del departamento, pulcramente vestida en uniforme azul indigo detras de un buro macizo. Bordeando el perimetro de la sala tenian un sofa de cortes geometricamente limpios y una mesa rectangular que servia para servir bocaditos, tanto como para archivar revistas de entretenimiento.
No era la primera vez que experimentaba esa sensacion de humildad frente al estilo estetico de la decoracion de oficinas; pero habia una gran diferencia entre limpiar espacios como esos a trabajar en ellos.
Mi corazon latio emocionado. Toque la puerta de cristal con la yema de los dedos y pense que para esto era que estaba estudiando. Para tener derecho de entrar en oficinas como estas sin una aspiradora en la mano, o la botella de desinfectante colgando del bolsillo trasero. Empuje la puerta y entre al lobby.
"Buenos dias." Salude bordeando en la euforia.
"Buenos dias, puedo servirle en algo?"
"Mi nombre es Tsukushi Makino, y desde el lunes pasado trabajo para esta oficina como voluntaria." Ofreci sin enojarme por el hecho de que la recepcionista no recordaba mi rostro.
"Ah, Makino-san! Por supuesto, Sawatari-san me dejo encargado que te entregara una lista de tareas en cuanto llegaras." Sonrei orgullosa, acercandome hacia el buro donde Midori-san escarbaba las gavetas en busca de mi lista de tareas para el dia. Justo ayer habia hablado con un compañero de clases del pre-universitario que casualmente habia escogido derecho. Al igual que yo Takuma-san estaba trabajando como voluntario para una firma de abogados, aunque mas pequeña que H&D attorneys. Me conto que aunque sus obligaciones eran limitadas, frecuentemente los abogados le permitian ayudarle con las investigaciones de los casos.
Pense en las posibilidades de sentarme en la corte y ver de primera mano como se defiende un caso frente al juez y el jurado. Incluso pude saborear la idea de encontrar informacion invaluable para la defensa. Y en mi ensoñacion, Todou-san tomaba el esfuerzo de mi dedicacion en sus manos, y me decia orgullosa: "Makino-san, si no fuera por tu apoyo, no tendria las armas necesarias para ganar este caso. Muchas gracias."
"Makino-san?" Senti que me sonrojaba. Trabajar con Todou-san seria increible. A lo major se me pegaba algo de esa confianza que Todou-san habia recogido en Francia.
"Makino-san?"
"Ah, lo siento, Midori-san. " Desperte luego de que a Todou-san se le rellenaran los cachetes y los ojos se encogieran de grandes y expresivos a dos almendras negras.
"La lista de tareas que le encargo Sawatari-san." Me entrego Midori-san. Tome el papel en mis manos y solte un gracias algo compulsivo, pero la sonrisa en mi rostro se congelo al leer mis prioridades del dia:
Limpiar el baño de mujeres: enfasis en los retretes
Fregar las tazas de café, rellenar las reservas de café (regular y descafeinado,) crema, azucar, bolsas de te, bolsas de chocolate, etc.
Limpiar las plantas de hojas secas.
Repartir memos entre el departamento y la administracion (primer piso)
Fotocopias (a la orden)
Y como si se hubiese tratado de un cambio de ultima hora, al final de la lista, escrito a mano habia una orden de comprar cigarros.
Por un destello de segundo tuve la idea loca de descuartizar el pedazo de papel ofensivo y embestir mi entrada a la oficina en busca de mi supervisor Sawatari-san; pero el lado Yuki en mi quien habia adoptado la forma dulzona y pasiva de encabritarce, me permitio doblar el papel hasta que no fuese mas que un cuadrito del tamaño de la palma de mi mano y sonreirle a la recepcionista.
"De casualidad tiene un delantal que me preste?"
Midori-san parecio acobardarce detras de su computadora. "Hmm, en la cafeteria, a lo mejor?"
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A las doce y media finalmente pude tomar asiento. La mayoria de los cubiculos que ocupan los trabajadores del departamento estaban vacios. A las doce en punto el murmullo de maquinas, telefonos, papeles, y voces ceso tajantemente cuando todos se levantaron en direccion a la cafeteria en el segundo piso.
El escritorio que me asignaron se parecia mucho al que mi profesora de primaria tenia. Era cuadrado , de planchas de formica, y con patas tres cuarto de metal negro y tres gaveteros para archivos; el ultimo estaba cellado puesto que alguien perdio la llave del mismo.
En lugar de una computadora, Sawatari-san planto una maquina de escribir algo prehistorica sobre mi nuevo escritorio. Como consuelo me hizo saber que en poco tiempo me asignarian una computadora, pero teniendo en cuenta que mis servicios eran voluntarios y mi estadia algo prematura, tuve la ligera sospecha de que no veria la computadora durante el tiempo que serviria alli.
En conjunto con la maquina de escribir, sobre mi escritorio habian dos cajuelas de plastico. Una leia Por hacer, y la otra leia, Completos. Desde que tome posecion de mi espacio la columna de Por hacer no habia menguado mucho a pesar de que no habia tomado un receso; y si alguna vez temi de que Roku se convertiria en mi nombre permanente, Sawatari-san reciclo una de las placas que alguna vez uso como identificacion cuando aun era un recien llegado a la compañia y con una maquina de escribir etiquetas, garabateo mi nombre en romaji y lo pego a la placa.
"Aqui tienes, Makino Tsukushi, junior asistente." El blanco brillante de la etiqueta contrarrestaba maravillosamente con el dorado y negro de la placa. Force una sonrisa.
"Gracias."
No tenia caso enojarce por algo como eso, despues de todo para el departamento mi existencia era desechable. Solte un suspiro largo y di un par de vueltecitas en la silla giratoria que me habian regalado.
"Hora de almuerzo." Dije en voz alta alzando mi cartera del suelo y sacando un paquete cuadrado envuelto en un pañuelo. Metodicamente, y luego de hacer espacio entre la montaña de papel, servi la mesa. Para hoy tenia arroz blanco, vegetales encurtidos, y atun en salsa- el cual traje en una lata cellada para que el olor a pescado no impregnara mis cosas.
"Itadakimasu." Ofreci con una palmadita y me dispuse a comer.
"Oh, por amor a Dios que es ese olor tan repugnante!" Me detuve a mitad de saborear un pepinillo.
"Hiede a pescado, ugf, que asco, asi no se puede trabajar." Indolente engulli un atun.
"Llama a Roku para que riegue aromatizante o algo."
Es inaudito. Me dije recogiendo el almuerzo y levantandome del escritorio. Ni comer en paz te dejan. A zancadas me diriji a la puerta, pero la dueña de las quejas me detuvo.
"Roku, trae algo de aromatizante para limpiar el aire!" Sabia que mi posicion en la oficina colgaba de un hilo, pero la tentacion era demasiada grande, por lo que agarre un puñado de los caramelos de mentol que encontre sobre uno de los escritorios cerca de la puerta y se los lance.
Satisfecha de que los habia atrapado sonrei. "Esos seran suficientes por el momento." Y me marche antes de que notara mi indirecta.
Una vez en el pasillo mire a la derecha e izquierda respectivamente. "Donde me escondere, donde me escondere?" Mi respuesta la encontre en la escalera de emergencia. Contenta camine hacia ella, sintiendo mi cuerpo pulsar contra el metal frio de la misma.
Un ventanal enorme, que parecia correr desde el techo hasta el primer piso servia de pared opuesta a mi. Contenta con mi descubrimiento, y segura de que escasamente se usaba la misma, tome asiento en uno de los escalones, y con la ciudad como ventana termine mi almuerzo en paz.
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Tsukasa Domyoji desperto en total oscuridad. En panico se incorporo en lo que creyo era su cama imperial para caer de subito hacia adelante y golpearse la tibia con lo que parecia el borde de una mesa. Maldiciendo y a tientas camino en busca de la pared. Luego de doblarce sobre una butaca y trastabillar con lo que supuso era una alfombra, Tsukasa toco la pared y deslizandoce por ella encontro el switch de la luz.
Un par de segundos le tomo a sus ojos adaptarce a la claridad y cuando lo hizo se vio en un cuarto de conferencia. Rascandoce la cabeza miro en derredor, hasta recorder que Nishida lo habia arrastrado a una reunion esa tarde como parte del requisito impuesto por su madre a cambio de tomarce ese semestre de escuela de vacaciones.
En medio de la conferencia Tsukasa se disculpo con la escusa de que tenia que ir al baño y se escondio en otro cuarto y entre la suavidad del mueble y el aburrimiento pesando sobre sus ojos se quedo dormido.
Le extraño que Nishida no habia movido cielo y tierra para encontrarlo, especialmente despues del incidente, pero sin darle mucha importancia metio la mano en el bolsillo de su chaqueta en busca del celular pero lo encontro vacio. Como un torbellino busco debajo de la butaca, entre los colchones, y hasta en un florero- por si acaso; pero fue en vano. No tenia ni el telefono, ni la billetera.
Fue entonces que se le ocurrio salir a la calle en busca de un taxi, pero lo que no tuvo en cuenta fue que en ese momento yo estaba de muy malas pulgas, ya que los tres pisos que rentaba la compañia habian quedado bajo mi responsabilidad luego de que la muchacha que trabajaba conmigo me llamo para decirme que no podia ir esa noche. Dos pisos y medio terminado, y el reloj marcando las doce y media de la noche no eran balsamo para mi cuerpo cansado, y lo que menos esperaba era encontrarme con un hombre deambulando por los pasillos de un edificio supuestamente vacio en el medio de la oscuridad como un ladron.
Con el corazon pulsando en la garganta, y el trapeador como arma, me parapete detras de una columna al acecho. En ese momento no paso por mi mente llamar al jefe de seguridad en el primer piso, o el simple hecho de esconderme hasta que el individuo se largara.
En ese momento era yo contra un potente enemigo, y cuando me lanze como un demonio en uniforme de servicio sobre el, arrancando un grito despavorido de su boca, lanzandolo al suelo con el trapeador e inmobilizandolo con las piernas y amordazandolo con la botella plastica de desinfectante, no me esperaba encontrar que el ladron fuese tan joven, ni que la piel de su rostro fuese tan tersa como la de un bebe.
"Are? Que hace un chiquillo como tu, solo en este lugar?"
