Disclaimer: Los personajes de Hana Yori Dango pertenecen a Yoko Kamio y demas asociados.
A Rose by Any Other Name
By Ishtar_Moon
Capitulo 6. La chica que sueña en colores.
Tropeze con mis pies al intentar levantarme de la mesa de centro tirando conmigo todos los libros de leyes al piso. "Dios se me hace tarde." Magulle arrastrandome hacia el cuarto imponiendome al hormigueo de un calambre que me roia la pierna. Logre levantarme apoyandome de la pared y propinandome golpecitos en el muslo entre cojeando al cuarto y cai sobre la cama boca abajo. Levante la vista hacia la mesita de noche donde mi reloj Hello Kitty marcaba las 7:30 pm. Tenia que estar en el edificio de esta noche a las 8:00 en punto.
Incorporandome en el colchon me estire a duras penas hasta alcanzar el gavetero y buscar entre las gavetas un short deportivo y un tank top que usar debajo del overall azul indigo que formaba parte de mi uniforme como limpia pisos. Me meti en ellos con facilida y ate mi pelo corto en una cola de raton. Me tome un minuto para mirarme en el espejo dandome una que otra vuelta hasta quedar de perfil y sonreir satisfecha de que tenia un vientre plano y nada de llantitas extra, pero igual no tenia mucho por detras. "Paresco tabla de surfear." Farfulle entre dientes y levante los brazos sobre mi cabeza en forma de flecha. "Es perfecta." Murmure impresionada, pero atisbe la hora reflejada en el espejo y maldiciendo por lo bajo agarre el uniforme y envesti hacia la cocina en busca de una merienda rapida que llevar.
Dentro del refigerador habia un plato con bolas de arroz que habia hecho para el almuerzo. Algo dudosa los hinque un par de veces para ver si aun eran edibles y satisfecha de su textura fresca los tire dentro de una vasija plastica sin muchos miramientos y luego de taparla la heche al bolso de canvas que traia a mano y tomando las llaves de sobre la mesa me dispuse a salir, no sin antes entretener la idea de recoger el desorden de libros que habia dejado en la sala. Concluje que como mama no estaba por los alrededores nadie me iba amonestar por mi negligencia, asi que satisfecha con eso cerre la puerta tras de mi y baje las escaleras de dos en dos.
Hoy podia estrenar la bicicleta que mi hermano me habia traido un par de dias antes. Era una cruiser amarilla con una canasta en el frente. Cuando llego a mis manos le faltaban rayos a las gomas, estaba ponchadas y la pintura completamente oxidada. Un par de lijazos, pintura y gomas nuevas me dejo un medio de transporte muy economico. Contenta como si se tratace de navidad la rode hasta la calle y monte en ella.
La empresa que alquilaba tres pisos del edificio que yo tenia a cargo, comercializaba la produccion de softwares. Era relativamente nueva, pero por los anuncios y los panfletos que tenian en las oficinas deduje que no tardarian en crecer dentro del mercado de la technologia.
Limpiar tres pisos puede que no suene como gran cosa, pero si tenias en cuenta que habia que limpiar cada cubiculo, cesto de basura, ventana y que otra cosa, te podia alcanzar la media noche. Agradeci que mi pareja de trabajo era una muchacha con suficiente energia como para ser la nueva mascota de las baterias Energizer, y junto con ella, dividiamos y conquistabamos la tarea terminando todo a tiempo. Tal vez fue por eso que cuando llegue al parqueo del edificio y ate mi nueva bicicleta a un poste de luz no muy lejos de la entrada y no vi la moped de mi compañera tuve la sensacion que te da cuando se te rompe la correa de una sandalia.
Entre a la oficina del guardia de seguridad quien me saludo desde la sala de los monitores donde veia un partido de baseball y camine hacia el cuarto de limpieza donde estaba el reloj de marcar y los carros de limpieza.
"Makino-san, llamada para ti!" Escuche al guardia llamar mientra ajustaba el ziper del overall. Di gracias por las mangas cortas del nuevo uniforme y me encamine hacia la oficina donde el guardia me hizo una seña para que tomara la linea dos.
"Moshi, moshi?"
"Makino-san? Soy yo, Yuko." Aliviada de que al menos habia llamado me recoste a la pared.
"Yuko, donde estas? Te quedaste sin gasolina?"
"Ano, Makino-san, no te incomodes, esta bien? Hoy no voy a ir a trabajar. Una amiga mia consiguio tickets para el concierto de Arashi y no puedo dejarlo pasar."
Mi cerebro no estaba funcionando a su maxima capacidad. "Arashi? Que es eso?"
"Makino-san, tienes que ponerte al dia! Te estoy hablando de un grupo famosisimo. Nunca has oido la cancion Sakura sake en la radio?"
"El punto no es de si haya oido la cancion o no, el punto es que yo estoy sola aqui sin nadie que me ayude a limpiar los pisos." Corte tajantemente pasando por alto que Yuko siempre me hacia sentir un centenar de años mas vieja a pesar de que solo le llevaba un par de años de diferencia. "No crees que si tenias planes de irte a un concierto podias habermelo hecho saber con antelacion para pedirle a la supervisora que me asignara un sustituto!"
"Vale, se me fue la musa, pero realmente no tienes que ponerte como un oso. Piensa, hoy por ti, mañana por mi. A demas son tres pisitos, y con lo atletica que eres no tendras problemas en terminar en poco tiempo."
"Yuko! Te ordeno que arrastres tu trasero para aca en este instante!"
"Oh, ya va empezar. Yeah! Puedo ver a Jun-sama!" Y la linea se corto. Me quede pegada al auricular escuchando el tono.
"MALDITA MOCOSAAA!" Rugi al mismo tiempo que el jugador favorito del guardia pego un homerun.
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Cai desmantelada al suelo del tercer piso una vez que sali del elevador. Despues de limpiar dos pisos bajo pura ira lo que quedaba de mi era un guiñapo encharcado en sudor y sin animos. Creo que en un momento me dormi detras de la columna del pasillo porque salte despavorida cuando escuche un bandazo. Alejando el sueño de mi rostro mire el reloj en mi muñeca. Eran las doce y media de la noche. Seguro que estaba escuchando cosas, razone mientras me incorporaba sin hacer ruido; pero las pisadas en el pasillo no eran alucinaciones y la figura alta que se acercaba hacia mi en la oscuridad no era obra del cansancio.
De inmediato mi cuerpo recobro vida. Estas no eran horas para que ningun empleado deambulara por los pasillos de la empresa. Despacio saque el trapeador de la cubeta de agua y conte los segundos antes de emboscar al ladron con una estocada mojada a la cara, deslizarme en una cuclilla y traerlo al piso con un golpe a las rodillas. De un palpito me avalance sobre su cuerpo inmovilizandolo con un torniquete de piernas y amordazandolo con una botella plastica. Hale su brazo lo mas que podia.
"QUIEN DEMONIOS ERES Y QUE HACES AQUI!" Demande.
El sujeto convulsionaba como una trucha en las garras de un oso. Tire de su brazo hasta escucharlo gemir de dolor. "Una vez mas, quien eres y que haces aqui?" Murmure entre dientes a su oido, pero no conte conque esa fraccion de segundo mis piernas perdieran fuerza y el sujeto usara las suyas para patearme lejos de el y catapultear su torso bocarriba. De inmediato me sente a horcajadas sobre su estomago esprimiendo todo el aire de su cuerpo en una bocanada y sujete firmemente su traquea. Bajo la luz casi nula de ese extremo del pasillo me encontre cara a cara con el sujeto y senti un escalofrio gotearme a lo largo de la espalda. Las pupilas de sus ojos dilatadas parecian no tener luz de razocinio. Tuve miedo, y se habra mostrado en mi cara porque el sujeto me derribo con un empujon de sus caderas anclando mis brazos al suelo con los sullos, pero en el momento que senti que tocaba mis piernas escuche alarmas en mi cabeza y trayendolas hacia mi lo patie con todas mis fuerzas. Lo escuche caer a un par de pies lejos de mi, y me tome un segundo para tomar aire, agarrar el trapeador y avalanzarme sobre el por segunda vez cuando el sujeto me detuvo en pleno vuelo con un pie, cegado por la unica lampara encendida en el pasillo delante de los elevadores.
"Are? Que hace un chiquillo como tu, solo en este lugar?" Pregunte en voz alta al ver su rostro bajo la luz. Era muy joven. Su complexion era palida y firme, sin ningun toque de acne juvenil o quemadura de sol. Aun suspendida en el aire mi cerebro hizo un click casi audible. Habia cometido un error, y a juzgar por la calidad de la ropa y la suela de su zapato-que aun olia a nuevo- apuntalando la escoba y mi cuerpo pense en la forma mas efectiva de salir de la fosa en la que me habia metido.
"Oh, que pena con usted, crei que era un ladronzuelo." Me disculpe lo mejor que pude retirando la escoba.
El joven grito algo que sono obceno pero aun llevaba la botella plastica en la boca arrancandome una risita burlona de los labios que ataje al instante al ver su mirada feroz. "Ah, dejeme que le ayude con eso." Ofreci tirando del pomo. El joven movio su mandibula un par de veces, me ofrecio la sonrisa mas falsa que haya visto jamas y abrio la boca para soltar un par de palabrotas. Al instante atarugue el pomo de regreso en su boca.
"Tu vocabulario deja mucho que desear, sabes?" El joven escupio la botella y me agarro del cuello del overall.
"Vocabulario te voy a dar cuando salga de aqui, te voy a demandar por asalto a mano armada."
"Y yo puedo demandarte por daños sicologicos." Dije al instante mirandolo directamente a los ojos. "Y lo que es mas importante, puedo servir de testigo para que te metan en la carcel por traspasar propiedad privada sin autorizacion."
El joven pego su frente contra la mia. "Demandarme tu? Quien crees que soy yo?"
"Un mocoso." Conteste. El joven se alejo de mi al instante, me miro un par de veces midiendo mis palabras y tornandoce a un lado como para que yo no lo viera se limpio el rostro con la manga de su camisa.
Yo trate de no soltar una carcajada. Supe al instante que no estaba lideando con un ladron de informacion. Nadie que se tomara la palabra mocoso literalmente podia ser un ladron eficiente, pero si tenias en cuenta de que se pudiese tratar de un actuacion para despistarme, entonces el susodicho era bien inteligente. Con eso en mente estudie el comportamiento del joven en busca de un indicio que lo delatara, pero a parte de considerarlo un poco idota por mirar su reflejo en la puerta de cristal de una oficina no habia grandes pistas. Dejando escapar un suspiro recogi el trapeador del suelo y lo meti en la cubeta de agua. El pasillo delante de mi parecia haber crecido al menos un par de metros mas. Luego del forcejeo con el pichon de rico mis energia solo sustentaba mi orgullo de no caer al piso y quedarme dormida.
Una semilla de idea broto en mi cabeza. Mire por encima del hombro, el pichon de rico parecia satisfecho de que su rostro estaba pulcramente limpio y ahora se ajustaba el cuello de la camisa.
"Tsukushi has caido muy bajo si piensas aprovecharte de un idiota como ese." Me amoneste sujetando el palo de trapear.
"Pero en parte es su culpa que no tenga fuerzas para terminar." Me defendi.
"Pero ya le pegaste y le desordenaste esa maraña riza que llama por pelo, que mas quieres? Mira lo flaco y blandengue que se ve, de seguro que no tiene estamina suficiente para limpiar el pasillo." Razone conmigo misma.
"Es cierto." Concluje en voz alta meneando la cabeza. "Pichones de ricos como el seguro creen que el piso amanece limpio por si mismo."
"A quien demonios llamas blandengue?" Vino la voz helada erizando la piel de mi cuello. Lentamente me torne en si y quede de nariz contra el pecho del joven.
"Es usual para plebeyos como tu eso de hablar solo?"
"Plebeyo?" Repeti insultada y al instante levante la cabeza para ponerlo en su lugar pero mi frente a penas rozaba su barbilla. Ensimismada por su tamaño irreal perdi mi impulso. Desde abajo se veia un poquitin mas maduro, mas varonil, no como la planta sin sol que habia visto antes. "Lo de hablar solo es por falta de reproductores de mp3." Balbucie al instante. Senti mi rostro arder. No tenia algo menos embarasoso que decir? El pichon de rico trato de morder una sonrisa fugitiva. Mortificada lo empuje lejos de mi y tome el palo de trapear nuevamente. "Ya vete a tu casa. Niños buenos se acuestan a dormir temprano o se los lleva el hombre del saco."
"Niños esto o niños lo otro, que edad tu crees que yo tengo?" Me pregunto arrancando el trapeador de mis manos.
"Pues la que tienes, con esa cara tan sedosa como las nalguitas de un bebe no hay manera de que tengas mas de 18 años, y eso lo digo por el tamaño que tienes." Aclare. "Que crees que estas haciendo?"
"Ayudandote? Para que dejes de quejarte como un anciano?"
"Eso es muy noble de tu parte pero como esperas limpiar el piso como si estuvieses revolviendo sopa en un caldero?" El joven miro el espiral fantastico que habia hecho en el suelo. "No es mas effectivo limpiar en circulos?"
"Eso lo dejas para ventanas, pero estas limpiando el piso, lo unico que estas logrando es revolver todos los microbios en un mismo lugar!" El joven salto azorado y yo trate de no reirme a carcajadas.
"Presta atencion pichon, porque este tipo de cosas solo se aprenden una vez en tu vida! Tu crees que limpiar es cosa simple, pero si se limpia efectivamente se elimina un setenta porciento de los germenes que deambulan en el piso!" En cualquier momento esperaba que me lanzaran el trapeador y me llamaran embaucadora, pero para mi sorpresa no nuevo recluta colgaba de mis palabras diligentemente.
"Primero tomas el trapeador de esta manera." Mostre usando una escoba. "Un buen balance de peso y velocidad hace este trabajo rapido y eficiente." Lo vi tomar posicion y suprimi una risita burlona. "Iras en linea recta sin desviarte hasta el final del pasillo, luego tomaras un paso a la derecha y regresaras en la misma forma, cuidando de no pasar por la zona humeda para evitar contaminacion."
"Tu." Me llamo con una mirada sospechosa. Trague en seco esperando el trancazo pero lo que vino me dejo boquiabierta. "Tu, que vas hacer?"
"Yo voy a limpiar las oficinas y las salas de conferencia." Me defendi. El joven meneo la cabeza como si sintiese lastima por mi y emprendio una carrera pasillo arriba probablemente para evitar que yo cambiara de opinion y lo mandara a limpiar oficinas.
Me tomo un segundo completo analizar el resultado.
"Realmente es un idota. Tsukushi, deveria darte verguenza aprovecharte de el. Gracias a Dios que tiene dinero. Seria una tragedia ser pobre y bobo." Concluje.
De vez en cuando lo veia pasar de un lado al otro del pasillo mientras limpiaba los muebles de las oficinas. Decidi que lo llevaria a su casa. No podria dormir tranquila si se quedaba sin supervisacion; si te descuidabas podia terminar sirviendo en un burdel.
Una imagen del chico completamente a la merced de un viejo verde se colo en mi mente arrancandome un sonrojo intenso. De inmediato bati la imagen lejos de mi con el plumero.
"Hey ya termine." Le escuche llamarme desde la puerta. Escondiendo el plumero a mi espalda torne hacia el. Tenia la camisa desbotonada y las mangas a medio brazo. La imagen anterior se colo en mi cabeza una vez mas flameando mi rostro.
"Ah que bien!" Puje entre risas forzadas e intente escabullirme por debajo del brazo que apoyo en la pared opuesta de la puerta.
"Por que tienes la cara tan roja?"
"Porque la sangre circula por debajo de la piel, bobo, por que crees que es? Por pensar en las musarañas?" De inmediato me tape la boca. El pichon sonrio picaramente.
"Oh, asi que las musarañas, eh? Sera porque te impresiono este cuerpo de Adonis que tengo?"
"No hables sandeces." Le hice de un lado. "Ahora cuando un viejo te asalte y te amarre del cuello a una silla y te pegue con un latigo para que lo llames tio no voy hacer absolutamente nada!" Deje claro enterrando mi indice en su pecho.
"Si que tienes una mentalidad bien torcida."
"Es tu culpa, por bobo." Eludi al instante. "Dejame ver que fue lo que hiciste."
"Hice lo que me dijiste. Limpie todo el pasillo." Dijo orgulloso mostrandome un rio de agua a todo lo largo y ancho.
"Muy bien ahora te toca secarlo." Le dije entragandole el trapeador. El pichon parecio perder las alas. "En pequeñas secciones ahora, justo como lo explique anteriormente pero en sentido horizontal! Arriba, no olvide la postura!" Continue ladrando ordenes. Mire el reloj, faltaban veinte para las dos. Lo unico pendiente era secar el pasillo y guardar el equipo de limpieza. Recorde que habia traido bolas de arroz para la merienda. Espere que el joven diera la ultima estocada y lo convide a sentarce junto a mi en el piso ahora seco.
"Aqui tienes, por tu buen trabajo." Le ofreci la vasija plastica con la merienda. "Luego de esto recoge tus cosas que te voy a llevar a tu casa." Viendo que no tomaba la iniciativa le pregunte: "Que pasa? No me digas que ahora te da pena?"
"No es pena. Nunca he visto semejante cosa, que es?"
"Arroz."
"Por que es redondo?"
"Por que no me gustan los triangulos, que crees?" Dije a la defensiva. Lo cierto es que habia tratado por el triangulo, pero en realidad nunca me salian.
"Con que esta pegado este arroz con goma? Es edible?"
"Solo agua y sal!" Proteste intentando arrebaterle la vasija.
"Asi que esto es comida de pobres." Silvo el joven impresionado aun con la vasija fuera de mi alcance.
"Disculpa por ser pobre, ahora regresamelo!" Demande y el joven cumplio al instante no sin antes tomar una de las bolas, olerlas, ruirla por el borde, masticar lentamente como catando sabores y tragarla finalmente. Me mortifico mucho el notar que mi cuerpo estaba tenso esperando por el veredicto y enojada atarugue una de las bolas en mi boca. Honestamente no estaban muy buenas.
"Dame otra." Pidio el joven estendiendo la palma de la mano. Por alguna razon me senti contenta asi que le pase dos.
"Te gustan?"
"Saben horrible, pero me muero de hambre."
"No te fuerces a comertelos entonces." Espete trantando inutilmente de arrebatarle la comida. " Tu paladar fino no puede aguantar comida tan simple." Pero el joven las engullio de un bocado y sonrio triunfante con la boca llena de arroz.
"Que asqueroso eres."
"Asqueroso yo? Asqueroso tu que hueles a zapato sucio." Como un resorte me aparte de el y oli mi ropa lo mas discreta que podia mientras el joven hacia presa de la ultima bola de arroz. Si era sincera conmigo misma si olia a sudor, y era de esperarce, pero este tipejo no tenia la menor chispa de diplomacia. Acaso era cabelloroso decir cosas como esas a quemarropa.? Estaba actuando como una chiquilla de primaria, pero mi orgullo no me dejaba aceptar mi derrota.
"Esto no es peste, es olor del trabajo." Me di una patada mental por soltar semejante bobada.
El joven rio burlon."Por supuesto, siguete diciendo eso. Peste es peste no importa de donde venga."
Roja de la ira y la verguenza embesti un dedo contra el. "Mira quien habla! La peste a gorila mojado que tienes me tiene nauseabunda!"
El joven rio con todo el pecho. "Gorila yo? Estas demente. Este es olor a dinero y clase."
"Dinero y clase?" Repeti acercandome a el aparentando oler su brazo pero el joven torno su pecho hacia mi y termine embutiendo mi cara en sus pectorales. Eran muy firmes para un tipo tan delgado. Al instante retrocedi como si me halaran del cuello con un cordel de pescar.
"Oh Dios! Es una mofeta!" Agonize en el suelo. Lo senti pararse de resorte y aputarme acusador.
"Estas mintiendo!"
"Oh Dios no estoy jugando." Me acurruque en una bola. "Creo que voy a vomitar." Magulle dolorosamente. El joven olio su camisa e hizo una mueca de desagrado y luego de localizar el baño corrio hacia el.
"Asegurate de limpiarlo cuando termines!" Grite a sus espaldas y me incorpore a mis pies. Recogi la escoba, el trapeador y una que otras cosillas y las acomode en el carrito plastico. Tome la vasija plastica, la cerre con la tapa y la deje al alcance de la mano sobre el carrito. Mire el reloj en mi muñeca. Eran las dos y cuarto. A las nueve en punto tenia que estar en la oficina de abogados. Decidi saltarme mi seccion de ejercicios de la mañana para dormir un poco mas. Mire hacia la puerta del baño.
"Cuanto tiempo se va a demorar Miss Universo?" Pregunte en voz alta y deje a un lado la idea de patear la puerta y sacarlo a rastras. "Tsukushi calmate." Respire hondo. "Te estas comportando como una niña." Mire a la puerta y frunci el ceño. En mi corazon ya habia pedio disculpas a Dios por mentir; pero teniendo en cuenta la arrogancia de mi contrincante Dios seguro entenderia mis razones.
"Que rico es tener dinero." Maldije por lo bajo. Aun tenia el aroma a sandalo de su camisa en mi nariz.
La puerta del baño se abrio y el joven marcho hacia mi secandoce las manos con un pedazo de papel toalla. Lo medi con la vista. "Espero que hayas limpiado tras de ti."
El joven se encogio de hombros y lanzo la bola de papel hacia la bolsa de la basura. Cayo justo en el centro. "Buen tiro." Me vi obligada a decir.
"Tienes quien te lleve a casa?" Pregunte mientra bajaba el ziper del overall y salia de las mangas.
"No dijiste que me ibas a llevar? Para evitar ser secuestrado por un viejo sadomasoquista?" Le escuche decir burlon.
Ate las mangas del overall a mi cintura y libre mi pelo de su atadura. Se sentia delicioso poder correr mis dedos por el. "Si no es ridiculamente lejos si te puedo llevar." Ofreci generosa. El elvador anuncio su llegada con un sonoro tin y abrio sus puertas. Empuje el carrito hacia dentro y torne mi cuerpo hacia la puerta. Miss Universo me miraba boquiabierto.
"Vas a entrar o prefieres dormir en el piso?"
"Tu eres una mujer!" Grito apuntando hacia mi con el indice.
"Por supesto que soy mujer, que creias que era un tipo?" Ladre enojada y conciente de que mi cuerpo no era precisamente el mas curvaceo que se haya visto. Viendo que el joven se sonrojaba culpable me avalance sobre el tablero del elevador y aprete el boton para cerrar las puertas. "Camina hasta tu casa!" Sentencie, pero no esperaba que sus reflejos fueran tan buenos y que tirara la mano para detenerme. Por un segundo imagine su mano triturada por la puerta y me tire sobre el boton de pare.
El joven camino sonriente lanzandome una miradita jocosa. "Estos elevadores tienen sensores para evitar accidentes." Metio las manos en los bolsillos y me midio de pies a cabeza mientras yo parecia bailarina de cuerdas estrechandome por encima del carro para alcanzar la pizarra del elevador.
"Ya lo sabia." Murmure por lo bajo.
"Tienes la conciencia muy negra, muy negra..." Canto en mis oidos mientras las puertas del elevador se cerraron.
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"Que clase de bike tienes?" Me pregunto el joven al salir del edificio. Para ser octubre la noche era calida. Ignore la pregunta y opte por estirar mis musculos, especialmente las piernas. "Nunca te han dicho que a caballo regalado no se le mira el colmillo?" Dije arqueando la espalda.
"Traiste un caballo?!" Trate de ser civilizada pero la intolerancia me brotaba por los poros.
"Eres idiota o te haces? Por supuesto que no es un caballo. No dije que era una bike?"
El joven aparento desdeño arrancando una sonrisa de mis labios. "Es una cruiser amarilla." Conteste estrechando los laterales.
"Cruiser? Nunca he escuchado esa marca. Produccion barata para pobres?" Senti las puntas de mis orejas arder.
"Pues es muy economica y no arruina el medio ambiente!" Defendi a mi querida bicicleta.
"Una hibrida?" Me pregunto. Tuve la sensacion de no estar hablando de la misma cosa, pero teniendo en cuenta de que podia usarla tanto en asfalto como en tierra supuse que estaria bien llamarla asi.
"Supongo que si." Accedi y me encamine hacia el poste donde la habia atado. "Esperame aqui, no quiero que te pierdas." Ordene. De regreso me encontre con un cuadro muy chistoso. Miss Universo tenia la boca abierta.
"Tienes que estar bromeando." Me dijo apuntando a la bicicleta. "Dijiste que era una bike!"
"Y lo es." Concedi guardando mi bolsa en la canasta y urgando en la misma en busca del casco que traia en caso de que hubiesen policias merodeando. "Vienes o te quedas?" El joven dio la vuelta alrededor de la bicicleta.
"Estas segura de que no se va a desarmar? Se ve algo floja."
"Me voy!"Grite pegando el pie en el pedal.
"Espera!" Le escuche gritar y sostener la parrilla parandome en seco. "Por que no me dejas manejar y te sientas atras como una chica. Sabes? De lado?" Dijo mostrandome como se hacia.
"Por supuesto." Dije dulzonamente quitandome el casco y volteandom hacia el. "Se me olvidaba que los bebes tienen que llevar proteccion!" Y sembre el casco sobre su cabeza. " Te montas o te quedas!"
El joven concedio a regaña dientes sentandoce de lado porque sus piernas eran muy largas. Complacida tome el mando. "Asegurate de no pegar las piernas a los rayos, no queremos dañarlas verdad?" Sin esperar por su respuesta pegue el pie en el pedal y sali del parqueo hacia la calle desierta.
"Hacia donde?" Pregunte por encima del hombro.
"Sigue recto, yo te digo donde doblar."
Senti su brazo anclarce a mi cintura al doblar una curva estrecha a toda velocidad. Tenia en mente pedirle que lo retirace pero la idea se fue de mi mente al sentirme volar un segundo antes de decender una loma. Amaba esa sensacion mas que nada, asi que ignore los gritos de loca a mi espalda y el brazo que me apretaba aun mas.
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"Ya llegaste sano y salvo." Escucho Tsukasa a medias. Su cuerpo aun temblaba del miedo. Una cosa era montar su Hayabusa con su asiento comodo y amortiguadores de primera, y otra cosa muy diferente era ir de lado en una bicicleta con una loca al mando.
Valientemente se incorporo en sus pies. La escucho silbar apreciativamente y algo como orgullo se encendio en su pecho. "Asi que aqui es donde vives. Nada mal, nada mal."
"Miralo bien, porque probablemente sera tan cerca como llegues a un edificio como este." La chica no fallo en torcer los ojos y hacer ese chasquido comico con la lengua. "Que desagradable eres. Quien te dijo que esta seria la ultima vez?" Tsukasa sintio su pecho pulsar dolorosamente y la punta de sus orejas quemar. Tragando en seco se adelanto.
"No me digas que quedaste enamorada de mi. Ah, que voy hacer?" Rio cruzandoce de brazos. " Ahora tengo a una plebeya atras de mi. Es casi como un cuento de Sha-kes-pe-are."
La chica le pego una patada por detras de las piernas haciendolo perder el equilibrio.
"Baka." Dijo estirando la palabra burlonamente. "Quien se va enamorar de un bobo como tu. Un dia sere una gran abogada y podre vivir en un apartamento como estos. Pero tendra que ser otro edificio." Dijo montando la bicicleta. "No quiero tenerte como vecino y que se me pegue la idiotes tuya." Y sacandole la lengua como un crio se marcho en su bicicleta amarillo fosforecente.
Tsukasa no podia esconder la risita burlona que brotaba de su boca.
"Que nena tan boba." Dijo aunque su voz no tenia malicia alguna. "Asi que quiere ser abogada. Con ese caracter tan explosivo probablemente termine presa junto a su cliente." Riendo divertido como no lo habia hecho en mucho tiempo, se dirigio hacia el lobby del edificio donde un panel de numeros y una pantalla liquida precedia las puertas de cristal.
Automaticamente presiono 202 en la pizarra y espero un par de minutos hasta que la imagen de Rui aun medio dormido aparecio en la pantalla.
"Tsukasa? Que haces aqui a las tres de la mañana?"
"Prestame tu telefono quieres? Necesito llamar a la casa."
"Donde esta tu telefono?"
"Se lo comio un elefante! No hagas tantas preguntas y dejame entrar!"
"Me regreso a la cama." Decidio Rui haciendo un ademan de cortar la comunicacion, pero Tsukasa lo detuvo.
"Vale. Cuando desperte en la sala de conferencia no lo traia conmigo."
Rui estimo por un par de minutos si lo dejaba pasar o no para finalmente acceder y apretar el interruptor.
Tsukasa se abrio paso hacia el elevador. Rui habia dejado la puerta abierta para el. Lo encontro en la cocina urgando en el refigerador en busca de algo que beber. Tsukasa tomo asiento en una de las banquetas mientras Rui deliveraba entre un carton de leche o un carton de jugo. Tsukasa tomo el jugo bajo la mirada inquisidora de su amigo de infancia.
"Que cosa?"
"Por que traes un casco de bicicleta rosado?"
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"Asi que terminaste limpiando el piso de uno de tus asociados despues de la reunion." Contemplo Rui sentado en la esquina del balcon de su apartamento. Habia mas de cinco pisos de altura y aun asi Rui parecia a gusto como un felino trepado. En sus manos traia el casco que le habia arrebatado a Tsukasa. Era ordinario, excepto por el rosado chillon que lo cubria.
"Yo diria que fue un acto de caridad. La pobre estaba muy desnutrida." Justifico Tsukasa contemplativo o tratando de ignorar el escalofrio que le propinaba la audacia de su amigo.
"Aun asi." Objeto Rui probandoce el casco. "Que el grand Domyoji Tsukasa se compadeciera del sexo mas debil es cosa de ficcion. Seguro que era una belleza incomparable."
"No es gran cosa; a penas me llegaba a los hombros. Pelo negro corto, ojos grandes, flaca, o mas bien huesuda. Eso, huesuda. Y tiene tremenda fuerza, por un momento crei que estaba luchando contra un tipo."
"Luchaste con una chica?" Pregunto Rui burlon. Tsukasa le miro azorado al notar que habia dicho mas de lo que tenia planeado y volteo los ojos hacia la calle.
"No luche con una chica! Como crees? Lo que pasa es que la pobre se enamoro de mi y se me colgo del cuello y no podia safarla. Eso, se enamoro de mi. Como un cuento de Sha-kes-pe-are!"
Rui levanto una ceja incredulo. "Es Shakespeare." Corrigio, pero Tsukasa le hizo de lado. "Aun asi me parece increible que Nishida-san te haya abandonado. Especialmente despues de tu casi secuestro."
"Deve ser la vejez. Nishida se deve estar volviendo senil."
"Asi que Tsukasa se encontro una chica que quiere ser abogada y limpia pisos." Rui se bajo del balcon y Tsukasa agradecio al cielo por ello. Estaba a un latido de un infarto.
"No creo que lo logre." Interrumpio Tsukasa. "No solo tiene mal caracter, pero sin dinero, ni influencias que la ayuden terminara trabajando para servicios sociales."
"Creo que lo importante es el sueño de cumplir una meta." Contemplo Rui entrando al apartamento. En una esquina de la sala tenia una gran piano en blanco marfil, y en una mesa adyacente varios trofeos y fotos de concursos de violin y piano en los que habia participado durante su niñez. Tsukasa le siguio cerrando la puerta del balcon tras de si. Rui le entrego el casco justo cuando el timbre de la entrada reboto por la habitacion. El rostro sonriente de Nishida aparecio en la pantalla liquida a un lado de la puerta.
Con una palmadita cordial se despidio Tsukasa al salir del apartamento. "Te veo luego." Murmuro dejando a Rui atras. Luego de cerrar la puerta Rui Hanazawa bostezo con ganas y apago la luz de la sala dejando al piano y al violin en sombras.
"Domyoji-sama le pido disculpas por abandonarlo en el edificio." Dijo Nishida bajando la cabeza. Tsukasa ignoro al asistente de sus padres y entro al auto. El chofer cerro la puerta tras de el.
"Lo dejare pasar. Hoy me siento benevolente."
Nishida sonrio gustoso tomando asiento al lado del joven heredero. El auto emprendio la marcha.
"Lo cierto es que no fue una negligencia de nuestra parte. Fueron ordenes de Kaede-sama que comprobaramos la eficacia del nuevo microchip de rastreo instalado en su cuerpo."
"El que!" Vocifero Tsukasa levantandoce de resorte y pegandoce con el techo del auto. Nishida suprimio una risa involuntaria. "Domyoji-sama por favor permitame explicarle." Intento apaciguar al joven amo quien tomo asiento aun desencajado.
Nishida abrio un portafolios sobre sus rodillas mostrandole al joven heredero la pantalla de una laptop. Al instante abrio un programa donde se veia un mapa de la ciudad de Tokyo y una lucecita amarilla que se movia a lo largo de una linea que representaba una calle.
"A raiz del incidente de hace un par de dias. Kaede-sama autorizo la implantacion de este microchip."
"Donde esta?" Pregunto Tsukasa arremangandoce la camisa en busca de alguna marca de cirugia.
"No esta localizada ni en los brazos o las piernas porque pueden ser facilmente amputadas o quemadas. El lugar ideal es bajo la tetilla izquierda donde puede leer el ritmo cardiaco con mejor facilidad. De esa manera." Continuo Nishida abriendo otra ventana del progama donde se veia el diagrama de un cuerpo humano junto con varias graficas que leian el ritmo cardiaco, la temperatura corporal y hasta el nivel de adrenalina. " Aun sin guardaespaldas podremos localizar a Domyoji-sama donde quiera que este y podremos juzgar su vitalidad acorde a las lecturas de su cuerpo."
"Esa mujer cree que soy un conejo de india! Como se atreve a invadir mi cuerpo sin mi autorizacion!" Reclamo Tsukasa colerico. Nishida ajusto sus espejuelos.
"Domyoji-sama no es una persona comun. Sobre sus hombros esta el futuro de un imperio economico que iria a la quiebra si su heredero llegara a sufrir un infortunio. Esta en sus intereses el cuidar de su cuerpo, y si el joven amo no lo prioriza, su señora madre no tendra reparos en hacerlo por usted."
Tsukasa alejo la vista enojado negandoce a tocar el asunto en toda la noche.
Un par de semanas mas tarde se montaria en la Hayabusa y regresaria al edificio donde conocio a la chica pobre de los sueños grandes. Resguardado por la oscuridad de la noche en el parqueo se pregunto varias veces las razones por las cuales habia terminado alli y de por que queria verla de nuevo. Tomando el casco rosado como justificacion entro al edificio y le ordeno al guardia de seguridad que llamara a la joven que limpiaba pisos. Un par de minutos despues una chica bajita con el cabello color purpura salio del elevador. Al verle sus ojos pequeños se abrieron como platos y atajando un chillido extraordinario comenzo a brincar en la punta de los pies.
"Gane! Gane!" Chillaba entre brincos. "La cita con Domyoji-sama, Gane!" Pero Tsukasa se dio a la fuga de inmediato desencadenando rumores que podian competir con las famosas aparaciones de Elvis Presley en las Vegas.
Esa noche fue la ultima que pasara limpiando pisos. Mi suerte parecio cambiar cuando al llegar la tarde y antes de irme a casa, uno de mis superiores trajo un sobre amarillo a mi mesa.
"Necesita fotocopias?" Le pregunte mirandolo a los ojos. El hombre quien era uno de los asistentes de abogados de los tantos que habia en el departamento sonrio sin mucha gracia y dejo caer el sobre en mi mesa.
"Este sera tu primera tarea. Necesito la evaluacion final en mi mesa, mañana, a primera hora." Estupefacta abri el sobre y saque varios documentos de lo que parecia una propiedad a la venta.
"Tu tarea es ir al lugar, verificar que el testimonio dado por el dueño es real tal y como lo dice en esa copia. Escribir un reporte sobre ello, tomar fotos y traermelos."
"Esta bien que lo haga? Digo, no habra problemas con los jefes del departamento?"
"Si tienes dudas se lo doy a otra persona."
"NO!" Me avalance tomando el sobre. Sonriendo para quitarle algo de urgencia a mi voz hice un ademan con la cabeza. "Muchisimas gracias. No tendra quejas de mi trabajo."
Mi superior sonrio y se marcho dejandome atras con la encomienda. En ese momento tenia que haber cuestionado la forma en la que la tarea llego a mis manos. O al menos la razon por la cual me habian escogido de entre tanta gente con esperiencia, pero yo estaba feliz de finalmente hacer algo mas que fotocopias y mensajeria entre departamentos; y para ser sincera no tenia planes de hechar a perder mis chances de dejar una buena impresion.
Pero desde cuando la vida va en linea recta?
AN: Gracias por su paciencia, y por los review que he recibido hasta ahora. Espero que este capitulo sea de su agrado y dejenme saber cualquier discrepancia o error que puedan encontrar. Un beso para todos y no vemos en la siguiente ;D
