Disclaimer: Los personajes de Hana Yori Dango pertenecen a Yoko Kamio y demas asociados.
A Rose by Any Other Name
By Ishtar_Moon
Capitulo 7. Rescate a lo Wonder woman
El cielo era una explosion de aquarelas en ciruelas, dorados y arandanos sobre el horizonte linear de los edificios. Desde el vagon de tren donde viajaba se veian increibles a traves de los ventanales. Despues de haber recibido la tarea de mi superior decidi dejar la bicicleta en el restaurante de Yuki y tomar el metro hacia la direccion escrita en el sobre. Estaba en otra perfectura, por lo que era mas rapido ir por tren. Bajo el arrullo del mismo, pensaba en lo que podria encontrarme alli. Los papeles en mi posecion hablaban de un almacen que habia sido descontinuado por varios años y el cual habia sido vendio a nuestro cliente con el proposito de construir un supermercado. Estaba cerca de una zona rural, lo cual garantizaria clientes para el nuevo negocio, ademas de abrir fuentes de empleo.
Mientras esperaba por el tren habia leido todos los documentos dentro del sobre y entre ellos vi copias del diseño que habia entregado el arquitecto a cargo del proyecto. Las imagenes se habian hecho en la computadora, pero el resultado final se veia muy bonito. Especialmente porque tenia un mini cine, restaurantes, y salon de video juegos en el ultimo piso. Sonriente espere con ansias el arribo a la estacion de Meguro.
*_*_*_*
Camine por varias calles estrechas, y atravese un parque, y no fue hasta que le pregunte a un estudiante de secundaria que no di con el lugar. Mi primera impresion era que el lote se llevaba una cuadra y media, y la otra, que me parecio estraño, era que el almacen estaba rodeado de una cerca de bloques como de dos metros de alto y que la entrada principal tenia una reja y un candado.
Saque el sobre de mi bolsa de mensajero y busque el mismo por una llave que estuviese incluida con el resto de los documentos, pero no habia tal llave y el lote estaba apartado de las casas de los vecinos. Di un par de vueltas por el perimetro en busca de alguien que pudiese ayudarme, pero ni la estacion del guardia de la cuadra estaba cerca. Algo molesta pense que tenia que regresarme a casa y decirle a mi superior que no pude cumplir mi tarea, pero la idea no me agradaba asi que volvi a la entrada principal, mire que no habia nadie cerca y sin mucho esfuerzo escale la reja y salte dentro de la propiedad.
Haciendo a un lado la parte en mi que estaba muy decepcionada por mi comportamiento erroneo y que tenia la voz de Yuki, pero mucho mas enojada; saque la camara digital que le habia pedido prestada a Yuki antes de salir del restaurante y tire un par de fotos sin ningun estilo estetico, pero en el angulo que supuse se podia ver la propiedad claramente. El almacen como tal, era un gran bloque rectangular, con ventanales llegando al techo que descendia como un palomar, y que por cierto albergaba a una que otra familia de pajaros a juzgar por la cagalera chorreando por las paredes. La puerta de la entrada era lo suficientemente ancha y alta para que una rastra, o un montacarga entrara y saliera sin ningun problema, pero para el personal habia otra mucho mas pequeña y que tenia un cartel que decia propiedad privada y que los intrusos serian perseguidos por la ley.
"Technicamente no soy una intrusa." Me convenci tomando el llavin de la puerta que cedio sin problemas para mi gusto. Dentro habia muy poca luz porque ya estaba oscureciendo, y olia a humedad y orine. La puerta parecia tener un brazo hidraulico porque se cerro al instante detras de mi dejandome en completa oscuridad. Por un segundo crei escuchar un gruñido a mi izquierda, pero so lo achaque al sobresalto que me habia provocado la puerta. Suavemente, con cuidado de no hincarme con algun hierro abandonado busque el interruptor de la luz a lo largo de la pared, pero al encontrarlo me di cuenta de que no servia.
"Por supuesto que no sirve Tsukushi, quien va a pagar electricidad por un lugar abandonado?" Acordandome que tenia una camara digital tire varias fotos buscando que el flash fuera lo suficientemente fuerte como para indicarme que habia a mi alrededor, pero tan pronto como el destello iluminaba el piso de cemento se apagaba igual. "Tsukushi, usa el telefono!" Me dije con una palmada en la frente y de inmediato saque el celular que hacia poco me habia comprado y lo abri. La luz de la camara de grabar era suficiente para caminar sin tropezar asi que me aventure sin problemas. No habia duda que el lugar estaba desierto, lo cual era una ventaja porque asi el proceso de derrumbe se podia llevar a cabo sin contratiempos. Lo que pasaba muchas veces, era que las pandillas se apoderaban de los almacenes y los vandalizaban, pero en este no habia señales de grafitti. Salvo por un pasillo como segundo piso, sostenido por vigas de hierro empotradas en el piso. Hasta ese entonces solo habia examinado el lado derecho pero me encontre que la luz habia menguado porque no habia usado el video, sin problemas lo volvi activar y levante la mano hacia mi izquierda y encontre cuatro ojos dorados. Pestañe. Eran doberman, adultos, gruñendo amenzadoramente y demasiado cerca.
Sude frio y trague en seco. Una mordida de un animal como esos podia ponerce fea, especialmente en un lugar abandonado como este. Si me movia bruscamente atacarian mas pronto de lo que yo podria escapar, pero hasta ahora me habia seguido sigilosamente asi que aposte en continuar lentamente y busque la forma de ponerme a salvo de alguna manera sin perderlos de vista. No muy lejos de donde estaba habia una escalera, no me serviria de nada si me alcanzaban, pero desde el segundo piso podia llegar a la ventana. Suavecito camine tragandome el miedo lo mejor que podia, iba casi de espaldas, los perros me seguian sigilosos. Continue arrastrando los pies por el piso para no tropezar, uno, dos, tres, cuatro pasos, y al quinto choque con unas cajas que no habia visto, cai de espaldas al suelo y los perros se avalanzaron contra mi. Los senti morder la bolsa que use para cubrirme el rostro y los patee lejos de mi, pero estaban ensañados con el asi que lo tire lo mas lejos que pude y corri en direccion a las escaleras usando el telefono como luz. No habia llegado a la baranda y casi pierdo la pierna en las fauces del otro. Sin saber como me levante en vuelo usando la baranda y como una gimnasta cai en el pasillo del segundo piso pero el perro subio las escaleras y lo tenia de regreso a mis espaldas. Corri a todo pulmon y sin luz. Tenia en mente engancharme de las rejas de una ventana al otro extremo pero de subito pise en falso y cai al primer piso en un bulto de cajas de carton vacias; aun asi me habia lastimado con el impacto y cuando senti al otro perro avalanzarce sobre mi no pude hacer mas nada que gritar por ayuda y fue entonces que la puerta del almacen se abrio como la boca de la ballena y la luz de un carro me cego. Note que los perros no estaban cerca, y tambien note la figura humanoide caminando hacia mi, pero por el faro del carro no podia ver su rostro.
"Que demonios haces aqui? No sabes que esto es propiedad privada!"
"Represento a la oficina de H&D attorneys, nuestro cliente compro la propiedad y yo solo estaba chequeando que el testimonio estaba en orden." Explique en carretilla.
"Oh, asi que ya nos vendieron el local." Dijo la persona en un tono algo triste.
"Me puede ayudar? Creo que me he fracturado un hueso!" Menti enojada, aunque el dolor que tenia en el coxis me iba a durar una semana.
"Por supuesto! Disculpeme." Me dijo y se acerco a brindarme una mano, y asi fue como conoci a Sayako. Despues de este incidiente nos convertiriamos en buenas amigas, pero en ese momento yo no tenia nada bueno que pensar de la mujer de sonrisa bonachona y ojos azorados.
*_*_*_*
"Un refugio para mascotas?" Repeti para enteder la historia que Sayako me estaba contando de regreso al carro donde la mujer, quien se habia presentado como activista para la sociedad de proteccion contra la crueldad de animales en Meguro a media jornada, (el resto de su dia lo pasaba como la okami-san de un restaurante de soba) me curaba las heridas.
"Asi es. Mi esposo y yo conocemos al dueño del almacen y el dejo el local a nuestro cuidado. Hace un tiempo que yo rescate dos perros que unos muchachos habian usado para peleas y que habian terminado en muy mal estado, cuando tenia tu edad, asisti a la escuela para estudiar medicina veterinaria, pero mi padre enfermo y siendo hija unica tome posecion del restaurante hasta que el regresara, lamentablemente, no lo hizo, y no tuve corazon para dejar a mi mama al mando de todo."
"Lo siento." Murmure sintiendome mal por mi actitud.
"No hay problema, al final termine mis estudios, y gracias a eso pude salvar a estos dos bebes malcriados que te han asustado tanto." Dichos bebes eran se parecian mas a los perros chichi de Okinawa que a los dos angelitos que veia Sayako.
"Nuestra casa es muy pequeña para tener dos doberman viviendo con nosotros, asi que cuando el dueño nos encargo el cuidado de la propiedad le propusimos mantener a los bebes dentro para evitar vandalismo, a lo cual el acepto."
"Pero?" Indague cuando Sayako llego a una pausa culpable.
"Bueno, entonces ahi aparecieron la familia de los Michi, Paco, Felpudo, Tortuga, Bianca, Pierre, Lassie y Medio Muerto."
"Medio Muerto." Repeti imaginandome la clase de mascota que llevaria tal nombre.
"Quieres conocerlos?"
"Seguro." Dije porque que mas daba. Si habia estado a punto de ser devorada por dos doberman, eso me daba el derecho de conocer a Felpudo y a Medio Muerto.
*_*_*_*
Ataje un bostezo de regreso a casa en el tren. Sayako se ofrecio a llevarme a casa, pero tuvo una emergencia que atender, aparentemente Philip, la perra mestiza de una vecina estaba teniendo contracciones y su embarazo habia sido dificultoso.
No podia negar que una parte de mi pensaba que todo eso era una gran boludez, pero la otra parte de mi que albergaba mi lado ñoño hubiese querido quedarce y asistir a un parto, despues de todo la unica mascota que habia en mi casa era un gato macho con una pelotas gigantes y bandolero. Seguro que tenia hijos en toda la cuadra. Habia una tercera parte de mi que estaba pensativa, y esa se quedo conmigo mucho despues que me despidiera de Sayako aconsejandole que buscara otro lado donde refugiar a las mascotas ya que no estaba pagando por el local y su presencia alli era ilegal. Sayako habia rescatado mas de una docena de animales sin contar con los Hamsters. La mayoria habian perdido sus hogares cuando la economia decendio tanto que era dificil mantener a los humanos. Otros se los habian encargado con lagrimas en los ojos porque no tenian donde tenerlos en los nuevos apartamentos; otros habian sido rescatados de dueños que los hechaban a pelear por dinero y los mantenian en condiciones deprobables y los ultimos eran victimas de la ira de los humanos y habian sido torturados, o mutilados por placer. Ese era el caso de Felpudo, que a diferencia de su nombre no tenia por pelaje mas que unos cuantos mechones. La mayoria de su cuerpo estaba cubierto de cicatrices de una quemadura que unos malvados le habian propinado cuando lo bañaron con combustible y le tiraron un cigarro. Sayako lo vio a tiempo y le tiro encima el carton de leche que habia comprado esa noche salvandole la vida.
Que clase de criatura hace una cosa como esa? Solamente el hombre, y ese pensamiento me abrumaba.
Pase por una tienda para imprimir las pocas fotos que tome antes de irme a casa. Junto con las del local imprimi una de Sayako con su manada de animales. Sonriendo camine hacia mi apartamento y vi la luz encendida. Subi las escaleras con renovada energia y abri la puerta de mi apartamento que olia delicioso.
"Tadaima!"
"Okaerinasai, one-chan." Me recibio Susumo desde la cocina.
No habia nada que me levantara el animo como el aroma del sazon de mi hermano, asi que salte de puntillas como en una caricatura y lo abrace bien fuerte por detras.
"Que hay de cenar?"
"One-chan, ten cuidado que se derrama la salsa."
"Lo siento, lo siento, pero esto huele divino, que cosa es?"
"Pasta a la bolognesa."
"Desde cuando cocinas pasta? La semana pasada me preparaste comida Thailandesa. Por fin te decidiste dejar la musica por la cuisine?"
"Nunca." Me hizo a un lado con un trapazo. "Susumo Makino sera un musico famoso."
"Realmente no entiendo como padre y madre dieron a luz a un par de soñadores como nosotros." Mencione complacida deshaciendo la cola de raton en la que tenia mi pelo.
"Me voy a dar un baño."
"Esta bien, para cuando termines la mesa ya estara servida, pero One-chan me tienes que contar como terminastes con esos vendajes en la pierna y en el brazo."
"Es una historia interesante." Mencione por encima del hombro de camino al cuarto donde vi un sobre amarillo con mi nombre escrito en romaji.
"Susumo, es ese el pago del gimnasio?"
"Si." Me respondio desde la cocina. "Tu jefe paso por aqui y me lo entrego personalmente, dice que hay algo que te va a gustar mucho!"
"En serio?" Pense no muy convencida. Mi jefe era un ex-pelotero de Corea del Sur que habia ingresado al equipo de Japon en los ochenta. Devido a un lio y una herida durante un juego, el hombre se vio obligado a retirarce y para no regresar sin dinero ni victoria a Corea decidio quedarce en Japon y montar un gimnasio. Sabias que era Coreano porque vivia diciendo Aigo, y chasqueando la lengua contra el paladar, pero fuera de eso habia adoptado a Japon como su nuevo hogar; pero a pesar de su historia conmovedora, que seguramente fue editada en su reproduccion, Chung Ho-san era un viejo verde en todo el sentido de la palabra y ultimamente se le habia ocurrido que a mi me hacia falta un novio y andaba ligandome con sus "amigos" de los cuales siempre traia fotos a mano, y que eran honestos y trabajadores, aunque la pinta de descarados se le salia del retrato.
"Mejor me doy un baño." Decidi, asi me sentiria relajada y benevolente antes de abrir el sobre.
*_*_*_*
"One-chan, quiero pedirte disculpa y darte las gracias por tu ayuda." Me dijo Susumo antes de comer inclinandoce delante de mi formalmente.
"Susumo, de que hablas? Vamos levanta la cabeza y come o no te dejare nada."
"En serio me sentiria mejor si one-chan se lo comiera todo."
"No seas bobo y come." Ordene algo mortificada. Susumo se incorporo y hurgo su porcion de espaguetti sin muchas ganas. Exasperada deje mi tenedor a un lado y me cruce de brazos.
"En que quedamos Susumo Makino-kun?"
"En que no haria un lio de la ayuda que one-chan me esta brindando."
"Y por que rompes el trato?"
"Porque no veo justo que One-chan tenga practicamente tres trabajos y la universidad cuando con un trabajo y lo que le sobra de la ayuda financiera puede vivir comodamente y sin problemas."
"Susumo, no me dijiste que querias estudiar musica en Momogaoka?"
"Si."
"No hablamos que el pago por aplicacion, y el primer año de estudios tenia que ser pagados juntos y que era una cantidad considerable de dinero?"
"Si."
"Y no llegamos a la conc lucion de que te enfocarias en aumentar tu escalafon y de practicar para el examen de entrada y de que yo me ocuparia de reunir el dinero para pagar?"
"Pero aun asi, one-chan tiene su carrera de que preocuparce, y yo podia buscarme un trabajo a media jornada..."
"Imposible!" Interrumpi irritada, aunque no con el. Sabia que Susumo era mas suceptible que yo en muchos aspectos, por eso algo tan sensible como la musica se le daba con facilidad. Lo vi sentado frente a mi, aun joven, con la vista gacha y los puños apretados y senti lastima y orgullo al mismo tiempo y una necesidad de protegerlo. "Escuchame que no lo hago por terca. Decidi ayudarte porque me conosco y se que tanto puedo hacer, no es que menosprecie tus habilidades, al contrario, te admiro mucho porque se que es dificil para ti vencer tu caracter introvertido para subirte a una plataforma y tocar para otras personas y hacerlo muy bien. Dame tus manos." Le pedi y las aprete bien fuerte cuando me las dio. Las estudie en las mias. Eran manos de un joven que aun conservaban su caracter noble, pero que ya tenia cayos en los dedos por seguir su deseo de tocar musica. "Si mi deseo de ayudarte incondicionalmente no te satisface, piensa entonces que se trata de un prestamo, y cuando hayas logrado tus sueños, y yo necesite de tu ayuda, brindamela aunque tengas que embutirmela a regañadientes."
Lo vi reir y le bese la mejilla. "Vamos, a comer que me muero de hambre!" Vocifere como el ogro del cuento. Luego de eso nos peleamos por mas pasta, encontre que junto con mi cheque de la quincena mi jefe me habia incluido un cupon de descuento para un implante de senos que me hizo hervir la sangre y a Susumo rodar por el piso de la risa. Luego termine mi reporte mientras le escuchaba tocar la guitarra y escribir las notas en una libreta y cuando ninguno de los dos podia mantener un ojo abierto nos dormimos juntos, como cuando Susumo era un crio y se colaba en mi cama porque tenia frio.
En la mañana lo mande a la escuela y me llegue a la oficina a entregar el reporte. El assistente de abogado levanto una ceja al ver el reporte escrito a mano, pero no podia quejarce, si de algo estaba yo orgullosa era de tener una caligrafia impecable. Al final el assistente decidio que tenia tiempo para pasar el reporte a la computadora e imprimirlo y se lo asigno a la secretaria.
Era la primera vez que hacia un trabajo de ese tipo, y me incomodo algo que el asistente no hubiese comentado nada al respecto. De salida decidi saludar a las chicas de la recepcion y las encontre escuchando un programa de radio con un locutor algo ecentrico que se hacia llamar Jumpei-sama.
Interesantemente, su nombre me salvaria el pellejo, luego que a la mañana siguiente, de frente al ascensor de la oficina recibi una llamada en mi celular.
"Moshi, moshi?"
"Makino-san? Soy yo Sayako."
"Sayako-san? Como estas?"
"Mal, Makino-san, muy mal. Recuerda cuando me dijiste que me darias una semana para encontrar un local donde llevar a mis refugiados?"
"Si, encontraste algo?"
"No he tenido tiempo ni cabeza para eso, Makino-san, las maquinas demoledoras estan aqui y no me dejan entrar para rescatar a mis animalitos! Oh Dios que voy hacer si me los matan?"
Senti mi corazon detenerse por un largo segundo antes de que la sangre pareciera estallar en mi cabeza.
"Sayako-san, por ningun motivo dejes que derriben el almacen sin antes sacar a los animales de alli! Y por Dios bendito no cometas una locura, esta bien? Dame un minuto que voy hablar con mis superiores!"
Y en ese estado, y sin esperar por el elevador subi las escaleras hasta el tercer piso y embesti contra la oficina del director de departamento para encontrarme a mi jefe y a un joven cuyo rostro se grabo en mi mente desde el dia que puse un pie en H & D attorney.
"Supongo que eres Makino-san." Dijo el joven midiendome con la vista.
Sin decir palabra asenti con la cabeza. "Sabes que tu ineficiencia nos va a costar una fortuna arreglarla?" Interrumpio mi supervisor
Intente defenderme de alguna manera, pero las palabras me fallaban.
"Ahora mismo me acaba de informar el jefe de obra que una mujer choco su auto contra una de las maquinas demoledoras, y no solo eso, en estos momentos hay mas de quince personas haciendo un cordon alredor de la propiedad." Me informo mi superior. "Recoge tus cosas y marchate."
Sus palabras casi me sacan las lagrimas, pero pense en Sayako quien salvaba vidas cuando nadie mas lo hacia, y pense en Hiroshi-sensei quien hizo todo lo posible para darme esta oportunidad.
"Dame una hora." Dije con una fuerza que no sabia de donde venia.
"Una hora? Que demonios vas hacer tu en una hora! Largate de aqui y deja los asuntos importantes para adultos!"
"Dije que me dieras una hora antes de demoler el almacen, y es lo unico que le pido luego de que usted ignorara mi peticion para evacuar la zona en una semana!" Le amenace furiosa sin importarme que todo mi cuerpo temblaba, ni la mirada intensa del joven del elevador.
"Tienes una hora." Me hablo el joven y le mire a los ojos fijamente para encontrar sus intenciones. "Contando desde ahora." Me recordo y sin vacilar sali de la oficina con el celular en la mano tratando de localizar a Sayako-san, pero ella no me contestaba. Una vez que llegue a la recepcion mi cabeza comenzo a enfriarce y me di cuenta de lo idiota que era. Sin coneccion, ni dinero, ni casa, como esperaba solucionar la situacion en una hora?
"Mis queridas damisellas, ahora me encuentro en en super mercado donde hay una rebaja considerable de anguilas de mar. Hay rifas para playstations, tickets para concierto y muchos mas, si quieres ganar uno de estos regalos, llama a nuestro numero y te haremos tres preguntas, si aciertas 2 de 3 te lo llevas todo a tu casa gratis!..."
Me estaba volviendo loca, de eso no habia la menor duda. Mire a la recepcion donde las chicas habian hecho coneccion con el locutor de la radio. "Jumpei-sama? Jumpei-sama, te amamos!" Y ahi salte yo por encima del mostrador, le arrebate el telefono a la recepcionista he hice un pacto con un demonio.
"Tengo algo que ofrecerte que es mucho mas interesante que vender anguilas."
El silencio duro un largo minuto.
"Te escucho." Dijo Jumpei-sama.
