Disclaimer: Los personajes de Hana Yori Dango pertenecen a Yoko Kamio y demás asociados.
A Rose By Any Other Name
By
Ishtarmoon
Capítulo 9. La Rueda de la Fortuna.
Salí de la oficina de Hanazawa-san en un trance; iba registrando cada detalle con todo mi cuerpo, los colores de la decoración, la textura de la alfombra, el aroma limpio, hasta el frio del aire acondicionado pero mi cerebro estaba en shock, me bombardeaba con preguntas que terminaban rebotando de un lado al otro dejándome como un zombi sobre mis pies. Una vez que entre al elevador, después de haber recogido la humilde jaba de plástico que contenía mis pocas pertenencias y que había escondido detrás de un cojín del sofá en el lobby antes de entrar a la oficina, me sentí menos atolondrada.
-¡Todavía tengo que ir por mi bicicleta!- Presione el botón para el lobby y deje las preguntas para cuando viera a Yuki, quien seguro tendría respuestas sensibles para mi trauma, después de todo ella tenía el distintivo galardón de ser mi conciencia.
Fuera del edificio, me sentí común y corriente otra vez. El aire olía a lluvia y smog y la noche traía sonidos mundanos de sirenas de policía, y gente caminando. Mire mi reloj, eran las 8:20 de la noche, el autobús llegaba a la parada una cuadra más abajo a las y 25, apreté el paso dejando atrás al edificio y la propuesta de Hanazawa-san.
El café de Hana Yori Dango estaba a punto de cerras cuando llegue a la entrada. Yuki me sonrió detrás de la puerta de cristal, mientras cambiaba el letrero de abierto a cerrado.
-Pasa, me imagine que vendrías por tu bicicleta, está adentro.- Me dijo abriéndome paso. Adentro las sillas estaban boca abajo sobre las mesas y en la esquina esperaba un cubo de agua y un trapeador.
-Yuki si hubiese sabido que me estabas esperando para que limpiara el piso hubiese venido mañana.- Proteste. Yuki rio burlona.
-Todo el que viene aquí después de horas tiene que trabajar.- No era la primera vez que le ayudaba con la limpieza del local o con las cuentas, Yuki estaba reuniendo cada centavo para algún día comprar el negocio y por eso terminaba ahorrando en trabajadores, y explotando a su amiga de la infancia.
-Prepare tus dulces favoritos- me dijo como el que no quiere la cosa en una vocecita cantarina.
-Eres una abusadora, te aprovechas de mi debilidad por el chocolate- me lamente mientras movía el cubo hacia el centro y mojaba el trapeador. Ya era instintivo en mi trapear pisos, si me ponías en frente un trapeador allá iba Tsukushi a limpiar como si estuviera programada para eso. Rezongando por lo bajo restregué el piso con vigor con la risa de Yuki a mi espalda.
-Después no te quejes que yo te obligo a limpiar el piso- me dijo entre risitas- Hoy te iba a dar el mostrador.
-Seguro- Farfulle como un crio.
Luego de un piso pulcro, mesas brillantes y un mostrador impecable, me senté en la cocina frente a un plato de brownies con nueces y una taza de té. –¿Quieres?- Le brinde a Yuki por cortesía. –Que te compre el que no te conozca- me dijo sonriente –Como si fueras a compartir uno conmigo- continuo disimulando despecho.
-No me vas a convencer- conteste con la boca llena para su desagrado, sonreí a la mueca y proseguí a devorar mi pago, mientras Yuki tomaba te y contemplaba algún pensamiento en silencio.
-¿Que tienes pensado hacer acerca de la proposición de Hanazawa-san?- Me preguntó. Considere las opciones antes de responder mientras hacía círculos con la bolsita de te dentro de mi taza. –Estoy confundida por sus intenciones, por mucho que le haya impresionado mi atrevimiento, no creo que haya sido tanto como para ofrecerme un trabajo de asistente, solo por eso le diría que no.- Yuki asentó con la cabeza. –Pero sabes que tengo alma mercenaria y mi familia no puede cubrir los gastos de mi hermano.
-Entonces vas aceptar el trabajo.- Concluyo para mi.
-No se. De todas formas mañana me aparezco temprano y tomo las cosas desde ahí.-
-Tiene sentido-Me dijo levantándose de la mesa tomando mi plato vacio y la taza de te.
-Creo que ya es hora de irme- Declare levantándome también. –Mañana será un dia interesante.
-¿Por qué no te quedas a dormir aquí?- Me ofreció Yuki con tono preocupado.- No me gusta que salgas en bicicleta a estas horas de la noche, ¿y si te asaltan?- Sonreí a su preocupación. – ¿Quién se va a meter conmigo? No tengo nada que me puedan llevar.
-Eso dices tu, pero no hace mucho me dijo una clienta que había un viejo pervertido metiéndose con muchachitos jóvenes que salían en la noche, y bueno a ti te puede confundir con uno…- La mire de reojo con una mano en la puerta de la cocina y otra en la bicicleta- En cuanto se de cuenta que soy mujer le pego una patada en las bolas que no va a buscar más jovencitos o jovencitas.
-Déjame ayudarte con la puerta- Dijo alcanzando el llavín por encima de mi e ignorando mi enojo, pero en cuanto abrió la puerta una cortina de agua cayó sobre el umbral mojando el piso. –Bueno, me parece que te quedas hoy- Declaro contenta. Con el torrencial de agua no había manera que me fuera en bicicleta.
-De todas maneras, estoy segura que no tienes nada decente que ponerte para mañana- Continuo Yuki cerrando la puerta y dándome el trapeador para que yo secara el agua mientras ella movía la bicicleta fuera del camino.
-Quiero un desayuno continental- Demande enojada.
-Por supuesto- Me contesto por encima del hombro de camino al almacén mientras yo la seguía. – ¿Me cuentas el inventario por favor?-Me pidió dulzona pasándome un lápiz y el talonario donde mantenía registro de todo lo que se consumía en el café. –Lo tuyo ya es un descaro- Rezongué sin malicia. Yuki rio subiendo las escaleras al segundo piso donde estaba su apartamento. – No protestes, bastantes dulces gratis hago para ti.
-Es cierto- Admití en voz baja y encendí la luz del almacén para contar lo que quedaba en el inventario y que tan pronto se necesitaría ordenar más. Arriba se escuchaba la ducha y a Yuki cantando.
I
Mi apartamento era minimalista; una mesita en la sala para estudiar y comer, un refrigerador, una cocina de 2 hornillas eléctricas, 4 vasos de cristal, porque Susumo venia de visitas y se quedaba a veces al igual que mis padres, de lo contrario solo tendría 1 vaso y un juego de palitos; pero siendo Susumo un chef en el closet, el mismo se encargó de equipar mi cocina con lo esencial para sus inventos y yo que apenas se hacer arroz no puse reparos; pero fuera de la cocina todo lo demás está decorado mínimamente; ahora Yuki es mi antimateria. El apartamento en el piso de arriba es más grande que el mio, pero esta abarrotado de adornos, encajes y colores pasteles. El apartamento de Yuki es un gran pastel con merengue y todo.
-Te voy a cambiar el nombre- le dije cuando salió del baño envuelta en una bata de felpa rosada y un gran turbante en el la cabeza. –Te voy a llamar Strawberry shortcake- Yuki rio dándome por loca. –Sobre la cama tienes un juego de pijama nuevo y ropa interior nueva- me dijo señalando las piezas organizadas meticulosamente sobre el colchón.
-Si sigues comprando ropa no vas a tener dinero para comprar la tienda- La amoneste mientras inspeccionaba el pijama. Tenía flores pintadas y una tela que acariciaba la piel. Divino. -¿Cuánto te costó esto?- pregunte recelosa de usar las prendas.
-No son originales, los compre en una feria.- Me contesto mientras estiraba una colchoneta en el piso y la vestía con sabanas impecablemente blancas. Por un segundo quise protestar, pero decidí dejarlo así, tome las prendas y entre al baño.
El baño de Yuki era un eclair en mi modesta opinión. Tenía una cortina café con peonias en dorado y toallas blancas como nieve recién caída del cielo. Y sobre el lavamanos una colección de pomos de crema de belleza, mascarillas, perfumes, crema de afeitar, agua de tocador y si abrías las gavetas encontrarías todo tipo de tenazas para hacer lo que quisieras con tu pelo. Mi baño en comparación estaba completamente desnudo.
Me desvestí y entre a la ducha contenta de finalmente ponerle un punto final a el día de hoy que había sido el más agitado de mi corta vida. –Ok, ¿cuál de estos dos gel de baño usare hoy? ¿Supreme Lavanda o Sugar me sweetly?
II
. –Tsukushi, despierta.- Escuche entre sueños. A mi derecha estaban las pantuflas peludas de Hello Kitty y unos dedos pintados de rosa moviéndose impacientes.
-¿Qué hora es?-Murmure debajo de la sabana y la almohada.
-Son las 6 de la mañana, no sé a qué hora quieras estar en la oficina, pero es buena idea que te levantes temprano para que estés lista y salgas con tiempo.
Contrario a lo que muchos creen, levantarme temprano no era mi fuerte, pero ya una vez de pie comenzaba mi mañana sin problemas. Salí debajo de las cobijas, probando la temperatura del piso con el dedo del pie primero antes de incorporarme en la colchoneta. Escuche a Yuki reír. –Aquí tienes unas pantuflas para tus pies fríos- Agradecida metí mis pies y me levante con un gran estirón.
-Cuando estés lista baja, que el desayuno está listo. – Asentí con la cabeza y arrastrando los pies fui hasta el baño.
III
-Pruébate este conjunto- Me dijo Yuki alcanzándome una falda lápiz negra y una blusa blanca sin mangas con un lazo a la izquierda. Tome las prendas y entre al baño. Me desvestí y me probé la falda primero.
-¡Sal para ver cómo te queda!- Llamo Yuki desde el cuarto.
-No creo que vaya a funcionar-dije despechada mientras abría la puerta del baño.
-¿Por qué no? Es un conjunto bonito, algo conservador, pero sexy.-Alago Yuki hasta que me vio.- Oh.-
-Así mismo, ¡Oh!-Corrobore. Yuki sonrió, tratando de no soltar una carcajada. -¿Por qué no buscamos un pantalón?
-Ríete-farfulle- yo sé que me veo ridícula.
-No es que te veas mal-dijo tratando de salvar la situación- es que pareces una niña probándote la ropa de tu mama.
-¡Casi nada!-Exclame molesta. El problema era que Yuki tenía curvas en los lugares adecuados para rellenar la ropa que me había prestado, y siendo ella tan meticulosa con sus cosas, toda su ropa había sido llevada a una sastrería para que se la ajustaran a su medida, y siendo yo tan plana por adelante y por atrás, la ropa me quedaba ancha y tal parecía que traía puesto un aro debajo de la falda como el de las mujeres europeas en el tiempo de ñaña seré.
El pantalón le causo un ataque de hipo a Yuki y gran satisfacción para mí. A diferencia de Yuki cuya madre tenía curvas, y cuya abuela tenia curvas y de seguro que toda su familia tenía curvas, mi madre es tan plana como yo al igual que el resto de mi familia.
-¡Me doy por vencida!- Declare después de la quinta muda de ropa.
-¡Aun no!-Contrarresto Yuki sacando una caja de cartón dentro del closet. La arrastro hasta la cama y con manos agiles zafó la cinta que la mantenía cerrada y saco un bolsa de nailon transparente con más ropa dentro.
-¿Mas ropa?
-¡Sush! Que aquí está tu solución. Esta son unas prendas que le iba a mandar una prima mia en Hokkaido, y ella es mas o menos de tu talla. – Yuki comenzó a sacar blusas, jeans, faldas hasta que llego a un vestido de cuadros sin mangas con falda en corte de A y un cinto ancho en café. Se parecía a uno de esos vestidos de Channel que Yuki me enseñaba en las revistas de moda.
-¡Este te va a quedar bien!- Anuncio contenta y me dio el vestido. Dudosa fui al baño otra vez y me probé el vestido, aun me quedaba desahogado del pecho, pero fuera de eso hasta figura me hacía. Contenta salí del baño, Yuki aplaudió emocionada y decidió hacer algo con mi pelo.
IV
Llegue a la puerta de H&D Attorney a las 7:45 de la mañana. Normalmente los empleados llegaban a las 8 de la mañana, pero sin más información de a dónde dirigirme por parte de Hanazawa-san, decidí llegar lo mas temprano posible a la oficina.
El custodio me dio los buenos días después de mostrar mi identificación de interno que aun no había devuelto a la señorita Smith, y con paso certero entre al elevador. Presione el botón para el piso diez y así como iba subiendo de piso de igual manera iba subiendo mi ansiedad. ¿Qué iba a decir cuando llegara a la recepción? Mi nombre es Makino Tsukushi, el señor Hanazawa Rui decidio emplearme como asistente porque meti la pata y cree un gran caos.
-Esta es la idea mas sonsa que he tenido en mi vida- Murmure por lo bajo, pero antes de arrepentirme y presionar el botón del lobby las puertas del elevador se abrieron y una joven en falda lápiz gris, camisa blanca y cabello en cola de caballo alta me recibió con una sonrisa.
-¿Candidata a la posición de asistente del señor Hanazawa-san?
-Si- Respondí sorprendida de que supiera que era yo.
-Por favor, anote su nombre en esta lista y tome asiento al lado de las otras candidatas, su nombre será llamado para la entrevista. ¿Desea algo de tomar?
Anonada tome la lista y garabatee mi nombre. ¿Estaba bromeando esta mujer? ¿Ese idiota me tomo el pelo? ¡Para qué demonios me dijo que estaba contratada si iba hacer entrevistas!
-¿Tiene algo fuerte? ¿Algo así como un ron o un tequila? ¡Démelo directo sin hielo!
V
Si la ira pudiese derretir muebles en ese momento yo estaría sentada en el piso trabajando en abrir un hueco en el suelo, pero mi sofá estaba intacto y las candidatas se habían ido alejando de mi poco a poco.
-Idiota-Espete y tome un sorbo de refresco de limón. La joven de la entrada me dijo amablemente que no servían licor tan temprano en la mañana y me sirvió una limonada con agua gaseosa para darle un kick. Un kick quería darle yo al sonso de Hanazawa pero a mi nadie me hacía caso últimamente. Una nueva candidata llego al lobby y algo nerviosa se sentó al lado mío. Al instante las demás muchachas la miraron con lastima como si yo fuese a devorarla.
-Plis ya yo desayune- Rezongué por lo bajo y tome otro sorbo de limonada.
La joven ajena a mi humor de perros y a las miradas de las demás muchachas, comenzó la usual rutina de acomodarse la falda, enderezar el moño de su blusa, chequear su maquillaje en el espejo y finalmente posar su mirada en la vecina de al lado que emanaba un aire peligroso.
-¡Me encanta tu vestido!-Me dijo emocionada. –Lo vi en el catálogo de Channel hace unos años atrás! ¿Dónde lo compraste? ¿En Paris?
-¿Quién va a Paris por un vestido? Este me lo gane en una apuesta de boxeo.- La joven pestaño tres veces, se volteo una vez a la derecha y otra la izquierda, dijo con permiso y se fue al otro lado con sus lindas compañeras.
-Paris ni que ocho cuartos.-continúe rezongando.
VI
Hanazawa Rui no tenía el menor deseo de llegar a su oficina. Su padre había convocado una entrevista para emplear a una asistente para el, pero las lista incluía jovencitas de clase alta que apenas comenzaban en la universidad. La idea de su padre era una prometida, o algo por el estilo, pero la idea de Rui era sabotear su decisión.
Con paso ligero subió las escaleras al edificio y saludo a las jóvenes en la recepción. Luego tomo el último elevador a la derecha y pulso el botón al décimo piso. Eran las 9 de la mañana en punto cuando las puertas del elevador se abrieron y entro a la recepción. La joven secretaria sonrió deslumbrantemente y se inclinó en saludo.
-Buenos días Hanazawa-san, ¿desea que le lleve café a su oficina?
-Not today, dear- Respondio Rui en ingles ruborizando a la jovencita. – ¿Dónde está mi estimado padre?
-Su padre le espera en la oficina al igual que la señora Watanabe.
-¿Yuko todavía está aquí? Perfecto, a lo mejor puedo hacer que cambie de idea y no se retire.-Con nuevos bríos, Rui se dirigió a la oficina no sin antes echar un vistazo a las candidatas, la mayoría estaban sentadas en una esquina mientras que en la otra solo podía ver el sube y baja impaciente de unas piernas delgadas y unos zapatos de tacón. Curioso sonrió, pero no le dio importancia y continuo su camino hacia la oficina.
-Llegas tarde- Anuncio su padre detrás del buro. Rui se quito la chaqueta y la puso sobre el brazo en el sofá a la izquierda de la puerta.
-Estaba en una reunión con Tsukasa- comento dirigiéndose a Yuko y dándole un abrazo de oso a la señora de 60 años. –Yuko-chan ¿no hay nada que pueda hacer para que te quedes?
Yuko le pego un codazo suave pero huesudo en una costilla al joven. – ¿Hasta cuándo piensas explotar a esta pobre vieja?
-¿Que vieja? Si te ves igualita desde que tengo uso de razón.- Rui esquivo risueño un bastonazo de la señora y la guio hacia una de las sillas frente al buro donde la ayudo a sentarse.
-Rui-Regaño su padre. –Yuko-san quiere retirarse y está en todo su derecho, por lo pronto tu y yo vamos a entrevistar a las candidatas y escogeremos la mejor para el trabajo, Yuko acepto entrenarla hasta que esté lista para cumplir sus tareas por si sola.
Yuko sintió al joven apretar el espaldar del asiento y su corazón se estremeció. Ella había cuidado del joven Rui desde que podía caminar y su padre lo traía a la oficina para que aprendiera de él, sabia del feudo entre ellos dos y no podía evitar estar en contra de los motivos de su jefe.
-Padre, no creo que sea necesario una asistente, yo puedo..
-Es mi decisión y no es negociable- Interrumpió el padre y antes de que otro argumento estallara entre los dos, Yuko interrumpió. –Si Hanazawa-san me permitiera, quisiera ser yo la que escogiera a la candidata en persona. Yo creo que puedo entrenarla para que sea de invaluable ayuda para la compañía.
Hanazawa pensó rebatir esa idea, ya que el tenía una posible candidata en mente, pero decidió aceptar la propuesta de Yuko, tenía la sospecha de que Rui aceptaría la decisión de Yuko con menos recelo que si el la propusiese, y Yuko tenía un ojo clínico para las personas.
-Muy bien, entonces te encargo la entrevista-Decidió pasándole a Yuko el paquete de curriculum vitae. Luego se levantó de la silla y con un leve saludo se despidió de su hijo y de Yuko.
Rui suspiro aliviado y se acomodó en el sofá listo para su siesta de la mañana. –Dile que ninguna te convenció y que haremos otra entrevista mañana.¡Ouch!-salto azorado luego de que le propinaran un bastonazo por la pantorrilla.
-Levántate y trae a las muchachas aquí que yo no tengo ganas de pasarme mi retiro sirviéndote de niñera. Rui se levantó frotándose la pierna y cojeo hasta el buro, apretó el botón del altavoz en el teléfono y marco el número de la recepción.
-Fujiko hablando ¿en qué le puedo ayudar Hanazawa-san?
-Por favor diga a las señoritas que vengan a mi oficina, ya estamos listos para la entrevista.
VII
Eran pasada las 9:30 de la mañana y mi humor no cambiaba, al contrario. Ya me había comido 3 paquetes de galletas, 4 vasos de limonada gaseosa y dos tazas de café. De vez en cuando sonreía maliciosamente mientras fantaseaba como descuerar a ese sonso de Hanazawa que me había hecho esperar casi dos horas por él. Entonces la recepcionista se dirigió a nosotras con una sonrisa.
-El señor Hanazawa esta listo para la entrevista y desea que todas vayan a su oficina, síganme por favor- Hubo un murmullo de extrañeza entra las otras muchachas per a mi ya no me importaba, si Hanazawa quería una audiencia para cuando lo pusiera como un zapato, entonces su deseo se cumpliría. Con ganas de empezar un pleito me levante del sofá y pasando frente a los elevadores estos se abrieron con un sonoro tin y la cereza del pastel llego frente a mi.
-¿Makino Tsukushi?
-¿Yuriko?
