Bien, ya he terminado el prólogo, donde explico cómo se conocieron los personajes principales de esta historia y que pasó durante el tiempo entre el 5º libro y la actualidad (me baso en que el quinto libro se desarrolla en el curso 2007-08). Ahora empieza la historia de verdad, en la que veremos las aventuras de Drake y Brunilda.

Acto seguido respondo a los comentarios. Generalmente la historia parece haber tenido un buen grado de aceptación entre la gente, pero todavía es pronto para confirmarlo. Vamos a comentar los siguientes:

Zarkan: Gracias por tu comentario, me animas a continuar esta ardúa tarea. Espero que te guste.

Sirius314: ¡HOMBRE, TÍO, CUANTO TIEMPO SIN VERNOS! Bueno, tómate tu tiempo si hace falta.

Nos vemos

Cap. 1: Entrenamientos.

Drake y Brunilda ya habían llegado a la casa del primero. Era una torre bastante grande, pero sin llegar a ser tan lujosa como una mansión. Tras entrar, los jóvenes se dejaron caer en un par de sillones bastante cómodos.

-Bueno –dijo el pelirrojo –Ya hemos llegado a mi casa. Nos estaremos por aquí unos seis meses, tiempo suficiente como para que pueda enseñarte un par o dos de cosas.

-De acuerdo, maestro –respondió la rubia -¿Qué es lo que me enseñarás?

-Te haré fuerte –dijo Drake con decisión –también aprenderás a manejar tu elemento. Las inclinaciones de la magia. Un poco de artes marciales, manejo de algunas armas de fuego y de tu espada.

Cinco minutos más tarde, los dos estaban en el patio de la torre.

-Brunilda, lo que te voy a enseñar ahora es algo que la mayoría de nuestros enemigos van a desconocer y, probablemente, despreciar. Pero aunque no lo parezca, tu condición física tiene influencia en tu magia.

-¿Cómo, maestro? –preguntó la aprendiz.

-Por ejemplo, a medida que aumentes tu resistencia física, podrás realizar un hechizo o un poder con menor gasto energético. En resumen, podrás utilizar tus técnicas más tiempo que un mago normal. En el caso de la fuerza, cuanto más la mejores, más poder podrás imprimir en tus técnicas con el mismo gasto de energía que un mago común. Por ejemplo, si un Mortífago utilizara 10 J para un hechizo de 5 N, tú podrás lanzar el mismo hechizo con una potencia de 15 J con el mismo gasto de energía.

-Lo entiendo –dijo la chica –así que vamos allá.

Cada día, desde las seis a las ocho de la madrugada, Drake y Brunilda empleaban su tiempo para entrenar su condición física. Al principio a la chica le costaba un poco seguir el ritmo a su maestro, pero con el tiempo su cuerpo se iba adaptando al ejercicio. Sin duda su maestro tenía razón. No solo podía caber más fuerza en sus hechizos o aguantar más tiempo, sino que también su calidad de vida fue mejorando. Una hora y media después del desayuno (según Drake, no era conveniente entrenar sin haber digerido bien la comida), Drake le enseñaba otra cosa. Lo más curioso era que cada día, excepto la rutina del ejercicio físico, era un misterio, ya que el pelirrojo iba cambiando la hora, haciendo que cada día fuera único.

El joven le enseñó que lo hacía para evitar la monotonía y el aburrimiento, con lo cual mejoraba la productividad de la sesión. Ahora se encontraban en un duelo. Drake le atacó con su vara en un golpe vertical a la vez que la chica, chocando sus armas en el medio. Tras el choque, la rubia se lanzó a la ofensiva, tal y como le había enseñado su maestro. Debía presionar a su rival hasta que este cometiera un error y entonces aprovecharlo en un golpe letal. Drake empezó a retroceder mientras bloqueaba sus ataques con su bastón.

-Bien, mi joven aprendiz –dijo Drake con una sonrisa -¡Continúa!

Tras eso, el joven desvió el sable de Brunilda para golpearla con su bastón, pero Brunilda logró bloquear el golpe, si bien la rubia resbaló unos cuantos centímetros hacia atrás. Ahora era su turno para la ofensiva. Atacó horizontalmente a su aprendiz, la cual bloqueó con la espada, para acto seguido encadenarle una patada que la empujó hacia atrás e intentar aprovechar la brecha que había producido en sus defensas, pero la chica, lejos de rendirse, se dejó caer y le golpeó en la rodilla, haciendo que se trastabillara. Brunilda se dispuso a atacarle en diagonal con el sable, pero Drake logró interponer de nuevo su bastón, cayendo al suelo. Levantó sus piernas y la agarró de la rodilla con ellas, tirándola junto a él. Ambos se levantaron y se dieron una patada al otro, quedando sus armas olvidadas en el suelo. Brunilda se dirigió hacia el pelirrojo dispuesta a darle un placaje, pero Drake le alcanzó con un gancho que la levantó para que cayera al suelo. Se levantó y tumbó a Drake, que se acercaba a ella, de una patada para atraer con su magia su sable y cortar hacia abajo, pero Drake logró atraer su bastón y bloqueó el ataque. Al final, el chico levantó su pierna rozándole en el estómago y levantándose rápidamente para darle un fuerte golpe con la vara, desarmándola y dejándola inconsciente.

-¡Enervate! –susurró el joven para colocar su arma cerca del cuello de la chica –bien luchado, mi joven aprendiz. Sin duda has mejorado.

-Gracias, maestro –dijo la chica divertida –Pero aún no consigo derrotarte.

-No dejes que eso te desanime, Brunilda –dijo el joven -¿Qué te parece si vamos de fiesta?

-¿Al local de siempre? –preguntó la rubia

-Sí, al local de siempre –respondió Drake.

Al cabo de cinco minutos estaban cambiados y listos para irse. Drake llevaba una chaqueta de cuero negra con una camiseta de Firewind debajo y unos tejanos. Sin embargo, no se separaba de sus tradicionales botas militares. Brunilda llevaba una camiseta de manga corta negra que dejaba ver un poco sus curvas y una falda de cuero que le llegaba a las rodillas junto con un par de botas de trecking de caña baja. El pelirrojo sacó sus llaves y se acercó a una moto bastante grande que había en la puerta de entrada. El cacharro, una Harley Davidson de 1850 centímetros cúbicos de cilindrada y 120 CV, era negro y con estilo. Drake se sentó en el sillín.

-Ponte detrás de mí y agárrate fuerte a mi cintura. Voy a ir un poco rápido.

-Vale maestro –respondió Brunilda mientras se sentaba detrás del pelirrojo y se agarraba fuertemente a él. Drake calentó un poco el motor para salir a alta velocidad. Tardaron unos diez minutos en llegar al bar que Drake había mencionado, en parte porque tuvieron que esquivar un par de coches patrulla al ir con exceso de velocidad (y es que su maestro no se cortaba a la hora de conducir con su moto, ya que siempre despertaban a los vecinos)

-Bueno, ya hemos llegado –dijo Drake al bajar. Un movimiento de mano y los cascos desaparecieron. Los chicos entraron en el local y se fueron a la barra.

-Buenas noches, Fried –dijo el mago al tabernero. Un hombre de mediana edad, calvo y musculoso.

-¡Hombre Drake! –Saludó el tabernero -¡Cuánto tiempo sin vernos! ¿Cómo va con tu aprendiz?

-Bastante bien. Está mejorando a marchas forzadas. Pronto podremos irnos a cazar.

-¡Me alegro, tío! ¿Lo de siempre?

-Sí, lo de siempre –dijo Brunilda. Un par de jarras de litro junto con unas tapas de embutido fueron servidas a los chicos.

-Siento no haberte podido enseñar del todo bien la luz –dijo el pelirrojo

-Lo entiendo –dijo la rubia –aunque pareces tener un problema con ella.

-Es por lo que te dije.

FLASHBACK

-Brunilda, lo que te voy a enseñar ahora es algo muy diferente de lo que la mayoría de la gente cree. Dime, ¿qué consideras magia blanca y magia negra?

-A ver, la magia blanca es aquella en la que utilizas tus emociones positivas y la magia negra es la que utilizas tus emociones negativas, ¿me equivoco?

-Correcto, veo que lo has pillado. Bien, así será más fácil enseñártelo. Ahora, la magia blanca la pasaremos a denominar luz, y la magia negra oscuridad.

-De acuerdo, maestro –dijo la chica.

-Para utilizar cualquiera de las dos inclinaciones, debes concentrar tus sentimientos y emociones en tu poder y liberarlo como si fuera un hechizo normal. Voy a darte un ejemplo –acto seguido, se concentró y creó un aura negra en su mano derecha.

-Oscuridad –dijo la chica. Pero era algo anormal, ya que era desprendida en gran cantidad. Tras apaciguar su aura, Drake se concentró e intentó liberar un poco de aura blanca, pero a duras penas lo logró.

-Emm… lo siento –dijo el maestro –pero como ya ves, no tengo las suficientes emociones positivas como para crear luz. Inténtalo.

Brunilda se concentró y una ligera aura blanca emanó de ella.

-Bien –dijo Drake –te ha salido a la primera. Prueba con la otra

La rubia se volvió a concentrar, pero tenía un poco de dificultad para sacar a relucir la oscuridad.

-¿Porqué ahora no me sale? –preguntó.

-Esto es debido a que no has experimentado suficiente tus emociones negativas. En mi caso, se podría decir que no he recibido suficientes emociones positivas, por lo que estamos a mano.

FIN FLASHBACK

-Entonces… ¿Cómo es que no has experimentado suficientes emociones positivas, maestro?

-Sí que las experimenté –respondió Drake –pero todos aquellos que me brindaron su amor y cariño están muertos, al menos para mí.

-¿Acaso te traicionó alguien? –preguntó la chica.

-Podría decirse así –dijo el pelirrojo –Y ahora estoy buscando mi venganza. Pero dejemos nuestro pasado a un lado por hoy y disfrutemos.

-¡Sí! –gritó la chica felizmente.

Se lo pasaron en grande esa noche. Si bien la música no era muy bailable, pronto empezó una sesión de guitarreos. Una hora más tarde, Drake la llevó a un concierto que había en Oslo. Ese día precisamente estaban tocando los Firewind, de quienes Drake llevaba puesta la camiseta. Lo más divertido, al menos para Drake, fue que al final, se presentó la policía debido al intenso ruido y ambos jóvenes tuvieron que salir pitando con su Harley con varias cervezas de más.

-¡JAJAJAJAJAJA! –Se rió el pelirrojo a pleno pulmón -¡ATRAPARNOS SI PODÉIS, PASMILLA!

¡FWOOOOOSHH!

Drake empezó a acelerar todo lo que su muñeca le permitía, dejando atrás a los coches patrulla que les perseguían. Brunilda se tuvo que aferrar fuertemente a su cintura debido a la velocidad infernal que llevaba el joven al conducir a la vez que gritaba. Sin embargo, su maestro parecía saber esquivar los obstáculos (coches, camiones, peatones, semáforos…) que se le ponían por delante. Al llegar a casa, frenó marcando un derrape que dejó la estampa en el asfalto mientras se volvía invisible junto a la chica y la moto. Y menos mal que no lo hizo, sino tuvieran que haber aguantado la ira de sus vecinos por la eternidad.

-¡JA, JA, JA, JA, JA, JA! –Se rió el pelirrojo a pleno pulmón -¡TENEMOS QUE REPETIRLO!

¡PLAFF!

Brunilda le metió una fuerte cachetada.

-¡JODER, MAESTRO! ¡A VECES PARECES UN CRÍO! –le gritó.

Y es que Drake, cuando le entraba la vena, no había quien lo entendiera. Claro, hay que añadir que el chaval había bebido diez veces lo que la joven rubia, que al menos no estaba del todo ebria.

-¡AAAAAH! ¡COMO DUELE! –gritó Drake, ahora sobrio.

-Lo siento –dijo su aprendiz –pero estabas como una cuba. "Siempre igual", pensó.

-¿Ah, sí? –Dijo el pelirrojo –joder, tendré que aprender a controlarme con la birra.

Pero había que admitirlo, en parte le hacía gracia a la rubia. Y es que en esos momentos era cuando podían desconectar de su entrenamiento y todo lo que les atormentaba, además de que se sentían bien cuando actuaban de fugitivos de la ley. Y es que en parte, la chica empezaba a contagiarse del carácter de Drake tras convivir seis meses con él. Y aunque cuando estaba luchando o le daba clases parecía un tío con muy malas pulgas, en el ambiente privado podía ser un poco tratable. Si bien, como él dijo, se notaba que solo era una máscara.

-Brunilda –llamó Drake el día siguiente al acabar de desayunar.

-¿Sí maestro? –preguntó la rubia ante la llamada.

-Prepara tus cosas. Mañana nos vamos –anunció el joven.

-Sí maestro.

Bueno, hasta aquí el primer capítulo. En el siguiente se verá como empieza la cosa en Inglaterra y se podrá ver un poco de interacción con el mundo mágico del lugar (no avanzo más para no spoilear). Bueno, lo que os decía en La venganza final: Imaginad como continúa pero no seáis estúpidos para plagiarme la historia.