Ya tengo aquí el segundo capítulo de la historia, en el que los personajes principales empezarán a interactuar con el ambiente de Inglaterra después de haber visto el final de sus días en Noruega. Solo espero que os guste.
Ahora a responder los comentarios. En general veo que va gustando.
Draon-mll: Gracias. Bueno, no solo tenían que estar entrenando, un poco de fiesta va bien de vez en cuando.
Zarkan: Me gusta que te gusten mis historias. Pues sí, la liarán parda, principalmente tomarán la iniciativa en estos momentos y se convertirán en una verdadera pesadilla para los dos bandos de la guerra. Y sí, haces bien en compadecerlos, creo que desde que lleguen muchos magos se replantearán el hacerse Mortífagos.
Sirius-314: Gracias. Y sí, intentaré que dé para mucho, aunque tenga que añadir un montón de tramas secundarias. Esto va para más. Y es que estado un buen tiempo desconectado, intenta contactarme cuando puedas.
Cap. 2: Viper y las primeras batallas.
Nuestros dos magos ya habían llegado a Inglaterra, si bien se encontraban bastante alejados de Londres. Concretamente, se encontraban en Middlesbrough.
-Maestro, ¿soy yo o el ambiente de este lugar es lúgubre? –preguntó Brunilda.
-Esto es culpa de Voldemort –dijo Drake –No solo tiene a sus Mortífagos, sino que tiene entre su ejército a las más abominables criaturas que te puedas encontrar. Dementores, gigantes, troles… forman parte de sus fuerzas. Pero su peor arma es el miedo. La sociedad mágica está atemorizada, la mayoría lo han aceptado sea por miedo… o por conveniencia. La desesperanza está presente en todos los lugares, y los dementores utilizan esta desesperanza para reproducirse cual palomas. Supongo que puedes percibirlo mejor debido a que utilizas el poder de la luz, por eso te afecta más. Pero dentro de un tiempo estarás acostumbrada.
-Vale, maestro.
Se acercaron a una mansión. La mansión era inmensa, se podía decir que haría unos cien metros de largo por ochenta de largo. Los muggles veían un campo de fútbol en el lugar donde estaba y solo nuestros protagonistas la podían ver. Los chicos entraron en el patio cuando Drake se giró a la derecha.
-Vamos, Viper, se que estás ahí –dijo hacia la nada. Una figura vestida de negro encapuchada salió de entre unos arbustos.
-Siempre me descubres, Cobra –dijo el tal Viper.
-Viper, te presento a Brunilda, mi aprendiz. Brunilda, te presento a Viper, colaborador mío.
-Encantado/a –dijeron los dos a la vez.
-Bueno, Viper, ¿Cómo va la situación por el mundo mágico de Inglaterra?
-Tan mal como siempre –dijo el encapuchado –la población parece haberse resignado a que Voldemort les domine, tienen miedo a hacer lo que queréis hacer. Y lo peor es que la Orden del Fénix casi ha desaparecido. Mucha gente no ha dudado en pasarse al otro bando con tal de salvar el pellejo.
-Mejor, así no tendremos que preocuparnos de protegerles –dijo el pelirrojo –después de todo, la orden del pollo esa tampoco tiene los huevos necesarios para hacer lo que hay que hacer.
-Tienes razón –concluyó Viper.
-¿Tienes los informes que te pedí sobre la seguridad de Hogsmeade? –preguntó Drake
-Sí, señor –respondió el espía –Ahora mismo hay unos 25 Mortífagos en el pueblo. Doce de ellos están situados en el núcleo oeste y en el este están los otros trece. A las ocho de la noche, cuando la gente va a sus casas a cenar, dan un toque de queda y no hay más remedio que obedecerlo a no ser que quieras recibir el beso del dementor, ya que siete de ellos pululan el pueblo a esas horas.
-Una buena defensa si lo que quieres es evitar a la Orden del Fénix –concluyó el muchacho –pero para mí y mi aprendiz será pan comido… si has hecho lo que te pedí.
-Sí, lo he hecho. Ya he colocado las balizas para el campo antiaparición, por lo que no nos debería costar mucho –informó el encapuchado mientras le daba un aparato –pulsa el botón rojo para activarlas.
-Bien hecho Viper –aprobó Drake –vuelve a las filas de Voldemort, e infórmame de sus movimientos.
-¿Está espiando a Voldemort para ti durante todo este tiempo? –preguntó Brunilda después de la charla.
-Sí –dijo Drake –después de todo, no podremos prevenir sus movimientos si no tenemos a una persona entre sus filas.
En algún lugar de Hogsmeade, a las doce…
-Bien, Brunilda, ya hemos llegado y no hay dementores –dijo Drake. Ambos estaban en el tejado de una de las edificaciones.
-Realmente ha sido sencillo acabar con esas cosas –respondió la chica -¿has activado ya el campo antiaparición?
-Sí –respondió el hombre –y he dividido el pueblo con una barrera sónica. Así no atraeremos la atención de todos los Mortífagos si nos descubren.
-De acuerdo –dijo la aprendiza –aunque menudo morro tienes en dejarme a mí la parte con doce.
Drake rió.
-¿Qué quieres que le haga? Después de todo gané yo la última mano –respondió el maestro –bueno, nos vemos aquí cuando acabes, ¿vale?
-Vale maestro –respondió la rubia para dirigirse hacia la izquierda mientras su maestro se dirigía hacia la derecha.
-¡Nocturna visio! –dijo mientras se apuntaba a sus ojos con la mano. Así podría ver mejor en la oscuridad. Comprobó si en las calles había alguien vigilando. Vio a un Mortífago caminando mientras le daba la espalda. Saltó al suelo ágil como una gacela sin hacer ruido alguno que lo pudiera alertar al caer. Le apuntó al cuello con su Mk 23 con silenciador y disparó silenciosamente, asesinándolo de un golpe. Se acercó a las paredes de un edificio y corrió sigilosamente hacia un callejón que había. Se pegó donde estaba y miró si había alguien. Otro Mortífago se estaba acercando. Dio un golpe a la pared.
-¿Eh? –dijo el Mortífago, que había acabado de oír algún ruido. Se dirigió hacia la esquina para comprobar si había algo extraño en ella. Iba a mirar cuando notó que algo lo atraía hacia la esquina. No salió vivo. Varios metros allá, otro Mortífago iba caminando tranquilamente. Brunilda se acercó sigilosamente hasta tenerlo al alcance del cuchillo que llevaba, clavándoselo por atrás. Lanzó el cuchillo hacia la derecha para que se hundiera justo en el cuello de otro Mortífago que iba a destruirle, dándole una muerte rápida.
-¿Pensabas que me pillarías por sorpresa? –susurró la chica en voz baja mientras corría hacia atrás sigilosamente. Hizo unos complicados movimientos con su mano y vio la situación de los ocho Mortífagos que le quedaban. Se acercó hacia otro Mortífago que estaba durmiendo para cortarle la cabeza con su espada. Volvió a colocarse en cuclillas para reducir su exposición y avanzó hacia otro callejón, esta vez uno sin salida con una ramificación en la derecha. Lanzó una piedra hacia la pared del fondo, atrayendo la atención de otro Mortífago.
-¿Hay alguien ahí? –preguntó el susodicho mientras se dirigía a la pared. Brunilda lo siguió sigilosamente –solo es mi imaginación –sentenció el Mortífago. Se giró hacia atrás para volver a su ruta habitual cuando vio un destello verde y cayó muerto al suelo con una cara sorprendida. La chica fue buscando a sus presas, asesinándolas sin que se dieran cuenta de que estaba ahí, sigilosa como un zorro.
Revisó el estado de sus armas. Bien, no había problemas. Se dirigió hacia un punto donde tuviera una buena visión y activó un hechizo de visión nocturna en los ojos. Vio la cabeza de un Mortífago que supuestamente estaba patrullando por la zona y le apuntó con su revólver. Disparó con una precisión certera creando una fuerte explosión en el lugar donde había impactado la bala.
-¿Eh? ¿Qué ha sido eso? –preguntó un Mortífago que estaba unos diez metros alejado de él al oír eso.
-¡Una explosión! –gritó otro. Los doce Mortífagos que quedaban vivos en el este se dirigieron hacia el lugar donde habían oído el ruido de la explosión provocada por este hasta que vieron a uno de los suyos muerto.
-¡Oh, no! ¡Está muerto! –gritó uno de los Mortífagos.
-¡Nos están atacando! –gritó otro, que pulsó su marca tenebrosa varias veces sin ningún efecto.
-¡No sirve de nada! –Gritó un joven Mortífago al ver que la acción de su compañero no daba efecto -¡Debe haber algún campo que no nos deje comunicarnos!
-Tendremos que hacerlo nosotros –dijo otro –Buscad al intruso.
-No tendremos que buscarlo –dijo otro –Creo que ha sido él –el Mortífago estaba señalando a Drake, que estaba bastante divertido en el tejado.
-Vaya, pensaba que me encontraríais más rápido –respondió el aludido.
-Maldito seas, ¡Avada Kedavra! –uno de los Mortífagos lanzó un rayo verde sin que Drake pudiera hacer nada. Mayor sorpresa fue el hecho de que simplemente el punto donde impactó la maldición se volviera negro y absorbiera el rayo sin hacer ningún efecto -¿Pero qué…?
-Gracias –respondió el pelirrojo con una sonrisa sádica en su rostro. Realmente estaba disfrutando del miedo de sus adversarios –creo que mi poder mágico acaba de aumentar un poco.
-¡Crucio! –No pasó nada -¡Desmaius! ¡Avada Kedavra! ¡Reducto! ¡Confundo!
Nada. Los rayos simplemente impactaban a Drake, el cual se transformaba en oscuridad allá donde los rayos le impactaban absorbiendo su magia. El pelirrojo sacó su bastón y cortó con él en dos a un Mortífago. Empezó a moverlo con maestría, fracturando o cortando allá donde tocaba, siendo todos sus golpes mortales para los Mortífagos. Al final, solo dos sobrevivieron.
-Uno de vosotros dos sobrevivirá –vaticinó el pelirrojo.
-¿Quién? –preguntó el más bajito
-No sé… el último que quede en pie, supongo –se rió el joven.
-¡Avada Kedavra! –gritó el más alto. Sorprendentemente, el rayo, en vez de ir a parar al cuerpo de Drake, fue directo al otro Mortífago, que no pudo hacer nada a causa de la sorpresa.
-Entonces seré yo el que sobreviva, ¿verdad? –preguntó el Mortífago a Drake.
-Sí –dijo el pelirrojo –debes de ser el jefe del destacamento de seguridad, ¿verdad? –preguntó
-Sí. Dolohov, Antonin Dolohov –respondió el Mortífago –supongo que fuiste tú el que colocaste la barrera antiaparición.
-Chico listo –respondió Drake –bien, quiero que hagas algo para mí. Dale un mensaje a Voldemort de mi parte.
-¿Un mensaje? –preguntó Dolohov.
-Sí. Dile que Drake Jacobsen se convertirá en un grano en el culo para él, en su peor pesadilla. Aplastaré a su imperio y cuando esté desesperado y solo, le daré la peor de las muertes que se me ocurran en aquél momento. Y reza para que esta sea la última vez que nos encontramos, Dolohov.
Dicho esto, el Mortífago no se lo pensó dos veces y desapareció raudo hacia el cuartel general de Voldemort mientras Drake se dirigió caminando con parsimonia hacia donde el punto de reunión después de desactivar las barreras. Se sacó un Blackberry del bolsillo de su tejana y marcó un número.
-Brunilda –llamó -ya he terminado. Te espero en el punto de encuentro. Vale.
Al cabo de cinco minutos, ambos se reunieron en el tejado donde habían entrado.
-¿Cómo te ha ido, Brunilda? ¿Te has divertido? –preguntó el pelirrojo.
-Sí, maestro –dijo la rubia –no me ha encontrado ni Dios. ¿Y a ti, como te ha ido, maestro?
-Muy divertido –respondió el pelirrojo –he causado un buen revuelo, sin duda en estos días van a volar cabezas. Tenemos que celebrarlo.
-¿Qué tal si vamos a "Gold Rain"? –sugirió su acompañante.
-Vale, buena idea –respondió Drake, quien, tras un movimiento de mano, convirtió las ropas de ambos en unas más acordes para irse de fiesta.
Tras pagar entrada (aunque Drake tenía pasta de sobras) se acercaron a la barra.
-Camarero –llamó el pelirrojo –ponnos un cubata de whisky y Coca-Cola y un Mai Tai.
-Sí, señor –respondió el camarero para después llevarles las bebidas. Tras unos minutos de estar charlando de temas banales decidieron salir a la pista a bailar un poco actuando cada uno de manera independiente. Brunilda estaba bailando tranquilamente cuando cuatro matones la rodearon.
-Vaya nena más bonita –dijo uno de ellos –vamos a jugar.
Intentaron agarrar a la rubia, que estaba un poco asustada, pero afortunadamente Drake apareció y los despachó sin problemas con sus puños. Pero tras eso, casi todos los presentes les apuntaron con sus varitas.
-Levantad las manos y rendíos y no os pasará nada, paletos –dijo uno de los presentes.
-Menuda casualidad –respondió Drake –que hemos ido a parar a un lugar plagado de Mortífagos.
-Jejejeje, habéis picado, pardillos –dijo un Mortífago –después de todo, "Gold Rain" es un reclamo para capturar muggles asquerosos como vosotros. Levantad las manos.
-Encantado de complacerte –respondió el pelirrojo, que levantó las manos y disparó un rayo negro al techo, desactivando la luz -¡Vamos! –gritó
Cuando volvió la luz, la estampa era digna de una película de terror. Varios cuerpos estaban desparramados en el suelo, algunos cortados hasta en cuatro partes, incluso había uno que estaba achicharrado. En el medio del local había un par de figuras: una pelirroja y otra rubia, las cuales parecían haber salido ilesas de la masacre.
-Vaya –habló Drake con una sonrisa sádica–no sabía que hubiera diversión aquí también.
-Em… lo siento, maestro –se disculpó su aprendiz –no sabía que…
-No te preocupes –respondió este con un tono divertido –total, un poco más de diversión no afecta a nadie. Ahora solo tenemos que cargarnos el local y hacerlo desparecer.
-De acuerdo –respondió Brunilda, que empezó a cargar una bola de aire comprimido a la vez que Drake cargaba una de fuego.
-Cuando diga tres –anunció Drake –una, dos y… ¡TRES!
Los magos liberaron la bola y salieron corriendo por la puerta de entrada, creando una gigantesca explosión que derribó el edificio de la discoteca. Se sacó la moto de su bolsillo y la agrandó.
-¡Agárrate Brunilda, que esto va ir a tope! –gritó el pelirrojo mientras se subía a la moto y calentaba motores. La aludida se subió detrás de él y le agarró fuerte mientras su maestro iba a toda velocidad, esquivando coches y todo lo que se le pusiera al frente.
Mientras, en el CG de las fuerzas de Voldemort…
-¡CRUCIO! –gritó un hombre alto, calvo, pálido y de un rostro muy feo (ojos rojos y dos rayas por pupilas, boca sin labios y nariz súper aplastada) -¿QUÉ ME DICES? ¿LOS VEINTICINCO MORTÍFAGOS DE HOGSMEADE HAN SIDO ASESINADOS?
-¡AAAAAAAAAAAAARGGHHHH! –Gritó la figura que estaba retorciéndose en el suelo (Dolohov) -¡LO…! ¡LO SIENTO!
-¿CUÁNTOS ASALTANTES HAN SIDO? –preguntó Voldemort fuera de sus casillas.
-D… Dos, mi señor.
-¡IDIOTA! ¿ME DICES QUE DOS PERSONAS HAN ASESINADO A MÁS DE VEINTE MORTÍFAGOS? ¡CRUCIO!
-¡AAAAAAAAAAARRRRGHHH! –Se quejó Dolohov -¡ERAN MUY PODEROSOS!
-¡AL MENOS LOS HABRÁS PODIDO IDENTIFICAR!
-S… solo a uno, mi señor. Se llama Drake Jacobsen… Es alto y pelirrojo, y lleva una vara con pinchos en la espalda. Me dejó vivir con tal de que le mandara un mensaje.
-¿Un… un mensaje? –Gritó Voldemort –Explica.
-Jacobsen me dijo que te dijera que se iba a convertir en un grano en el culo para usted, en su peor pesadilla. Y que cuando te humillara y te dejara desesperado, te mataría de la peor manera que se le ocurriera.
-¡MALDITO SEAS! ¡CRUCIO! –varias maldiciones cruciatus golpearon a Dolohov, haciéndole perder la cordura al final, justo cuando Voldemort lo remató con la maldición asesina.
-¡Señor, señor! –un joven Mortífago estaba acercándose a Voldemort corriendo como podía.
-¿Crees que esas son formas de presentarse a tu señor? Crucio –respondió Voldemort, lanzándole la maldición cruciatus.
-Lo siento, no volverá a ocurrir –respondió el Mortífago después de recuperarse de la maldición –"Gold Rain" ha sido destruida. Un pelirrojo y una rubia son los causantes del hecho.
Por supuesto, a Voldemort se le subió la sangre a la cabeza. Ese hijo de puta de Jacobsen se la había jugado no una, sino DOS veces. El pobre Mortífago sufrió la rabia de su señor.
Y aquí termina el primer capítulo de hoy. Parece que uno de los bandos de esta guerra está sufriendo debido a la llegada de Jacobsen… no diré nada sobre el siguiente salvo que en ese capítulo habrá MUCHAS hostias y que el otro bando conocerá a los protagonistas. Espero que os haya gustado.
