Bien, bien, por fin actualizo. He estado buscando historias buenas para leer mientras no me entrara la inspiración (tranquilos, no me plagiaré de nadie, palabra de escritor), algunas de ellas nuevas al ruedo como esta, y están bastante bien (prometo no plagiar). Sin duda he tardado poco en actualizar este capítulo, ya que en parte era casi simplemente acción. Solo espero que os guste.
Ahora, como siempre, a responder a los comentarios.
JAIMOL: Gracias por tu comentario. Y sobre lo que has dicho… no diré nada hasta el momento, de momento deberéis quedaros con la incógnita sobre lo que haya pasado con Harry. Por cierto, ¿Cómo va con tus historias?
Zarkan: Gracias también por tu comentario, me gusta que te parezca bueno el fic. En este momento ya empezamos a ver divergencias entre las formas. Si bien Brunilda prefiere atacar sin que la noten, Drake es un amante de "entrar, dar hostias hasta matar a todos y salir, pero esto no quiere decir que no sean buenos en el otro aspecto. En este capítulo verás a la Orden interactuar con los protagonistas.
Draon-mll: También gracias por tu comentario, y me gusta que encuentres bien las reacciones de Voldemort. Diremos que Drake y su aprendiz le darán un verdadero dolor de cabeza.
Si bien hecho a faltar gente como Tismen (supongo que estarás escribiendo nuevos capítulos, ¿verdad?, he de agradeceros por vuestra presencia.
Cap. 3: El barrio desocupado y la mansión.
Ya habían pasado cinco días desde la destrucción de "Gold Rain". Durante esos cinco días, Drake y su aprendiz habían entrenado un poco, aún con la euforia presente de haber aniquilado ellos solos a más de cincuenta Mortífagos. Drake se encontraba de buen humor, pues, según él, la batalla era su hogar. Brunilda, ni fu ni fa, pues si bien se divertía cuando iba a asesinar Mortífagos no era tan oscura como su maestro, el cual le preocupaba.
Mientras la chica estaba descansando, en la sala de al lado, Drake estaba en posición de meditación. Había algo que le carcomía por dentro, y era el que pasaría si su propia oscuridad lo llegara a consumir. Se levantó e intentó concentrarse en alguno de los pocos recuerdos felices que tenía mientras abría la palma de su mano, tal y como había aprendido en sus viajes. Nada. No le salía. Bien, se sabía la teoría y como se tenía que hacer, pero no tenía lo que le hacía falta para utilizar la luz. Y aunque él sabía que era lo que le hacía falta, su terrible infancia y la traición de los que consideró amigos le habían marcado. Cuando marchó a entrenarse prometió vengarse de todos aquellos. Muchas veces consideró dejarlo y hacer una vida normal en el extranjero y fundar una familia, pero no pudo. No porque estuviera cansado, sino porque se sentía incapaz de romper esa promesa. Pensó en Brunilda. La envidiaba. Pese al hecho de que fuera su aprendiz, la envidiaba. No por poder, no por aspecto, sino por su corazón. La chica, pese a haber tenido un pasado bastante duro, era fuerte y logró superarlo, mientras que él…
-¡Cobra, Cobra! –llamó una voz. Era el Blackberry. Lo cogió raudo y veloz.
-¿Qué pasa, Viper? –respondió el pelirrojo.
-¡De aquí a cinco minutos los Mortífagos atacarán Nottingham! He tomado las precauciones de evacuar a todos los ciudadanos. Presentaos allí.
Cuatro minutos después…
-Maestro, ¿Porqué Voldemort y sus vasallos quieren atacar Nottingham? No parece un pueblo para nada especial –preguntó Brunilda.
-Debido a que es la ciudad de Inglaterra donde hay más hijos de muggle, sangre-sucia como dicen ellos. Y su objetivo es exterminar a todos los magos de origen muggle. -Dicho esto, Drake sacó dos revólveres y apuntó al centro –aquí van a volar cabezas.
Brunilda sacó su pistola al momento en que los Mortífagos se acercaban.
-Recuerden, al llegar al centro nos separaremos. Cada uno entrará en una casa y torturará y asesinará a todos los que hayan dentro –decía el líder mientras se acercaba.
Cuando empezaron a llegar al centro, Drake y Brunilda se hicieron visibles.
-¿Les parece si nos divertimos nosotros también? –respondió el pelirrojo a la vez que soltó el primer disparo.
Drake y Brunilda pronto empezaron a liarse a tiros con los Mortífagos que había en la zona creando una sarta de explosiones en el centro. Los pobres Mortífagos morían sin saber de dónde venían esas explosiones, a veces dándose entre ellos, y pronto dejaron de ir al centro para quedarse donde estaban. Tras dos minutos de disparos, aparecieron los de la Orden del Fénix.
-Vaya, parece que llegan estorbos –respondió Drake –enseñémosles como se hace.
Tras eso, el pelirrojo cogió su bastón al mismo tiempo que su acompañante desenvainaba su sable y se dirigieron frontalmente hacia las figuras de negro.
-¿Quiénes son esos? –preguntó Lupin, un hombre que parecía haber envejecido varios años de golpe. Su pelo ya canoso estaba casi blanco y tenía pinta enfermiza.
-No lo sé, Remus –respondió Tonks, una mujer joven con el pelo rosa y el rostro en forma de corazón. Los pocos miembros de la Orden que había empezaron a atacar a los Mortífagos, si bien, como predijo Drake, no sabían cómo hacerlo, ya que se limitaban a aturdirlos y/o inmovilizarlos –pero una cosa está clara: son MUY fuertes.
-¡Ja, menudos imbéciles! –Dijo Brunilda mientras cortaba a un Mortífago –no ayudan en nada, realmente.
-Ya te lo dije, Brunilda –respondió su maestro, que estaba unos metros más allá haciendo de las suyas –no tienen huevos para hacer lo que se tiene que hacer en una guerra. Por eso la perdieron. El pelirrojo lanzó su bastón como si de una hélice se tratara cortando todo lo que tenía (nota: lo que corta no es el bastón en sí, sino la magia que Drake imbuye en él) para dirigirse hacia dos Mortífagos que no paraban de realizar maldiciones explosivas, sacar un cuchillo del largo de la pantalla de un ordenador y cortarlos.
-¡Emisión negra! –gritó el joven. Varios rayos negros salieron de él para ir impactando en los Mortífagos, dándoles muerte inmediatamente. Se giró justo para esquivar el intento de puñetazo de un Mortífago y le atravesó el estómago de un puñetazo para luego atraer el bastón hacia sí y guardarlo -¡Telaraña de fuego! –varios hilos de fuego se enredaron en las muñecas y tobillos de unos 15 Mortífagos, dejándolos indefensos ante los ataques de Brunilda. Vio como un rayo verde iba a golpear a Tonks y se apareció en el medio.
-¡NO! –gritó la pelirrosa mientras veía como el rayo impactaba en su salvador, para luego acabar sorprendida al ver como Drake lanzaba otro igual hacia el Mortífago que había intentado matarla.
-Vuelve a casa, chica –respondió el pelirrojo –quiero que todos vosotros volváis a casa ahora mismo.
-¿Se puede saber quién eres para decir eso? –Respondió un hombre pelirrojo con tono anaranjado y con pecas en la cara -¿Maldito asesino?
-Mi nombre es Drake Jacobsen –le respondió el aludido mientras lanzaba una bola de fuego al centro de la plaza –y al contrario que vosotros, tengo cojones para hacer lo que se tiene que hacer –se giró hacia los Mortífagos y, tras unos movimientos con las manos, las juntó con las palmas abiertas y los dedos mirando hacia adelante, creando una gigantesca bola negra, asesinando con ella a la mayoría de los Mortífagos. Solo unos pocos lograron sobrevivir, y esos pocos prefirieron mil veces las torturas que les podría implantar su señor a morir bajo las manos del pelirrojo y la rubia.
-¡Maestro! –Respondió la chica -¡Lo hemos conseguido! ¡Los Mortífagos se han retirado!
-¡SÍÍÍÍ! –gritó Drake. Un crack se oyó. Drake inmediatamente llevó su mano a su espalda para coger su arma cuando vio el causante del ruido. Una figura alta con una larga barba blanca había aparecido. Era el jefe de la Orden del Fénix, Albus Dumbledore.
-Vaya, veo que has ido rápido –le dijo Jacobsen con ironía -Qué bien se está sentadito en nuestro sofá mientras los peones se van matando unos a otros, ¿verdad?
-¡JACOBSEN! –gritó una muchacha de pelo castaño claro tirando a rubio.
-Cálmate Hermione, seguro que no lo decía con mala intención. Solo debe de estar ofuscado por la batalla.
-¿Qué no, Albus? –Contestó una chica de unos veinte años pelirroja y bastante guapa –Este señor, junto con su acompañante, han asesinado a más de ciento veinte Mortífagos esta noche.
-Pues sí, los hemos asesinado, pero para más información estamos en GUERRA, señorita, y si queremos ganarla no podemos ser tan blandengues como lo sois ahora –replicó Brunilda.
-Maldita seas –dijo el pelirrojo y se dispuso a darle un puñetazo a Brunilda por replicarle a su hermana, pero Drake tomó el golpe con su mano derecha y lo derribó con una llave de judo dejándolo inconsciente.
-¡RON! –gritó Hermione al ver como uno de los pelirrojos tumbaba al otro.
-Sí queréis luchar contra nosotros solo tenéis que decírnoslo –respondió el pelirrojo, mientras apretaba su mano izquierda con el puño derecho –y tenéis suerte de pillarme en buen humor, si me pilláis a las malas no lo hubierais contado.
-Espera, muchacho –llamó Dumbledore –lamento el comportamiento de mis hombres, si quieres podemos…
-No –negó el pelirrojo –está claro que no podemos ser aliados. Te lo diré, Dumbledore, mi nombre es Drake Jacobsen y no acepto normas cuando se trata de pelear. Y si tratáis de imponérmelas por la fuerza… más os vale no intentarlo. Vamos, Brunilda.
Ambos se desaparecieron dejando al viejo barbudo y a sus hombres sorprendidos. Ron estaba con las ganas de meterle una buena tunda a ese mequetrefe. ¿Qué sabía ese idiota de sus motivaciones?
Al llegar a Grimmauld Place…
-Bueno, lamentamos decir que un ataque ha ocurrido en Nottingham.
-¿Cómo ha ido? –preguntó Fred Weasley, un muchacho alto y delgado de pelo corto y rojo Weasley. Él y su hermano gemelo tuvieron que refugiarse de la guerra tras la ascensión de Voldemort al poder, y encima Dumbledore no les dejaba asistir a las batallas.
-Me gustaría decir que no hubo muertes, pero no fue así –respondió Dumbledore –cuando yo llegué más de ciento veinte Mortífagos yacían muertos en el suelo.
-¿Acaso algún ritual de los suyos salió mal? –preguntó George Weasley (el hermano de Fred).
-Te equivocas, no fue ningún ritual –respondió Hermione -cuando la Orden llegó a socorrer Nottingham, nos encontramos con todo el pueblo vacío excepto los Mortífagos y dos sujetos. Un chico y una chica, para ser exactos. Supongo que esos sujetos o algún aliado suyo habrían avisado a los ciudadanos para que evacuaran.
-Parecían formar equipo –dijo Remus –del chico no sabemos casi nada excepto su nombre: Drake Jacobsen, y menos aún de la chica, salvo que la llama Brunilda. Parecen ir juntos como equipo o algo así.
-¿Y qué hay de malo en que alguien vaya a ayudar? –preguntó Fred.
-Nada, salvo el hecho de que asesinaron a cuanto Mortífago pudieron –respondió Dumbledore –había varias explosiones provocadas por balas mágicas, me pregunto donde habrán conseguido las armas muggle modificadas que las crearon, y varios Mortífagos estaban cortados en dos o más trozos.
-Una auténtica masacre –dijo Kingsley (un mago negro y alto sin pelo en la cabeza) –no querría ser su enemigo.
-Tened cuidado –dijo Dumbledore –si alguien lo ve que no trate de atacarle, hemos tenido una pequeña discusión con él y parece ser… temperamental, por así decirlo. En todo caso, esperad a que yo aparezca. Ese muchacho parece estar cayendo en la oscuridad, y creo que necesitará nuestra ayuda.
-¡Yo no pienso ayudar a ese mocoso! –respondió Ron. Merlín sabía que se la tenía jurada a Jacobsen.
-Si no hubieras intentado golpear a su acompañante no te habría atacado, Ron, y lo sabes –le reprendió Remus.
-Esa malcriada no tenía que meterse en esos asuntos –respondió Ginny.
-Tal vez, pero tú tampoco tendrías que haber incordiado a su maestro –respondió Tonks.
Ya veis, la Orden era un caos desde que Voldemort estaba en el poder. Temas tan triviales como esto se convertían en el fruto de muchas discusiones entre los miembros de la Orden.
-¡CRUCIO! –Bramó Voldemort -¡OTRA VEZ TENÉIS QUE FALLARME, SE PUEDE SABER QUÉ HA PASADO!
-¡AAAAAAAAAAAAAARGGGHHH! –Gritaban los Mortífagos que eran sometidos a la maldición Cruciatus -¡Eran ellos! ¡Jacobsen y su acompañante! Eran…
-¡IDIOTAS! ¡COMO PODÉIS DEJAROS VENCER POR UN PAR DE PATANES! ¡CRUCIO!
-¡AAAAAAAAAAAAARGHHH!
Y es que en el bando de Voldemort las cosas tampoco muy bien. Sí, estaban en el poder, pero ahora mismo la aparición de nuestros héroes les había causado bastantes problemas. Hace una semana perdieron un buen número de Mortífagos y una base fue destruida. Hoy, Drake y su aprendiz habían hecho fracasar casi ellos solos el ataque a Nottingham. Esos dos se estaban convirtiendo en un problema.
En cambio, en un local de música heavy metal, Drake y Brunilda se lo estaban pasando en grande. Hoy habían matado a una buena cantidad de Mortífagos, y estaban disfrutando como cerdos en el barro después de hacer bien sus deberes. Ahora mismo, estaban con un grupito de tres heavys más en un concurso de bebida.
-¡Hips! –hipó uno mientras bebía otra cerveza. -¡Eshtoy… ¡Hips! eshtoy bien!
-¡Yo shi que estoy…! ¡Hips! ¡Bien! –gritó otro mientras bebía su décima cerveza.
-¡Jajajajajajaja! ¡Yo sí que estoy perfecta! –decía Brunilda, que estaba empezando a subírsele la cosa.
-Venga, si parece que vayas a realizar un striptease –respondió Drake, que, pese a haber bebido quince cervezas, aún aguantaba el condenado. Y es que Drake era bastante difícil de batir en un torneo de beber.
-¡Jajajajaja! ¡Pero qué dices! –Respondió la chica -¡Estoy perfectamente buena! Y sin darse cuenta, había empezado a levantarse la camisa. Menos mal que Drake le hizo un toquecito en el hombro, sino hubiera continuado.
-Y va e intenta hacerlo –respondió Drake –bueno, como decía, que va el pijo y empieza a suplicarme para que no lo matara. Entonces, apenado, decido darle más tiempo de vida y empiezo a sacarle las tripas intentando que le doliera todo lo posible. Pero va y el condenado ni se inmutaba, solo seguía suplicando que no lo matara.
-¡JAJAJAJAJAJAJAJA! –Se rieron los borrachos -¡QUE BUENO!
"Pues yo no le veo la gracia" pensó Drake "es que soy muy malo contando chistes".
-Bueno, mejor este –continuó el pelirrojo -¡QUE VIVA MI SUEGRA! Pero que viva bien lejos.
-¡JAJAJAJAJAJAJA! –volvieron a reírse los compañeros.
-¡DIOS, ESTO ES LA MONDA! –dijo uno de ellos.
-Bueno, Brunilda, creo que va siendo hora de que nos vayamos, ¿no crees?
-¡Jajajajajajaja! –Se rió la chica, que pronto iba a caer dormida por la cerveza –Sí, es verdad. Mejor vámonos antes de que me caiga dormi… zzzzzzz…
-¡Y va, y se duerme! ¡Jajajaja! –gritó Drake, que le empezaba a subir la cerveza. Al final, Drake tuvo que olvidarse de sacar su moto del bolsillo y decidió desaparecerse del lugar junto con la chica para ir a Middlesbrough.
Y es que Drake y Brunilda eran los únicos participantes en esta guerra que tenían hechos los deberes. Bien, trabajaban solos, pero sus métodos más "prácticos", como los llamaba el pelirrojo, y su poder causaban muchos problemas a los Mortífagos. En diez días, Voldemort ya había perdido a más de ciento cincuenta Mortífagos, lo que suponía un buen avance en la guerra. El día siguiente a la borrachera, Drake estaba haciendo unos ejercicios gimnásticos (flexiones, sentadillas, abdominales, multisaltos…) mientras Brunilda estaba leyendo un libro, concretamente una novela policíaca, su género favorito. Al cabo de una hora, Drake se levantó.
-Brunilda –llamó el joven.
-¿Sí, maestro? –preguntó la rubia.
-Me enterado de algunos rumores sobre presencia de Mortífagos en Hannover. He hecho los preparativos y me gustaría comprobar su certeza. He pedido a Viper que me informe si hay algún movimiento raro en las filas de Voldemort.
-Vale, maestro. Parece que habrá algo de diversión.
Al cabo de un minuto, la melodía del Blackberry de Drake sonó. Miró el número.
-Cobra –respondió este -¿qué quieres? Vale… ¿de veras? ¡Es una magnífica oportunidad para dañarles emocionalmente! ¿Colocaste las balizas? Vale, bien hecho. Gracias.
-¿Son ciertos los rumores? –preguntó la chica.
-Brunilda, mañana tendremos bastante diversión para nosotros dos solos –respondió el pelirrojo.
-Bella, ¿Cómo va la situación en Hannover? –preguntó Voldemort sentado en su trono.
-Muy bien, mi señor –respondió la mujer –ya somos unos cien efectivos, y contamos con duplicar la cifra de aquí un mes.
-Bien, bien –respondió Voldemort –al menos hay alguien aquí que hace bien su trabajo. De aquí a dos meses deberás triplicarme la cantidad. ¿Entendido?
-Sí, mi señor –respondió Bellatrix –tarde o temprano, Alemania seguirá al Reino Unido en nuestra conquista.
Al día siguiente, en Hannover…
-Bien, Brunilda, creo que están por aquí cerca, si mi móvil no me falla –dijo Drake. Estaban en una zona bastante oscura y dejada en los barrios bajos de Hannover. Se habían encontrado ya con drogatas, prostitutas, narcotraficantes y atracadores, pero afortunadamente ninguno tuvo la suficiente locura como para ir a por los chicos –creo que es aquí.
Los chicos se pararon delante de una pequeña mansión, a la que el Blackberry de Jacobsen identificaba como lugar lleno de magia. Supuso que los muggles verían más calles y edificios destartalados.
-Puede ser, maestro –respondió la chica –después de todo, ¿no es extraño que en un lugar dejado de la mano de Dios haya una mansión como esta? Hay gato encerrado.
-Entremos –respondió el pelirrojo –y olvídate del sigilo. No sería divertido.
Nuestros héroes entraron como Pedro por su casa en la mansión cuando las alarmas sonaron. De repente, cien Mortífagos estaban apuntándolos con sus varitas.
-Vaya, vaya –dijo el que parecía ser el líder, que era mujer por el timbre de voz –parece que hemos pillado a un par de ratas.
-Vaya, vaya –respondió Jacobsen –creo que esta noche vuestro querido Voldy perderá a cien Mortífagos –y acto seguido lanzó un rayo verde matando a uno.
Ambos jóvenes sacaron sus armas y se dirigieron a atacar a los Mortífagos de frente. Por parte del pelirrojo no había nadie que le tratara. El chico se dedicaba a dejar sangre allá donde atacaba, luchando sin piedad y mostrando un gran repertorio de ataques físicos combinados con su magia.
-Brunilda, solo te pediré una cosa, y es que no mates a la líder –respondió Drake –ella será nuestra invitada especial.
-Vale, maestro –respondió la chica mientras cortaba a cinco Mortífagos más con su sable -¡Hipoxia!
En una zona de varios metros se creó una cúpula donde los Mortífagos presentes empezaron a mostrar síntomas de falta de aire (ahogo, timbrazo en los oídos…) –He reducido el nivel de oxígeno en ese lugar. ¡Monóxido!
Los Mortífagos empezaron a caer lentamente debido al incremento de la concentración de monóxido de carbono en el lugar, que les iba causando una muerte dolorosa.
-¡Incinerar! –Drake lanzó una onda de energía que incineró a todos los Mortífagos que encontraba a su paso. La líder se dispuso a atacarle con una espada cuando el chico se giró a tiempo para bloquearla con su bastón.
-¿Creías que me pillarías desprevenido? –se rió el chico con un rostro de psicópata. Le propinó un puñetazo en toda la face para levantarla de una patada -¡Agujero negro! –Una luz negra empezó a salir del cuerpo de la Mortífaga para entrar en un círculo negro que había en la palma del chaval.
-¡! –gritó la mujer, que notaba como su magia abandonaba su cuerpo para incorporarse a la del pelirrojo. Acto seguido, notó un fuerte golpe en la cabeza y no vio nada más.
-¡Incarcerous! –la líder fue atada de pies a cabeza por varias cadenas negras que empezaron a apretarla fuertemente. Un movimiento de mano de Jacobsen y desapareció del lugar. Sacó varios cuchillos y los lanzó en todas direcciones, asesinando con ellos a varios Mortífagos. Se acercó a uno que estaba fingiendo estar muerto y le pateó en el costado.
-¡AAAY! –gritó el Mortífago al recibir el puntapié. Drake lo cogió de las solapas de su túnica y lo levantó.
-Tendrás la suerte de salir vivo de aquí –respondió el pelirrojo –quiero que informes a Voldemort de todo lo sucedido… y le recuerdes el mensaje que recibió hace varios días. Voy a ser su peor pesadilla. Y reza para que no te mate él y reza para que no te vuelva a encontrar jamás en tu vida.
Tras eso, Drake tiró al Mortífago al suelo con rudeza, el cual, temblando de miedo, desapareció del mapa. Sin duda, ese pelirrojo le daba muchísimo más miedo que su señor. Drake sacó un dispositivo y lo enganchó a una de las paredes.
-Ya podemos irnos, Brunilda. De aquí dos minutos esta mansión se irá abajo.
-Sí, maestro –respondió la chica –parece que Voldemort tendrá un auténtico quebradero de cabeza con nosotros.
-Ya estoy imaginándome la rabia que le dará saber que hemos matado a noventa y ocho Mortífagos y hemos capturado a la líder.
Cinco minutos después, cuando Drake y Brunilda ya estaban en su mansión en Middlesbrough, una fuerte explosión sucedió en Hannover, tirando abajo la mansión de los Mortífagos, volviéndose el territorio simples calles y edificios.
Bueno, otro más. Ya empezamos a ver piques entre la Orden del Fénix y los protagonistas, y como la Orden está en un caos total, peleándose entre sí por el hecho de que Ginny se metió con Brunilda. Es que, obviamente, estando las cosas como están, la Orden debe haber perdido mucha estabilidad. Tener en cuenta a algunos miembros que empiezan a divergir un poco de las ideas de Dumbledore y puede que, más adelante, cambien de bando o vayan a luchar por su cuenta.
