Bien, después de un buen periodo de tiempo he decidido subir el cuarto capítulo. No es que haya estado muy ocupado sino que me he ido de puente y tengo un poco de falta de inspiración (venga, aportad ideas si tenéis alguna).

Bueno, a responder. Esto está un poco desierto (solo 2 reviews sin contar lo que me dijo sirius pro msn), así que pediría un poco más de presencia a los lectores, sea para criticar o para preguntar dudas. Pero empecemos.

Zarkan: Pues sí, no es que esté muy organizada precisamente, ya lo vimos en el capítulo anterior. Y sí, está equivocado, y esto lo comprobará un poco más adelante. Gracias por tu comentario.

Draon-mll: Harry… es la gran incógnita de esta historia, de hecho, tardará MUCHO en resolverse, más o menos hasta los últimos capítulos de la historia. Y sobre lo de Bellatrix, lo veremos en este capítulo.

Cap. 4: Mansión embrujada y el llanto del pelirrojo.

-¡CRUCIO! –Gritó Voldemort -¡ME CAGO EN TODO, SE PUEDE SABER PORQUÉ TUVISTEIS QUE FALLARME OTRA VEZ!

-¡AAAAAAAAAAAAAAAAARGGHHH! –Gritaron varias figuras mientras se retorcían de dolor -¡LO SENTIMOOOOS!

Y es que Voldemort no estaba muy contento que digamos. Casi doscientos Mortífagos habían muerto ese día, y todos ellos bajo las manos de Drake Jacobsen y su estúpida aprendiz. Cogió su espada y se dedicó a cortar las cabezas de todos los Mortífagos que estaban en el lugar para desahogar su rabia.

De vuelta a su casa, Drake se dirigió hacia el sótano con un Erlenmeyer lleno de Veritaserum en su mano izquierda. Se acercó a una puerta que estaba marcada con una cruz y la abrió. En la habitación de al lado, un cuadrado de cuatro metros cuadrados de superficie y con una incómoda tablilla sin apenas colchón para dormir, estaba encadenada una figura con máscara de Mortífago. El pelirrojo se había colocado un hechizo de neutralización de olfato en su nariz, pues el débil hechizo de aireamiento apenas dejaba renovar el olor, con lo que, obviamente, cuando el prisionero que habitara la celda hiciera aguas mayores, sufriría sus propios hedores. Si bien parte del montaje era para que en el lugar pudieran caber el máximo número de prisioneros, en parte Drake había construido ese lugar intencionadamente para que las víctimas apenas pudieran soportar las condiciones de vida. Los elfos domésticos solo les darían una mísera ración no muy apetitosa una vez cada dos días junto con una botella de agua, y limpiarían la improvisada fosa séptica una vez cada seis meses. El chico alargó su mano a la máscara del Mortífago y la retiró descuidadamente, quedándose medio sorprendido al ver el rostro de su "invitado": Era nada más y nada menos que Bellatrix Lestrange.

-Despierta –le gritó mientras le propinaba un puñetazo en toda la cara, la cual había recuperado gran parte de la vitalidad que tuvo en su juventud.

-Auch –se quejó Lestrange -¿se puede saber que he hecho, mi señor?

-Cállate –respondió Drake mientras le hundía el puño en el estómago –te aseguro que tu señor no será absolutamente nada comparado conmigo.

Bellatrix soltó un quejido al recibir el puñetazo del pelirrojo y decidió mirar hacia arriba para ver quién era su captor. Se sorprendió incluso más que el chico cuando descubrió quien era.

-¡JACOBSEN! –Gritó la Mortífaga -¡EXIGO QUE ME SUELTES INMEDIATAMENTE!

-¡Insomnium! –Gritó el joven –Bellatrix notó como sus peores recuerdos eran revividos en el interior de su mente y soltó un fuerte grito de dolor -¡No estás en posición para exigirme nada, zorra!

-¡MALDITO SEAS! –Gritó la Mortífaga, pero no tuvo más efecto que recibir un fuerte manotazo en una de sus tetas -¡PERVERT…! –Drake le propinó un puñetazo en donde un hombre tiene las partes nobles, haciéndole soltar un fuerte grito de dolor.

-¡Mental break! –Bellatrix notó como un fuerte dolor le empezaba a destrozar la mente y soltó otro grito. Si bien Drake no le había aplicado aún una maldición cruciatus, la mujer creía que sus maldiciones de tortura mental eral muchísimo peores que su maldición favorita –seguiré así hasta que me obedezcas, y te advierto que puedo llegar a ser muy sádico.

-¡Ja… jamás! –replicó Bella con un tono que decía que no aguantaría mucho tiempo frente a la tortura del joven.

-Tú lo has querido, Bella –respondió el pelirrojo con un tono de voz bastante sádico y una sonrisa malvada –raptus extremum –de repente Bellatrix notó como una fuerza desconocida actuara como si alguien le estuviera violando. Notó como su ropa empezaba a hacerse pedazos y como empezaba a temblar con fuerza mientras le salía sangre del chichi y la boca y notaba un fuerte dolor en toda ella. Al cabo de unos minutos, vejada, sin fuerzas y mentalmente casi destrozada, se dejó caer apoyando todo su peso en las cadenas que la ataban. Drake cogió el matraz y se lo hizo beber a las malas.

-Bien, Bellatrix, ahora me vas a responder a unas cuantas preguntas...

Tras un buen tiempo de interrogatorio…

-Esta pregunta es muy importante –explicó Drake -¿Mataste tú a los padres de Brunilda Grindheim?

-Sí, fui yo –confesó la mujer.

-¿Les torturaste hasta la locura antes de matarlos?

-Sí, lo hice.

-¿Porqué lo hiciste?

-Estaba aburriéndome junto con mi marido y su hermano cuando vimos su casa. Los señores nos vieron e hicieron escapar a su hija sin que nos diéramos cuenta y nos atacaron tan solo entrar. Entonces practicamos todos los métodos de tortura que se nos ocurrieron antes de asesinarlos.

Enfurecido, Drake le clavó el puño en la boca del estómago haciéndole sacar el vómito, si bien el pelirrojo esquivó la masa ácida vomitada por su prisionera. Entonces, Drake dejó a la mujer con poco más que simples harapos y cerró la celda a calicanto, impidiendo que su prisionera pudiera escapar de forma alguna. Subió a la planta baja.

-¿Cómo ha ido, maestro? –preguntó Brunilda.

-Bastante bien –respondió el pelirrojo –He obtenido un montón de información. Pero si quieres vengarte de ella solo te pediré que esperes un par de meses, pues no la he dejado en muy buen estado.

-¿Ella? –Preguntó la chica -¿Esa loca Mortífaga que torturó hasta la locura y mató a mis padres y a mi hermano mayor?

-Veo que lo has pillado rápido –contestó el pelirrojo –sí, se trata de Bellatrix. Ha sido una grata sorpresa, la verdad. Nunca pensé que, de entre todos los Mortífagos del mundo, hubiera sido exactamente ella nuestra invitada.

-Vale, maestro –respondió la rubia –además de que le causaremos un buen dolor de cabeza a Voldy con esta captura.

-Tú lo has dicho, Brunilda. Tú lo has dicho.

-Bueno, he encontrado un lugar que podríamos utilizar como segunda base. Solo hay una pega, y es que se rumorea que hace cientos de años una maldición fue puesta en ese lugar causando misteriosas desapariciones.

-Suena un buen lugar –respondió Drake –en teoría eliminar la maldición sería fácil con nuestro nivel.

-¿Te gusta? ¡Gracias! –respondió la rubia. Se desparecieron de inmediato hacia la "mansión encantada".

Llegaron rápidamente a la mansión mencionada. Si bien parecía muy bella desde fuera, a ambos les daba un pequeño repelús.

-Tú también lo notas, ¿verdad maestro? –dijo la chica.

-Sí. Una fuerte maldición de magia negra está en el lugar –comentó el chico –supongo que al ser afín a la oscuridad me debe afectar más. Ahora sal de aquí.

-¿Qué vas a hacer, maestro? –preguntó la rubia.

-Voy a utilizar el agujero negro a máxima potencia. Sal y aléjate mínimo diez metros de este lugar. De lo contrario, podría absorber tu poder sin darme cuenta.

-Sí, maestro –respondió Brunilda, que se apareció a unos diez metros de la casa.

-Muy bien, maldición –sonrió el pelirrojo –veamos cuanto aguantas. ¡Agujero negro!

Un círculo negro de grandes dimensiones se formó en la mano del pelirrojo absorbiendo la magia del lugar. Sin embargo, no aguantó más de un minuto utilizando el ataque al alcanzar Drake el máximo que podía absorber al día. Sacó un líquido negro de su cinturón el cual procesaba inmediatamente la magia absorbida a cambio de unos meses de vida cuando…

-¡BUUUUUUUUUUUUUUU! –un fuerte sonido se oyó en el lugar. Drake levantó la mirada y dejó caer el frasco sorprendido, que se rompió. Un fantasma bastante grande de color negro se había implantado en el lugar.

-¿Eres tú el causante de esta maldición? –preguntó recuperando inmediatamente la calma. De repente notó que no se podía mover -¿Pero qué…?

-¡TE CONVERTIRÉ EN MI CUEEEEEERPOOOOO! –gritó el fantasma introduciéndose en el cuerpo del pelirrojo por su boca y nariz.

-¡!

Mientras, en las afueras de la mansión…

-Qué raro –susurró Brunilda para sí misma –Drake está tardando mucho. Espero que esté bien.

Miró al cielo cuando…

-¡! –se oyó un fuerte ruido de fondo proveniente de la mansión.

-¡DRAKE! –gritó Brunilda asustada. Sabía que algo iba mal, pero ahora mismo no tenía color en la cara. Esa voz era clarísimamente la de su maestro. Se dirigió corriendo hacia la mansión y entró sin cuidado derribando la puerta de una patada -¡DRAKE! ¿ESTÁS BIEN? -Se detuvo un momento para activar su visión nocturna, pero, una vez activada, tuvo que dar un salto hacia la izquierda para esquivar un bastón que iba a golpearle con intenciones asesinas por la espalda. Sacó su espada. -¡DRAKE!

-Jejejejeje –rió Drake –ahora este cuerpo es mío. ¡No solo eso, el mundo entero será mío!

El pelirrojo volvió a atacar con el bastón, pero Brunilda alcanzó a bloquearlo con su espada

-¿Qué te pasa, Drake? –chilló la rubia mientras atacaba con su espada, siendo el golpe bloqueado por el pelirrojo, que giró el bastón arrastrando la espada y abriendo un hueco que intentó aprovechar, pero Brunilda fue más rápida y volvió a bloquear.

-Ha sido muy fácil dominar el cuerpo de este muchacho –dijo el chico volviendo a propinar un bastonazo a Brunilda, la cual se apartó justo a tiempo para no ser cortada en dos por el aura del bastón -¡Llamarada infernal!

Una fuerte llama salió de la mano izquierda del muchacho golpeando a Brunilda en el pecho causándole mucho daño.

-¡KYAAAAAAAH! –gritó la chica cayendo al suelo mientras se agarraba el pecho. Drake se dispuso a rematarla pero la rubia logró darse la vuelta, golpeando el bastón del pelirrojo en el suelo e intentó levantarse. Drake hizo un remolino vertical con su bastón, obligando a la chica a agacharse y le propinó un rodillazo en la herida.

-¡Aire comprimido! –gritó la chica. Un rayo invisible golpeó a Drake, el cual logró bloquearlo en gran medida con su arma. Colocó su mano con la palma abierta y mirando al frente y el brazo mirando hacia abajo -¡Sanctus! –un sello de luz golpeó a Drake en la pierna, momento que la rubia aprovechó para apuntarle al pecho -¡Purificador!

Un aura blanca rodeó a Drake inmovilizándolo mientras un humo negro salía de él.

-¡AAAAAAAAAAAAARGGGHHHH! –gritó el pelirrojo mientras el fantasma salía de él.

-¡Maldita seas! –gritó el fantasma, que intentó poseer a Brunilda, pero la chica le aventó un sanctus eliminándolo de una vez junto con la maldición al mismo tiempo que Drake cayó al suelo. Brunilda se acercó a él.

-¿Estás bien? –preguntó la rubia. Drake no dijo nada mientras miraba hacia el suelo. Una lágrima abandonó su ojo derecho para caer en el suelo. Un segundo después, otra lágrima cayó por el otro ojo, empezando a regalimarle por el rostro –Drake…

El pelirrojo se abrazó a ella con fuerza mientras temblaba y hundió su cabeza en el hombro.

-Desahógate, Drake –susurró la chica –llorar es humano, después de todo. Esto te demuestra que aún sigues siendo humano.

-Brunilda –sollozó el chico, que apenas podía contenerse las lágrimas –te… te lo suplico… no me abandones como hicieron ellos. No me dejes solo.

-Ya has hecho suficiente logrando mantener esta máscara durante tantos años –respondió la chica con un tono suave y bajo –sin duda debes haberlo vivido mal.

-Por favor… -continuó sollozando Drake –prométeme… que no te irás.

-Lo juro –respondió Brunilda –estaré a tu lado siempre… -la chica abrazó a su maestro con fuerza, dándole el apoyo que en ese momento Drake necesitaba.

-Gracias –respondió el pelirrojo, abrazándose aún más a la rubia y llorando con fuerza. El espectro le había obligado a revivir sus peores recuerdos en su mente mientras lo poseía, y esos recuerdos, desgraciadamente, ocupaban gran parte de su vida. Él sabía que si su aprendiz no hubiera llegado a aparecer probablemente el espíritu hubiera desplazado a su alma y se hubiera establecido permanentemente en el cuerpo del pelirrojo. Tras diez minutos llorando abrazado a su aprendiz, se levantó y se secó las lágrimas con el brazo derecho. Tras colocar las barreras pertinentes al edificio, el Blackberry de Drake sonó.

-Cobra –respondió el pelirrojo tras mirar quien le llamaba -¿Qué? ¿En ese lugar? Vale, ahora vamos.

Bien, ya está el capítulo. Hay que decir que todavía no están todos los personajes metidos ni de coña, todavía me quedan por ahí… algunos ya conocidos, otros por conocer, pero más o menos se puede ver la confianza que hay entre Drake y su aprendiz. No voy a avanzar nada más por el momento (Em… no os creáis que he avanzado mucho), así que imaginad lo que podría pasar por mi retorcida mente pero no me plagiéis.