Bueno, por fin actualizo con un poco de acción. Lamento tanto la tardanza como la falta de peleas de los últimos capítulos, pero era algo necesario para poder desarrollar la historia sin que se volviera un shonen tipo Dragon Ball o algo así. Solo espero que no quieran matarme.
Hora de responder a los comentarios. No es que haya muchos, pero igualmente se tienen que responder.
Verodelprado: Bueno, la verdad es que Drake solo entrenará personalmente a lo que será su círculo interno (si bien algunos ya vendrán con una buena cantidad de poder y entonces Drake les enseñará los pocos aspectos que les faltan para ser los mejores). Y mejor no digas Harry hasta que diga algo de él, pues de momento es como si hubiera muerto.
Zarkan: Gracias por tus comentarios. Me anima verlos. Eso sí, si tienes algo que exponer no te cortes y dilo.
Draon-mll: Bueno, la sugerencia esa no es que sea algo original (simplemente apliqué lo de los dos Metal Gear Solid de PSP en mi fic y hala), pero es cierto que sale en pocos. Una buena manera de conseguir aliados, si bien un poco burra.
Sirius314: Lo siento, tío, lo siento, pero tenía que hacerlo. Solo espero que te guste este.
Cap. 11: Carlos Eto'o.
Había una gran concentración de Mortífagos. Los pocos transeúntes que había en el lugar estaban huyendo por salvar sus vidas mientras los Mortífagos, muchos de ellos con risas sádicas, disfrutaban viendo su miedo y torturándolos a placer. "Malditos bastardos", pensó Drake. Charlie levantó la mirada. Un par de Rigdebacks noruegos montados por un Mortífago cada uno estaban causando el caos.
-Dejadme los dragones a mí –pidió el pelinaranja –os dejo los Mortífagos a vosotros.
-De acuerdo –aceptó Drake. Sabía que, en temas de dragones, Charlie era el especialista.
Mientras Charlie se dirigía hacia la derecha escalando un edificio para ganar altura, los demás se dirigieron cada uno por un lado. Entonces Brunilda dijo:
-Quien mate a más Mortífagos gana 500 galeones por cabeza.
-De acuerdo, Brunilda, pero te advierto. Probablemente me los debas –respondió Drake mientras sacaba dos dagas del tamaño de un cuchillo de cortar jamón. Empezó a moverse entre los Mortífagos, cortándolos con sus dagas con ágiles movimientos, que parecerían impropios de una persona de su constitución. Propinó una patada a un Mortífago mientras se doblaba para pasar entre ellos, rompiéndole la mandíbula, y decapitándolo más tarde con una de sus dagas. Se giró para clavarle la daga de su mano izquierda justo en el corazón de un vampiro que quiso aprovechar para atacarle por la espalda. Idiota. Nunca podrían pillarle desprevenido. Con un giro de muñeca colocó sus dagas en agarre inverso, y cruzó los brazos por delante mientras corría hacia los Mortífagos. A los diez pasos separó los brazos, cortando a cinco Mortífagos con sus dagas. Las lanzó, haciéndolas girar cuales shurikens, asesinando a veinte Mortífagos más. Sin duda habría muchos. "Mejor", pensó con sorna, "así habrá más diversión".
Se apareció en medio de un grupo bastante amplio de Mortífagos, cargando una bola blanca con ella. La bola estaba brillando con fuerza. Lanzó sus brazos hacia los lados.
-¡Devastación angelical! –gritó la chica. Una fuerte luz brilló en el lugar, asesinando a unos cincuenta Mortífagos – ¡chakram lumínico! –Un disco de luz fue disparado por la rubia, haciendo trizas a todos los Mortífagos que se interponían por su camino. Desenvainó su sable y se abrió paso entre los Mortífagos, cortando a todo aquél que se le acercaba. Interceptó una maldición cruciatus con su espada, desviándola hacia otro Mortífago, que soltó un grito de dolor. Le rompió la mandíbula a otro con un puñetazo de revés, para después clavarle su Dao en el pecho, causándole la muerte. Creó una espada de luz en su mano izquierda, cortando todo lo que se encontraba con ambas espadas.
Iban corriendo uno al lado de la otra, y una al lado del otro. Remus abrió sus brazos, haciendo brillar sus garras. Desde que encontró a Drake se sentía rejuvenecido, como si hubiera recuperado toda la vitalidad que nunca tuvo por culpa de su maldición. Tanto él como Tonks empezaron a mover sus brazos, cortando a todos los Mortífagos que veían. Remus con sus garras, Tonks con sus katares. Se colocaron espalda contra espalda. Cargando sus piernas de aura negra, Remus saltó con ellas hacia delante, apoyando su espalda en la de Tonks, desgarrando a tres Mortífagos que se les acercaban. Con la misma aura cargada en su mano izquierda, dio un zarpazo con ella hacia adelante, liberando unas cuchillas negras que cortaron a otros diez Mortífagos. Colocó su mano derecha en el suelo.
-¡Spike land! – Varios pinchos de más de cincuenta centímetros de altura aparecieron en los alrededores, asesinando a veinte Mortífagos.
-¡Son muchos! –gritó Tonks mientras utilizaba sus katares para acabar con todo aquél que se les acercaba. Licántropos, Mortífagos vampiros, banshees… un amplio número de cadáveres se acumulaban en sus pies. Pero pese a eso, todavía había muchos Mortífagos. Se preguntaba cómo podrían todos esos Mortífagos caber en el callejón.
-¡Ametralladora de hielo! –gritó la pelirrosa. Centenares de pequeños pinchos de hielo salieron de sus manos, asesinando a varios Mortífagos.
Alcanzó el techo del edificio. La distancia entre él y los dragones aún era grande, pero estaban a un nivel parecido. Se fijó en un detalle: ambos dragones parecían ir comandados por un Mortífago montado en ellos. Bien. Planteó su estrategia: mataría a uno de los Mortífagos para tomar control del dragón correspondiente y así acabar con el otro. Agarró su tridente y lo lanzó hacia el Mortífago, atravesándole el cráneo. El dragón empezó a volar de forma incontrolada. Se acercó hacia él y cargó su poder mágico en sus piernas.
-¡Salto explosivo!
Dio un salto, elevándose varios metros, y aterrizó en la espalda del dragón. Atrajo su tridente hacia sí, empuñándolo con su mano izquierda, mientras tomaba control del dragón con la derecha. El Mortífago que controlaba al otro dragón lanzó una maldición asesina hacia Charlie, que hizo virar al dragón para esquivarla. Efectuó otro lanzamiento con el tridente, clavándose este en la cabeza del Ridgeback, y sacó una daga bastante afilada, la cual clavó en la cabeza de su montura, causándole la muerte. Tiró de las riendas del dragón, haciendo que el cadáver se dirigiera al suelo, cayendo con un estrepitoso estruendo y aplastando a unos cien Mortífagos. Hizo desparecer a ambos dragones con un movimiento de mano, guardándolos en el castillo de Drake. Sabía que podría contribuir a la economía vendiendo las partes ilegalmente como ingredientes de pociones. Lanzó el puñal hacia atrás, atravesando a un Mortífago que estaba a punto de lanzarle una maldición asesina, y convocó su tridente utilizando telequinesis.
Ya había matado a unos doscientos Mortífagos. ¿Cómo carajo podía caber tanta gente en ese lugar? O simplemente, ¿creían que les saldría mejor el ataque con más cantidad de gente?
-¡Suelo ardiente!
Un círculo de 20 metros de radio se extendió por el suelo con el pelirrojo como centro, haciendo gritar a más de quinientos Mortífagos por las quemaduras. Los Mortífagos empezaron a retorcerse por el suelo, algo inútil ya que simplemente aceleraban su consumición por las llamas.
Desenvainó su bastón y se dispuso a cortar a un Mortífago en dos, cuando algo sólido se interpuso en el camino del arma. Levantó su vista: Un hombre alto de piel oscura estaba bloqueando su ataque con un báculo. El hombre llevaba una túnica roja con manchas negras que llegaba hasta la mitad de la cadera, revelando su lado izquierdo. Tenía una cicatriz en el pecho, y llevaba unos pantalones holgados rojos. Además, iba descalzo y no llevaba máscara, revelando su rostro, presentando una notable calvicie.
-Qué raro –dijo Drake –un Mortífago defendiendo a otro Mortífago.
El hombre no respondió, moviendo el báculo hacia arriba y atacando a Drake, el cual se alcanzó a cubrir con su vara.
-No permitiré que mates a mis compañeros –respondió el hombre.
-Me extraña que seas Mortífago –respondió Drake, mientras creaba un aura negra en su puño izquierdo –pues es muy extraño que los de vuestra especie os ayudéis mutuamente.
Su puño golpeó en la cara del mago, mandándolo unos tres metros hacia atrás. El mago se levantó y volvió a atacar con su báculo, pero Drake logró bloquearlo con su vara.
-Ciénaga –dijo el calvo. El suelo donde Drake se apoyaba se volvió blando como el barro, empezando a hundirse. El pelirrojo se apoyó en el suelo firme con su vara y la usó cual pértiga para dar una patada voladora, pero su enemigo logró esquivar y la patada golpeó a un Mortífago que estaba intentando atacar a Brunilda, la cual estaba unos metros más allá acabando con unos vampiros.
-¡Drake! –gritó la rubia, alegrándose de ver al pelirrojo en buen estado. Se colocaron espalda contra espalda. Drake hizo un movimiento, sacando una luz blanca de un Mortífago, el cual cayó al suelo muerto. La luz se concentró en los dedos índice y corazón de su mano derecha, los cuales tenía levantados.
-¡Lo siento por ti, bola de billar, pero no saldrás de aquí vivo! –Gritó el pelirrojo -¡Espada de almas!
Movió la mano derecha como si un latigazo diera. El alma salió disparada a gran velocidad.
-¡Escudo espíritu! –dijo su enemigo.
Un campo marrón rodeó al mago de aspecto africano, desviando el alma hacia el cielo.
-¿PERO QUÉ…? –gritó Drake, sorprendido. Su enemigo había logrado contrarrestar su técnica, aparentemente sencilla pero mortal.
-Barro negro –respondió el negro, lanzando una bola negra que golpeó a Drake, pegándose entre sus brazos.
-Mierda-susurró el pelirrojo –no puedo moverme.
La masa negra estaba rodeándole los brazos, el torso y parte de las piernas, impidiéndole moverse o usar magia para liberarse.
-Ahora seré yo quien tendrá el placer de matarte –respondió el calvo mientras hacía el mismo movimiento que había hecho Drake unos segundos antes, esta vez siendo el alma negra –Espada africana de almas.
El alma se dirigió hacia el pelirrojo, el cual no podía moverse. Se preparó para la muerte cuando Brunilda interpuso su espada, forcejeando con el alma, que seguía empeñada en alcanzar a Drake.
-¿Qué? –dijeron ambos, sorprendidos. Al cabo de un segundo, el africano volvió a concentrarse, esta vez para que el alma rompiera la espada. Cometió un error, pues el barro negro perdió consistencia, con la consecuencia de que Drake se liberó.
-¡Puño de acero! –gritó el joven, mientras su puño empezaba a brillar como el metal descrito. El puñetazo conectó con la cabeza del africano, dejándole inconsciente. Colocó su mano izquierda en su cabeza, entrando en su mente para ver sus recuerdos. Tras eso, le hizo desaparecer con un movimiento de mano. Cogió su bastón y el báculo de su adversario, guardándoselos en su espalda.
Lejos de retirarse, los Mortífagos seguían atacando. La pareja de guerreros se colocó apoyando sus espaldas, golpeando con sus armas a todo ser viviente que se les acercara.
-¡Hay demasiados! –Gritó Jacobsen refiriéndose a los enemigos mientras robaba un alma a un licántropo para lanzarla hacia varios Mortífagos que estaban derribando un negocio, muriendo todos -¡Granada blanca!
Drake lanzó una esfera blanca hacia un lugar concurrido de Mortífagos, la cual explotó tres segundos más tarde, asesinando a cincuenta Mortífagos y a diez licántropos. Se giró hacia la izquierda, bloqueando el sablazo de un vampiro que había intentado atacarle por el flanco, y le endosó una patada ardiente, volviéndolo cenizas. Empezó a jadear. Había muchos Mortífagos. Vio como Remus, Tonks y Charlie se acercaban hacia ellos. Charlie parecía estar algo herido, si bien tenía las ropas ensangrentadas. Remus y Tonks estaban relativamente bien, pero se notaban agotados.
-Me pregunto cómo puede Voldemort tener a tantos seguidores –preguntó Charlie.
-No lo sé –respondió Drake –pero solo el líder parecía "apto" para dejarlo vivo. Hasta yo estoy cansado.
-Creo que se viene una retirada estratégica –sugirió Tonks.
-Lamento decirlo, pero tienes razón –respondió el pelirrojo –Iros vosotros, apareceré dentro de unos minutos… si salgo de esta.
Sus compañeros desaparecieron. Un Mortífago armado con un puñal se dispuso a atacar a Drake.
-¡Jajajaja, parece que tus propios compañeros te han abandonado! –se rió el Mortífago. El joven se limitó a soltarle una coz mulera hundiéndole las costillas fracturadas, matándolo. Se rodeó de un aura negra.
-Técnica oscura del Abismo –recitó el pelirrojo -¡PENA ACHERON!
Un haz de luz negra se elevó hacia el cielo ramificándose en varios rayos más pequeños que se expandieron por el callejón, sombreando una buena parte de él. Los rayos empezaron a caer hacia el suelo, creando un círculo negro allá donde caían. Drake dio una palmada, haciendo que los círculos se activaran, absorbiendo el alma de cada Mortífago que estaba diez metros a la redonda, enviándolas directamente al Infierno. Notó un fuerte dolor en el lado izquierdo del pecho. Realizar un ataque de tal magnitud le había agotado en gran medida, y su corazón empezaba a quejarse del trabajo. Viendo que sería más prudente la retirada, se desapareció, yendo hacia su castillo.
Una vez en su castillo, se dirigió a la sala de estar. Justo cuando encontró a Remus que su corazón empezaba a darle otro pinchazo.
-¡Argh! –masculló el joven.
-¡Drake! –exclamó Remus, preocupado. Sin duda su líder no se encontraba bien. Pasó el brazo izquierdo del pelirrojo hacia su hombro y lo llevó a la enfermería del castillo -¿Qué ha pasado?
-He estirado más el brazo que la manga –respondió Drake con un tono de voz que denotaba dolor, refiriéndose al derroche de poder que había realizado antes de marcharse, mientras se tumbaba en la camilla –pásame la aguja de la izquierda y la botella azul.
Remus obedeció. El pelirrojo destapó la botella e introdujo la aguja dentro, extrayendo un líquido que parecía agua. Se clavó el líquido en el brazo izquierdo y apretó fuerte el émbolo de la aguja, inyectándoselo.
-¿Acaso tienes problemas cardíacos? –preguntó el licántropo preocupado.
-No, no es eso –respondió el joven –simplemente he agotado la glucosa de mi cuerpo.
Le explicó por encima que era la glucosa y sus funciones en el cuerpo humano.
-¿Bastará con ese poco? –preguntó Remus
-Sí, amigo mío. Esta solución tiene una concentración suficiente alta como para ayudarme con la recuperación de energía.
Cinco minutos más tarde, se dirigió a su habitación, no sin antes decirle a Lupin que mañana hablarían sobre el ataque.
Una vez reunidos…
-Bueno, me alegra que estemos todos bien –introdujo Drake.
-Sentimos no haber podido hacer más –comenzó Tonks. Estaba un poco decepcionada consigo misma por no haber podido detener a más gente.
-No pasa nada –respondió Drake –hicimos lo que pudimos. Fracasamos, sí, pero logramos que les costara un buen número de bajas.
-Es verdad –dijo Brunilda –no debemos desanimarnos por el hecho de que hayamos perdido una batalla. Debemos seguir adelante y volvernos más fuertes.
-Buena conclusión –contestó Remus.
-Yo solo puedo decir una cosa: tiene razón –concluyó Charlie.
-Tenéis razón –respondió Drake –pero yo he sacado una conclusión diferente, y es que, si todos los ataques van a ser así de numerosos, además de poder necesitaremos más aliados. Debemos formar algo digno de llamarse ejército con el que aplastar los cojones de Voldemort.
-Así se habla, jefe –respondió Brunilda.
-Bien, con vuestro permiso, me marcho, tengo un asuntillo pendiente –terminó el pelirrojo, el cual tomó dirección hacia las mazmorras. Se puso en la puerta que correspondía al mago que había capturado en el ataque, y entró. Su prisionero estaba tranquilo, justo lo contrario que esa loca de Bellatrix. Aún así, unas largas cadenas le ataban a la pared, la cual, al contrario que las celdas de reos, era normal. La celda medía unos 15 metros cuadrados, y tenía un baño rudimentario y un hechizo de aireo.
-Buenos días –respondió Jacobsen con un tono neutral.
-Jacobsen… -murmuró el mago, levantando su mirada. El aludido creó una silla con un movimiento de muñeca, para sentarse en ella, mirando a los ojos de su prisionero. Trajo una bandeja con algo de comida, haciéndola levitar delante del cautivo, el cual miró desconfiadamente.
-Tranquilo –dijo Drake –no he envenenado la comida. No es mi estilo.
-¿Porqué no me has matado? –preguntó el africano.
-Pensé en matarte… pero antes de darte el golpe final logré entrar en tu mente.
-¿Porqué me tienes aquí entonces?
-Quiero… que te unas a mí –respondió el pelirrojo.
Ante lo que Drake dijo, el africano se puso a reír como un demente.
-¡No sabía que eras tan chistoso! –Dijo entre risas -¡Te olvidas que soy un Mortífago! ¿Por qué tendría que unirme a ti?
-Como dije antes, entré en tu mente –respondió Drake –y vi algo interesante, y es que no compartes los ideales de tus compañeros. Además de lo raro que es el hecho de que un Mortífago salve a otro Mortífago. Normalmente abandonan a sus compañeros si con ello salvan su trasero.
-Es verdad… -habló el negro con un deje de tristeza –Me uní al Señor Oscuro por culpa de mis padres. Un año antes de su caída ante Potter, mis padres se unieron a él. En ese entonces, apenas tenía un año. Cuando volvió a la vida, me obligaron a unirme a ellos… bajo la amenaza de desheredarme y perseguirme. Obligado, me uní a ellos. Durante todos estos años tuve que cometer crímenes atroces… torturar, matar, violar muggles y magos hijos de muggles. No valgo nada. Por favor… mátame.
Dicho esto, empezó a llorar con fuerza.
-Yo también he matado, pero… ¿Realmente quieres redimirte? –Preguntó Drake -¿Realmente quieres purgar tus pecados?
-Drake… -susurró el africano, mientras seguía llorando.
-Solo únete a mí. Solo acompáñame en mi cruzada contra Voldemort. Forma parte de mi futuro ejército, y así podrás redimirte por tus crímenes del pasado. Véngate de tus padres, traiciónalos y serás Perdonado.
El prisionero levantó su cabeza, mirando a Drake a los ojos.
-De acuerdo –respondió –dispondré mi poder a tu servicio, aunque suponga mi ruina. Gracias.
Dicho esto, Drake le agarró de la muñeca izquierda, donde tenía la Marca Tenebrosa, y tras soltar un brillo esta desapareció sin dejar ni un rastro. Con un movimiento, las cadenas se rompieron.
-Antes de nada –dijo el africano –mi nombre es Carlos. Carlos Eto'o.
-De acuerdo –respondió Drake.
Bien, por fin acabé este capítulo. Costó un poco en la acción (lo siento si el combate entre Drake y Carlos es demasiado corto), pero al menos tiene eso: hostias a punta pala. Ahora quería proponeros si queréis que baje el rating a T para abrir el fic más al público en vez de restringirlo a M o lo dejo así.
