Se nota que estoy de vacaciones en mi casa, pues estoy subiendo los capítulos bastante más rápido que de costumbre. Para empezar, lamento volver a cortar la acción, pero necesitaba un poco de relleno para introducir la siguiente pelea y dejar un espacio entre la pelea contra Lloyd y la siguiente. Además, me he inspirado en el hecho de que hace poco pillé una neumonía y… estaba como una sopa.
Han aumentado los reviews desde el último capítulo, pero igualmente espero que suban. No os cortéis si me tenéis que decir algo, decir-lo y punto. Ahora a responder.
Zarkan: Me alegra que te haya gustado la pelea… si bien no era tanto para una trifulca (eso sería más como dos ejércitos que se matan mutuamente). Nos vemos.
Dark Mare Dragon: Gracias por comentar, y disculpa aceptada. Me alegro que te haya gustado el personaje de Lloyd, y decir que aportará bastante en el ejército. Espero que te guste este capítulo, y estoy esperando que actualices tu historia, que está interesante.
Sirius314: Gracias por pasarte. Espero que te guste.
Cap. 14: Drake enferma.
Drake ignoró el mareo y se dirigió hacia la sala de reuniones, que a la vez actuaba como sala de estar de su castillo. Tras entrar, se sentó en la butaca que le correspondía. Lo más extraño es que, a la misma vez, sus amigos llegaron. Ocuparon todos sus posiciones.
-¿Y bien? –Preguntó Alex -¿Has conseguido algo?
-Sí –respondió Drake –he tenido que derrotar a su Rey, pero he conseguido el apoyo de la tribu de jinetes de wyvern de Lítla Dímun.
-Eso es un gran avance, cariño –anunció Brunilda contenta –ahora tenemos cubierta la parte aérea.
-Es verdad –dijo Charlie con una sonrisa maliciosa –nos puede ser útil, tanto como para defendernos de criaturas voladoras como para misiones de bombardeo.
-Bien pensado, Charlie –concluyó Drake –pero, al contrario que ellos, el Rey no monta un wyvern, sino que monta un dragón. Y el problema es que me ha dicho que, en la semana que viene, se vendrá a vivir con nosotros, y necesitaremos a alguien que se encargue del Colacuerno.
-Podríamos formar a alguien para que se encargara de eso –respondió el usuario de Dragón Humano.
-Y eso es lo que quiero que hagas. Coge a algunos hombres y adiéstralos. Lo que me lleva al siguiente punto.
-¿Cuál es? –preguntó Tonks.
-Debemos organizarnos el trabajo por grupos, según las especialidades de cada soldado –informó Drake –supongo que Voldy debe haber organizado a sus hombres, así que necesitaremos algún tipo de organización.
-Está bien –admitió Remus – necesitaremos una unidad de espionaje, una de inteligencia, una de combate y una unidad médica.
-Te olvidas de investigación y desarrollo –apuntó el pelirrojo –nos convendría tener nuestro propio desarrollo para armamento y los cachivaches que nos sean necesarios.
-Es verdad –respondió el licántropo.
Al ser el que mejor conocía a los actuales soldados, fue Alex quien los dividió. Al final quedaron 30 en la Ud. de combate, 15 en I + D, 20 en unidad médica, 30 en inteligencia y 10 espías. Tras eso, dieron por finalizada su reunión, dirigiéndose cada uno a sus habitaciones a tomar su descanso. Mientras, Drake sufrió otro mareo.
-¿Estás bien? –preguntó Brunilda, que iba con él, preocupada por la reacción del joven.
-Sí –mintió el pelirrojo, pues se encontraba anormalmente cansado y con dolor de cabeza.
Al día siguiente, el estado de Drake no había mejorado. Se encontraba mareado, con un fuerte dolor de cabeza y de cuello, astenia y fiebre alta (38-39º). Ahora mismo se encontraba en cama, con un paño lleno de agua en su cabeza. A su lado se encontraba su novia vigilándole.
-¿Cómo te encuentras? –preguntó Brunilda mientras creaba una pequeña corriente de aire, suficiente como para renovar el aire que había sobre el pelirrojo.
-Jodido –respondió el pelirrojo –probablemente me habré resfriado.
-¿Te pusiste el equipamiento adecuado para el frío? –preguntó la rubia
-Sí –respondió Drake
Brunilda le quitó el paño, que en esos momentos estaba caliente, y le volvió a tomar la temperatura, que solo había bajado un par de décimas. Salió un momento, volviendo de nuevo con el paño y colocándoselo de nuevo a la cabeza. En condiciones normales podrían ir a San Mungo, pero con Voldemort en el poder sería arriesgarse demasiado. Aburrida, la chica empezó a acariciar el mentón del pelirrojo, quien empezaba a quedarse dormido.
-¡NO, NO! ¡BRUNILDA!
Se volvió a despertar a la hora de quedarse dormido. Había tenido una pesadilla, donde varios Mortífagos torturaban a su novia y a sus amigos sin que pudiera hacer. Sudores fríos le recorrían el cuerpo, junto a una sensación de cansancio y un dolor de cabeza. Sufrió un mareo. Como por arte de magia, la rubia apareció por la puerta.
-¡DRAKE! –Exclamó la chica -¿QUÉ HA PASADO?
-Lo… lo siento –respondió el aludido –tuve una pesadilla… soñé que os estaban torturando… y no podía hacer nada.
-Calma, ya pasó –dijo Brunilda mientras abrazaba a su novio –descansa.
Drake estaba temblando de frío, y eso que en el castillo había un encantamiento que colocaba la temperatura al nivel adecuado para no tener ni frío ni calor "Debes tener la fiebre altísima" pensó la rubia.
-Me gustaría un pequeño baño –soltó el pelirrojo, que parecía sufrir delirios febriles. Brunilda lo agarró de la cintura con su brazo derecho y, con ayuda de su izquierdo, se pasó el brazo izquierdo de su novio por el cuello. No tardaron en llegar al cuarto de baño. Con un poco de dificultad, le sacó a Drake el pijama y le ayudó a meterse en la bañera (bastante espaciosa, la verdad, unos 2 metros de ancho por 3 de largo y un metro de alto. Sin que el pelirrojo la viera, ella misma se sacó su ropa y se metió con su novio, colocándose a su lado. El pelirrojo activó el hidromasaje y las características especiales, aumentando la comodidad.
-Aaah… que bien sienta un bañito, ¿verdad? –preguntó la rubia.
Drake se limitó a cerrar los ojos y apoyar sus codos en el borde, haciendo que los brazos le colgaran por fuera. Pasó el derecho detrás de la espalda de su novia y la atrajo hacia sí con el hombro.
-¿Cómo estás? –preguntó la chica.
-Un poco mejor –respondió el pelirrojo –pero bastante jodido.
Lentamente, empezó a acariciar el pelo de su compañera, aún con los ojos cerrados. Brunilda ladeó su cabeza apoyándola en el hombro del pelirrojo. El pelirrojo contuvo sus ganas de besarla: no quería contagiarle lo que fuera que tuviera. Cuando notó que tenía la temperatura más o menos estable, se salió del baño y, tras secarse, se vistió con un pijama nuevo mientras se colocaba una bata encima.
-Oye –dijo Brunilda –mañana llamaré a alguien de la unidad médica, a ver qué es lo que tienes.
-Gracias –agradeció el joven.
No tardó en dormirse. Afortunadamente, el día siguiente tardó poco en llegar. Se levantó y vio a una mujer bajita y morena que aparentaba unos cuarenta años delante de él.
-Buenos días –respondió la mujer –mi nombre es Ángela Taylor.
-Debes de ser de la unidad médica –dedujo Drake mientras se sentaba en la cama. Se quitó la camiseta del pijama.
Ángela hizo un movimiento con su varita, permitiéndole visualizar como si tuviera rayos X.
-Dios, pareces tener los pulmones cargadísimos. ¿Acaso has estado en algún lugar frío?
-Estuve en Lítla Dímun, señora –respondió el pelirrojo.
La mujer le tomó la temperatura, que estaba altísima (40º C) y le dio un golpe en las costillas para provocarle tos, haciéndole sacar esputos, los cuales analizó.
-Dime, Drake, ¿has tenido contactos con wyverns en la última semana?
-Sí –respondió el pelirrojo –tuve que enfrentarme al Rey de la tribu de Lítla para ganarme su favor. Pero me extraña que me haya puesto enfermo, pues me puse ropa de abrigo.
-Sí, pero el trabajo físico y las heridas disminuyen tus defensas –respondió la mujer –parece que sufres de neumonía draconiana.
Le recetó tres pociones, que se tenía que tomar durante una semana, ocho horas entre toma y toma por cada una de ellas y una hora de separación entre cada una de ellas. La verde era un antibiótico específico para la enfermedad que sufría, la azul era un mucolítico que, si bien le produciría mucha tos, le limpiaría rápido los pulmones y la roja era un antipirético para la fiebre. También le prohibió hacer ejercicio físico durante esa semana, pues solo empeoraría su enfermedad. Ni que decir que Drake hizo caso.
Bueno, por fin acabo este cap., y espero no arrepentirme de haber puesto este relleno. Algunos se sorprenderán por la escena lime que he colocado (me ha costado bastante escribirla, lo confieso), pero algo es algo. Ahora que ya he consolidado el Drake x Brunilda, pediría que me sugirierais alguna pareja para Tonks (y Remus no vale, más que nada por la edad). Hasta otra, y lamento que sea corto.
