Bueno, después de tanto tiempo, al fin me da por actualizar. No soy un hombre de dar excusas, pero para defenderme diré que no me sentía capaz de darle cuerpo a este capítulo. Antes de empezar diré una cosa, y es que esta historia será larga, puede que incluso más que la anterior, y aunque me tire meses para una simple actualización no pararé hasta acabarla. Ahora, como siempre, a responder reviews:

Zarkan: Pues sí, van a dar bastante guerra, y no por temas de superioridad numérica (Voldemort tiene unas diez veces más Mortífagos, pero no tienen gente poderosa (aunque más tarde lo solucionaré) y están atrasados tecnológicamente, y Dumbledore apenas aparecerá durante un tiempo (normal, si casi todos sus seguidores han abandonado la guerra o han desertado hacia los otros bandos)).

Kate Black Evans: Gracias por pasarte por aquí, espero que te guste esta historia. He de reconocer que hice lo de los estornudos para añadirle un puntillo de humor a la situación.

Satorichiva: Pues sí, está bastante furioso. Que te destruyan una prisión política y encima los prisioneros se pongan a favor de su libertador le toca los cojones a cualquier tirano. Sobre lo de Dumbledore… bueno, directamente, él y sus lacayos son gilipollas. Ya en el prólogo se veía como la Orden iba degradándose, y ahora Drake está tomando el liderazgo.

Dark Mare Dragon: Gracias por comentar. De hecho, he tratado de alinear el círculo que representa cada personaje con su contexto en la historia (por ejemplo, el de Alexander lo he seleccionado porque era el alcalde del Valle de Godric, y el de Remus lo he puesto por su licantropía). Sobre Dumbledore, se estará un buen tiempo sin aparecer, y es que el viejo y sus marionetas ya no tienen nada que hacer en esta guerra, y actualmente es Drake quien tiene el papel principal en ella.

Saludos

PD: Sí, yo también sufro bastante de "ados" xD

Shineevero: Pues sí, le han dejado casi hasta la locura. Digamos que perdió una apuesta y el castigo era informar a Voldy de un fracaso. Sobre los Reyes, lo que le he dicho a Dragon.

Karlyzhaa G. dBlack: Me alegra que hayas recuperado el hilo de mi historia, y siento que mis capítulos sean tan cortos. Espero que te guste este.

Cap. 18: La misión de Remus.

Acababa de llegar. Era un bosque muy espeso, pero no tan tenebroso como el Bosque Prohibido de Hogwarts. Olfateó el ambiente, esperando encontrar a sus objetivos. Ahora que era de noche sería aún más difícil utilizar bien los ojos, así que confió en sus instintos y olfateaba allá donde podía. De repente, se le ocurrió una idea. "¿Porqué no lo habré pensado?".

-Nocturna visio.

Empezó a notar como si una luz extraña le aclarara la vista. Según Drake, ese hechizo hacía el mismo efecto que unas gafas de visión nocturna que usaban los militares muggles. Ahora que podía ver bien, continuó moviéndose. Con varios saltos bastante ágiles para su verdadera edad alcanzó las copas de los árboles. Confiando en su olfato, fue saltando de copa en copa hasta que vio algo parecido a un poblado a unos cien metros de distancia. Miró al cielo. La luna se encontraba en cuarto creciente, por lo que no habría peligro de encontrarse con licántropos transformados. A no ser que fueran como él.

Se dejó caer desde la rama y avanzó hacia el poblado con tranquilidad. Debía aparentar calma si no quería que le detectaran como enemigo. Vio a dos guardias que llevaban una lanza cada uno. Se colocó delante de ellos y alzó las manos, indicando que no iba a luchar.

-¿Qué quieres, hombre? –preguntó uno de los guardias colocándose en posición defensiva.

-Quisiera hablar con vuestro alfa –respondió Remus con tranquilidad. Los guardias se extrañaron. ¿Cómo podía ese hombre saber sobre la cultura de los licántropos? ¿Acaso él también sería uno?

Bueno, el caso es que los dos guardias guiaron a Lupin hacia la cabaña más grande. Allí, el Cuarto Círculo del Infierno se removió su hechizo de visión nocturna cuando un hombre corpulento que no tenía más allá de cuarenta y cinco años entró por una de las puertas. Entonces, Remus se arrodilló ante él.

-¿Quién eres, forastero? –preguntó el alfa.

-Mi nombre es Remus Lupin, señor –respondió el aludido con humildad.

-Percibo en ti el aroma de los licántropos, joven Remus –dijo el alfa -¿Vienes en nombre de ese malnacido de Voldemort?

-Le aseguro que odio a Voldemort bastante más que usted –afirmó Remus.

-Hace treinta y cinco años, varios Mortífagos vinieron a contactar con mi padre biológico para que nuestra antigua manada se uniera a ellos –explicó el hombre –le prometieron sangre y carne fresca a la que morder. Nos explicaron que los no-mágicos eran una plaga que debía ser erradicada. Por el otro bando, el Ministerio de Magia nos hacía la vida imposible, impidiéndonos trabajar o recibir educación alguna. Pero nuestra tribu no busca sangre, ni carne, lo único que queremos es que se nos acepte tal y como somos. Por eso, mi padre rechazó su oferta. Al rechazarles, masacraron a toda nuestra manada y asesinaron a todos. Fui el único superviviente. Estuve varios meses vagando solo, hasta que encontré a más gente como yo y formé esta manada. Y tú dime, ¿por qué odias a Voldemort?

-Mató, sea él mismo o alguno de sus Mortífagos, a mis mejores amigos, los cuales, con el simple hecho de acompañarme en las noches de luna llena, se hicieron animagos, y dejó huérfano al hijo de dos de ellos. Entre él y Albus Dumbledore le hicieron la vida imposible al niño. Afortunadamente, he encontrado a alguien que me ayude en mi cruzada personal.

-¿Cómo se llama esa persona? –preguntó el alfa.

-Drake Jacobsen. Es él quien me envía para hablar con vosotros –respondió Remus.

-Con que Jacobsen está interesado en mi manada… y dime, ¿con qué promesa intentáis que nos unamos a vosotros?

-Con el control de vuestras transformaciones –dicho esto, Remus empezó a transformarse en su forma lobuna para luego sentarse en el suelo.

-Increíble… -exclamó el otro hombre –se suponía que la licantropía era una enfermedad imposible de controlar.

-Pues Drake diseñó una variante de la poción matalobos la cual, junto con un intenso entrenamiento, logra que podamos controlar la enfermedad –habló Remus aún en su forma lobuna. Volvió a su forma humana. –Además, ya no habréis de temer por la licantropía al dominarla a la hora de tener hijos, pues esta poción trabaja sobre los genes que la provocan, haciendo que vuestra habilidad para controlarla pase a vuestros hijos.

-Muy bien. Nos pensaremos vuestra oferta –dijo el alfa –Ah, se me olvidaba, que modales los míos. Mi nombre es Canis Waters.

-Tenéis un mes para discutirlo y enviarnos la respuesta. Lo único que os pediríamos sería que, en caso que no queráis uniros a nosotros, que mantuvierais la neutralidad.

-De acuerdo, Remus –dijo Canis –qué la Luna Llena te acompañe.

-Igualmente –respondió Lunático mientras se giraba.

Nuestro "joven" licántropo continuó andando unos tres quilómetros cuando su instinto le llevó a tumbarse a tierra -¿Pero qué?

-Vaya Lupin, has cambiado bastante desde la última vez que nos vimos –dijo una voz medio socarrona. El castaño se levantó para encontrarse delante suyo a un hombre con la apariencia de unos cincuenta años de ojos pardos (rasgo típico de los licántropos) con el rostro afilado como si de un lobo se tratara. El hombre iba vestido con una chaqueta de cuero bastante harapienta y unos pantalones de pana largos con los bordes rasgados. El desconocido sonrió, enseñando sus caninos, que se habían afilado como si fueran los de un perro. Remus reconoció al hombre y se puso en pose de combate. Fenrir Greyback, el licántropo que le mordió y dejó huérfano.

-¡Greyback! –gritó Remus. Reconocería ese hombre donde fuera, después de todo, ÉL era el culpable de su licantropía y de la muerte de sus padres.

-Veo que aún me reconoces –dijo el aludido con un tono de voz suave –pero dime, ¿dónde estaban tus pasados ideales y tu lealtad al viejo Dumbledore?

-Murieron al caer el velo de mis ojos –respondió Remus.

-Lástima. Me gustabas más entonces –rió Greyback –pero dime, ahora que has roto los hilos que te manipulaban, ¿servirías a nuestro amo?

-Que ya no sea manipulado por Dumbledore no significa que me deje manipular por el asesino de mis mejores amigos –respondió Remus –además, tu y yo tenemos una cuenta pendiente. Con un movimiento de manos, sus garras metálicas aparecieron en sus manos.

-Ah, sí, me olvidaba –dijo Greyback –ahora tu lealtad yace con Jacobsen. Dime, ¿Qué te prometió a cambio de que lucharas para él?

-El control de la licantropía –respondió Remus – ¡y venganza contra ti, contra tu señor y contra todos vosotros! ¡En guardia!

Dicho esto, el más joven de los dos licántropos saltó hacia atrás dando un zarpazo con su mano derecha que Greyback esquivó por poco. El sirviente de Voldemort desenvainó un par de dagas y atacó a Remus, que se giró para bloquear el ataque con sus garras izquierdas y propinarle una patada en la cabeza.

-Eres patético –insultó Greyback -¿Acaso no encuentras placer mordiendo a los demás y saboreando la carne? ¡No sabes lo que te pierdes! –dicho esto, el viejo licántropo uso su daga derecha, la cual servía como varita, para lanzarle una maldición asesina que nuestro amigo esquivó.

-Quería reservármelo para ti, lobo apestoso –respondió Remus con sorna –Jaula de rocas.

Varias columnas de rocas se dispusieron de forma piramidal alrededor de Greyback encerrándolo.

-¡Y ahora… –continuó el "joven" –…Martillo rocoso!

Un martillo gigantesco se formó en la mano derecha de Remus, el cual llevó su nueva arma hacia la pirámide donde Greyback estaba encerrado. El prisionero llevó sus manos hacia arriba, recibiendo con ellas el peso del martillo, aguantándolo por unos segundos antes de salir de la ya rota jaula.

-¡AAAAGH! –gritó Fenrir. El golpe la había roto las manos. Se lanzó corriendo a por Remus, ignorando el dolor, y le propinó un puñetazo en la cara que el otro hombre respondió con una patada en el estómago enviándolo diez metros hacia atrás. Le apuntó con la daga.

-¡Averno! –Un rayo anaranjado se dirigió hacia Remus, el cual levantó una pared de tierra para que recibiera el impacto por él. Acto seguido, la pared se rompió dirigiéndose los pedazos de tierra hacia Fenrir, el cual creó un campo de magia para protegerse. Justo cuando el campo se desvaneció, Remus le rasgó el brazo derecho con sus garras, incapacitándoselo.

-Antes de matarte –respondió Remus –quisiera mostrarte una cosa –dicho esto, se transformó en su forma de licántropo.

-¿PERO QUÉ? –gritó Greyback sorprendido. Su enemigo se acababa de transformar sin haber entrado aún en luna llena, y encima sin haber sido forzado. ¿Cómo lo había hecho?

-Muere –dijo Remus antes de lanzarse a por Greyback y aplastarle el cráneo de una dentellada –padres… ya estáis vengados.

Al fin termino. Aunque siento que ha sido algo flojo, tenía que hacerlo, y aunque no pueda darle mucho papel a Canis, decir que jinetes de wyvern y licántropos no serán los únicos que se unirán a nuestros amigos, y, aunque quizá no muestre los siguientes procesos de alianza, implícitamente habrá más aliados. Espero que no me dé flojera para la siguiente vez.