¡Lo sé, soy un cabrón hijo de puta estúpido traidor y todo lo que queráis! Lamento a todos si os he hecho sufrir demasiado, pero entre que me falta tiempo (este año ya me he metido en la uni xD) y no me sale la inspiración no podía escribir nada. Al menos he logrado sacar tiempo (y ganas de trabajar, si es que estoy hecho un vago) e inspiración como para armar algo. Aunque antes de nada, los reviews.
Zarkan: Gracias por seguir mi historia desde el primer capítulo, en serio. Espero no decepcionarte nunca.
Pipa: Veo que lo has clavado Espero que te guste la historia.
Satorichiva: Lamento haber pegado ese bajón, en serio. Y lamento también haberte perturbado con la idea de Voldemort desnudo (algo capaz de revolverle el estómago hasta al idiota de Ron Weasley xD). Y sí, al menos sirvió de algo.
China lop32: Espero que te guste el fic. Pues aquí tienes otro capítulo
Pedro I: Gracias. Y hablando de continuaciones, aquí está el otro.
Selene-Chan: Déjame explicarte, el fallo no eran las alarmas en sí, sinó el hecho de que en el aire había un hechizo que hacía que todo aquél que no llevara la Marca Tenebrosa tatuada en su antebrazo izquierdo hiciera saltar las alarmas. Pero ya has visto de que les ha servido a los pobres Tontífagos xD. Sobre los clones-zombi… digamos que el pobre Idiota Oscuro está algo harto de los fallos de sus Mortífagos y está planeando hacer un ejército de copias suyas, si bien estas solo albergan el 5% de su poder mágico.
Cap. 21. Réquiem por Lloyd
En un lugar desconocido…
-¡MALDITOS! –Gritaba el líder del bando allí congregado - ¿ME ESTÁIS DICIENDO QUE DOS PERSONAS HAN ENTRADO EN NUESTRO LABORATORIO, MATADO A MÁS DE 100 MORTÍFAGOS, ROBADO DOCUMENTOS Y SUMINISTROS DE VITAL IMPORTANCIA Y VOLADO EL LABORATORIO POR LOS AIRES?
Y es que Lord Voldemort no estaba precisamente contento después de enterarse de lo sucedido. Tan cabreado estaba que todos los presentes en la reunión sufrían la maldición Cruciatus.
-Mi… mi señor… -suplicaba un Mortífago en plena agonía por la tortura –Eran… muy… fuertes. Ni… siquiera… los clones… pudieron detenerles.
-¡Crucio! –gritó el Heredero de Slytherin -¡ME ESTÁS DICIENDO QUE MI MEJOR PROYECTO HA FRACASADO!
-Uno de ellos… era… Jacobsen, mi señor –respondió otro que también sufría la maldición.
Eso fue la gota que colmó el vaso. ¿Cómo podía ese imbécil estropearle SUS planes y tocarle tanto los cojones? Además, Pansy Parkinson, una de sus mejores científicas, había muerto en ese incidente.
-Dile a Jamison que continúe con el proyecto –ordenó Voldemort –voy a pensar en algún plan.
El Lord Oscuro se dirigió hacia la biblioteca, sabiendo que no le quedaría más opción que salir y enfrentarse él mismo a los Nueve Círculos si las cosas seguían así. Y algo le decía que eso es lo que buscaba Drake. Que él cometiera un error y que saliera a dirigir él mismo el ataque para intentar matarle. De repente, se le ocurrió algo. La tumba de Morgana… si tan solo supiera donde está…
El día siguiente, en el Valle de Godric…
-¡Almirante! –Uno de los científicos, una chica con el pelo marrón madera de unos 20 años llamó a Drake como queriendo hablar con él –Ya hemos hecho lo que nos pediste.
-¿Habéis descifrado los documentos que trajimos Hiro y yo? –preguntó el pelirrojo con cierto interés.
-Sí, y hemos practicado una biopsia al cadáver que os llevasteis –respondió la científica – Según los datos, parece que ser que Ryddle (PERMÍTANME HACER UNA ACLARACIÓN, Y ES QUE UNA DE LAS NORMAS DE LA OdL ERA SER CAPAZ DE DECIR EL NOMBRE DE VOLDEMORT O, EN SU DEFECTO, SU VERDADERO NOMBRE) planeaba hacer clones de sí mismo en masa. Lo que no podemos entender es el porqué.
-Nunca creí que nuestro enemigo llegaría tan lejos como para hacer estas cosas –afirmó Drake mientras se llevaba una mano a su barbilla. Él mismo había estudiado ligeramente la teoría de la Biomancia (un arte mágico que consistía en manipular la vida mediante rituales, hechizos y pociones) pero nunca creyó que Voldemort fuera capaz de cosas tan horripilantes – ¿tan grande es su afán de inmortalidad o tanto le hemos desesperado?
-No lo entiendo –habló la chica –pero me pregunto qué tanto se habrá corrompido por la magia negra como para tener tantas mutaciones. Ya ni siquiera se puede considerar humano.
-No te martirices con eso, Greengrass –dijo Drake –y muy bien hecho, seguid así.
El joven guerrero se dirigió hacia el salón principal dubitativo y se sentó en uno de los sofás, dispuestos a echarse una siesta, apareciendo su novia un poco más tarde.
-Te veo pensativo –esclareció Brunilda.
-Últimamente están pasando muchas cosas, querida –contestó el pelirrojo –nuestro crecimiento, la incursión que hice con Hiro, los desarrollos de los del departamento de Ciencias… pero parece que nuestro pajillero oscuro favorito no quiere salir de su casita.
-¿Pajillero oscuro? –Preguntó la rubia levantando un ojo –no sabía que tuvieras un lado gracioso.
-Lo sé, es un chiste muy malo –respondió Drake –pero algo me dice que… -de repente sonaron las alarmas de ataque –mierda, un ataque justo ahora. Me las pagarán por estropearme el día.
El exterior de San Mungo era un caos. Mortífagos, colamazas, gigantes e incluso un clan de jinetes de wyvern estaban llevando la destrucción en la zona. Tan solo aparecer, Drake ya tenía su vara en mano y se recubrió de un aura negra, dando a entender que empezaría de lleno usando oscuridad. Se dirigió hacia donde estaban los Mortífagos, golpeando y cortando sin piedad. Cinco colamazas se le abalanzaron por detrás, pero el pelirrojo logró percibirlos y esquivo a tiempo
-Corrupción de alma –el conjuro del guerrero alcanzó a uno de los colamazas, empezando a pudrirle el alma hasta su muerte. Con uno de sus revólveres acabó con los otros. –Quebrar mente –dos Mortífagos cayeron en estado catatónico al quedar sus mentes gravemente dañadas. Más tarde, diez dementores lo rodearon mientras Drake empezaba a notar el frío –Exorcismo –una columna de luz rodeó a las criaturas consumiéndolas completamente. Al haber cerrado los ojos, no se dio cuenta de que el garrote de un gigante se dirigía hacia él, recibiendo el golpe en el estómago y salió disparado chocándose contra la pared de un edificio, quedando inconsciente.
Conocía a esos jinetes perfectamente. Pertenecían al traidor de Kay Stromsen, su tío, y quien asesinó a su padre y colaboró con la masacre que provocó Lord Voldemort cuando él tan solo tenía un año. Dejando que el fuego los rodeara a él y a su dragón, dirigió a todos sus jinetes a la carga contra ellos. El fuego y el aire eran sus monturas naturales. Usando magia derribó a varios jinetes cuando vio a uno de ellos, que montaba otro colacuerno, dirigirse hacia él. Pelo verde y corto, sin barba… en ese momento la furia recorrió sus venas.
-¡Vaya, pero si es mi sobrinito! –Provocó Kay – ¡No sabía que tú y tu patética banda aún volarais por aquí! ¿Acaso te dejaste derrotar por el viejo follacabras?
-Es una lástima que aún vivas, traidor –respondió Lloyd –Pero por otra parte, me alegra verte. Al fin podré vengar a mi padre.
Dicho esto, Lloyd se lanzó hacia su tío lanza en alto, empezando un duelo donde la vida y el honor de ambos estaba en juego.
Se sentía en su hogar. El fuego era su fuerte, y fuego era lo que abundaba en ese lugar. Dejó que sus instintos de Dragonante tomaran control y se transformó parcialmente. Al cabo de diez segundos, el cuerpo del pelirrojo estaba cubierto de escamas de dragón tan duras como el acero y sus manos habían tomado forma de garra. Se lanzó corriendo hacia los Mortífagos mientras encendió su mano derecha.
-¡Garra dragón! –Charlie propinó un zarpazo con su garra derecha matando a tres Mortífagos con ella para después apoyarse en ella y, aprovechando su inercia, propinar una patada a otro Mortífago dejándolo inconsciente. Esquivó varias maldiciones asesinas.
-¡Aliento abrasador! –Una gigantesca llamarada salió por su boca, calcinando todo lo que tenía diez metros delante de él. Se lanzó corriendo hacia un vampiro que estaba ocupado enfrentándose con uno de sus hombres -¡Carga dragón! –Su cabeza estalló en llamas mientras se dirigía corriendo hacia el vampiro, conectando con él y causándole la muerte instantáneamente.
-¡Quinto círculo! –Un círculo rúnico de color marrón claro se dibujó en el suelo que pisaban diez Mortífagos, provocando que cayeran presas de la ira y el exceso de adrenalina destrozara sus cuerpos.
La velocidad era su mejor aliada, y ella lo sabía. Había sido entrenada para ser rápida y silenciosa. Desenvainó su Dao y empezó a cortar Mortífagos sin que la vieran. Se acercó corriendo hacia un grupo de veinte Mortífagos que estaban ocupados torturando a varios muggles que habían sido pillados en el peor momento. Asqueada y furiosa, ella sabía lo que tenía que hacer.
-Muerte silenciosa –la chica experimento la placentera sensación de que el tiempo alrededor de ella se ralentizaba y se dirigió hacia los Mortífagos que, inesperadamente, cayeron muertos sin saber quien les había atacado. Aturdió a los muggles con una onda mental y les modificó las memorias de lo sucedido, haciendo que se pensaran que habían sido atrapados en una explosión, a la vez que los enviaba a un punto seguro que la OdL había designado por si había muggles en el asunto, donde podrían recibir asistencia médica.
-Cuarto Círculo –un círculo con runas apareció debajo de cinco colamazas y dos licántropos de Voldemort y emitió una luz amarilla convirtiendo a sus víctimas en oro puro y desmenuzándolas, enviando sus almas al Círculo de los avariciosos donde sufrirían condena eterna. Mirando de reojo vio como cinco vampiros se disponían a atacarla por detrás. La chica cerró los ojos.
-Aire consagrado –el aire alrededor de ella empezó a brillar con una luz blanca y los cinco vampiros se desintegraron al acto –descansen en paz.
Ellos. Enamorados el uno de la otra y viceversa, dispuestos a enfrentarse a todo lo que les amenazaran. Carlos Eto'o y Nymphadora Tonks, listos para la batalla. Tonks decidió empezar transformada en su aspecto de Quimera del Hades y katares en sus muñecas.
-Segundo Círculo –Un círculo rúnico morado se dibujó en el suelo con más de diez Mortífagos en él, que empezaron a caer electrocutados por sus propios pensamientos lujuriosos –Metralla de hielo –varios pinchos de hielo salieron disparados de sus manos matando todo lo que atravesaban. Al final, concentró el hielo en sus katares y se lanzó corriendo hacia un Mortífago, cortándolo con sus armas.
-Sexto Círculo –un círculo rojo se dibujó debajo de cinco vampiros, los cuales estallaron en llamas –Cenagal –el asfalto empezó a derretirse haciendo que uno de los gigantes se hundiera en él –Red de barro –el barro empezó a salir de sus dedos cual telaraña desperdigándose a lo largo de otro gigante e inmovilizándolo. Tras eso, empezó a crecer desmesuradamente hasta alcanzar la altura del gigante y lo eliminó de un puñetazo certero al cuello. De esa manera, empezó a enfrentarse a los gigantes, pisando a varios Mortífagos a la vez. Vio como Remus y Canis dirigían una manada de licántropos, como el primero liberó su Tercer Círculo provocando que varios Mortífagos se redujeran a polvo y huesos. Más lejos vio a Alex ahogando a cinco vampiros en una esfera de agua sagrada.
Notó un fuerte dolor recorrer su cuerpo. Apretó los dientes y los párpados fuertemente. Se levantó con algo de dificultad y abrió los ojos. Vio a un gigante dirigirse hacia él garrote en alto. Lo reconoció. Era el mismo que lo había dejado inconsciente.
-Hijo de puta… -masculló. Buscó su bastón con la vista. Lo vio a unos cincuenta metros de él, hecho añicos –Mierda… Hiro me va a matar –volvió a mascullar, recordando como Hiro le regaló su preciada arma tras completar su entrenamiento. Vio a uno de sus aliados a unos veinte metros a su derecha, muerto, sujetando una katana con sus dos manos.
-Lo siento, amigo, pero necesitaré esto –susurró en voz baja mientras atraía la espada japonesa hacia él. Saltó hacia la izquierda para evitar el porrazo del gigante.
-¡Muere, bastardo! ¡Luz ígnea! –Un rayo de llamas blancas de un metro de diámetro salió dirigido hacia el gigante, el cual logró reaccionar a tiempo para interponer su garrote entre el ataque y él. Por su mala fortuna, el garrote no pudo absorber el ataque a la totalidad y se rompió, si bien evitó que el ataque le alcanzara. Drake se lanzó corriendo hacia él y saltó con todas sus fuerzas, colocándose a la altura del pecho. Le lanzó la katana envuelta en llamas negras, haciendo que el arma se clavara en su pecho, si bien no fue suficiente como para derribar al ser colosal. Con tal de rematarlo, desenfundó sus revólveres y, colocándolos en modo explosivo, disparó cinco veces con cada uno de ellos contra el gigante. Las explosiones acabaron de hacer el resto. Se volvió a apropiar del sable mediante telequinesis. Mediante una mortal, aterrizó justamente a la izquierda de Hiro, quien estaba acabando con un pelotón de dementores.
-Lo siento –habló el pelirrojo, refiriéndose al tema de la vara.
-¿No hay manera alguna de repararla? –preguntó el japonés.
-Ninguna –respondió Jacobsen.
-Lo importante es que te ha defendido durante su vida –aclaró Hiro –no dejes que su desaparición te afecte.
Dicho esto, Hiro se lanzó disparado hacia un grupo de licántropos a las órdenes de Voldemort mientras Drake se dirigía, katana en alto, contra otro grupo de Mortífagos.
Lloyd gritó mientras se abalanzaba hacia su tío, dispuesto a acabar con él. De nuevo, las lanzas de ambos volvieron a cruzarse, momento en el que el más joven de los Stromsen aprovechó para golpear a su enemigo con la parte trasera. Sin embargo, Kay logró prever el contraataque de su sobrino y deslizó su lanza por encima de la de su rival, causándole un corte en el hombro.
-Todavía tienes mucho que aprender, jovencito –soltó –Únete a mí y juntos dominaremos todos los clanes.
-¡JAMÁS! –respondió con un grito Lloyd, mientras lanzaba un chorro de llamas negras hacia su tío, que interpuso un escudo de energía entre él y el fuego. Tras eso, Lloyd le lanzó la lanza, logrando herir a la montura de su rival, y la volvió a atraer con telequinesis en el momento justo para bloquear una embestida de Kay, cuya lanza estuvo a punto de cortarle por el ojo. Justo en ese momento, el Colacuerno del traidor lanzó su aliento, hiriendo a Lloyd y a su dragón.
-¿Estás bien? –preguntó el peliverde al Colacuerno al que montaba, preocupado. Tras soltar un rugido de furia, el dragón se dirigió de nuevo hacia su agresor abriendo sus fauces, cerrándolas sobre el ala del dragón enemigo imposibilitándole el volar. En ese momento, Kay soltó un grito de furia y lanzó un torrente de magia oscura hacia Lloyd, derribándolo de su montura. Intentó montarse en el dragón de su sobrino caído, el cual le rugió en la cara causándole quemaduras severas, debido a que el suyo se estaba desplomando hacia el suelo.
-¡HIJO DE PERRA! –Un chico de poco más de 19 años gritó al ver como el malnacido que mató a su abuelo se cobraba la vida de su padre y se lanzó con su wyvern a toda velocidad contra él mientras ambos se cubrían de fuego espada en alto. Kay no alcanzó a ver el ataque del hijo de su sobrino y fue cortado en dos mientras su montura herida se precipitaba hacia el suelo. El joven bajó al suelo con presteza y se dirigió hacia donde había caído su padre cortando con furia incontrolada a todo lo que se le ponía en medio.
-¡PADRE! –gritó el chico con un deje de desesperación en su voz mientras se acercaba a él.
-Va… Varian –murmuró Lloyd, lo suficientemente alto como para que su hijo le escuchara –Yo…
-Ya está… ese bastardo ha muerto –explicó Varian mientras una lágrima le regalimaba por la cara.
-Hijo mío… -respondió el jinete moribundo –eres… mi legado… eres… mi sucesor.
-¡Por favor, padre, aguanta! –gritó el joven mientras soltaba su magia con tal de curar a su padre.
-Es… demasiado tarde –asumió Lloyd –pero… no me arrepiento… de luchar… bien… hecho… Varian.
Al acabar la frase, el mayor de los Stromsen sonrió y cerró los ojos para no volver a abrirlos más.
-¡PADREEEEE! –El grito de dolor del joven Varian rasgó el aire violentamente.
Y hasta ahora, el capítulo ha terminado. A partir de hoy usaremos esta última parte para describir las habilidades especiales de los personajes más relevantes. Hoy empezaremos por… (Suenan tambores repicando a toda velocidad como sonido de fondo) ¡DRAKE! (Aparece el pelirrojo dispuesto a hablar)
Drake: Señoras y señores, mi habilidad se llama Cuerpo Negro. Esta habilidad consiste en que mi cuerpo es capaz de absorber los hechizos y, por asi llamarlo, digerirlos y asimilarlos para aumentar mi poder mágico. Sin embargo, esta habilidad tiene un límite (en mi caso actual está en unos 200 hechizos) por encima del cual sería vulnerable a ellos y no me protege de la magia de alto nivel (siendo este tipo de magia las magias marcial, mental, de almas, elemental, de luz y de oscuridad), de los sellos de magia ni de los ataques físicos, aunque me ofrece un pequeño nivel de protección frente la magia de alto nivel. También he de decir que el "procesamiento" de la magia absorbida suele tardar entr horas, y que la adquisición de esta habilidad puede indicar un profundo internamiento en la oscuridad. Ahora os tengo que dejar, que tengo una cita con mi novia. Hasta la siguiente actualización.
