Capítulo 18

Kate apretó la mano de Rick mientras oían atentamente las palabras del ministro. Oían, o eso intentaban hacer, porque la emoción era tan grande que las palabras se les escapaban.

Una vez que las palabras mágicas, luego de los anillos y sus consentimientos, fueron pronunciadas "los declaro unidos en matrimonio", Rick giró para mirar a Kate y ambos se fundieron primero en un abrazo, pero luego, él la tomó de los hombros y la besó con ternura.

-Te juro que voy a hacerte muy feliz, amor…- dijo Rick con emoción, todos los presentes los observaban, sin embargo, él solo tenía ojos para ella.

-Lo sé… espero poder hacer lo mismo contigo…- dijo ella y sonrió.

Se mantuvieron uno con los ojos en los del otro durante unos segundos más y luego giraron hacia la gente y sonrieron.

Hubo un aplauso espontáneo y Kate le guiñó el ojo a Alexis, que le sonrió feliz.

Caminaron hasta que salieron de la capilla y los amigos y familiares los siguieron. Kate lo abrazó a Rick con lágrimas en los ojos.

-¿Estás bien?- le dijo él cuando se apartó para mirarla a los ojos.

-Estoy muy feliz…- dijo ella.

Martha y Alexis eligieron ese momento para acercarse y los abrazaron con emoción. Kate sintió una mano en su hombro y cuando giró, se encontró con su padre.

Jim siempre había sido un poco corto con las demostraciones y Kate lo sabía, pero había tanta emoción en sus ojos, que no hacía falta que dijera nada más…

Poco a poco fueron acercándose todos a saludarlos y entre chistes y sonrisas, cada uno les manifestó su alegría de verlos por fin unidos.

Alexis y Martha se habían encargado de acondicionar y decorar un salón no demasiado grande ni opulento para celebrar la fiesta. Hubieran querido algo más de acuerdo a las fiestas sociales que frecuentaban, pero respetaron los deseos de Kate.

La fiesta fue muy íntima y divertida. Hubo una banda que deleitó a todos con variada música y la comida fue para todos los gustos.

Todos vieron una Kate relajada y divertida y coincidieron en que, más allá de que al principio parecían no soportarse, Castle había sido el indicado, siempre…

Cuando casi amanecía, Rick y Kate se despidieron de todos y se fueron, dejándolos todavía disfrutando de la música.

Rick la levantó en brazos para entrar a la suite del hotel que habían reservado para pasar la noche y ella se rió a carcajadas porque Rick casi no podía mantenerse en pie.

-Castle… no me has dicho nada sobre el vestido… ¿te gustó?- le dijo con la mirada encendida de deseo mientras lo veía aflojarse el moño del smoking.

-Estás hermosa… señora Castle…- dijo él y ella sonrió.

-Gracias…- dijo ella y desvió la mirada un momento, deleitada cuando él se acercó y acarició su cara.

-Hermosa…- repitió él.

-Dime que esto será siempre así…- le pidió ella y lo miró.

-No será así… pero tendrás este recuerdo y eso te hará feliz…

Kate achicó los ojos hasta que comprendió.

-Yo… no puedo asegurarte que la intensidad será la misma… pero estoy seguro de que el sentimiento crecerá, Kate… de eso no tengas dudas…

-Tienes razón…- dijo y lo abrazó.

-¿A qué hora sale el avión mañana?- preguntó él tratando de recordar.

-Al mediodía…- dijo ella y sonrió al verlo bostezar.

-Bien… eso nos dará tiempo para dormir un rato…- dijo y se desabotonó la camisa con lentitud.

-¿Qué tal un poco de caricias antes de dormir?- le dijo ella alzando las cejas.

-Por supuesto…- dijo él mientras terminaba de desvestirse.

-Bien… espérame aquí, entonces…- dijo ella y luego de besar sus labios, se encerró en el baño.

Había elegido un conjunto especial para esa noche. Era color negro y tan fino y traslúcido que se sentía casi desnuda. Pero sabía que Rick lo apreciaría. Se arregló el cabello y el maquillaje y cuando salió sonriente, lo observó acostado en una posición casi cómica, profundamente dormido…

Al principio se sintió algo triste, hubiese querido que él la viese así vestida, pero estaban tan cansados que de alguna forma agradeció tener algo de tiempo para descansar.

Se acercó hacia él, que trató de reaccionar y la atrapó en sus brazos mientras respiraba audiblemente sobre su cuello.

Kate cerró los ojos mientras sonreía de felicidad. Todo le daba vueltas, había pasado muchos nervios y había tomado algo de alcohol, pero eso no empañaba en nada la felicidad que sentía…


Un par de horas más tarde, Kate se despertó al sentir los labios de él recorriendo su cuerpo minuciosamente.

Abrió los ojos y lo vio inclinado sobre ella, casi venerándola.

-Siento no haber podido esperarte anoche… evidentemente estaba cansado…- dijo entre besos y Kate tuvo que hacer un esfuerzo sobrehumano para encontrar palabras para contestarle.

-Está bien… ambos lo estábamos…- dijo ella entre jadeos.

-¿Dormiste bien, señora Castle?- le preguntó él y ella sonrió.

-Perfectamente… en brazos de mi esposo…- dijo ella.

-Tu esposo que ahora, al despertarse, se encontró absorbido por tu belleza y…

-Y no pudo evitar despertarme…- terminó ella.

-¿Te molesta?- le preguntó.

-Para nada…- dijo ella sonriente y se incorporó.

Kate deslizó sus manos por los hombros de Rick y besó su cuello urgentemente.

-Eso que llevas puesto debería ser ilegal…- le dijo mientras sus manos la recorrían con avidez.

-Sería muy aburrido…- jadeó ella cuando él encontró el punto más sensible en su pecho y lo presionó para hacerla jadear de placer.

-Quítatelo…- le dijo casi con frustración.

-Todavía no…- lo desafió ella.

-Kate…- dijo él y jadeó cuando ella lo buscó, por debajo de la tela de los bóxers.

-Oh… pero mira que desesperado estás…- le dijo sonriendo ante la mirada de ruego de él.

-Si no te lo quitas te lo arrancaré y quedará inservible…- dijo él y ella sonrió.

-¿Y perderás la oportunidad de vérmelo puesto otra vez?- dijo mientras alzaba la ceja.

-Puedo comprarte otro…- insistió él.

Kate sonrió y deslizó los bóxers de él hacia abajo, liberándolo para poder acariciarlo mejor. Lo vio cerrar los ojos y lo empujó hacia atrás…

Cuando Rick quiso reaccionar, ella estaba sobre él y lo tomó en su boca casi sin pedir permiso.

Rick trató de dominarse los primeros momentos, pero cada vez que Kate lo miraba, sentía que perdería el control.

Finalmente ella se apiadó de él y luego de quitarse la parte de abajo del conjunto, se colocó sobre él y descendió hasta sentir que él ocupaba cada centímetro de ella…

-Dios…- jadeó él- me alegro tanto de haber podido descansar un poco…- dijo y ella lo miró con los ojos oscuros.

-Ahora… yo también…- dijo ella y comenzó a moverse mientras lo miraba a los ojos.

Pasaron largos minutos de intensa pasión hasta que se recostaron jadeando, uno en brazos del otro, luego de un clímax compartido.

-¿Qué hora es?- preguntó él todavía agitado.

-Casi las once…- dijo ella y ambos se miraron con terror.

-¡Perderemos el avión!- dijeron casi al mismo tiempo y saltaron de la cama para prepararse, la luna de miel los esperaba…


No queda mucho de esta historia, espero que la hayan disfrutado tanto como yo! Gracias por seguirla!