Antes que nada, quiero agradecerles todos los comentarios que recibí por esta historia. Gracias por tenerle fe desde el comienzo. Realmente adoré escribirla y me apena terminarla, pero me parece lo más justo para poder darle lugar a otras. Gracias otra vez!

Epílogo

Rick se levantó con la boca seca y se levantó en puntas de pie de la cama. Tenía un poco de frío y en seguida extrañó el cuerpo cálido de Kate acurrucado al de ella.

Cuando pasó por la ventana no pudo evitar admirar la vista. Estaban en un piso altísimo, la ciudad se veía increíblemente luminosa y a lo lejos, imponente, representante de la nostalgia romántica, la torre Eiffel lo observaba casi sonriendo, como si supiera que él terminaría ahí para su luna de miel con la mujer de sus sueños…

Se sirvió un vaso de agua y lo tomó casi de un trago. La comida que habían pedido la noche anterior estaba demasiado salada. Pero él no se sentía mal, solo tenía sed…

Volvió a la cama y observó dormir a Kate… estaba totalmente desnuda, recostada sobre uno de sus costados, una mano bajo la almohada, una leve sonrisa en sus labios, su cara mirando hacia donde él estaba, relajada, feliz…

Rick cerró los ojos y sonrió. Recordó todo lo que había pasado entre ellos antes de tomar esa increíble decisión de darse la oportunidad de estar juntos.

Recordó su mentira, la forma en que Kate lo había tomado. Lo convencida que sonaba cuando le decía a todo el mundo que ellos eran "solo amigos".

También recordó la intensidad con que se habían entregado esa noche en la cocina de la casa de ella, sin promesas, sin condiciones, solo dejándose llevar por la pasión.

En su memoria aparecieron las palabras de Kate pidiéndole que se comportara como lo que era, solo un amigo… diciéndole que estaba confundida… casi sin poder contener la electricidad entre ambos cuando estaban solos…

Y después recordó la bofetada, su mirada asesina cuando él le hizo llegar la caja con el video en donde le explicaba la verdad…

Rick sonrió y recordó la expresión de Kate cuando le había pedido matrimonio y sus nervios evidentes…

Todo había salido bien después de todo. Toda la gente a su alrededor estaba feliz por ellos y ellos también estaban felices.

Rick entrecerró los ojos y pretendió imaginarse el futuro al lado de Kate. No pudo, y eso le alegró. Porque si podía hacerlo, correría el riesgo de tener las expectativas demasiado altas, y la vida a veces no es tan perfecta como a uno le gustaría.

Kate abrió los ojos en ese momento y sonrió adormilada.

-¿No puedes dormir?- le preguntó frotándose los ojos.

-Solo te miraba… y recordaba…

-Y me cuidabas el sueño…- dijo ella y él sonrió.

-Algo así…

-Bien… pero estás bien…

-Muy bien, sí…

-No te cayó mal la comida…

-¿Por qué lo dices?

-Porque comiste mucho Rick…

-Solo tengo un poco de sed…

-Solo eso…

-Sí, Kate…

-Y… ya que te sientes bien…- dijo y deslizó un dedo por el torso de él, mirándolo con intención.

-¿Tienes alguna idea de lo que podríamos hacer tú y yo, a esta hora, desnudos, en esta cama y con la torre Eiffel observándonos de lejos?

-Oh, sí… tengo una idea…- dijo ella y se inclinó sobre él, besando sus labios.

Durante un buen rato, se olvidaron del mundo y luego, satisfechos y entrelazados, se durmieron juntos…

El sol los despertó horas más tarde y entre caricias y besos, se dieron los buenos días…

Desayunaron, fueron a visitar la ciudad y compraron recuerdos para sus amigos.

Se perdieron en el romanticismo de la ciudad, entre parejas y amantes. Todo olía a misterio y ellos eran felices de mezclarse, de no ser reconocidos, de que a nadie le importara quiénes eran o qué hacían allí…

Se quedaron en Paris durante una semana y cuando volvieron a New York, Kate decidió tomarse un par de días más y los pasaron en su refugio secreto.


Kate siguió trabajando y Rick se mantuvo junto a ella, hasta el nacimiento de su primer hijo, Richard Edgar, un día de invierno, un año más tarde. El parto resultó algo complicado, pero Kate se olvidó pronto de todo y al poco tiempo quedó embarazada otra vez, de la pequeña Johanna, que nació en primavera, unos meses después de festejar el primer año de su hermano mayor…

Cuando Rick y Kate cumplieron sus primeros cinco años de casados, decidieron viajar un fin de semana a Paris y dejaron a sus niños al cuidado de su hermana mayor. Alexis estaba feliz y los cuidó casi más que si fuera su propia madre…

Kate se despertó en la habitación del hotel que compartían y lo vio mirando por la ventana. Se acercó despacio y lo abrazó, aspirando su aroma…

-Solo pensaba… cuando estuvimos aquí hace cinco años, me esforcé en imaginarme un futuro contigo y no pude, preferí que la vida me sorprendiese…

-¿Y lo hizo?

-Totalmente…- dijo él y sonrió, girando en redondo y abrazándola.

-¿Qué tal si nos vamos a la cama e intentamos reconstruir algo de lo que sucedió nuestra primer noche en París?

-Esa es una excelente idea, sra. Castle…- dijo él y se dejó llevar, una vez más por la mujer de su vida…


Espero que la hayan disfrutado al leerla, tanto como la disfruté yo al escribirla! Nuevamente gracias por todas las palabras de aliento, significan mucho para mí! Nos vemos en la próxima!