Glee no me pertenece, corresponde a Fox y a su magnífico creado RM

Muchas Gracias a los que os habéis tomado la molestia en leer. Y a los reviews! Significa mucho para mi.

Me gustaría aclarar que en principio es una historia Klaine. Pero quizás desarrolle algún que otro personaje.

Kurt salió de la ducha, se hizo su clásico pero no pasado de moda ritual de la cara, y se fue a su habitación a vestirse. Estuvo frente al armario 20 minutos, tenía muchísimo gusto, y tenía un fondo de armario espectacular, a la última moda, pero hoy por alguna razón le costaba que ponerse. Quería verse espectacular y no se decidía. Así que pasaba percha por percha.
-Nada, nada, hola? NO!, nada. Kurt Hummel ¿qué te ocurre? ¿Tú teniendo un problema con la moda?
Hasta que de repente como de la nada vio esos pantalones oscuros con unos dibujos. Se los puso, se puso una camisa blanca y Voilá. PERFECTO.
Se fue directo al espejo, se peinó exhaustivamente, y ya estaba listo para enfrentarse al día de hoy.

- Chicas, chicas ya estoy.
Se dirigió a la cocina y no estaban, no podía ser, ¿dónde se habían metido? ¿No era que hoy no le iban a dejar solo?
Cuando estaba apunto de cabrearse vio un papel que colgaba de la nevera.

"Kurt, te estábamos esperando, nos hemos ido a trabajar, tranquilo te cubrimos un rato, pero. DATE PRISA"

Mierda, se le había ido el santo al cielo, hoy tenía turno, ¿cómo se le había pasado? Se fue a la habitación, se deshizo de su ropa la dejó colocada en la cama y se puso su uniforme. Ya iba muy pero que muy tarde, así que debía irse pitando. Lo que menos necesitaba era quedarse sin trabajo, seguía viviendo en NY y tenía que pagar un alquiler, la ropa y demás caprichos. Su padre le ayudaba, claro que le ayudaba, pero no podía permitir que su padre le pagase todo. Con la matricula de NYADA, era más que suficiente si quería seguir viviendo en NY tendría que mantener ese trabajo.
Cogió el primer autobús que vino y fue corriendo a la cafetería.

- Perdón, perdón. - Se disculpó al jefe - Tenía, tenía.

- Ya le hemos dicho que tenías unos asuntos familiares que resolver que enseguida venías - le ayudó Rachel.

- Eso, mi padre me necesitaba. - Dijo el ojiazul sonriendo con una expresión de miedo en la cara que le delataba

-De acuerdo, pero que no se convierta en algo habitual, Hummel. Te tengo fichado. Venga, gandules a trabajar que esto no se sirve solo.

- Sí, señor - Respondieron Rachel y Kurt a la vez.

- Gracias Rach, te debo una, mejor dicho dos, gracias por la nota, se me olvidó completamente el trabajo, no sé donde tenía la cabeza.

- De nada Kurtie, hoy por ti mañana por mi. Venga trabajemos o se nos acabará el chollo.

- Sí, claro. ¿Por cierto y Santana?

- Hoy no tenía turno lo pidió libre. Se fue un poco antes que yo a saber donde estará.

- Okey. Esta noche lo descubriremos o no... - Rió.

Kurt se puso a trabajar. No era el mejor trabajo del mundo pero como ya dije antes le mantenía, así que era más que suficiente. Además de vez en cuando podían dar algún que otro recital y eso mantenía a Kurt con las pilas encendidas. Echaba de menos el Glee Club. Eso de tener cada semana una tarea y que esa tarea consistiese en cantar sobre algo, le gustaba mucho. Echaba de menos al resto de sus amigos, al Señor Suster, y aunque le costase admitirlo también echaba de menos a la Entrenadora Sue. Pero había madurado, ya no era ese pobre chico que vagabundeaba por los pasillos del Mckinley con el miedo en el cuerpo por un matón. Ahora ya era casi un adulto, había aprendido mucho de la vida y gracias a todas las caídas sufridas a lo largo de su adolescencia. Era una persona mejor, era una persona segura y orgulloso de él.

De repente, ya era la hora de irse, se había le había hecho el día súper corto. Por suerte hoy no había habido excesiva gente y estaba todo más bien tranquilo. Se acercó a Rachel.

- Por fin, se acabó el día, ahora a disfrutar del gran fin de semana que nos espera por delante. -sonrío el castaño.

-Sí, por fin - Dijo exhausta- Kurtie, te tengo que dejar, he quedado con alguien luego te llamo y nos vemos a tomar algo y a celebrar tú gran día. - le dio un beso en la mejilla y se fue.

-Pe... pero, vale de acuerdo, hasta luego -dijo para sí mismo. Genial, hoy que iba a ser el día del cambio, que iba a dejar al Kurt depresivo, y se iba a centrar en ser feliz. No tenía a nadie para compartirlo.
Se quitó el delantal, se dirigió a la salida y GENIAL. Había empezado a llover, esto mejoraba por momentos, empezó a caminar por la fría acera, poniéndose la mano por encima para intentar mojarse menos pero era estúpido, cada vez llovía más y una mano no le iba a cubrir de nada. Miro al cielo y dijo.

- Gracias eh, muchas gracias, yo que pensaba que hoy iba a ser un gran día y está siendo una auténtica mierda.
Y como salido de la nada un gran coche pasó a su lado, empapándole de los pies a la cabeza.

Kurt se quedó quieto, paralizado. Estaba en medio de NY, calado y solo el día de su cumpleaños.

-Ei ¿estás bien? Perdona, ¿estás bien?

Kurt sitió que ya no caía más agua miró hacía arriba y vio como un paraguas negro le protegia.

- Perdona ¿estás bien? ¿Necesitas ayuda? - Volvió a preguntar la voz extraña.

Kurt tenía lágrimas en los ojos, el pelo hecho un asco y vestía su ropa de trabajo.

- ¿Holaaaa? ¿Hay alguien ahí?

Kurt levantó la cabeza y ahí estaba, un chico con los ojos color avellana / verdosos más bonitos de mundo. Tenía unos labios rosas carnosos que daban ganas de morderlos y esa sonrisa que sonrisa, daban ganas de perderse en esa comisura derecha.

- Hola, soy Kurt - Dijo él pensando que contestaba con rapidez.

- Menos mal, pensaba que te había dado un shock o algo parecido. Soy Blaine por cierto. ¿Estás bien?

- Pues como ves, hoy no es mi día. Y además ¿sabías que llovía? Yo que pensaba que eran nanorobots que caía del cielo. - intentó ser gracioso.

- Blaine se rió- Ya veo que no es tu mejor día, te he escuchado mirar al cielo y a hablar con alguien, así que he decido ser yo quien te ayude. ¿Te llevo algún lado? Creo que mejor un paraguas que nada.

- No, no tranquilo. Ahora cojo el autobús y enseguida estoy en casa ahora mismo solo me imagino tumbándome en la cama y desapareciendo un rato del mundo.

- Venga anda, por lo menos deja que te invite a un café. Por lo menos que puedo hacer para que tú día mejore.

- No quiero ser grosero, pero de verdad, gracias pero no. No nos conocemos de nada e igual eres un violador en potencia. Mira ahí viene mi autobús. Gracias por protegerme de la lluvia violador - le dijo con una sonrisa.

- Blaine se rió. Un placer haberte tapado de los nanorobots.

Kurt se subió al autobús con una enorme sonrisa, era cosa suya o aquel chico, había estado ligando con él. Igual su día no estaba tan mal como el pensaba. Miró para atrás pero ese chico ya no estaba. No había sido un sueño ¿verdad? Esa escena salida de la mejor producción de Hollywood había existido ¿no?
Mierda ahora se arrepentía de no haberle aceptado el café, pero hubiese sido un momento muy incómodo y él con esas pintas. Pero ¿y si no le volvía a ver? ¿Y si el destino le había puesto al hombre de su vida en bandeja y el había dejado pasar el tren? Genial, desde luego el día de hoy mejoraba por momentos.
Llegó a casa y como no se encontraba solo, fantástico, las chicas no estaban y él debía de pasar su cumpleaños solo. Al instante en que su cuerpo se tiró sobre su cama, empezó a vibrar su teléfono, era su padre, no estaba con mucho ánimo de cogerlo, pero no podía ignorar a su padre, el hombre que le ayudó y le mantuvo siempre en pie.

-Papá -descolgó el teléfono.

- HIJO FELICIDADES! - Dijo el hombre desde el otro lado- ¿Qué tal como va el mejor hijo del mundo?

- Gracias papá, pues cansado que acabo de llegar de mi día de trabajo. - Contestó sin mucha gana.

- Wow hijo, quién eres tú y donde has metido a mi hijo.

- Nada, hoy no estoy teniendo un gran día, pero tranquilo, es solo un bajón.

- Vamos hijo! Nada de quedarse en la cama, y sal a celebrarlo.

- Ya es fácil decirlo, pero si te encontrases solo como yo, no te apetecería celebrar. Además, ¿con quién celebro? ¿Con mi sombra o mi amigo invisible? A veces tiene conversaciones realmente interesantes - Dijo el castaño en un tono apagado.

- Kurt Hummel, deja de compadecerte, tú no eres así, ese no es el mismo Hummel que se enfrentó a toda su escuela por defender lo que era.

- A veces creo que nunca existió.- murmuró.

- HIJO O TE LEVANTAS, O VOY YO Y TE PATEO EL TRASERO. SABES QUE NO ME IMPORTA. - Gritó desesperado Burt.

- Está bien papá. Gracias por llamar un beso muy fuerte y otro a Carole. Te quiero.

- Y yo a ti. - Y colgó el teléfono.

Siguió tumbado en la cama, alrededor de 30 minutos, pensando en lo que le había dicho su padre, sobre su antiguo él. La verdad es que había cambiado, ya no tenía la misma ilusión que antes, sus sueños le habían abandonado, hasta le costaba cantar. Y todos saben que el era la Diva del Club Glee, por mucho que dijera Rachel.
De repente su móvil volvió a vibrar, era señal de que le había llegado un WA. Era de Rachel. A ver que le decía, seguro que no podía ir, que estaba en el ensayo de Funny Girl y que se verían mañana que se lo compensaría. Abrió el mensaje y leyó.

"Kurt, te esperamos en la azotea, sé que dijiste nada de fiestas pero somos tus amigas y queríamos celebrarlo. Así que vístete, ponte tus mejores galas y mueve ese culito hasta aquí. Un besazo!"

No se lo podía creer, le habían organizado una fiesta y él quejándose, no tenía mucho ánimo pero quién se negaba a tal fiesta. Se fue a la ducha, se dio una ducha rápida. Se vistió con la ropa que había escogido esta mañana, se peinó. Se miró al espejo, echó un poco de laca en su pelo y salió de casa rumbo a la azotea. Por fin su día parecía que iba a terminar bien. Tenía las mejores amigas del mundo. Subió las escaleras a toda prisa con cuidado de no tropezarse. Llegó al último escalón, abrió la puerta y se escuchó.

SORPRESAAAA FELICIDADESSSS! – Gritaron todos al unísono.

Rachel y Santana se acercaron y le abrazaron.

- Chicas esto es magnifico está todo precioso. MUCHAS GRACIAS. Sois las mejores. -Dijo con una lágrima en sus ojos azules.

- Kurt, te lo mereces, esto es por ti. - Dijo la más baja de las dos. Y le abrazó.

Todo estaba precioso. Estaba decorado con luces y guirnaldas de diferentes colores. Había una mesa con bebida y algo de picoteo. Había muchísima gente. Estaban algunos de sus compañeros de NYADA y otra gente que ni conocía, seguro que eran extras de Funny o algo. Porque en su vida los había visto. Fue a la mesa de bebidas y se sirvió un Vodka con limón. Le daba igual si se emborrachaba hoy era su cumpleaños. Se lo iba a pasar en grande e iba a olvidarse de todo.
Empezó a sonar Let's have a Kiki. El se abrió el primer botón de la camisa y empezó a moverse como él sabía su caderas bailaban al ritmo. Cogió a Rachel y empezaron a entonar la canción.

"Let's have a kiki
I wanna have a kiki
Lock the doors tight!
Let's have a kiki
Motherfucker
I'm gonna let you have it
Let's have a kiki
I wanna have a kiki
Dive turn work
Let's have a kiki
We're gonna serve and work and turn honey"

Estaba realmente disfrutando de la fiesta, todo era genial. Bailaba y se reía que más podía pedir, estaba siendo el mejor cumpleaños en mucho tiempo. Paró un momento de bailar se fue a la barra, necesitaba descansar un poco para seguir a tope, no quería que se acabara nunca. Así que paró sus pies por un momento y se fue a la mesa de las bebidas tambaleándose, sin darse cuenta de que detrás de él había alguien y sin quererlo se chocó contra él, desparramándole todo el líquido que tenía en la copa sobre él.

-Perdón, perdón. No te había - Se giró, le miró a los ojos y fue incapaz de terminar la frase. Ahí estaba él. El chico de esta mañana, Blaine. No se lo podía creer cuando pensaba que había perdido ese tren, cuando pensó que el anden 9 y 3/4 no volvería abrirse. Ahí estaba delante de él, el destino desde luego le estaba ayudando.

- No pasa nada -Dijo- Pero mira quien es, el chico del mal día.

- Y tú mi paraguas personal. - Dijo el castaño con una sonrisa en la cara.

Ambos se quedaron un momento callados, sin saber que decir. No lo podían creer. Se habían vuelto a encontrar. Si algo tenía claro Kurt es que esta vez no iba a desperdiciar lo que el destino le había regalado. Debía luchar por ese chico de ojos avellanas, llamado... Espera ¿cómo dijo que se llamaba? Estaba tan centrado en él y en su día, que ni le había prestado atención. Muy Hummel, un aplauso para ti y por sumar puntos, después de esto te va a adorar.