Gracias a Blackcat2010, Luna-P27 y yesqui2000 por sus comentarios... En este capítulo se van a encontrar con una sorpresa familiar para Serena y Darien... Espero que les guste ^.^


Esa tarde se vio llena de caras felices. Las chicas no paraban de felicitar a serena y de pelearse por cargar a la bebé, sin poderle ganar a Papá Kenji que la acaparó todo el tiempo hablándole de forma tonta ante la mirada sorprendida de su esposa, sus hijos y su yerno.

Cerca de las seis de la tarde John despidió a los visitantes y dejó a los nuevos padres descansar de tan largo día.

Serena se durmió casi al instante en que todos abandonaron el cuarto. Darien por su parte, había disipado todos sus temores, y se encontraba en un sofá, cargando a su niña.

- Mi pequeña dama... Ahora todo tiene sentido - le decía a la niña que lo miraba intensamente- las batallas que tuvimos que enfrentar, seguir viviendo a pesar de todo... Eres la luz de nuestras vidas... - la bebé comenzó a cerrar los ojos y Darien se limitó solo a decir un "las amo" en su mente mientras arrullaba a la pequeña Rini.

Una media hora después, el se había quedado dormido en el sillón con su hija recostada en sus pecho.

En la casa de los Tsukino, Ikuko terminaba de limpiar los platos de la cena. Eran las ocho de la noche y por alguna extraña razón a los tres los había tomado el sueño por sorpresa, así que con pocas palabras, se fueron a dormir si saber lo que les esperaba.

Las cuatro Sailor internas se encontraban en el templo Hikawa preparando lo que sería la bienvenida de Serena y Rini. Luna se encontraba con ellas intentando sincronizarlas hasta que sintió una voz que le hablaba.

- Mi querida Luna, mi fiel Artemis - este último saltó asustado y mirando a Luna comprendió lo que pasaba - es hora de marcharme, pero antes, saben lo que debo hacer, por el futuro de Serenity, Endimion, las Sailor Scouts y del planeta tierra.

Los gatos se miraron cómplices, sabían lo que debían hacer y después de asentir mutua ente, se pararon frente a las chicas, induciéndoles el sueño.

En otro lugar, las cuatro Sailor exteriores habían recibido la señal en el espejo de Michiru, además del aviso que Setsuna les había dado al llegar a la casa. Se sentaron en la sala d estar con el espejo en la mesa de centro y se dispusieron a esperar el momento indicado.

- Hace muchos años existió en la luna un reino llamado el Milenio de Plata - comenzó a Narrar una voz femenina en los sueños de las Sailors, de los Tsukino, de los futuros reyes y en el espejo de Michiru. A medida que la voz hablaba, se iban proyectando imágenes acompañando la narración - En el, la reina y su hija trabajaban por mantener la paz y la armonía de la galaxia...

La narración llevó a los durmientes por la historia ocurrida en el pasado: la fuerza oscura que inundó a la Tierra, los guardianes del príncipe Endimion que fueron corrompidos [este aspecto será ampliado en los siguientes capitulos], la batalla y la final muerte de todos los guerreros.

- Ikuko, Kenji... - dijo la voz mientras las imágenes cambiaban por la proyección de la reina de la luna - agradezco que hayan sido ustedes los padres que permitieron a mi hija nacer en esta era. Mi intensión fue que todos los guerreros pudieran tener una vida normal, pero el mal los alcanzó y se vieron obligados a cumplir su misión - la reina desaparece para empezarse a proyectar imágenes de las batallas de las Sailor Scout y Tuxedo Mask- , debo pedirles perdón por eso y a la vez pedirles un último favor, a partir de ahora comienza su misión como soberanos. A la familia Tsukino debo pedirles su apoyo para la reina, su hija y hermana, para su yerno y para la princesa, solo ustedes podrán darles el apoyo moral que necesitan.

- No teniendo más que decir, me despido de todos ustedes - la reina de la luna vuelve a aparecer en los sueños de todos- adiós hija mía... - después, todos quedaron plácidamente dormidos hasta el día siguiente, con excepción de las Sailor exteriores quienes sonreían entre ellas.

- Ahora comienza la preparación de nuestra princesa... El momento está cerca - dijo Setsuna sonriente.

Esa fue una noche despejada, con la luna es su fase más hermosa y más brillante que nunca. Las Sailors, los Chiba-Tsukino, y los Tsukino durmieron con un sentimiento de paz inigualable.

En la mañana, una persona abrió lentamente la puerta del Hospital. Darien dormía couna sonrisa en los labios y con su hija recostada en su pecho. La pequeña abría sus ojos pero estaba en silencio y tranquila. Serena dormía plácidamente en la camilla con una enorme sonrisa al igual que su príncipe.

El intruso se acercó a la camilla tan despacio como pudo y entre susurros.

- Serena tonta... ¿Porqué no me dijiste nada? Eras mi heroína... - empieza a decir Sammy conteniendo una lágrima.

Darien seguía con los ojos cerrados pero escuchaba la confesión de su cuñado.

- Siempre he querido ser como tú, como Serena, alegre y descomplicado, pero no lo he logrado... Y ahora, aparte de todo haz luchado tanto por nosotros, por el planeta y no te he ayudado... - Sammy se detiene, su rostro evidencia un par de lágrimas escapadas y está sonrojado ante lo que ve.

Darien se levantó del sofá y se paró, con su hija en brazos al otro lado de la cama de Serena.

- Sammy, no tienes porqué sentirte así, tu hermana te ama... - Dice Darien con un tono consolador - ahora, ¿quieres ayudarme con tu sobrina?, quiero darme un baño - termina el moreno estirando sus brazos para entregarle a la niña.

Sammy se limita a recibirla y se sienta al lado de su hermana, con la espalda recostada a en la cabecera, mientras Darien desaparece tras la puerta del baño.

- Eres una princesa hermosa - le susurra el joven a la bebé sin percatarse que la rubia ha abierto los ojos...

- En algo estamos de acuerdo Sammy... - dice Serena asustando por un segundo a su hermano menor.

- Serena!... - exclama asustado - ya me voy si quieres...

- No, quédate y ayúdame, ¿si? - dice la rubia sentándose en la cama.

El joven se limite a asentir y entregarle la niña a la madre, quien inmediatamente se prepara para darle pecho.

- Serena jo pensarás hacer eso delante de mí! - grita un sonrojado Sammy, levantándose de la cama y yendo hacia la puerta.

- Samuel esto es algo natural... Si quieres mira el televisor, pero no te vallas... - dice Serena recordando el sueño de la noche anterior.

- Está bien... Me quedo, pero dime, ¿porqué nunca lo dijiste? - pregunta Sammy mientras se sienta en el sofá

Serena comienza a darle pecho a Rini, mientras mira a su hermano distraído.

- Era algo difícil de creer, incluso para mí... Y quería protegerlos... - dice Serena en voz baja.

- Te entiendo, pero... - divaga en qué puede decirle a su hermana. La noticia lo tomó por sorpresa y aún intenta digerirla - olvídalo...

Serena se percata de lo que sucede al interior de la mente del joven, por eso decide preguntar por otra cosa que le inquieta.

- ¿Papá y mamá cómo lo tomaron?

- Estás en un gran problema con mi padre, al igual que Darien... Mi mamá no ha parado de llorar - dice Sammy mirando por primera vez a su hermana desde que está amamantando a su sobrina - en eso se parecen bastante - concluye Sammy con una gran sonrisa.

- Sammy... ¿Tu no deberías estar en el instituto? - pregunta Serena al darse cuenta de la hora

- Si, pero me volé de casa... - el joven se sonroja tanto que un tomate envidiaría su color - necesitaba saber que no era un sueño y que estaban todos bien.

Serena calla. Es la primera vez que su hermano demuestra algún sentimiento protector hacia ella. Termina de darle pecho a la niña, la deja dormida en la cama y se levanta para abrazar a su hermano, sorprendiéndolo y dejándolo inmóvil.

- S... Serena... - es lo único que puede decir el joven.

- Princesa - dice Darien mientras sale del baño interrumpiendo el emotivo abrazo - iré a buscar a John, espero que podamos irnos hoy mismo.

Y así salió de la habitación dándole privacidad a su esposa.

- Serena, mamá y papá están orgullosos... Sé que no te dirán nada al respecto... Pero.. Yo si quiero que sepas... Que... Te... Te admiro - dice Sammy con palabras entrecortadas y con lágrimas en los ojos, sorprendiendo a su hermana.

- Te quiero Sammy... Pero ven, ayúdame con Rini mientras me doy un baño - y desapareció tras la puerta del baño dejando a su hermano solo con la bebé.

Unos minutos después entra Darien por la puerta con una bandeja que contenía un café y un par de jugos naturales. Le ofrece un jugo a Sammy sin decir nada y comienza a preparar las cosas de Serena para salir del hospital.

- ¿Que? - pregunta sorprendido el joven - ¿tan pronto les dan de alta?

- La sangre de guerreras les permite reponerse rápido - dice Darien juntando las cosas - Además, con un médico en casa, no habrá problema en sacarla de acá para que no sospechen que Serena está como si nada hubiera sucedido.

Hasta ese momento Sammy no se había percatado del estado de su hermana y de la niña. Ella tenía su figura perfecta, los senos más grandes por la lactancia, pero nada muy visible. Y la bebé, no la había visto llorar o quejarse por algo.

- Oh... Entiendo - dijo Sammy de forma despreocupada - ¿Darien, puedo ir a casa con ustedes?... Quisiera pasar este día con mi hermana.

- No hay ningún problema, pero ¿puedo pedirte un favor?

Y así, después de recibir una buena cantidad de dinero y las llaves del apartamento, salió del hospital para ayudarle a Darien.

Mientras en el hospital, Serena sale del baño, encontrándose a Darien alzando por encima de su cabeza a una sonriente Rini.

- Estás lista princesa?... - pregunta Darien con una enorme sonrisa y bajando a Rini.

- Si mi príncipe

Darien deja a la bebé en la cama y se acerca a su esposa. Con un movimiento rápido y fuerte hala a Serena por la cintura y la pega a su cuerpo. Con una de sus manos le soba la espalda y con la otra levanta su mentón para mirarla a los ojos.

El intenso azul zafiro penetraba en el azul celeste de la rubia. Las corrientes eléctricas corrían por el cuerpo de ambos.

- Sabías que eres la mamá más hermosa del universo? - pregunta Darien con un tono seductor.

- Si? No te creo... - responde Serena coqueta.

Darien acercó sus rostros y la besó suavemente. Ella entrelazó sus brazos en el cuello de su amado y respondió el beso de una forma más apasionada. No entendía cómo lograba desconectarla del mundo con una sola mirada, mientras en el caso de él, cualquier contacto con la piel de su princesa podía volverlo loco y hacerle perder toda la razón.

El beso se prolongaba, sus lenguas jugueteaban juntas y sus manos recorrían el cuerpo del otro demostrando la necesidad que sentían de unirse en cuerpo y alma nuevamente. El momento era mágico y se estaban perdiendo en ese beso.

- Cof-cof - tosió John en la puerta para llamar la atención de la pareja - Doctor Chiba, sabe usted que este no es lugar para eso... - dijo John con una sonrisa, después de todo, ya había sido testigo de algunos besos de ese estilo desde que trabajaba con Darien.

- Lo se Doctor Smith - respondió Darien de forma alegre - por eso mismo quiero llevármela a casa.

- No quiero más detalles... - dijo John simulando que tapaba sus oídos - puedes llevártelas, pero sabes los cuidados que deben tener. - finaliza extendiéndole la orden de salida.

- Gracias John... - dice Serena tomando a la bebé en brazos mientras Darien tomaba las cosas.

Y así partieron. La nueva familia Chiba estaba camino a su hogar entre sonrisas.


El próximo capítulo lleva por nombre "Aprendiendo a ser padres", aún estoy trabajando en él, pero espero montarlo en no menos de 2 días...