Muchas gracias a Blackcat2010, Luna-P27 y yesqui2000 por sus comentarios...
Aclaro cositas.
Blackcat2010: en el manga los parres de Serena no saben nada, me pareció bueno qe supieran, y más adelante ellos ayudarán a su hija... La única persona agena que sabe la verdad es Andrew que presta su local como centro de operaciones, cosa que conservé para este fic.
A partir de este cápitulo empiezan a hilarse elementos para los próximos. Espero les guste.
Llegaron al edifico rápidamente. En el transcurso Serena le preguntó a Darien por su hermano y este le contestó que tuvo que irse de repente. Ahora se encontraban entrando al ascensor.
En el quinto piso, bajaron y se dirigieron a la puerta. Darien la abrió y le dio el paso a su esposa que cargaba a su hija. Dejaron sus zapatos en la entrada, y al dar un paso más, la rubia queda inmóvil.
Una sonrisa inevitable se dibuja en su rostro y a su vez la lagrimas comenzaban a recorrer el camino desde sus ojos hasta su cuello. Un enorme ramo de rosas rojas que ocupaba la me de café de la estancia principal aromatizaba el apartamento. Del ramo se desprendían globos rojos flotantes en forma de corazón y otros rosados más tradicionales. Colgando del techo había un letrero que decía "Bienvenidas a casa", la caligrafía era muy conocida para Serena.
Por el pasillo principal se acercaba la figura de un rubio alto y bien formado. En sus manos llevaba una caja de terciopelo. Su rostro reflejaba felicidad y respeto.
- Serena, esto es para ti - dijo el joven acercándose a su hermana y abriendo la cajita frente a ella - es mi regalo de cumpleaños, de felicitación y de agradecimiento - agregó mientras sacaba de la caja una cadena plateada con un dije de luna llena decorado con brillantes y se lo ponía al rededor del cuello. - las rosas y los globos si son de Darien - finalizó Sammy parándose frente a su hermana.
- Gracias Sammy - dijo Serena mientras miraba tiernamente a su hermano menor.
- También hay uno para mi sobrina - dijo sacando el segundo collar, igual al otro, pero con piedras rosadas mientras se lo ponía en el cuello a su sobrina.
Serena llevó a Rini a la habitación preparada para ella. Sammy y Darien se sentaron en la sala de estar hablando sobre el futuro académico del joven de el joven y así pasaron la tarde, los tres juntos, hablando como nunca lo habían hecho.
Los primeros cuatro meses fueron fáciles para los Chiba. Darien trabajaba en el hospital hasta las tres de la tarde. Serena se acostumbró a los que haceres del hogar y a cuidar al tiempo a su hija. Rini, era hasta esas fechas una bebé calmada, casi no lloraba, comía y dormía en horarios regulares. Pero, tal vez por tener sangre de guerrera y sus poderes despiertos desde el nacimiento, la pequeña se desarrollaba rápidamente. Dos días antes pudo sentarse sola, pero ahora comenzaba el real martirio para los novatos padres.
Por otro lado, los Tsukino vivían su vida como hasta antes. Nunca hablaron del sueño, pero tanto Ikuko como Kenji miraban con solemnidad a su hija. Sammy, por su parte pasaba todas las tardes ayudando a Serena después del instituto. Todos los domingos, los Chiba iban a la casa Tsukino para pasar la tarde en familia.
Las chicas también llevaban una vida normal. Amy comenzaba sus estudios de medicina en la misma universidad de Darien. Rey estudiaba música, alternándolo con sus debes como doncella del templo Hikawa. Lita comenzaba su carrera como chef profesional. Mina se había inscrito en una academia de artes.
Las Sailors exteriores no se quedaban atrás. Hotaru estaba en la secundaria. Setsuna se dedicaba a diseñar vestidos y estaba a preparando su primera colección para pasarelas. Michiru seguía dando conciertos de violín por todo el mundo. Y Haruka... Ella se negó a salir de Tokio, por eso solo competía en carreras de exhibición, así estaría siempre cerca de la princesa y seguiría su entrenamiento con el príncipe retomado un mes después del nacimiento de Rini. Además las nueve, Darien y la bebé se encontraban todos los sábados en el sótano del Crown (centro de operaciones), en la casa de los príncipes o en el templo Hikawa.
Serena se encontraba cambiando agua de las rosas que día a día le lleva Darien. Rini estaba sobre una manta, sentada en la sala de estar, rodeada de juguetes. Darien estaba entrando al apartamento con una rosa roja y otra rosada en una mano y el maletín en la otra.
- Princesa - saluda en pelinegro a su esposa, seguido de un apasionado beso en los labios que se prolonga por unos cuantos minutos.
De repente, entre los pies, ambos sienten una extraña sensación. Dan por concluido el beso y miran hacia el suelo. Allí, una pequeña con dos pequeñas coletas se sostenía de sus piernas para mantenerse en píe.
- Mi pequeña dama ya se para? Pregunta Darien alzando a la niña y dándole un beso en las mejillas.
- Parece que sí - contesta Serena dándole también un beso a la niña, celebrando su nuevo logro.
Comieron juntos y Darien se tiró, como de costumbre a jugar con su pequeña en el suelo. Mientras Serena se encargaba de preparar el baño y la cama para Rini.
Darien aparece con la niña en el baño tras unos quince minutos de juego. Serena recibe a la niña, la desviste y la mete a la bañera. Normalmente a esa hora, Rini ya está cansada, ahora parece mucho más enérgica. Chapotea en el agua, se ríe y grita feliz. Darien mira desde la puerta del baño y Serena se contagia de las risas de su hija.
Todos los días el baño termina con una Rini cansada y lista para dormir, pero ese día la niña sigue despierta y con más energía que sus dos padres juntos.
- Acuéstala en su cuna, tal vez se quede dormida - dice Darien un un dejo seductor, los planes del moreno no eran precisamente jugar hasta tarde con muñecas o leer un cuento hasta media noche.
Serena toma a la niña y la lleva hasta su cuna, le da un beso de buenas noches y apaga la luz saliendo de la habitación.
Mientras esto sucede, Darien espera a Serena en el cuarto, con una rosa roja en sus manos.
- Se dormirá pronto - dice la rubia entrando a la habitación y acercándose a Darien.
- Ven acá princesa - dice el moreno eliminando el poco espacio que hay entre ellos, acercando a serena hacia él y tomándola por la cintura
- D...Darien... - dice Serena con voz entrecortada por la pasión que comenzaba a surgir en la habitación.
Darien cargó a su esposa hasta la cama donde la depositó suavemente, acostándose a su lado apoyado en un costado.
- ¿Sabias que cada día que pasa te ves más hermosa? - le dice un coqueto Darien mientras suelta su tradicional peinado y dejando la rubia cabellera inundar la cama.
- Y tú cada día eres más galante... ¿Crees que con piropos baratos me vas a convencer? - contesta Serena entre risueña y picara.
- Siempre me funcionan, pero si te vas a poner difícil solo dímelo - sacando un pañuelo de seda rojo de la mesa de noche se lo pone en los ojos a Serena, impidiéndole la vista - ahora princesa, te vas a dejar cortejar o recurro a otras técnicas?
Ese era un juego diario. Siempre, antes de dormir, Darien seducía a su esposa con una técnica diferente. La pasión y el amor que brotaba en su habitación superaba cualquier otra, incluso, la de un adolescente con las hormonas alborotadas. Ellos simplemente eran dos seres destinados a amarse siempre y eso se evidenciaba claramente para cualquiera que los viera juntos.
Era verdad que temían que el nacimiento de su hija terminara con esas horas que obligatoriamente buscaban ambos para demostrarse el infinito amor que sentían. Pero hasta ese día, parecía que hasta su bebé ayudaba para que no se acabaran eso momentos.
Serena yacía acostada en la cama, boca arriba a la espera de la nueva idea de su esposo. Darien por su parte tomó la rosa y comenzó a pasarla suavemente por el rostro de larubia. La frente, la nariz, sus labios...
- Te amo princesa... - le dijo al oído mientras bajaba la rosa roja por el blanquecino cuello haciendo gemir a Serena.
Despacio comenzó a quitar los botones delanteros del vestido que traía Serena. Lo abrió completamente y la sentó para terminarlo de quitar.
- Darien... Mi querido Darien - suspiraba Serena mientras él la volvía a acostar en la cama.
Siguió pasando la rosa, esta vez por el valle entre sus senos, sobre el sostén blanco que tenía puesto. La llevó hasta su abdomen en un suave roce que provocó un gemido involuntario por parte de la rubia, haciendo sonreír a Darien e incrementando la erección que ya sentía entre su pantalón.
De repente, un golpe, seguido de un fuerte llanto se escuchó en todo el apartamento, si no fue en todo eledificio.
- ¡Rini! - Dijeron los dos al unísono, levantándose de la cama.
Darien soltó la rosa y salió corriendo de la habitación,mientras Serena buscaba una bata para cubrirse y salir.
En el cuarto del lado, una pequeña estaba sentada en el suelo, al lado de su cama, llorando inconsolable y con un enrojecimiento en su frente.
- ¿Mi pequeña dama, qué te pasó? - pregunta Darien mientras la recoge y mira la frente de la niña - ¿cómo te caíste?
En ese momento entra Serena en la habitación mirando hacia la cuna. Una pila de muñecos estaba recostada en el barandal. Parecía dispuesta como escaleras.
- Darien, mira esto - Llama la rubia a su esposo que no se había percatado de lo que sucedía.
Los dos miraban la cuna, a la pequeña y la gran distancia hacia el suelo. De la nada Darien soltó una carcajada asustando a Serena.
- Rini, tu hiciste eso? - pregunta Darien entre risas y dejando más confundida a Serena.
La bebé asintió. Aunque sus facciones eran de una bebé de cuatro meses, sus expresiones parecían de una niña de cinco años.
- Darien de qué te ríes?, no encuentro lo gracioso -dice Serena sin ocultar su enojo.
- No ves princesa?, nuestra hija parece ser muy inteligente, no quería dormir aún y buscó como salirse de la cama - Darien entrega a su esposa a la risueña Rini y empieza a quitar los barandales de la cama.
- Qué haces? - pregunta Serena mientras al tiempo soba la frente de su hija.
- Serena, solo quito esto para que la próxima vez que quiera bajarse, no sea desde tan alto.
Serena solo miraba callada, su hija intentaba hacerla reír o llamar su atención halando un mechón de su cabello pero ella estaba absorta en sus pensamientos.
- cuatro meses de edad no son muy pocos para que un bebé cree una escalera?... - le pregunta Serena a Darien con tono de preocupación.
- Si, es muy poco, pero ten en cuenta que esta pequeñita no es una niña normal - dice rozando la nariz de su hija con la suya - Deberíamos hablar con Luna al respecto, ¿puedes decirle que venga mañana?... - Darien se queda pensando unos instantes - ahora que recuerdo, no debía regresa ya hace un par de meses?
Serena se sonroja al recordar lo que dijo su guardiana
...Flashback...
- Lo siento Serena pero tanta melosería me asfixia... - decía la gata avergonzada - además no quiero arriesgarme a ver a Darien desnudo otra vez.
- Luna pero fue un accidente... - Serena intenta conciliar con la gata- y él ni cuenta se dio...
- Por más dormido que estuviera, Serena, son unos recién casados, necesitan privacidad, yo me voy con mina un tiempo - y la gata salió por la ventana.
...Fin de Flashback...
- D.. Debe estar muy feliz con Artemis... - Serena intenta esquivar la pregunta - Además, sabes que ella está esperando a que tengamos una casa más grande...
- Ok... Pero me gustaría que te ayudara con Rini... - dice el moreno mientra recibe a la niña y la acuesta en la cama, rodeándola con muñecos de felpa - ahora jovencita, usted va a dormir juiciosa que papá y mamá tienen algo que hacer - finaliza Darien dándole un beso a su hija y mirando seductor a Serena.
Ambos salen de la habitación dejando a una Rini enérgica y aburrida.
- Cómo puedes estar tan tranquilo Darien? - pregunta Serena sentándose en la cama matrimonial - Se calló de muy alto, y no parece una niña de su edad.
- Princesa, Rini no es como otras niñas, ni tu como otra mujer - dice el pelinegro acercándose y abriendo la bata de serena de forma coqueta - o no te haz dado cuenta de lo rápido que te repusiste del embarazo? - termina rozando la cintura perfecta de la rubia, inclinándose sobre ella para acostarla y besando sus labios con urgencia.
Esos labios hacer perder a Serena cualquier preocupación. Ella se deja llevar por las sensaciones que le produce su esposo al tocar sus curvas y sentir su aliento.
Así, después de silenciarla, Darien busca desatar el sostén que le impide sentir los pechos de su princesa. Los deja libres y mientras sigue besándola de forma apasionada, masajea con su mano uno de los senos descubiertos, provocando en la rubia un una corriente que hace estremecer su cuerpo y que le obliga a soltar un gemido suave. Esa era la señal de Darien para saber que volvían a retomar lo que su ahora inquieta hija había interrumpido.
...toc-toc...
- Dime que no es cierto Serena - dice un frustrado Darien levantándose de la cama y abriendo la puerta. Serena se volvía a poner la bata para mirar lo que sucedía. Darien entra al cuarto con la niña en brazos ante la sorpresa de la rubia.
Con una expresión extraña que lindaba entre la rabia, la frustración, la excitación y la sorpresa, el pelinegro entrega la niña a su esposa y se va directo al baño para darse una ducha de agua helada y poder postergar definitivamente sus ansias.
Serena por su parte, se pone un camisón y se acuesta en un lado de la cama, con la niña e el medio para hacerla dormir, pero parece una misión imposible. Rini hala los cabellos de su madre, juega con su pulsera y su collar y recorre la cama gateando. La rubia solo intenta calmarla pero las energías de la pequeña superan la de su madre que se queda dormida mientras la pelirosa sigue jugando.
Darien sale del baño con un pantalón largo de dormir y ríe ante la escena que encuentra: Serena duerme plácidamente. Rini salta en el colchón con una enorme sonrisa en sus labios.
- Quieres dormir acá? - le pregunta el moreno a la niña mientras él se sienta en la cama y la retiene para que deje de saltar.
La niña asiente como si entendiera lo que su padre dice. Él le da un beso en la frente, la acuesta en el medio de Serena y él y se acuesta también. Unos minutos después también e queda dormido dejando a una niña juguetona despierta y jugando con los cabellos de sus padres hasta caer rendida un par de horas después.
Los rayos del sol se colaban por la ventana. Una rubia de cabellos largos y mirada alegre se paraba de su cama sorprendida por ver, entre ella y su esposo a su hija durmiendo cómodamente con manos y pies abiertos y estirados, ocupando una buena porción de la cama. Con una sonrisa sale de la habitación y se dirige a tomar el teléfono de la sala.
Suenan dos repiques y una voz enérgica contesta del otro lado.
- Hola, casa de Mina Aino, la diosa del amor, ¿quién habla?
- Mina habla Serena - contesta la rubia tragándose la risa para no ofender a su amiga por la peculiar manera de responder al teléfono.
- Serena hola, qué tal? A qué me debo el honor de tu llamada tan temprano?
- Necesito hablar con Luna urgente, ¿podrías ponerla al teléfono?
- Luna? Pasa algo grave Serena?
- Si y no, digamos que a partir de ayer tenemos un terremoto en casa
- terremoto? No entiendo
- No te preocupes, no es nada grave, pero ponme a Luna por favor
A través de la bocina se escuchó un grito con el nombre de la gata, y unos segundos después la voz de Luna se escuchaba.
- Hola Serena, ¿cómo están? - Pregunta la gata con un tono melancólico en su voz.
Aunque no quisiera aceptarlo, a Luna le hacía falta estar cerca de Serena.
- Bien Luna, pero queremos que regreses, mi Darien quiere hablar contigo y yo quiero que me ayudes con el nuevo terremoto que tenemos en casa - dice la rubia sonriendo ante el recuerdo de la noche anterior.
Con una risa estrepitosa la gata acepta y promete llegar en una media hora.
Al colgar el teléfono, Serena se dispone a hacer el cafe, un biberón y calienta unos panecillos para despertar a su esposo. Increíblemente, la vida en pareja le había cambiado algunos viejos malos hábitos. Ahora despertaba primero que Darien para atenderlo antes de salir para el hospital, aunque Luna fue la responsable de organizarle su reloj biológico. Aprendió a desenvolverse en la cocina gracias a Lita quien, muy pacientemente, le dedicó días enteros en esa labor. Y así de a poco, aprendió a ser una buena ama de casa.
Con un panecillo en la boca entró a la habitación encontrándose a Darien despierto y jugando con Rini al avión.
- Haber señor Chiba - dijo Serena tomando a la niña y dejando a Darien con un enorme puchero en los labios - a bañarse que el desayuno está listo y usted debe irse para el hospital.
- Buenos días princesa - dice el pelinegro dándole un apasionado beso a su esposa - de esta noche no te me escapas - le susurra al oído antes de desaparecer tras la puerta l baño.
- Y usted señorita, es hora de comer - le dice a Rini mientras juega con su nariz.
El desayuno transcurría con relativa normalidad. La enorme energía de la pelirosa estaba dejando sordos a sus padres y le había dejado a Serena un buen manchón de comida en el piso.
Darien se despidió de la niña y cuando se despedía de Serena con otro de sus apasionados besos, una gata negra entró por el balcón.
- Chicos! Respeten a su hija - dice Luna recordando la escena que la obligó a darles privacidad.
Lo cierto era que muy pocos soportaban las profundas demostraciones de amor entre los futuros soberanos de Tokyo de Cristal, que en lugar de disminuir con el tiempo, se hacían cada vez más frecuentes e intensas.
- Luna, no me vas a decir que estuviste todo este tiempo donde Mina solo comiendo galletas? - dice Darien con cara pícara haciendo sonrojar a la gata - Mas tarde halamos, debo irme - mirando su reloj - Te amo princesa - le da un tierno beso y sale del apartamento.
Luna y Serena se saludaron y la gata experimentó en carne propia el motivo por el que la rubia decía que su hija parecía un terremoto. La niña, en un descuido, halo la cola de la gata y la movía como si estuviera barriendo el suelo.
- Serena! Dile a esta niña que me suelte! - gritaba la gata al punto de la histeria, mientras Rini y Serena reían a todo volumen.
Cuando la rubia logró liberar a su amiga, dejaron a la niña jugando mientras ambas hablaban de cómo actuar con ella.
- Luna está muy pequeña para tener tanta energía - decía Serena mirando a la niña que corría a lado y lado detrás del regalo que le dio Setsuna: su Lunapelota.
- Serena es normal. Ustedes no tienen la energía de un ser humano común, su motricidad va a desarrollarse mucho antes, por eso, Darien y tu van a tener que estimularle el conocimiento y estudios a más temprana edad y poder controlarla un poco - contestó la gata mientras miraba seriamente a la madre novata.
- Está bien, te creo... Pero cómo le quemamos las energía. Anoche se tiró de la cuna, nos tocó desarmarla, luego llegó a la habitación y Darien y yo hasta nos dormimos primero que ella - dice Serena antes e salir corriendo para salvar el florero con las rosas de la sala que estaba en la mira de Lunapelota.
- Lo mejor será... No lo se, podemos llevarla con Rey para que medite o al cuartel general para que entrene físicamente, tú también deberías hacerlo, no es bueno que te mal acostumbres.
- Esperaremos a que Darien llegue en la tarde y decidiremos todos juntos - dice Serena recogiendo juguetes de la sala de estar - por ahora, cuídala un momento me voy a bañar, ya que parece no querer tomar una siesta.
Y efectivamente, la niña seguía, como un conejo, saltando por toda la estancia y lanzando a Lunapelota. La gata, solo pudo correr de un lado a otro huyendo de la traviesa Rini.
Más tarde, Serena llamó a Darien para pedirle que se vieran en el Crown después de su trabajo. Empacó algunas cosas para la niña, y salió con la gata rumbo al centro de juegos.
- Hola Serena, hola muñeca - dijo Andrew efusivamente saludando a las dos - cómo haz estado Luna? - finalizó antes de abrir la puerta del sótano para bajar con las tres.
Serena le contó a su amigo los sucesos de la noche pasada y los de esa mañana.
- Valla, ninguno de nosotros pudimos separarles un beso y llega esta niña a arruinarles la noche? - Dice Andrew mientras ve a Rini perseguir a la pelota por el improvisado sector de entrenamiento de Haruka - esa sí es mi heroína... Lo siento Serena, pero te quitaron el puesto.
- No molestes Andrew, además Sailor Moon no creo que vuelva a aparecer, ese será el futuro de ella - dice señalando a su hija.
- Si tu lo dices... - Dice Andrew con pesar fingido- Iré por algo de comer, qué les traigo?
- Trae dos malteadas de fresa y un par de panecillos de crema - dice Serena con una sonrisa.
- Puedes traerme una leche achocolatada? - Pidió la gata desde un rincón adaptado para ella y Artemis.
- Luna? Leche achocolatada? - preguntaron los dos rubios al tiempo
- Qué? Me dieron ganas de una leche achocolatada - dice la gata avergonzada.
Andrew salió en busca de las cosas. Luna envió mensaje a todas las chicas para reunirse en la tarde en ese lugar. Y Serena... Ella solo perseguía a su hija para que no dañara las computadoras y los equipos de rastreo y comunicación.
Almorzaron junto a Andrew y aunque Serena quería dormir una siesta, Rini no se lo permitió, obligándola a jugar con ella a la pelota, a las atrapadas y hasta a perseguir a Luna que estaba desalentada.
Horas más tarde, el primero en llegar fue Darien, quien después de saludar a Andrew en el primer piso, bajó al sótano para encontrarse a Serena y Luna dormidas en el sector de entrenamiento y a Rini lanzando a Lunapelota contra una pared.
La niña al verlo corrió a su lado estirando sus manitas para que la levantara. La cargó y subió con ella a los videojuegos para darle un descanso a su esposa y la consejera.
En el cetro de Juegos Darien hablaba con Andrew, mientras Rini, sentada en el mostrador, jugaba con los cabellos de su padre.
- Ahora si les va a tocar sufrir Darien - Decía el rubio riendo ante el violento juego de Rini.
- Ya te contó Serena lo de anoche? - Dice Darien con semblante pícaro - estoy pensando mandarla a a pasar unas noches con el tío Andrew para que le haga compañía.
- No se te ocurra Darien! - dijo Andrew alzando un par de tonos su voz - mira no mas como dejó a Serena. luna si ha estado todo el día decaída, tal vez está enferma. Pero la pobre Serena calló rendida de tanto jugar y perseguir a este demonio - finalizó dando un beso en las mejillas a la bebé.
- Luna decaída? Eso es raro... Tendré que revisarla, sería extraño llevarla a un veterinario, así que hice un par de estudios en fisionomía felina para atenderla a ella y a Artemis.
-Eso no lo había pensado... - dijo el rubio antes de ser interrumpido por una corte de ocho féminas alegres que se lanzaban sobre la bebé liberando momentáneamente a Darien de su tortura - Hola chicas!
- Hola chicas, iré a despertar a Serena antes de que bajen, cuiden a la niña... - y Darien desaparece de sus ojos sobándose la cabeza.
Las chicas saludaban y se pasaban entre todas a la pequeña Rini siendo víctimas de la misma tortura de Darien y haciendo reír a Andrew ante en divertido deporte adoptado por la pelirosa.
En el sótano, Darien se sentó al lado de Serena y con un tierno beso la llamó.
- Hola mi princesa - la saludó con otro beso más atrevido - las chicas están por bajar con el pequeño demonio.
Serena aún adormilada se sentó y simplemente asintió frotándose los ojos.
- Luna - dijo el pelinegro acercándose a la gata para revisarla - quiero revisarte, ven... - la tomó en sus manos y la llevó hasta la canasta de los gatos. Sacó su estetoscopio y se dispuso a examinarla mientras Serena de lavaba la cara en el baño.
- Qué hora es Amor? - preguntaba la rubia tras la puerta del baño - no se cuándo caí dormida.
- Son las cuatro menos quince - no quise despertarte y Andrew dice que llevas dormida desde las dos.
- Oh... Creo que me hace falta ponerme en forma para seguirle el paso a Rini - dice Serena saliendo de baño y abrazando por la espalda a Darien quien terminaba de examinar a la gata.
- Tal vez sería bueno que hicieran ejercicio juntas... - dice señalando a la adormecida Luna - esta gata debe estar en forma para dentro de un mes.
- A qué te refieres con eso? - dice la gata sorprendida.
- A que debemos ir buscando una casa grande porque la familia se crece...
- Luna... - Serena con cara pícara toma a la gata y la abraza fuertemente.
- Estás seguro de eso Darien! - pregunta Luna sin poder creerlo aún.
- Casi del todo.. A menos que tengas dos corazones - dice Darien con una sonrisa, siendo interrumpido por la corte de chicas que entran al sótano.
La primera en entrar fue Mina con la niña en brazos, seguida e Rey y Lita que discutían sobre el abuelo y sus nuevos entrenamientos. Amy llegaba con Hotaru hablando de un tema que la adolescente estaba viendo en e el instituto. Setsuna caminaba con Michiru hablando de colores para cambiar la casa y por último, entraba Haruka mirando mal a Darien; aún no lograba superarlo y eso le acrecentaba su mal humor.
- Hola chicas! - dónde está Artemis? - pregunta Serena omitiendo los temas de los que debían hablar.
- Creo que no tarda - dijo Mina poniendo a Rini en el suelo - Serena, debes darle algo con que jugar a esta niña, ya nos tiene a todas con dolor de cabeza.
Darien río a carcajadas provocando la confusión entre todas. El recuerdo de su tortura nocturna volvió a su cabeza.
- Por eso la citamos acá - responde Serena ignorando el buen humor de su esposo - según Luna, la niña tiene mucha más energía que nosotras porque su sangre es 100% guerrera, nació de la energía de los príncipes, mientras nosotros nacimos de humanos. - dice señalando a la niña que comenzaba a brincar por el lugar - según Luna, es bueno empezar a estimularle el conocimiento y buscar como canalizarle la energía o no nos dejará dormir.
- Rey, Amy y Haruka - las llamó Darien con gracia - están dispuestas a ayudarnos con esto?
Y así Darien explicó su idea. Los lunes, miércoles y viernes, Serena y Darien llevarían a la niña al templo Hikawa con Rey para enseñarle a meditar después del trabajo de Darien. Los mismos días, A las 6 de la tarde, Haruka ayudaría con un entrenamiento físico a Rini en el Crown, y Lita también aceptó integrarse a este. Los martes y jueves, se encontrarían con Amy en el mismo lugar para enseñarle a hablar y cosas básicas, cosa que profundizarían Serena y Darien todos los días en casa.
- Hola chicos! - entró un gato blanco por la puerta.
Serena se acercó con cara de travesura, lo cargo y lo felicitó estruendosamente, sorprendiendo a las demás. Después de todo, no habían hablado de Luna hasta el momento.
- Qué pasa Serena? - preguntaron las chicas y el gato extrañados.
- Que Luna no nos estaba dando privacidad sino que andaba de luna de miel - dice Serena dejando al gato en el suelo - y ahora tendremos que conseguir una casa más grande.
- QUE? - gritaron todas al tiempo asustando a Serena y a Luna.
Así terminaron de pasar la tarde. Mina y Serena hablaban de buscar una casa para tener habitaciones para todas y no separar a los gatos. Después de las ocho, cada una se iba despidiendo para cumplir con sus labores, dejando a Luna, Serena, Darien, Rini y las Sailor exteriores como últimos. Darien pidió a Setsuna que lo acompañara a buscar vez afuera, Darien empezó a halar seriamente, como hacía mucho no lo hacía.
- No me digas detalles, pero se acerca el momento, verdad? - preguntó el moreno, sorprendiendo a la sailor del yiempo.
- Cómo lo sabe príncipe?
- Rini y Diana ya están acá... Hay mucha paz, y empiezo a sentir cosas extrañas desde el centro de la tierra.
- Es verdad príncipe - responde una muy seria Setsuna - no sucederá mañana, pero no le doy más de ocho años.
- Algo así había calculado - pero quiero pedirte otro favor.
- Lo que usted diga
- Necesito que vallas a tu palacio y monitorees a Némesis - dice mirándola por primera vez a la cara.
- Quiere cambiar lo que sucedió?
- Quiero prevenir lo que podría suceder, si es posible, salvar a Diamante, Zafiro y Esmeralda antes de que suceda el congelamiento y nazca Tokio de Cristal - termina Darien tranquilamente - si quieres, podemos cuidar de Hotaru el tiempo que necesites, llévate a Michiru contigo.
Y así dieron por terminada la conversación.
Esa noche, en casa de las Sailor exteriores Setsuna explicó las órdenes de Darien. haruka aceptó que Darien y Serena cuidaran de Hotaru y la Sailor del tiempo y de las profundidades marinas partieron al instante.
En casa de los Chiba, Darien no quiso preocupar a Sena y simplemente le dijo que las chicas debían salir y le pidieron quedarse con Hotaru para que no interrumpiera sus clases.
Así transcurrieron algunos meses. A Rini no le bastaban sus entrenamientos y dejó literalmente destruida toda la cristalería de sus padres. Dijo su primera palabra un mes después de comenzar a entrenar, justo cuando nació Diana y vio a Luna dolorida, para sorpresa de todos, dijo el nombre de la gata seguido por una frase completa que le escuchaba a su padre todas las noches "¿Te duele mucho Luna?". Después de eso, fue cuestión de semanas para que la niña mantuviera conversaciones fluidas. Setsuna y Michiru aún no regresaban y Hotaru había entablado una buena amistad con Sammy gracias a las constantes visitas del chico y a que él mismo se ofreció a ayudar con Rini.
Cuando Diana nació, vendieron el apartamento y compraron una mansión cerca del centro. Los recursos salieron de la venta, ahorros de Darien y ahorros de Mina quien se mudaría al lugar para estar cerca de Artemis. La verdad es que Setsuna avisó a Darien para elegir el lugar por ser la base del futuro palacio.
La casa tenia 15 habitaciones, dos enormes jardines y un gran sótano al cual trasladaron los equipos del centro de operaciones del Crown y dejarle más tranquilidad a Andrew. Serena no se sentía muy bien en un lugar tan grande, pero se había convertido en el lugar de llegada de todos después de sus labores diarias.
La intimidad de los futuros reyes se vio duramente interrumpida por tantas actividades, personas y travesuras en su casa. Buscaban siempre escaparse a algún rincón de la casa, pero parecía que su hija y la nueva minina se las arreglaban para encontrarlos.
El 30 de junio se acercaba y el primer año de Rini y el 19 de Serena serían festejados en la mansión.
El próximo capitulo lleva por nombre "visitas y regalos". Allí aparecerán muchos personajes que pasaron por la serie y el manga.
Por eso, al inicio, les pondré un glosario de cada personaje y cual historia tomé en cuenta.
Gracias por leerme...
