Muchas gracias por los comentarios y a todos los que me siguen con esta historia...

Agradezco a Luna-P27, BoothBonesBrennanFan, Blackcat2010, Sakura-mayen, ogba95, Rossy04, layande, yesqui2000 y Jan por seguir y dar sus opiniones...

Las cosas van a cambiar bastante y ya están tomando forma... Espero disfruten este capítulo...


- ¡MALDITO CHIBA! - gritó provocando que en menos de dos minutos todas las Sailor estuvieran en la sala.

- Qué sucede Haruka? - preguntó Michiru confundida.

- Ese imbécil se fugó con cabeza de bombón - dijo extendiendo la nota para que la leyera.

Michiru leyó la nota en voz alta ante las risas cómplices de las demás.

Chicos... Nos vamos a tomar un mes de vacaciones... Papá y mamá, cuiden de Rini con ayuda de mis hermanos...

Haruka y Michiru, encárguense de la vigilancia junto a Luna y Artemis.

Setsuna y Mina, ustedes están a cargo de las decisiones que deban tomarse en casa...

Las demás... NO NOS BUSQUEN QUE NO QUEREMOS SER ENCONTRADOS...

Pd 1. Haruka, no te enojes con Hotaru y no mates a Sammy, es una orden... Y tomamos tu moto...

Pd 2. Nos llevamos una pequeña computadora para saber si algo ocurre, le desactivamos el intercomunicador...

Los queremos, besos... Serena y Darien...

- Le llevaré esto a los Tsukino - dijo finalmente Hotaru tomando la nota y caminando hacia la puerta trasera.

- Un momento señorita... - dijo Haruka deteniendo a la joven de un brazo - tienes algo que explicarnos?

- Mamá Michiru! - gritó pidiendo auxilio sin encontrar apoyo alguno, así que bajando la mirada y en casi un susurro contestó - Sammy y yo somos novios...

Haruka la soltó con rabia. Después de todo no podía desobedecer una orden de sus príncipes.

- Ve rápido... no tardes - se limitó a decir antes de desaparecer por la puerta de la cocina.

En un lejano pueblo

Eran las diez de la mañana. En el cuarto de un pequeño hotel, una rubia en ropa interior se levantaba de la cama. Su vestido azul estaba sobre un sofá, al igual que el traje negro de su esposo. Llegaron al lugar poco antes de las seis de la mañana y de inmediato cayeron dormidos.

En la cama, un pelinegro de 1.90 de estatura dormía tan plácidamente que parecía un niño. Serena amaba verlo así, tan dulce, tan indefenso, tan suyo...

El sol se colaba por los pliegues de las cortinas transparentes y los pájaros cantaban alegremente en el cerezo que estaba junto a su habitación.

Con una sonrisa que revelaba que había cometido una travesura, Serena se metió al baño. Soló su cabello y se dispuso a darse una rápida ducha.

Sin nada más que usar, se puso de nuevo el vestido y los tacones, se hizo una sola cola alta con su cabello y se dispuso a despertar a su esposo. Ignorando que él la veía revolotear por el cuarto desde el momento que terminó la ducha.

- No me gusta ese peinado - le dijo el pelinegro al oído cuando Serena se agachó para besarlo - amo tu estilo habitual - y soltó la coleta dejando sus extensos cabellos libres.. - aunque así te ves más sexy...

- Vamos Darien, levántate y vamos a comprar algo de ropa - le dice Serena quitándole la sábana de encima para levantarlo...

- te estás volviendo igual a Luna... Una amargada - Darien se sienta en la cama intentando conciliar la salida.

- Qué haz dicho engreído? - soltó Serena en un todo divertido, pero molesto.

- Nada... - Darien se puso de pie y diviso el camino hacia el baño - ...Cabeza de chorlito - y al terminar la frase, le sacó la lengua a su esposa y salió corriendo a bañarse antes de que ella lo alcanzara.

Desde afuera, Serena preparaba la ropa de Darien.

- Pareces un niño Darien - le decía alto para que escuchara a través de la puerta.

- Tu sacas lo mejor de mí princesa - respondía él desde el baño.

Serena se recostó en la cama a esperar que su esposo saliera del baño. Un par de minutos después, esa figura que la enloquecía asomó por la puerta. Con una enorme sonrisa, Darien apareció ante sus ojos con la toalla envuelta en la cintura y el pelo húmedo.

Cualquier mujer quisiera amanecer en los brazos de él. Pero era suyo, solo suyo. Ante ese pensamiento Serena sonrió dejando a Darien confundido?

- Que? - dijo el joven mirándose - de qué ríes Serena?

- De nada - dijo la rubia mirando al techo - vístete que quiero cambiarme este vestido.

Darien obedeció mientras Serena miraba el techo de forma pensativa.

Era la primera vez que estaban solos y sin pensar en enemigos, en el futuro o algo diferente. Podían ser ellos mismos, dos personas normales que se amaban y se habían fugado del mundo.

- Amor... - ella rompió el silencio dulcemente.

- Dime princesa - respondió él cerrando los botones de la camisa negra.

- Te das cuenta que en cinco años es primera vez que estamos así? - dijo la rubia sentándose en la cama.

- Princesa... - dijo su esposo sentándose a su lado - qué dijimos al llegar acá esta madrigada?

- ya se, ya se... "Nos fugamos para descansar de todo y todos... Este mes no tenemos pasado ni futuro" - dijo ella imitando perversamente la voz de Darien.

- entonces... - se pudo de pié con una enorme sonrisa en sus labios - vamos por ropa, yo tampoco quiero seguir usando esto durante un mes - tomó las manos de Serena y la llevó a la puerta. Revisó si traía las llaves de la moto y Serena lo interrumpió.

- Caminemos, si? - dijo ella con el rostro suplicante.

Y salieron. Parecían dos novios recientes. El la abrazaba por los hombros y ella a él por la cintura... Por momentos se miraban profundamente y se daban un tierno beso. Las personas que pasaban a su lado no podían ignorar el aura que expedían los dos enamorados. Era como si su amor contagiara a todos el que los cruzara.

Llegaron a un pequeño centro comercial y entraron en un gran almacén. Una vez dentro, las mujeres que atendían suspiraron ante la imagen divertida de los dos escogiendo ropa.

Serena tomaba una camisa de hombre color rosa, algo que Darien nunca usaría.

- te llevaré esta! - dijo alegremente.

- nunca me la verás puesta - responde él sacándole la lengua y provocando una persecución llena de risas por toda la tienda.

Las vendedoras reían sin parar viendo a Serena seguir torpemente a su hábil esposo. Cuando éste se dejó atrapar, la abrazó con fuerza, la besó en los labios y con voz seductora le habló al oído.

- Definitivamente, tus entrenamientos no han servido de mucho... La agilidad es de Sailor Moon, no de mi cabeza de chorlito.

En ese momento una vendedora los interrumpió para ayudarles. Terminaron por aceptar la ayuda de la chica.

Fueron casi tres horas en la tienda, los dos se median ropas muy casuales. Darien buscaba prendas con corte informal, algo extraño en él. Serena buscaba vestidos y faldas casuales, nada muy ostentoso.

Salieron del almacén cargados de bolsas y buscaron un lugar para almorzar.

- Llamaré al hospital - dijo Darien levantándose de la mesa y buscando un lugar apartado para no sentir ruido, mientras sacaba un ceular que acababan de comprar.

Serena seguía sentada, mirando cómo su esposo le sonreía a lo lejos.

El pelinegro explicó a su secretaria y a su jefe que tomaría sus vacaciones. No hubo ningún problema y le desearon suerte en su segunda luna de miel. Después marcó un segundo número. No podía negar que se preocupaba por su hija.

- Casa de la familia Tsukino, hala Samuel.

- Sammy! Que alivio que seas tu - dijo Darien con alegría. Temía un reproche de sus suegros - no digas que soy yo...

- Darien! - dijo sorprendido el rubio - no te preocupes, estoy solo.. O bueno, con su demonio.

- Cómo está mi pequeña dama? - preguntó sin rodeos.

- Supongo que feliz, ha estado jugando con mi cabello hace una hora - dijo con gracia - Por Dios Darien! No se imaginan en caos que provocaron en esta casa... - el chico siguió hablando ignorando que Darien quería hablar con la niña - ... Las chicas y mamá encontraron su travesura divertida, pero mi papá y Haruka están intentando desenterrarlos...

Darien recordó el otro asunto por el que había llamado a la casa de sus suegros.

- Sammy, habla con tus nuevos hermanos, diles que sentimos partir así, pero que en un mes estaremos con ellos... Deben sentirse extraños.

- Extraños Darien? - esos cuatro ya se han adaptado bien. Diamante anda siempre con Setsuna intentando aprender cosas. Esmeralda anda con Hotaru para todo lado. Y los dos pequeños, juegan como locos en tu jardín...

- Eso me alegra - Dice sonriendo a Serena ante una seña de ella para irse - Sammy, guarda este número y cuando estés solo con Diamante, me llamas, necesito hablar con él. Dale un beso a mi hija y dile que sus padres la aman... Y gracias...

- Darien! Dile a mi hermana que me las va a pagar.

Darien ignoró el último comentario sabiendo a qué se refería. Sintió pesar por él al tenerse que aguantar a Haruka como suegro... O sería suegra?... Como fuera... Guardó el celular y regresó a la mesa.

Contó a su esposa de su llamada al hospital, pero omitió la conversación con su cuñado.

Salieron del lugar caminando al hotel una vez más. Dejaron las cosas en la habitación y se dirigieron al jardín del lugar donde había un pequeño lago rodeado de árboles.

Se sentaron a la orilla del lago, Serena se recostaba en el pecho de Darien, mientras este la abrazaba por la cintura.

El celular sonó y Darien contestó.

- Darien, tengo a Diamante a mi lado, y también estamos con Rini... - dice Sammy muy alegre.

Darien hizo señas a Serena para que se girara y pudieran hablar con su hija. Tapando la bocina por un momento, se dirigió a su esposa.

- Lo siento princesa, pero tenía que saber que todo estaba bien, pero solo tu hermano sabe... - dijo las palabras casi suplicando perdón.

Serena tomó el teléfono.

- Hola Sammy - saludó rápido, ella también extrañaba a Rini - pásame a mi hija - y puso el celular en altavoz.

- Mamiiiiiii... Papiiiii - gritó la tierna voz de la pequeña.

- Hola pequeña - dijo Darien - cómo estás?

- Bien... Pero no regresen papi...

- Porqué amor? - la voz de Serena sonaba preocupada.

- Haruka dice que va a matar a mi papá cuando ustedes regresen.

- Estamos en problemas - le dijo en un susurro alegre Darien a Serena - Princesa, portate muy bien y hazle caso a todos... Pásanos al tío Sammy.

- No se como le vas a hacer Serena pero acá quieren hacer puré con ustedes dos - la voz de Sammy volví a escucharse mientras la de Diamante sonaba en el fondo llamando a la pequeña pelirrosa.

- Algo nos inventamos, pero no dirás nada y no nos vas a llamar más, nosotros te llamamos - Serena sonaba entre autoritaria y divertida.

- Sammy ponme a Diamante, quiero pedirle un favor - Darien habló seriamente.

- Cuidense chicos... Y Darien, cuida de mi hermana - Sammy se había vuelto algo sobre protector con Serena con el tiempo que habían pasado juntos.

- Lo hago siempre...

Un segundo después la voz formal de Diamante respondía.

- Príncipes, me necesitaban? - preguntó el jóven.

- Qué te dije Diamante? - Serena habló con algo de tristeza, quería que la tratara como su hermana.

- Lo siento Serena... - Dijo Diamante con algo de vergüenza.

- Diamante, en este momento eres el Señor de la casa, quiero que estés con Setsuna todo el tiempo, ella te enseñará tus labores actuales y futuras... - Darien miró a Serena que estaba algo consternada por su actitud - quiero que seas mi mano derecha Diamante... No me defraudes hermano... - terminó de hablar dejando mudos a su esposa y su nuevo cuñado.

- Está bien Darien, Setsuna, Señor de la casa, mano derecha... - dijo recordando en voz alta las palabras - algo más?

- Sí... - dijo la rubia alegremente - solo tú y Sammy tienen contacto con nosotros, no digas nada.

- Ok Serena, pero Setsuna sabe donde están y lo que hacen... - dijo el joven con confianza- también sabe que nosotros mantenemos contacto con ustedes... Me lo dijo esta mañana cuando nos reunimos en el estudio y me explicaba el funcionamiento de la mansión y me explicó algo de los equipos - poco a poco, Diamante cogía confianza y soltaba sus ideas y percepciones - incluso se adelantó a lo que me acabas de pedir Darien.

- Setsuna es una mujer difícil de engañar, todo lo sabe - dijo Darien con una sonrisa - no te preocupes, se que ella sabe mucho más que nosotros mismos.

- Y si ella quisiera hablarles de algo? La comunico con ustedes? - pregunto confundo la nueva mano derecha de Darien.

- Solo si es algo de suma importancia... Si ella te dice que algo sucede con la puta del tiempo, la comunicas, sino, no - dijo el moreno sopesando sus ideas y buscando una mirada de aprobación de su esposa.

- Eso fue todo Diamante... Dale un abrazo y un beso a nuestra hija y hablamos luego - dijo la rubia colgando el celular.

Darien guardó el celular y volvió a acomodar a Serena para que se costara en su pecho.

- Perdóname Serena... Rompí mi promesa de estar solos y alejados - le dijo al oído.

- Darien, crees que yo podría estar lejos de mi hija sin saber cómo está? - dijo la rubia con la mirada fija en el horizonte... - pero ahora doctor Chiba... No más llamadas... No más interrupciones y no más del mundo... - agregó con un tono más alegre y volteándose para quedar frente a frente.

- Como ordene mi cabeza de chorlito - contestó él buscando sus labios y deteniendo en seco cuando Serena lo miró con rabia... - Que? Qué hice?

- que eres un engreído Darien Chiba! - y siguiendo con su plan, se levantó y salió a correr, siendo seguida por un divertido Darien.

- Ven acá princesa! - gritaba él corriendo detrás mientras ella se adentraba en un bosque que lindaba con el hotel.

Los árboles crecían unos muy pegados de otros. Serena se escondió detrás de un árbol enorme, esperando que Darien pasara por su lado.

Darien buscaba el lugar donde se había escondido su esposa. La noche empezaba a asomar y no quería perderse ni perderla a ella.

De repente, una gran carga calló en su espalda y besaba su cuello divertida.

- Vamos princesa, regresemos - le decía mientras la ponía frente a él y ella amarraba sus piernas a su cintura.

- Porque? - le preguntaba haciéndose la inocente y besando el cuello de su esposo con urgencia.

- Porque va a anochecer Serena... - dijo hasta que fue interrumpido por su esposa que atrapó sus labios y pegó más sus cuerpos.

Darien se dejó llevar por unos segundos por el apasionado beso que Serena le daba... Definitivamente esa mujer lo volvía loco, pero aún así no quería pasar la noche buscando la salida del bosque.

- Mientras tanto, en la mansión-

Una mujer de largos cabellos verdes entraba a recoger a Hotaru para llevarla a casa.

- Hola Diamante, sabes donde está Hotaru? - preguntó Setsuna al joven que abrió la puerta.

- Señora Setsuna, creo que está en el patio con Sammy - dijo Diamante guiando a Setsuna.

De repente, ante ellos dos aparece Sammy, llevando de los hombros a su novia.

- Setsuna no se que le pasa! - dijo preocupado el rubio - se quedó mirando a la nada y no reacciona.

- Un nuevo heredero llegará... El futuro ha cambiado, pero el congelamiento está cerca... Los soberanos tendrán que usar su poder, las ocho guardianas y los cuatro guerreros tendrán que unir sus fuerzas a la de los nuevos miembros de la familia... El frío llegará cuando los dos conejos se reúnan con sus protectoras... - Hotaru en su trance divagó y calló en los brazos de Sammy.

- Qué fue todo eso? - Sammy seguía asustado - Hotaru... Linda, despierta...

La mano de Setsuna poso una mano en el hombro de Sammy intentando consolarlo.

- Solo entró en trance Sammy... Yo puedo conocer el futuro, y ella predice los sucesos... Pero aún no controla mucho las visiones. - dijo tranquilamente la guardiana del tiempo - Sammy, llévala a su cuarto, no la llevaré a casa aún... Diamante acompáñame.

Sammy cargó a Hotaru y la dejó en la cama dispuesta para ella en la mansión. Allí se quedó esperando su despertar.

Setsuna guió a Diamante hasta el estudio y le ofreció la silla de Darien, ella se sentó frente a él y comenzó a explicarle lo que sucedía.

- Ya escuchaste... diamante, tú y tus hermanos tienen poderes dormidos que deben despertar. Esos poderes nacieron en los cuatro cuando Serena los purificó y los adoptó como miembros de la familia real. Las personas con la marca del reino de la luna tienen los cristales que salvarán a los humanos de lo que viene... - Setsuna hablaba seriamente, pero inspirando confianza - Michiru y yo ayudaremos a despertarlos, pero ustedes deben poner un poco de su parte... El resto de la predicción no me preocupa... Aunque, aún no se dónde encontrar a los cuatro guerreros.

- entendí nuestra labor, y se que el conejo es la hija de Serena y Darien... Pero solo es uno... - dijo intentando comprender - y quienes son los cuatro guerreros?

- Los dos conejos están cubiertos, no te preocupes que pronto sabrás... Quiero que me ayudes a buscar, con los equipos las energías de los cuatro guardianes del príncipe de la tierra. Cuando la primera batalla de Sailor Moon terminó, la Reina Serenity les dió la oportunidad a todos de regresar, incluyendo a los cuatro guerreros usados por Beryl. Debemos encontrarlos y recobrarles la memoria. - finalizó Setsuna con una sonrisa.

- Haré lo que pueda y seguiré sus consejos - dijo temeroso.

- No se preocupe príncipe Diamante, hará muy bien su trabajo. - dijo Setsuna percatándose del futuro del joven que tenía en frente - hicimos muy bien en rescatarlos.

- Setsuna... Qué va a pasar con Caos?

- Todo a su tiempo príncipe... Usted solo preocúpese por ayudarme a buscar a los cuatro guerreros y por despertar su poder.

La conversación tminó con un Diamante confundido, una Setsuna confiada y un Sammy preocupado en la habitación de su novia.

- De nuevo en el bosque-

- Serena, no sigas que no voy a poder contenerme - dijo Darien cuando logró soltarse del beso de su esposa...

- Y quien te dijo a tí que yo quería que te contuvieras? - Serena buscó el cuello de su esposo, dándole pequeños mordiscos.

- S.. Se... Serena - las palabras salían entrecortadas, su esposa, ágilmente, mientras mordía su cuello, abría los botones de la camisa y rozaba sus dedos por el pecho de él haciéndolo perder el sentido... - quieres... Quedarte... Aquí...?

- Vamos a la habitación entonces... - dijo la rubia bajándose de la cintura de Darien y emprendiendo el camino con una sonrisa de suficiencia... Ella quería provocarlo y lo había logrado.

- Eres mala princesa - dijo caminando a su lado y abotonando su camisa de nuevo - porqué haces eso?

- Hacer qué mi príncipe? - el rostro de Serena reflejaba una falsa inocencia...

Llegaron de nuevo al lago y se dirigieron a la habitación ignorando la hora de comer. Darien abrió la puerta y dejó entrar a Serena primero, la siguió y cerró la puerta tras él.

Una vez dentro, acorraló a Serena contra la pared. Con fuerza pego sus cuerpos demostrándole lo que le había provocado en el bosque. La besó de forma salvaje, quitando el vestido blanco que lucía desde que salieron de compras.

Serena comenzó a quitar la camisa de Darien una vez más. Vestido y camisa quedaron en el suelo, mientras Darien, inundado por la pasión, cargó a Serena hasta la cama, dejándola acostada mirándolo con urgencia.

Esperaron por mucho tiempo poder estar solos y disfrutar del gran amor que se tenían. Las interrupciones constantes los habían obligado a mermar sus encuentros o a tenerlos pero a la carrera.

Y ahí la tenía, esperando por él y rogándole por amarla. Esta vez sin interrupciones, sin carreras, sin preocupaciones... Solo ellos dos.

Dejó su divagación y acudió a los brazos de su esposa que lo esperaban. Con urgencia la besó, sus labios transmitían tanto amor y deseo que lo hacían perderse por completo.

Sus manos buscaron una pierna y la cintura de su esposa. Las de ella se aferraron a su espalda, apretándolo más contra ella.

Para ella el momento era el tan deseado en tantos años de relación. Era la primera vez que sentía una libertad completa al estar en los brazos de su amado. Se abrazó a él casi con temor de que el momento fuera interrumpido o que fuera solo un sueño.

Darien se separó un poco, para quitar el sostén de Serena, ella se sentó e la cama para ayudarle al moreno con su pantalón. Terminaron entonces de desnudarse y una vez más, Darien acostó a su esposa, admirando su figura perfecta.

- Gracias princesa - le dijo mientras se acostaba a su lado y rodaba por el costado, quedando así frente a frente.

- Porqué? - sonó confundida.

- Por haberme dado la felicidad que no pude tener tiempo atrás - tomó el rostro de su esposa y lo besó dulcemente.

- El que me ha hecho feliz eres tu Darien... - alcanzó a decir cuando se separó del beso y vio de frente el azul zafiro de los ojos de su amado.

Las miradas eran profundas. Unas miradas que milenios atrás no se pudieron dar, pero que ahora reflejaban el amor infinito que se tenían.

Una vez más, Darien acercó sus rostros y nuevamente, juntó sus labios en un apasionado beso, y así, terminaron fundiéndose en una noche de pasión en la que solo existieron ellos.

El sol asomaba por las cortinas de la habitación. Habían pasado ya quince días desde que los príncipes se fugaron. El tiempo para ellos había sido generoso con ellos. Visitaron aguas termales, pasearon por hermosos senderos y se entregaban al inmenso amor que se tenían cada vez que tenían oportunidad.

Darien había despertado muy temprano, antes del amanecer. Algo en su interior le decía que los ocho años que Setsuna había dicho no eran tan exactos. El interior de la Tierra estaba cambiando y aunque fuera una simple cuestión de la naturaleza, él no permitiría que su felicidad fuera arrebatada.

Su esposa dormía aún abrazada a su pecho. La noche anterior habían comido en un elegante restaurante y habían tomado un par de copas de vino. Serena aún no soportaba el alcohol y llegó algo ebria al hotel. Después de un par de remedios caseros, logró bajarle un poco el mareo y entre risas y juegos, una vez más se habían entregado el uno al otro.

Miró su reloj, y se percató de lo tarde que era. Eran contadas las veces en que Serena despertaba después de las ocho y ya casi serían las diez. Se levantó con cuidado, buscó algo con que dejarle una nota y con su poder hizo aparecer una rosa roja. Dejó la rosa y la nota en su lugar y entró a la ducha.

Unos minutos después, salió de la habitación vestido, y con el celular en la mano. Bajó al restaurante del hotel, pidió un café simplemente y comenzó a marcar un número.

- Darien... Hace quince días no llamaban, cómo están? - la voz de Sammy sonó primero bajita y a medida que caminaba, habló en tono normal.

- Hola Sammy, estamos bien, gracias... - dijo amablemente - allá cómo está todo?

- Mis nuevos hermanos entrenan mucho después de la escuela. Parece que el que más avanza es Zafiro, pero todos están desarrollando grandes poderes. A Esmeralda le cuesta un poco, pero es testaruda y solo se detiene cuando se desmaya del cansancio. - comenzó a narrar el rubio - Diamante ayuda a Setsuna todo el tiempo... Rini está muy bien, mi papá la llevó hoy con él al periódico... Y ya, nada más fuera de lo normal... - omitió la Epifanía de Hotaru por petición de la guardiana del tiempo.

- Eso me tranquiliza- dijo el moreno serio mientras recibía su café - llamaré después... Hey! Hoy es lunes, no? Porqué no estás en el instituto? - dijo Darien recordando el día que era.

- Estoy en la universidad con mi mamá, Hotaru, Esmeralda y Diamante... Mirando la oferta para comenzar el año que viene con unas pasantías.

- Eso está bien... Sammy, dale un beso a mi hija y saluda a Diamante por mí... Te dejo... - y colgó el celular.

No había pasaba nada en la casa, tal vez él era el único que percibía los cambios...

- Señor Chiba? - el encargado del hotel se acercó a él con una sonrisa y sacándolo de sus pensamientos.

Con tanto tiempo en el lugar, ya todos los empleados los conocían y les hablaban amablemente.

- Cómo amanece señor Yu- dijo amablemente y ofreciéndole una silla al encargado.

- Bien, gracias - contesta el hombre alto, sentándose en frente a Darien - su esposa está bien? - preguntó con espeto.

Siempre que bajaban al comedor, Serena alegraba a todos con su risa, y ese era el primer día que no llegaban juntos.

- Si, solo nos quedamos despiertos hasta tarde y aún sigue dormida...

- Quiere que le llevemos el desayuno a ella? - preguntó el señor Yu, recordando en enorme apetito de la chica.

- no, acomódelo en una bandeja, yo se lo llevo - Dijo el pelinegro con una sonrisa.

Diez minutos después, llegó a la habitación con el desayuno en la bandeja y encontró la cama vacía.

- Princesa... Serena... - entró llamándola y cerrando la puerta - estás acá amor?

Del baño llegó un sonido que lo preocupó. Serena estaba vomitando. Dejó la bandeja en la cama y tocó la puerta que su esposa había cerrado cuando lo escuchó.

- Princesa, déjame ayudarte... - dijo suave, pero no consiguió respuesta.

Un momento después, Serena apareció con una sonrisa y cara inocente.

- No vuelvas a darme licor Darien... Tengo una resaca enorme - dijo la rubia regresando a la cama.

Darien sonrió tranquilo y se sentó a su lado ofreciéndole solo el plato con fruta que había pedido para ella.

- No quiero comer - dijo ella acostándose y tapándose con la sábana hasta la cabeza.

- Princesa, come para que regules un poco tu organismo...

- Darien, la medicina no va bien con una resaca de vino, déjame dormir. - asomó sus ojos suplicantes.

Siempre hacía lo que ella le pedía, y así la amaba. La dejó dormir casi hasta las tres de la tarde cuando se preocupó por su alimentación otra vez.

Le dio un beso en los labios y suavemente la llamó...

- Princesa, despierta y vamos a comer algo...

- Darien... - susurró ella entre despierta y dormida

Se levantó con un mejor semblante y bajaron al comedor a comer algo.

Estando allí, y justo cuando Darien le movía la silla para que se sentara, Serena se desvaneció cayendo en los brazos de su esposo.

- Serena!... Despierta princesa... - intentaba llamarla - Mi vida, despierta...

- Señor Chiba, tráigala - dijo uno de los meseros, guiándolo hacia la enfermería.

Recostó a Serena en la cama y buscó alcohol para hacerla volver.

- Donde estoy? - preguntó la rubia volviendo en sí.

- Princesa, estás en la enfermería... Te desmayaste - contestó su esposo mientras revisaba su temperatura.

- Reo que si debí comer algo cuando me dijiste Darien - Serena tenía una sonrisa culpable.

- Ya pedí que te trajeran algo... - Darien pensaba en posibilidades mientras miraba la dotación del lugar - Princesa... Cuándo fue tu último ciclo? - le preguntó fijando su mirada en una prueba casera de embarazo.

- Vas a jugar conmigo al doctor Darien? - contestó Serena poniéndose roja - es solo resaca...

- Cuándo fue? - insistió Darien si mirar a Serena.

- Creo que hace... - Serena empezó a contar con sus dedos - oh...

- Oh qué Serena? Hace cuánto?

- Hace cerca ya de cuarenta días... - dijo en un susurro esperando la reacción de Darien que aún o la miraba.

- Princesa... - finalmente se volteó a ella con la prueba en la mano - hazte esta prueba - El rostro de Darien no expresaba nada, pero por dentro, era una mezcla de esperanza, alegría, intriga y preocupación.

Serena recibió la caja y entró al baño de la enfermería con temor, la expresión de Darien la dejó confundida.

Tomó la muestra, introdujo el test y salió con él, entregándoselo a Darien sin mirarlo. Se sentó en la cama y se quedó mirando sus pies como cuando la regañaban hacía unos años atrás.

Darien miró como iban apareciendo las dos líneas en el campo de resultado. Su semblante cambió a uno de inmensa alegría. Lo dejó en la mesa y se apresuró a abrazar a su cabizbaja esposa.

- Gracias princesa...- le besaba sus cabellos - Gracias mi Serena por hacerme tan feliz...

- D... Darien... Estoy...? - no alcanzó a formular la pregunta.

- Vamos a ser padres de nuevo Princesa... Y me haces inmensamente feliz... - la cortó él girando su rostro para verla a los ojos.

- Seguro?... - una sonrisa se dibujó en su rostro

- Nunca te retrasas Serena, la prueba es positiva y aunque confío más en las de sangre, tu desmayo no es de resaca princesa. - le dijo sin soltarla - quieres que regresemos y así poder ir con John o nos quedamos un tiempo más?

- Regresemos, además me preocupa eso no estaba en el futuro... - le dice temerosa.

- Me importa nada lo que vimos... Solo me importa nuestro presente princesa... - le dijo transmitiéndole su confianza y alegría con un beso.

Y Así regresaron a la mansión.

En la madrugada, la motocicleta de Haruka aparecía frente a la mansión. Serena y Darien bajaban de ella y se sorprendieron al ver las luces aún encendidas. Solo llevaban con ellos algunas bolsas y el resto de sus compras, tuvieron que enviarlas a través de un servicio de mensajería.

Entraron a la casa y se percataron que había ruido en el sótano. Bajaron y encontraron a todas las Sailor, sin Hotaru, ayudando a Diamante a liberar su poder.

La pareja se quedó en la entrada mirando sin ser vistos por los guerreros. Cuando Diamante por fin logró transformarse en un príncipe, con una armadura similar a la de Endymion, pero de color plateada, Serena corrió a abrazar a su hermano, sorprendiendo a las Sailor Scout.

- Felicitaciones hermano! - le decía Serena a un sorprendido Diamante que le spondía el abrazo.

- Gracias Serena - le respondió tan bajo que solo ella escuchó.

- Hola chicas - saludó Darien parándose al lado de Serena.

- CHIBA! - Haruka sacó su espada amenazando a Darien - Cómo se te ocurre llevarte a Cabeza de bombón así?

- Basta Haruka - Serena soltó el abrazo de Diamante y se interpuso entre la espada y Darien - no pasó nada, solo queríamos privacidad pero tuvimos que regresar antes... - Serena le sonreía con amor a su esposo.

- Tenou, en serio, supéralo - le dijo tranquilamente el pelinegro - debes conseguirte un novio... - le dijo con cara pícara.

- Y donde estaban estos tórtolos? - Mina los miraba con cara de lujuria...

- Nos dimos unas buenas vacaciones. - contestó Serena con una sonrisa...

- Y vinieron cargados? O perdieron la escapada? - Mina molestaba tocando el vientre de Serena.

- MINA! - gritaron todas menos Diamante, Serena y Darien.

- No la regañen - la voz de Darien hizo que todas guardaran silencio - después de todo tiene razón - dijo el futuro rey abrazando a su esposa... - Serena está en embarazo... Por eso regresamos

- QUE! - gritaron todas mirando a la pareja...


Espero hayan disfrutado de estas vacaciones igual que Darien y Serena, porque serán las últimas... El próximo capítulo tendrá un salto de tiempo, pero igual contaré lo sucedido... Esten pendientes de "Entrenamiento para princesas... Y príncipes"...

Saludos!