Gracias a todos por sus comentarios... la historia ya va tomando forma y espero que les guste el giro que comienza a tomar.


Han pasado cinco años desde el regreso de los príncipes a su mansión. Después de superar la rabieta de Haruka, la vida continuó normal. El embarazo de Serena no se vio opacado por alguna mala noticia. Rini esperó con ansias el nacimiento de su hermano hasta que lo vio en brazos de sus padres y les prometió cuidarlo.

Fue un niño idéntico a su padre, pero con el azul de los ojos de su madre. El día que nació Darien tuvo otro ataque de ansiedad y fue Diamante quien los llevó al hospital. Después del parto, los futuros reyes generaron el cristal guardián del pequeño, que esta vez fue de un color amatista.

A la mansión se trasladaron Lita y Amy. Rey aún vivía en el templo. Las Sailor exteriores seguían viviendo en el apartamento de Haruka. Todas terminaron sus estudios y ejercían sus carreras.

Amy trabajaba con Darien en el hospital. Lita se asoció con Andrew y convirtieron el Crown en un lugar sin precedentes, un centro de juegos, restaurante cinco estrellas y heladería infantil. Rey y Mina trabajaban juntas en la carrera musical de la nueva estrella de Japón.

Esmeralda, Diamante, Sammy y Hotaru estaban ya por el tercer año de sus carreras y con materias adelantadas gracias a empezar con las pasantías estando en el último año de escuela. Diamante estudiaba ciencias políticas, Esmeralda diseño de modas, Sammy se decidió r desarrollo de software y Hotaru siguió los pasos de su padre biológico, estudiando ingeniería genética.

Zafiro y Rubeus estaban comenzarían el último año de escuela. El peliazul era muy calmado, pero sociable. Rubeus era un travieso con las mujeres y se escapaba de sus entrenamientos para buscar novias.

Los cuatro Blackmoon habían desarrollado sus poderes en el primer año. Los tres hombres se transformaban en guerreros con armaduras del color de sus cristales: plateada, azul y roja. Esmeralda, por su parte, se transformaba en una princesa de vestido similar al de Serena pero de color verde.

Rini empezaba primero de primaria, y su hermano, Darien, entraba a kinder. Poco a poco moldeaban a los dos pequeños para que no demostraran sus poderes en la escuela y para que tuvieran un excelente comportamiento.

Ikuko y Kenji se habían tomado un tiempo viajando por el mundo. Decidieron irse de viaje aprovechando que sus hijos habían crecido y ya llevaban un año de haber partido.

Sammy y Hotaru seguían juntos, aunque siempre bajo la vigilancia de Haruka, cosa que el rubio repudiaba, pero no podía negarse si amaba a su novia.

Serena y Darien descubrieron, al ayudar en entrenamientos a sus hermanos, que sus transformaciones ya no eran la de Sailor Moon y Tuxedo Mask. Ella se convertía en la Neo Reina Serena y él adquiría la armadura del Rey Endimion. La primera vez que esto sucedió todos se extrañaron, pero se acostumbraron con los días.

Las sensaciones que tenía Darien con respecto al centro de la tierra eran más fuertes y ahora Michiru y Rey también las sentían. Serena no decía nada, pero su conexión con su esposo le permitía sentir lo mismo.

Estaba amaneciendo en la ciudad de Tokio. El primavera estaba terminando y un intenso calor empezaba a dominar los días.

En la enorme mansión del centro dormían Lita, Mina, Amy, Diamante, Luna, Artemis, Diana, Darien, Serena y sus dos hijos. En la casa del jardín dormían Sammy, Zafiro, Rubeus y Esmeralda. La paz que se sentía en esa casa era única, cualquier persona quisiera poder vivir allí y contagiarse de la alegría y serenidad del lugar.

Una gata negra saltó sobre la cama matrimonial dando la espalda a la cabecera, pero esta vez no tendría que despertar a nadie.

- Luna ya se... Se nos hace tarde... - Dijo Darien aperezado cuando sintió las cuatro patas posarse en la cama.

- Serena aún duerme o está despierta? - la gata seguía sin voltearse.

- Duerme, déjala, estaba preocupada anoche y no durmió muy bien - respondía mientras se ponía un pantalón de dormir - ven, quiero hablar contigo... - tomó a la gata y la llevó a la terraza del cuarto para no despertar a su esposa.

Posó a Luna en el borde y se recostó al lado.

- Qué pasó anoche?, solo recuerdo el dolor que tenía y que me desperté a la madrugada con Serena llorando a mi lado... - comenzó el pelinegro mirando a la nada.

- Perdiste el conocimiento Darien... Serena sintió tu dolor y se preocupó mucho... No quiso ni cenar... - decía Luna recordando - esa conexión que tienes con la tierra te hace ver los cambios... Verdad?

- Si, eso creo... Pero hay algo en noticias?

- Leí esta mañana el periódico... Parece que en Sudamérica se están activando algunos volcanes... - dijo ella meditando - supongo que eso fue el dolor que sentiste...

- Si... Eso creo... Tenemos que descubrir qué provoca los cambios en el centro de la Tierra y cómo detener la destrucción del planeta... No creo que sea algo simplemente natural - dijo Darien mientras se volteaba y recostaba su espalda en el borde de la terraza - debí estudiar geología en lugar de medicina - dijo con una sonrisa sobando la cabeza de luna - los niños ya despertaron?

- No Darien, estás a tiempo de salvar a Serena de sus ruidosas mañana - dijo con gracia recordando cómo, todas las mañana, sus hijos llegan a brincar a su cama para despertarlos... - yo solo los advierto para que no los encuentren...

- Ya Luna, supéralo - dijo con gracia mientras se dirigía a la habitación - vienes?

- No... Dormiré con Serena un rato más... Hace mucho no lo hago...- dijo acostándose a los pies de la rubia.

Darien salió del cuarto dejando a su esposa y a su guardiana dormidas. Amaba los sábados, no tenía que trabajar y podía dedicar algo de tiempo a jugar con sus hijos.

Entró primero a la habitación de puerta rosa. Una hermosa pequeña empezaba a abrir sus enormes ojos color rubí. Dejándolo enternecido en la puerta.

- Buenos días pequeña... - le dijo desde la puerta.

- Papá? - dijo entre dormida la niña

- Quién más puede venir a despertarte y se queda parado en la puerta? - eso pasaba siempre, verla dormir lo hipnotizaba y no podía acercarse, parecía un ángel.

La niña saltó de la cama con una enorme sonrisa y se lanzó a los brazos de su padre. Este la cargó, cerró la habitación y se dirigió al cuarto de lado, que tenía una puerta azul.

Al abrir la puerta encontró a su hijo despierto mirando algo triste por la ventana.

- Dari... Que te pasa? - dijo la niña apenas entraron.

- Nada - el niño sonrió y corrió a los brazos de su padre sobrecargándolo.

Salieron los tres, Darien cargaba a sus dos hijos cuando Mina apareció risueña ante la imagen.

- Buenos días chicos - Dijo sonriendo y dirigiéndose a su cuarto.

- Hola tía Mina!

- Buenos días Mina - Darien siempre era muy formal.

Llevó a los niños a la cocina para preparar el desayuno y encontró a Lita ya adelantando la tarea.

- Buenos días príncipes - saludó a los dos pequeños que Darien sentaba en una mesa para cuatro que había dispuesta allí - Cómo amaneces Darien?

- Mejor Lita, gracias por preguntar... - dijo saludándola - iré por una camisa, te los encargo unos minutos...

- No hay problema - lita volvió al desayuno sonriendo.

- Papá puedo acompañarte? - la voz del niño los sorprendió.

- Si, pero en silencio, tu madre está dormida...

Y así se dirigió fuera de la cocina en compañía de su hijo.

- En la cocina-

- Tía Lita... - comenzó a hablar seriamente la pelirrosa.

- Dime Rini.

- Me preocupan Dari y mi papá.

- Porque? - Lita intentaba restar importancia... Parecía que la niña hubiera heredado la misma actitud de Serena para preocuparse por todos.

- Anoche, cuando papá se sentía mal... Dari también estaba mal... No gritaba como papá, pero estaba mal... Y yo sentía también algo, pero no me dolía como a ellos... Pasa algo malo? - la niña hablaba seriamente.

- No pequeña - Lita comprendió lo que pasaba por la mente de la niña - tus papás podrán explicarles más tarde lo que pasó...

Diamante apareció en la cocina saludando a su sobrina con un tierno beso y a Lita con un simple buenos días, cortando la conversación que Lita no quería tener con Rini.

-Camino al cuarto-

- Papá... Qué está pasandome? - dijo el niño serio mientras caminaba al lado de su padre. Sin duda había heredado la formalidad de Darien.

- Porqué Dari? - él suponía lo que pasaba pero quería cerciorarse y restarle importancia.

- Anoche, cuando estabas mal, yo también me sentí extraño... Me dolía mucho el pecho, pero no quise asustar a nadie, mi mamá ya estaba muy asustada y Rini también.

- Tendremos que hablar más tarde de eso... - dijo evitando contestarle sin la opinión de Serena - espérame acá, no despiertes a mamá - le dijo antes de entrar al cuarto.

Tomó su camisa y salió de nuevo camino a la cocina con su hijo en brazos.

Desayunaron junto a Lita y Diamante. Después Darien envió a los niños a bañarse y llamó a Diamante al estudio.

- Llama a Setsuna, cítala en una hora por favor - Dijo Darien mirando por la ventana.

- Se está llegando el momento? - fue lo único que alcanzó a decir Diamante antes de que una rubia, con sus cabellos sueltos, y envuelta en una bata apareciera en el estudio con rostro preocupado.

- Darien! - Serena lo abrazó antes de ponerse a llorar.

- Los dejo solos... Llamaré a Setsuna - y salió de la habitación dejando a Darien y Serena solos.

- Ya princesa... Estoy bien... - la consolaba sobándole los cabellos.

- Me asusté mucho amor - dijo ella soltando el abrazo y mirándolo a la cara.

- Ven princesa, tenemos que hablar - dijo sentándose en el sillón de cuero y sentando a su esposa en sus piernas.

- Qué pasa? - estaba extrañada.

- Dari y Rini despertaron su conexión con la tierra... - le decía mientras corría el cabello de su esposa para darle un beso en el cuello - debemos decirles la verdad, ya es hora...

- quería que fueran normales - dijo Serena más seria - Dari sintió algo?

- No solo él, Rini también. Creo, si no me falla la teoría. Rini es como tú y Dari como yo... La princesa de la luna y el príncipe de la tierra... - dijo con su rostro recostado en el hombro de ella - Tienen una conexión con la tierra, pero la de Dari es más fuerte.

- Por eso mandaste por Setsuna?

- Si, quiero que nos aconseje antes de revelarles porqué tienen poderes y sienten lo mismo que nosotros.

Y con esas palabras se fueron a preparar para la llegada de la guardiana del tiempo.

Los niños jugaban en el jardín con Darien. Lita había partido con Mina y Amy a sus deberes. Diamante, junto a Esmeralda, Zafiro y Rubeus, practicaban en el sótano. Serena esperaba en la sala de estar acompañada por Sammy.

- Serena, hay algo que pueda hacer por ti? - Sammy estaba preocupado por el temor que reflejaban los ojos de su hermana.

- Sammy - la rubia se lanzó a los brazos de su hermano llorando - esto nunca va a acabar... Mis hijos no van a tener una vida normal.

- Serena... - no sabía qué decir, solo abrazó fuertemente a la rubia y besaba sus cabellos cuando se abrió la puerta dejando ver las figuras de Setsuna y Hotaru.

- Sammy, Princesa... - Saludó formalmente Setsuna.

Serena levantó su rostro, se limpió las lágrimas y saludó a las recién llegadas.

- Sammy, quédate con los niños y dile a Darien que lo esperamos en el estudio - Serena sonaba triste.

Sin muchas palabras, las tres se dirigieron al estudio. Darien llegó un par de minutos después, organizando su desordenado cabello y la camisa que daban señas de estarse revolcando en el pasto.

- Disculpen la pinta - se disculpaba mientras se dirigía al sillón de él y atraía a Serena hasta sentarla en sus piernas.

- No se preocupe Príncipe, entendemos - Setsuna tenía una enorme sonrisa.

Los esposos explicaron a las dos Sailor lo que sucedió en la mañana. Lo que los niños sentían y el temor de Darien a que no fuera un simple hecho de la naturaleza. En ese instante Diamante entró a la habitación llevando consigo un computador que proyectaba la imagen de Galaxia.

- Serena... - la voz de la guardiana de las semillas estelares se escuchó en el estudio - vi la semilla se Caos por fin... Está débil, pero escapó de la cantera. No puedo dejar mi puesto, pero la estoy monitoreando. Creo que está en la Tierra pero aún es muy débil.

- Lo sabía - la voz de Darien sonó frustrada.

- Tranquilo Príncipe, aún nos quedan un par de años, y debemos encontrar a los cuatro guerreros de la tierra - Setsuna sonaba algo confiada.

- En eso he adelantado algo, creo que están dormidos en algún lugar de los cuatro puntos cardinales. Uno puede estar acá en Japón - Diamanté mostraba sus avances.

- Pero mis hijos que? - la voz de la rubia salió casi en un susurro - tendrán que sentir el dolor?

- Princesa, eso no podemos evitarlos... La teoría del Príncipe es cierta, Rini es la heredera de la Luna y Darien el del la Tierra... - comenzó a hablar seriamente Setsuna - es hora de que lo sepan, controlen el poder que tienen y que se preparen para ser príncipes... Al igual que ustedes para ser reyes.

- Está bien - Darien ya sabía que debía dejar su trabajo en el Hospital, y había hecho algunas inversiones para no tener malas sorpresas a nivel económico.

- Qué debemos hacer? - Serena aceptaba la situación de a poco.

- Primero díganle la verdad a sus hijos, y a partir de mañana comenzamos el entrenamiento de princesas y príncipes.

Y así fue. Esa tarde Serena y Darien llevaron a sus hijos al parque. Después de jugar un buen rato, se sentaron en una banca apartada y les contaron, a manera de cuento, la historia de Sailor Moon y su Príncipe de la Tierra.

- ... Entonces, la hermosa princesa de la Luna y el feliz príncipe de la Tierra tuvieron Dos hijos. Esos hijos tenían los mismo poderes de ellos y serían los nuevos herederos... Y cariñosamente fueron llamados los dos conejos de la Luna... - finalizó el cuento Darien mientras abrazaba a Serena para infundirle valor.

- Y qué pasó después? - Rini estaba envuelta en la historia y quería saber más.

- Después... Los dos conejos supieron la verdad para ayudar a sus padres a defender la Tierra una vez más...

- Por eso siento lo mismo que papá? - el pequeño Darien sorprendió a sus padres. Sin duda tenía la astucia de Darien.

- Si mi pequeño príncipe... Ustedes dos son los hermosos conejos del cuento... - Dijo la rubia mientras cargaba en su regazo a su hijo.

- Y es hora de que entiendan y aprendan a manejar sus poderes y a comportarse como los príncipes que serán - Darien terminó la platica formal con una sonrisa y cargando a su hija.

Para los demás en el parque, el cuadro era de una hermosa familia que inundaba el ambiente con su amor. Para ellos, era el momento de prepararse para luchar por su futuro y el de toda la humanidad.

Así, al día siguiente se formaron comisiones. Setsuna y Michiru se encargarían de enseñarles modales, etiqueta y protocolo a la familia real, que incluía a Sammy y a los hermanos adotivos de Serena. Haruka y Lita se encargarían de los entrenamientos físicos. Hotaru y Rey se harían cargo de enseñarles percepción sensorial y a despertar el poder de sus piedras. Y finalmente Amy y Mina se encargarían de instruirlos en diplomacia y relaciones públicas respectivamente.

- No puedo Michiru! - por quinta vez Serena se equivocaba con los innumerables cubiertos para la cena...

Llevaban ya una semana en su entrenamiento y la rubia no lograba recordar para qué era cada utensilio en la mesa.

- Serena, solo ve usándolos de dentro hacia fuera, un par por cada plato que te sirvan - la paciencia de Michiru era única.

Darien por su parte disfrutaba esos momentos como un niño pequeño. Sus hijos adoptaban cada indicación rápidamente, pero su esposa parecía haber vuelto a ser la "cabeza de chorlito" de tantos años atrás.

Todos disfrutaban los momentos de enseñanza. La diplomacia a Serena se le dio de forma natural, sorprendiendo a todos. Los entrenamientos físicos agotaban a Rini más que a los demás. Y el pequeño Darien fue el primero en dominar su poder por completo.

Los mayores ya controlaban sus podes y solo los perfeccionaban. Rini sorprendió a todos cuando logró transformarse y volvieron a ver el uniforme de Sailor rosa.

Tres meses después de comenzar las clases, Diamante y sus tres hermanos partieron siguiendo las pistas de los cuatro guerreros, y después de eso han pasado dos meses más

Los niños estaban en la escuela y Darien y Serena estaban en una calle solitaria de Tokio con la rubia al volante y su esposo al lado con una risa contenida.

- No entiendo para qué me va a servir esto Darien... Porqué insistes? - decía ella frustrada.

- Vamos Princesa, una vez más, y hazlo despacio... Sueltas el clotch y aceleras al tiempo.

Una vez más intentó hacer andar el auto y otra vez se apagó dándoles una enorme sacudida.

- Lo vez? No puedo conducir.

Darien soltó su cinturón y el de Serena atrayéndola hacia él.

- Ven mi cabeza de chorlito - le decía mientras la levantaba para que se sentara en sus piernas - quieres que le diga a Haruka que te enseñe ella? - la voz sonó tierna, como si halara con una niña.

- No Darien, me quedo con la moto, o teletransportandome... - recordando que aprendió a manejar moto de una forma muy sencilla y que también controló la teletransportación sola o con sus hijos.

- No sería sospechoso que aparecieras de la nada en la escuela de los niños y desaparecieras igualmente con ellos? - le decía mientras besaba su cuello.

- Los recoges tu... - Serena le hacía pucheros.

- Está bien amor. Vamos que deben estar por salir y hoy prometimos librarlos del entrenamiento con Haruka - Dice el pelinegro besando a su esposa y bordeando sus curvas con las manos.

- No... Hagas... Eso... - la voz de la rubia salí entrecortada por los toques de su esposo.

Con una enorme sonrisa, Darien cambió de posición con ella y arrancó el carro hacia el colegio de sus hijos.

Esa tarde se perdieron entre juegos y alegría, como una familia normal, sin preocupaciones o pensamientos diferentes a ellos mismos.

La noche empezaba a caer y en la mansión se preguntaban donde se habían metido Darien y Serena con sus hijos. Toda la corte de Sailor los esperaba para entrenar cuando Ikuko y Kenji entraron a la casa.

- Hola chicas - saludó cariñosamente Ikuko.

- Ikuko, Kenji - Saludó Setsuna con cariño.

- Donde está mi familia? - preguntó Kenji mientras abrazaba a Sammy.

- Los chicos llevan fuera dos meses en una misión... Y Darien y Serena se perdieron todo el día - contestó Sammy abrazando a su mamá.

- Oh... Está bien, vamos a descargar papá y ahora los saludamos - Dijo Ikuko con un rostro cansado y seguida por Sammy.

- Donde están metidos estos dos? - Haruka preguntaba al aire.

- Cuatro Haruka... - la corrige Mina cuando por la puerta entran los dos esposos cargando a los dos pequeños dormidos.

- Hasta que llegan - Haruka iba a alzar la voz hasta que se percató de que los niños dormían.

- Tenou, hablaremos después de acostar a mis hijos - Dijo Darien serio subiendo por las escaleras seguido por su esposa.

Entraron primero al cuarto del niño para que Serena descansara del peso de su hijo. Besaron su frente y fueron a acostar a Rini dándole también un beso en la frente y cerrando el cuarto al salir.

- Darien... Si lo estamos haciendo bien? - Serena se abrazaba a su esposo, recostando su cabeza en el pecho de este.

- Claro que si princesa... Ellos estarán bien, haremos todo para que no tengan que intervenir - le dijo él abrazándola y besando sus cabellos - ahora bajemos que merecen una explicación.

Abajo, las chicas escuchaban a Darien argumentando que los niños tenían que ser niños y no estar preparándose todo el tiempo, eso los agotaría. Y después de discutir con Haruka, todas estuvieron de acuerdo.

Ahora eran las chicas quienes le contaban a Serena y Darien que sus padres habían regresado de sus viajes cuando la puerta se abrió, dejando ver a los cuatro chicos que habían partido, acompañados de cuatro hombres altos y bien formados.

- Lo logramos - dijo Diamante con un sonrisa entrando a la casa y saludando a todos con una reverencia.

- Qué hacen esos hombres acá? - la voz temerosa de Rei se escuchó entre el silencio que se había desatado.


Espero les haya gustado este capítulo... estoy trabajando en el siguiente para publicarlo en un par de días...