Bueno... Acá está el nuevo capítulo... espero les guste lo que va pasando con la historia.
Agradezco mucho todos sus comentarios y buenos comentarios... Para ser mi primer fic no esperé que tuviera tan buena acogida, pero eso me motiva para seguir escribiéndolo.
- Lo logramos - dijo Diamante con un sonrisa entrando a la casa y saludando a todos con una reverencia.
- Qué hacen esos hombres acá? - la voz temerosa de Rei se escuchó entre el silencio que se había desatado.
- Detente Rei! - Darien alzó la voz al ver que la pelinegra se alistaba para pelear - No los ataques!
- Vamos al Sótano - dijo Serena acercándose a los cuatro hombres y guiándolos - tenemos que despertarlos primero.
Los cuatro hombres caminaron desconcertados siguiendo a la Rubia. Detrás de ellos iban los cuatro jóvenes que los encontraron, seguidos por Darien, Setsuna y Mina. Finalmente el resto de las Sailor. Las Outters confiadas, las Inners preocupadas.
Una formación automática se apoderó del Sótano. Serena y Darien estaban en el medio, parados frente a un sofá que le ofrecieron a los cuatro guerreros. Al lado derecho de Serena se ubicaban Esmeralda y Zafiro, Darien a su izquierda, y a la izquierda de él, Diamante y Rubeus. A la derecha de Zafiro estaban Mina y Setsuna. A la derecha de Rubeus, Haruka y Michiru. Las demás Sailors estaban detrás del sofá en fila.
Frente a Darien se presentó Eliot, ubicándose a un lado del sofá y saludándolos a todos con una venia.
Los protectores de la galaxia estaban reunidos en su totalidad. Solo faltaban los dos herederos y sus futuros guardianes.
Sena y Darien cruzaron una mirada que delataba los pensamientos de cada uno. Inmediatamente se convirtieron en la Neo Reina Serena y el rey Endimion. Todos, incluso sus hermanos se inclinaron ante la imagen imponente de los futuros reyes.
Eliot hizo aparecer ante los cuatro hombres que se miraban completamente extrañados, cuatro espejos de sus sueños. Los reyes invocaron sus cristales y unieron el resplandor de ambos, apuntando a los espejos y a los hombres que no entendían lo que sucedía.
El símbolo de la tierra se dibujó en sus frentes y desapareció unos segundos después. Los hombres levitaron, sus espejos regresaron a sus cuerpos y sus ropas cambiaron por las armaduras de los antiguos guardianes del príncipe Endimion. Habían regresado.
Jedite, Neflyte, Zoycite y Malachite se arrodillaron ante sus soberanos.
- Estamos a sus órdenes príncipe Endimion - dijeron en coro.
- Levántense - la voz de Serena sonaba autoritaria pero dulce - han recobrado la memoria de sus vidas pasadas. Se les ha dado una nueva oportunidad de reivindicar sus actos y servir a sus soberanos.
Todas las chicas miraban extrañadas a Serena por referirse a sí misma como soberana, eso siempre le molestó. Darien la entendía, si tenían que ser los soberanos para salvar a sus hijos de la lucha, lo serían.
- Ahora, se instalarán en esta casa y entrenarán sus habilidades - Comenzó Darien con autoridad- aprenderán a usar sus piedras a su máximo poder y nos ayudarán a detener lo que sucede en la Tierra.
En ese instante Darien cayó al piso, deshaciendo su transformación y agarrándose el pecho. Serena llorando se postró a su lado intentando hacerlo volver hasta que recordó a su hijo.
- Diamante ayúdame a llevarlo al cuarto, Setsuna, ve por Rini y llévala a mi habitación... - Comenzó a dar órdenes la rubia sin haber desecho su transformación - Haruka lleva a Dari a mi cuarto también... El resto expliquen a los guardianes lo que está sucediendo y muéstrenles los equipos para que ayuden con la vigilancia - y finalizó en un susurro - y envíen a Luna a buscarme.
Como si hubiera hablado el mismísimo Dios, todos obedecieron al instante. Serena subía con Diamante mientras este le decía que no se preocupara. En la habitación ya estaban sus hijos. Dari se retorcía de dolor en la cama al igual que su padre. Rini no demostraba dolor pero sí una gran preocupación, ella percibía su dolor pero no lo sentía al igual que Serena.
Setsuna, Haruka y Diamante los dejaron solos y luna entró por la terraza.
- Serena, prende la televisión - dijo la gata viendo a los dos Chiba en la cama sudando y con una fuerte expresión de dolor.
Serena encendió el televisor y sintonizó un canal de noticias internacionales.
-"Última hora, no llegan reportes de un fuerte terremoto entre Chile y Perú. Se desconocen aún la magnitud y las víctimas pero estamos intentando conectarnos con nuestros corresponsales. Más adelante traeremos más información" - decían en el televisor.
- Por eso Dari y papá están así... Mamá tenemos que hacer algo - la niña estaba mucho más tranquila que su madre.
- Serena, ahora que aparecieron los guerreros podemos hacer algo no?... Ellos deben tener algo que ver con los cuatro elementos... Pueden calmar lo que Caos está causando desde el centro del planeta.
- Tienes razón pero aún no controlan ese poder... Tienen que apresurarse... Dile tu teoría a Setsuna y a Mina para que se encarguen de eso.
- Como ordene su majestad - la gana no podía ignorar el tono autoritario de Serena y el atuendo que la revestía, así que salió a obedecer la orden.
- Rini, princesa, ven acá - Serena la sentó en la cama al lado de su hermano - no puedo hacer esto sola, usa tu cristal y dale energía a tu hermano, así no sufrirá tanto.
Ambas invocaron sus cristales para ayudar a los dos Darien tendidos. Unos minutos después ya se habían calmado y estaban inconscientes.
- Mamá estarán bien? - la niña empezaba a demostrar preocupación.
- Si mi pequeña dama... Ven acá - Serena la cargó y se costó con ella en el sofá hasta que quedaron dormidas en vigilia de los dos príncipes de la Tierra.
Una hora más tarde, Mina entró cuidadosa a la habitación después de haber llamado y no encontrar respuesta. Se acercó al sofá y despertó a Serena que aún vestía como la reina.
- Sere... Majestad... - decía moviéndola suavemente para no despertar también a Rini - levántese, la necesitamos...
- Qué sucede Mina? - Serena acomodó a Rini y salió con la líder de las Inners del cuarto - para qué me necesitan?
- Hablamos con Luna... Creemos que tiene razón... Pero... - Mina estaba avergonzada.
- Pero qué?
- No se si tendremos tiempo... Las noticias avisan que el terremoto puede repetirse... El cinturón de fuego está en actividad y pueden haber millones de víctimas... No sabemos qué hacer... Ni Setsuna...
- Algo debemos hacer - la cortó y comenzó a caminar hacia el sótano - Mina, llama a Sammy necesito pedirle un favor.
La Sailor se extrañó y salió hacia la casa de los Tsukino.
En el sótano, todos veían las noticias con preocupación. Al sentir entrar a Serena hicieron una venia en señal de respeto y abrieron espacio para que viera lo que sucedía.
El silencio reinaba. Solo se escuchaba la noticia del desastre hasta que llegaron Mina y Sammy. Serena corrió a los brazos de su hermano llorando, por fin podía soltar el temor que sentía.
- Sammy... Cuida a Darien y a mis hijos esta noche... Están sufriendo otra vez, no los dejes solos, yo debo salir...
Nadie entendía lo que pasaba. Sammy asintió y sin decir nada subió a la habitación de su hermana.
- Majestad... Qué hará? - la voz de Haruka denotaba respeto y seguridad.
- Iremos al epicentro... Esto hay que calmarlo antes de que hayan más víctimas - dijo seriamente - supongo que con nuestra energía podemos calmar un poco los movimientos mientras los guardianes de Darien aprenden a dominar sus piedras.
- Como ordene majestad - todos hablaron al unísono. Las Sailor hicieron un círculo con sus manos. En el centro había otro círculo más pequeño con Serena, Diamante, Esmeralda, Zafiro y Rubeus. Los guardianes miraban expectantes.
En un destello de luz solo se alcanzó a escuchar la voz de Serena antes de que desaparecieran.
- Cuiden a mi esposo y a mi hijo -
En medio de un desastre incalculable aparecieron todos transformados. No se divisaba un solo sobreviviente, ni animal ni humano. La tristeza embargaba el lugar y de paso a Serena.
En ese instante comenzaba a gestarse otro temblor. Serena se elevó en medio de todos y empezó a irradiar luz hacia el suelo. Sus hermanos entendieron y apuntaron a ella sus piedras dándole sus poderes. Las Sailor simplemente invocaron el poder de cada planeta y un haz de luz cubrió la zona calmando los movimientos.
A lo lejos, un grupo de personas se acercaba viendo toda la escena. Serena caía desmayada y sin transformación a los brazos de Diamante. Esmeralda se dirigió al grupo de personas para calmarlas ante el evento.
- No se preocupen... Busquen sobrevivientes y repongan sus vidas, no volverá a temblar en la zona. - dijo con diligencia y confianza.
- Quienes son? - un hombre alto, de tez morena y rasgos fuertes se dirigió a Esmeralda.
- Somos las Sailor Scout y los guardianes de este planeta. Velaremos por que nada malo suceda - contestó Zafiro apoyando a su hermana.
- Y ella? Qué le sucedió, la vimos flotar... - el hombre estaba trastornado con lo que pasaba.
- Ella es nuestra reina...nuestra líder - se corrigió a sí mismo Rubeus - solo usó mucha energía para calmar los temblores, estará bien...
- Es hora de marcharnos príncipes - la voz de Mina era autoritaria ahora.
- Hasta luego! - dijeron los cuatro príncipes, volviendo a sus posiciones. En el medio de los dos círculos estaban Diamante y Serena que descansaba en sus brazos.
Y en otro haz de luz desaparecieron dejando sorprendidos al grupo de personas que se atrevieron a acercárseles.
- Gracias! - dijeron las personas a la nada y comenzaron a buscar sobrevivientes.
En el Sótano aparecieron las Sailors y los príncipes. Los guardianes seguían monitoreando.
- Qué le pasó a la princesa? - la voz de Malachite despertó de su concentración a sus hermanos.
- Está agotada - respondió Diamante mientras la acostaba en el sillón.
- Lo hicieron bien... Acaban de decir que misteriosamente los movimientos que se estaban esparciendo por el cinturón de fuego se han detenido - Decía el más joven de los guardianes, Jedite, mientras se giraba para ver a toda la corte.
- Serena ha mejorado mucho... Pero no se si sea suficiente... - La voz de Amy era de preocupación.
- Pero ahora estamos acá para ayudarles - por instinto, Zoycite se paró detrás de Amy y puso sus manos en lo hombros de la peliazul, después de todo, ella era su prometida desde el Milenio de plata y su amor por ella no había muerto con todo lo que había sucedido.
Amy lo miró algo extrañada, pero no le disgustó el acto, y hasta sintió nostalgia por el pasado.
Los otros tres guardianes se posaron detrás de cada una de sus ex prometidas. Malachite detrás de Mina. Neflyte, detrás de Lita y Jedite, detrás de Rei.
- Necesitamos de su ayuda para proteger al planeta y a nuestro príncipe - dijo Neflyte imitando el gesto de su hermano.
- Haremos todo lo que podamos para despertar las cuatro piedras - Jedite vaciló antes de poner sus manos en los hombros de Rei.
- Pondremos todo de nuestra parte para unirnos a ustedes - finalizó Malachite siguiendo el mismo gesto.
Aún con el pasado vivido, tanto ellos como las Inners seguían sintiendo algo por sus pares. Pero esta vez los guardianes tendrían que ganarse la confianza de sus chicas.
El tiempo pasaba, era casi la media noche cuando en el sótano se escuchó la voz de Mina que estaba de guardia con Malachite mientras el resto dormitaba esperando nuevas noticias.
- Hey! Somos famosos! Miren - decía Mina llamando la atención de todos.
Diamante que cuidaba de su hermana junto a Zafiro fue el primero que acudió al lado de la rubia.
- wow! Esto le va a encantar a Rubeus - haciendo visible el buen humor que tenía después de haber descansado.
- "vimos a un grupo de... Eran como 10 u once personas... Las mujeres vestían de marinero y los hombres armaduras... Habían dos con vestidos de princesas y una de ellas se elevó en el cielo y una luz salió de ella y dejó de temblar... Dijeron que eran las Sailor Scout y los guardianes del planeta... Y llamaron príncipes a varios del grupo" - decía el hombre con el que hablaron en una entrevista para un medio internacional.
- Menos mal no tenían cámaras y vivimos lejos para que no reconozcan a Serena que se destransformó delante de ellos - hablaba Mina - aún así...
- "esta es la foto que alcanzaron a tomar en la distancia los testigos con un celular, por eso su falta de definición. Aún así se puede ver un gran grupo y una mujer elevada sobre ellos..."
- Que no tenían qué Mina? - esta vez era Lita la que se reía de las noticias.
- Debemos preocuparnos por eso? - preguntaba Rei.
- No, después de todo, pronto el mundo sabrá la verdad - Setsuna contestó con una sonrisa.
- Llevaré a Serena a su cuarto y relevaré a mi hermano... Permiso - dijo Diamante tomando en brazos a la rubia y despidiéndose - buena noche a todos
- Buena noche príncipe - dijeron todos a coro.
Poco a poco el sótano fue quedándose vacío. Cada quien se fue a su habitación. Las Inners indicaron a los guardianes sus nuevas habitaciones y se retiraron a las propias.
En la habitación de Serena y Darien, Sammy dormía sentado en el sofá, con Rini en su regazo.
- Sammy... Despierta... - Diamante sostenía a su hermana y movía el pie de su hermano para despertarlo.
- Qué?... - el rubio apenas entraba en razón - Diamante! Tan rápido volvieron?
- Si, ve a descansar, yo los cuido... - dijo el platinado señalando la cama - ayúdame moviendo un poco al pequeño para acostar a Serena.
Después de ayudar a Diamante, Sammy se fue a su casa a dormir. Diamante acomodó a Rini en la cama también y se recostó en el mueble para hacer guardia. Unos minutos después, una gata negra se acomodó en su regazo y durmió con él esperando que nada más pasara.
El sol entraba por las cortinas iluminando el rostro de Diamante. Eran ya las diez de la mañana y en el primer piso se escuchaban voces alegres. Luna ya no estaba en el regazo de Diamante y en la cama, la familia real dormía aún plácidamente.
El joven platinado se levantó sobando su cuello. El sofá era incomodo para dormir. Miró por la ventana que daba a la terraza y luego se dispuso a salir, siendo detenido por una voz.
- Gracias Diamante - dijo Darien sentándose en la cama y mirando a su familia acostada a su lado.
- Darien! - Diamante se asustó - no hay de qué... Solo quería que estuvieran bien.
- Lo se... Quieres contarme qué sucedió? - Darien se levantó y señaló la terraza para que lo acompañara.
Afuera, Diamante contó todo lo sucedido al pelinegro. El semblante de Darien era serio.
- Gracias por todo hermano - Darien abrazó a Diamante - ve a comer algo y a descansar, ese sillón no es cómodo.
- Sí Darien... Permiso.
Darien se quedó recibiendo la brisa un rato y entró a la habitación para encontrarse con Rini que se estaba levantando.
- Buenos días preciosa - le dijo besándola en la mejilla y sentándose en la cama.
- Papá!... Estás bien? - la niña estaba a punto de comenzar a llorar.
- Si pequeña, ahora ven, no despertemos a Dari ni a tu mamá...
Iban a salir juntos del cuarto cuando la voz del pequeño los detuvo.
- Papá! - y corrió llorando a los brazos de su padre.
- Y a mamá nadie la saluda? - Serena se sentaba en la cama y sonreía a su familia.
- Claro princesa - dijo su esposo dejando al niño en el suelo y llendo a la cama para besar a su esposa.
Mientras la familia despertaba, en el primer piso, el comedor era un caos total. Las outters reían ante una cargada Lita que intentaba alimentar a ocho Sailors, cuatro guardianes y un príncipe.
Lo sucedido el día anterior ya había sido superado y una vez más volvían a sus quehaceres diarios. Cuando Serena y Darien llegaron a desayunar con sus hijos, en la mesa solo quedaban Haruka y los cuatro guardianes, que al verlos, se levantaron en un acto de respeto.
- Buenos días majestades - dijeron los cuatro al unísono mientras Haruka se reía ante tanta formalidad.
- Chicos, dejen la formalidad, en este momento solo somos amigos viviendo en el mismo techo - Serena hablaba sonriente.
- Cabeza de bombón... Podemos empezar cuando quiera... Estos hombres enamoradizos necesitan controlar sus poderes - Haruka daba un sorbo a su café.
- Déjanos desayunar Tenou - Darien se sentaba en la mesa buscando en las bandejas algo que hubiera quedado.
- Príncipe, su desayuno está en la cocina - dijo Malachite levantándose para atenderlos.
- Déjalo Malachite, yo voy... - dijo Serena yendo a la cocina.
- Pero...
- Nada, entiendan que a nosotros no nos gustan las formalidades... - dijo el pelinegro con tranquilidad ayudando a sus hijos a sentarse.
- Papi, quienes son ellos? - la voz de la pequeña Rini sorprendió a los cuatro hombres.
- Ellos, mi pequeña dama, son mis guardianes que estaban perdidos, pero tío Diamante los encontró - contestaba Darien tranquilo ante la sorpresa de sus guardianes - Malachite, Jedite, Zoycite y Neflyte - lo presentó señalándolos con la mano.
- Un placer conocerlos - dijeron los dos niños al tiempo, haciendo notar la buena educación que recibían - sean bienvenidos a nuestra casa.
- Gracias príncipes - dijeron los cuatro con gracia.
- jajajajajajajajaja - Haruka no pudo contener su carcajada - que formalidad... Tienes bien entrenados a tus hijos Chiba.
- Tenou...
- Basta Haruka... No van a empezar ustedes dos otra vez - dijo Serena con una bandeja en la mano y descargándola en la mesa.
Pararon la pelea y desayunaron tranquilamente. Ese día los niños no irían a estudiar y quisieron ayudar en el entrenamiento de los guardianes.
Eran cerca de las tres de la tarde cuando Serena logró sacar despertar la piedra de Jedite y Darien la de Malachite después de haberlo dejado casi sin energía. Haruka se sentía frustrada porque Zoycite no lograba despertar su poder y los niños tenían agotado a Neflyte sin lograr grandes cambios.
La primera en regresar a la casa fue Amy y bajó directo al sótano. Haruka vió la oportunidad perfecta para lograr su cometido y la agarró por la espalda amenazándola con su espada.
- Vamos Zoycite... Vas a dejar que la dañe? - retaba Haruka al rubio.
- Suéltala ya mismo - gritaba el enfurecido guardián ante la vista divertida de todos los presentes.
- No lo haré... - dijo retándolo - No te asustes Amy, solo quiero provocar a tu galán - le susurró al oído para tranquilizarla.
- QUE LA SUELTES TE DIGO! - el grito de Zoycite retumbó en las paredes y un destello de luz dejó ver la piedra guardiana del rubio.
- Lo lograste! - dijo Amy felicitándolo
- p...pa...parece que si... - dijo el joven sorprendido y exhausto.
- Ahora solo faltas tu Neflyte - lo retaba Rino con una sonrisa malévola.
- Su hija puede atemorizar príncipe - dijo Neflyte sin darse cuenta que mientras la niña lo retaba, el pequeño Darien lo tenía acorralado apuntando su espada a su cuello.
Darien reía ante la imagen. Serena solo miraba asustada, creyendo que el entrenamiento era muy violento para sus hijos.
- Ya pequeños, déjenme descansar un momento - dijo intentando sentarse y restándole importancia ala espada que le apuntaba.
Los niños no se detuvieron y Dari rozó el filo en el cuello del hombre que se llevó el susto de su vida, dejando un destello de luz y mostrando ante él su piedra guardiana.
- Ya están todos - dijo Serena cansada y abrazándose a su esposo para no caerse al suelo - vamos a buscar algo de comer o a pedir a un restaurante.
Todos rieron ante el cambio brusco de tema. Después de todo, ella siempre sería igual. Todos dejaron sus transformaciones y se encaminaron sus pasos hacia la sala de estar.
La noche calló con un grupo de amigos y familiares reunidos frente a la chimenea. La confianza había vuelto a la casa, y todos sentían que podrían terminar con lo que fuera que atentara al planeta.
Los primeros en retirarse fueron los esposos que fueron a acostar a sus hijos. Seguidos por las outters que marcharon a su apartamento, dejando a las inners con los príncipes y los guardianes. Diamante se despidió haciendo señas a sus hermanos unos minutos más tarde, dejando así a cuatro parejas que debían reencontrarse a sí mismas.
Una vez acostados sus hijos, Darien y Serena estaban en su habitación. La rubia se daba un baño mientras su esposo leía un libro en la cama mientras la esperaba.
- Darien... - dijo en voz alta la rubia - podrías prender el televisor... Quisiera saber qué más ha pasado.
- Si princesa - Darien prendió el televisor y se sorprendió ante la fotografía que mostraban otra vez - princesa... Ya viste que tienes una hermosa fotografía en la tele?
Serena salió envuelta en una toalla tras las palabras de su esposo
- las chicas no me dijeron nada de eso - dijo sorprendida ante la imagen.
- Pareces un ángel así - dijo sin quitar la vista de la pantalla.
- yo solo veo un manchón de luz, si no fuera por el peinado no me reconocería - dijo sentándose en la cama al lado de Darien.
- Te ves preciosa princesa... - dijo volteando a verla y exitándose ante la imagen
- eres un mentiroso - dijo levantándose de la cama y yendo hacia el armario.
- A donde cree que va la señora? - dijo coqueto siguiendo sus pasos y tomándola por la cintura.
- A buscar un camisón
- lo buscas mañana - dijo atrapando los labios de su esposa en un apasionado beso.
- Darien... - dijo ella entre sus labios y se abrazó a su amado con urgencia.
- Te amo princesa - le susurró al oído antes de cargarla y llevarla a la cama.
Darien le retiró la toalla dejando desnuda a su esposa. Se veía hermosa. Un ángel de cabellos dorados esperando por él.
Darien se quitó el pantalón y el bóxer con urgencia y se recostó al lado de su esposa, haciendo aparecer en su mano la rosa del día.
- No creas que me había olvidado de la rosa de hoy princesa - le dijo sonriendo y pasando suavemente la flor por los labios de la rubia.
- Te amo Darien - dijo ella estremeciéndose ante las caricias que su esposo le daba con la tersa flor.
- Te amo Serena - le dijo antes de besarla con urgencia.
Esos besos que los envolvían en una luz única, en una paz inmensa que los hacía olvidarse de todos.
Las caricias no se hicieron esperar. Serena enredaba sus dedos en el cabello de su esposo mientras este la halaba desde sus caderas, pegándola a su cuerpo.
Esa noche se amaron con pasión y temor. Algo estaba por cambiar y ambos sentían miedo. No sabían a qué tendrían que enfrentarse después.
Cayeron dormidos ya avanzada la madrugada. Estaban intranquilos sin poder definir porqué.
Los rayos del sol penetraron las cortinas que se movían con el viento. No debían ser más de las seis de la mañana por el silencio que había en la casa.
Serena se levantaba de la cama con cuidado de no despertar a su esposo. Tomó su bata y se dirigió al baño para ducharse.
El baño la relajaba pero su privacidad le incitaba a meditar. Cómo actuaría ahora sin su madre para indicarle cómo usar el cristal que salvaría al mundo? Podría salvar a sus hijos de la lucha? Moriría una vez más...? Todas eran preguntas sin respuesta. Ya los cuatro guardianes de la Tierra estaban despiertos y dispuestos a luchar. Pero con eso bastaría para derrotar a Caos? Darien tenía razón al pensar que no era algo natural?... Tenía un grupo muy grande por dirigir y no le gustaba pensar en dar órdenes...
Una voz la sacó de sus divagaciones.
- Princesa, estás ahí? - preguntó Darien preocupado por no ver a su esposa a su lado y no sentir que saliera del baño en unos quince minutos.
- Si amor... Ya salgo... - dijo volviendo en sí y apresurándose a dar por finalizada la ducha.
Dos minutos después salió la rubia envuelta en la toalla y con su cabello húmedo y suelto.
- Te pasa algo Serena? - el pelinegro se percató de la falta de brillo en su mirada. Eso siempre sucedía cuando algo le preocupaba.
- No Darien... Solo estoy algo... Preocupada... - dijo mientras se iba vistiendo para ir a despertar a sus hijos antes de que estos llegaran a su cuarto.
- Encontraremos la forma de solucionar esto princesa... - dijo Darien poniéndose en pie y abrazando a Serena por la espalda - te lo prometo... - y le besó el cuello como siempre lo hacía para infundirle valor.
- Vístete Darien, no tarda en entrar Luna y sabes como se molesta cuando nos encuentra sin ropa - le dijo Serena tiernamente volteándose y viendo a su esposo desnudo abrazado a ella.
- Como ordene mi princesa de la Luna - dijo haciendo un gesto de obediencia militar que provocó una risa animada a la rubia - ves? Ya te hice reir... Esa es la Serena que amo... - terminó por darle un beso en la mejilla y dirigirse al baño - Por cierto... Ese vestido se te ve hermoso princesa.
Serena había escogido un vestido blanco largo, similar al de la Neo Reina, pero mucho más sencillo. Se puso unas sandalias blancas también y organizó su cabello en sus tradicionales chonguitos. Cuando estuvo lista, un par de pequeños entraron empijamados por la puerta llegando derecho a la cama.
- Buenos días mamá! - saludaron los dos pequeños mientras saltaban en el mullido colchón.
- Buenos días mis pequeños príncipes - le dio un beso a cada uno para luego cambiar su posición a una más seria - bajen de ahí... Tienen que preparase para el colegio...
- Pero mami... - hablaba Rini que no disfrutaba mucho de la escuela y se divertía más en casa entrenando.
- Pero nada pequeña dama... - dijo ella tomando a cada uno de la mano y saliendo con ellos.
Llevó a cada uno a su cuarto para que se bañaran mientras ella organizaba sus uniformes y sus mochilas.
El primero en estar vestido era siempre el pequeño Darien, que al terminar de prepararse llegaba al cuarto de su hermana para ver cómo su mamá la peinaba y le ayudaba a alistarse.
- Buenos días... - Darien, vestido de forma informal y muy sonriente, estaba parado en la puerta de la habitación viendo a su familia. Se sentía orgulloso, feliz y completo. Aún no entendía cómo había cambiado tanto, pero amaba esa vida.
Serena peinaba a Rini. Darien Jr se sentaba al lado de su madre a ver su rutina.
- Papá! - el pequeño corrió a saludarlo.
- Buenos días papá - dijo la niña aún de espaldas mientras Serena daba los últimos toques a su peinado.
Entró con su hijo en brazos y se sentó al lado de Serena besándola en la mejilla.
- Lista mi vida - dijo Serena a Rini como señal para que se volteara.
- Gracias mamá - la abrazó y luego besó a su padre en la mejilla.
- Vamos a la cocina... Deben desayunar antes de que papá los lleve - dijo Serena poniéndose en pie y tomando las dos pequeñas mochilas de sus hijos.
- Ya oyeron a su madre... Vamos... - dijo Darien llevando a sus dos hijos de las manos.
En la cocina Darien se sentó en la mesa con sus hijos mientras Serena preparaba su desayuno que no tardó mucho tiempo.
Los cuatro comían a gusto cuando una gata negra entró a la cocina enternecida por la escena.
- A mi ya me excluyeron de la familia - dijo en falso dolor y con gracia.
- Sabes que no Luna... Pero como no soportas mi presencia... - dijo el pelinegro con la risa contenida y haciendo sonrojar a la gata.
- Darien contigo no se puede! - dijo apenada - solo quería serciorarme que estaban levantados, los busqué en sus habitaciones y no los vi... Ahora iré a relevar a Artemis que tuvo turno de vigilancia anoche... - y desapareció de la cocina dejando a Darien casi atragantado por reírse.
- Eso le pasa doctor Chiba por abusar de su consejera - dijo Serena con gracia recogiendo los platos.
- Princesa... - logró decir cuando pudo tragar - eres mala amor... - agregó levantándose y dándole un beso en los labios.
A la cocina entró Lita seguida por Amy y Malachite.
- Buenos días príncipes - dijo el guardián haciendo una venia.
- Hola chicos! - saludaron las dos Sailor.
- Buenos días - contestaron los cuatro Chiba al tiempo.
- Bueno... Los dejamos, debemos llevar a los niños a la escuela - dijo Serena despidiéndose y empujando a sus hijos para salir.
Una vez en la puerta, mientras Darien sacaba el carro del garage, apareció Diamante en la puerta.
- Serena, Darien se molestaría si me llevo la moto? - dijo el joven apenado - me quedé dormido y Sammy ya se fue a la universidad con Esmeralda y Hotaru.
- Llévatela... no hay problema... - dijo con una sonrisa, después de todo, la vida de todos seguía lo más normal posible - Mis otros hermanos ya están listo?... Estamos por salir... - todas las mañanas llevaban a sus hijos a la escuela primaria y a sus hermanos Zafiro y Rubeus a la preparatoria.
- Ya estamos acá Sere - Rubeos era el que usaba un trato menos formal con todos.
La bocina sonó. Diamante se despidió de todos y los demás salieron en dirección a la preparatoria.
- Chicos, los llevamos primero porque debemos hablar con la maestras de Rini y Darien - dijo la rubia al montarse al carro.
- No se preocupen, así puedo adelantar algunos deberes - la actitud de Zafiro le recordaba a Amy en su época de estudio.
Dejaron a los dos jóvenes en su escuela y partieron a la de los niños. Estacionaron el auto y bajaron tomando de las manos a sus pequeños.
Los dejaron entrar y la pareja se dirigió a la dirección.
- Señores Chiba, es un placer tenerlos por acá... Pasa algo malo? - el director de la primaria sentía un especial respeto por esa familia, aunque ignoraba el motivo.
- Si señor... - empezó a explicar Darien - queremos hablar con usted y las maestras de nuestros hijos.
El director mandó por las maestras y por los dos pequeños. Una vez todos reunidos Darien continuó su petición.
- Mi hijo no se ha sentido muy bien últimamente... Ha tenido algunos ataques y le estamos haciendo estudios médicos para descubrir lo que padece - mintió - quisiera que si algo así pasa, lo lleven a la enfermería y lleven a su hermana con él... No necesitamos que lo atiendan, por algún motivo que desconocemos - segunda mentira - la presencia de ella le ayuda.
- Está seguro de que no lo llevemos al hospital? - preguntó la maestra del niño preocupada.
- Sí... - esta vez hablaba Serena - si algo le sucede solo llámenme, alguien de la casa vendrá por ellos, pero mientras eso sucede, que su hermana no se separe de él.
- Como ustedes indiquen señores Chiba. Seguiremos sus indicaciones - dijo el director haciendo señas a las maestras para que aceptaran - ahora los dejamos para que se despidan de sus hijos, las clases están por comenzar - y los tres se retiraron de la oficina.
- Cielo... Sabes lo que debes hacer si sientes mal a tu hermano, verdad? - le decía tiernamente Serena a su hija.
- Si mamá... Le pido a la enfermera que me deje sola con él y le paso energía hasta que nos recojan.
- Esa es mi pequeña! - Darien la abrazó con fuerza.
- Amor... - Serena se dirigía ahora a su hijo - si algo sucede, no sientas temor, tu hermana no dejará que algo te pase... Ella te cuidará - dijo derramando una lágrima mientras recordaba el día en que él nació y Rini prometió cuidarlo.
- Si mamá... - contestó formalmente - confío en Rini.
Y así se despidieron, pidiendo al cielo que no hubiera otro desastre en mucho tiempo.
Serena y Darien regresaron a su mansión y bajaron al sótano para revisar los últimos acontecimientos.
- Chicos... Menos mal que llegan - la voz de Mina sonaba algo autoritaria, se la líder de las Inners parecía opacar su sentido del humor cuando había peligro - vean esto que grabó Artemis anoche - dijo dándole play a la emisión de noticias de chile.
- "Un extraño cristal frío ha aparecido en el lugar donde sobrevivientes afirman haber visto al grupo de guerreros detener las réplicas del terremoto de 6.7 grados. Los científicos están investigando sus componentes pero parece ser un nuevo elemento del que no tenía registro en la Tierra"
- El cristal de plata - dijo instintivamente Serena - el congelamiento está cerca... Por eso sentí la necesidad de ir a ese lugar... - dijo sentándose en el sofá - será posible que el cristal me esté guiando? - la pregunta la hizo más para ella que para los presentes.
En el lugar no estaba Mina sola. Se encontraban Rei, los cuatro guardianes, Luna y Diana.
- Es posible Serena - la gata se acercó a ella - la Reina Selene ya no te puede guiar, y alguna vez ella me dijo que el cristal poseía vida propia, pero no supe si era verdad o una metáfora.
Darien se sentó al lado de su esposa para acompañarla
- siendo así princesa... - empezó a hablar Darien sin saber lo que decía - solo debemos confiar en su voluntad y tu conexión con el cristal.
- Principes - habló Neflyte - esperamos sus ordenes para intervenir.
- Gracias Neflyte - Daien hablaba formalmente - pero aún no siento a Caos en el centro de la tierra. Está ocasionando desastres con mucho espacio temporal, lo que indica que su presencia no es total y debemos sentirlo completamente para destruirlo.
- Serena... Porqué no haz desecho tu transformación? - Mina volvía a ser la misma, y había notado el vestido que llevaba su amiga puesto.
- No estoy transformada Mina - dijo avergonzada, no se había percatado del enorme parecido de las prendas - solo sentí ganas de ponerme este vestido - terminó mirando a sus pies.
- Lo siento - dijo Mina avergonzándose - no quise...
Darien la cortó con una seña para que callara. En su mente, estaba dando explicación a las decisiones tomadas por su esposa. La llegada de los Blackmoon, la de los guardianes, la partida al epicentro del terremoto, incluso la orden a Rini para cuidar de su hermano. Serena estaba convirtiéndose en la Neo Reina, fuera por voluntad propia o del cristal de plata. Él también sentía el llamado a ser el rey, pero lo mantenía más oculto, esperando las decisiones tomadas por su esposa.
Entendió que los tonos de mando que sus voces habían tomado no eran por casualidad. Se guardó su meditación y permitió que el día continuara. Tendría que discutir eso con Luna, Mina y Setsuna cuando tuviera una oportunidad.
La hora del almuerzo se vio lleva de alegría. Todos en la casa estaban como si nada sucediera. Los Tsukino almorzaron en la mansión para compartir con sus hijos. Los únicos ausentes eran los que estaban en la escuela.
- Hija, quieres ayudarme con la decoración de la casa? - le dijo Ikuko a Serena después del almuerzo notando lo distante de su hija.
La rubia aceptó y se retiró a la casa del patio trasero con sus padres. Ese fue el momento en que Darien aprovechó para hablar con sus consejeras.
- Yo lo había notado... Pero quería estar segura.
- Mina es tu instinto - hablaba Setsuna - los reyes pronto asumirán el trono y tendrán que salvar este planeta. Ella está despertando y el cristal le está ayudando.
- cuando sabremos que es el momento? - Darien sonaba algo preocupado, hablaba sin mirarlas y con sus ojos puestos en la casa del patio.
- no debería decirlo príncipe... - comenzó la guardiana del tiempo - pero el momento será cuando los habitantes de la Tierra conozcan la verdad.
- Algo tiene que ver la fotografía de las noticias? - esta vez era Luna quien intervenía atando cabos.
- Sí y no Luna... Pero no me corresponde revelarles más del futuro - Setsuna estaba confiada en ese aspecto, pero internamente temía por lo que hiciera Caos.
- y qué hay de Sailor Cosmos? - Darien recordó que esa era la identidad guerrera que adoptaría su esposa al asumir como reina.
- Ella duerme dentro de la princesa... No tendrá que despertar a menos de que necesite más energía de la que el cristal de plata puede otorgarle - dijo tranquilamente la peliverde.
- Esperen yo no entendí ese punto... - Mina estaba extrañada, después de todo ese tiempo, Serena no les había explicado ese hecho porque no quería que la trataran diferente.
- Ella no quería que la vieran diferente, ya tiene suficiente con cargar en sus hombros el peso de una corona - empezó a halar el pelinegro mirando a las tres consejeras por primera vez - pero es verdad... Mi princesa tiene el poder para salvar o destruir el universo entero... Por eso no puede volverse a convertir en Sailor Moon. Ese rol fue delegado al momento de nacer Rini. ..
- Y Serena oculta su identidad como Sailor Cosmos porque en realidad no quiere aceptar tanto poder - terminó la explicación Luna.
- Entiendo... Ella nunca va a cambiar... - se limitó a decir Mina.
- Debo ir por los niños... Gracias chicas - dijo Darien levantándose y saliendo por la puerta.
Dentro, Mina seguía consternada.
- Está muy preocupado por ella - dijo Setsuna instintivamente.
- Solo quiere verla feliz - argumentó Luna.
- a ella y a sus hijos... - terminó Mina.
El día terminó normal, la semana y hasta el mes. Las joras de vigilancia ahora eran más llevaderas. Siempre permanecía una pareja en el centro de operaciones: Jedite y Rei, Neflyte y Lita, Zoycite y Amy, Malachite y Mina, Haruka y Rubeus, Michiru y Zafiro, Setsuna y Artemis, Luna y Diamante, Hotaru y Esmeralda y el grupo que intervenía en cualquier guardia, Darien y Serena en compañía de Sammy.
Hasta el momento no había ocurrido nada. Los rastros de la Neo Reina seguían viéndose. Serena ya solo vestía de blanco y dorado. Su actitud, aunque no más seria, si se tornaba más acertada, y tanto su tono de voz como su presencia inspiraban respeto.
Darien adoptó los mismo comportamientos, el instinto lo llamaba a hacerlo, pero lo hizo más porque su esposa no se sintiera mal al ser percibida diferente por los otros, así serían dos a los que vieran de una forma distinta.
Sus hijos seguían el mismo patrón. Parecía que la familia real estuviera despertando unida.
Una nueva mañana se dejaba ver en el cielo de Tokio. Ya todos estaban en sus labores. Serena y Darien regresaban a casa después de dejar a sus hijos y a sus hermanos en los colegios. Y en la casa era el turno de vigilancia de Jedite y Rei, que increíblemente habían avanza mucho en su relación. No eran novios, pero evidenciaban una atracción fuerte.
- Rei... - Jedite la sacó de su pensamiento - cómo va la nueva canción para Mina? - normalmente hablaban de cosas banales para mantener un ambiente relajado en el lugar.
- Bien... Aún no encuentro los acordes perfectos para la última estrofa, pero ya casi la termino...
- Chicos les trajimos malteadas - entró Darien al lugar seguido por su esposa.
- Gracias Darien - Rei se levantó y recibió el obsequio de Darien.
- Creen que deberíamos remodelar un poco la casa? - Serena preguntó mirando las paredes - siento que nos está quedando pequeña - y sonrió finalmente.
Todo pasó muy rápido en ese instante. Darien calló en el sofá con un fuerte dolor. Jedite corrió a auxiliarlo. Rei se dirigió a los equipos para buscar noticias de algún suceso. Y Serena contestó su celular.
- Si... Gracias... Ya envío a la señorita Rei Hino por ellos... - dijo dando por terminada la llamada.
Sin invocar la transformación, su vestido cambió, tenía la corona en la cabeza y mostraba nuevamente a la Neo Reina Serena.
- Jedite súbelo al cuarto por favor y regresas a tu puesto... - comenzó con las órdenes - Rei, llama a todos y diles que estén acá de inmediato, una vez avisados, ve por los niños al colegio.
Los dos guardianes obedecieron de inmediato. Serena siguió a Jedite hasta su cuarto y empezó a brindarle su energía a Darien que se retorcía aún.
No pasaron veinte minutos para que la casa estuviera llena de guardianes transformados y listos para partir. La última en llegar fue Rei, quien cargaba al pequeño Darien y caminaba con Rini al lado hasta llevarlos a la habitación y salir para esperar con los demás las siguientes órdenes.
En el cuarto, Luna apareció en la cama. Serena lloraba, pero actuaba rápido. Rini no paraba de dar su energía a su hermano y de mirar desconcertada a su madre.
- Serena esta vez es un huracán en los Estados Unidos.. - comenzó la gata - deben partir ya, la tormenta está en un nivel extremo y amenaza con desaparecer un estado completo.
- Gracias Luna... Necesito alguien que de energía a Darien, Rini no puede con los dos... Ve por Sammy, yo intentaré conectarme mentalmente con Eliot... - Serena apenas estaba controlando la telepatía que había descubierto hacía dos semanas.
Sammy entró por la puerta y al instante Eliot apareció haciendo una reverencia.
- Princesa, parta, yo me encargo de mantener al príncipe y ayudar a la pequeña dama.
- Yo me quedo en el centro haciendo guardia... Ve tranquila Serena - el rubio abrazó a su hermana con un inmenso respeto - confiamos en tí hermana.
Serena llegó al primer piso donde todos estaban listos. La formación de teletransportación esta vez tenía tres círculos, y una persona solitaria en la mitad. El primer círculo era de las ocho Sailor. El segundo de los cuatro guardianes, el tercero de los cuatro príncipes y, en el medio, la Neo Reina Serena. Así, entre un haz de luz desaparecieron en medio de la sala.
Por ahora creo que el fic tendrá 15 capítulos... Ya voy llegando a la mitad y espero esté cumpliendo sus espectativas.
Próximo capítulo lleva por nombre "El destino de la Tierra"... Y en su mayoría será un Pov de Darien...
