Capítulo 6: Los desterrados
-Yo nací en Rivendell, y Danuin en Bosque Negro, como te habrás imaginado; y él es un poco mayor que Legolas y un poco menor que Thalion. Pero lo primero que tenés que entender es que nosotros somos bastante raros entre los elfos. Y necesito que te quede bien claro, porque sino todos los motivos de esta historia van a carecer de total y absoluto sentido.
-Bueno, a mi también me consideran un poco rara en los dos mundos –contestó Anne, y Mithduil empezó a pensar que la prometida del psicópata le caía cada vez mejor.
-En Rivendell recurría a clases grupales, porque sólo los hijos de nobles y de personas importantes tienen mentores e institutrices individuales. Y tengo que decir que la educación élfica es bastante machista, así que agradezco haber estudiado en la universidad en el Mundo de los Hombres. Nos dividían en grupos de chicos y grupos de chicas, y había clases de chicos como esgrima, escalada, tiro con flechas (obviamente) y demás; y clases de chicas como costura, canto, piano, entre otras cosas. Según dicen ahora son un poco más flexibles, pero en esa época las clases de ambos no se mezclaban. Y yo me aburría como una ostra en las clases de chicas, que por cierto me salían bastante, bastante mal. Mis profesores no me querían mucho que digamos, y mis compañeras, refinadas damas elfas, se reían de mí.
"-Entonces yo me escabullía y me iba a las clases de los chicos, que se me daban bastante bien; y aprendí a usar las armas y técnicas de defensa bajo la mirada incrédula de mis compañeros y profesores. A ellos no se les ocurriría que una damita boba iba a ser capaz de aprender todo eso, y mientras más aprendía, más se alejaban de mí. Y aunque mis padres me apoyaban, ellos no eran lo que se dice la clase alta, o muy prestigiosos; así que mi actitud los hundió socialmente a ellos también. Entonces comenzaron a dejar de apoyarme y se distanciaron un poco. Cuando llegué a la mayoría de edad, que son 1800 años; decidí que me quería largar de esa ciudad. Fui a hablar con Elrond para pedirle consejo, y me dijo que era muy obvio que ahí no estaba lo que buscaba. Yo en realidad no sabía que estaba buscando, pero igual me fui.
-¿Y dónde aparece Danuin en esta historia? ¿Y por qué la rivalidad con Legolas? –se impacientó Anne.
-Paciencia querida –rió Mithduil- A todo esto, Danuin había nacido en Bosque Negro, y como era el sobrino del rey Thranduil, él sí tenía las clases individuales. Y era brillante en todo lo que practicaba, superando a Thalion, que se dedicó más a ser consejero; lo cual le salía mucho mejor. Danuin no puede ser consejero de ningún reino porque tiene un carácter muy voluble; se enoja bastante rápido. En cambio sus primos no se enojan tan fácil, y el temple es una ventaja.
-Bueno, no es tan fácil pero cuando se enoja, Legolas se pone en plan psicópata –la elfa lanzó una carcajada.
-Cierto, y hoy estaba bastante enojado. Y como Danuin no quiere ser menos, se la pasan compitiendo a ver quién es más machote.
-¿Y eso por qué? –Anne no entendía muy bien.
-Bueno, si dejás de interrumpir puedo seguir, y llegar al por qué de esa rivalidad –la morocha sonrió y le indicó con un movimiento de cabeza que continuara.- Era un alumno brillante y todo el mundo comentaba que iba a ser capitán del ejército de Bosque Negro, hasta tenía su propio club de fans de damitas elfas de la clase de costura y canto que se le arrastraban. –Anne resopló.
-Uf, yo sé de eso, son insoportables.
-Pero entonces llegó Legolas a compartir las clases con Danuin y lo superó en todo; incluso robándole su club de fans de boluditas. Ese era el estereotipo del que yo huía, porque me parecía bastante inútil que todo lo que supieran hacer fuera coser y cantar y su mayor aspiración enamorar a algún alto oficial. Y a Danuin no le gustaba ninguna de ellas tampoco. Pero entonces terminó su educación y empezó una carrera militar, ascendiendo rápidamente; al igual que Legolas. Sin embargo, el príncipe era más querido, y Danuin empezó a sentirse algo inferior, porque su primo lo superaba. Llegó el momento en el que ambos podían ascender a capitán del ejército de Bosque Negro, que era la competencia definitiva. Pero los soldados juraron lealtad sólo a Legolas, y eso hirió profundamente el orgullo de su primo. Su carrera quedó truncada, y sintió que no tenía más lugar ni nada que hacer en Bosque Negro; entonces decidió irse también.
-¿Y se conocieron en ese viaje? –siguió Anne.
-No, aún no; pero los dos nos desterramos solos de nuestros pueblos, aunque en realidad nos sentíamos que no éramos muy bienvenidos que digamos. Yo me dediqué a practicar con las armas y me convertí en montaraz. Hice una vida nómade y solitaria, matando o domesticando bestias que azotaban a los distintos pueblos, cobrando una linda cantidad por eso. También empecé a tener mi club de fans, pero muy reducido porque les asustaba que una damita fuera capaz de matar un dragón o un warlog. En general demostraban rápidamente su interés por el dinero, y al final se espantaban. Era una buena vida, pero después de muchos años empecé a sentir que era un poco vacía; y un buen día me perdí en un bosque.
"-Por otro lado, Danuin viajó hasta que llegó a los reinos de los hombres, en particular a Rohan, donde de casualidad le salvó la vida a la dama Eowin; y se hizo muy amigo del entonces heredero al trono y hoy rey, Eomer. Ahí siguió su carrera militar, mucho más brillante que en Bosque Negro, los soldados de Rohan estaban encantados de que un elfo marchara entre sus filas. No porque les cayera particularmente bien, sino porque confiaban en su mayor experiencia. Al final, Danuin llegó a capitán del ejército de Rohan, como había sido su deseo en el pueblo que lo vio nacer; y llevó a la ciudad a grandes victorias. Pero con todo, aún se sentía derrotado (y hasta hoy también), entonces salía a dar paseos a pie por los bosques y laderas montañosas cercanas para aclarar sus ideas. Esos paseos solían durar un par de horas, dos días como mucho; pero no prestó atención a donde lo llevaban sus pies, y se perdió.
-Entonces se conocieron cuando estaban perdidos buscando algo, y se encontraron, ¡que romántico! –Anne estaba disfrutando la historia de Mithduil como si viera una de las películas que había en el Mundo de los Hombres.
-En realidad no fue tan así, porque estuvimos más de quince años vagando, buscando la salida del bosque, y no nos cruzamos enseguida.
-¡Quince años! ¡Dios mío! ¿Cómo no te volviste loca de soledad? –Mithduil encogió los hombros.
-Estaba acostumbrada a andar sola, había andado sola matando bestias por los últimos doscientos años, así que no era eso lo que me afectó. Lo que pasaba era que habíamos caído en el Bosque de la Inseguridad y la Duda. Había leyendas sobre él, pero nunca pensé que fuera a encontrarlo. El bosque refleja lo que hay dentro de cada uno, por eso nos perdimos; estábamos realmente perdidos. Cómo no sabíamos bien a qué le temíamos, oíamos a las bestias pero nunca las podíamos ver, y eso me ponía bastante nerviosa. Entonces me dí cuenta de la verdad después de un par de años, tenía miedo de quedarme sola. Toda la vida había estado sola, y era muy independiente, pero necesitaba algo más. Cuando supe mis temores estos se materializaron en temibles bestias que me herían y debilitaban sin que pudiera vencerlas.
"-Durante mucho tiempo me pregunte qué era ese algo más que me faltaba, hasta que me cayó la ficha: quería amar y ser amada. Mientras tanto Danuin por su propio camino había llegado a la conclusión de que también buscaba amor. Entonces nos vimos por primera vez, un día que las bestias nos juntaron en el claro del bosque. Al principio desconfiábamos y nos queríamos matar uno al otro, peleamos y nos herimos mucho. Pero cuando estábamos demasiado heridos para atacar o correr terminábamos hablando un poco, sólo para escuchar otra voz de alguien de la misma raza y no una bestia para variar. Y fue mucho después que nos dimos cuenta que entre pelea y charla nos enamorábamos. Varios años perdiéndonos y encontrándonos hasta que nos toleramos lo suficiente como para buscar juntos la salida del bosque.
"-Y la encontramos, pero sólo para darnos cuenta que ya no teníamos un hogar a donde volver. Viajamos sin rumbo mientras ganábamos más y más confianza, y al final terminamos siendo inseparables. Muy tardíamente admitimos que nos amábamos y nos decidimos a estar juntos. Pero no podíamos vagar toda la vida como montaraces, y buscábamos algo para hacer o algún lugar donde establecernos. Tantos años de vida nómade me tenían un poquito harta. Un buen día llegamos a La Comarca, tierra de hobbits, y descubrimos que tenían la mejor bebida alcohólica, así que nos quedábamos cerca para poder ir a embriagarnos con los medianos. A ellos les caíamos bien, porque la mayoría nunca había visto un elfo, y les provocaba curiosidad. En una de esas fiestas, un hobbit bocón (bueno, en realidad todos los hobbits son bocones) nos comentó que en Gondor estaban reclutando para pelear contra el ejército de Saruman.
"-Y como nos gustan los problemas fuimos a Gondor a ayudar a los hombres. Ahí Danuin se encontró con su compañero Eomer, que estaba un poco resentido porque su capitán lo hubiera abandonado por años sin avisar, pero al final volvieron a ser amigos. También Danuin me presentó a sus primos, y renació la rivalidad entre ellos; siendo la batalla el lugar perfecto para volver a medirse quién la tenía más larga. –Anne soltó una carcajada- Ahí también conocí a mi mejor amiga Gwendolynn, y a su prometido Eickes, que hoy se desempeña como guardia en la Embajada del Sur, y viven en este mundo también. Pero Legolas volvió a ganarle, porque Danuin tuvo que abandonar el campo de batalla mortalmente herido. Yo era bastante buena matando bestias, y él era mejor para la estrategia de guerra; pero salí corriendo de mi puesto para ayudarlo.
"-Cuando parecía que todo estaba perdido y se iba a morir, encontré a Lord Olof; embajador de los pueblos del norte en el Mundo de los Hombres. Los embajadores tienen un permiso especial, se les enseña un hechizo complicado que sólo saben los Istari para abrir portales de un mundo al otro. Le rogué a Lord Olof que nos llevara con él, esperanzada de que en este mundo él pudiera curarse. Me costó convencerlo, pero al final se solidarizó con sus compatriotas y nos trajo aquí. Danuin estuvo meses internado hasta que se recuperó, y después nos dedicamos a estudiar, trabajar, compramos nuestro departamento-caja-de-zapatos; y vivíamos en paz. Y así hasta hoy. –Mithduil le sonrió a su intrigada oyente para indicar que la historia había terminado.
-Una historia digna de un tomo de Tolkien –se rió.
-Ah sí, ¿cómo anda? ¿Está en Bosque Negro? –preguntó inocentemente Mithduil.
-¡¿Es un elfo?! –se asombró Anne, y Mithduil se encogió de hombros.
-Y claro, ¿cómo iba a saber todo lo que escribió entonces? Tenía muchísima memoria el viejo, fue uno de los primeros en venir a este mundo. Bueno, ¿y vos?
-Bueno –empezó la chica avergonzada- en realidad yo soy un Istari, y yo abrí el portal para que Legolas y yo viniéramos –oh dios mío, pensó Mithduil- me crié en este mundo, y cuando llegó el momento me fue revelada mi misión y partí hacia la Tierra Media. Tuvimos muchas y complicadas aventuras y desencuentros, pero derrotamos a Saruman. Bueno, hasta ahora –Anne torció la boca- y mientras tanto me enamoré del elfo psicópata, que empezó a disimular sus problemitas mentales, y nos llevamos muy bien. Hace ya muchos años que estamos juntos.
-Suena bien, felicidades. Quizá podamos hacer algo para que los primos dejen de pelear, ¿no? Igual te aseguro que Danuin lo quiere mucho, y daría la vida por él si tuviera que hacerlo.
-Igual Legolas, así que espero que eso sea más fuerte que su rivalidad tonta. ¿Viven muy lejos? Digo, para la cena.
-Más o menos, son como dos horas, pero vamos en nuestro auto. –Anne no se creía que los dos elfos tuvieran un auto, le gustó la idea –Ah, por cierto, en el Mundo de los Hombres nos pusimos otros nombres, y afuera de la embajada tenés que llamarnos por ellos.
-¿Cuáles? –preguntó Anne.
-Sofía y Gabriel –Mithduil sonrió, y volvieron adentro de la embajada a volver a encontrarse con los dos primos de Bosque Negro.
Fue una noche divertida para los cuatro, Sofía y Gabriel cocinaron típicas milanesas que fascinaban a todos aquellos que las probaban. Anne pensó furtivamente que extrañaría un poco esa comida deliciosa. Gabriel y Legolas se pasaron la noche contando anécdotas, como esa vez que el príncipe mató un olifante con sólo tres flechas, o cuando el ex capitán tomó la vida de quince warlogs sólo con las manos. Bueno, ambos exageraban un poquito, mientras las chicas reían a más no poder; ellos medían quién la tenía más larga. Anne adoptó esa expresión para hacer enojar a Legolas cada vez que se pusiera competitivo, en especial con su amigo Gimli. Sí, parecía que eran bastante competitivos y orgullosos los dos elfos. Esa misma noche el príncipe y su prometida volvieron a Bosque Negro, mientras Sofía lo lamentaba un poco porque se había divertido en la cena. Pero pronto se dio cuenta que estaba agotada y se fue a dormir, no sin antes mimar un poco el herido orgullo de su compañero.
Hasta aquí estos dos, espero que el origen de estos dos les haya aclarado el por qué andan por aquí. No se encariñen mucho con el gordito nerd (ups!) Besito!
