Mil gracias por tan lindos comentarios, cuando termine el fic les agradeceré personalmente, a uno por uno.

Después de mucho meditar, logré terminar el capítulo que divide la historia en dos... Espero les guste tanto como los otros... Además lo que había prometido, acá hay un Pov de Darien, mostrando un poco lo que sucede al interior de la cabeza del futuro rey...

No siendo más, espero lo disfruten...


Faltaba media hora para la cita que habían impuesto los reyes. Serena y Darien caminaban a su casa con sus dos pequeños.

Ikuko, Kenji y Sammy se encontraban en la sala a la espera de todos en compañía de las dos líderes, Mina y Setsuna. Las demás Sailor estaban en sus habitaciones preparándose. Los cuatro guardianes estaban en el sótano reunidos con los cuatro príncipes. Los tres gatos se encontraban en el jardín mirando la luna y esperando el momento.

La puerta principal se abrió. La familia real regresaba preparada para crear su palacio. Serena subió a su cuarto por las tiaras de sus hijos y su corona. Darien se quedó en la sala con las dos líderes, sus suegros, sus hijos y su cuñado.

Cuando Serena regresaba, se encontró con Amy y Rei transformadas y dispuestas a bajar. Sin darse cuenta, se lanzó a abrazarlas y estalló en un fuerte llanto.

- Sena qué te pasa? - Amy la abrazaba y miraba a Rei desconcertada.

- Perdónenme... Yo quería que tuvieran una vida normal... - decía la rubia entre el llanto.

- Serena tonta... - Rei la abrazó también - esta es nuestra vida normal, y nos gusta - la separó y la miró a los ojos - ahora bajemos que debemos remodelar esta casa y quiero una habitación muy bonita.

Serena no pudo evitar reírse. Le agradaba la idea de que sus amigas siguieran siendo sus amigas.

Dos minutos antes de las doce, la sala estaba completamente llena. Se formaron de la misma forma que hacían cuando se transportaban. Esta vez Endimion y Serenity estaban en el medio. Sus hijos integraban el círculo de los príncipes y los Tsukino se encontraban juntos entre el círculo de sus hijos adoptivos y el de los guardianes de Darien.

Serna y Darien se miraron a los ojos. Se dieron un profundo beso e hicieron aparecer sus cristales al tiempo.

Apuntaron el cristal de plata y el cristal dorado hacia el techo. Los príncipes los imitaron y los guardianes y las Sailor siguieron el ejemplo. Los Tsukino se maravillaban ante lo hermoso que era estar en medio de la cálida luz que emanaban todos.

Esa luz invadió la casa y se proyectó por la ciudad de Tokio, iluminando casi cinco kilómetros a la redonda.

Pasaron así unos quince minutos hasta que los reyes bajaron sus manos de nuevo y dieron por terminada la construcción del palacio.

A medida que la luz se iba disipando, las paredes cristalinas del palacio que habían visto cuando viajaron al futuro, se empezaban a divisar. La estancia era amplia y circular. En el fondo dos escaleras en forma de U daban la bienvenida al segundo piso. En medio de las dos escaleras se elevaban dos puertas enormes que llevaban a la sala del trono.

A la izquierda un pasillo conducía a la cocina, el comedor y al jardín trasero. A la derecha un pasillo conducía a unas escaleras en forma de caracol que terminaban en el cuarto de operaciones y en la base de custodia del palacio.

El segundo piso tenía una estancia grande y circular con sofás cómodos y un gran piano. Al rededor de la estancia habían nueve puertas. Ocho eran habitaciones, con el símbolo de cada Sailor en la puerta, y la del medio era una biblioteca enorme que podía funcionar como estudio.

En el extremo derecho se encontraba otra escalera que conducía al tercer piso. Allí una estancia se dividía en ocho puertas mas. Todas eran habitaciones. En el lado derecho de la estancia se encontraban las últimas escaleras, esta vez de mármol blanco. El cuarto piso solo tenía tres enormes puertas. Eran las habitaciones de los reyes y sus príncipes.

En el patio trasero se levantaban dos construcciones similares pero mucho más pequeñas. Una era para la servidumbre que tendrían que contratar. La otra era la de los Tsukino. Cada una tenía ocho habitaciones.

Los dos jardines estaban cercados y decorados con enormes rosales rojos. Era simplemente un hermoso paisaje. La estructura estaba llena de ventanales enormes, Completamente de cristal y reflejaba gran majestuosidad.

Serena y Darien se miraban a los ojos en medio de sus acompañantes. Los demás miraban a todos lados descubriendo lo que la voluntad del cristal de plata había creado para ellos.

- Esto es maravilloso - Kenji fue el único que se atrevió a hablar.

- Serena... - Diamante se acercó a su hermana - gracias por esto... - se limitó a decir esperando que ella sintiera la gratitud que sentía por haberlos salvado.

Esa noche todos se fueron a dormir. Se repartieron las habitaciones del tercer piso para los cuatro guardianes y Diamante. Los Tsukino y sus otros cuatro hijos fueron a su casa en la parte trasera. Las Sailor cada una a su cuarto debidamente marcado. Y los reyes con sus hijos al cuarto piso.

Después de dejar a sus hijos en sus habitaciones, Serena y Darien fueron a conocer lo que les había elegido el cristal. Su habitación era grande, con una gran terraza tras una puerta cristalina. La cama enorme con dosel se encontraba en el medio. Cubierta por sábanas y velos blancos. Los muebles eran de madera planteada. Las cortinas eran blancas, doradas y plateadas haciendo juego. Era una habitación digna de reyes.

Ya pasaba la una de la mañana y Serena no podía dormir. Con una bata plateada estaba recostada en el mirador de la terraza.

- vamos a la cama princesa - Darien la abrazaba por la espalda - mañana tendremos que dar algunas explicaciones...

- si, lo supongo... Una estructura tan grande no va a pasar desapercibida - dijo la rubia volteándose y enredado sus brazos en el cuello de su amado - pero hoy solo quiero una cosa - terminó de decir antes de besar apasionadamente a Darien.

El pelinegro respondió al beso. La tomó en brazos y la llevó hasta su nueva cama. Allí la descargó y admiró la belleza de su reina. La blancura de su piel y el brillo que adquiría con la luz de la luna que se colaba por las ventanas. Sus cabellos dorados como el sol, atado en su tradicional peinado. El vestido blanco con dorado que cubría su cuerpo, pero que estando acostada, se adhería a las curvas que lo enloquecían.

-Pov de Darien-

Allí estaba, tan perfecta, tan frágil. Mirándome con esos ojos azul celeste que me transportaban un lugar donde solo existíamos los dos.

Aún, y después de más de diez años a su lado y una eternidad amándola, ella seguía provocando en mí una corriente eléctrica cada que me miraba o la sentía cerca.

Me acerqué con cuidado. Era tan frágil. Sus labios entreabiertos me invitaban a besarla. Sabía muy bien lo que ella sentía. Estaba intranquila y temerosa. Nunca quiso ser lo que era ahora. Me lo dijo una y mil veces. Pero ahora era la reina del planeta... Mi reina... Mi Serena... Mi cabeza de chorlito.

La besé con todo el sentimiento que pude. Quería que ella sintiera que la apoyaba y que estaría con ella en todo momento. Transmitirle mi confianza.

Empecé a recorrer sus curvas con mis manos, sentía como su piel reaccionaba al toque que le daba sobre su vestido. Esa noche estaba dispuesto a eliminar de su mente toda preocupación.

- Te amo princesa - le dije separando un poco mis labios de los suyos.

- Darien... - solo le dejé decir mi nombre antes de volverla a decir.

Con mi poder hice llover pétalos de rosa sobre nosotros. El aroma a rosas que se sentía en todo el palacio se intensificó en la habitación, envolviéndonos en un aura mágica.

Le solté el cabello con cuidado mientras la besaba. Ella seguía con sus manos en mi cuello y jugando con mi cabello. Adoraba ese gesto. Deje caer su corona por un lado de la cama, con cuidado y empecé a remover el vestido que me impedía ver su esplendor.

Ella soltó mis cabellos y me quitó el saco lavanda que tendría que usar en adelante. Desabotonó mi camisa y la retiró de mi cuerpo con suaves roces que me estremecía.

Entre besos y caricias terminé por desnudarla y contemplar su perfecto cuerpo. Sus pechos redondos y pequeños. Su piel tersa y suave. Sus piernas largas y firmes. Era perfecta, simplemente perfecta.

Esa noche la hice mía una vez más. Con mis besos y mis caricias le transmití el enorme amor que siento por ella, y aunque yo no pude dormir, ella calló rendida, recostada en mi pecho y con una tierna sonrisa en sus labios.

El sol empezaba a iluminar el cuarto. Los pequeños destellos que se veían por las paredes de cristal hacían que el interior del palacio diera la impresión que estaba lleno de gemas de mil colores.

Mi princesa dormía aún. Yo acariciaba sus cabellos intentando concentrarme en lo que pasaría ese día, hasta que nuestra consejera calló sobre mis pies dándome la espalda como de costumbre.

Disfrutaba mucho hacer sonrojar a la gata negra que nos despertaba todos los días. Era mi deporte favorito desde que nos casamos Serena y yo.

- Buenos días Luna - la saludé moviendo los pies intentando que se girara.

- Buenos días Darien... Quieres vestirte? Necesito hablar contigo - decía la gata sin mirarme y algo seria. Ese día no la molestaría.

Busqué un pantalón largo para cubrirme y salí a la terraza dejando a mi princesa profunda en la cama y siendo seguido por Luna.

- Salí en la madrugada con Artemis - comenzó ella a decir mientras se acomodaba en una de las sillas de la terraza - él estuvo en las estaciones de policía más cercanas, yo fui al parlamento... Desde muy temprano están intentando descifrar qué sucedió y porqué esta edificación... Además recibieron la última fotografía que les tomaron a los chicos y están buscando sus rostros en los registros policiales y de identificación.

- Ya sabía que algo por el estilo iba a suceder... Sin mencionar que el material de este castillo es el mismo que quedó en Chile y que debe aparecer hoy en Estados Unidos... - empece a meditar en voz alta - Luna, creo que iré al parlamento a aclarar esta situación... Despertaré a Serena... Quieres avisarle a Mina y a Setsuna para que estén listas y transformadas en una hora? - terminé por pedirle a Luna, ya debíamos salir a la luz y ganar la confianza de las personas que intentábamos salvar.

Me di una ducha rápida y me vestí. Ordené un poco la habitación y cuando estaba por despertar a Serena fue ella la que me sorprendió.

- Amor... Porqué tanto alboroto tan temprano? No son ni las ocho... - me dijo sorprendiéndome cuando recogía algunos pétalos de rosa.

- Princesa, debemos ir al parlamento - le dije sin rodeos - debemos aclarar lo que sucede o tendremos acá una horda de periodistas, un ejercito militar y a centenares de curiosos antes del medio día - hice aparecer la rosa del día en mis manos y se la entregué mientras le daba un beso - ... Y... Buenos días princesa...

- Buenos días amor... - se limitó a contestar mientras se ponía su bata para irse a bañar.

Pedí a Luna encargarse de los niños y en menos de cuarenta minutos estábamos, mi esposa y yo en la estancia del primer piso esperando a Mina y Setsuna.

Ellas llegaron cinco minutos después, acompañadas por Malachite, el líder de mis guardianas, quien se ofreció a acompañarnos. El resto de nuestros amigos seguían durmiendo.

Nos tomamos de la mano y desaparecimos de la estancia ante Luna y Artemis que nos deseaban suerte.

Aparecimos en la entrada del parlamento sorprendiendo a un par de guardias. Sentía a Serena nerviosa, pero estaba decidida.

Entramos al lugar en formación. Serena y yo íbamos al centro. A mi lado, Setsuna y al de Serena estaban Mina y Malachite hasta que un guardia nos cerró el paso.

- Quienes son y qué quieren? - nos interrogó el hombre serio.

- Somos las Sailor Scouts... Venimos a hablar con el parlamento y el emperador - la voz de mi Serena sonaba entre suave y autoritaria. No entendía cómo podía mezclar esos dos tonos, pero funcionaban perfectamente.

- Esperen un momento - dijo y desapareció.

Cinco minutos después, una joven de falda ejecutiva y de cabello corto nos guiaba por unos extensos pasillos. Nos abrió una enorme puerta de madera y nos dejó ante la vista de los parlamentarios y del emperador.

- Acérquense - dijo el gobernante de Japón.

Sin dudar Serena comenzó a caminar y todos la seguimos. Ninguno hizo alguna reverencia ante el emperador. Simplemente nos paramos frente a él a la espera de que alguien rompiera el silencio.

- buenos días Señores - la voz de mi Serena sorprendió a la audiencia, ella los miraba a cada uno mientras empezaba a hablar - Soy la Neo Reina Serenity, heredera del imperio lunar, que según los mitos de este país desapareció hace milenios - no sabía si hablaba ella o la voluntad de su cristal de plata, pero me limité a escuchar - Este es mi esposo, el Rey Endimion, heredero del reino terrestre. Ellas, Sailor Vinus y Sailor Plut, las líderes de las Sailor Scout, y él, Malachite, el líder de los guerreros de este planeta.

Los parlamentarios escuchaban con atención. Nadie decía nada, así que mi esposa siguió hablando.

- Sabemos que nos buscan por explicaciones, así que empezaré por lo más sencillo: todos sus mitos han sido realidades. Miles de años atrás el Milenio de plata existió - para sorpresa de los presentes, y mía, en el medio de la sala circular empezaron a proyectarse imágenes de lo que narraba Serena.

Narró la historia de nuestras vidas anteriores hasta el momento en que la reina Selene nos dio la oportunidad de vivir en esta época.

- Nacimos de familias normales - continuó - bajo los nombres de Serena Tsukino, Darien Chiba, Mina Ahino y Setsuna Meio - dijo señalándonos - hemos luchado para proteger este planeta desde hace 10 años, cuando la maldad nos encontró. Pero ahora el problema es mucho mayor y nos preparamos para salvarlos a ustedes, a la humanidad y a la Tierra de una destrucción caótica.

La reunión llevaba más de una hora. serena explicaba con detalle lo que sucedía con los fenómenos naturales y lo que le deparaba al planeta si tenían éxito en su misión.

- Todo lo que dicen se entiende - el emperador abrió la boca para preguntar lo que más le inquietaba - pero no entiendo su autodenominación como reyes.

- Con todo respeto - le contesté porque su tono era algo arrogante y no me gustaba que se dirigiera así a Serena - la denominación no nos la dimos nosotros... Y si reinamos el planeta no es usted quien lo decide.

- Bueno... Ahora me inquieta algo - era el líder del parlamento quien miraba con algo de recelo a Serena - están dispuestos a dar una conferencia de prensa y hablar frente a las organizaciones mundiales que los buscan?

- Esta misma tarde haremos presencia en la ONU. Enviaré a uno de mis hermanos a explicar lo mismo que les digamos acá. Enviaremos a otro grupo a explicar a la frontera de Chile y Peru - empezó a responder Serena sin dejar que ninguno de nosotros interviniéramos - y supongo que nosotros debemos hacer una transmisión mundial que le explique a los habitantes del planeta lo que está sucediendo.

- Lo tiene todo calculado señora... Serenity? - interrumpió el emperador.

- No planeado, conozco la responsabilidad que tengo, señor.

- A las tres de la tarde los esperamos acá para hacer la transmisión internacional - el presidente del parlamento dio por el encuentro.

- Lo hiciste excelente princesa - le dije en un susurro para apoyar,a mientras salíamos de la sala y aparecíamos en el palacio.

- Lo está haciendo bien majestad - Setsuna fue la primera en hablar al llegar.

- Mina, puedes llamarlos a todos por favor? - le dije a la líder de las Inner para organizar la agenda del día.

Antes de las diez de la mañana, todos, incluidos mis suegros y mis hijos, estábamos reunidos en la sala del trono.

-Fin del pov de Darien-

La sala circular estaba ordenada. las dos sillas del trono estaban ocupadas por los reyes. al lado de cada uno estaba uno de sus hijos, Rini al lado de Serena y Darien al lado de su padre. al lado de cada heredero habían dos sillas más. Junto a Rini estaba Esmeralda, seguida de Zafiro. Junto a Darien Jr estaba Diamante, seguido por Rubeos. Las sailor y los Tsukino estaban formados de píe frente a la corte real. En el centro estaba Sammy, a su derecha Ikuko y a su izquierda Kenji. Junto a Kenji estaba Setsuna, seguida de Haruka, Michiru , Hotaru, Neflyte y Jedite. Al lado de Ikuko, Mina, seguida de Amy, Rei, Lita, Malachite y Zoycite. Y en el centro, frente a los Tsukino, estaban los tres gatos.

Una vez reunidos, Serena explicó lo sucedido en la mañana. Explicó cómo mostró al gobierno japonés los sucedido y aclaró que solo los príncipes podían proyectar las imágenes de esa forma.

- Diamante, tu, Mina y Malachite irán a la ONU y darán el mismo discurso - empezó Serena a delegar - Esmeralda, irás con Lita, Haruka y Neflyte al lugar del terremoto y mostraran lo mismo.

- Setsuna, Jedite, Zoycite, Amy y Rei, irán al parlamento con nosotros - Completó Darien desde su trono - todos actuarán a las tres de la tarde en punto, así podremos sincronizar la transmisión internacional con sus diálogos.

- Rubeus y Zafiro quedan a cargo del palacio, y Hotaru y Michiru, de la guardia - terminó Serena.

- Todos deben ir transformados, de ahora en adelante, si salen de esta casa a algo que no sean sus estudios, trabajos o actividades diarias, deben estar luciendo su vestimenta de guerreros... - completó Darien antes de dar por terminada la reunión - Está todo claro?

- Sí majestad - dijeron todos al unísono haciendo una venia delante de los futuros soberanos.

- Entonces pueden retirarse - comentó el pelinegro

- Setsuna - la llamó Serena antes de que la Sailor partiera - podrías encargarte de contratar una familia que trabaje acá en el palacio? Creo que es demasiado grande y no tendremos mucho tiempo.

- Claro majestad, ya mismo me encargo de eso - respondió la peliverde con una sonrisa y desapareciendo, dejando solo a los Tsukino, a los príncipes y a los reyes en la sala.

- Mamá, qué va a pasar con nuestra escuela? - la voz del pequeño sorprendió a los presentes.

- Y con la nuestra Serena? - agregó Zafiro.

- Ustedes cuatro - refiriéndose a sus hijos y sus hermanos - podrán seguir asistiendo normalmente a clases, sin transformaciones, aunque aún no sé cómo ocultar los trajes de mis pequeños - terminó Serena con un tinte de desolación en su voz.

- Princesa, ellos pueden hacerlo a voluntad - la consoló Darien - así como lo estabas haciendo tú... Pero si es muy difícil, podemos enviarlos a alguna escuela especializada...

- Sí mamá, mi papá tiene razón - Rini se levantó mostrando cómo cambiaba su vestido de princesa por un atuendo casual en un segundo y sin mucha dificultad - aunque no creo que dure un día completo, debo usar mucha energía.

- Es suficiente para una jornada escolar? - pregunto Serena preocupada

- Sí mami - se limitó a responder el pequeño antes de lanzarse a los brazos de su mamá.

- Hija - la voz de Kenji los sacó del momento - est... Estoy... Orgulloso de ti... - dijo acercándose a su hija y abrazándola con fuerza.

- Gracias papá - le dijo al oído y la sala quedó en silencio mientras todos salían a prepararse para la hora indicada.

La mañana avanzó rápidamente. Los gatos permanecieron en la entrada del palacio observando cómo los curiosos de acercaban y miraban extrañados el lugar.

Los demás solo esperaban meditando en sus cuartos, meditando y preparándose para revelar sus verdaderas identidades al mundo.

Darien y Serena estaban en el patio trasero viendo a sus hijos jugar. Se sentaban sobre el césped, abrazados. Desde su espalda la voz los sacó de su concentración.

- Chicos, tienen visita - la voz de Luna los obligó a voltearse.

Al lado de luna, un Rubio alto al que no visitaban desde meses atrás miraba con asombro sus atuendos.

- Quieren explicarme que pasa en este lugar? - comenzó con gracia Andrew - debía venir disfrazado?

- Andrew! - los esposos dijeron al tiempo antes de ponerse en pie y acercarse para saludar a su amigo.

- peques! - llamó Andrew a Rini y a su ahijado (Sammy era el padrino de Rini, junto a Setsuna y Andrew con Mina apadrinaron al pequeño)

- Tío Drew! - gritaron los dos corriendo a sus brazos.

- bueno, ahora ustedes dos, quieren explicarme porqué toda la ciudad habla de su casa y qué sucedió anoche?

- Vamos a la biblioteca - Darien indicó el camino.

Una vez dentro, dejaron ir a los niños a seguir jugando y los tres se sentaron en una pequeña sala a hablar. Darien le explicaba a Andrew todo lo sucedido y lo que pasaría esa tarde.

- Así que tantos años guardando semejante secreto para que ustedes se pongan a jugar a los reyes y lo revelen en menos de 24 horas? - dijo el rubio a modo de chiste.

- Sabes que nada de esto nos gusta - Darien hablaba tranquilo, con su amigo se olvidaba de sus obligaciones - pero me alegra que estés acá.

- Y ahora? Cómo debo llamarles? - preguntó confundido.

- Andrew... Te prohibo usar un trato formal con nosotros - decía Serena entre divertida y enojada.

- Si, si... Ya entendí... Pero no me conviertas en sapo! - bromeó.

- Soy reina no bruja... - le respondió con cara de pocos amigos.

- Uno nunca sabe Serena - decía Andrew divertido mientras Darien solo reía ante la tonta discusión.

La visita se extendió hasta el momento de reunirse con los guardianes. En ese momento alguien tocó la puerta de la biblioteca.

- Majestades... Están ahí? - la voz de Setsuna se escuchaba a través de la puerta.

- Adelante Setsuna - dijo Darien recuperándose de un ataque de risa sufrido por un comentario de Andrew frente a su nueva forma de vestir.

- Ha llegado el momento - Sailor Plut hacía su entrada con una reverencia - Buenas tardes señor Furuhata - dijo con respeto. Ella no podía ignorar que en el futuro, Andrew tendría un papel importante.

- Hola Setsuna - dijo extrañado - oigan... Este circo siempre va a ser así? - preguntó a Serena y Darien.

- Lamentablemente, sí - respondió Serena.

- Andrew, puedes quedarte con los padres de Serena y Sammy si deseas - dijo Darien adoptando su tono de rey - ellos van a monitorear, junto a Michiru y Hotaru todo desde acá, quedas en tu casa amigo - descargó su mano en el hombro del rubio y salió de la biblioteca en compañía de la Sailor del tiempo y Serena.

En la estancia principal ya estaban todos listos. Cada quien estaba con sus compañeros de misión. Al aparecer los reyes, hicieron una venia y esperaron las órdenes.

- Partan ya, nosotros partiremos en 5 minutos, así podrán presentarse y prepararlos para hacer todo al mismo tiempo - dijo Serena antes de llamar mentalmente a sus hijos.

La estancia se fue quedando vacía. Cuando solo quedaron los reyes, sus hijos y los encargados de la guardia, Kenji abrazó a su hija.

- Lo van a hacer bien hija - le dijo mientras la abrazaba al ver que estaba algo nerviosa.

- Gracias papá - respondió su abrazo.

Pasaron los cinco minutos. De la estancia desaparecieron Serena y Darien con sus hijos, seguidos por Plut, Jedite, Zoycite, Mars y Mercury

En la ONU, los delegados que se encontraban a la espera de ese momento por aviso del gobierno japonés, se sorprendieron cuando en la sala de diálogo aparecieron Diamante, Sailor Vinus y Malachite. El silencio se hizo casi eterno hasta que los tres llegaron al escenario y se formaron. Diamante tomó la palabra, siendo apoyado por las miradas de los dos líderes.

- Buenos días - comenzó el platinado - Mi nombre es Diamante Tsukino, uno de los cuatro príncipes del reino lunar, hermanos de la Neo Reina Serenity - las imágenes comenzaron a proyectarse al igual que esa mañana en el parlamento japonés.

Al mismo tiempo, en la alcaldía de un pueblo fronterizo de Sudamérica, Esmeralda hacía la misma presentación. Y en el parlamento japonés el grupo de reyes, príncipes y guardianas entraba en la sala preparada para la transmisión.

Serena decía mentalmente las palabras que sus hermano pronunciaban, convirtiendo así los tres discursos en uno solo.

Narraron el pasado, mostraron su palacio, contaron lo sucedido con los desastres naturales y finalmente, revelaron la voluntad del planeta para salvarse.

- No debe preocuparse por lo que suceda - decían los tres la tiempo - solo pedimos que no interfieran en nuestra misión para poder salvar a la humanidad... - finalizó el discurso en los tres lugares al tiempo.

En Tokio, las cámaras se apagaron y Serena se desvaneció siendo atrapada por su esposo antes de caer al suelo.

- Princesa... Despierta... - Darien estaba preocupado.

Solo los miembros de la familia de la Luna entendían que la rubia había usado mucha energía transmitiéndoles las palabras y dirigiendo el discurso de los tes al mismo tiempo.

- Qué le sucede? - uno de los parlamentarios que presenciaba la transmisión.

- Papá, solo usó mucha energía - Rini habló seria ante la preocupación de su padre.

- Energía? Si solo estaba hablando... - Darien seguía intentando despertarla.

- Papá, mi mamá habló en tres lugares a la vez... - seguía la pequeña pelirrosa sorprendiendo con su voz y madurez a los presentes - ... Ustedes no se dieron cuenta, pero mentalmente estuvo guiando las palabras de Diamante y Esmeralda.

- Majestad, vamos a casa - Rei fue quien reaccionó primero, y así, juntos, desaparecieron del lugar, dando las gracias y con un "si necesita algo, ya saben donde encontrarnos".

A su vez, en la ONU, el delegado de los Estados Unidos interrogaba a Diamante.

- Entonces si ustedes no buscan apoyo militar, ni nos apoyarán con los conflictos de ideales y las guerras, para qué vienen a este lugar?

- Déjeme decirle que nuestra misión en este mundo es mantener la paz y armonía no solo en la tierra sino también en todo el universo... Pero en este momento nos preocupa más salvar el planeta de la energía maligna que vieron mientras hablaba - Diamante hablaba con propiedad y confianza - ... Ahora, si me disculpan, mi hermana nos llama a nuestro palacio. - diciendo esto, los tres desaparecieron y, tras una fuerte luz, aparecieron en la estancia del palacio.

En la frontera de Chile y perú, en un pueblo recién reconstruido y donde aún había vestigios de lo sucedido, Esmeralda estaba siendo asediada con palabras de agradecimiento y Haruka la protegía del gran número de personas que buscaban cruzar una palabra con sus salvadores.

- Urano, Jupiter, Mercury, guardianes - Esmeralda los llamaba para que le prestaran atención - debemos irnos, mi hermana nos necesita - con una sola mirada unida, los seis desaparecieron, dejando solo un "hasta pronto".

Aparecieron cinco segundos después de que llegara el grupo de Diamante. Al verlos llegar, Hotaru habló siguiendo las instrucciones de su rey, que había llegado diez minutos antes.

- Chicos, bien hecho! - comenzó la pelinegra transformada en Sailor Saturno - los reyes están en su habitación con los herederos, Serena usó mucha energía y está reponiéndose... Diamante, dice el rey Endimion que estás a cargo de lo que suceda mientras se recupera la reina... Los demás debemos monitorear las reacciones de mundiales en los equipos.

Todos tomaron posiciones mientras en el cuarto principal, Darien dormitaba sentad en la cama, a la espera de que su amada despertara. En su regazo estaba acostada Luna esperando lo mismo.

- D... Da... Darien - Serena lo sacó de su sueño.

- Princesa, estás bien? - su esposo la miraba y tocaba su frente buscando alguna enfermedad.

- Si mi vida - decía la rubia mientras sobaba el rostro de su esposo - pero aún me falta hacer algo hoy para cerciorarme de que todo el mundo sepa la verdad.

- Serena pero haz usado mucha energía... No quiero que... - Darien no pudo contener un par de lagrimas que se escaparon de sus ojos recordando lo que pasó las veces que ella usaba más energía de lo normal.

- No va a pasar amor... - lo detuvo ella - esta vez no solo voy a usar la energía del cristal, voy a usar la de mis hermanos, la tuya y la de nuestros hijos.

- Qué piensas hacer Serena - esta vez era la gata la que demostraba su preocupación - no podrás soportar más de cinco minutos - dijo adelantándose y suponiendo lo que ella quería hacer.

- cinco minutos son suficientes... - dijo la rubia sentándose - Luna, podrías decirle a Lita que me traiga algo de comer?

La gata salió del cuarto sin decir nada y con preocupación.

- Princesa no entiendo, qué quieres hacer? - preguntó confundido Darien cuando Luna salió

- Haré lo mismo que hizo mi madre cuando se despidió, solo que esta vez no serán unos pocos, serán todos los habitantes del planeta los que recibirán el mensaje - dijo mirándolo a los ojos buscando su apoyo.

- Princesa... - dijo luchando para que no se le cortara la voz - segura puedes hacerlo?

- Darien... Seguramente caeré rendida durante un día entero, pero es lo que me dicta el cristal de plata... Debo hacerlo.

Darien no dijo más y se limitó a besar los labios de su esposa, transmitiéndole todo su amor.

El beso se prolongaba hasta que la puerta del cuarto sonó.

- Darien, Serena.. Puedo pasar? - la voz de Lita hizo que sus labios de separaran.

- Pasa Lita - Darien le respondió desde la cama.

La puerta se abrió y apareció la castaña con una bandeja y dos platos de comida.

- Acá está su almuerzo, Ikuko y Andrew se encargaron mientras estábamos fuera - decía la chica dejando la bandeja en una mesita de centro.

- Gracias amiga - dijo la rubia poniéndose en pie - los niños ya comieron?

- No hay de qué Serena... Y sí, comieron cuando llegaron y en este momento están jugando con Andrew y tu papá en el patio de atrás - dijo con una sonrisa - y Setsuna está mostrando el palacio a los Rin, una familia que contrató para encargarse del palacio... Son el señor Yue y la señora Mira, además de sus dos hijas, ya mayores, Ahome y Dana.

- Es rápida esa mujer - dijo con gracia Darien levantándose y sentándose en el sofá del cuarto para comer.

- Lita, puedes decirle a mis hermanos que en a las siete los espero acá, igual a mis hijos - hablaba Serena sentándose al lado de Darien - y dile a Andrew que venga a la habitación.

- Si Serena... - dijo la castaña antes de cambiar su tono por uno algo tímido - Sere... Darien... Les molestaría si... - se detuvo.

- Habla Lita, porqué te detienes? - Darien le habla dulcemente, queriendo darle confianza.

- Es que se que no es el momento... Pero quisiera pedirles permiso para salir esta noche con Neflyte... - su tono de piel cambió y pasó de ser una mezcla entre rosado su color natural.

- Qué? También se parece al chico que te rompió el corazón? - decía la rubia con gracia, ante lo cual Darien tuvo que parar de comer por un ataque de risa.

- No se parece, es... - dijo avergonzada y mirando al suelo.

- Ya recordaron su vida y su relación? - preguntó Darien

- No del todo, pero... Nos gustamos... - la castaña seguía sin mirarlos.

- Pueden salir Lita... No tienen porqué pedir permiso - dijo Serena infundiéndole confianza.

- Muchas gracias, ya voy por Andrew.

Lita salió del cuarto dejando a sus reyes divertidos y comiendo entre risas. Cinco minutos después, Andrew tocaba a la puerta.

- Oigan, ustedes dos, están presentables?

- Pasa Andrew - dijo su amigo desde el sofá.

- Me dijeron que los reyes querían hablar conmigo - dijo con falso respeto en su voz y sentándose en la cama - oigan, esta habitación está genial.

- Gracias Drew - Serena le sonreía mientras terminaba su postre - oye, qué ha pasado con Reika?

- Después de la boda, partió a terminar una investigación en Africa - dijo con nostalgia - vino hace un par de semanas y estamos aprovechando el tiempo antes de que vuelva a partir.

- Pregúntale a ella y a tu hermana si quieren venir al palacio - dijo su amigo dejando los platos vacíos en la bandeja.

- Qué? Harán tours turísticos para ganar dinero extra? - dijo el rubio divertido.

- No, quisiera que vivieran en este lugar - le decía el pelinegro mientras se quitaba el saco para descansar un poco - quiero proponerte algo si las cosas salen como espero, además necesitamos una nana responsable para los niños y Unasuki es perfecta... - Le decía mientras se recostaba a su lado - y no quiero que estés solo cuando Reika tenga que salir por su trabajo... Ya no podremos visitarse mucho.

- Hablaré con las dos cuando llegue a casa... - dijo agradecido.

- queremos tenerte cerca - Serena era quien hablaba mientras se levantaba del sofá y se sentaba en las piernas de su esposo.

- Gracias chicos - dijo el rubio poniéndose en pie - ahora debo irme, Unasuki está sola en el Crown y no quiero sobrecargarla.

Se despidieron de su amigo y se acostaron en la cama para descansar un poco antes de terminar con la misión que tenían ese día.

Los dos herederos pasaron el resto de su día haciendo sus deberes escolares en compañía de Amy y Zoicite.

Los demás siguieron su día como si nada hubiera sucedido. La familia Rin se acomodaba a la buena energía del lugar. Tardaron en recordar los nombres de cada uno y sus roles. Setsuna les repartió sus responsabilidades. El señor Yue sería el mayordomo, su esposa, el ama de llaves, en compañía de su hija menor, Dana. Mientras que la hija mayor, Ahome, se encargaría de la cocina en compañía de Lita, quien se negaba a salir de allí.

Los Tsukino, por su parte, intentarían seguir su vida normal. Sammy estaba encargado de los equipos, mientras que Ikuko y Kenji supervisaban el cuidado de sus hijos y nietos.

Eran ya las siete menos cinco. La habitación de los reyes estaba algo sobrecargada con los cuatro príncipes, los dos herederos y los dos reyes listos para su última acción del día.

Serena se quedó acostada en la cama por petición de Darien, así, si quedaba sin energía no chocaría contra el suelo. Al rededor de la cama todos estaban listos para brindar su energía a la reina.

Con una sonrisa, Serena hizo aparecer su cristal y entró en trance. Los demás brindaban su energía para mantenerla el tiempo necesario. Las Sailor y los guardianes estaban en el parque número 10. Cada pareja por su lado, y miraban cómo cada persona entraban en un letargo inducido.

En todo el planeta, cada habitante que dormía entró en un sueño extraño. Los que estaban despiertos, se desconectaron del mundo, viendo en su mente lo que Serena mostraba.

Durante diez minutos, Serena explicó lo mismo que había dicho antes. Mostró el pasado, el presente y explicó lo que pasaría en el futuro. Una vez hubo terminado, calló dormida en la cama.

En el mundo, las personas miraban extrañadas a su rededor. Comprendieron el mensaje y se dejaron inundar por una inmensa paz, paz que transmitió la reina de la Luna y la Tierra antes de perder su conciencia.

En la habitación, Darien pidió a todos retirarse y encargó a Esmeralda acostar a sus hijos después de despedirse de ellos. Se quitó la ropa, se puso el pantalón largo que solía usar al levantarse. Deshizo las dos coletas de Serena, removió su corona y reemplazó su vestido por un camisón algo transparente, que le llegaba arriba de los muslos y que dejaba ver su pecho en un sexi escote en V.

Cubrió a su esposa con las mantas de la cama, se acostó a su lado. Unos minutos después Luna entró por la terraza, acostándose en el regazo de Darien.

- Estará bien Luna? - dijo sin quitar el rostro de su amada.

- Tiene la misma determinación de la reina Selene - comenzó la gata - son muy parecidas, creo que estará bien - miró a Darien - duerme Darien, seguro mañana en la tarde estará repuesta.

Tras las palabras de la gata, Darien se quedó dormido al lado de su amada, con su guardiana acostada junto a él y velando el sueño de los futuros reyes.


Espero les haya gustado... El nuevo capítulo será una sorpresa... Solo les adelanto que si este divide la historia en dos, el que sigue marcará la vida de todos, incluyendo a la humanidad...