Muchas gracias una vez más por sus palabras...
Acá les dejo el nuevo capítulo. Una vez más, mostraré un poco la vida "normal" dentro del palacio. Algo de humor, algo de incertidumbre y algo de ampr. El pan de cada día de nuestros futuros reyes, su familia y sus amigos.
Como pastel, les dejo que hay un buen aparte de este capítulo dedicado a Sammy y su vida como joven adulto.
No siendo más, disfruten!
La luz que se expandía en el centro de la tierra se disipaba lentamente, volviendo a convertirse en 28 piedras diferentes que regresaban a sus dueños. La oscuridad había desaparecido y el planeta seguía sumido en un profundo sueño.
Una voz femenina despertaba a dos jóvenes que dormían tomados de las manos en una misma cápsula de cristal.
- Serenity, Endimion, agradezco lo que hicieron por mí- la forma humana de la Tierra se presentaba frente a la cápsula - es hora de que sean ustedes quienes devuelvan la vida al planeta que quedó suspendido - finalmente sopló sobre la cápsula, eliminándola y dejándolos libres- Llegó el momento de que sean el amor y la justicia los que rijan este mundo- la figura desapareció.
Los dos esposos se ponían de pie. Vieron como a su alrededor dormían sus hijos, siete protectores y un joven guardián.
Endimion abrazó a su esposa con fuerza sorprendiéndola. El abrazo se prolongó por unos cuantos minutos hasta que la voz de la rubia hizo eco en el lugar.
- Darien... Lo logramos - dijo aún abrazada al pelinegro.
- Si princesa... Estamos en el siglo XXX... - soltó un poco el abrazo y miró los ojos celestes que amaba y lo enloquecían - aunque podemos esperar un poco para despertarlos - termino con una voz seductora en el oído de la rubia.
- Darien Chiba... - Serenity miraba con reproche a su esposo - estás insinuando...
- Solo digo que podemos disfrutar de un par de días de soledad y sin preocupaciones - la interrumpió con gracia - Qué dices? - miraba sus ojos con súplica.
- Su majestad tiene un momento de egoísmo? - lo miraba con rostro pícaro.
- Hay Serena, en verdad te estás volviendo igual de amargada a Luna - le dijo a modo de reproche mientras cambiaba su armadura por el traje de rey - ahora Mi Lady, si no quiere complacer a su rey, entonces dediquémonos a despertar a nuestro ejercito para despertar el planeta - lo ultimo tenía un tono jocoso, y lo decía mientras remangaba su saco y su camisa.
- Como ordene Mi Lord - dijo la rubia sacándole la lengua a su esposo como si fuera un juego de niños.
- Esto lo arreglamos más tarde princesa - le guiñó el ojo e hizo aparecer el cristal dorado delante de él.
- Como tu digas cariño - sonrió la rubia haciendo aparecer el cristal de plata frente a ella y cambiando su tono de voz para hablar mentalmente - Sailor Scouts, príncipes, guerreros, despierten de su sueño... - Miró a su esposo que le sonreía con felicidad - ... Sus soberanos los llaman y exigen que se levanten.
Ambos levantaron los cristales y emitieron energía dirigida a sus guerreros. Mientras la luz salía, Endimion le hablaba a su esposa sin emitir sonido, solo el movimiento de sus labios.
- "Te amo" - le decía el pelinegro una y otra vez. En realidad Darien no podía ocultar la alegría que sentía de poder estar a su lado.
- "Te amo" - respondía ella de la misma forma.
Para ambos era increíble lo que había sucedido. Pensaban en las batallas, en la vez que visitaron ese mismo palacio cuando fueron a ayudar a Rini, en su primer beso, en el examen de 30 puntos que los unió... Sus vidas pasadas y futuras pasaron ante sus mentes sincronizadas. Ambos entendían que estaban comenzando una nueva vida, pero antes de hacerlo, querían recordar todo lo que los unía.
La meditación se vio interrumpida por dos pequeños que se abrazaron a sus piernas.
- Mamá, papá! - gritaron los dos niños felices.
Los dos esposos sonrieron a sus hijos y vieron cómo las cápsulas de cristal se deshacían e iban despertando sus ocupantes.
- Serena, ya desperté - la voz de Diamante agradecía mentalmente a su hermana - y los chicos también... Esperamos tus órdenes.
- Serena, Nosotros también - ahora era Esmeralda quien hablaba.
- Buenos días hermanita! - el entusiasta de Rubeus hizo reír a todos los que estaban ya despiertos.
- Acá ya todos estamos listos - Zafiro fue el último en reportarse.
- Buenos días chicos, espero hayan dormido bien porque debemos trabajar - Serenity hablaba con gracia - Debemos despertar a este planeta.
- Si! - gritaron todos desde sus lugares, invocando sus cristales y apuntando a los pilares.
La luz volvía a descender hasta el centro de la Tierra y subía deshaciendo la capa de cristal que cubría el planeta. Poco a poco las personas empezaban a despertar con una extraña sensación de paz que no podían describir.
- Chicos, regresen a casa, tengo hambre y quiero un desayuno hecho por Lita - dijo despreocupadamente Serenity mientras salía del sótano.
Todos rieron desde cada palacio y en menos de dos segundos, estaban los 28 sentados en el comedor sorteando quien ayudaría a Lita a cocinar un mega desayuno.
- Porqué tanta emoción? - Sammy entraba al comedor, dirigiéndose a su novia y saludándola de beso - y quienes son ellos? - señaló a las cuatro guardianas de Rini y a los tres del pequeño Darien.
- Sammy qué recuerdas?- Hotaru miraba a su novio con curiosidad.
- Linda, pues recuerdo que una voz femenina me habló diciendo que debía dormir mientras se purificaba el planeta... Y... - el rubio hacía memoria ante la pregunta de su novia - ... Y ya, desperté, aunque sinceramente hace mucho más frío que antes de dormir - dijo sonriendo
- Así que no pasó tan desapercibido como quería - Serenity hablaba más para ella sola - ah... Sí, Sammy, ellas son las guardianas de Rini y los guardianes de Darien...
- Bienvenidos... Y como que desapercibido, qué sucedió? - el hermano menor de la futura reina estaba más que confundido.
- Haber Sammy, cuando te dormiste cuántos años tenías? - preguntó Mina con tono inocente.
- 20 por que? - respondió como si fuera lo más obvio.
- Pues ahora querido Samuel, tienes 1020 años - respondió con solemnidad la Sailor del amor.
- Eh?... La purificación duró tanto tiempo? Pensé que sería mucho menos... - el chico ahora estaba más tranquilo.
- Esperen un momento! - la voz de Serenity alarmó a todos - SOY UNA ANCIANA DE 1024 AÑOS? - apenas terminó se lanzó a llorar en los brazos de un divertido Endimion.
- Ánimo majestad - la voz serena de Setsuna intentaba reconfortarla - Si le sirve de consuelo yo tengo ahora 1034... Sin contar que he vivido toda una eternidad...
- Gracias Setsuna, pero eso no me quita mil años de encima... - la rubia miró a su esposo con rostro inocente - aún me amas?
- Claro princesa... Te amo, y te amaré siempre - le dijo antes de depositar un tierno beso en sus labios.
- Oigan! Es malo cortar plantas delante de los torpes!
- Mina... Es contar plata delante de los pobres - Amy corrigió a su amiga. Definitivamente todo estaba volviendo a la normalidad.
- Disculpen interrumpir sus divagaciones sobre la edad y las demostraciones de cariño de los reyes, pero yo sola no podré alimentar a un batallón entero - Lita sonreía a todos.
- Yo ayudo - Ahome apareció por el comedor en compañía de sus padres y hermana.
- Igual yo - la señora Mira también se ofreció.
- Y yo - ahora era Ikuko quien entraba seguida de Kenji.
- Supongo que yo también ayudaré - Serenity soltaba a su esposo y se juntaba con las voluntarias de la cocina.
- Entonces sale desayuno para 35... - dijo Lita muy animada.
- Oigan, alguien ha visto a los gatos? - Endimion extrañaba molestar a Luna en la mañana.
- Perdonen chicos... - los tres gatos se asomaban por la puerta y era Artemis quien hablaba - despertamos y dimos una ronda por la ciudad, la gente ya hace cuentas y descubre que durmieron mil años.
- Supongo que debemos solucionar eso más tarde - Endimion se sentaba en su silla a esperar.
- Ok... Desayuno para 35, tres gatos... Algo más? - Lita empezaba a impacientarse.
- Que sea para 38 personas socia - la voz de Andrew se escuchó de repente antes de que apareciera con su esposa y su hermana por la puerta.
- Genial... Tres bocas más... Alimentemos al planeta entero de una vez... - Serenity bromeaba, esa mañana los ánimos estaban muy altos.
Una hora después, la mansión estaba llena de risas y agradecimientos por el desayuno.
Ya se acercaban las diez de la mañana cuando todos empezaron a abandonar el comedor. Sammy salió con Hotaru a caminar. Las Inners desaparecieron con su respectivo guardián. Setsuna se dispuso a trabajar en la línea de ropa que había dejado empezada. Haruka se dedicó a tocar el piano de la estancia del segundo piso, en compañía de Michiru. Los cuatro príncipes revisaban reacciones mundiales con Artemis. Los Tusiko estaban dedicados a su casa y planear su siguiente viaje, mientras los Rin al palacio y su limpieza.
Los herederos estaban reunidos conociendo a sus guardianes. Eliot les informaba que a partir de ese momento el lugar de los siete era en el palacio de cristal.
Finalmente, los reyes, estaban reunidos con Andrew, Reika y Unasuki en la biblioteca, en compañía de Luna.
- Así que aceptaron? - decía Endimion.
- Si Darien o debo decir majestad? - el rubio bromeaba con el jefe del palacio.
- Eso va a ser difícil Serena... Es obligación... - Unasuki empezó a hablar hasta que la reina la interrumpió.
- No es necesario mientras estemos solo nosotros, pero habrá momentos en los que se debe exigir la formalidad... Y tú Reika? No dices nada?
- Agradezco mucho lo que hacen por nosotros Serena... No me agrada mucho salir de viaje y saber que mi Andrew queda solo con su hermana. Ambos en el café no dan tregua y se resisten a delegar - dijo finalmente sonriendo a la rubia.
- No te preocupes, supongo que ahora deberán contratar a alguien, porque Unasuki trabajará acá con los niños y a Andrew pensaba delegarle la función de primer ministro cuando asumamos el trono completamente - respondió Endimion como quien no quiere la cosa.
- Primer que? Darien estás loco, verdad? Dormir tanto te zafó un tornillo? - el rubio no creía lo que estaba escuchando.
- Tal vez esté loco... No lo se, pero necesitaremos alguien de nuestra entera confianza acá, y los hermanos de Serena estarán en los otros cuatro palacios... - se encogió de hombros como si lo hubieran regañado.
- Gracias chicos - Andrew estaba en verdad conmovido - supongo que hoy nos venimos a esta casa... Aunque... Si hay habitaciones?
- Claro... Enviaremos a dormir a los guardianes con su respectiva pareja, así se desocupan 4... Además, mis hermanos deben partir hoy mismo, sería otra habitación menos acá y... Traeré a mis padres y a Sammy al palacio, lo que les dejará libre la casa del patio - la rubia reorganizaba mentalmente su hogar.
Mientras esto sucedía en la biblioteca, en cuatro habitaciones del palacio habían cuatro parejas declarando su amor.
- Porqué no lo aceptas de una vez por todas Rei? - le preguntaba Jedite a la pelinegra, mientras se recostaba en la puerta y la veía sentada en la cama con mantas rojas.
- Qué te hace pensar a ti, guardiancito, que te aceptaré así como así? - respondía caminando hacia él.
- tengo que decírtelo? - el guardián se acercó y la acorraló contra la pared - o tienes suficiente con el temblor que tienes en todo tu cuerpo cuando me acerco? - le dijo con voz seductora.
- cállate entonces y bésame de una vez - y con esas palabras los dos guardianes que habían pospuesto su amor milenios atrás, le daban rienda suelta a la pasión.
En la habitación de Amy la situación era un poco más tensa. Mientras ella miraba por una ventana, Zoycite estaba sentado en la cama observándola.
- Amy... - el guardián fue cortado en seco.
- Si, me dijiste que hablaríamos cuando terminara todo... - la peliazul se tragó sus palabras, estaba realmente nerviosa.
- No tienes que decir nada Amy... Solo escúchame... - se levantó y abrazó por la espalda a su amada - yo te amo Amy Mizuno... Acéptame en tu vida...
La más inteligente de las Sailor se giró quedando de frente a su amado y sin decir nada, le dio un beso en los labios, que aunque empezó siendo tierno y se llenó de pasión con los minutos.
En la habitación de Lita, la castaña estaba recostada en una pared viendo a Neflyte distraído con su tocador.
- Sí, si quiero - dijo la chica naturalmente.
- Ah? Si quieres que? - preguntó el guardián volteando a verla.
- Que si quiero ser tu novia... - dijo con seguridad.
El guardián se levantó del tocador y caminó decidido hacia la mujer que amaba. Con una luz en sus ojos se limitó a sellar su amor con un beso.
En la habitación de Vinus, un Malachite obligado a entrar se sentaba como niño regañado en un pequeño sofá. La rubia se sentaba en sus piernas como si fuera una niña pequeña.
- Vas a seguir negándolo Malachite? - decía de forma coqueta.
- Vinus... Quieres bajarte de ahí? - el guardián estaba sufriendo con esa mujer despampanante sentada en sus piernas y provocando que dentro de muy poco, ella se diera cuenta de la molestia que crecía entre sus piernas.
- No lo haré hasta que lo admitas... - le dijo suavemente en el oído. Definitivamente por algo era la Sailor del amor.
- Vinus... Estás jugando con fuego... - Se limitó a decir mientras seguía sufriendo por dentro.
- fuego? Rei no esta acá - la rubia se hacía la inocente - o es el fuego que... - los dedos delicados de Mina se deslizaban por el pecho del guardián.
- Ese mismo... - Malachite no aguantó más, la tomó en sus brazos, la acostó en la cama quedando encima de ella y depositó en sus labios un apasionado beso.
Mina solo pudo sonreír con suficiencia... Había logrado romper la coraza de su amado Malachite.
De regreso en la biblioteca...
- Luna, quieres llamar a mis padres, a los guardianes, a Sammy y a las cuatro chicas? - la rubia intentaba recordar todos los cambios que había decidido minutos antes.
Media hora después, la biblioteca estaba llena de gente. Cuatro parejas sonrojadas por la situación en las que los encontró la gata. Sammy estaba en compañía de Hotaru. Los Tsukino se sentaban juntos al lado de los nuevos residentes del palacio.
- Los mandamos llamar porque queremos hacer unos cambios que los incluyen a todos - comenzó a hablar Endimion - esta noche, los cuatro príncipes deben partir a sus palacios. Por eso, para que los Tsukino no se sientan tan solos, vendrán a vivir al palacio principal. La casa que ocupan, será entregada a Andrew y su familia - señaló a los tres que se sentaban juntos y algo tímidos - los cuatro guardianes se trasladarán a las habitaciones de sus princesas... Eso me lo van a agradecer chicos - agregó guiñando un ojo ante el color carmín que adquirieron los ocho involucrados - la habitación de Diamante será para mis suegros, la de Malachite, de Sammy, y las otras tres serán entregadas a los guardianes de mi hijo...
- ... las cuatro habitaciones restantes pasarán a ser de las guardianas de Rini - completó la idea Serena, a quien se le ocurrió otra idea - y creo que debemos construir otro lugar para invitados - sonrió a todos.
El resto de la mañana la dedicaron a los movimientos de las cosas necesarias y a crear un nuevo minipalacio en el medio de la casa de Andrew y de la de los Rin.
Después del almuerzo, Los príncipes y los reyes estaban preparados para salir a explicar lo sucedido como lo hicieron cuando revelaron toda la verdad.
Cada quien en su lugar, comenzaron a hablar sincronizadamente, contando lo que sucedió y revelando que el planeta había dormido por mil años y que, gracias al cristal de plata, la humanidad había ganado la longevidad.
Una vez terminada la intervención, Serenity ordenó a sus hermanos quedarse en cada palacio, a lo que sus hermanos aceptaron con gusto. Ya era hora de que asumieran su papel como miembros de la familia lunar.
En el palacio de Tokio, los reyes llegaron en compañía de Setsuna, encontrándose con un grupo de personas extrañas, a las que el señor Rin intentaba persuadir de salir.
- Que sucede acá? - Serenity se acercaba al hombre canoso que empezaba a sentir su paciencia colmada.
- Señora! - hizo una reverencia para empezar a explicar - lo siento, pero estas personas dicen que son periodistas y que no se irán hasta hablar con ustedes...
- Donde están las chicas? - Endimion tomó a su esposa por la cintura y preguntó con solemnidad al hombre que no encontraba qué hacer.
- Ellas, partieron en grupos con los guardianes a dejar todo listo en los demás palacios, incluso, Malachite se ofreció a llevar a su hermano de palacio en palacio para configurar los equipos - la familia Rin se acostumbró rápidamente a los movimientos normales dentro del lugar, incluso, habían aprendido lo básico de los equipos.
- Está bien... - Comenzó Serenity - Señor Yue, tranquilícese, nosotros atenderemos a las visitas- la rubia sonreía confiada - y podría decirle a Ahome que prepare el té y lo lleve al comedor en unos diez minutos?
- Como ordene Señora - terminó el hombre antes de desaparecer de la estancia.
- Ahora, síganme - Sailor Plut encabezó la marcha y guió al grupo de periodistas al enorme comedor.
Una vez acomodados, los futuros reyes entraron al lugar. Periodistas de unos siete medios estaban esperándolos. En la puerta, la Sailor del tiempo cubría su puesto como guardiana.
- Buenas tardes - Saludó Endimion con cordialidad, pero por algún motivo, su audiencia sintió temor.
- Sabemos que quieren hablar con nosotros... Pero deben saber que si queremos dar entrevistas o primicias, lo haremos primero al medio en el que trabajó mi padre por mucho tiempo.
- Así que... quién de ustedes fue el discípulo del señor Tsukino? - Endimion terminó la idea de su esposa, entendiendo que su suegro no perdonaría que otro periódico o canal de televisión hablara de ellos antes que el periódico en el que trabajó y al que abandonó por apoyar a su hija.
Una mujer joven, de cabello castaño y corto. Con un vestido gris a la rodilla y unos zapatos bajos se puso de pie con su rostro algo enrojecido.
- Tu nombre es... - empezó a preguntar la rubia, pero fue interrumpida por la joven.
- Soy Clare, la última aprendiz del señor Tsukino - dijo mirando a la rubia con inmenso respeto - alguna vez me habló de su hija Serena, pero nunca esperé que fuera usted.
- Cómo lo sabe? - Endimion sonó algo receloso.
- Verá, el señor Tuskino siguió de cerca las noticias de Sailor Moon desde que se empezó a ver la justiciera. Yo apoyaba sus descubrimientos. Trabajamos juntos mucho tiempo en eso, hasta que tras un ataque que sufrió su esposa y del que fue salvada por la guerrera, unió cabos, apariencias y coincidencias... Perdone lo que le diré, pero su papá la descubrió hace mucho tiempo señora Serena.
Todos, incluidos los futuros reyes quedaron asombrados ante la historia. Serenity recordaba perfectamente ese momento.
- Entiendo, entonces Clare, creo que según eso, no es necesaria una entrevista - Dijo Endimion sentándose en la cabecera de la mesa.
- No, solo quisiera tomarles una fotografía y su permiso para publicar su historia.
- Plut, puedes acompañar al resto de los periodistas a la salida? - Dijo cordialmente el pelinegro.
- Clare, en realidad mi padre sabía todo eso?- el tono de la reina había vuelto a ser el de Serena sin pensarlo.
- Si, me pidió callar lo que sabíamos hasta el momento indicado - dijo sintiéndose avergonzada - Se sintió muy orgulloso al enterarse. Aunque no se el motivo por el que quiso callar... Supongo que para no interferir en su misión.
- Gracias por haber venido y contarnos esto- Serenity se acercó a la joven con inmensa gratitud Y le ofreció un abrazo.
Una vez tomada la fotografía, la periodista partió del lugar prometiendo volver a visitar a su mentor.
De nuevo estaban solos. Sentados en el enorme comedor, tomando el te.
- Princesa, qué te sucede? - El tono de Endimion era de preocupación.
- Emmm... Nada Darien, solo pensaba en mi papá... Supongo que le debo una disculpa - Serenity solo miraba su taza.
- Ven princesa - Endimion tomó la mano de su esposa, halándola hacia él y obligando a que se sentara en sus piernas - no creo que Kenji esté molesto Serena... Sospeché algo similar después de ver que lo tomara tan bien... Pero no creo que debas cuestionarlo por eso, ni mucho menos culparte princesa...
- pero...
- Pero nada amor... Más bien, recuerdas que te prometí algo? - le interrumpió el pelinegro con dulzura y coquetería.
- En serio Darien, no me iré de vacaciones si no es con los niños... No quiero otro parto - la actitud de niña rebelde volvía a apoderarse de ella.
- Vamos princesa, planificas hace años... Y nada ha pasado - ponía una mano en su plano vientre - y bueno, si quieres podemos ir con Rini y Darien... Pero quería proponerte algo... - levantó el rostro de su rebelde esposa para mirarla a los ojos - qué te parece si reconstruimos el palacio del Milenio de plata y lo usamos como casa de verano?... - acercó sus rostros para tener sus labios a solo centímetros y con voz sensual terminó- así podríamos tener a donde escaparnos...
- No es mala idea - le susurró ella antes de apoderarse de los labios de su amado.
Ambos se fundieron en un beso que les hizo perder el sentido del tiempo. Estaban tan sumidos en ellos mismos, que no se dieron cuenta que un rubio alto estaba carraspeando su garganta intentando llamar su atención.
- OIGAN! Cuanto tiempo van a seguir así? Como para saber en cuanto regreso... - el rubio traía en su mano a lunapelota.
- SAMMY! - los dos esposos se pusieron de pie. Sus rostros estaba rojos de la vergüenza.
- Hasta que por fin... - el joven lazó a lunapelota a las manos de Serenity - entrégasela a mi sobrina, ya la programé de nuevo.
- Había olvidado que lunapelota estaba averiada - la rubia miraba la pelota con gracia - gracias Sammy.
La pelirrosa había desprogramado su juguete intentando convertirla en miles de cosas en la escuela. Sammy la tenía guardada dentro de sus pendientes y por fin la había terminado.
- Serena... - el rubio agachó su cabeza - será que puedes darme unos minutos con Darien?.
Sin decir nada, la rubia abandonó el lugar y salió en búsqueda de sus hijos.
- Qué quieres Sammy? - el pelinegro se sentó de nuevo en su silla e invitó a su cuñado.
- Preferiría hablarlo más en privado, si no te molesta...
Los dos dispusieron sus pasos hacia la biblioteca. Una vez dentro, Endimion invitó a Sammy a sentarse en la pequeña salita del lugar. Se dirigió a un pequeño bar, sirvió un whisky y tomó un sorbo.
- Te ofrezco algo? - sabía que no era muy del joven beber, pero no quería ser descortés.
- lo voy a necesitar, dame uno igual al tuyo - dijo sorprendiendo a su acompañante.
- Pasó algo malo con Hotaru? - no entendía lo que pasaba con el chico.
- Darien... Cómo le pediste matrimonio a mi hermana? - lo soltó después de tomarse el trago de un solo sorbo.
- Haber... Creo que fue antes de irme para los Estados Unidos... Solo le entregué un anillo en el aeropuerto... Lo que vino después si fue la peor experiencia de Serena... Pero la pedida de matrimonio no fue algo del otro mundo, ambos sabíamos que sucedería... Sin mencionar que en ese entonces yo no era muy expresivo... - Endimion se dejó envolver en los recuerdos - ... Espera un momento... Estás pensando en...
- Si... Pero no se cómo hacerlo... Además me da miedo de...
- Haruka - el pelinegro completó la frase.
- Exacto!... Tengo que pedirle la mano a la más intimidante de las guardianas de Serena - se acercó al minibar y sirvió otro trago - a buena hora me enamoré de esa niña...
- Ya compraste el anillo? - preguntó haciendo caso omiso de las intenciones de emborracharse que tenía su cuñado. Si su esposa se enteraba, se metería en un gran problema.
- Si... - sacó una cajita de terciopelo negro de su bolsillo - pero qué hago con Haruka?... Además ni se qué es, si suegro o suegra... - finalmente rió ante su ocurrencia.
- Pues para tu pesar, tienes tres suegras... - dijo entre risas - y bebe despacio que no quiero que tu hermana me mate - agregó al ver que Sammy servía su tercer trago y él aún tenía el primero.
- Hay no me digas Darien que le tienes miedo a Serena Tonta? - a Sammy ya los tragos se le estaba subiendo a la cabeza - no puedo creerlo... Es en serio?
- hey! - gritó alarmado por verse descubierto - estábamos hablando de ti y tu plan para pedir la mano de Hotaru...
- Ah... Sí... Pensaba invitar a las cuatro a cenar mañana en la noche... Crees que podrías prestarme tu armadura... No quiero morir en el intento - un trago más que Sammy se tomaba derecho.
- Jajajajajaja no me hagas reír - algo tenían que tener similar él y su esposa, le temían a bobadas - Samuel Tsukino, sigue tu plan... No creo que la rabieta de Tenou sea tan grande como para matarte... Además no puede desobedecer una orden de Serena.
- NO LE DIGAS A SERENA! - el rubio se tambaleó volviendo a sentarse en el sofá.
- Esa orden se la dio hace tiempo... Haruka no puede tocar al hermano de su reina - Endimion sonrió a su ebrio cuñado - Ánimo Sammy, mañana te echarás un lazo al cuello...- abrazó por la espalda al deprimido rubio.
Una voz interrumpió la charla al otro lado de la puerta.
- Darien... Amor... Están ahí?...
- Sí princesa - su voz sonaba nerviosa... Si ella entraba y veía a Sammy en ese estado se lo iba a recriminar por siempre - aún estamos hablando preciosa... Nos necesitas? - fue lo primero que se le ocurrió. Después de todo era tan bueno pasar un momento como un simple mortal y no como el rey.
- No cariño... Es que Andrew te buscaba y... Oye porqué está cerrada la puerta? - del otro lado, la rubia quería entrar.
- Tu hermano quería hablar en privacidad...
- Vete Serena, quiero terminar de hablar con Darien - interrumpió el rubio.
- Está bien... Los dejo solos... - empezó a alejarse - estos hombres...
De nuevo en la biblioteca.
- Me debes una Darien - el rubio intentaba levantarse por otro trago.
- Hey... No querrás tener una resaca en tu cena... Eso no le va a gustar a Haruka - Darien estaba disfrutando en verdad el ser un hombre normal.
- No me atormentes Chiba - el rubio estaba muy pasado de tragos - sirve otro trago más bien.
Endimion caminaba al bar cuando otra voz los interrumpió.
- Oiga majestad, déjeme entrar... O ya no puedo estar con mi mejor amigo? - Andrew golpeaba insistentemente la puerta.
El pelinegro abrió la puerta, dejó pasar a su amigo y la volvió a cerrar. Se quitó el saco de su traje, lo dejó sobre su silla y regresó a uno de los sofás de la salita.
- Darien, sabes que Serena puede matarte por eso? - señaló al ebrio rubio que tenía al lado.
- Sí... Por eso estábamos encerrados - dijo entregándole un trago a su amigo - tendrás que ayudarme a llevarlo a su habitación sin que nos vean.
- Haber Darien... Te puedes teletransportar y quieres que te ayude a llevarlo caminando, cuando sus tres suegras están en la estancia frente a su habitación, tu esposa esta con ellas y la novia de este muchacho anda revoloteando ayudando a los Tsukino a organizar sus cosas?
- Si lo pones de esa manera, tendré que pedirle a Malachite que me ayude... Ya he bebido y al igual que con la gasolina, no es bueno mezclar alcohol y teletransportación... Sin mencionar que lo único que lograría en este momento es llegar a mi cama... Es al único lugar donde quiero ir y solo podemos ir a lugares donde deseamos estar.
- Haber, si estás tan casado porqué acompañas a este pobre diablo a beber?
- No dije que quería mi cama para dormir... - a Endimion también se le estaban subiendo algunos tragos a la cabeza y estaba hablando de más.
- Ya ya... - Andrew se tomó su whisky de un solo trago - buscaré a Malachite para que te ayude, creo que estaba de turno en el sótano con Mina - al terminar salió de la biblioteca.
- Oye... Ese Andrew si es confiable? - el rubio volvía a hablar.
- Pensé que dormías Sammy... Y sí, es bastante confiable - respondía mientras servía un último trago para él.
- Tomas solo? Eres un egoísta Darien
- Ya tomaste suficiente Samuel... - dijo Endimión con seriedad - y no quiero que te vean en ese estado...
- Darien... Deja el melodrama... Tu mismo lo dijiste, a partir de mañana me echo la soga al cuello, seré un hombre comprometido... - dijo llevando su puño a su pecho con más fuerza de la que debía - ouch...
- Majestad, me mandó llamar? - Malachite aparecía por la puerta acompañado de Andrew.
- Puedes llevar a Sammy a su habitación... Pero teletransportado, no quiero que lo vean así... - dijo poniéndose en pie y sintiendo que su entorno se movía un poco.
- Como ordene Señor - el guardián hizo una venia, ayudó a Sammy a ponerse en pie y desapareció con él.
- También deberías ir a tu habitación Darien - Andrew le decía a su amigo mientras lo ayudaba a sostenerse.
- Extrañaba sentirme normal Andrew - decía el pelinegro a quien lo soportaba - Sabes donde está mi princesa?
- Está haciendo dormir a los niños... Mañana tienen escuela y dijo que no permitiría que faltaran.
- Ha crecido mi cabeza de chorlito - dijo yendo a la silla para tomar su saco.
- Amigo, con todo respeto... La maternidad le ha sentado bien... Y quien la vea no diría que es madre de dos niños... El tiempo solo la ha vuelto mas...
- No termines si no quieres salir herido de acá Andrew - el tono de Endimion era amenazador.
- Ya, ya... párala Darien... Que tu esposa sea atractiva no quiere decir que me voy a ir sobre ella como un cuervo... - el rubio caminaba de espaldas huyendo de su amigo - no pensé que fueras tan celoso Darien Chiba.
- Celoso yo? NUNCA!...óyeme bien NUNCA - enfatizó en la última palabra.
- Ve a descansar mejor... Mañana halamos - el rubio salió de la biblioteca dejando solo a Endimion.
El pelinegro se sentó una vez más. Descargó su saco en el sillón y se recostó mirando al techo. Se concentró en la nada y esperó que le bajara un poco el mareo.
- Señor Chiba... Será que ahora si puede dedicarle un momento a su esposa? - Serenity entraba a la biblioteca cerrándola por dentro.
La rubia caminó hasta el sofá. Se sentó en las piernas de su esposo y colgó sus manos el el cuello estirado del futuro rey.
- Hola preciosa - Endimion enderezó su cabeza y miró a la rubia que se sentaba encima de él. Hizo aparecer una rosa en su mano, la rozó por su rostro y finalmente se la ofreció - Te amo Serena - se limitó a decir.
- Darien, estabas tomando licor? - no podía ignorar el aliento de su esposo.
- Dos tragos princesa, acompañaba a Andrew y a Sammy... Reunión de hombres que llaman... - se hacía el inocente.
- Por Dios Darien, dime que Sammy no está borracho.
- No... El fue a dormir hace rato ya... Yo solo me quedé acá pensando...
- pensando en que? - la rubia estaba acariciando los negros cabellos e su esposo.
- En que es bueno tener momentos para sentirnos como personas normales - se acercó a su esposa para besar sus labios pero ella lo retuvo.
- Si piensas dormir conmigo señor Chiba, deberás primero darte un baño y tomarte un café cargado... No pienso dormir con el olor a alcohol llenando la habitación.
- No seas mala princesa - de forma juguetona, Endimion intentaba robarle un beso a su esposa - un beso y hago lo que tu digas - puso cara de yo no fui.
La rubia accedió y mientras besaba a su esposo, aparecieron en su cama.
- ve y báñate Darien - Decía intentando zafarse de los brazos de su amado.
- Como tu digas princesa - una sonrisa traviesa cruzó el rostro del futuro rey. Se levantó de la cama con ella en brazos y se dirigió a la tina.
Con su esposa alzada, abrió los grifos y dejó llenar la bañera. Con su poder hizo llover pétalos de rosas rojas sobre el agua y mientras se llenaba la tina, hacía maromas para desprender a la rubia de su vestido, su corona, zapatos y su típico peinado.
Ella intentaba poner resistencia solo en apariencia. Le encantaba cuando él se ponía juguetón.
- Darien bájame! - movía sus largas piernas y reía divertida.
- como ordene mi princesa- sonriendo como un niño, la depositó en la bañera mientras se desprendía de sus ropas.
Una vez desnudo, Endimion entró en la bañera. El ambiente se llenó de un aroma a rosas que empezó a impregnar toda la casa.
- Qué crees que haces? - preguntó la rubia viendo cómo su esposo invadía la tina.
- Me doy un baño, mi princesa dijo que no quería dormir con alguien que oliera a alcohol y le voy a dar gusto - puso cara de inocente.
No pudo hacer nada más. Con magistral agilidad, Endimion se ubicó debajo de su esposa y la posicionó sobre sus piernas, de espaldas a él. Mientras masajeaba sus hombros suavemente, besaba su cuello, haciendo encender en ella la llama de la pasión.
Entre juegos y risas, ambos se entregaban en uno de esos momentos en los que se olvidaban de todo.
La luz del día apenas se hacía evidente en la ciudad de Tokio. El futuro rey se levantaba de la cama. Al parecer dormir mil años tenía una ventaja. No tenía sueño y no le quedó más que levantarse.
Se dio una rápida ducha, recogió los restos de pétalos que habían quedado de la noche anterior. Se vistió con su traje lavanda, hizo aparecer una hermosa rosa roja y la dejó en su almohada, al lado de su hermosa esposa y salió para hacer algo que había pospuesto del día anterior por el impulso de buscar apoyo de su cuñado.
En la estancia principal del primer piso se encontró con Neflyte y Sailor Jupiter discutiendo.
- Es necesario? - preguntaba el guardián.
- Cómo que si es necesario? - la Sailor sonaba un poco exaltada- claro que lo es... No pretenderás que siga durmiendo contigo sin casarnos.
El pelinegro sonrió. Aún no lo habían visto pero le pareció gracioso el temor de su protector por contraer matrimonio. Algo le decía que pronto tendrían una boda múltiple en el palacio.
- qué tienen estas mujeres en sus cabezas? - preguntaba Neflyte para sí mismo - las cuatro están igualitas.
- Qué dices? - Sailor Jupiter estaba, aparentemente, muy enojada.
Era hora de aparecer, si Endimion no intervenía seguro se iban a golpes esos dos.
- Buenos días - dijo después de toser un poco para llamar su atención.
- MAJESTAD! - gritaron los dos exaltados y bastante sonrojados - Buen día.
- Saben quién está a cargo de la vigilancia? - preguntó ignorando la vergüenza que evidentemente sentían los guardianes por ser sorprendidos discutiendo.
- Abajo están Mars y Jedite - se apresuró a responder la Sailor del trueno.
- Gracias - dijo dirigiéndose a las escaleras que conducían al cuartel general - y dejen de discutir - agregó entre risas.
Una vez abajo, escuchó otra discusión.
- Seguirás durmiendo en el sofá hasta que aceptes que nos casemos - la Sailor del fuego le decía con tono autoritario al guardián.
- Está bien, Rei, será como tu quieras, pero no me mandes al sofá... De verdad es incomodo.
Una vez más, tragándose las carcajadas entró y avisó su presencia con un carraspeo de garganta.
- Majestad! Buen día - dijeron los dos encargados de los equipos mientras hacían una reverencia.
- Buenos días chicos - respondió amablemente - Mars, podrías conectarme con Galaxia por favor?
- Claro Dar... Señor - dijo la pelinegra prendiendo el equipo de transmisión y buscando la señal que los conectaba con la guardiana de las semillas estelares.
- Hola Sailor Mars, Darien... - la voz de Galaxia era amable - tuvieron buen sueño? - ahora hablaba con algo de gracia.
- Buen chiste Galaxia... - contestó animado Endimion. - qué tal haz pasado estos años?
- Pues algo aburrida en realidad... Me quieres decir qué demonios hicieron?
- Congelamos el planeta como te habíamos contado - le aclaró pensando que en mil años, la guardiana había olvidado que debían hacer eso y que Serenity le encargó vigilar la galaxia en ese tiempo.
- EL PLANETA? - preguntó a modo de regaño - Se suponía que solo sería la Tierra... Pero congelaron la galaxia entera!... Me dejaron sola, sin nadie con quien hablar, y sin nada que cuidar porque en este tiempo no se produjeron nuevas semillas - dijo con una exagerada cara de tragedia.
- Espera un momento... Congelamos la galaxia? - Endimion ya no estaba sonriendo, eso era una sorpresa.
- Si, al principio me preocupé... Pero presencié cómo la esencia de Caos intentaba refugiarse en otro lugar, pero al no poder, desapareció de mi alcance. Supongo que el cristal de plata actuó no como piedra lunar, sino como el arma de la guardiana del cosmos... - dijo pensativa. Ella y Serenity podían ser muy parecidas en actitudes.
- Puedes tener razón... - volvía a sonreír
- pero ya despertaron y tengo con quién hablar - casi saltaba de la alegría.
- Bueno, cuando Serenity despierte le diré que se ponga en contacto contigo - sonreía amablemente el futuro soberano - después hablamos Galaxia.
- Bye Darien... Y te sientan los años... - dijo antes de desconectarse y dejar a un muy apenado pelinegro.
El sol había empezado a salir, cuando dos pequeños terremotos despertaron a su madre.
- Mami! - los dos niños saltaban sobre la cama.
- Ya... Ya... Pueden bajarse? - dijo sonriendo.
- Mami, me regalas esto? - la niña tomaba la rosa que había dejado su padre en la cama.
- Te la regalo si te preparas rápido para el colegio - le respondió tiernamente.
Los dos niños salieron como balas a prepararse mientras Serenity se bañaba y vestía para terminar de ayudar a sus hijos.
Cuando aún estaba en el baño escuchó la voz de su esposo.
- Princesa...estás acá? - preguntaba el apuesto pelinegro desde la puerta.
- Ya salgo Darien - contestó desde el baño.
- Hablé con Galaxia hace un rato - empezó a contarle como si estuvieran hablando de cualquier cotidianidad. Se sentó en la cama y empezó a jugar con la corona de su esposa en sus manos - te mandó saludos.
- Pobre, debió estar aburrida todo este tiempo - la rubia seguía tras la puerta del baño.
- No te imaginas... Sin querer el cristal de plata congeló todos los planetas de la galaxia y no nacieron nuevas semillas... Solo estaba esperando que...
Una rubia asombrada apareció frente a él alertándolo e interrumpiendo su historia.
- Qué dijiste? - sus ojos estaban más abiertos de lo normal.
- Pues que toda la galaxia se congeló tal vez para prevenir que Caos se refugiara en otro planeta - contestó aún haciendo girar la corona en sus manos. Parecía un niño.
- Pobre Sailor Galaxia, debió sentirse muy sola - Serenity cambió su semblante de asombro por uno de pesar - oye! Dame eso que no es para jugar! - le quitó la corona de las manos.
- Princesa, si vamos a reconstruir el palacio? - preguntó de repente.
- Si Darien, pero primero debemos llevar a los niños a la escuela, hablar con sus maestros y además debemos buscar las calificaciones de mis hermanos para que continúen sus estudios donde están.
- Mil años y mi princesa se convierte en la mujer más responsable del universo - dijo animado.
- Los milagros existen Darien Chiba... - le respondió antes de darle un beso en los labios a su esposo.
Los esposo llevaron a sus hijos al colegio. Tuvieron que lidiar con compañeros de clase que los ahogaban. Profesores exageradamente respetuosos y se vieron obligados a exigir un trato normal para los niños o tendrían que retirarlos y pagarles educación personalizada.
Después fueron a la preparatoria y pasó lo mismo. La gente los trataba con tanto respeto que rozaba lo molesto.
Llegaba el medio día cuando decidieron almorzar por fuera. Ok, fue una mala decisión. Dejaron el restaurante antes de ordenar y regresaron a su casa.
Todos intentaban retomar sus vidas y acomodarlas a lo que iba surgiendo. Los Tsukino se ofrecieron a ayudar con las cosas de la casa e incluso exigieron a su hija que para la cena, sus hermanos debían dejar los otros palacios para comer todos juntos. Los cuatro príncipes aceptaron con gusto.
En la tarde, los futuros reyes se perdieron del palacio para reconstruir con los cristales su refugio privado. Las Inners seguían enfadadas con sus galanes porque al parecer ellos le temían al compromiso. Pero aún así las amaban.
Sammy pasó casi todo el día en su habitación, maldiciéndose por haber bebido. Había decidido pedir la mano de su novia en un ambiente familiar, así que invitó a sus padres, a su hermana, su cuñado y sus hermanos adoptivos. Debía admitirlo, lo hacía más por buscar apoyo moral que por la excusa que encontró después de mucho pensarlo.
Eran las siete de la noche, y los Tsukino, las Outters, los reyes y los cuatro príncipes estaban camino a un elegante restaurante. Todos vestidos de gala y expectantes. Todos menos Endimion, quien le daba miradas significativas a su cuñado para infundirle valor.
Sentados en una sala privada. Cenaban todos alegres. Los cuatro príncipes contaban lo que la gente decía en los diferentes lugares, que debían acomodar sus horarios para poder cumplir con la exigencia de sus padres de cenar juntos. Además contaban que estaban buscando servidumbre y les preocupaba no tener guardianes, pero que Eliot se presentó ante cada uno, prometiéndoles ayudarles en ese sentido.
Habían llevado el postre a la gran mesa. Sammy se sentaba al lado de su padre y de Hotaru. Frente a él tenía a Haruka. Los demás se sentaban en las mismas posiciones que usaban en el palacio. Ya era algo instintivo. Endimion en la cabeza, a su derecha su esposa, seguida por sus hijos, pero esta vez por su madre, su padre, hermano y cuñada. A la izquierda de Endimion se sentaba Setsuna, seguida de Michiru, Haruka y Hotaru, pero esta vez, estaba era Esmeralda, seguida de Rubeus. En el otro cabezal, se sentaba Diamante, seguido por Zafiro.
Después del postre, Sammy ordenó dos botellas de Champagne para celebrar y todos miraron extrañados.
- Familia - el rubio se puso de pie - esta reunión no es solo para cenar... - sus manos empezaron a sudar. Miró de reojo a Endimion y este le ofreció una sonrisa alentadora - Haruka, Setsuna, Michiru... - las nombradas lo miraron atentas. Si bien Setsuna ya sabía lo que pasaría, intentó verse igual de sorprendida a las otras dos.
Hotaru estaba más extrañada aún. Miraba a su novio como si fuera un bicho raro. Sabía sobremanera el miedo que le tenía Sammy a Haruka y eso le preocupaba más aún.
- ... Quiero pedir formalmente la mano de Hotaru en matrimonio... - lo soltó casi atropellando las palabras.
Setsuna, los Tsukino, los reyes, Esmeralda, Diamante y Zafiro sonreían tiernamente. Rubeus contenía una risa. Michiru intentaba ocultar su sonrisa esperando la reacción de Haruka. Mientras Hotaru quedó petrificada ante las palabras de su novio.
- Hotaru... Linda... - Sammy la tomó de las manos incitando para que se pusiera de pie.
Sacó de su saco la caja de terciopelo y la abrió ante ella. Se arrodilló en el suelo y la miró a los ojos.
- ... Se que soy un simple mortal... Un hombre común y corriente, sin poderes, sin algo extraordinario para entregarte... - la pelinegra estaba por soltar un par de lágrimas traicioneras mientras el resto miraban atónitos. - ... Solo puedo ofrecerte mi corazón y un infinito amor... Aceptas ser la esposa de este simple hombre?.
Silencio. La sala privada del restaurante quedó en completo silencio. El rubio miraba a los ojos a su novia. Ella luchaba por no derramar sus lágrimas ante tan hermosa declaración. Haruka no sabía si estar enojada o feliz. Y el resto esperaban una respuesta.
Tomando las manos de su novio, Hotaru lo incitó a ponerse de pie. Sorprendiendo a todos se lanzó a él en un fuerte abrazo y un apasionado beso.
Todos aplaudieron, menos Haruka que miraba con recelo la fuerte demostración de amor. Después de un minuto. Hotaru soltó el beso pero siguió abrazada a su galante novio.
- Tomaré eso como un sí - dijo Sammy sonriendo y poniendo el anillo en el dedo correspondiente.
- Haber Tsukino... - Haruka rompió el tierno momento. Sammy la miró con terror - Les doy mi permiso con una condición - miró a la rubia de coletas - si este joven le hace daño a MI Hotaru, voy a hacer caso omiso de tu petición cabeza de bombón - finalizó mirando amenazante.
- No hará falta Haruka - Sammy le extendió su mano para estrecharla cortésmente y Haruka aceptó - La amo más que a mi propia vida... La haré feliz...
Todos brindaron con alegría deseando lo mejor a los novios.
Abandonaron después el restaurante. Sammy en su auto con Hotaru. Los reyes en el de Endimion. Haruka, Michitu y Setsuna en el deportivo amarillo de la Rubia. Los Tsukino en el nuevo auto de Kenji. Y los cuatro príncipes, se fueron automáticamente a cada uno de sus palacios.
- En el carro de los Tsukino -
- Hotaru es una buena niña - rompió el silencio Kenji.
- Si... Y Haruka se parece a ti... - dijo Ikuko tomando la mano que Kenji tenía en la palanca de cambios.
- Mamá...
- Ya... Pero me alegra por nuestro hijo. Se nos crecieron Kenji...
Ambos quedaron en silencio camino al palacio.
- En el carro de Haruka -
- Maldito Tsukino... - dijo la rubia golpeando el volante cuando se detuvo en una luz roja.
- Ya Haruka, algún día tenía que pasar - Michiru intentaba conciliar con ella.
- Sammy es un buen muchacho... Nos lo ha demostrado... Y la hará muy feliz - Setsuna decía sonriendo desde el asiento de atrás.
- Aún así...
- Deberías hacerle caso a Endimion y conseguirte un novio Haruka - Michiru ocultaba su risa intentando sonar casual.
- Michiru...
La luz verde se encendió y, como si la velocidad pudiera liberar su mente, aceleró haciendo chillar las llantas.
- En el auto de Sammy -
Un carro amarillo había acelerado tan fuerte que dejó una nube de humo delante de ellos.
- ya se le va a pasar - Dijo Hotaru tranquilamente - Gracias Sammy.
- Espero que se le pase pronto... - miró a su novia mientras pisaba el acelerador - Linda no debes agradecer...te mereces eso y mucho más...
- Te amo - la chica tomó la mano del joven por un segundo, y después volvió a poner sus manos juntas sobre sus piernas.
- Y yo a ti Preciosa - le guiñó un ojo y volvió su rostro al camino.
- Carro de Endimion -
- Tu nunca hiciste algo así Darien - la rubia miraba como el auto del lado salía disparado.
- no fue suficiente enfrentar a tu papá para decirle que estabas en embarazo y que nos casaríamos? - una sonrisa coqueta se dibujó en el rostro del pelinegro.
- Casi te mata... - rió la rubia - supongo que nunca fuimos una pareja común - dijo sobando la mejilla de su esposo mientras este miraba el camino.
- Princesa... Perdóname por no haber sido más expresivo hace años - le decía volteando a verla.
- El pasado ya pasó cariño... Me gusta como eres ahora - dejó de sobar su rostro y miró al camino.
- Te amo preciosa.
- Te amo Darien.
Al otro día la noticia motivó a los guardianes a hacer lo mismo. Y en la cena nocturna, cuatro hombres pedían matrimonio a sus amadas.
Todos sabían que no tendrían una vida normal, como la de los demás habitantes del planeta. Pero estaban de acuerdo en que amaban la vida que llevaban. Una vida rodeada de todos sus amigos. Llena de amor, alegrías y emociones. Esa era su vida "normal".
Aún así, todavía no habían asumido del todo el destino que les correspondía. Pronto se conocerían sus nuevas responsabilidades. Solo llevaban dos días despiertos después de mil años.
Espero les gustara este capítulo... Ya estoy trabajando en el siguiente... Y como adelanto, les cuento que tendrá un Pov de Endimion. Además, en los que siguen, llegarán embajadores de otros planetas a la tierra... Y quien quita, tal vez Haruka encuentre un hombre que la dome...
feliz semana!
