Yo se que no tengo excusa... Me tarde mucho en actualizar porque tube mucho trabajo esta semana... Pero por fin lo terminé...

Me quedan unos dos o ts capítulos para terminarlo... Pero ya estoy empezando un segundo fic basado en el lado débil de Darien... Solo eso adelanto...

espero disfruten este capítulo que tiene varias escenas cotidianas, que aún siendo una familia real, deben sortear...


Una llamada urgente de Diamante alertó a Sailor Neptune y a Artemis a mitad de la noche. Los dos estaban concentrados en una conversación estúpida, riéndose de las ocurrencias de Mina que tenía a su novio durmiendo en la alfombra de su habitación y sobre el pacto de las Inners para tratar igual a los cuatro guardianes hasta casarse.

- Hola... Quién hay de turno? - Diamante aparecía proyectado en una de las pantallas.

- Príncipe! - Neptune corrió a conectar la llamada - cómo está?

- Bien Michiru, gracias - dijo feliz de que alguien estuviera pendiente - podrías llamar a mi hermana, es urgente...

- Ya mismo - el gato salió en búsqueda de Luna... No estaba dispuesto a entrar a la habitación de sus soberanos, en cambio ella... Ella sí podía.

Minutos después, una gata negra revolvía las sábanas buscando los pies de sus amos.

- Qué pasó Luna? - un muy somnoliento Endimion se sentaba en la cama mirando el reloj de su mesa de noche - es media noche... Déjanos dormir...

- Diamante los necesita, levántate Darien - pasó su lengua por la planta del pie del pelinegro y este saltó al instante.

- Está bien... Ya vamos... - se sentó en la cama y miró a la gata - sales o quieres ver mi escultural cuerpo? - bromeó.

- Ya me voy, los espero en el sótano. - la gata desapareció por la terraza.

- Princesa... - Endimion le hablaba de cerca a su esposa antes de rozar sus labios suavemente - levántate Serena, Diamante nos necesita urgente - otro beso - Princesa... No me obligues a...

- Ya... Ya... No lo hagas Darien si no quieres verme de mal humor todo el día - la rubia hablaba mientras se revolvía entre las sábanas.

- Se que lo odias, pero es la única forma que hay para pararte de la cama antes de las seis - decía sonriendo mientras se vestía - Serena... Soy yendo por el baso... - si había algo que Serenity odiara era que le mojaran el rostro mientras dormía, de hecho fue así como Luna la enseñó a levantarse a las seis en punto.

- Ya estás vestido? - seguía sin abrir los ojos y dándole la espalda.

- Si princesa...- se sentó en la cama - Serena Tsukino de Chiba... Te levantas o vacío este baso de agua en tu hermosa carita - no tenía ningún baso, pero mientras estuviera hablando, bastaba con solo una amenaza.

La rubia se paró como si tuviera un resorte en la espalda, buscando el baso que se suponía tenía su amado esposo en la mano.

- Me la hiciste Darien! - ahora estaba molesta.

- Vístete princesa - le dio un beso en la frente y le entregó la corona que había quedado en el piso cuando se fueron a dormir... O fue cuando la desnudó?... E fin...

Tomó la corona y la puso en sus cabellos sueltos. Tomó la ropa que estaba regada por el cuarto y se vistió.

- Saldrás así? - el moreno le señaló sus cabellos sueltos.

- dijiste que te gustaba... - dijo ella sonriendo mientras se sentaba en el tocador.

- Me gusta, pero solo para mí - le dijo de forma coqueta abrazándola por la espalda mientras ella se peinaba con sus tradicionales ondangos.

- Que egoísta doctor... - le dijo con gracia mientras daba sus últimos toques al peinado.

Los dos llegaron tomados de la mano al sótano donde encontraron riendo a Artemis, Michiru y Diamante.

- En serio las chicas son tan crueles? - preguntaba el platinado.

- si nos levantaron a media noche para reírnos de unas Sailor locas que se quieren casar a como de lugar, me hubieran avisado para seguir haciéndome la dormida - decía la rubia acercándose a la pantalla.

- Hola Serena! - Diamante parecía estar de muy buen humor - ya hablé con mis hermanos... Nos esperan a los seis, en una hora en la sede de la ONU... No me preguntes para qué, pero dijeron que era urgente.

- Ok, comemos algo y estamos contigo - dijo Endimion - debemos llevar a la guardia?

- No lo creo, aunque sería bueno que vinieran con Vinus y Malachite en representación de los guerreros.

- Ok... Iré a despertarlos - Artemis desapareció por las escaleras.

- Rubeus y Esmeralda acaban de llegar... Falta Zafiro que casi no despierta. No ha podido acomodarse al horario el pobre - dijo Diamante cuando aparecieron detrás de él sus hermanos vistiendo sus atuendos de príncipes.

- en quince minutos estamos aaaaaaaag...llá - dijo la rubia bostezando.

En quince minutos exactos, los futuros reyes, Sailor Vinus y Malachite estaban al lado de Diamante, quien saltó del susto al ver a la rubia. Casi lo pilla hablandole de ella y sus amigas a sus hermanos.

- Estamos completos o Zafiro si pudo dormir? - preguntó Serenity de mal humor.

- Yo ya llegué Serena - el peliazul aparecía por el pasillo de la cocina con un fuerte cafe en la mano.

Media hora después, los cuatro príncipes, los dos soberanos y la pareja de guardianes entraban a la sala principal de la ONU. Los representantes de todos los países estaban reunidos en su espera. Un hombre formal les ofreció un puesto a cada uno en la mesa principal. En cada extremo de la mesa estaban parados los dos guardianes al mejor estilo de la guardia del Vaticano.

- Majestades - comenzó a hablar un delegado desde un atril, haciendo una pequeña reverencia.

Eso era raro, en la ONU les estaban reconociendo su condición. Serenity miró a su esposo. Ambos tenían la misma expresión de desconcierto. Algo extraño pasaba.

- ... Les hemos llamado porque, después de dos días deliberando, decidimos reestructurar el orden mundial hasta ahora instaurado. Nos dimos cuenta de su verdad. Aceptamos que ha defendido este planeta con su propia vida y que harían todo lo posible para mantener a salvo a toda la humanidad. Por eso el mundo entero acepta su posición como reyes y soberanos del Planeta Tierra.

- Pov de Darien -

Una de dos, o seguía dormido o había ocurrido un milagro. No estaba escuchando mal, eso sí era seguro. Acababan de decirnos que el mundo entero nos aceptaba como sus gobernantes? No es que no lo quisiera, pero si me sorprendía.

- Los gobiernos mundiales llegaron a un acuerdo que queremos exponerles y esperamos acepten - siguió hablando el hombre gordo que nos tenía confundidos a todos.

- "alguien dígame que seguí dormida y esto es un mal sueño... No quiero ser reina!"- Nos dijo mentalmente mi adorada Serena haciendo un berrinche.

- "Tranquila princesa..." - wow logré comunicarme telepáticamente. Serena había estado ayudándome pero no daba frutos - " ... Estoy contigo preciosa..."

- "Todos estamos contigo Serena" - genial! Mis cuatro cuñados también me escucharon... Definitivamente tenía que perfeccionar esto.

- Queremos saber si están dispuestos a velar por el bien del mundo... - el señor gordo nos siguió hablando así que dejamos nuestra charla mental - ... Los gobiernos mundiales ofrecen mantener un presidente o primer ministro en cada nación que facilite el trabajo de ustedes y que se reúnan periódicamente con cada príncipe según sus zonas. Además, las monarquías e imperios piden permanecer por tradición; por eso decidimos nombrar a la Señora Serenity con el título de Neo Reina, así, será la reina de reinas.

El recinto seguía en silencio. El hombre gordo continuaba sus explicaciones y yo solo podía ver la expresión de desconcierto que mi princesa tenía. Para ella era difícil aceptar todo eso. Para mí también, pero si yo no le demostraba fuerza, quién lo iba a hacer?,

- Majestades, queda a su potestad si eligen un primer ministro japonés que facilite su trabajo. Después de todo fue la única nación que entregó el poder y custodia social, económico, político y ambiental a ustedes. Por ser su país natal - eso sí me sorprendió - ahora... - hizo otra tonta reverencia. Teníamos que acostumbrarnos a eso - ... Solo queremos sabes si aceptan la propuesta de los gobiernos internacionales...

Los ojos del hombre estaban enfocados en nosotros. Buscaban una respuesta afirmativa, lo puedo asegurar. Así que tomé la mano de mi Serena entre la mía. La miré a los ojos y asentí queriendo infundirle valor.

Me puse de pie y la incité a hacerlo tambien. Caminamos juntos, tomados de la mano, hasta el atril, y después de aguantar otra venia pero esta vez por parte de todo el forum, me decidí a hablar.

- Por herencia, se supone que debía aceptar su propuesta - Serena me miraba con temor - pero si mi esposa y yo lo hacemos, no será por aprovecharnos de nuestra condición o nuestro pasado. Será porque amamos este planeta y hemos consagrado nuestras vidas a protegerlo y procurar que reine en él el amor - mire a Serena y sonreí. Ya se estaba relajando - y la justicia - volví mis ojos al público.

- Aceptamos, a partir de hoy, gobernar este planeta y velar por el bien de la humanidad - esa era mi Serena hablando?... Sí, si lo era, y me sonreía con confianza.

- entonces, permítanme... - ese hombre gordo ya me estaba cansando con tanta formalidad - entregarles a ustedes y a los príncipes, una muestra de su autoridad.

Una mujer delgada y bien vestida se acercó con una caja grande de terciopelo. Con temor la ofreció a nuestro maestro de ceremonias y este nos hizo entrega de dos anillos de oro con el símbolo de la Tierra impreso.

Los hermanos de Serena se acercaron y recibieron cuatro anillos en plata con el mismo grabado.

- Agradecemos que acepten esto y les deseamos grandes éxitos en su reinado - en verdad era necesaria tanta formalidad?

Después de soportar una reverencia más, partimos cada uno al palacio que os correspondía, con la promesa de cenar juntos en la noche, como mi suegra lo había exigido.

En Tokio, todos esperaban saber lo que había sucedido. Tras una larga conversación llena de detalles y miles de palabras de felicitaciones, logramos convencer a Andrew de encargarse del gobierno japonés.

Después de eso, todo se convirtió en un caos femenino. Cinco bodas en el calendario enloquecieron a las mujeres del palacio, así que para huir, mis guardianes, Sammy, Andrew y yo nos encerramos en la biblioteca.

- No puedo creer que esas mujeres se pusieran de acuerdo para obligarnos a pedirles matrimonio - Jedite estaba sirviendo tragos para todos y lamentando lo sucedido.

- Mi querido Jedite... A mi no me extraña para nada... Lo único bueno de todo esto es que los dejaron "libres" de todo preparativo - asenté de más la palabra libres.

- Majestad... Usted porqué no nos advirtió? - ahora era Malachite quien se sentía engañado.

- Primero, Mal... Estamos en reunión de amigos y preferiría dejar de escuchar el MAJESTAD por un rato... Y segundo, era divertido verlos discutir y huir de las chicas... - no podía mentirles.

- Ahora solo faltan tres Sailor por encontrar marido - Sammy hablaba mientras se negaba a recibir el trago que Jedite le ofreció.

- Dudo que Haruka lo logre - Andrew intervino.

- Haruka es una mujer hermosa, pero puede atemorizar a los hombres... O me equivoco Sammy? - no podía perder la posibilidad de reírme del miedo de Sammy.

Las puertas de la biblioteca se abrieron de repente, alertándonos a todos. Dos pequeños revoltosos entraron directo a mi con un par de hermosas sonrisas en sus rostros.

Tenía que admitirlo, si había algo en mi vida que estuviera a la par de mi amor por Serena, eran esos dos pequeños que nos interrumpían siempre y que alegraban nuestros días.

- Papá! Dari no quiere ayudarme ser mi modelo! - mi hija se veía preciosa cuando estaba enojada. Es tan parecida a Serena.

- Ya te dije que no me voy a dejar vestir de niña Rini! - respondía mi pequeño Darien igual de enojado a su hermana.

- Haber niños, qué sucede acá? - tenía que intervenir para que no pelearan.

- Papi... es que quiero hacer mi propio vestido para el reinado de la escuela... Y necesito alguien de mi estatura para medirlo - mi hija me estaba diciendo que quería hacer un vestido ella sola? Y diseñarlo sobre mi hijo? Eso tenía que ser un sueño.

- Ya le dije que Setsuna puede ayudarle pero ella no entiende papi.

- Rini, preciosa, permite que Setsuna te ayude con eso. No creo que sea buena idea vestir a tu hermano con tu vestido - Andrew siempre podía convencerla, esperaba que lo lograra.

- Pero... Yo... Queria... - y estalló a llorar.

Tomé a mi hija en brazos y a Dari de la mano, sacándolos de la mirada divertida de nuestros acompañantes.

- "Buena suerte con eso majestad" - hasta Malachite me molestaba mentalmente... Esperaba que pronto supieran en carne propia lo que era cuidar de los hijos.

Busqué a Setsuna por todo el palacio, y la encontré en su cuarto, trabajando sobre un maniquí.

- Disculpa Setsuna - le dije para llamar su atención.

- Majestad, principes.

- Queríamos pedirte un favor - entré y puse a Rini en el suelo mientras se limpiaba las lágrimas.

- Lo que usted diga Señor.

- Rini quiere hacer su propio vestido para el reinado de su escuela... Podrías ayudarle?

- Claro, yo me encargo de eso - Setsuna tomó de la mano a Rini y me guiñó el ojo... Algo sabía ella que yo no... - ven pequeña Dama, dime cómo lo quieres?

Listo, estaban trabajando, así que salí con Dari del lugar.

- Papi, yo de ti no estaría tranquilo - comenzó a hablar mi hijo mientras lo acompañaba a su habitación - ese vestido que quiere no es solo para ella... Nos invitaron a la familia real a ser los jueces del dichoso reina... Y ella quiere vestirnos a los tres... De rosa...

- que? - en verdad mi hija quería vestirnos de rosa? - espero que Setsuna nos salve de esto...

- Yo también... Me ayudas con mi tarea de inglés? - qué fácil era para los niños cambiar de tema.

- "Setsuna, que no sea rosa por favor" - intenté que le llegara el mensaje solo a ella, esporo que haya sido así - Claro campeón.

Dos horas después, tarea lista, Rini feliz y Serena buscándonos para comer. Nos dirigimos al enorme comedor. La cena, como siempre, estuvo deliciosa y llena de comentarios referentes a las bodas que se llevarían a cabo dos meses más tarde.

Dejamos a los niños en sus habitaciones listos para dormir y nos dirigimos a nuestra habitación. El día había sido bastante fuerte y no habíamos tenido tiempo de hablar mucho.

Mi Serena entró y se sentó en el tocador. Se quitó la corona y deshizo sus coletas. Se veía cansada y algo preocupada. Algo le pasaba.

- Qué te pasa princesa? - le dije mientras masajeaba sus hombros para ayudarle a destensionarse.

- No quería todo esto Darien... Solo quería que viviéramos como personas normales - me miraba a los ojos a través del espejo.

- Princesa... Yo también hubiera deseado eso... Pero nuestro destino fue escrito hace muchos años atrás... - no sabía qué más decirle para animarla.

- Supongo que es así... Pero qué de todo esto es por cariño y amor, y qué por el destino - una vez más estaba a punto de preguntarme si la amaba por ser Serena o por lo que fuimos milenios atrás.

- Princesa, las chicas te quieren por ser Serena... Igual yo... No tienes por qué dudar de eso - la incité para que volteara y se pusiera de pie - Sabes que yo te amo con todo mi ser - la abracé con fuerza y besé sus labios.

Esos labios que sabían a fresas, chocolate, vainilla... Sentí como me abrazaba, colgando sus brazos en mi cuello. No era un momento de pasión. Solo necesitaba sentir que en verdad la amaba y yo quería que ella lo supiera. En ese beso le transmití todo mi amor.

Esa noche cuidé su sueño hasta caer profundo después de la media noche. Ignoramos que tres estrellas fugaces cruzaron el cielo terrestre. Solo las sintieron Malachite y Mina que estaban encargados de monitorear los equipos durante la noche.

El sol ya se había levantado. Supongo que Unasuki ya había salido con los niños para el colegio porque no nos despertaron. Sin mencionar que mi otro tormento matutino no había irrumpido en la habitación.

Acaricié los cabellos dorados de Serena y me levanté por fin de la cama. Tenía razón, eran más de la diez. Cuando me dirigía al baño, Luna apreció sobre la cama. Estaba adormilada, seguramente había tenido turno de guardia nocturna.

- Darien, hay un asunto que deben arreglar tu y Serena... Creo que Andrew no puede con eso - dijo antes de bostezar fuertemente.

- Qué pasa?

- En la biblioteca hay tres personas que piden permiso para permanecer en el planeta. Dicen que los enviaron para agradecer y como embajadores... - luna se acomodaba en mi lugar de la cama mientras hablaba.

- Los Kou? - no creo que fuera alguien más

- Los mismos... Oye Darien, tu lado de la cama es mas confortable que el de Serena puedo dormir acá? - si la gata le estaba restando importancia a lo que sucedía, no debía preocuparme - y no tarden, el pobre Andrew está que no sabe qué hacer...

- Despierta a Serena mientras yo me ducho.

La ducha no duró mucho en realidad. Serena golpeaba la puerta fuertemente porque quería saludar a sus amigos.

- Darien! Quiero bañarme sal de ahí!

- Ya princesa, o quieres que luna se espante nuevamente?

- Eres un pervertido! - escucharla enojada era genial.

- Y así me amas princesa - le dije al salir con los pantalones lavanda ya puestos y sin camisa.

Le di un beso y la vi desaparecer tras la puerta por la que yo salí. Debía admitir que esos tres hombres... O Sailors... O lo que fueran, se habían convertido en personas importantes de su vida.

No temía nada. Sabía lo que Seya había hecho y sentido por mi princesa t. Pero también sabía que ella me amaba igual o más que yo a ella.

Organicé la habitación. Tendí la cama y acomodé a Luna sobre mi almohada. Ordené el tocador que Serena acostumbraba a dejar hecho un caos después de vestirse o antes de dormir. Tomé su corona y me senté en la cama a jugar con ella. Ese era mi deporte mientras la esperaba.

- Darien... Te molesta que estén acá? - preguntó saliendo del baño con su vestido puesto y sus largos cabellos sueltos.

- No princesa... Tendría que molestarme?

- No cariño...pero Seya... - me decía mientras se peinaba.

- Pero nada princesa, Seya te cuidó mientras yo no estuve y debo agradecerle... Nunca van a ser suficientes las palabras para darle las gracias - le respondí mientras le entregaba la corona - estás lista?

- Si amor - me dio un beso en los labios como no había sentido en años. Un beso tierno e inocente, como los que me daba cuando empezaba,os nuestra relación. Debo admitir que extrañaba algo de eso.

Salimos abrazados de la habitación y llegamos a la biblioteca donde, al vernos, Sailor Plut, Andrew, Artemis y los tres hermanos se pusieron de pie e inclinaron un poco sus cabezas.

- Majestades! - se habían puesto de acuerdo para actuar igual?

- Buenos días... Perdonen la demora, fue una larga noche - saludé con formalidad y nos dirigimos a la ventana detrás de la silla de cuero en la que estaba sentado Andrew y donde me sentaba normalmente yo.

- Chicos! - Serena soltó mi abrazo y corrió a abrazar a sus tres amigos al mismo tiempo.

- Hola Seren...nity... - Taiki y Yaten saludaron formalmente.

- Me alegra verte Bombón - Seya la miró se arriba abajo. Ok, eso si me molestó - los años te sientan bien... Y a tí también Dar... Endimion... - me saludó mientras pasaba su brazo por los hombros de MI princesa.

- Sean bienvenidos - contesté intentando ocultar mi molestia... Cosa que no pasó tan desapercibido por Andrew - qué los trae por acá? - me recosté en la ventana y esperaba que asumieran posiciones.

- Nos envió nuestra princesa después de concedernos una nueva misión, que si ustedes aceptan, estaremos dispuestos a cumplir - Taiki, el mayor de los tres comenzó a hablar.

- Misión? De qué hablan? - Sena se soltó de Seya y me abrazó por la cintura. Yo la abracé por los hombros y la acerqué a mí.

- Pues... Verás Bombón... Cuando congelaron a la Tierra, congelaron a toda la galaxia. Ya muchos planetas lo saben y empiezan a armar comitivas para venir a agradecer el expulsar a Caos y protegernos... Por eso, nuestra princesa nos envió antes de que otros vinieran para agradecer en nombre de nuestra alianza y ofrecernos como embajadores de nuestro planeta en el reino de Sailor Cosmos - el pelinegro pronunció el rango de mi esposa como si fuera un chiste. Para todos nosotros sería siempre Serena.

- Esperen, ósea que vivirán acá? - Artemis estaba realmente sorprendido.

- Si los reyes nos aceptan - Yaten le respondía - primero queremos dejar de ser mujeres al transformarnos y eso solo pueden hacerlo ellos, nombrándonos guerreros de la tierra... Bueno, solo Endimion tiene ese poder... Y queremos ayudar a mantener la paz en la galaxia, por eso aceptamos venir como embajadores.

Miré a mi princesa, ella estaba feliz de tener a sus amigos cerca. No tenía que decirlo, la conocía perfectamente.

- Sean bienvenidos a la Tierra entonces - dije volviendo la mirada a ellos - aceptamos la representación que vienen a ejercer por su planeta y esperamos que disfruten su estadía.

- Muchas gracias Darien - Seya se acercó a nosotros y extendió su mano para estrecharla con la mía. Yo accedí - y despreocúpate... Se mi puesto y que Serena y tu se aman... No puedes engañarme, sentiste temor por unos minutos - lo último lo dijo tan bajo que solo Serena y yo escuchamos. Era tan obvio que sentía temor por su presencia?

- Pueden usar el palacio de invitados Seya - Serena le hablaba con cariño - me alegra tenerlos de vuelta.

- Oye Darien, quieres explicarme lo de que se transforman en mujeres? - por fin escuché la voz de mi mejor amigo.

- Es un cuento largo - Seya se había sonrojado - en nuestro planeta somos mujeres, Sailor Scout como las chicas. Pero cuando vinimos a la Tierra nos camuflamos como hombres, teníamos sentimientos, sensaciones y deseos masculinos - miró a mi princesa - pero cuando nos transformábamos para luchar, volvíamos a nuestra forma real. Acá queremos seguir siendo los Star Lights y queremos comprometernos a la vez con la protección... Pero no queremos ser muejeres... Y este quien es y porque le contesto? - Seya me sorprende, en verdad era tan despistado?

- Seya, él es Andrew, un viejo amigo, sin poderes o algo por el estilo... Y es el nuevo Primer Ministro de Japón.

- Wow... Osea que vive acá?... A quienes más debemos acostumbrarnos? - la estrellita fugaz de pelo negro de verdad parecía un niño.

- En el palacio, señor Kou - Plut hablaba seriamente bajo la mirada intensa de Taiki... Soy consciente de que ella puede parecer alguien intimidante a ratos, pero era para tanto? - viven los padres de la reina y su hermano de sangre. Sus dos hijos, las ocho Sailor Scout que conocen. Cuatro pequeñas Sailor que están entrenando junto a tres guardianes, ellos son la guardia real de los príncipes. También viven acá la guardia del rey, una familia que nos ayuda manteniendo el palacio y el señor Primer Ministro con su esposa y hermana. Aunque a la hora de la cena, vienen todos los días los cuatro hermanos adoptivos de la Reina Serenity.

- Oigan... Si que tienen un ejército.

- Algo así Seya, pero intentamos permanecer como una enorme familia. Delante de nosotros no hay tanto formalismo - miré a Setsuna- o eso quisiéramos, pero fuera, debemos aparentar seriedad.

- Entendemos Endimion - Yaten me miró - sabemos que somos embajadores y no podemos ignorar su posición, así que discúlpennos si no podemos tratarlos muy informalmente.

- No se preocupen... Ahora, Plut, Artemis y Andrew, pueden dejarnos solos? Queremos acceder a la petición de los invitados - Serena hablaba nuevamente formalmente, como la Reina.

- Como ordene Majestad - Setsuna inclinó su rostro antes de decir unas últimas palabras.

- Recuerden que el almuerzo es a la una y media, cuando llegan los príncipes del colegio - le hablaba a los tres Kou - bienvenidos - y salió en compañía de mi amigo y el gato blanco.

- Wow... Nunca pensé encontrarme algo así - Seya miraba atónito nuestras vestiduras y al parecer, pensaba en lo que había pasado.

- Nosotros tampoco - le respondí con cordialidad - ahora, pueden ponerse de rodillas frente a mí?

- Como ordene majestad - no se burlaban, lo decían los tres con un inmenso respeto.

Hice aparecer ante mi mano derecha el cristal dorado. Con la mano derecha tomé la mano de mi princesa y empecé a seguir las palabras que mi cristal me dictaba mentalmente.

- Por el poder que este cristal me concede y con el permiso que la Tierra les otorga, yo, el Rey Endimion, los declaro, a partir de hoy, como guerreros protectores de este planeta.

Una luz empezó a envolver a los tres guerreros.

- Aceptan cuidar al Planeta Tierra y a sus habitantes con su propia vida?

- Aceptamos! - respondieron los tres al tiempo.

- entonces, a partir de hoy tienen el poder de proteger a todo ser vivo sobre este suelo.

De la nada, sus micrófonos de transformación se convirtieron en claveles. El se Seya, rojo. El de Taiki, amarillo. Y el de Yaten, blanco. Se posaron sobre ellos y los envolvieron en armaduras similares a las de mis guardianes pero todas grises, con visos de los colores de sus flores.

Un par de minutos después, la luz desapareció. Ellos volvieron a ser los Kou y Serena me miraba con un inmenso amor reflejado en sus ojos.

- Gracias Majestad - Taiki rompió el silencio - ahora, mis hermanos y yo iremos a conocer el palacio que nos ofreció su reina - hizo una reverencia y se dirigió a la puerta, seguido por sus hermanos.

Una vez solos, Serena se colgó de mi cuello sorprendiéndome.

- Gracias Darien - me besó una vez más.

- No tienes que agradecer nada Princesa... Ya te dije que estoy agradecido con ellos. Digamos que es una forma de pagar el favor.

- Aún así... Gracias - dijo antes de besarme otra vez a lo que no pude resistirme.

Me senté en la silla, la puse sobre mis piernas, la abracé pegándola a mí y me dejé llevar por un beso apasionado que llenaba de calor nuestros cuerpos.

- Fin de Pov de Darien -

En la estancia del segundo piso, Michiru practicaba y Haruka la miraba analizando las notas que salían del violín.

Los Kou se dirigían a las escaleras y Seya se detuvo a ver el espectáculo.

- Valla valla... Y hacen su entrada las estrellas fugaces... - Haruka hablaba con resentimiento.

- También nos alegramos de verte Tenou - Seya le respondía de la misma forma - te sienta bien esa pinta...

Después de irse a vivir al palacio, Haruka había cambiado un poco. Seguía con su estilo masculino, pero debajo de las chaquetas usaba camisas más ceñidas al cuerpo. Su cabello estaba ligeramente más largo y bien peinado. Y lo que sorprendió a muchos, se maquillaba un poco.

Sin mencionar, que después de despertar, había empezado a usar tacones para cumplir la promesa de buscar un novio. Nadie decía nada. Solo la dejaban asimilar sus cambios y se acostumbraban a verlos.

- Que observadora la Estrellita esta... - puso sus ojos en blanco - yo si acepto lo que soy...

- Mas respeto Tenou, ya somos completamente hombres - le dijo Seya algo enojado, bajo la mirada divertida de sus hermanos y Muchiru.

- Permíteme dudarlo.

- Cuando quieras te lo demuestro... muñeca... - se acercó a ella, tomó su mentón y acercó sus rostros hasta solo centímetros.

- Cuídate Estrellita... - le dijo tomándolo por el cuello de la camisa.

- Haruka! No maltrates a los nuevos embajadores del planeta del fuego - Setsuna apareció sobresaltando a todos.

- Vamos Seya, tenemos que instalarnos - Yaten haló a su hermano para sacarlo de ahí.

En la biblioteca, un encuentro que aumentaba el calor del ambiente fue interrumpido por una muy entusiasmada Mina, quien encontró el saco lavanda del rey en el suelo, la corona de la reina sobre el escritorio y a la soberana con su vestido subido hasta sus gluteos, sentada abrazada a su esposo y abriéndole la camisa

- Oigan, en la luna tienen un palacio sin personas - dijo cerrando fuertemente la puerta de la biblioteca.

- Dime que es mentira princesa - le susurró el pelinegro a su esposa antes de mirar a su intrusa.

- Hola Mina... - Serenity se puso de pie y acomodó su ropa y cabello. Tomó su corona y se la puso.

- En serio... Ustedes esperan que sus hijos los encuentren así en algún momento... - la rubia se sentó al otro lado del escritorio con una enorme carpeta de bocetos en las manos - quiero que veas nuestros vestidos... Setsuna me los acaba de entregar...

- Bueno... Yo las dejo solas... - Endimion se levantó, tomó su saco y se dirigió a la puerta - iré por los niños hoy princesa... Te espero?

- Si amor... - una vez dicho, el pelinegro salió dejando a las dos rubias solas.

- Serena! Mira los vestidos, solo debe estar andando por la casa - le llamó la atención para que la mirara - a todas... Ustedes no han desayunado, te traigo algo?

- La verdad si tengo hambre... - sonrió con dulzura - "cariño, traes el desayuno para los dos?" - le dijo mentalmente a su esposo.

El día pasó sin mayos sobresaltos. Los nuevos inquilinos se adaptaron con extrema facilidad, exceptuando a Haruka y Seya que se provocaban mutuamente.

En la Tierra, dos semanas después, todo tomaba forma, las naciones presentaban sus respetos a cada uno de los príncipes y los reyes. Pero muy pronto, el gran temor de Serenity se haría realidad.

Aún tenía un cargo por asumir y al que se negaba rotundamente...


Espero les haya gustado... Que tengan feliz fin de semana...