He llegado al final de esta historia... Me encantó escribirla... Espero disfruten este último capítulo y esperen con ansias el Epílogo que tiene una última sorpresa.. Además que publicaré el primer capítulo de mi segundo fic.
Gracias por su apoyo y palabras de aliento.
Los meses han pasado. Cinco hermosas novias estaban listas para salir al patio traseros donde todo estaba preparado para unir sus vidas a las de sus amados.
Serenity las acompañaba mientras las chicas se calmaban. Endimion por su parte, acompañaba a sus guardianes en el altar construído.
Los invitados estaban ansiosos. Setsuna, en compañía de Taiki, entraron al palacio para anunciar que el momento había llegado.
- Oye Setsuna, y cuando amarrarás a la estrellita? - Mina con sus comentarios hizo sonrojar a los dos implicados.
Era verdad que en ese tiempo, Taiki compartía mucho tiempo con la Sailor del tiempo y se les había visto sonrojados en más de una vez. Además, Michiru pasaba larga horas componiendo canciones con Yaten. A ellos ya los habían visto coqueteando en un par de veces, pero nadie se atrevía a interrumpir.
En cambio, Seya y Haruka cada vez peleaban más. Una semana antes, Haruka le había pegado un puñetazo en la cara a Seya por haber hecho un comentario acerca del vestido que usaría en la boda y que nadie conocía.
- Otro díahablaremos eso Mina, ahora chicas, nos retiramos - Serenity empujó a Setsuna y Taiki fuera - disfruten su día chicas! - y así dejó a las cuatro novias y se sentó en la silla dispuesta para ella.
La boda fue hermosa y la fiesta estuvo invadida por periodistas y políticos de diferentes lugares. Era el evento del año y le sirvió a la reina para disimular su preocupación.
Cuando todo hubo terminado, ya en su habitación y recostada en la terraza, Serenity miraba el cielo.
La figura de su esposo apareció a su lado con algo en la mano.
- Princesa... Porqué no me habías dicho nada? - le dijo mirando el horizonte.
- O quiero asumir ese poder, pero ya no puedo esconderlo más - miró por fin a su esposo - no se qué se viene y le tengo miedo...
- Serena, lo haz hecho excelente hasta ahora... - entregó a su esposa el báculo que sostenía en la mano - y yo estoy contigo.
- Darien... Te das cuenta que aceptando esto - miró el bastón que demostraba su estatus de Sailor Cosmos - puedo destruir el universo entero?... Lo tengo en mis manos...
- Princesa - la abrazó y besó sus cabellos - se que serás una muy buena gobernante... Además... - acercó sus labios al oído de su esposa y terminó con un susurro coqueto - extraño esa faldita.
sin mover un dedo o decir una palabra, Serenity cambió su vestido de reina por el traje de Sailor Scout que tanto temía. Endimion sintió el cambio pero siguió con su abrazo.
- Sabías que mientras estoy así puedo escuchar cada voz en el universo? - dijo la rubia soltándose de su esposo.
- de la misma forma que escucho yo a los habitantes de la Tierra princesa... - miró a su esposa y le sostuvo una mano en alto para hacerla girar sobre si misma - Aún te ves preciosa como Sailor Scout - la acercó y besó sus labios.
Haciendo uso de su control, Serenity rompió el beso y siguió hablando.
- Hay algo que debo decirte Darien - sonó algo más seria de lo normal.
- Qué sucede preciosa? - se preocupó por sus palabras.
- Pronto tendremos un Tokio lleno de extraterrestres - comenzó mirando nuevamente alas luces de la ciudad - enviarán embajadores de todo el universo para rendir respeto, fidelidad y a fomentar una alianza con la guardiana más fuerte...
- Algún día tenía que suceder princesa - le dijo abrazándola por la espalda y haciendo aparecer una rosa roja en su mano y ofreciéndola a su amada - lo sabías desde que transformaste a Galaxia.
- Gracias Darien - se limitó a decir mientras olía la rosa - Sabias que me encantan tus rosas? Tienen un olor tan peculiar...
- Si tu lo dices princesa - hizo aparecer una lluvia de pétalos sobre ellos. Sabía que eso relajaba un poco a su esposa - Serena...
- Dime - la rubia se volteó para encontrarse con los ojos azules que la hacían perderse del mundo.
- Me da curiosidad algo... - tomó de nuevo el báculo de su esposa e hizo aparecer su cristal dorado - préstame tu cristal princesa...
Ella lo hizo, los dos cristales flotaron sobre el báculo haciendo aparecer, un nuevo sello en él. La estrella principal en la parte superior ahora estaba sobre un símbolo de una media luna y del Planeta Tierra.
- Gracias Darien - dijo por fin cuando regresaron los cristales a sus dueños - ahora no podré esconderlo... - finalmente le sacó la lengua como cuando era joven.
- Ya sabías que debías hacerlo, verdad? - le dijo él sonriendo inocentemente.
- Hay momentos en los que odio que nuestros pensamientos estén sincronizados... Eres un engreído Darien... - iba a entrar al cuarto pero fue detenida por el pelinegro que la atrajo hacia él.
- Yo también te amo cabeza de chorlito... Pero era la única forma para ayudarte a llevar esa carga... Lo siento - puso cara de yo no fui.
- Esa cara funciona cuando nuestro hijo no quiere comer zanahorias, pero no contigo doctor Chiba.
- Serena... Vámonos... - no dijo nada más.
- No podemos hacer eso Darien.
- Acá estarán bien, solo por una semana... Quiero que te relajes y dejes de pensar en tus cargas - tomó su rostro con ambas manos y mirándola a los ojos concluyó con una enorme sonrisa - y no aceptaré un no por respuesta Serena Tsukino.
Un segundo después, ambos estaban en hall del hotel donde pasaron quince días en su primer escape.
- Darien! No dejamos ninguna nota! - dijo alarmada cuando vio que a su alrededor cambió.
- Eso se soluciona fácil - sacó un celular de su bolsillo - Hola Setsuna, perdona si te molesto...
- No se preocupe Majestad - respondió la peliverde al otro lado.
- Sabes lo que tienes que hacer? - hablaba mirando la cara de desaprobación de Serenity.
- Si majestad, ya mismo hablo con Andrew y Diamante para que los criban por una semana... Pero no pueden tardar más... Pronto la reina debe asumir...
- Lo sabemos Setsuna - la cortó antes de que terminara - estaremos allá en una semana... O antes si algo ocurre, con el poder de Serena no necesitamos estar en contacto...así que apagaré el celular.
- Lo se Majestad... Que tengan buen viaje... Y cuídese o la reina se enfadará con usted... - terminó conteniendo la risa, pues sabía lo que pasaría después.
Colgó el celular, tomó la mano de su esposa y se dirigió a la recepción.
- Buenas noches, está el señor Yu? - preguntó formalmente.
- U... Un... Un momento Majestad... - respondió la joven inclinando su cabeza algo nerviosa.
Dos minutos después, el gerente del hotel apareció con una fuerte expresión de sorpresa.
- Majestad! - dijo inclinándose ante la pareja - me complace tenerlos de nuevo acá. Perdonen si en su estadía anterior no los atendimos como merecían.
- Señor Yu, dígame por mi apellido original si desea, no estamos en visita formal, solo queremos pasar unos días alejados de todos y me pareció buena idea regresar a este sitio.
- Está bien señor Chiba... Señora, déjeme decirle que se ve usted hermosa - miró el traje de Sailor Scout.
- Oh... Discúlpeme Señor Yu - cambió por su vestido de reina - supongo que una vez más debemos comprar ropa Darien - miró a su esposo con una sonrisa.
- Si lo desean, puedo conseguirles algo casual en la tienda del hotel y mañana pueden buscar algo de su gusto - sonrió el señor Yu a los dos reyes que tenía en frente.
- lo agradeceríamos - dijo el pelinegro respondiendo con otra sonrisa y sacando su antifaz blanco.
- Querrán la suite presidencial? - preguntó el hombre que no cabía de la dicha al tener a esa personas en su hotel y poderlos tratar de forma tan informal.
- No... Quisiéramos la matrimonial - miró a la rubia que sonreía al hombre.
Diez minutos después un joven los había dejado en la habitación prometiendo regresar pronto con la ropa casual.
- relájate princesa... - le dijo tomando el báculo y poniéndolo contra una pared - disfruta de las vacaciones - tomó sus dos manos y la miró a los ojos.
- Darien... Te había dicho que la próxima con los n...
- Serena por favor... - la interrumpió haciendo un puchero - es solo una semana para los dos...
- no crees que nos reconocerán?... No tendremos mucha tranquilidad - le dijo la rubia soltándose y sentándose en la cama.
- puedes peinarte con una cola, yo me quito el antifaz... Y...
- Darien, mi corona no desaparece de mi cabeza... Solo para dormir y debo tenerla cerca...
- La metemos en una cartera? - le dijo inocentemente.
- Haz pensado en todo Darien Chiba...
- Serena, no te pongas como Luna y solo disfruta...
La puerta sonó y la voz del señor Yu se acuchó.
- Señores Chiba, acá les traigo algo de ropa.
- Gracias señor Yu - Endimion abrió la puerta y recibió las bolsas.
- No hay de qué señor Chiba. Que disfruten su estadía - se despidió y se alejó por el pasillo.
- mira princesa - dijo el pelinegro mostrándole un hermoso vestido blanco con flores rosadas. No era muy largo y tenía unas cintas rosas que hacían la labor de tirantes.
- Es hermoso! - su semblante de preocupación cambió inmediatamente por una expresión de alegría - dámelo!- tomó el vestido y desapareció por la puerta del baño dejando Endimion riéndose ante la actitud infantil que hace años no veía en ella.
- "por eso te amo Serena" - le dijo mentalmente. Por fin había aprendido a controlar la telepatía completamente.
- Como me queda? - abrió la puerta de baño dando una vueltica.
Su cabello atado en una cola alta de caballo. La corona en ña mano. El vestido la hacía ver algo tierna, pero con sus curvas bien definidas y con su pecho resaltando en el escote recto.
- Te ves hermosa princesa - se levantó de la cama y se acercó a ella cargándola y dando vueltas - y así te quería ver... Feliz!
- Te amo Darien - dijo cuando la dejó nuevamente en el piso.
- Y yo a ti princesa... Pero, es mi turno - tomó la bolsa y desapareció por la misma puerta.
Dos minutos después salió con unos jeans azul oscuro y una camisa de abotonar blanca, con mangas largas y por fuera del pantalón. Los tres primeros botones estaban sueltos, haciéndolo ver como el hombre más sexi del universo.
- Déjeme decirle doctor... Que, aunque me gusta su atuendo habitual, así se ve realmente bien - se acercó a él abrazándolo por la cintura y empinando sus pies para besarlo.
El beso al inicio fue tierno y cargado de amor, pero con los segundos, Endimion lo convirtió en un beso apasionado. Rozaba la espalda de su esposa y la pegaba cada vez más a él.
Sus lenguas jugueteaban dentro de sus bocas y sus manos tomaban vida propia. Después de mucho tiempo, se olvidaban de quienes eran y volvía a ser los dos amantes, las dos almas que se complementaban con una perfección única.
No se dieron cuenta del momento en que la camisa blanca y el vestido desaparecieron de sus cuerpos. Sin dejar de besar a la diosa rubia que tenía entre sus brazos, la condujo hasta la cama, depositándola suavemente y ubicándose encima de ella.
La manos masculinas viajaban por el hermoso campo blanco, deteniéndose en las dos cumbres abultadas que sobresalían en el pecho de su amada, haciéndola gemir involuntariamente.
Esos gemidos lo enloquecían, así que dejó los deliciosos labios que saboreaba y tomó con los suyos uno de los senos de la mujer que estaba perdida en un mar de sensaciones. Corrientes eléctricas recorrían el cuerpo de ambos. Entre las caricias, los besos y los gemidos.
Esa noche la luna estaba en su faceta más hermosa. Tan redonda y brillante que no era necesario tener alguna luz prendida.
Los últimos estorbos desaparecieron de sus cuerpos, permitiéndoles ser uno una vez más.
La pasión, el amor y el sentimiento de libertad por haberse escapado de todo, los consumían. La danza que tenían los dos cuerpos sobre la cama se iba acelerando hasta el punto en que se escucharon sus nombres con un extenso jadeo y terminaron cansados y abrazados el uno al otro.
- Gracias Darien... Necesitaba esto... - dijo la rubia dibujando círculos sobre el pecho desnudo de su esposo.
- No tienes que agradecer nada princesa... Lo hice por ti... - le dio un beso en los cabellos y quedaron dormidos casi al instante.
La mañana se levantó, descubriendo a los dos esposo desnudos y cubiertos con una sábana blanca. Con una enorme sonrisa, Endimion sobaba el brazo de su esposa que dormía cómodamente sobre su pecho.
- Buenos días amor - dijo la rubia dándole un beso en el pecho a su esposo y haciendo que este se estremeciera.
- Buenos días princesa - besó sus cabellos y la incitó para que se acercara más a él.
Ambos estaban felices y completos. La semana la pasaron entre programas románticos, casuales, salidas a caminar y noches desbordantes de pasión. Ni llamadas a teléfonos, si mentales. Nada los interrumpió y ya estaban listos para partir.
Vestidos informalmente, con el báculo en la mano de Serenity que vestía un hermoso vestido a sus rodillas, color azul eléctrico y con algunos detalles en blanco y su cabello en una cola alta. Endimion lucía un pantalón negro e informal, una camisa de botones y manga larga, color gris claro. En la cartera de la reina estaba su corona y en el bolsillo del rey estaba el antifaz.
El señor Yu los esperaba en el hall con una sonrisa.
- Debemos irnos señor Yu - dijo Serenity tomando las manos del gerente e seña de agradecimiento.
- Señores Chiba, siempre será un honor tenerlos acá - decía el hombre mirando a Endimion - tendrán a la orden siempre su habitación.
- Gracias, seguramente vendremos de vez en cuando - Endmion le tendió su mano y el hombre la estrechó amablemente.
- Usted también será bien recibido si desea visitar nuestro palacio en Tokio - dijo la rubia abrazando a su esposo por la cintura.
- Gracias señora Serena - terminó con una sonrisa - que estén bien.
Tras esto, los dos desaparecieron del hall y aparecieron en la mitad de la sala de monitoreo del palacio, sorprendiendo a Diamante que los estaba reemplazando y a las tres Sailors que permanecían en casa, porque las demás estaban de luna de miel.
- Quieren avisar antes de aparecer así de la nada? - dijo Michiru quien se asustó más de lo debido.
- También los extrañamos - Endimion sonreía con alegría.
- Hola Serena - Diamante abrazó a su hermana - te queda lindo el peinado.
- Gracias Diamante - dijo sonrojándose - cómo están las cosas por acá?
- Majestad - Setsuna se ponía en pie y hacia una reverencia - Galaxia nos informó ayer que aproximadamente 20 energías diferentes se acercan a la tierra, pero que no debemos preocuparnos. Deberían estar haciendo contacto en un día.
- Gracias Set... - contestó Serenity dejando su báculo recostado en una pared y sentándose al lado de Diamante en el sofá.
- Cabeza de bombón... Eso es lo que creo que es...? - dijo Haruka señalando el largo bastón.
- Si... Ya no logro hacerlo desaparecer... Y para mantener esta ropa, tengo que tener la corona cerca - sacó la corona de su cartera - estoy obligada...
- Princesa...
- Ya lo se Darien... Perdón... Debo asumir lo que soy...
Se puso la corona y su vestido de reina apareció al instante, de la misma forma que sucedió con el traje de su esposo.
El día pasó tranquilamente para las Sailor solteras, los Kou y los Chiba. Incluso la noche pasó sin rastro de los enviados desde diferentes rincones del universo.
El sol brillaba con intensidad. Eran las seis de la mañana y en Tokio parecía que fueran las diez.
Una rubia ya terminaba de vestirse y peinarse en su tocador mientras su esposo apenas abría los ojos.
- Buenos días princesa - dijo el moreno desde su cama.
- Buenos días amor... - dijo volteando su rostro para regalarle una enorme sonrisa - deberías levantarte ya para que acompañes a Unazuki a llevar los niños al colegio... Yo tendré que atender ciertos asuntos que no tardan en decirme que ya me esperan en el hall.
- Estarás bien si no te acompaño? - preguntó el pelinegro mientras se sentaba en la cama - segura quieres que lleve a los niños?
- Si cariño, además, los primeros han llegado...
- Serena... Darien! - una gata negra saltó sobre la cama - los esperan urgentemente en la sala de trono... Tenemos visita.
- Gracias Luna, ya bajo... - la rubia tomó el báculo, se transformó en Sailor Cosmos y salió de la habitación dejando a su esposo y consejera con un simple "ahora hablamos".
- Como sabía que...
- Lo sabe hace una semana Luna... Los poderes de Sailor Cosmos se despertaron en ella hace meses y puede sentir cada pensamiento en el universo. - la interrumpió el rey mientras se ponía un pantalón y se dirigía al baño - puedes dormir en mi lado si quieres.
- Mi Serena ha crecido mucho Darien... - dijo la gata mientras se acomodaba para dormir un poco mas.
- Nuestra Serena es ahora una gran mujer Luna... Una espectacular mujer...
Y con esas palabras, la gata se quedó dormida y el pelinegro se alistó.
Al mismo tiempo, en la sala del trono, Setsuna acompañaba a un grupo de cuatro Sailor Scouts que habían sido sanadas por Sailor Moon en su última batalla.
A la sala entró la gran Sailor Cosmos con una sonrisa. Su presencia era poderosa, pero a la vez confiable. Inspiraba temor y respeto, pero al mismo tiempo, serenidad, amor y justicia.
Las cuatro Sailor visitantes y Sailor Plut se inclinaron ante la presencia de la rubia. Ella caminó hasta su silla. Aún de pie las miró, les sonrió y por fin les habló.
- Bienvenidas a la Tierra Sailor Iron Mouse, Aluminum Siren, Lead Crow y Tin Nyanko - al terminar el saludo se sentó y sus acompañantes se levantaron.
- Sailor Cosmos, Majestad - saludaron las cuatro.
- Me alegra verles de nuevo... - su tono de voz era dulce pero serio. La diplomacia le iba muy bien - Entiendo a qué vienen y acepto su ofrecimiento... - Miró a Sailor Plut - Plut, necesito que me ayudes a conseguir un complejo de unas veinte casas aproximadamente para hospedar a los embajadores del universo que llegarán hoy. Mientras eso pasa - vuelve a mirar a las cuatro Sailor - pueden permanecer en el palacio...
- Mamiiiiiii... - dos pequeños remolinos entraron corriendo directo a su madre y sorprendiendo a las visitantes que miraban extrañadas - ya nos vamos - dijeron al estar frente a su madre.
- Perdona Serena pero no pude detenerlos - Endimion entraba al lugar seguido de Unazuki - Buenos días Sailors y sean bienvenidas a nuestro hogar - les decía mientras caminaba para llegar al lado de su esposa.
- No te preocupes amor - le dio un beso en los labios para después arrodillarse y estar a la altura de sus hijos - pórtense bien - los besó, luego dio otro beso a su esposo y esperó. Que salieran de la habitación bajo una risa contenida de Sailor Plut.
- Disculpen, mis hijos pueden ser algo traviesos - dijo con una sonrisa a sus invitadas - Plut, dile a la señora Rin que les enseñe el castillo y las lleve a la mesa para desayunar con nosotros. Después encárgate de todo para la reunión de esta noche.
- Como ordene Majestad - Sonrió Plut para luego mirar a las cuatro Sailor - chicas, pueden seguirme.
El día pasó entre visita y visita. Llegadas las seis de la tarde, el palacio, aún sin más de la mitad de la guardia Real por sus lunas de miel, y ahora con los reyes, los herederos y los cuatro príncipes ocupando toda la sala del trono, se llenó el lugar con veinte personas de diferentes planetas. Entre esos, otras tres caras conocidas, Fiore, Allan y Anne.
La reunión iba a comenzar cuando en el centro del recinto apareció Sailor Galaxia, quien con una sonrisa se ubicó al lado derecho de Sailor Cosmos.
- Buenas noches y perdonen la demora, quería estar acá para darles la bienvenida a nuestra galaxia pero mi trabajo me lo impedía - decía despreocupada mirando a los invitados - No me iban a dejar fuera de esto Serena o si? - agregó bromeándole a la rubia que se puso de pie y la abrazó.
- Ahora sí. Que comience esta reunión - el tono de Serenity era autoritario, fuerte y dulce al tiempo - espero que en orden de arribo a la Tierra, cada representante exponga su motivo y ofrecimiento. Ustedes primero Taiki - agregó invitando al mayor de los Kou a ponerse en pie.
- Majestad y gran Sailor Cosmos - empezó tímidamente. Era un poco incómodo hablarle tan excesivamente formal a su amiga - nosotros tres, como enviados del planeta del Fuego, venimos en representación de nuestra princesa para forjar una alianza que nos permita luchar juntos por la paz de nuestros planeta. Además, venimos a ofrecer nuestra completa obediencia a la soberana del universo - Terminó de hablare hizo una reverencia.
Y así siguieron en orden. Cada Sailor y cada guerrero presentó, con palabras más, palabras menos, la misma posición. El universo entero se postraba ante los pies de la heredera del trono lunar. De quien fuera la princesa de la luna un milenio atrás. De quien gobernaba la Tierra y de quien poseía el poder más grande del universo.
Consternada aún, miró a su esposo, encontrando en él una sonrisa de apoyo. Tomó su báculo y se puso de pie para comenzar a hablar con voz solemne.
- Entiendo y acepto todos sus respetos y alianzas, pero no me conformo con esto - todos se asombraron ante las palabras - quiero que esa alianza que ofrecen con la Tierra y conmigo, sea entre ustedes también. Que entre todos los planetas del universo se forje una alianza que permita que juntos velemos por el amor, la paz y la justicia universal. Mis 19 guerreros, que de antemano disculpo por estar disfrutando de su luna de miel, mis hermanos - los señaló - y mi familia - miró a su esposo y a sus dos hijos - estamos dispuestos a dar nuestra vida por cuidar de cualquier planeta en el que haya vida... Están ustedes dispuestos a hacer lo mismo?
Un coro de voces se elevó con un fuerte "si, estamos dispuestos".
- Siendo así, que quede un lazo invisible entre todos nosotros - elevó el báculo y en las manos de cada personas se marcó un símbolo plagado de estrellas que desapareció con los segundos - esa marca seguirá en ustedes y sus herederos de por vida, demostrando que estuvieron de acuerdo con velar por la paz universal - giró su mirada a las tres outters que escoltaban la entrada - Uranus, Neptune, Plut, quieren llevar a nuestros embajadores al complejo residencial preparado para ellos?
- Como ordene majestad - respondieron en coro.
- Y ustedes - miraba a las 25 personas presentes - sean bienvenidos a nuestro planeta - sonrió y finalmente asumió la apariencia de la Neo Reina Serenity.
Los invitados comenzaron a salir, quedando uno solo reunido con Endimion en la biblioteca.
- Me alegra verte de nuevo Darien - decía Fiore sentándose en el sofá que Endimion le había ofrecido - ha pasado mucho tiempo.
- A mí también me alegra verte... No pensé que volveríamos a encontrarnos - decía mientras se sacaba el saco, abría un poco su camisa y retiraba el antifaz.
- Es bueno verlos tan bien. Serena está hermosa y sus hijos son maravillosos - el viejo amigo aún estaba algo prevenido por lo que había sucedido años atrás.
- Gracias, Serena es una gran mujer y la tengo a mi lado gracias a ti - le sonrió para infundirle confianza.
- Discúlpame por...
- El pasado, pasado es Fiore, ahora lo que sucedió ya no importa.
- Si tú lo dices...
Toc, toc, toc. La puerta interrumpió la conversación.
- Cariño, puedo entrar? - Serenity estaba al otro lado.
- Claro princesa - contestó con alegría el pelinegro.
La rubia entró a la biblioteca y caminó directo a su esposo sentándose en sus piernas y sonrió a Fiore.
- Fiore, si deseas, el palacio de los Kou tiene habitaciones disponibles y podrás estar más cerca de nosotros - le dijo entusiasmada - se que es un gran amigo de Darien y es bueno que estén juntos.
- Gracias Majestad - respondió formalmente y algo avergonzado.
- Somos amigos Fiore, no me trates tan formalmente - la rubia seguía hablando como cuando era joven.
- Gracias Serena - su esposo la besó con amor.
- Te espero en el cuarto Darien, iré a hacer dormir a los niños, solo quería decirles eso - se levantó, besó a su esposo, puso su mano en el hombro de Fiore y salió con un alegre - Y bienvenido a la familia Fiore.
- En verdad es una chica maravillosa... - dijo Fiore sonriendo al verla salir.
- Es perfecta... - respondió Endimion mirando con adoración a la puerta por la que había salido su esposa - es simplemente perfecta y amo nuestra vida juntos...
Fin...
Antes de terminar esta semana publicaré el epílogo y mi nuevo fic para que estén pendientes... Espero que hayan disfrutado este capítulo y el final que le di a la historia.
