Kuroshitsuji y sus hermosos personajes no me pertenecen (TTnTT) le pertenecen a su gran autora Yana Toboso, yo solo los tomo prestados sin ningún fin de lucro para satisfacer mis ansias de fanfics yaoi ^^
TALENTO Y CONFESIÓN
CAPÍTULO 8
Con la misma calma que si estuviera en la playa, el hombre comenzó a leer las instrucciones:
-para la última fase del concurso "Talentos Juveniles" los participantes deberán de presentar un acto digno de su estatus, demostraran su talento y habilidad-recito el hombre haciendo varios ademanes
-es lo mismo que dijeron el año pasado-mascullo una chica a mi lado.
-esta es la regla que año tras año desde que se inició este concurso se ha dado-continuo el juez-sin embargo por el décimo quinto aniversario del concurso "Talentos juveniles" …no podrán realizar la misma actividad con la que adicionaron
-¿¡que!?-exploto uno de los concursantes-¿¡entonces que aremos!?
Todos los jueces se miraron con complicidad, mientras el público permanecía absorto a todo lo que sucedía
-esa es una pregunta que todos ustedes deberán respondernos. Tendrán que pensar rápidamente en un nuevo número.
Voltee a ver a Alois, quien permanecía con igual de callado que yo. Su rostro revelaba que se encontraba pensando la situación.
-como estamos conscientes de que lo que les estamos pidiendo es algo…difícil, se les da la opción de presentar este acto por parejas. Pero, si deciden hacerlo de ese modo tendrán que presentar dos actos -agregó una sonriente Ana
-La última fase comenzará en 10 minutos. Lugar Margaret -aviso de do
-pueden retirarse. Den su mejor esfuerzo-concluyo Henry
Antes de que alguno de los concursantes pudiera replicar el telón se cerró dejando detrás de este a todos los concursantes con la boca abierta.
-decidan ahora si aran equipo con alguien-ordeno Ash sin perder tiempo-los primero en decirme serán los últimos
-Ciel y yo seremos equipo!-grito Alois levantando la mano
Sentí la mirada de todos los concursantes fulminándonos
-bien, serán los últimos en pasar al escenario-concedió Ash anotándonos en una lista –avísenos que será lo que necesitaran al menos un acto antes del suyo ¿entendido?
-si-contesto el rubio con una sonrisa
-bien, quienes será el penúltimo equipo en pasar?-pregunto malicioso el presentador dirigiéndose a los otros concursantes
Inmediatamente si un escándalo Armo
-ven Ciel-pidió Alois al tiempo que me jalaba de la mano, arrastrándome del lugar
-a dónde?
-Claude me acaba de indicar que fuéramos a la habitación. Al parecer sucedió algo-murmuro tensamente
-¿Qué? ¿En qué momento te indico eso?-dije sin recordar haber visto a Claude
-mientras Ciel~zombie miraba el espacio-respondió con voz de idiota y levantando una ceja
-cállate ¬¬
-…creo que Sebastian igual está esperándonos ahí-comento el rubio en voz baja ignorando mi mirada de "te callas o te mato"
Trague en seco. No me creía con la capacidad para ver a Sebastian cara a cara justo ahora.
-…pero…¿y los concursantes?-pregunte comenzando a sudar
-algo me dice que Claude y Sebastian ya pensaron en eso…de lo contrario nos hubieran esperado en el salón
-entiendo-susurre tratando de centrarme en el caso y no en mi mayordomo. Si, quizás si dejaba de lado lo que había sucedido y me concentraba en mi labor podría terminar la noche sin más problemas
-¿Qué piensas?-inquirió el rubio jalándome escaleras arriba
-que ya quiero que esto termine-respondí pasándome una mano por el cabello
-…entiendo
Sin decir nada más llegamos al camerino en donde ya nos esperaban ambos mayordomos, ambos sentados frente a frente en un ambiente algo tenso.
-¿qué sucedió?-pregunte cerrando la puerta tras de mi fingiendo indiferencia
-los participantes que perdieron en las etapas anteriores están en el hospital-respondió seriamente el de lentes
-¿¡que!?-exclamo Alois enojado
-las carrozas estaban averiadas. A no más de 20 minutos de haber partido las ruedas se rompieron. Debido a que la mayoría de los concursantes vivían un tanto lejos del teatro, la velocidad a la que iban era un tanto excesiva por lo que todos terminaron muy lastimados-explico Sebastian secamente
-esto se ha complicado-murmure dando un suspiro
-¿y ahora qué?
-el criminal no atacara a nadie ahora
-¿a qué te refieres?
-ya sabemos quién es el criminal-comento Claude sonriendo
-¿Quién es?-inquirí frunciendo el ceño
La habitación se quedó en silencio unos segundos. Un silencio demasiado incomodo pues sentía la mirada de Sebastian fija en mí
-…Henry Carter, el juez-respondió mi mayordomo
-…¿él?-esto tenía que ser una broma
-y
-por qué?
-uno de los concursantes de hace 5 años era su hijo-bastardo Tom Carter, a quien vetaron de por vida por casi matar "accidentalmente" a uno de los concursantes en el acto final-narro Claude
-que sucedió?-pregunto curioso Alois
-la araña del techo del escenario le cayó encima al participante después de que Tom cortara las sogas que sostenían la araña.
-ya veo…-masculle apretando los puños
-el chico al que realizo el atentado era el más talentoso de todo el concurso
-por lo que sospechan que el ataque lo ara a el participante más formidable
-sería lo más lógico-agrego Sebastian desde su lugar sin parar de mirarme
Vamos Ciel, puedes ignorarlo, solo céntrate en el caso
-¿quién es el que está ayudando a ese tipo?-Pregunto un serio Alois
-dos de los mayordomos presentes abajo
-arg, entonces que aremos para proteger a los concursantes sin que provoquemos pánico en nadie?
-seguir con el concurso. Es obvio a quien atacaran-respondió Claude con seriedad
-…a nosotros-mascullo Alois cruzándose de brazos y poniendo una mueca de enojo
-ustedes han sido los que más han llamado la atención
-entiendo, entonces…-murmure pensativo-me atrevo a decir que en quienes nos tenemos que enfocar justo ahora es en los mayordomos. No podemos detenerlos pues llamaríamos la atención. Lord Carter no puede hacer nada sentado frente al público por lo que todo recae en ellos…
-correcto-continuo Alois-por lo tanto lo único que podemos hacer es identificar lo que aran para interrumpirnos y detenerlo sin llamar la atención
-eso significa que justo ahora estamos a salvo. Pero no debemos descuidar a los demás concursantes. Es de esperarse que también tengan planeado algo para ellos ¿okey?-me dirigí a mi demonio a la vez que Alois hacia lo mismo
-sí mi señor / si su Alteza contestaron al unisono Ambos demonios
Alois y yo nos miramos con determinación
-debemos de preparar un buen número-comento el rubio decidido-quiero que ese desgraciado se hunda en su propio fracaso cuando nosotros ganemos-sonrio maquiavélicamente
Me lleve una mano al mentón para pensar.
-en al menos 30 minutos será su turno, preparen algo rápido-apremio Claude-nosotros nos encargaremos de todo lo demás
-gracias-dije en un bufido
El demonio me respondió con una sonrisa y los ojos cerrados
-vamos-apremio dándole una palada en el hombro a Sebastian
-...espera-mascullo mi demonio volviéndose hacia mí. Con una señal muda departe de este, Claude tomo a Alois de la mano y lo llevo fuera de la habitación
-…pero…-protesto mi amigo viéndome con preocupación más Claude lo cargo estilo princesa y cerró la puerta tras ellos
Nervioso y tragando saliva me recargue contra la pared más cercana mirando el suelo
-¿Qué quieres?-inquirí escupiendo veneno tratando de que mi voz no delatara mi tristeza
-Tenemos que hablar-dijo mi mayordomo parándose a dos metros frente a mi
-no hay nada de qué hablar Sebastian-replique
-Bocchan, todo lo que paso entre ust…
NADA -CALLATE! -explote ¡NO HA PASADO!
-bocchan, todo lo que paso no…
-Sebastian! -interrumpí Angry-vete ya! En MI que Acerques menos mar para probar cosas en este caso!
-bocchan!-protesto el ojiescarlata dando un paso hacia mi
-¡ES UNA ORDEN!-grite quitándome el parche
Tras unos segundos de mutismo de parte de mi mayordomo, este no tubo de otra más que responder
-yes, my lord-dijo con una rodilla en el suelo para después levantase y dirigirse hacia la puerta
Mi respiración era apresurada. Mi corazón latía con mucha fuerza, tenía ganas de gritarle y golpearlo…
-…lo lamento-susurro haciéndome abrir los ojos como platos
En cuanto la puerta se cerró solté todo el aire que había contenido en mis pulmones al tiempo que me llevaba una mano a la cara. Escuche la puerta abrirse.
-Ciel?- pregunto Alois al lado de mi-¿Qué sucedió? ¿Estás bien?
-¿por qué no debería de estarlo?-dije a modo de respuesta con una mano sobre los ojos
-tienes una voz muy fuerte –comento –escuche como le gritaste a Sebastian ¿estás bien?
-si, solo estoy algo….confundido-respondí jadeante y avergonzado sentándome frente al piano
-¿Por qué?-inquirió sentándose a mi lado
Dando un suspiro muy largo le conté lo que había pasado.
-ya veo…. –susurro –esto no tiene sentido…
-lo sé –dije mirando el reloj en la pared –ya es tarde.
-¿qué aremos? No podemos presentarnos con tu violín o mi guitarra….y la verdad es que justo ahora no se me ocurre nada más
Tratando de concentrarme en el caso me estruje los sesos tratando de dar con una solución al problema en el que nos encontrábamos justo ahora.
Desviando la mirada hacia cualquier parte de la habitación di con la pequeña mesa en el centro, en donde descansaba el libro que había traído conmigo desde la mansión.
-¿Alois...?-murmure levantándome y tomando mi libro para después regresar al lado de mi compañero
-¿Qué pasa?-pregunto mirándome con curiosidad
-¿sabes tocar el piano?
-claro…¿Por qué?-respondió pasando un dedo por las teclas haciéndolas sonar
-mmm está en mal estado pero creo que servirá-dije refiriéndome al piao ante nosotros y acomodando el libro en el atril-¿crees poder aprenderte esto en antes de que sea nuestro turno de pasar?-señale las partituras en mi libro
Mordiéndose los labios fijo su vista en el libro y acomodo las manos en las teclas del piano.
Sin despegar la vista de las partituras comenzó a tocar.
-márcame el ritmo-pidió sin dejar de tocar
-bien-comencé a tocar, indicándole el ritmo de la melodía
A pesar de que mi compañero cometía varios errores al principio, me di cuenta de que en unos minutos más la dominaría por completo
-es una melodía hermosa-comento cerrando los ojos pero sin parar de tocar-¿es tuya?
-si-comente con la mirada gacha
-mmm creo que le falta algo
-lo sé, pero no se me ocurre nada más…
-¿sabes tocar la guitarra?...
-no
-¿qué tal una letra? Así ya tendríamos los dos actos-propuso llegando al final de la melodía y de inmediato volviendo al principio. Esta vez sin cometer casi ningún error…
-muy bien-le alague dejando de tocar –no se me había ocurrido –dije respondiendo a su pregunta
-anda, inténtalo –me animo pasándome el libro con una mano. En cuanto lo tome regreso la mano a las teclas y continúo tocando
-…bien…-me rendí sacando una pluma de la bolsa de mi pantalón y abriendo el libro
Concentrándome en la melodía que Alois interpretaba trate de imaginar una letra acorde a ella, más nada se me ocurría.
-te equivocaste, esa parte es después –le indique distraídamente
-ya-atendió corrigiendo su error. En menos de 10 minutos ya dominaba la melodía por completo
-¿cuánto tiempo nos queda? –pregunto dejando de tocar.
Mire el reloj
-5 minutos-respondí en un bufido-lo siento, no se me ocurre nada-susurre dejando el libro sobre el piano y levantándome-¿ahora qué?
-improvisemos y esperemos un milagro-contesto el rubio parándose frente al espejo
Bufe con ojos escépticos.
-vamos, tenemos que avisar que necesitaremos pongan un piano en el escenario
-okey-respondió el rubio saliendo de la habitación y jalándome con él.
Una vez llegamos al salón vimos que solo permanecían en la zona de espera dos chicas que discutían sobre su acto con cierto enojo.
Ignorándolas, Alois me jalo hacia un muy serio Claude.
-Claude, ¡ya tenemos nuestro numero! –canto Alois soltándome y colgándose del brazo de su mayordomo
Mientras el rubio le contaba los detalles y le pedía que avisara a que necesitábamos el piano busque con la mirada a Sebastian, a quien no encontré por ningún lado
-esta tras telón, vigilando a uno de los sirvientes –dijo Claude dirigiéndose a mí
-…gracias –respondí con un sonrojo desviando la mirada
-iré a pedir el piano-comento Claude revolviéndole los cabellos a su amo.
-gracias-dijo sonriendo el rubio
El mayordomo le devolvió la sonrisa a su amo antes de retirarse para informar de nuestro pedido.
-bien, ahora solo nos queda esperar-sentencio Alois sentándose en uno de los sofás
Suspirando hice lo mismo.
Permanecimos callados y sin hacer nada por unos pocos minutos antes de ver a Ángela entrar un poco apresurada a la estancia.
- chicas, su turno –apuro dirigiéndose a las chicas al otro lado de la habitación
Temblando de pies a cabeza, siguieron a la peliblanca hasta desaparecer tras la puerta
Hubo otro rato de silencio
-entonces… ¿ya se te ocurrió algo para la melodía?-pregunto de la nada el rubio
-no –respondí frunciendo el ceño
Nos distraemos-comento PIENSOS mi COMPAÑERO cruzar armas -¿en qué?
-en Sebastian-respondí sin titubeos
-mmm…deberías decírselo-dijo sin más
Voltee a mirarlo, encontrándome con un rostro sereno pero seguro.
-no
-¿por qué no? ¿Qué es lo peor que podría pasar? –pregunto encogiéndose de hombros-nada que no haya pasado ya.
Lo medite unos segundos
-no podría-suspire cabizbajo
-no es necesario que se lo digas…claramente, solo hazlo de modo que tú te desahogues de eso que te lastima –ánimo el rubio con una mano en mi hombro –te sentirás mejor si lo haces
Lo mire confundido
-¿Cómo?
-solo di lo que sientas-respondió mi amigo revolviéndome el cabello
-no digas tonterías-masculle apartando su mano de mi cabeza sin entender del todo sus palabras
De un momento otro apareció en la puerta la imponente figura de Ash, quien nos miró con curiosidad.
-están acomodando el piano que pidieron, vengan-pidió regresando por donde había llegado
-este es un buen momento-comento Alois levantándose y dedicándome una gran sonrisa-tu puedes
Sin entender del todo las palabras del rubio me levante y camine hacia la puerta por la que había aparecido Ash
Ambos entramos al escenario tras telón en donde vi a Claude y Sebastian, que de inmediato se acercaron a nosotros
-¿que encontraron?-pregunte mirando hacia un lado
- algo hicieron con la mampara en el techo, no hay problema.
-en caso de haya algo más, me mantendré cerca-comento Sebastian con la mirada clavada en mi
-me parece bien. ¿y a ti Ciel?
-i…igual-respondí nervioso
-bien, en ese caso, tomen su lugar ya. Cada uno en una de las entradas a escenario –pidió Claude –en unos segundos los llamaran
-entendido –acepto el rubio – elijo entrar por haya –señalo el rubio yendo a uno de los extremos del telón, siendo acompañado por su mayordomo
-vaya a su lugar bocchan, están por llamarlos –dijo con voz muerta mi mayordomo
Con curiosidad levante la mirada para clavarla en sus ojos –que se mantenían fijos en algún punto del telón –sorprendiéndome con lo que rebelaban. Sus ojos estaban opacos, sin su brillo habitual, eran duros, los ojos de un muerto. Pero había algo más ¿Qué era? ¿Un sentimiento…? ¿Cuál? ¿Tristeza?
-Sebastian –susurre vacilante
-¿si, amo? –respondió centrando su mirada en la mía, provocándome un escalofrió
¿Y si le decía todo? quizás Alois tenía razón, quizás debía de decirle a Sebastian lo que sentía por él…pero tenía miedo…
-yo…-comencé sin dejar de mirarlo-yo…quería…-mi voz se apago
No, no podía. Las manos me temblaban
-¿amo?-inquirió mi mayordomo inclinándose un poco hacia mi
-nada…solo…-suspire –sigue con lo que ordene
Me mantuvo la mirada unos segundos para después inclinarse en una reverencia hacia mi
-…yes, my lord-respondió tras unos segundos para después darse la vuelta
Abochornado camine hacia mi puesto. Una vez ahí busque a Alois con la mirada, sintiendo un nudo en el estómago al encontrarlo abrazando a su mayordomo con precaución. Lo que más me impacto fue ver a Claude robarle un beso en los labios a su muy sonrojado amo, quien gustoso respondió el dulce gesto. Sentí mis mejillas arder, pero aunque me dolía un poco presenciar eso, igualmente sonreí por mi amigo. Tras unos segundos se separaron, ambos con una sonrisa en sus rostros. Sin decir nada más-era obvio que no hacía falta-, el mayordomo se marchó, antes de que Ángela apareciera ante nosotros indicándonos que nos mantuviéramos atentos.
-qué suerte tienes Alois-susurre sonriendo levemente
-ahora con ustedes, con el número final de la noche, los condes ¡Alois Trancy y Ciel Phantomhive! –presento la voz de Ash
-Adelante-índico Ángela dedicándonos una sonrisa-¡suerte!
Fije mi mirada en Alois, quien me la devolvió al instante. Asintiendo una vez, entramos a escenario coordinadamente, saludando al público con educación. Nos paramos al lado el hermoso piano de cola color negro que habían colocado para nuestro acto.
-Condes, es un placer volver a verlos-exclamo con euforia el juez Henry. El culpable de todos los accidentes ocurridos hasta ahora.
-igualmente-respondimos al unísono mi amigo y yo
-así que tocaran el piano eh-prosiguió Margaret sonriendo con dulzura.
-ciertamente Madam –respondí –esperamos nuestra interpretación sea de su agrado
-estoy segura de que lo será-respondió la mujer –¿que más aran?
Me quede sin habla. No sabía que arriamos.
-eso será una sorpresa-intervino Alois colocando una mano en mi hombro
Suspire derrotado.
En descalificaran
-bien, ya no demoremos más esto-dijo con aburrimiento mi "amigo", el juez Frederick
-¡no seas grosero Frederick! –Regaño Ana con enojo –hieres los sentimientos de estos hermosos niños
Argg ¬¬
Me dio un tic en el ojo. Escuche las mudas carcajadas de Alois a mi lado
-no se preocupe por nosotros señorita, estamos bien.-intervine sonriendo recatadamente-si ya no hay más preguntas o comentarios de su parte procederemos a presentar nuestro numero
-que bien-respondió más tranquila la jueza-en ese caso, adelante.
Haciendo una inclinación mi compañero y yo nos acomodamos frente al piano.
-¿qué aremos?-pregunte en un susurro a mi compañero
-improvisar
-hablo enserio ¬¬
-yo igual –sonrió
-¿tu lo aras? –inquirí acomodando las manos en las teclas
-no –hizo lo mismo que yo –tú lo aras
-créeme Ciel, ya sabes que hacer. Yo te ayudare –me sonrió con calidez
-no sé qué hacer –le confesé exasperado
-mira allá –con la mirada me indico un punto frente a mí
Con discreción mire en esa dirección, encontrándome con la figura de mi mayordomo, que me miraba detrás del primer telón
-ya sabes que hacer –repitió mi amigo
-¿listos? –pregunto Ash levantando una mano para pedir el silencio del público, que de inmediato obedeció
-Si –respondió Alois
-Adelante –dijo el peliblanco bajando la mano y saliendo del escenario
-uno… -comencé
-dos… -prosiguió el rubio
-tres – dijimos a la par comenzando a tocar
Como si hubiéramos ensayado la melodía por días, Alois y yo nos acoplamos perfectamente al tocar, sabíamos cuando hacer una pausa y que solo uno de nosotros tocara, y cuando tocar juntos para darle más fuerza a la melodía. Era algo hermoso, casi mágico.
(N/A: esta es la canción, ¡es fundamental que la escuchen! Aun asi pondré la letra en español ¿vale? :3 ¡espero les guste! watch?v=inQDhrqv3 V M(1) )
-Ciel, ¿lo aras?-susurro mi compañero un poco nervioso
Alois tenía razón. Yo ya sabía qué hacer, que decirle a Sebastian. Desde hace mucho tiempo que ya lo sabía, pero por culpa de mi orgullo e inseguridad es que no me había atrevido a confesarle mis sentimientos. Me daba miedo su respuesta, ¡pero ya no más! No podía perder a Sebastian sin decirle que lo amaba.
-Si, lo are-respondí con seguridad tragando saliva- ¿puedes secundarme?
-siempre lo are, amigo –respondió feliz mi compañero
-gracias -dije con calidez, como un hermano refiriéndome, en a un amigo
Escúchame…Sebastian
Cuando la melodía llego a la parte que esperaba, me arme de valor, y como si las letras estuvieran escritas dentro de mi cabeza, solté lo que hace mucho tiempo había querido decirle a mi mayordomo, a mi demonio:
Una noche el silencio
Cubría la ciudad, la blanca y fría ciudad
Extendiste tus bellas manos
Por un momento las pude tocar y lo entendí
Ese silencio
No dejas que te oiga
Una hermosa luz Comenzo a iluminarme
Y sonriendo preguntas
Qué clase de sonido pueda escuchar y oír
En ese lugar
Me dijiste que no podías más
Yo sé que no podías escuchar
Dime si hay dolor
Dime si no se triste
Dime qué lugar has ido a ver
No vayas a donde no pueda seguirte
¿no estaríamos siempre juntos?
Sobre la densa nieve
Sobre la densa nieve
No puedo hacer nada y solo te abrazo
Solo paso un segundo y tu cuerpo se esfumo
Si mi deseo se hiciera realidad entonces yo
Quiero escuchar tu voz…
Llamándome
En el teatro no se escuchaba nada que no fuera la melodía que salía del piano y mi voz recitar aquella canción que de la nada mi corazón había creado, siendo secundado por la melodiosa voz de Alois, que con gran rapidez se había acoplado a ella.
De reojo pude ver a Sebastian parado cual estatua tras el primer telón. No me atrevía a mirarlo a la cara. No sabía si él entendía la canción que le dedicaba, fuera asi o ni…ya no me podía echar para atrás…
Cerrando los ojos continúe con cantando:
Al mirarte fijamente
Vi en tus ojos el vacío y mi reflejo
El mundo que se torna gris
Parece detenerse pero solo la nieve parece caer
Y tú sigues con tu palidez
Esa voz en el eterno retorno
No lo puedo entender
Escucha ya mi voz
Todo lo que siento es confusión
Mis lágrimas se secan
Pero han disuelto a este ser
Que hay de tu hermoso corazón
Si mi deseo se hace realidad
Te pido te lleves mi voz
Y me entregues lo que más deseo
¡Ya, por favor!
¡Me encuentro solo en un mundo sin ti!
Y todos los recuerdos que tengo
Son de los dos…
Te marchitas Amor
Sobre nosotros escuche un sonido que me alarmo. Disimuladamente levante la mirada, fijándola en la araña que se tambaleaba un poco, más al ver a Claude supe que no pasaría nada, estábamos a salvo…
¿Dónde está Sebastian?
Tragando saliva baje la mirada hacia donde lo había visto hace un minuto. Se me estrujo el corazón al verlo. Continuaba parado en el mismo lugar, mas ahora tenía una mano en la cara, impidiéndome ver su expresión…parecía frustrado…
Con repentinas ganas de llorar fije la mirada en mis manos y continúe…
En mi corazón siempre estabas presente
Por qué te amaba
Y no pude confesar por miedo e inseguridad
Estoy condenado a un mundo sin tu aun si grito tu nombre
Sobre la densa nieve buscare el modo
De estar a tu lado siempre
Subir al cielo y así alcanzarte
Toma ya todo de mi esta voz ya nada dice, es solo mía…
Que ya nada siente…(2)
Mis manos se quedaron fijas en las teclas. La cabeza la mantuve gacha. Sentí una lagrima bajar por mi mejilla y un nudo en mí garganta. Todo el teatro resonaba con el ruido de los aplausos del público.
Después de 15 segundos de haber terminado de tocar, el telón se cerró.
-Bien hecho Ciel –susurro Alois palmeándome la espalda.
-gracias…-respondí –ya quiero irme. No quiero verlo
-de acuerdo –murmuro levantándose y tendiéndome una mano que sin dudarlo tome.
-¿que pasara con el caso? –pregunte pastosamente
-tranquilo, ya sé que hacer-respondió seguro -¡Claude!
De inmediato apareció frente a nosotros el mayordomo.
-necesito servimos aquí es -explico afueras Alois -¿Hanna?
-por supuesto, igual los trillizos
-necesito que retengan a Sebastian. Ciel, le ordenaste a Sebastian no se acercara a ti hasta que terminara el caso ¿cierto?
-eh…si-vacile-¿Qué…?
-calla, en seguida lo explico-interrumpió –Claude, mientras tu nos sacas de aquí, Hanna y los otros le complicaran el trabajo a Sebastian, sin llamar la atención ¿okey?, eso sí, que no le hagan daño. Eso es todo, ¿puedes?
-yes, your Highness –respondió el trajeado con una sonrisa y la ya acostumbrada pose –vayan al carruaje, yo me encargo de lo demás.
-gracias Claude –farfullo Alois dándole un beso en la mejilla, con lo que el mayordomo sonrió más abiertamente
-anden, vayan –nos apresuró el mayordomo –Sebastian viene para acá
Sin decir nada más el rubio y yo corrimos por todo el teatro tratando de no llamar la atención, algo un tanto difícil, debido a las circunstancias en la que nos encontrábamos, más tras unos segundos, al fin pudimos salir del lugar, encontrando que afuera nos esperaba un carruaje con una mujer de cabello largo color blanco vestida con un vestido del mismo color y con detalles morados.
-Amo Alois, Claude ya me informo de la situación, por favor suban –hablo una vez estuvimos frente a ella.
-gracias Hanna, confió en ti –le dijo dándole un beso en la mejilla antes de jalarme dentro del carruaje.
Por la ventanilla vi a la mujer hacer una leve inclinación antes de adentrarse al teatro cual fantasma, siendo seguida por unos trillizos de cabello rojo y ropas a juego.
Ambos dimos un brinco cuando de repente se escuchó un golpe seco en el techo.
-disculpen si los asuste –reconocí la voz del mayordomo del Trancy.
Sin esperar contestación, el ojimiel puso en marcha el carruaje.
-Tienes una casa cerca de aquí ¿verdad?- pregunto Alois al tiempo que me pasaba una manta por los hombros
-si, pero están mis sirvientes y no quiero que me vean asi
-si quieres puedes quedarte en mi mansión esta noche-ofreció con mirada triste
-no, no quiero dar problemas…-respondí con una leve sonrisa –lo cierto es que…quiero estar solo
-entiendo….en ese caso… ¿quieres que te deje en tu mansión? Queda de paso a la mía
-eso sería genial, gracias Alois
-no hay de que, sé que tu arias lo mismo por mí –murmuro sonriendo –además, mañana iré a visitarte aunque no lo quieras, quiero jugar ajedrez contigo
-jajaja, adelante –le sonreí
-iré en la tarde –fue lo último que dijo
Todo el viaje transcurrió en relativo silencio. Cuando menos lo esperaba ya estábamos frente a la mansión Phantomhive. Mi mansión.
-llegamos –anuncio Claude abriendo la puerta del carruaje
-vendremos mañana –me recordó Alois cuando baje
-okey…gracias Alois, Claude
-está nevando, entra pronto –dijo Alois a modo de respuesta
Sin decir nada más Claude volvió a tomar su lugar tras las riendas mientras que Alois se despedía agitando la mano. Respondí el gesto hasta que el carruaje se perdió de vista.
Solté un suspiro muy hondo levantando una mano en donde de inmediato cayeron copos de nieve que al contacto con mi piel se derretían. Fruncí el ceño.
Dándome la vuelta quede de frente con la gran entrada. Recordando que el que cargaba las llaves era Sebastian me acerque a una de las jardineras, de donde levante una de las rocas que de manera discreta ocultaba una copia de la llave. Acomodando la roca en su lugar, me levante y volví frente a la puerta, introduje la llave en la cerradura y dando un ligero empujón me encontré dentro de mi mansión. Sacando la llave cerré la puerta con seguro.
Armándome de valor recorrí la estancia con lentitud hasta llegar a las escaleras, que con suma lentitud y pesadez fui subiendo. La mansión estaba sumida en la oscuridad.
Fastidiado y con frio llegue a mi habitación, en la que me adentre sin miramientos. Estaba agotado mentalmente, me dolía la cabeza. De un movimiento brusco me deshice del parche que cubría mi ojo derecho y lo bote sobre la cómoda.
Con las manos desordene mi cabello, dándome un ligero masaje para, fracasadamente, tratar de aliviar mi dolor de cabeza.
Torpemente me deshice de la molesta ropa que vestía y me asfixiaba, dejándola tirada en cualquier parte de la habitación. Quedando en paños menores me adentre al cuarto de baño para cepillarme los dientes y lavarme la cara. Una vez hecho eso regrese a la habitación y saque del armario un camisón que con prisa me puse, pues por el frio mi cuerpo había comenzado a temblar.
Con el camisón ya puesto me metí a la cama y me hice un ovillo. Sin poder evitarlo mi cerebro se puso a repasar los acontecimientos de todo el día…más concretamente para pensar en mi mayordomo. Era consiente de que era una gran estupidez mía el haber decidido venir y encerrarme en la mansión en lugar de dar la cara, después de todo, tarde o temprano tendría que hacerlo. ¿Cuánto tiempo de "paz" me quedaba?
Incapaz de dormir me levante de la cama, saque una frazada del armario y me la puse sobre los hombros para después acercarme a la ventana y meterme bajo las gruesas cortinas para ver el paisaje blanco producto de la nieve.
La luna se encontraba en su punto más alto, iluminando tenuemente todo a su alcance, dándole una apariencia un tanto desolada y fría al ya de por sí, helado paisaje.
Un rechinido tras de mi me hizo dar un respingo. Exaltado me di la vuelta haciendo a un lado las cortinas que me cubrían. Obscuridad, solo esos se veía. Las tenues siluetas de los muebles que adornaban mi habitación me intimidaron un poco.
Armándome de valor camine con cuidado hasta el centro de la estancia agudizando el oído y entrecerrando los ojos. Mi cuerpo volvió a temblar por la temperatura del clima.
A pesar de la falta de luz, parado en el marco de la puerta-puerta que yo recordaba con precisión haber dejado cerrada-tan estático como una estatua…
-Sebastian –reconocí apretando los puños…
FIN DEL CAPITULO 8
Notas:
1) Debido a los problemas con fanficion para poder dejar links, lo único que tiene que hacer para poder abrir el video es copiar el link y pegarlo en la barra de tareas quitando los espacio que deje (solo asi se puede dejar el link sin que fanfiction lo borre u.u perdonen las molestias)
El video no me pertenece, ni tampoco la traducción ^^ el crédito es para su respectiva/vo autor/ra. Esta traducción fue la que vi mas adecuada para el fic, espero les guste ^^
2) Al final de la canción la palabra Shiro ku puede significar "una persona helada, o que ya nada siente" (o al menos eso dice google xD -LOL-)
oh, una cosa mas. La canción es original de Len Kagamine, pero en la versión que les deje la voz le pertenece a una chica conocida como "Valshe" que es cantante y que hace covers de vocaloid ^^ (verdad que su voz es igual a la de Ciel? O.O)
Bien, eso es todo. Espero les haya gustado el capitulo ^^
Besos!
(editado por un graaaan error cometido por esta mortal escritora con respecto a la información que les deje. 9/09/2014)
