Wii ~~ este capítulo me quedó más largo. ¡Felicitenme! jajja xD en realidad, enfermé, así que tuve un poco de tiempo libre (o de reposo). Espero que no me hayan quedado muy occ los personajes, es la primera vez que escribo algo de Soul Eater y aún me cuesta un poco ver eso de las personalidades x.x

Muchas gracias por sus reviews! Me animan mucho! Espero que les guste el capítulo y no olviden dejarme un review antes de irse, que con eso me hacen muy feliz :D


Soul iba de un lado a otro, estaba listo para salir, solo necesitaba tomar una decisión: ¿Dónde ir? Tenía poco tiempo para escoger, ya casi eran las seis, si elegía a Malva, sería de muy mala educación llegar tarde. Incluso cabía la posibilidad de que ella se aburriera de esperar y se fuera. Había una larga lista de cosas que no sabía respecto a su amiga de internet, además de su nombre, tampoco sabía si se trataba de una persona impaciente.

No quería que se fuera, temía que le dejara de hablar.

Por otro lado estaba Maka, hubo un tiempo en que creyó saber todo respecto a su técnico, lo que le gustaba, lo que le disgustaba, lo que le hacía sentir rabia, pena, tristeza, alegría, las cosas por las cuales ella lucharía hasta el fin, sus motivaciones, sus secretos... Incluso se sentía capaz de escribir una perfecta biografía sobre su vida. De un momento a otro, ya no sabía más que su nombre.

¿En qué momento dejaron de hablar y se distanciaron? ¿Quién era la cita de Maka? ¡Joder! ¿Por qué no lo sabía? Se supone que era su mejor amigo, no había nada que no supiera de ella. Excepto eso.

Le molestaba. No solo eso. También lo irritaba, le hervía la sangre a su punto máximo.

Él siempre estaba ahí para protegerla, para apoyarla en todo. ¿Acaso Maka creía que encontraría a alguien que la cuidara tanto como él? ¿Que la comprendiera de la misma forma?

Era un egoísta. Pensaba en ambas al mismo tiempo, las quería a las dos. Eso era injusto, tenía que escoger.

Bufó desesperado, y se miró al espejo fastidiado.

—Esto no es cool —se dijo.

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Mientras Soul continuaba librando su batalla contra si mismo, Maka también estaba en medio de una insoportable disyuntiva.

¿Qué debería usar?

Nunca había tenido una cita, y nunca se había preocupado mucho por su atuendo, su falda y abrigo la hacían sentir cómoda, y con eso era más que suficiente.

El día anterior había olvidado a decirle a coolboy que usaría, por lo que se encontraba libre de escoger, en una situación normal se habría puesto lo mismo de siempre, pero la presión de ver por primera vez al desconocido chico de internet la hacía sentir cierta preocupación. En algún punto del día, esto se había transformado en una cosa de orgullo, necesitaba que su cita saliera mejor que la de Soul.

Pensó en pedirle su opinión a Blair, pero se arrepintió rápidamente, e incluso se regañó a si misma por si quiera considerar esa opción. Probablemente esa gata la habría vestido con un escaso atuendo, que dejara mucho a la vista. Aunque, de todas maneras no tenía mucho para mostrar. La idea continuaba siendo repulsiva.

—Debí haber pedido un libro sobre moda en la biblioteca —suspiró.

Y como siempre, acabó usando su típico atuendo. Si iba a tener una cita, no engañaría a nadie con su vestimenta, iría cómoda y natural.

Miró el reloj y se dio cuenta que había perdido mucho tiempo.

Sintió deseos de echar un vistazo por la puerta entreabierta de Soul, pero le pareció deshonesto y temió ver algo indebido producto de su curiosidad. Se conformó con escuchar sus señales de vida desde el pasillo, aún no salía. ¿A qué hora pensaba reunirse con su cita?

Ese tema no era de su incumbencia, por más tortuosa que fuera la curiosidad.

Estaba a punto de salir mas, cuando abrió la puerta, se topó cara a cara con la persona que menos deseaba ver.

—Estoy saliendo —le informó a su padre, sin molestarse en ocultar su tono de molesto.

—¡No puedo creer que mi Maka vaya a su primera cita! —gritó su padre, abrazando a su hija con lagrimas en los ojos. Evidentemente, había ignorado lo que ella acababa de decir.

La meister se preguntó cómo fue que su padre acabó enterándose, luego vio una gata paseándose por su patio, luciendo un sombrero que reconoció al instante. Blair...

—Papá… voy a llegar tarde por tu culpa.

—¡Pero Maka! Estás creciendo tan rápido, no debes olvidar nunca que tu padre fue la primera persona que te amó... y.. ¡y nadie te querrá más que él!

La rubia intentó separarse de su padre, y le dirigió una mirada hostil.

—¿Qué ocurre? ¿Por qué está tu padre aquí? —preguntó Soul, caminando en dirección a la puerta.

—¡Escúchame bien! —dijo Spirit, cogiendo a Soul con fuerza—. Jamás te aceptaré como parte de la familia, y no estoy dispuesto a entregarte a Maka. Autorizo esta salida solo por que quiero que mi hija sea feliz, por que yo la amo más que tú.

—No me gusta Maka —se defendió el recién llegado.

Las palabras se convirtieron en agujas que se clavaron en el corazón de la técnico, cada letras se enterró con fuerza, destruyendo la escasa esperanza de que algún día el albino se fijara en ella.

—¿¡Cómo que no te gusta mi hija!? ¡Tienes suerte de que ella se fije en ti!

—Papá —Maka apretaba los dientes, furiosa y avergonzada— ¡No voy a salir con Soul!

—¿No? —la Desth Scythe volvió la mirada en dirección a su hija—. ¿Entonces con quién?

—Papá, sé cuidarme, y quiero irme ahora —respondió.

—¡Pero Maka, todos los hombres son unos cerdos! ¡No quiero que te hagan sufrir, hija! Papá solo está aquí para cuidarte.

—Sí, tú sabes del tema —ironizó Maka—. Si tu puedes salir con cuanta mujer se te cruce por el frente, yo también quiero tener mis propias citas.

"Yo diría, que por esta vez deberías hacerle caso a tu padre", pensó Soul.

—¡Evans! —dijo Spirit—. ¿Es que acaso no eres un hombre? ¡Detén a Maka o nunca te aceptaré como parte de la familia!

—Pero qué cosas dices —suspiró Soul.

—Lo que sea. Adiós —la hija del único Death Scythe salió de casa, dándole la espalda a los dos hombres que quedaban dentro.

—¡Evans! Eres una desgracia, dejaste ir a Maka, nunca encontrarás una mujer que valga más que ella.

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Maka llegó a la plaza principal con cinco minutos de antelación, se sentó en una de las bancas y miró entre la gente, con la esperanza de encontrar a un chico de su edad, usando una banda en la frente y una chaqueta de cuero. Las personas pasaron por el frente suyo, durante los siguientes diez minutos sus ojos no consiguieron dar con alguien acorde a esa descripción.

La escena montada por su papá hace un rato atrás todavía le daba vueltas en la cabeza, alimentando el odio que sentía hacia él.

A las 6:15 comenzó a pensar que Coolboy ya no llegaría. Ss orbes verdes fueron de un lado a otro, registrando a todos los que ponían un pie dentro de la plaza. Como ella no le había dicho qué usaría, estaba en sus manos localizar al misterioso chico, pero estaba fallando en la misión. Si no lo encontraba pronto, Coolboy se iría.

Comenzó a dar vueltas al rededor de la plazoleta, sin conseguir ningún resultado.

Entonces, una voz familiar llamó su atención.

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Spirit insistía en que Soul debía recuperar a Maka, pero que no aprobaba su relación. Entre todos los disparates que salieron de su boca, sorprendentemente sí dijo algo coherente. Si no se apresuraba, perdería a su técnico. Podría decirse que la única Death Scythe del mundo sabía mucho respecto a ese tema, Kami también lo había dejado a él, años atrás, por un lío de faldas, o más de uno... Lo mismo que Soul enfrentaba en este momento.

¡Un momento! Pero si él y Maka ni siquiera eran pareja. No podía considerarse infidelidad lo que estaba haciendo, ¿verdad? Las estúpidas contradicciones de Spirit no lo dejaban pensar.

—¿Shinigami-sama si quiera sabe que estas aquí? —preguntó finalmente.

El rostro del padre de Maka empalideció, sus ojos se dirigieron al reloj que había colgado en la pared, eran más de las 6:30. El director de Shibusen lo debía estar esperando.

Tan pronto como se fue, Soul se dio cuenta que ya no había podido seguir a Maka, no tenía ni la menor idea de donde podía estar. Ni siquiera tenía ganas de salir, solo quería quedarse en casa para aclarar sus pensamientos. La confusión no era nada cool.

Sin embargo, sabía que si se quedaba en casa se ahogaría dentro de un vaso lleno de espesas incertidumbres, por lo que la mejor opción en este momento era salir. Y por eso, emprendió camino a la plaza principal, quizás luego de ver a Malva su mente comenzaba a aclararse. Además, todavía estaba curioso por saber cómo era esa desconocida, que sin haberla visto ni una sola vez, estaba causándole tantas emociones revueltas.

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Un chico de cabello azul verdoso, cortado irregularmente, se paró en la gran fuente de agua que había en la plaza, y comenzó a gritar.

—¡Atención mortales! Alaben a su nuevo Dios, desde aquí puedo ver cada uno de sus actos, así que no pueden ocultarse de mí.

Una rubia que se encontraba en el mismo lugar, se acercó a la fuente e intentó hacer que su amigo entrara en razón antes que llegara la policía o alguien entre la multitud reconociera la marca que llevaba en el brazo.

—¡Black Star! Baja de ahí —gritó. El chico se cruzó de brazos y le dirigió una mirada molesta—. ¡Oh! Gran Black Star, por favor, baje de ahí.

La frase seguía sin convencerlo, le dejaba un gusto a poco, pero aceptó solo por que se trataba de Maka.

—Aún no aprendes a tratar a un Dios, creo que aún te falta mucho —comentó el chico.

Se paró frente a ella, y Maka aprovechó para darle un Maka-chop con un libro que andaba trayendo en su bolso.

—¡Ouch! ¡Esta tampoco es la forma!

—¿Qué hacías allí arriba? —interrogó la meister.

—Aparte un minuto de mi agenda para que todo el mundo pudiera apreciar mi grandeza, nada más.

Maka suspiró, ya sabía que no valía la pena discutir con Black Star sobre estos temas.

—¿Dónde está Tsubaki? —preguntó. Era raro que ambos no estuvieran juntos.

—Ella me dijo que un evento muy importante ocurriría en esta plaza, por eso decidí presentarme. Debe estar por aquí —dijo, mirando de un lado a otro.

Desde la otra esquina, Soul miraba con sorpresa la escena que se formó ante sus ojos. La cita de Maka… ¡No podía ser Black Star!

Vio cómo su técnico apuntaba a un sitio cualquiera, con una sonrisa surcando sus labios, inmediatamente el rostro del último miembro del clan de la Estrella se iluminó y ambos corrieron en la dirección señalada.

Eso no era para nada Cool.

Se dio media vuelta, y se fue, la idea de Maka y Black Star felices por siempre le causaba náuseas. Suficiente tenía con todas las posibles escenas que se formaron en su mente, no podía pedirle a su estómago que las viera en la realidad, tampoco podía pedírselo a su corazón.

Maka y Black Star se encontraron con Tsubaki, quien se había parado a observar la presentación de su técnico en una esquina de la plaza.

—¿Cómo te fue en tu cita, Maka-chan? —preguntó la morena.

—Creo que no va a venir —respondió entristecida.

—¿Quién necesita una cita cuando se puede alabar al gran Black Star?—dijo el chico de cabellos azules.

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Esto no era cool, definitivamente no era cool, Malva no se había conectado, de seguro estaba molesta con él, y por otro lado, su mejor amiga salía con su mejor amigo. ¿Qué había hecho para merecer eso? Ok, no es necesario obtener una respuesta. Quizás debió haber escogido antes, no seguir saltando de un lado a otro sin pensar. Pero es que... hasta hace un par de horas, su corazón le pertenecía completamente a Malva, pero desde que se enteró que su anterior amor andaba con otro, unos celos irracionales lo habían invadido. Al punto que habría sido capaz de golpear a Black Star ahí mismo, pero eso era rebajarse mucho, Black Star era su amigo y no era su culpa, si hubiera sabido de la situación, jamás se habría fijado en la técnico rubia. Por eso prefirió retirarse.

El peliazul podía ser un idiota, pero no era un inconsciente... O bueno, al menos sabía que él era un buen amigo, de esos que nunca, jamás, apuñalan por la espalda.

—¿Qué tal estuvo tu cita? —inquirió, sin poder contenerse, en cuanto vio que la técnico atravesaba la puerta.

—No hubo cita, pero pasé un buen momento con Black Star y Tsubaki —respondió ella, sin rodeos.

Un alivio recorrió a Soul, su amigo no lo había traicionado.

Sin embargo, aún no sabía quién era el chico que había dejado plantada a Maka. Se enfureció al saber que alguien la había abandonado de esa forma, quería saber el nombre. Pero más importante aún, ¿por qué fueron Black Star y Tsubaki quienes la consolaron? Debió haber sido él. Una teoría descabellada cruzó por su cabeza, quizás Maka estaba intentando alejarse, establecer una distancia entre ambos. Pero eso no podía ser, ella no haría eso, no había motivos.

Estúpidos celos, lo hacían dar miles de vueltas al rededor de nada en concreto. Solo servían para causar dudas inútiles y sin sentido.

—¿Qué tal te fue a ti? —consultó Maka.

—Nah. Nos íbamos a juntar en la plaza principal, pero por estar escuchar a tu padre, llegué tarde.

—Gracias Soul, eres un gran amigo. Lamento que mi padre te causara problemas.

Las palabras consiguieron que el albino se sintiera mejor, fueron como anestesiantes, que rápidamente pusieron sus temores a dormir.

—No valió de nada, al final tu cita no fue.

En ese momento, Maka se dio cuenta de algo: Soul usaba un saco de cuero, una banda en la cabeza, repetía constantemente la palabra Cool, y tenía una cita hoy en la plaza principal.

Sus ojos se abrieron de par en par, estaba demasiado sorprendida como para hablar. Parecía demasiada coincidencia, tenía que ser...

—¿Maka? ¿Estás bien? —preguntó Soul, preocupado por el repentino cambio de expresión en su meister.

—Y-Yo... etto... Sí. Solo estoy algo cansada. Estaré en mi cuarto...

El albino siguió con la mirada a su técnico, viendo como se alejaba, y sus dudas se confirmaron. La habían lastimado, ese estúpido que la dejó plantada había herido sus sentimientos.