*Estoy muy agradecida, sorprendida y contenta por el muy buen recibimiento que tuvo mi fic. Gracias por sus comentarios, me alegran el día y me impulsan a seguir escribiendo lo mejor posible. Espero sigan leyendo y que les siga gustando*
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El se acerca mas a mi, eliminando el espacio entre nuestros cuerpos y puedo sentir la humana tibiez que emana de el.
–Mi nombre es Lucas, y ¿El tuyo es?... –
–Caroline…– respondo.
El me sonríe dulcemente y hace algo que me toma desprevenida, se inclina y me besa ambas mejillas en un típico saludo europeo.
–Oh dios… ¡huele tan bien! – pienso al sentir el vaho de su esencia masculina.
Mis colmillos punzan en mis encías y siento la familiar sensación de querer hundirlos en una bolsa de sangre. Me deshago de la sensación y los pensamientos y centro mi atención en Lucas.
–Caroline hermosa ¿Bailamos? – pregunta con una sexy sonrisa al tiempo que extiende su mano para que yo la tome.
Yo asiento con una sonrisa, emocionada.
– ¡Si! ¡Vamos! – respondo, lo tomo de la mano y vamos a la pista de baile.
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Siento ira recorrerme por dentro. Mis manos se cierran en puños y aprieto mi mandíbula en un intento de contener el gruñido que se forma en mi garganta.
Caroline lleva al humano casi arrastrándolo, en realidad, casi arrancándole el brazo… lo cual seria algo divertido de ver.
Sonrío ante la imagen sangrienta que se forma en mi cabeza. Ya me encargaré yo de hacerla realidad.
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Empezamos a bailar al ritmo de la música. Nos acercamos cada vez más hasta que estamos muy pegados y recorremos el cuerpo del otro con las manos.
Aunque nuestros movimientos y caricias podrían parecer casi indecentes nadie nos presta atención y no dejamos de hacerlo.
Lucas me toma de la cintura y me gira, de modo que mi espalda queda contra su pecho. Seguimos bailando y me dejo llevar por la música y el toque de Lucas y cierro los ojos.
El se separa de mi por un segundo pero regresa y me abraza con firmeza, me vuelve a girar, un poco bruscamente y choco contra su pecho.
– ¡Hey! ¡¿Qué demonios?! – exclamo, abriendo los ojos.
Mi corazón da un vuelco y lo siento hundirse pesadamente en mi estomago.
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Sus hermosos ojos azules se centran en mí y se abren ampliamente en sorpresa y terror. Ella parece estar a punto de gritar, pero yo soy más rápido y la beso con fuerza, acallando cualquier sonido que pudiese salir de su linda boca que tanto me gusta. Sin perder tiempo hundo mi lengua en su boca, saboreándola y deleitándome. Aquellos últimos besos en Mystic Falls parecen muy lejanos ahora. Sus labios saben a gloria y la sensación es de triunfo.
Ella es mía.
Justo ahora.
Dejo el deseo fluir, impregnándolo en el beso ansioso y fiero.
Sin embargo, todo seria aun mejor si ella me devolviese el beso. ¡¿Por qué no me regresa el beso, maldición?!
Gruño contra sus labios. Ella sigue petrificada por el shock.
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Es Klaus…
Quien me sostiene, es Klaus.
Quien me besa como si no hubiese mañana…o como si el mundo se acabase en cinco minutos es Klaus.
El hibrido original que se supone debe estar en New Orleans. No en Roma. Donde yo estoy.
A pesar del shock, mi cuerpo se enciende en el momento en que une sus labios con los míos e introduce su escurridiza lengua en mi boca. Es como si un millón de fuegos artificiales estallaran. Su toque libera ondas electrificantes por mi cuerpo y una agradable sensación hormigueante. Se disparan en mi mente los recuerdos de nuestra primera vez en el bosque en Mystic Falls, de lo increíblemente bueno, fogoso, pasional y excelente que fue. Y que fue la primera vez y la ultima también.
¿Verdad?
¡¿Cómo terminé encontrándome a Klaus en Italia?! O mas bien, ¡¿Cómo me encontró el a mi?! ¡¿Por qué aquí, y por que a mi, maldito destino caprichoso?!
El gruñe contra mis labios y eso manda escalofríos por mi columna. Quiere que lo bese, lo se. Pero no puedo.
El se aleja un poco y me mira fijamente entre divertido y contrariado, con una sonrisita de suficiencia en sus labios.
No puedo evitar notar lo guapo que esta, con una camisa verde oscuro ceñida y abierta en el pecho, su firme, duro, suave y… maldita sea.
– ¡Concentración Caroline! ¡Concentración, ahora mas que nunca! – me digo a mi misma obligándome a mirarlo a los ojos.
Gran error.
Sus profundos ojos azul verdoso leen todas y cada una de mis emociones y también me hacen sentir. Que no es lo que quiero en este momento.
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Si, definitivamente la he dejado sin habla. Y dejar sin palabras a alguien que siempre tiene algo que decir es todo un acontecimiento. Me merezco un premio.
¿Pero que estoy pensando? ¡Si ella es el premio!
Yo le sonrío sinceramente, feliz de verla de nuevo.
– ¿Tu?... ¿Que?... ¿Como?... – titubea ella adorablemente.
Yo le sonrío aun más.
– ¿Qué pasa my love? ¿Te han comido la lengua? Porque no recuerdo haberle dado ni un mordisquito, aunque si tu quieres…– digo inclinándome de nuevo hacia su boca.
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Lo detengo colocando ambas manos en su pecho y lo miro como si creyese que esta loco. Que posiblemente si lo este. Pero ese no es el caso. El caso es que no he podido ocultar lo mucho que me ha sorprendido, estoy actuando torpe y odio eso. Lo odio por eso y por aparecer frente a mi actuando como si nada y besándome solo porque si. Trato de recomponerme.
Estúpido y sensual vampiro original milenario hibrido.
El enarca una ceja y sonríe con sorna. – ¿De verdad mi aparición te dejo tan afectada amor? me interesa saber que esta cruzando por esa linda cabecita tuya. – dice.
¿Mencioné que también odio la cálida sensación que se dispara dentro de mí al escuchar su acento y su aterciopelada voz?
A buen momento me recompongo y me vuelvo a sentir como yo misma otra vez.
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Noto que su expresión cambia, se llena de furia e ira lentamente, ella se endereza y alza su barbilla, desafiante, aprieta los puños y frunce los labios y sé que esta a punto de estallar, como solo ella sabe hacerlo…
