Mi neurótica, chillona, hermosa Caroline.

–Y bien… aquí vamos…– pienso. – En tres…dos…–

– ¡¿Pero como te atreves?! ¡¿Quién te crees que eres y que demonios haces aquí?! ¡¿El señor hibrido original ¡Oh! Puedo aparecerme y besar cuando me de la gana?! , ¡Pues no Klaus, No! –

– ¿No es ella adorable? Y estando furiosa es ardiente como un infierno. – pienso mientras grita en mi cara.

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Empiezo a gritarle, reclamándole. Furiosa, doy golpecitos en su pecho con mi dedo y el aguanta todo sin quitar la sonrisa de sus labios, lo cual solo me enfurece mas.

–… Estaba teniendo un buen momento con…– me interrumpo al recordar.

Había olvidado a Lucas por completo y me siento culpable.

– ¡¿Dónde esta?! ¡¿Qué has hecho con el?! – le pregunto en un susurro furioso. El en definitiva tuvo todo que ver con su súbita desaparición.

Sin responder me sonríe con maldad y diversión.

–Klaus, ¿Qué has hecho con Lucas?– insisto nerviosa.

– ¿Quién? – responde, con la misma sonrisa.

Yo lo miro de la peor forma que puedo. –Tu sabes quien, el chico atractivo con el que bailaba un segundo antes de que tu aparecieras…– respondo, recorro con mi mirada el club en busca de Lucas, sin éxito.

– ¿Oh, te refieres a ese joven descerebrado que intentaba meterse en tus pantalones? O debería decir, ¿dentro de tu muy corto, revelador y sexy vestido? – responde, recorriéndome con su mirada sugestiva.

Sonrojo, cohibida, incomoda, todo de golpe en mi.

Cruzo mis brazos sobre mi pecho. – ¡No fue así! Y no te hagas Klaus, ambos sabemos que tu también quieres meterte en mis pantal…vestido…arrgg lo que sea! – le respondo echando chispas. Me doy media vuelta dispuesta a alejarme lo mas posible de Klaus pero el me agarra del brazo y me acerca a el, su pecho esta contra mi espalda y sus labios en mi oreja. Siento su aliento cálido chocar con mi mejilla y me estremezco sin poder evitarlo.

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Ella se estremece ante mi cercanía. Es bueno saber que aun puedo provocarle todas esas sensaciones.

Love, no insistas… tu toda maravillosa como eres no estas hecha para un humano, y un humano no es lo que te mereces. Especialmente no un chico. Sabes que un hombre te puede ofrecer mucho más, sobre todo al no ser un simple mortal. – le susurro lentamente.

Ella suspira y se voltea, me observa seriamente y yo le devuelvo la mirada intensamente, recorro con mis dedos su costado hasta descansar mi mano en su cintura y con la otra mano acuno su rostro y me acerco hasta que nuestras frentes descansan juntas. –Caroline…– suspiro contra sus labios.

Ella cierra los ojos y acerca más sus labios a los míos. Cuando estamos a milímetros del deseado beso ella se detiene.

–Espera…Klaus, yo…– me mira a los ojos. – Solo dime que le hiciste, dime la verdad y entonces nos iremos de aquí.

Yo la observo, incrédulo. – ¿Vendrás conmigo?

Ella se sonroja, y asiente. –Vine a Roma a divertirme, si me prometes diversión, entonces…si. – me responde con aparente sinceridad.

Yo le sonrío abiertamente, alegre.

–Bueno, my love, honestamente, le arranqué ambos brazos, lo mordí y por ultimo le partí el cuello… ¿no ves todo el desastre que dejó su sangre en el piso? ¿O los pedazos de brazos?– le respondo.

Caroline me mira con perplejidad y con su besable boca ligeramente abierta en sorpresa.

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Ya no quiero ignorar lo que siento, no quiero suprimir el deseo.

El deseo por Klaus. Lo admito, quiero besarlo, quiero que me bese como solo el sabe hacerlo, que me sostenga contra el, me acaricie y me susurre al oído. El me habla y me siento desfallecer, no comprendo la malditamente fuerte y eléctrica atracción entre nosotros, pero allí esta, siempre ha estado allí.

El me conoce y tiene razón, Nadie puede darme lo que me da Klaus, nadie puede hacerme sentir como el me hace sentir y principalmente, nadie me ve como Klaus lo hace, con admiración, adoración, tanto deseo que quema con la mirada. Solo necesito saber si le hizo daño al joven y eso es todo. Basta con preguntarle, el nunca me miente.

Pero si le encanta ser malditamente sarcástico.

Solo me toma segundos detectar el sarcasmo y la burla en su respuesta. Yo ruedo los ojos y riendo le doy un golpecito en el pecho. –Ja, Ja, Ja, muy gracioso Klaus, me matas de risa. Ahora si, dime. Y no más juegos. – le presiono.

El me dirige una sonrisa de medio lado y sus ojos brillan. –Si le hice eso, aunque solo en mi mente. Usé la compulsión en el, le dije que buscase lo que de verdad desease y que no te mirara mas. – me responde. –Descuartizarlo en medio de un club repleto de personas no era muy viable. Además…me hubieses odiado.

Yo tomo una gran bocanada de aire, aliviada, y asiento.

–Ok…pero, ¿Qué era lo que mas deseaba?

Klaus se encoje de hombros. –No tengo idea.

–mmmm…– pronuncio y de nuevo busco con la mirada a Lucas.

Y lo encuentro…

– ¡Oh vaya! – dejo escapar y me tapo la boca con las manos para ocultar la sonrisa.

Klaus sigue la dirección de mi mirada y cuando ve la escena sonríe abiertamente y se carcajea. – ¡Pero mira nada mas! Si el chico era un abrigo en un armario…esperando para salir. – dice riendo. –Me da un ligero codazo en las costillas. –De lo que te salvé. Un chico confundido intentando probar unas teorías…– bromea. –Y también lo ayudé a encontrarse a si mismo…he hecho mi labor humanitaria el día de hoy. –añade.

Observo entre incrédula y divertida a Lucas claramente coqueteando…con otro chico bronceado, muy guapo. Muy juntos, sonrientes y dirigiéndose miraditas.

–Vaya…de las cosas que uno se pierde…– pienso divertida.

Cuando dejo caer mis manos, Klaus desliza la suya en la mía, entrelazando nuestros dedos. Dejo de mirar a Lucas y a su conquista para mirarlo a el. Me sonríe y su mirada lo dice todo. Es hora de irnos.