Antes de salir del lugar con Klaus, busco a Elena y Bonnie pero no las consigo por ninguna parte, necesito decirles que me iré, claro que omitiré la parte en la que Klaus esta aquí y que es con el que voy a escaparme. Les contaré una mentirita blanca que incluye a Lucas y a mí, muy cariñosos y lujuriosos. Lucas, quien tampoco veo por ningún lado, ni a el ni a su… amigo.
Empiezo a frustrarme y Klaus aparece por detrás y me abraza contra su pecho.
–Estoy seguro de que se marcharon antes y no te dijeron nada porque no querían molestarte en medio de tu flirteo…– susurra en mi oído. –Un flirteo que no llevaría a ningún lado…– añade.
Aun entre sus brazos, me volteo para verlo y le doy un golpecito en el pecho.
– ¡Deja de bromear ya con eso! – exclamo. –No es mi culpa que mi radar gay no funcione en Roma. – me defiendo.
El se carcajea. – ¡Oh! Ya veo, ¿Radar gay eh? –
Yo lo miro con seriedad.
–Oh vamos love, no podrías haberlo sabido si ni el lo sabia tampoco. – dice claramente tratando de suprimir otra carcajada.
Yo ruedo mis ojos y el besa mi frente. –Solo vámonos ya, el tiempo corre… ¿Tienes tu celular? – me pregunta. –Por supuesto. – respondo. –Bien, entonces podrás escribirles en el camino. Vámonos. – dice, claramente impaciente.
Yo suspiro y asiento. Nos encaminamos a la salida, y echando una ultima mirada detrás de mí, cruzo las puertas hacia el exterior.
_oOo_
La observo escribir en su celular, mientras camino lentamente a su lado.
Ella suspira –Supongo que tenías razón, si se habían marchado. – dice.
Yo simplemente asiento en silencio. Se me hace difícil dejar de observarla, de admirarla, cada cosa de ella, el brillo de su cabello, la curva de su mejilla, el arco de sus labios…
¿Cómo en mil años, esta chica ha sido la única capaz de afectarme tanto? ¿De hacerme sentir tanto? Es la única que me hace querer ser mejor hombre…mejor persona. Y todo por ella.
Y por suerte para mi, es tan inmortal como yo.
– ¿Entonces a donde vamos? – pregunta de repente.
Yo le sonrío. –Es una sorpresa. Pero se que te gustará. – respondo.
Ella me mirada con desconfianza. –Supongo que no será otro ruidoso club atestado de personas. –
Yo niego con la cabeza. –Definitivamente no, eso no es lo mío. –
Ella sonríe. –Lo se, tienes mil años , no te gustan las personas ni mucho menos estar rodeado de ellas, a menos que tengas hambre, y con nuestra audición tan sobre desarrollada la música ruidosa puede ser molesta. –
Yo la miro fijamente. –Me gustas tú. –
Ella se sonroja y baja la mirada, pero pudo ver la más pequeña de las sonrisas en sus labios.
–Y también me gusta tenerte cerca. – añado con suavidad.
Ella se aclara la garganta. – ¿Y como es que estas en Roma? Quiero decir, yo aquí, y de repente tú apareces. Seria mucha casualidad. – inquiere, mirándome.
– ¿La verdad? Escuche que estarías aquí. Y pensé que podríamos encontrarnos, ya sabes…casualmente. – respondo.
Ella ríe. –casualmente…claro. Lo sabia, sabia que no podía ser coincidencia. – dice mirando hacia el cielo estrellado.
–¿Te acuerdas que te dije, hace tiempo, que algún día tal vez en un año o en un siglo, aparecerías en mi puerta y me dejarías mostrarte lo que el mundo tiene para ofrecer?. – ella me mira en silencio. –Bueno, en realidad este soy yo apareciendo frente a ti, porque aun sigo queriendo lo mismo Caroline. Quiero mostrarte todo lo que el mundo tiene para ofrecer, todo lo que te mereces…–
–Esa no fue la única que vez que me lo dijiste. – responde.
–No. –Le sonrío. – he perdido la cuenta de cuantas veces te lo he dicho. Y ahora de nuevo te lo repito. Quiero dártelo todo Caroline, todo. – enfatizo.
_oOo_
Tengo que mirar hacia otro lado y respirar profundamente para calmarme. Lo único en lo que pienso cuando el dice que quiere dármelo todo es en nuestro encuentro en Mystic Falls. Donde el definitivamente me lo había dado todo... Oh dios… ¿Pero que estoy pensando? Me sonrojo furiosamente.
El me mira con interés, pero lo ignoro a fin de poder calmar mis hormonas y tratar de pasar por alto los recuerdos alborotados en mi mente.
–Bueno, a partir de aquí debes cerrar los ojos y yo te guiaré. – me dice con una sonrisa juguetona.
Yo lo miro impresionada. –Ha…no, eso no va a pasar. – respondo, negando con la cabeza. El me mira y puedo ver la suplica en sus ojos. Le estoy negando lo que más quiere, enseñarme las partes más fantásticas del mundo.
Mi corazón se retuerce y muerdo mi labio, indecisa.
– ¿No confías en mi? – me pregunta acercándose. Puedo sentir el calor emanando de su cuerpo.
–Yo… –cierro los ojos fuertemente y suspiro. – ¡oh que demonios! Esta bien. – respondo. Lo siento aproximarse mucho más, y antes de poder reaccionar, siento sus labios contra los míos. El beso dura apenas unos segundos y Klaus solo presiona su boca contra la mía con suavidad. Abro mis ojos y lo miro, el sonríe feliz, y triunfante. Me rodea con sus brazos y me estrecha contra su cuerpo. –Puede que haya algunos saltos y curvas bruscas así que sujétate bien y NO abras los ojos hasta que te diga. – yo lo miro aterrada, no muy convencida, pero el roza su nariz contra la mía en un gesto cariñoso para tranquilizarme y sonríe. –Cierra los ojos. –
Cierro mis ojos y rodeo fuertemente su torso con mis brazos, enterrando mi cara en su pecho y dejando que su aroma impregne mis sentidos. El rodea mi cintura con sus manos y un segundo después, siento el viento azotarnos.
–Si termino en el fondo de un abismo…–digo contra su pecho. – o tirada en el medio de la calle o…–
–No tienes que preocuparte por eso My Love, eres una carga muy preciada como para dejarte caer. – me responde riendo.
