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Holaaa :D estoy casi terminando los examenes de fin de año pero no me aguanté más y escribí este nuevo capitulo, cuando termine podré actualizar más amenudo :)) perdón por el retraso y espero que les gustee

Advertencia!: mención de sexo entre menores.


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El hombre calvo y de mediana edad hablaba, hablaba y hablaba. Arthur observaba como movía los labios e intentaba escucharlo, de verdad lo hacía, pero es que tenía una mancha de café con forma de cabeza de chihuahua en su –horrible- corbata, y honestamente no podía concentrarse, todo su esfuerzo estaba invertido en no reír. Después de seis minutos en la misma situación, el gerente se dio cuenta que no estaba siendo escuchado y lo echó.

Excelente, segundo Starbucks que lo rechaza en menos de dos meses. Aunque para ser justos esta vez ni siquiera se había esforzado.

Una vez en la calle suspiró con tristeza. Debió haberle sacado una foto.

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Arthur sintió un sonido desagradable que lo despertó. Miró desorientado el reloj de su celular, que era el único que tenía en realidad, y vio que eran las 6 AM. Aunque fuese el gato del vecino, el que lo haya despertado iba a sufrir. Se intentó levantar de la cama, pero un brazo lo tenía sujeto por la cintura y le dificultaba moverse. Perdido por un segundo, miró rápidamente la cara de su acompañante. Alfred. Suspiró con alivio. Anoche había bebido más de la cuenta, pero por suerte había llamado a su… conocido con beneficios, en lugar de irse con el primer imbécil que encontró.

Inmediatamente reconoció al culpable del ruido. El idiota estaba roncando.

No era la primera vez que dormía con Alfred, ni que pasaba la noche con él. Desde que se fue a su departamento por primera vez cinco semanas atrás se veían con bastante frecuencia. Siempre con el propósito de follar, claro. No es que estuvieran saliendo ni nada. La atracción de Arthur no iba más allá de su físico, porque joder que era sexy, con sus brazos fuertes y su espalda ancha y su tatuaje tribal que cubría desde su muñeca derecha hasta el inicio de su cuello. Intentaba ignorar lo brillante de sus ojos, la calidez de su sonrisa, su voz sincera y despreocupada. Ignoraba los nervios, que eran cada vez más intensos, cuando lo llamaba por celular para encontrarse con él.

Pero como decíamos, no era la primera vez que se despertaba a su lado, pero sí la primera en que Alfred roncaba. Molesto, estiró el brazo y le palmeo la mejilla.

-Alfred.- sin respuesta- Alfred. ALFRED.- el otro despertó de golpe.

-¡Mierda!, ¿pero qué te pasa? Jodeeer.- Se pasó la mano que no sostenía a Arthur por la cara, claramente disgustado.

-Me tengo que ir, suéltame.-Alfred gruñó.

-No- dijo simplemente y le pasó el otro brazo por la espalda, impidiéndole moverse lo más mínimo y aplastándolo más aún contra su pecho. Maldito él y su maldita fuerza.

-Joder, ¿Qué haces? Tengo que ver si mi hermano no ha incendiado el departamento.

-Un rato más.

-No, Alfred, ahora.

-Es temprano.

-Ya amaneció.

-Hace frio.

-No, no lo hace. Aún estamos en verano.

El otro no le respondió, solo lo abrazó con más fuerza. Esto se estaba poniendo demasiado extraño. Es decir, Arthur ya había notado ciertos rasgos algo infantiles en la personalidad de Alfred, pero esto era cruzar la línea imaginaria de los… conocidos con beneficios. Es casi como si… Pero entonces la mano que estaba en su cintura bajó y le apretó el trasero. Aah, ahí estaba la razón.

-Vamos, un rato más.- pero Arthur estaba decidido e hizo todo lo posible por bajarse la creciente calentura. Si se quedaba un minuto más, no saldría de la cama por horas.

-Lo siento, pero es primera vez que dejo tanto tiempo el apartamento solo con mi hermano adentro. Quizás esté agonizando en el piso, no he ido en tres día y honestamente no sé cómo consigue comida cuando no estoy.

-¿Por qué llevas tantos días fuera?

-Fui con unos amigos a una fiesta.

-…de tres días.

-No realmente, pero nos escondimos en el sótano de la casa por dos días. Francis se tiró a una chica. Su hermano era el que organizaba la fiesta e intentó matarlo con un picahielos.- No era la cosa más rara que les había pasado por culpa del imbécil de Francis. Durmieron dos noches en el sótano oscuro, sin comida y con tres botellas de ron barato, escondidos detrás de una repisa. Salieron corriendo por sus vidas cuando al dueño de la casa se le ocurrió finalmente revisar el sótano.

-¿Y no has ido a tu casa desde entonces?- dijo, y a Arthur le gustaba mucho el que nunca pareciera juzgarlo.

-No, después te llamé por teléfono.

-Joder, Arthur. Sé que soy un dios en la cama, pero no es como para que te olvides de tu hermano por tres días.- Alfred estaba burlándose completamente, el muy estúpido.

-No te alabes tanto, idiota. Viví a base de ron por casi cuarenta y ocho horas, es obvio que mis responsabilidades no estaban como prioridad. Y tú ni siquiera te acuerdas de que tienes un hermano, así que no me puedes decir nada.- El otro puso una cara de ofendido muy falsa y ridícula que hizo a Arthur sonreír.

-¡Discúlpate! Lo fui a ver ayer. Claro, no estuve mucho rato con él y en realidad me aproveché de su Play 3, pero la intención es lo que cuenta.

Arthur rió discretamente y cerró los ojos, escuchando el corazón de Alfred latir contra su oreja.

-Suéltame- dijo finalmente. El otro le obedeció y retiró sus brazos con flojera.

-No eres divertido.

Arthur se levantó con dificultad y recogió su ropa interior del suelo. Se puso los pantalones dando un saltito y su polera, aun que no recordaba que fuese tan grande.

-¿Has visto mis zapatos?

-Busca bajo la cama.

Arthur se arrodilló y los encontró de inmediato. Fue al baño para enjuagarse la boca. Tenía un sabor de mierda y no entendía como lo podía soportar Alfred, Arthur lo hubiese mandado a la mierda.

-Me voy.

Alfred se levantó y le abrió la puerta de salida. Pero Arthur notó algo extraño. De pronto no sabía qué hacer. ¿Debería besarlo como despedida? ¿Abrazarlo? ¿Darle una palmada en la espalda? Se miraron de manera incomoda por un par de minutos, ambos con confusión en sus ojos hasta que Arthur le sonrió falsamente y le hizo un gesto con la mano, que el otro le devolvió dudoso para luego cerrar la puerta.

¿Qué había pasado? Sus encuentros tenían la característica de ser casuales y relajados. Nunca había hecho nada fuera de lo natural. Pero de un momento a otro no supo cómo actuar.

Se prometió meditarlo en otro momento. Ahora lo primordial era verificar si seguía teniendo un hogar que no hubiese sido destruido por su hermano. Y de paso ver si este no estaba muerto.

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Afortunadamente vivía a pocas calles de Alfred y en diez minutos de caminata ya había llegado a su departamento. Desde afuera no se veía extraño, quizás subestimó las capacidades de independencia de su hermanito de quince años.

Abrió la puerta y entró a la sala.

-Peter, ¿sigues vivo? Ya lleg…- Las palabras se le murieron en la garganta y toda la sangre se le fue de la cara. Frente suyo estaba su hermano, desnudo y tirándose a una chica en el único sofá del departamento. Ambos adolecentes lo miraron con sorpresa y pánico. Los tres estuvieron completamente inmóviles, observándose y con la boca ligeramente abierta por lo que parecieron horas, hasta que la chica empujó a Peter, tomó su ropa y salió corriendo, casi chocando a Arthur a su paso.

Peter fue el primero en romper el silencio.

-En mi defensa, no me puedes decir nada porque conozco tu ropa y esa camisa no es tuya.- Arthur miró hacia abajo y efectivamente esa era la camisa de Alfred. Aun así por lo menos él no estaba follando en el único sillón que tenían –que asco- ni era técnicamente un niño, como Peter.

-…Mira, solo tengo dos preguntas y luego olvidamos que esto pasó alguna vez.

-…Pregunta- Dijo su ''hermanito pequeño'', intentando taparse con los cojines del sillón.

-¿Lo hicieron en mi habitación?

-La dejaste con llave..- ¿Eso quería decir que lo habían intentado? Prefirió ignorarlo para pasar a la pregunta real.

-¿Utilizaron protección?- Ya le había hablado infinitas veces sobre los peligros del sexo no seguro, y aunque nunca pensó que su hermanito fuese a tener relaciones a los quince años –como él- siempre lo consideró instruido en ''educación sexual''. Es por eso que no lo jodería más con el tema.

-…Uh

-Me estás jodiendo. Peter. Me tienes que estar jodiendo.

-¡Nos dejamos llevar por el momento!

-¡Eres un imbécil, me cago en todo, idiota!- Gritó para luego correr fuera del departamento en busca de la chica.


Salió mas cortito de lo que esperaba, pero el próximo lo tendré listo en menos de dos semanas.

espero que les haya gustado y si pueden escriban algun review por cortito que sea :) siempre es lindo escuchar de ustedes y ademas saber si siguen leyendolo y les gustó :)

besos y cuidense!