De un momento a otro todo se detiene. Y solo quedamos en medio de una tensa calma.
–Puedes abrir los ojos Caroline. – murmura Klaus en mi oreja causándome escalofríos. Yo los abro y alzo mi rostro para mirarlo a el, que me sonríe amablemente. Lo único que puedo ver a parte de el, es el cielo oscuro, lleno de estrellas.
Pero entonces el se hace a un lado, dejándome ver lo que hay detrás. Jadeo sonoramente, sorprendida. Abro mucho los ojos sin poder creérmelo. –Oh dios mío. – dejo escapar en un susurro. Estoy viendo directo dentro del coliseo, y no desde el piso, no… estamos en la cima, a cincuenta metros del suelo, viéndolo todo desde arriba. El lugar esta sutilmente iluminado por miles de luces, las piedras gigantes forman sombras por todas partes dándole al lugar un aire tétrico pero de alguna manera, el silencio, la luminosidad y las sombras juegan con el espacio para transmitir paz y calma. Es impresionante y me siento diminuta ante tanta grandeza.
El lugar esta completamente vacio a excepción de nosotros y allí es cuando me doy cuenta de algo. Trago en seco. –Klaus, ¿No es ilegal que estemos aquí? – El se ríe fuertemente. En realidad, se carcajea, se doble sobre si mismo sujetándose el abdomen y sigue riendo. Yo lo miro anonadada. –Oh love, si que eres divertida. – responde tomando aire y secándose las lagrimas. – ¿Estas loco? ¡No deberíamos estar aquí arriba!, ¿Este lugar no esta custodiado? ¿No hay guardias a esta hora? – insisto.
El niega con la cabeza, aun sonriendo. –Deja de hacer tantas malditas preguntas y pensar tanto Caroline y disfruta, ¡para eso te he traído aquí!, esto es una atracción turística y nosotros somos turistas…además, no hay nada que sea ilegal para nosotros. Relájate, nadie nos verá o escuchara aquí. – responde. El mira hacia el interior del coliseo, mete las manos en sus bolsillos y respira profundamente, cerrando los ojos.
Lo observo en silencio, incapaz de quebrar el silencio ni su momento de paz. El luce sereno, tranquilo y tal vez un poco melancólico pero sobretodo malditamente hermoso e irreal. Me quita el aliento.
El abre los ojos y me mira fijamente, penetrándome con la mirada y siento como si escanease mi interior y desnudase mi alma. Sonríe de medio lado y se acerca a mí hasta que nuestros rostros están a centímetros. –Niégame que es una visión fantástica, niégame que no te hace sentir impresionada, niégame que no te gusta…¿Puedes hacer eso Love? – dice, mirando mis labios.
–Yo…– titubeo – Yo no puedo hacer eso, esto es maravilloso. – respondo con voz diminuta. El enlaza de nuevo nuestras miradas y sonríe coquetamente.
–Tienes razón, eso es maravilloso…pero esto…– dice tomándome de la cintura y girándome hacia el paisaje a mi espalda. –Esto es magnifico. – finaliza.
Y no puedo sino estar completamente de acuerdo con el.
Es Roma en todo su esplendor, toda la ciudad iluminada en la noche extendiéndose hasta el horizonte. El se coloca a mis espaldas y pone sus manos en mis hombros. –Dime, Caroline, ¿Qué tan bien estoy haciendo esto de mostrarte lo mejor del mundo? – susurra en mi oído.
En vez de responderle de inmediato, me volteo de nuevo hacia el y sin pensarlo, deposito un casto beso en sus labios y lo miro a los ojos. –Gracias. – le digo con la voz embargada de emoción.
El me mira intensa y largamente y puedo ver sus muros, tan gigantes e infranqueables como los del coliseo, y tan antiguos como el mismo, desmoronarse dentro de el. Parece tan embargado de emoción como yo, sus ojos se iluminan y su labio inferior tiembla. Me coge el rostro entre sus manos acariciando mis mejillas con sus pulgares. –Gracias a ti. – responde con voz ronca.
Y entonces se inclina y me besa.
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Ella lo ha hecho, me ha dado una parte de ella muy importante, y no física, la que había estado deseando y esperando. Se ha abierto a mí, y simplemente por eso, mi reacción es la misma. Entregarle todo lo que soy y he sido.
El beso no es ansioso como fue el primero de la noche, tampoco suave y casto como los otros. Esta lleno de intensa pasión, y ella me besa de la misma manera. Devoro sus labios, los reclamo, los lamo y mordisqueo. Ella se aprieta contra mí y rodea mi cuello con sus brazos, profundizando el beso. Jugamos con nuestras lenguas en la boca del otro y nos besamos sin descanso ni control por un buen rato.
Me siento eufórico, triunfal, feliz y liberado y todo gracias a ella.
Ella se aparta, jadeando por aire. Sus labios están tintados de un intenso rojo e hinchados y húmedos por nuestros besos y su cabello esta despeinado de una manera sexy.
–Sono dependiente dei baci tuoi. – le digo
Me ve y sonríe, tímidamente. Yo le sonrío de vuelta.
–Entonces, mia vita, mio cuore… ¿lista para seguir explorando Roma? ¿Para disfrutar la eternidad en la Città Eterna? – le pregunto, colocando con gentileza un mechón de su cabello detrás de su oreja.
Ella ríe. –No sabia que hablabas italiano…aunque no me sorprende. –
Yo enarco una ceja, mirándola divertido. –He vivido bastante tiempo, y estado en muchos lugares. Italiano es solo uno de los muchos idiomas que se. Caroline. – respondo.
–Tal vez puedas enseñarme…algunos o todos…– me dice suavemente.
Siento el impulso de besarla nuevamente, pero me controlo.
–Por supuesto, amore della mia vita, tenemos toda la eternidad para eso.
Ella asiente, se acerca y deposita un suave beso en mis labios, entonces me mira fijamente. –Por ahora…enséñame todo lo que Roma tiene para ofrecer…– murmura.
Yo simplemente asiento, sonriéndole. Y siento que es posible que mi pecho estalle por la felicidad.
La noche apenas comienza para nosotros.
_oOo_
FIN…
¿O no?
¿To be continue?
Hasta aquí llego con el fic, puesto que para el reto que participo, lo máximo permitido son 5000 palabras.
PERO…
Si hay gente interesada en continuar con el fic. Tal vez, al finalizar el reto y culminar las votaciones, continúe con una segunda parte final de esta historia. Que bien podría ser un One – Shot largo, o estar dividida en capítulos como esta.
