¡Hola, lectoras! Lo sé, he actualizado tarde, y de verdad lo siento. El capítulo es largo y creo que me tomó semanas para terminarlo (el tiempo no me ha ayudado mucho), pero finalmente está aquí y eso es lo que importa ;) ¡Espero que les guste! ¡Disfruten!
P.D. ¡Muchas gracias, especialmente, a Mari y Lexie, por sus reviews, y por como siempre, ser tan buenas amigas en twitter! :)
Es lunes por la tarde, lo cual significa que la mitad de los estudiantes se encuentran haciendo tareas, y obviamente, la biblioteca está atestada. Estoy sentada con Mike, Tina, y Santana en una de las mesas más retiradas del centro del enorme almacén de libros que posee el campus, y me encuentro jugando con mi bolígrafo mientras pienso en un sinónimo para no repetir la misma palabra en un párrafo que lleva el ensayo que tengo que entregar en dos días. ¡Y muy apenas estoy terminando el borrador a mano! Santana me aconseja que busque sinónimos en Internet, pero yo le explico que la palabra perfecta tiene que llegar por mi cuenta. Ante esto, mi amiga hace un comentario ofensivo, pero estoy tan absorta en mis pensamientos que ni siquiera presto atención a lo que realmente dice.
De acuerdo, no estoy tan concentrada en esto tampoco. Para nada.
Inevitablemente, estoy pensando en Finn, aunque no de la misma manera a la que acostumbro a hacerlo de vez en cuando. Desde el sábado por la noche, cuando nos cruzamos en el pasillo luego de que él fuera llevado a la oficina principal por una pelea con Jesse, no puedo dejar de reflexionar acerca de él, y sobre todo, de lo que me dijo. No me especificó el motivo por el que había golpeado a mi ex casi novio, pero después de darle tantas vueltas al asunto, terminé por llegar a pensar que tal vez lo había hecho por mí. E incluso tiene sentido, ya que no solo esa razón es posible. Jesse estaba prácticamente forzándome, y es muy probable que Finn me haya visto indefensa, aunque verdaderamente, no puedo evitar imaginarme… ¿y si tal vez se puso un poco celoso?
No, claro que no. Sigue soñando, Berry.
-Esto es más aburrido que las canciones que Tina toca en el piano-espeta Santana, aventando el libro de Filosofía con el que está trabajando en la mesa.
Gracias a esto, levanto la vista y finalmente vuelvo al planeta Tierra. Tina y Mike se miran sorprendidos, y después ella termina frunciendo el ceño, claramente ofendida.
Santana repara en el acto demasiado tarde.
-Lo siento, Cohen-Chang, pero ya no puedo soportar esta tortura-confiesa-La Universidad no es necesariamente para mí…
-Bueno, al menos no tienes tantas clases de Negocios como Quinn-comenta Mike-Eso sí es algo pesado…
-Lo sé, pero Quinn es recatada, y ella misma hizo su horario, lo cual implica que se jodió a sí misma-explica mi latina amiga.-No hay punto de comparación…
Estoy por decir algo respecto a eso, pero entonces mis ojos se distraen en la entrada de la biblioteca.
Un chico con un peinado cuidadosamente elaborado llega, un poco intimidado, y se acerca a una de las computadoras que están en el escritorio del frente, supongo yo, para enrolarse. Está vestido con un traje gris, y para complementar, posee una corbata purpura. Por si fuera poco, el impecable brillo de sus zapatos-seguramente italianos-se puede distinguir hasta esta distancia. Puedo suponer, desde luego, que su perfume también debe de ser algo importante, aunque lamentablemente, no conozco al chico y sería extraño que solo me acercara para olerlo.
Y definitivamente lo lamento, ya que al segundo que lo vuelvo a contemplar, una figura alta y perfecta se reúne con él y ambos comienzan a charlar, básicamente como si se conocieran de toda la vida.
-¿Con quién estará hablando Finn?-pregunto de pronto con verdadera curiosidad.
Tal vez Mike sabe algo…
Santana alza la vista.
-¿Ese chico?-suelta una carcajada-No tengo idea, pero debe de ser nuevo si es que está vestido así. No había visto algo como esto desde la noche en la que me tiré a unos tipos de Wall Street en un bar gay.
-¿Qué hacías en un bar gay?-se sorprende Tina.
Santana abre los ojos como platos al escuchar la pregunta.
Y obviamente, decide ignorarla. Justo ahora levanta su mano, y por lo que veo, está dispuesta a llamar a los chicos.
-¡Finn!-grita de pronto-¡Hudson!
Las mesas junto a nosotros alejan su atención del estudio y la contemplan sin expresión alguna. Una de las bibliotecarias que se pasa por aquí la calla bruscamente, pero a mi amiga le importa muy poco. Cuando finalmente logra captar la atención de Finn y el chico elegantemente vestido, se acomoda nuevamente en su asiento y espera a que ambos se acerquen mientras desprende un aire totalmente autoritario que la hace ver genial.
Rayos, quien no quisiera tener la misma confianza que ella.
Finn nos dirige una cálida sonrisa al llegar a nuestra mesa, y realmente me sorprendo, ya que la última vez que lo vi, su rostro no era capaz de mostrar un gesto positivo. Estoy algo preocupada por él, pero es bueno saber que se encuentra mejor…o eso parece.
-Y… ¿quién es tu amigo, Hudson?-pregunta Santana, mientras ambos toman un lugar en nuestra mesa.
El acompañante de Finn se encuentra un poco desorientado, pero cuando le ofrezco el asiento junto a mí me sonríe y mira divertido al castaño que se adueña de mis pensamientos gran parte del tiempo.
-Chicos, él es Kurt Hummel…-explica, dándole una palmada en la espalda, cosa que al muchacho no le parece tan agradable-Es…mi hermano. Bueno, hermanastro.
-Nunca nos dijiste que tenías un hermano, Finn…
El castaño suspira, baja la vista por un momento, y enfrenta al rostro sorprendido de Kurt.
-Lo sé, lo sé…Mi mamá tuvo una boda muy discreta antes de que yo fuera aceptado en la Universidad y...En fin, Kurt está aquí ahora y…
-¿Vas a estudiar aquí? ¡Eso es genial! Creo que te gustará el campus, algo interesante siempre está sucediendo en este lugar…
Santana levanta una de sus cejas cuando me escucha decir esto, y yo decido ignorarla. Kurt suelta una risita y de inmediato comienza a explicarnos como es que ha terminado aquí.
Resulta que acaba de llegar de Londres. Tuvo algo así como un año sabático en el cual se dedicó a hacer pasantías en la industria de la moda, pero llegó el momento de asentarse, y después de escuchar tantas cosas sobre el campus, decidió darle una oportunidad a la Universidad de Nueva York.
-Creo que este definitivamente es un buen lugar para ti, Kurt-menciona Finn, aconsejando alegremente a su hermanastro menor-Todos nosotros somos…digamos que un grupo, y no tendrás problemas para adaptarte porque sé que el resto te aceptará de inmediato.
Estando de acuerdo con el comentario de Finn, asiento con la cabeza, y le sonrió una vez más a Kurt. El chico se ve emocionado y se anima a hablar un poco más cuando incluso Santana parece estar recibiéndolo con los brazos abiertos.
-Hasta ahora, me está encantando el campus. Mi compañero de habitación, además, se ha portado excelente… ¿Saben? Es bueno haber hecho ya un amigo sin la ayuda de Finn…
-Oh, claro, ese chico…-recuerda su hermano.
-¿De quién demonios hablan?-inquiere Santana, ligeramente confundida.
-Su nombre es Blaine Anderson…-explica Kurt, de pronto mirando cuidadosamente por toda la biblioteca-Quedamos de vernos aquí para presentarle a Finn pero no lo veo por ninguna parte…
-¿Hablas del chico con el cabello relamido en gel y una sonrisa completamente amigable?-pregunta Tina.
Kurt asiente de inmediato.
-Yo lo conozco, está en una de mis clases. Oh, y se encuentra justamente ahí…
Tina señala la pequeña sala de estar, frente a la sección de revistas y periódicos, y al mirar a Kurt, puedo percibir el brillo en sus ojos apenas lo localiza.
-¡Blaine!-grita de pronto, sobresaltándome-¡Blaine!
La bibliotecaria que hace poco calló a Santana se pasa nuevamente por aquí y mira con odio a Kurt, pero el chico la ignora. Está más ocupado observando al chico que llamó y que, un poco desconcertado, se está acercando a nuestra mesa.
-Hola, Kurt… ¿Qué hay?
-Blaine, hay algunas personas aquí que tienes que conocer…
Otra semana de clases se va, y a pesar de que es tentadora, la llegada del sábado, por primera vez en algún tiempo, no me tiene tan emocionada. Ni siquiera se trata del hecho de que me tengo que levantar un poco más temprano de lo normal, aunque claramente, ese sí es el caso que fastidia a Sugar, pero hay algo más…Es el motivo por el que estamos así…
Como si no fuera ya bastante vergonzoso el hecho de que no he podido-y no me ha apetecido-ir al gimnasio últimamente, a Sam se le ocurrió la fantástica idea de organizar un torneo privado de volleyball chicos vs. chicas. Obviamente no pensó en la posibilidad de que Marley estaría dispuesta a derribarlo a él y a su equipo. Ninguna de las chicas nos encontrábamos con verdaderas ganas de aceptar el reto, pero con la insistencia de nuestra amiga no nos quedó más remedio. Al menos yo me quedé tranquila sabiendo que ella haría gran parte del trabajo. Quinn no dudó en quejarse unas cuantas veces diciendo que tenía mucha tarea que hacer, pero Noah terminó convenciéndola solo porque abrió la boca y le aseguró que los chicos "nos patearían el trasero". Santana fue rápida en aceptar el reto, al igual que Brittany, y por más que Tina comentó que tenía que practicar nuevas canciones, al final, no pudo realmente zafarse de esta nueva-y tediosa-actividad grupal. Yo tampoco, y maldije a Marley y a Sam cada minuto que pasé buscando mi abandonada ropa deportiva para entonces meterme en ella.
Cuando terminé de arreglarme, me encontré con Sugar, que con su atuendo rosa, tenía más bien la actitud de una animadora que la de una jugadora concentrada en hacer las cosas bien. Lo que más me sorprendió, sin embargo, fueron las líneas negras que se había pintado en cada uno de sus pómulos, como lo hacen los jugadores de futbol americano. Definitivamente, estaba más preparada que nunca.
-¿Qué demonios…?
-Lo sé, Rachel, esto no me hace ver tan atractiva como de costumbre pero…
-¿Por qué te hiciste eso en la cara?-la interrumpo, todavía atónita.
-Es a modo de intimidación-me explica-Esos tarados creen que nos vencerán, pero Sugar Sugar les enseñará…
-Sí, en cuanto a eso… siendo sincera, me parece que Marley será la única del equipo poniendo algo de su parte…
Sugar reflexiona por un momento, y después suelta una carcajada.
-Tienes razón… ¡Vámonos!
Al llegar al gimnasio en donde Marley practica con su equipo, Sugar y yo nos reunimos con el resto de las chicas, que parecen estar calentando, y la experta en este caso, se encuentra dando instrucciones.
-¿Dónde están los chicos?-pregunta Brittany.
-Eso no importa ahora, Britt. Tenemos que concentrarnos en calentar para poder aplastarlos…
Quinn, que parece estar un poco distraída, suelta de pronto una risita.
-Yo definitivamente aplasté a Noah anoche…
-¿CÓMO?
-Yo…yo…nada. ¿Qué fue lo que dije?
El sonido de un silbato nos alarma de pronto.
-Muy bien chicas, es momento de comenzar…-menciona Marley.
A regañadientes, nos ponemos de pie y empezamos a prepararnos de verdad. Tomamos la protección necesaria, y "calentamos" un poco más mientras los chicos hacen su entrada. Cuando finalmente llegan, me intimido inevitablemente. TODOS aquí saben que soy pésima en los deportes. El hecho de que esté por jugar hoy es el doble de embarazoso para mí de lo que es divertido para ellos, y eso es decir mucho.
-Tengo el presentimiento de que alguno de los chicos terminará dándome en la cara con el balón…
Sugar me da un extraño y apretado abrazo mientras nos ponemos en posición, a una corta distancia de la red que nos separa de los chicos.
-No te preocupes, Rachel, aquí estaré yo para protegerte…
-Claro-le dirijo una sonrisa-Eso lo dice la chica que me usó de escudo para protegerse de los golpes que nos dieron la última vez que jugamos quemados…
-Es un juego muy violento…
-¿Y tú crees que el volleyball no lo es?
-¡De acuerdo, basta de pláticas!-Sam llama nuestra atención-¡Que comience el juego!
-Oh, Evans…realmente espero que estén preparados para perder-comenta Marley, nuestra capitana.
Sam suelta una carcajada, y luego de hacer un extraño calentamiento con el resto de los chicos, el partido comienza.
Hasta ahora, todo va relativamente bien. De nuestro grupo, solo Santana, Marley, y Quinn han estado participando verdaderamente. En el lado de los chicos, todos parecen estar dando de su parte. Sugar se encuentra animando al equipo, y yo solamente estoy aquí…con los brazos cruzados, fuera de lugar, sintiéndome patética.
Me doy cuenta de que Mercedes y Brittany se están riendo de algo, Tina trata inútilmente de pegarle a la pelota…y entonces Kurt, y su compañero de habitación, Blaine, llegan y se sientan en las gradas para animar el partido. Saludo a Kurt a lo lejos…y aquí es donde desgraciadamente Marley repara en mí y me dice que yo soy la siguiente en sacar.
-¿Yo?... ¿Por qué?
-Tal vez porque no has participado…
-Pero Marley, yo no sé sacar…
-Oh, vamos, Rachel, no es tan difícil…
-Tú siempre estás practicando, yo ya ni siquiera recuerdo cuando fue la última vez que fui al gimnasio…
-Excusas, vamos…
Rezongando, tomo la pelota y me posiciono en el punto que ella me señala. Ni siquiera me atrevo a mirar a los chicos, pues estoy casi segura de que me acomplejarán aún más. Respiro profundamente, detengo la pelota, y entonces golpeo con mi otra mano.
Lo primero que escucho es que aterrizó con fuerza, y después Sam comienza a gritar.
¿Se está burlando? ¿Está impresionado?
Miro a mis compañeras y todas están impactadas.
Oh Dios.
Le he dado a Finn en la cara con la pelota. Inmediatamente y sin pensarlo, corro hasta donde él se encuentra.
El castaño se está protegiendo la nariz, y mantiene sus ojos cerrados, supongo yo, esperando a que el dolor se esfume.
-¡Finn! ¡Lo siento mucho, de verdad! ¿Estás bien?
-Me parece que le has roto la nariz, Berry-comenta Noah.
-¡No!-me sobresalto-Finn, ¿estás bien? Por favor, déjame verte…
-Al menos no le dañaste la parte baja…-Puckerman habla de nuevo.
Y la vergüenza no puede ser más clara conmigo.
-Creo que será mejor que te sientes, amigo-le dice Ryder.
Finn no abre la boca, y esto no ayuda para nada a mis nervios. Sin embargo, toma el consejo de Ryder y se aproxima a la banca más cercana. Sin dudarlo, lo acompaño de inmediato.
-Finn, por favor, perdóname, no fue a propósito…
-Está bien, Rachel, creo que me…
Cuando se descubre la cara, un poco de sangre comienza a salir de una de sus fosas nasales.
-¡Oh Dios mío! ¡No puedo creer lo que te he hecho!
-¿De verdad está sangrando?-pregunta, aparentemente despreocupado.
-Tal vez ahora no, pero si no lo arreglamos, comenzará a hacerlo pronto. Creo que deberíamos de ir con la enfermera para que nos dé algo que ayude a limpiarte…
-No te preocupes, yo puedo ir solo…
-No-me sorprende lo decidida que me escucho-Yo fui quien te hizo esto, y yo iré contigo…
De pronto, Finn comienza a sonreír.
-De acuerdo…
-¿Qué sucedió entonces?-pregunta Mike; al parecer, él fue el encargado de acercarse y preguntar a nombre de todo el grupo.
-Finn está sangrando un poco-le anuncio, apenada-pero lo acompañaré con la enfermera para que se limpie…
-Buena suerte, amigo…
-Estoy bien-insiste Finn.
-De verdad lo siento-repito.
Finn no vuelve a decir nada. Al poco tiempo, los dos nos alejamos del lugar con las miradas de nuestros amigos puestas sobre nosotros, y nos dirigimos finalmente a la enfermería.
Tardan un poco en atendernos, pero cuando le explico la enfermera encargada lo que sucedió, abre su estuche de primeros auxilios y me da lo necesario para curar a Finn. Luego de instruirme rápidamente, nos deja solos en uno de los pequeños cubículos de la estancia, y aunque normalmente pudiera encontrarme nerviosa ante una situación así, estoy más concentrada en hacer las cosas bien y ayudar a Finn con el problema que le he causado.
-Realmente lo siento…
-¿Podrías dejar de disculparte? Estoy bien…-menciona, divertido.
-Nunca volveré a tocar una pelota en mi vida, incluso si me amenazan por no querer hacerlo. Esta vez solo fue tu nariz, pero… ¿Qué sucedería si la próxima vez te noqueo completamente? No puedo ni imaginármelo…
-Bueno, al menos sé que por ahora no estás dispuesta a que haya una próxima vez…
-Cierto.
Finn y yo reímos por un momento, pero mientras sujeto la toalla fría que está bajando la hinchazón de su nariz, nuestros ojos se sumergen en un contacto extraño, y cuando algo parece cambiar en la mente de él, su mirada se pierde y observo firmemente como traga saliva.
-Yo…ahora que lo pienso, también debería disculparme contigo.
Sé que algo sucede, pero en este momento no puedo recordar nada.
-¿De qué hablas?
-El sábado pasado, cuando nos encontramos en el pasillo, luego de que yo salí de la oficina…Hablamos un poco pero sé que fui algo cortante, y no era mi intención, de verdad.
Sabía que esto iba a regresar en cualquier momento.
-Entiendo que estabas frustrado, pero…tengo que admitir que me quedé algo confundida con lo que me dijiste…
-No te mentiré, no golpeé a Jesse por lo que hizo con Hannah. Tal vez imaginaste que ese fue el motivo, pero sorpresivamente, eso no fue lo que me impulsó. La verdad es que…no logro entenderlo muy bien, pero cuando te vi con él…me di cuenta que te estaba forzando…
Bajo la vista, completamente desanimada al recordar eso de nuevo.
-Simplemente…comencé a sentirme extremadamente furioso con él, y algo…algo extraño sucedió conmigo. Algo que nunca había sentido antes. No quería, por ningún motivo, verte con él…
Mis ojos no pueden dejar de contemplar a Finn. Los suyos reflejan sinceridad, y su voz, además, comprueba la verdad que sus palabras me transmiten.
Mi corazón está latiendo como loco, y a pesar de que nos encontramos a una muy corta distancia del otro, y mis manos están en su rostro curando una parte de él, el castaño no se distrae.
Sigue mirándome y yo no sé realmente que hacer. Un momento como este es lo que siempre había esperado desde que me di cuenta de que mis sentimientos no eran necesariamente platónicos. Finn de verdad me provoca algo. Tiene un hermoso y a la vez abrumador efecto en mí que no puedo dejar pasar desapercibido. Tal vez estando en mis cinco sentidos, no sería capaz de preguntarme a mí misma esto, pero… ¿Podría ser que él también estuviera sintiendo lo mismo que yo?
-Lo siento, chicos, pero mi turno termina aquí, tengo que retirarme, y ustedes también. ¿Pudo ayudar al señor Hudson, señorita Berry?
La voz de la enfermera, inevitablemente, nos trae de vuelta a la realidad. Finn aparta su vista de mí y él mismo se ocupa de sostener la toalla sobre su rostro. Aún me encuentro un poco atontada, así que él es quien habla con la enfermera, y finalmente, con su nariz mejorando, él y yo nos dirigimos de vuelta al gimnasio, donde seguramente, el grupo continua jugando.
Ya no volvemos a mencionar el tema que de alguna manera nos unió, y las consecuencias que este dejó después. De hecho, volvemos a parecernos a esos extraños que una vez fuimos, sin embargo, cuando Finn se acerca para abrir la puerta del gimnasio y estamos a punto de reunirnos de nuevo con el grupo, él me sonríe abiertamente. Y yo le sonrío de vuelta.
Otra semana comienza, y como era de esperarse, una nueva ola de noticias y rumores se expande por todo el campus. Es casi como si tuviéramos nuestra propia New York Magazine.
Yo, como de costumbre, trato de ignorar cualquier chisme que me afecta a mí o mi grupo, pero una noticia, que siendo predecible, y no tan predecible a la vez, me toma completamente desprevenida. Y lo peor es que yo no sé cómo tomarla a ella.
Jesse y Hannah han comenzado a salir. Todo mundo está hablando de esto. Y no precisamente por la grandiosa historia de amor de ambos, o el escándalo que protagonizaron al engañarnos a Finn y a mí, sino porque los dos son tan parecidos en sus arrogantes maneras de vivir que a todo el campus le sorprende el hecho de que finalmente han sentado cabeza y están en una relación. Eso, una relación, no precisamente porque están saliendo con el otro. Solamente en esta escuela algo así se puede dar…
Y para ser sincera, la noticia no es algo que me afecte realmente. Es decir, si después de haberlos descubierto tuve la certeza de que lo volverían a hacer, al menos ahora es oficial. Jesse no me importa en absoluto…aunque tengo que admitir que tampoco me encuentro muy contenta. Ninguno de los dos tiene vergüenza, pero al menos ya no tendremos que lidiar con sus mentiras…
-¿Puedes parar con Kelly Clarkson y sus canciones de despecho? Amo a la diva de Idol, pero creo que ya ha sido suficiente.
Al escuchar el tono de voz con el que Sugar me habla, decido, por primera vez desde que regresé a mi habitación, encarar a mi compañera. Se está pintando las uñas de las manos, y como siempre, su esmalte apesta, pero dado que yo me encuentro básicamente en las nubes, no me he molestado en sugerirle que se haga su manicure en otra parte. Ella, en cambio, parece estar cansada de la música que no he dejado de escuchar desde que las dos nos encontramos aquí. Y la escucho a un volumen alto, sin auriculares. No digo nada para defenderme porque sé que, efectivamente, también la está afectando a ella.
Estúpido Jesse. No debería de sentirme tan mal debido a él, pero después de haber caído tan bajo, y a la vez arrastrarme con él, no puedo evitar-por más que no quiero-sentirme usada.
-¿Y qué quieres que escuche en este momento?-le pregunto a Sugar, mi voz refleja un extremo cansancio-¿Spice Girls?
A Sugar se le iluminan los ojos.
-Sería una buena idea. Amo a Posh, siempre he seguido su ejemplo de elegancia.
De acuerdo, ahora Sugar me está devolviendo la sonrisa que se me había perdido al comienzo del día…
-Claro, pero eso no va a suceder-le tomo el pelo.-No Spice Girls por hoy…y tal vez nunca.
Sugar se olvida de ofenderse, y en lugar de eso, se pone a pensar por un momento.
-Y Rachel… ¿Acaso Finn y tú se vengarán de sus respectivos exs? ¿Piensas tener algo con él? No sería mala idea, humillas a Jesse y de paso puedes aprovechar para probar de los encantos de Hudson. Es muy guapo…
Gracias al cielo no estoy tomando ninguna bebida en este momento, porque de ser así la devolvería de inmediato.
-¡Claro que no, Sugar!
-¡Si terminan juntos serían tan lindos!-se emociona-Como Shania Twain y su nuevo esposo, comparten una historia muy similar a lo que les sucedió a Finn y a ti.
Me quedo paralizada, en verdad. Tardo fácilmente un minuto en abrir la boca.
-Sugar, lees muchas revistas y blogs de chismes. Sabes todo acerca de las celebridades.
Mi amiga me guiña un ojo, y acto seguido, se dedica a ventilar la mano que se acaba de arreglar.
-Es cierto, no puedo evitarlo…
Le sonrío nuevamente.
-Bien por ti…supongo.
Luego de terminar con mi sesión de música, en la que fui interrumpida por Sugar y el horrible olor de su esmalte de uñas, decido escaparme a la biblioteca. Podrá ser un lugar concurrido, pero por fortuna todos aquí conviven en silencio, de lo contrario, te echan, y esto es lo que necesito. Silencio. Paz. Desde mi llegada al campus, no recuerdo realmente cuando fue la última vez que tuve la oportunidad de disfrutar la calma, sobre todo porque ésta no siempre está presente.
Como de costumbre, introduzco mi número de matrícula en el ordenador y rápidamente me dirijo a los libreros. Esta vez decido explorar la sección de arte, ya que, desafortunadamente, la he tenido algo abandonada, y como siempre, me maravillo al encontrar las nuevas adiciones que hay en el pasillo.
Estoy hojeando una revista de Impresionismo, cuando decido alzar la vista, y ahí, a unos dos metros de distancia, se encuentra Finn. Se ve un poco perdido, aunque no entiendo por qué si sé que frecuenta este lugar tanto como yo. Sin embargo, cuando mi mirada se hace evidente, y la suya se cruza de pronto, sonríe abiertamente y se acerca con lentitud. Está despreocupado, y no muestra un verdadero cambio al localizarme y decidirse a interactuar conmigo. Yo, al contrario, comienzo a sentir como mi corazón se acelera descaradamente y siento que las rodillas me tiemblan. Es patético…y vergonzoso.
-¿Qué hay, Rachel?
Río con una mezcla de sorpresa y nerviosismo.
-Es raro encontrarte aquí…
Finn levanta una ceja. Obviamente, tengo que clarificar.
-A esta hora, en este día…
-Oh, bueno…Tengo que encontrar un libro para una clase-explica-pero apenas y entiendo de que trata justamente esa clase y…
-¿Necesitas ayuda?-me apresuro a preguntarle.
Rayos, Rachel. Tienes que relajarte.
-Eso sería increíble-vuelve a sonreír.
¿Qué no se cansa de hacerlo? Yo ciertamente me canso de verme como una tonta cada vez que lo contemplo.
-Y… ¿qué es precisamente lo que estás buscando?-comienzo, mientras nos adentramos en el pasillo.
-Un catálogo de las obras de un tipo…-hace una pausa-Tiene un bigote extraño, y para ser sincero, no recuerdo el nombre. Al parecer, pintó unos relojes derritiéndose…
-¿La persistencia de la memoria?
Finn me observa como si le acabara de hablar en chino.
-¿Disculpa?
-Es el nombre de la obra-explico-Me parece que estás hablando de Salvador Dalí. Y aquí hay algunos libros sobre su trabajo…
De inmediato, me acerco al estante que ambos tenemos al frente, el cual almacena todos los temas de surrealismo, y escojo, entre varios ejemplares, la colección que me parece más útil y completa.
-Aquí tienes. Ésta podrá servirte.
Finn comienza a hojear el libro, aparentemente aliviado.
-Gracias, Rachel. Me has quitado un peso de encima…
-¿Puedo hacerte una pregunta?
-Claro.
-¿Por qué estás tomando Historia del Arte?
-Tenía que tomar una electiva, y esta materia fue la más conveniente…
-Oh, ya veo…
De pronto, me entra un verdadero deseo de esbozar una gran sonrisa.
-Tú, en cambio, de verdad estás estudiando esto, ¿no?
Asiento con la cabeza.
-Me encanta el arte-admito-Y me encanta el trabajo de Dalí. Creo que te gustará el libro…
Finn le echa un rápido vistazo.
-Sí, bueno, solo quiero terminar mi proyecto…
-Bien por ti. Eres…responsable.
Oh no, aquí se viene este flirteo estúpido que, por alguna razón, te hace sentir pena ajena incluso cuando tú misma te estás provocando la vergüenza.
Finn se encoje de hombros.
-Supongo…
-¿Y tú?-cambia de tema-¿Qué haces aquí? Espero que no sea una pregunta estúpida.
-No, para nada-suelto una risita-Vine a escaparme, de hecho. Necesitaba un respiro.
-¿Qué sucedió?
De pronto, el rostro de Finn forma una reacción de verdadera sorpresa, aunque supongo que yo termino por estar más sorprendida ya que sé hacia donde continuará esto, y no sé, en realidad, si Finn ya escuchó las noticias. Aunque sería imposible que no se haya enterado a estas alturas.
-No sé si ya estás al tanto de lo que se anda diciendo por ahí, pero…
-¿Lo de Jesse y Hannah?
Oh claro, definitivamente lo sabe.
Suelto un suspiro.
-Sé que ya no debería de preocuparme por ellos, pero no puedo creer la poca vergüenza que tienen para exhibirse…
-Yo no puedo creer el hecho de que en realidad se han comprometido a estar en una relación…
Meneo la cabeza.
-Bueno, eso también es insólito…
-Todo está bien, Rachel-me tranquiliza-Al menos podemos suponer que de ahora en adelante serán más honestos…Espera… ¿tú ya superaste a Jesse, no es así?
Su inquietud me sobresalta de pronto.
-¿A Jesse? ¿En qué momento me importó lo suficiente como para pasar tiempo despidiéndome de lo que fue y lo que no?
Finn explota en una carcajada.
-Aunque tengo que admitir que sí escuché un poco de Kelly Clarkson…pero estoy bien.
El castaño continúa riendo. Y yo me siento bien. No estoy avergonzada. O nerviosa. O distraída con alguno de sus encantos. Solo estoy…en paz, ridículamente feliz, y calzando mis propios zapatos. Soy yo misma, y creo que, definitivamente, no hay nada mejor que esto.
Después de que discutí un poco más de la historia del Surrealismo con Finn-y al él de hecho le pareció interesante-los dos terminamos saliendo de la biblioteca cuando oscurece. Parece mentira que hemos pasado casi dos horas hablando de la vida, el arte, la naturaleza…
Antes me imaginaba tener este tipo de conversaciones con alguna persona en mi clase de Arte, tal vez, pero no con Finn Hudson. Y, verdaderamente, ha sido un placer compartirle algo de mi mundo. El hecho de que él lo haya disfrutado también me satisface. Las horas se han ido, vamos camino a la sala común, y seguimos conversando…es increíble.
Y este momento que comparto con él se pone aún mejor cuando ambos nos percatamos que la sala está vacía. Tal vez estoy de suerte. No hay otra cosa que quisiera más que continuar en su compañía. Finn es todo lo que necesito…por ahora. Estoy segura de que más tarde necesitaré que Sugar me abra la puerta de nuestra habitación, porque olvidé la llave antes de escaparme a la biblioteca. Rayos. Justo en este momento lo he recordado. Finn me observa con curiosidad.
-¿Te parece bien si nos vamos al sofá?
Asiento con lentitud, sumamente abrumada.
Una parte traviesa de mi mente ha decidido hacerme sonrojar cambiando el mueble que él acaba de mencionar con la palabra "cama". Obviamente, no estoy sorda, pero sí muy distraída. Y Finn se da cuenta.
-¿Estás bien?
-Claro-ambos nos aventamos en el sofá-Ha sido un día…interesante.
-Definitivamente. ¿Acaso…tienes que irte a dormir ahora?
-Oh, no. En realidad…no, pero si tú te tienes que ir, entonces…
-No te preocupes por mí-se relaja-Yo tampoco tengo prisa.
-Bien-trago saliva-Entonces podemos seguir conversando…hasta la medianoche. ¡Ja! Mi primera clase no empieza hasta las doce del mediodía…
-Yo tengo clase a las diez, pero no es difícil levantarme…
-Es bueno saberlo, lástima que no pueda decir lo mismo de mí…
-Entonces deberías de irte a dormir ahora, ya sabes, para que no estés somnolienta en la mañana…
-No tengo sueño-insisto.
Finn me manda su ya conocida mirada calculadora.
-¿Estás segura?
-¡Desde luego! De hecho, creo que estaré despierta gran parte de la noche…
Mi cabeza se voltea hacía mi lado derecho, y rápidamente encuentro comodidad en una textura aterciopelada. Abro los ojos, los desempaño con mis dedos, y me estiro lentamente. Entonces me doy cuenta de que Finn se encuentra al lado mío, y gran parte de su cuerpo se mantiene recargado en el otro extremo del sofá.
Oh…
-¡FINN!
-¡Cállate, Ryder!
-Finn-trato de sacudir su brazo-Finn, nos quedamos dormidos en la sala común… ¡Finn, despierta!
Desesperada, miro a mi alrededor, en busca del reloj de la sala. Está justo en la pared frente a mí. Y marca las 8:32 de la mañana. Finn mencionó que tiene clase a las 10. ¿Y por qué nadie se ha pasado por aquí todavía? ¿Qué podría suceder si alguien ya lo hizo? Maldición. Y Finn aún no se despierta. Genial.
-¡Finn!
Poco a poco, el castaño se endereza, y al igual que yo, masajea sus párpados y después se estira.
-¿Qué hora es?
-Ocho con treinta y dos minutos…Parece que nos quedamos dormidos aquí.
Finn se sobresalta inevitablemente. Lo hace tan rápido que incluso me asusta a mí.
-¿Crees que alguien nos haya visto?
-¡No tengo idea, yo también acabo de despertar!
-Oh, Rachel…
Preocupada por las posibles consecuencias que esto puede traer, me muerdo el labio.
-Creo que lo mejor será que nos regresemos de inmediato a nuestras respectivas habitaciones. No vamos a querer que ahora se empiecen a expandir rumores de nosotros…
-Tienes razón…
Sin la oportunidad de decir algo más, los dos nos ponemos de pie, y luego de intercambiar una rápida y divertida mirada, cada quien se dirige a su dormitorio. A medio camino, sin embargo, escucho a Finn hablando a un volumen medio.
-¡Te veo más tarde!
Él no puede verme, ya que va hacia la dirección opuesta, a mis espaldas, pero mi sonrisa se está luciendo definitivamente en este momento. No recuerdo la última vez que he despertado de tan buen humor.
Al terminar las clases del día, sin embargo, mi buen humor se disuelve y el fastidio comienza a sofocarme. Desde luego, alguien nos vio a Finn y a mí en la mañana, y por supuesto, empezó rumores acerca de que él y yo habíamos tenido una aventurilla. Estoy anonadada. No sé si me sorprende más el hecho de que alguien de verdad nos vio, o de que hayan inventado semejante estupidez. De la velocidad en la que esta se expandió no tengo ninguna duda. Los estudiantes de este campus son mucho más rápidos repartiendo chismes que los tipos de Amazon repartiendo paquetes. Es increíble.
Y tal y como los días pasan, las preguntas comienzan a llegarme. A Finn también, seguramente.
"¿Es cierto que pasaste una noche con Finn? ¿Se enredaron?" Mi respuesta: "¡NO!"
Tina me comentó que Hannah está diciendo que al menos ella y Jesse lo hicieron en su habitación y con la puerta asegurada, y que el hecho de que Finn y yo "lo hayamos hecho" en la sala común es bajo y sucio. No puedo hacer más que poner los ojos en blanco. Ciertamente ella es la menos indicada para hablar.
He estado tan estresada desmintiendo este rumor por mi propia cuenta que ni siquiera me he fijado en Finn, y como lo está llevando él. Por la enorme sonrisa en su rostro-que accidentalmente observo mientras nos paramos al buffet de desayuno en la cafetería-me parece que ha tomado el chisme con gracia. Ojalá yo pudiera verlo del mismo modo. Lamentablemente no, pero al menos no me he puesto a hacer un escándalo-y no pienso hacerlo, para el caso. Simplemente no soy de esas chicas. No me importa tanto lo que piensen de mí aunque tengo que admitir que tampoco me da igual estar en la situación. Odio la confrontación y sé que pronto dejarán de hablar. Quien no comparte mi manera de manejar este tipo de circunstancias, por ejemplo, es Santana, que, para colmo, es hasta ahora la última víctima de la semana. Y sus rumores se crearon a causa de razones más personales. Es una completa falta de respeto.
Kitty, una de nuestras supuestas amigas-y ex novia de Sam- aparentemente compartió algo que Santana le dijo a Brittany, y, según lo que escucho, le dijo a gran parte del campus que había escuchado a Santana diciéndole justamente a Brittany que tal vez podría estar embarazada ya estaba experimentando algunos síntomas y Kitty lo comentó a propósito porque ya sabía que Santana se acostó una vez con Sam, muy poco después de su ruptura.
Como ya es costumbre en mí cada vez que me comparten ridiculeces como esta, no hago más que parpadear y quedarme callada, porque para ser sincera…realmente no lo entiendo.
¿Está Kitty enojada porque a Sam y a Santana se les pasaron las copas dos noches después de que el rubio decidiera terminar las cosas con ella? ¿Está Santana enojada porque Kitty ha comenzado a atacarla sin un verdadero motivo, poniéndola en ridículo, y de paso, vengándose de Sam? ¿Está Sam furioso por el hecho de que dos mujeres-a las cuales, realmente no les da mayor importancia- lo han enredado en un drama que no tiene verdadero sentido? Al final de toda la especulación, no puedo lograr comprender quién está enfadado con quien o el por qué, pero sé que todas las chicas- a excepción de Tina y de mí, naturalmente-tienen una opinión acerca de esto, y desgraciadamente, nadie deja en paz al tema.
A la semana siguiente, estamos en la misma situación. Mis amigas traen de vuelta la primera discusión que ya hubo entre Kitty y Santana en cada ocasión que se les presenta. Es muy tedioso. Y me pregunto por qué. El miércoles por la tarde, cuando por fin me he zafado de todo el trabajo que había tenido pendiente, Marley y Quinn nos invitan al resto de las chicas y a mí a su habitación para tener algo así como una tarde de spa, y yo obviamente no tardo en apuntarme ya que de verdad necesito un descanso.
Si me hubiera imaginado, desde luego, que esta reunión solo traería más drama, seguramente no estaría llegando tan sonriente. Me siento en la esquina de una de las camas, esperando que Marley termine con la extraña mezcla en la que está trabajando para comenzar con un facial, y mientras tanto, las presentes y yo nos entretenemos charlando, cada quien ocupándose de algo.
Todo comienza bien, tengo que admitirlo, pero entonces Sam entra para, supuestamente, hablar con Santana, y ya a los pocos minutos todos están volviendo a comentar acerca de Kitty. Esta vez es Quinn quien la trae a la conversación…
-Esa zorra tiene que dejar de pensar con su trasero, empezar a usar su cabeza, y cerrar la boca-comenta Santana, obviamente malhumorada.
-Yo realmente no entiendo por qué se atrevería a ir tan lejos en esto…-comenta Marley, mientras abre un bote de crema facial para agregar al recipiente en el que está mezclando.
-Kitty está loca…-menciona Brittany.
Inevitablemente, suelto un suspiro. Estoy cansada y aquí vamos de nuevo.
-¿Por qué estamos hablando de esto otra vez?-inquiero, ausente.
-¿Tal vez porque Quinn volvió a mencionarlo?-espeta Santana.
-¡Yo solo quería conocer tu lado de la historia, Santana!-replica ella-La última vez que la discutimos, tú estabas demasiado furiosa y…
-¿Y crees que ahora mismo no lo estoy?
-¡Shh!
Inútilmente, muevo las manos con la intención de pedirles que bajen la voz, pero obviamente la calma y el silencio no se dan. La situación es estresante.
Para colmo, Sugar se dirige a mí mostrando un semblante serio.
-Rachel, creo que es mejor que dejemos que aclaren todo esto de una vez…
Nuevamente anonadada, abro brevemente los ojos como platos, y miro a mi alrededor. Tomo una de las almohadas que están junto a Mercedes, en el otro extremo de la cama, y a un lado de Marley encuentro un poco de espacio. Acto seguido, acomodo bien el cojín, y me acurruco en mi parte de la cama, cerrando los ojos de inmediato y esperando difícilmente que el sueño llegue a mí, o que de alguna manera, el argumento acabe pronto. Después de todo, a eso he venido aquí: a relajarme, no a escuchar conversaciones de veinteañeras con una seria atracción hacia el drama.
-Ni siquiera entiendo cómo es que una vez saliste con ella, Sam. Es una especie de…perra.-menciona Marley.
-No, de hecho es una perra-la corrige Quinn.
Aquí vamos de nuevo…
-¿Acaso le comentaste de alguna manera la indiscreción que tú y yo tuvimos poco después de que terminé con ella?-inquiere Sam.
-Evans, por favor-resopla Santana-Si le estuviera comentando a cada ex novia de cada chico con el que me divierto lo que hacemos mientras lo pasamos bien, de una vez podría tener mis propios anuncios en el New York Times, ¿no crees?
-Santana tiene razón-conviene Mercedes.
Esto se está poniendo cada vez peor. Tina debe de sentirse extremadamente afortunada por estar practicando con su piano en este momento.
Y entonces, en medio de gritos, interrupciones y malas palabras, la puerta del dormitorio se abre bruscamente. Obviamente, ya no puedo hacerme la dormida, y espero cualquier cosa menos lo que está delante de mis ojos.
Kitty acaba de llegar a la habitación, y su postura no solo se parece a la de la chica nueva de la clase, sino que también sugiere que la rubia ya se ha dado cuenta de que estamos-o están, más bien-hablando de ella. Y como no. Hay un silencio incómodo. La mayoría de las chicas-y Sam- la miran seriamente, y la tensión en el aire es verdaderamente desagradable.
-Que se venga más drama, la zorra está aquí-comenta Sugar-¡Y yo la invité a nuestro spa, por cierto! ¡No me odien!
-¿Y ahora qué?-espeta Kitty, fríamente.
Santana la fulmina con la mirada.
-Estoy haciendo todo lo que está a mi alcance para no ir ahí-señala en donde Kitty está parada-y patearte el trasero.
La rubia hace una mueca, claramente disgustada por la amenaza.
-Oh, ¿estás enojada conmigo porque dije la verdad acerca de mi ex novio y de ti? ¡Adelante!
-¿A qué demonios te refieres con "adelante"? ¿Acaso perdiste la cabeza?
-¡Adelante, zorra!-la anima Sugar.
-Oh Dios…
Las chicas comienzan a insultarse, y me digo a mi misma que puedo llegar a soportar todo esto, pero entonces en medio de la discusión hay un breve silencio. Alguien ha dado un golpe bajo.
-Wow…-Marley está atónita.
-De acuerdo…yo me voy de aquí.
Sin pensarlo dos veces, me pongo de pie y suelto la almohada que estaba abrazando. Tratando de estar lo más tranquila posible, y encontrándome aparentemente normal, me despido rápidamente con un murmuro y desaparezco de inmediato de la habitación. Me alegra el hecho de que nadie me dice nada al momento de escabullirme, y apenas me prestan una mínima atención, sin embargo, me preocupa el hecho de que el drama continua…y promete terminar muy muy mal.
Camino por el pasillo de ida y vuelta por unos minutos mientras reflexiono…y me recupero de todo ese espectáculo. Esto no es lo mío, y ésta definitivamente no es el tipo de situación en la que quiero ver a mis amigas. Es tedioso.
Sé que tengo mis momentos de vez en cuando, pero puedo decir con seguridad que dentro de este grupo de mujeres, yo soy definitivamente Gandhi.
Suspiro de nuevo. No entiendo esas ganas de discutir por estupideces.
-¿Rachel?
Alarmada por la mención de mi nombre, alzo la cabeza e inmediatamente me alivio cuando veo a Mike Chang acercándose a mí. Por un pequeño momento llegué a pensar que alguien presente en el "spa" había venido a buscarme para que yo misma me aventara una ronda en el argumento. No, gracias. Y agradezco, definitivamente, el hecho de que Mike está aquí distrayéndome…
-¿Qué hay, Mike?
-¿Te encuentras bien?
-Sí-miento-Estaba con las chicas hace un momento, pero tuve que alejarme definitivamente de toda esa locura…
Su expresión cambia de pronto.
-¿Qué sucedió con las chicas?
-Oh, nada, solo son unas reinas del drama…
-¿Estás segura de que te encuentras bien?
-¡Claro, ya estoy mejor! Y si ibas en busca de Tina, lamento informarte que se encuentra practicando…
-Lo sé, de hecho…iba camino a la habitación de Finn y Ryder, quedamos de reunirnos ahí…
-Oh, vaya…
Al enterarme de esto, vuelvo a no estar distraída. Mike es el chico del grupo con el que más hablo y por alguna razón realmente esperé que me pudiera hacer compañía, pero obviamente, está ocupado con sus amigos. Al menos ellos no se encuentran teniendo una sesión de gritos en este momento. De verdad los envidio.
Mike me estudia con la mirada por unos momentos.
-Si quieres…puedes venir conmigo, Rachel.
-¿QUÉ? Oh, no, yo no quiero molestarlos…
-No es ninguna molestia, a todos nos agradas…
-Pero…es una reunión de chicos…
-No te preocupes, Rach, no estamos conspirando en contra de ustedes…
-Lo sé, pero…
-Anda, vamos-me da una palmada en la espalda-Al resto le encantará tenerte ahí y seguro te vamos a entretener. El hecho de que tu presencia definitivamente los ayudará a comportarse un poco mejor no hace daño, tampoco.
No entiendo cómo ha logrado convencerme-seré la única chica en el cuarto de Finn, por todos los cielos-pero ahora ya no puedo decirle que no. Y sin más, le devuelvo la sonrisa que me ha estado mostrando desde su sugerencia, camino a su lado, y pronto los dos llegamos al dormitorio del chico que me vuelve loca.
Respiro profundo y entonces la puerta se abre. Ryder está detrás de ella. El resto de los chicos están sentados-o acostados-alrededor del lugar. Finn está sentado en el centro de la cual supongo es su cama. Sostiene su laptop y una pila de libros se encuentra a su lado. Puedo reconocer la colección de Dalí apenas mis ojos se posan en esa área. Definitivamente no mentía cuando me mencionó que iba a ser un proyecto largo.
El resto del grupo me saluda como de costumbre, aunque sí se encuentran un poco sorprendidos porque yo estoy aquí, pero lo que pueden llegar a pensar realmente deja de preocuparme cuando diviso a Kurt, que está sentado a una corta distancia de Finn…y al parecer está hojeando una revista.
Finn de verdad se encuentra sorprendido al verme en su dormitorio, y yo, cabe mencionar, comienzo a sentirme aterrada, pero entonces el castaño me dirige esa sonrisa tan hermosa que posee, y por algún motivo, todos los nervios comienzan a esfumarse.
Al poco tiempo, los chicos continúan con sus conversaciones, y al verme un poco incómoda, él se dirige a mí.
-Toma asiento, Rachel-me ofrece todo a su alrededor.
-Oh, yo…Sí, claro.
Abrumada por mis débiles palabras, busco por un par de segundos un rincón seguro, y justo a tiempo, Kurt decide salvarme ofreciéndome un espacio a su lado. Camino algo agitada hasta donde se encuentra, probablemente sonrojándome. Finn no deja de mirarme.
Mientras más tiempo paso conviviendo con los chicos, más cómoda llego a sentirme, y es un alivio, ya que estando Finn aquí también cualquiera podría decir que es posible que me dé un paro en cualquier momento, pero el drama hoy realmente no va conmigo, y por eso no podría estar más contenta. El hecho de que Kurt y yo nos hemos refugiado en el otro para distraernos también ha ayudado bastante. Kurt es genial-él mismo nos declaró mejores amigos en los primeros diez minutos de nuestra conversación- y por toda su forma de ser realmente he comenzado a pensar que tal vez él…no, no me conviene asumir ese tipo de cosas en este momento. Me quedaré callada.
Los chicos siguen con lo suyo hasta que finalmente trazan un plan y nos informan que se escaparán un rato a jugar soccer. Finn al parecer también tenía planes de ir, pero su tarea de Arte lo mantiene atascado, y resignado, acepta el hecho de que no se marchará con la manada.
-Amigo, no te comportes como nerd…-se queja Noah.
-Me comporto como una persona responsable-lo contradice él-Créeme que preferiría irme con ustedes a estar aquí investigando esta basura, pero…
-Hey, la obra de Dalí no es una basura-le aseguro.
Finn suelta una risita.
-Lo sé, Rach, pero el trabajo que tengo que hacer a partir de ella, me parece que sí.
Rach. Me ha dicho Rach… ¿Me ha dicho Rach? Oh Dios mío…
-Como sea, amigo…-Puckerman hace una larga y misteriosa pausa-Nosotros nos vamos…
En cuestión de segundos, la situación en el dormitorio cambia de repente. Los chicos sueltan una risotada, y algunos comienzan a darse codazos. Finn está desconcertado. Kurt y yo nos encontramos completamente disgustados.
-De acuerdo, chicos, voy a fingir que no escuché eso…-menciono, incómoda.
Kurt me mira con el terror marcado en sus ojos.
-¡Ojalá yo pudiera fingir que no me tocó OLER eso! ¡Ustedes, caballeros, son unos asquerosos!
Una ola de risas y aplausos se da a continuación.
-Muy bien, ¿Quién fue el autor de eso?-pregunta Mike, desorientado.
-Tú, mi amigo Chang-le dice Noah con toda seguridad.
-Asqueroso-menciona Ryder.
-Son unos idiotas-Finn pone los ojos en blanco.
De pronto, me encuentro asintiendo ante el comentario del castaño.
-De hecho. Es decir, claro, eso no fue agradable. Hay una señorita aquí presente, o sea, yo.
-¡Yo también estoy aquí!-me recuerda Kurt.
-¡Y Kurt también está presente!-afirmo, un poco confundida.
-Claro, lo que digas…-Noah suelta una última carcajada-¡Hasta luego!
Y así, los chicos se van-ninguno confiesa-y de pronto solo estamos Finn, Kurt, y yo. Esto definitivamente es interesante.
-Y… ¿cómo te ha parecido Dalí, Finn?-pregunto, con la clara intención de romper el silencio.
El castaño aparta su laptop de su regazo y se encoge de hombros.
-Es bueno. Tenía unas ideas algo…extrañas para mi gusto, pero fue un surrealista, después de todo…
De inmediato, una sonrisa se aparece en mi rostro.
-Lo sé-asiento-Deberías de ver una de sus últimas entrevistas, estuvo hablando de…
-Esperen…-me interrumpe de pronto Kurt-¿Qué está sucediendo aquí?
Finn y yo lo miramos confundidos.
-¿De qué hablas?
-¿Qué es lo que se traen?
-No te entiendo, Kurt.
El hermano de Finn entorna los ojos mientras trata de esconder su sonrisa.
-¿Qué significa todo este flirteo repentino?
-No estamos…-comenzamos Finn y yo.
Kurt, entonces, libera la carcajada que había estado reteniendo.
-Sí, claro, como digan…
Totalmente incómodo, Finn se aclara la garganta-luego de un considerable silencio-y observa a su hermano con determinación.
-¿Por qué mejor no hablamos de ti, Kurt?-sugiere-No te he visto mucho en estos últimos años, y somos familia…
-Pues…-Kurt se cruza de brazos y mira hacia el techo, pensativo-¿Qué puedo decirte? Yo creo que tú, e incluso Rachel, ya deben de tener una clara idea de lo que sucede conmigo…
Finn frunce el entrecejo. Definitivamente no lo está entendiendo, y yo, tampoco.
Aunque…tengo que admitir que mi gaydar me está dando señales…pero es posible que Kurt no esté refiriéndose necesariamente a eso… ¿O sí? Por algo tengo este sentido, después de todo.
-Déjame decirte, querido hermano…-Kurt hace una pausa-Por si no lo sabías…soy gay. ¡Y Blaine también! ¿Puedes creerlo? Creo que de verdad me gusta…
Sonriendo de oreja a oreja por la alegría de Kurt, me animo a conocer la reacción de su hermano, y en el momento en el que volteo…Finn no muestra expresión alguna.
Su cuerpo permanece inmóvil, sus ojos apenas parpadean, y su mente… ¿Qué estará pasando por ella?
-Finn, ¿estás bien?-Kurt ahora se encuentra un poco preocupado.
Su hermano respira profundamente y se pone de pie, acercándose de pronto a la puerta.
-Creo que…voy a salir un momento-menciona finalmente-Los…veo más tarde.
Y solo así…desaparece.
Kurt y yo intercambiamos miradas que reflejan nuestra perplejidad.
¿Qué acaba de suceder?
¿Y? ¿Qué les pareció el capítulo? Ya estoy comenzando a trabajar en los siguientes, y de verdad les agradecería mucho que me apoyaran con sus reviews, por favor :)
En cuanto a este capítulo...¿Cual creen que sea el motivo por el que Finn reaccionó así? ¿Qué sucederá con la "pelea" de Kitty y Santana? ¿Qué otros rumores se inventarán? Todavía hay mucho más, estén pendientes ;)
¡Gracias por leer! ¡Hasta el próximo capítulo!
