¡Hola, lectoras! Antes que nada, lo sé, ha pasado mucho tiempo (y muchas cosas), desde la última vez que actualicé. Quise hacerlo pronto pero realmente no llegaba el momento. Hoy, sin embargo, tuve suerte ;) ¡Espero que les guste este capítulo! Solo contiene... 7,914 palabras para ustedes, jeje. ¡Disfruten! :)
Luego de tomar nuestro desayuno, Marley y yo nos dirigimos a mi habitación. Sugar está en clase y Quinn se encuentra ocupada en la biblioteca, así que sin más por el momento, mi castaña amiga y yo nos hacemos compañía. Estamos hablando de libros, y después de hundirse cada una en sus propios pensamientos por algunos considerables segundos-y de que Marley haya aprovechado para descargar el tanque, si saben a lo que me refiero-, se viene accidentalmente lo inevitable, el tema del que me desagrada hablar, y sin embargo, estoy impulsada a discutir. Se trata del drama Santana-Sam-Kitty, obviamente, y todo lo que ocurrió mientras yo me decidía a dejar ese ring de pelea al que conscientemente o no, todas las chicas insistían en acercarse.
-¿Por qué escapaste?-pregunta Marley con curiosidad.
La miro impresionada. ¿No resulta obvio?
-¿Realmente me estás haciendo esta pregunta? Había demasiado drama para empezar, y después Kitty llegó…ya no pude soportarlo.
-Está bien-Marley se encoge de hombros-Sé que podemos ser un poco confrontativas algunas veces…
-¿Solo un poco?
-De acuerdo, demasiado-acepta-Pero hay algunas cosas que no se pueden dejar pasar…
-Para ser bastante honesta, yo no tengo ni idea de lo que están hablando gran parte del tiempo…
-Es cierto-admite-Tal vez eres la voz de la razón, entonces…
Inevitablemente, suelto una risita.
-No lo creo. Ni siquiera puedo entender lo que están diciendo cuando se encuentran en medio de una pelea, es simplemente…incómodo y extraño.
Ante esto, Marley sonríe, pone una de sus manos en mi hombro, y después me da una palmada en él.
-Pero tú eres buena, Rach. Al menos puedes hablarnos con un poco de sentido común, después de todo…
Mi sonrisa termina por crecer, y mi risita se convierte en carcajada que a la vez se prolonga.
-A veces siento que hablo y nadie me escucha…
Marley se queda petrificada por un segundo, y después de parpadear un par de veces, me mira fijamente.
-Oh, yo escucho, yo siempre te escucho…
Mi risa sigue fluyendo…
-Lo sé, lo sé…
-¡Pero de verdad!
-¡Marley!
-¿Qué?
-Ya lo sé.
-Bien.
-¿Por qué no cambiamos de tema?-le sugiero.
Marley suspira profundamente.
-Pues…si eso prefieres. Tengo algo que decirte…
-Adelante.
-Anoche…salí con Jake-de pronto, se detiene y un rubor muy peculiar se aparece en sus mejillas-Ni siquiera lo planeamos, solo…nos encontramos en el mismo lugar, y decidimos irnos juntos. No tengo idea de lo que voy a hacer, fue una casi cita informal casi perfecta…
-¿Acaso existe algo como eso?-me confundo.
-Sé que también está Ryder-continua Marley-pero para bien o para mal, no me puedo sacar a Jake de la cabeza, y… ¿alguna vez te has sentido así?
Me sobresalto.
-¿A qué te refieres?
-¿Alguna vez te has sentido tan enamorada de alguien que en momentos ya no puedes siquiera disimularlo? Rachel, ¿alguna vez has pasado por esa etapa en la que alguien lo es todo para ti?
Mi corazón se acelera aún más con cada palabra que Marley dice, y mis mejillas, seguramente, acentúan su color rosado al momento que la mirada de mi amiga se intensifica, pero afortunadamente soy fuerte para no caer ante esto.
Desde luego, no hago más que bufar.
-Por supuesto que no-miento.
Marley no parece creerme.
-¿Estás segura?-estudia mi mirada-¿Nunca te ha gustado mucho alguien?
-No. Al menos, no en el campus.
¿Acaso tengo la necesidad de hacer mi mentira aún más grande? No, pero igualmente lo hago.
Mi mirada es firme, mi voz, afortunadamente, no suena sospechosa, y yo me sorprendo de mi misma. Lo hice bien, a pesar de que Marley es buena para interrogar, pero una vez más, ¿Cómo no va a serlo si tiene una extraña adicción a los libros y series de televisión policiacas?
-De acuerdo-se da por vencida-Ya te llegará el momento, y cuando llegue, serás infeliz…
Oh, como si no lo supiera ya, pensé.
Son exactamente las 8:45 p.m. Sugar y yo estamos en la habitación luego de un pesado día de clases y tareas, y dado que ninguna de las dos tiene planes de salir por ahora, decidimos hacer nuestro propio spa. Afortunadamente, esta versión es libre de gritos y drama del que comúnmente se ve en los reality shows.
Con una actitud verdaderamente optimista, tomo mi reproductor y creo una lista con las canciones que Tina me pasó hace poco. Mozart, Chopin, Vivaldi…estoy lista para escuchar algo clásico y relajante. Conecto mi aparato a las bocinas, y subo el volumen hasta un considerable punto.
Ya acostada boca arriba sobre mi cama, cierro los ojos y comienzo a imaginarme el mundo, como siempre, completamente diferente, que está describiendo la música. Todo va bien por unos minutos, pero entonces la voz de Sugar me despierta abruptamente.
Abro los ojos, me enderezo, y ahí frente a mí, está mi compañera de habitación con la cara verde. Literalmente. Lo más probable es que hizo una mezcla y se la untó en todo el rostro.
Es cierto lo que dicen: la belleza cuesta.
-¿Qué te hiciste ahora?-pregunto, despreocupada.
-Mascarilla de aguacate-me explica-¿Quieres una?
-No, gracias-hago una mueca-Me lavo la cara todos los días…
-No es solo para eso, Rachel…
-No me importa-me encojo de hombros-No quiero parecerme a Fiona…
Esto último lo digo con la misma actitud con la que rezongaría una niña pequeña.
-Eres cruel…-Sugar me apunta con el dedo.
Riendo, vuelvo a cerrar los ojos, y espero poder sumergirme nuevamente en mi imaginación, sin embargo, al minuto ya están tocando la puerta de nuestra habitación.
Frustrada, decido sentarme, y espero a que Sugar se anime a abrir. Una mascarilla no puede detenerla…
La persona detrás de la puerta vuelve a tocar insistentemente, y a mí no me queda más que suspirar.
Sé que no estoy afiliada con ninguna organización, y tampoco me veo ganando el Premio Nobel de la Paz pronto, pero quiero y necesito armonía. La promuevo a mi manera, pero por algún motivo, no puedo obtenerla yo completamente.
¡Solo quiero un poco de paz! ¿Es mucho pedir?
Contemplo a Sugar, que a su vez, se está contemplando en el espejo, y entonces decido ponerme de pie. Poco a poco me dirijo a la puerta, y sin preocuparme por esconder mi verdadera expresión en este momento, abro y de inmediato doy un brinco al darme cuenta de la persona que está frente a mí.
No puedo entender que está haciendo aquí…
Y para colmo, no puedo evitar sentirme extremadamente decepcionada apenas su mirada se cruza con la mía.
-Finn…
-Hola-sonríe brevemente-Yo…no quisiera molestarte pero…
-¿Cómo diste con mi habitación?-lo interrumpo.
-Sugar-responde rápidamente.
-¿Alguien me habla?
En este momento, mi amiga se asoma a la puerta para identificar a nuestro visitante, y de inmediato, suelta un grito, se cubre el rostro, y se esconde detrás de mí. Trato de no reírme ya que no me encuentro muy contenta con Finn y la situación me parece de lo más extraña.
-¡Hudson, este no es el momento!-le reclama.
Finn baja la cabeza, y se pasa una de sus manos por ella.
-Lo sé, solo quería hablar rápido con Rachel…
Levanto una ceja y entonces siento como mi espalda se libera de la carga que Sugar me estaba dando al estar apoyándose en ella.
-Oh, los dejo solos, entonces-menciona ella, y al voltear a verla, me doy cuenta de que parece estar dispuesta a seguir con lo suyo, pues se dirige al lavabo.
Incomoda, me vuelvo hacía Finn, que aún desea hablar conmigo-probablemente para darme excusas-y suelto un suspiro.
Apenas he tomado aire, cuando Sugar ya está de vuelta detrás de mí.
-Lo único que te pido, por favor, Finn… ¡Es que no juegues con Rachel!-le advierte, como de pasada-¡Ella todavía es virgen!
Al escuchar esto, obviamente, mis ojos se abren como platos, mi rostro comienza a arder sin piedad y estoy segura de que ya se ha pintado escarlata. Genial. Finn muestra una expresión de total desconcierto y mantiene el silencio.
Las palabrotas no se pueden salir de mi cabeza, literalmente, y esta vez estoy agradecida por ello ya que no es el momento para soltarlas, aunque tampoco creo que era el momento para terminar humillada de esta manera pero… ¿Acaso hay algo que pueda hacer, después de todo?
-De acuerdo, creo que yo puedo cuidarme a mí misma-comento, sorprendida a la vez de la tranquilidad en mi voz-Aunque…gracias por tu preocupación, Sugar, supongo.
Asintiendo, mi compañera regresa al lavabo, y yo vuelvo a intentar no dejarme llevar por la incomodidad o la misma decepción, que, probablemente, me hará actuar de una manera diferente.
Finn suspira, y sus ojos de nuevo se clavan en mí. Me cruzo de brazos inevitablemente, y me las arreglo para mantener una expresión suave y seria al mismo tiempo. No es algo fácil de lograr.
-Quiero que sepas…-comienza él, aclarándose la garganta-que la confesión de Kurt me tomó por sorpresa, y sé que tal vez reaccioné de la manera equivocada, pero honestamente, no sabía qué hacer, y todavía no sé qué hacer…
Quiero asentir y decir que puedo llegar a comprenderlo, sin embargo, hay algo que todavía no concibo y eso es más fácil hacérselo saber a él por el momento.
-Ni siquiera entiendo por qué estás aquí hablando conmigo, Finn. Con quien deberías estar charlando es con Kurt…
-Sé que estás molesta, y no fue mi intención hacerte sentir así…
No puedo evitar soltar a reírme secamente.
-¿Y por qué te importa lo que pienso yo acerca de todo esto? Al final, no es mi problema…
-Sí, lo sé, pero sigues molesta y…
-¿Y por qué importa si estoy molesta o no?-comienzo a exasperarme.
-No quiero que te sientas así…-cansado, hace una pequeña pausa-Me importas, Rachel…
-Por favor, solo te importa lo que los demás piensan de ti, y tú sabes a qué me refiero con eso…
-De acuerdo, si vas a juzgarme…
Meneo la cabeza.
-No voy a juzgarte, pero creo que deberías aceptar a Kurt como es, solo eso…
-Lo hago, lo acepto-se defiende-pero la gente siempre está hablando y esto me puede traer problemas y mucha atención…
-Claro-pongo los ojos en blanco-¿No lo acabo de mencionar hace un momento? Qué lástima que solo te preocupe tu reputación…
-¡Todos aquí son duros!-exclama-¡Y no solo se trata de mí, sé que Kurt también saldrá afectado! Sobre todo él…
Solo una cosa: no lo puedo creer.
-Me parece que deberías de pensar en todo esto que me has dicho-le comento, y acto seguido, bajo la vista, y lentamente, tomo la manija y cierro la puerta.
Le cierro la puerta a Finn Hudson. En la cara. Y me duele, pero verdaderamente, estoy decepcionada. Por completo.
-¿Problemas en el paraíso?-Sugar se acerca de pronto, y por fortuna, ya se ha quitado esa extraña mezcla verde del rostro.
-No era nada importante-contesto, tragándome mis propias palabras.
-No lo entiendo-insiste-¿Qué estaba haciendo Finn Hudson aquí?
Cansada, me aviento de nuevo a mi cama y abrazo a mi almohada para, segundos después, hundir mi rostro en ella.
-Sugar, lo siento, pero no quiero hablar del tema…
Me enderezo un poco para conocer su reacción, e inesperadamente, mi amiga comienza a asentir.
-Supongo que hablaremos de esto después…
-Tal vez…
NO. De ninguna manera. Quiero olvidar lo que pasó, quiero olvidar a Finn Hudson, y de paso, todo lo que siento por él.
-Entonces, cambiando de tema… ¿te parece si ahora sí te hago un facial? Es probable que lo necesites…
Sin detenerme a considerarlo, rápidamente vuelvo a hundir mi rostro en la almohada.
-Ugh…
Es un nuevo día, y desafortunadamente, gran parte de nuestro grupo se encuentra libre, por lo que decidimos reunirnos en la cafetería. Normalmente, esto no es tan malo -vamos, tampoco soy tan antisocial-, pero la desgracia se debe a que Finn Hudson también es un chico del East Side, y por lo tanto, tendré que toparme nuevamente con él. No sé cómo sentirme al respecto. No estoy ignorándolo a propósito, pero después de que me fue a buscar para "darme sus explicaciones", me he sentido doblemente confundida. No entiendo en qué quedaron nuestras interacciones, no sé cómo se encontrará la relación con su hermano, Kurt, pero sé que con las señoritas sigue en lo mismo porque justo ahora acaba de llegar al buffet, y está platicando con dos chicas. Yo estoy sentada a una larga distancia, en una mesa que se encuentra prácticamente en la misma dirección de donde él está, y estoy dispuesta a voltearme irrespetuosamente solo para no verlo más y evitar que su mirada me encuentre, pero eso no resulta necesario, ya que en este momento, Brittany se sienta frente a mí con un enorme plato que se parece a todo, menos a un desayuno nutritivo.
-Puedes ir a servirte ahora, Rach-me dice mi rubia amiga-Las demás ya te hicieron un espacio en la fila y yo estaré aquí cuidando nuestra mesa…
Soltando un leve suspiro, decido pararme de una buena vez, y logro con éxito no mirar a lo lejos.
-Ahora vuelvo…
Estoy en la fila del desayuno, y las chicas están comentando algo, aunque no tengo ni idea de que se trata ya que me encuentro algo distraída. Y desde luego, estoy observando a Finn Hudson. Justo lo que había decidido no hacer. Por un momento me odio a mí misma, pero para ser sincera, no hay realmente una manera en la que pueda hacer algo. El alto castaño y sus dos amigas están detrás de nosotras en la fila. Y me parece demasiado conveniente. De hecho, he llegado a pensar que se acercó con sus acompañantes justamente en el momento en el que yo tomé lugar en la fila simplemente para fastidiarme. Ni siquiera entiendo que está sucediendo, solo sé que las chicas delante de mí están teniendo una conversación bipolar acerca del desayuno, y detrás de mí, Finn y las hienas, quiero decir, las rubias, están alegrando al castaño con sus risitas. Bien por él que las está soportando y disfrutando. Yo siento que estoy alrededor de abejas, escuchando un tedioso zumbido muy cerca de mí.
Y ahora, alguien me ha tocado en el hombro. Trato de poner mi mejor cara y me doy la vuelta. Finn no me ha llamado, pero lo ha hecho una de sus amigas.
¿Qué demonios quiere?
Mi rostro tiene un signo de interrogación dibujado en él y la chica que me ha llamado ha logrado captarlo, al parecer.
-Linda, ¿no piensas moverte?
Me sobresalto.
-¿Qué?
Para mi desgracia, la otra chica-que por cierto se encuentra muy cerca de Finn, maldita sea-se echa a reír y yo me siento como una idiota. Mi orgullo se hunde inevitablemente, aunque sigue alerta lo suficiente como para recordarme que no debo mirar a Hudson.
Él mismo no se ríe con ella, aunque tampoco dice nada, y eso, definitivamente, me dice a mí mucho.
-Estás deteniendo a toda la fila-me explica la chica que está interactuando conmigo.
-Oh…
Ahora, parece que la otra quiere volver a reírse, pero por alguna razón se contiene.
No soy estúpida, solamente he estado distraída, pero ya entiendo lo que sucede, y de inmediato me muevo. Me siento frustrada, levemente humillada, y fastidiada, pero ya ha sucedido y prefiero seguir adelante. Aunque debo admitir que me encuentro un poco molesta con mis amigas. De todas ellas, solo Brittany se quedó en la mesa y se supone que el resto está aquí conmigo… ¿por qué nadie me avisó, o jaló, al menos?
Pongo los ojos en blanco. Es obvio que el discutir como el desayuno es tan delicioso como también dañino es mucho más importante.
Rápidamente, todas tomamos nuestra comida-esta vez, yo parezco ser la que se ha servido de más, aunque verdaderamente, me importa un pepino a estas alturas-y de nuevo nos acercamos a nuestra mesa. Camino a ella me dirijo con decisión y desenvoltura, meneó la cabeza como lo hacen las chicas en los comerciales para productos de cabello frente a Finn, y volteo a verlo con una sonrisa cuando me doy cuenta de que se ha quedado ligeramente perplejo. Ni siquiera las risitas de las rubias lo pueden ayudar a recuperarse.
¡Ja! ¡Hasta luego Hudson! Diviértete con tus amigas, que yo lo haré con las mías…
Eso solo si por un minuto éstas mismas se animan a hablar de otra cosa que no sea comida, chicos, o las peleas al estilo de Real Housewives que comúnmente se dan aquí…
-Por cierto, ¿Qué es lo que sucede con Finn?-pregunta Tina, luego de darle un sorbo a su café.
Todas se detienen a mirarla, un poco confundidas. Yo más bien, casi me atraganto con la rebanada de pan que placenteramente estaba ingiriendo.
Oh, querida amiga Tina. Eres callada pero cuando finalmente decides decir algo, escoges el tema equivocado.
-¿Qué hizo?-se extraña Marley.
-Estaba formado en la fila mientras platicaba con esas dos chicas, pero nunca se dirigió a nosotras, y nosotras lo conocemos mejor, ¿no les parece?
-Oh bueno, estaba ligando-comenta Santana-El chico acaba de terminar con una zorra que lo engañó, es joven, y siempre está rodeado de chicas, ¿por qué mejor no criticamos algo nuevo?
-De hecho, me parece que esta semana no ha habido ninguna novedad por aquí-menciona Quinn-Y eso es raro…
En este momento, decido hablar de algo que realmente no sé si debería mencionar, pero lo único que quiero es que dejemos de hablar de Finn, así que tal vez este tema es conveniente.
-Estuve hablando con Kurt Hummel, el hermanastro de Finn, y me pareció muy agradable…
-Oh, a mí también me agrada ese chico-dice Mercedes-Por cierto, me parece que es…
-Sí es-le confirmo, asintiendo con la cabeza- y me parece genial lo extrovertido que es también, aunque no creo que se sienta muy cómodo con Finn y el resto de la manada.
-¿Acaso Finn lo trata mal debido a…?-inquiere Quinn.
Niego de inmediato con la cabeza.
-Sé que Finn lo apoya y lo respeta, pero…
-Oh, ¡cuenta!-me pide Sugar.
Me muerdo el labio.
-Chicas, ¿les parece bien si invitamos a Kurt a nuestra mesa? Oh, y a su amigo Blaine también, los dos son inseparables…
-¡Adelante!
-¡Ve por ellos!
Con el permiso de todas, me levanto de inmediato de mi asiento, sonrío abiertamente, y me dirijo a la mesa de los chicos, en donde como pensé, se encuentran también Kurt y Blaine, y como ya me esperaba, los dos están visiblemente incómodos y aburridos. Debo de admitir que las expresiones en sus rostros me están dando algo de ternura. Será bueno tenerlos en nuestro grupo, claro, si ellos lo desean.
-Hola chicos…-saludo a la mesa en general.
-¡Berry!-Puck suelta una carcajada-¿Qué te trae por aquí?
-Oh, solo quería invitar a Kurt y a Blaine a nuestra mesa. Las chicas y yo estamos teniendo mucha diversión allá…
Miro intencionadamente a Finn al decir esto.
-¿Y qué te hace pensar que aquí no nos estamos divirtiendo?-inquiere Sam, un poco ofendido.
-Tus chistes de flatulencias ya están muy gastados, Sam…
Ante esto, todos comienzan a burlarse, y yo, de alguna manera, trato de componer mi sincero atrevimiento.
-Lo siento, pero…
-Está bien, está bien-me detiene, de forma dramática, entonces se vuelve a Kurt y Blaine-Chicos, ¿prefieren quedarse o irse con ellas?
Kurt está un poco sorprendido. Blaine, sigue sonriendo, como siempre.
-Yo creo que nos vamos, ¿tú que dices, Blaine?
-Opino lo mismo, vámonos…
-Vaya, no nos extrañen-al parecer, Puck se encuentra un poco indignado porque se los quité.
-¡Nos vemos luego, chicos!-se despide Blaine.
Este chico se despide incluso de la gente que no le gusta con una sonrisa y una voz cantarina y positiva… ¿cómo puede hacer eso?
Es obvio que necesito aprender de él ya que cuando finalmente estamos por alejarnos, no puedo evitar hacer un específico comentario.
-Les puedo asegurar que les encantará estar con nosotras. En nuestra mesa nadie juzga y todos son bienvenidos…
Como ya lo suponía, los chicos, y sobre todo Kurt, captan mi indirecta, y de inmediato posan sus ojos en Finn. Después la manada le hace una burla mientras él finge estar revisando su teléfono, y yo me retiro entonces con mis dos nuevos amigos y un pequeño debate interno. Me siento bien por, de alguna manera, "darle su merecido", pero también me siento culpable, ya que sé que a pesar de todo, Finn se siente un poco avergonzado y está luchando con su problema.
Aún en conflicto conmigo misma, tomo mi asiento y les presentó a Kurt y a Blaine al resto del grupo. Afortunadamente, las chicas los reciben alegremente y para cuando lo recuerdo, todos ya estamos saliendo de la cafetería con los brazos entrelazados.
No vuelvo a mirar a la mesa de los chicos. No me atrevo.
Hoy es Jueves, y son exactamente las 9:45 a.m.
En 15 minutos tengo que estar ya en mi clase de Filosofía Griega. Generalmente disfruto de la materia, pero dado que estoy en un grupo en el cual la mayoría la está tomando como electiva, no puedo decir que se trate de mi favorita. Y acepto que hay algunas personas decentes ahí, pero aun así me parece un ambiente terrible. No conozco a nadie, y mi asiento se encuentra hasta el fondo del salón, el último. Lo tomé a propósito, y aunque puedo parecer como una perdedora, no me arrepiento de mi decisión. Tengo que sacar buenas notas en esta clase, y mis compañeros verdaderamente no son de mucha ayuda. A veces se comportan como chicos de secundaria. Es exasperante.
Llego al salón, y como siempre, los que ya están ahí me ignoran, y yo a ellos. Tomo mi lugar y saco uno de mis cuadernos para escribir, dibujar…hacer cualquier cosa mientras espero a que llegue el profesor.
Lo que me sorprende, sin embargo, es que al poco tiempo, segundos después de haber levantado la vista para mirar por la ventana, Finn Hudson se aparece y camina decidido por el aula, al parecer, buscando un lugar.
Mi corazón se acelera frenéticamente. ¿Qué demonios está haciendo él aquí? ¿Acaso se equivocó de clase? ¿Qué está sucediendo?
Por desgracia, mi mirada se cruza con la suya inevitablemente, y un poco intimidado, se acerca y deja sus cosas en el escritorio contiguo al mío.
Dado que no tengo amigos en esta clase, es obvio suponer que nadie se sienta tan cerca de mí, y lamentablemente, hay dos lugares libres junto a mí. Uno de ellos ya lo ha tomado Finn, y yo me siento literalmente en el infierno. El rubor de mis mejillas ya ha calentado gran parte de mi cuerpo. No entiendo porque Finn decide hacerme esto. Maldición.
-Buenos días, clase-nos saluda entonces el Profesor Parker, dejando su café y sus cosas en el escritorio-¿Cómo están el día de hoy?
Desde luego, nadie responde.
Segundos después, un perdido Finn levanta la mano.
-Disculpe, cambié mi horario y me han enviado a esta clase…
-Oh, claro, ven por favor…
Finn se entretiene con el Señor Parker por unos minutos, y mientras espero a que vuelva, empiezo a jugar con mi bolígrafo y termino indudablemente frustrada.
¿Cómo demonios voy a poder concentrarme en esta clase si Finn también está aquí? Y a un escritorio de distancia, para colmo.
No, Hudson no puede afectarte, me regaña una voz. Eres una adulta, Rachel Berry, compórtate como tal.
Mi voz interna tiene razón. Tengo veintiún años y estoy estudiando Humanidades. Obviamente, la expectativa es que sea sensata. De nuevo, maldita sea.
Finn regresa a su escritorio mostrándome su descarada sonrisa. Por lo que escuché-decidí no mirar y me concentré en mi cuaderno-debo suponer que él y el Señor Parker se llevarán bien, lo cual ciertamente me molesta, aunque no a un grado alto, pero solo me puedo imaginar lo que sucederá…
-Rachel…
Incómoda, decido levantar la vista ante aquella voz que inútilmente esperé que no me hablara. A pesar de todo, realmente me sorprende la forma en que se ha dirigido a mí, pero logro mantener una aceptable expresión.
-¿Todavía sigues molesta conmigo?
Oh Dios mío, si eso es lo que vas a preguntarme…
-Escucha-me pide-Lo siento mucho, de verdad. Me comporté como un imbécil, pero ya hablé con Kurt, y afortunadamente todo está bien. Le prometí que lo apoyaría, y puedo asegurarte que nunca más lo dejaré solo. Me sorprendí y llegué a preocuparme un poco, pero nada cambiará. Es mi hermano menor y ahí estaré si me necesita…
Poco a poco, me descubro sonriendo. El Finn que está hablando es definitivamente el mismo del que me enamoré. Comienzo a sentir como mis frustraciones y decepción se empiezan a esfumar, y se siente mucho mejor de esta manera. Sus ojos son sinceros, me buscan incansablemente… ¿cómo me puedo resistir?
-De hecho-continúa, sonriendo también-Decidí organizar una reunión en mi habitación en honor a Kurt. Ya sabes, para darle la bienvenida…
-Me parece una gran idea-admito.
-Y a mí me encantaría que vinieras…-comenta.
Me muerdo el labio, indecisa.
-Todo nuestro grupo estará ahí-vuelve a sonreír.
-De acuerdo. Lo haré…por Kurt.
Finn suelta una risita, y en ese momento, el Señor Parker llama nuestra atención para finalmente comenzar la clase.
De pronto, la idea de que Finn sea mi nuevo compañero me parece más interesante que abrumadora.
Por la tarde, regreso a los dormitorios, y es como si el milagro que pensé que nunca vería la luz se concibe. Apenas paso por la habitación de Marley y Quinn las chicas me saludan con buenas noticias, las cuales no se dan mucho últimamente en el campus.
-¡Kitty y Santana han hecho las paces!-se emociona Marley, supongo yo, por el hecho de que ya no tendremos que soportar dramas, para ser sincera, premenstruales, o algo muy parecido a la materia.
-¿Cómo es que han logrado reconciliarse?-me sorprendo, aliviada a la vez.
-Digamos que después de espetarse unas cuantas verdades a la cara, y fastidiarse con otras mentiras más, no tuvieron más remedio que contentarse y darse un abrazo por el bien de la humanidad.
-O al menos por el bien de todas nosotras-agrega Marley, encogiéndose de hombros.
-No saben lo bien que me hace escuchar esto…
Definitivamente, yo no sería una buena candidata para ser parte de Real Housewives. En la Universidad se dan buenos dramas y aquí ya he tenido suficiente.
Aunque realmente todavía no lo puedo comprender. Primero comienzan los rumores, alguien dice algo, esa persona se lo pasa a otra, luego se gritan unas a otras, después se abrazan, y yo solo estoy aquí…es un poco confuso, pero me alegra que finalmente ya todo está bien. Espero de verdad que las cosas continúen así por mucho tiempo…
Justo cuando comienza a oscurecer, Sugar y yo dejamos nuestro dormitorio para dirigirnos al de Finn y Ryder. La reunión de Kurt ha comenzado y decir que estoy nerviosa es poco.
Tal parece que las cosas entre Finn y yo ya no son tan tensas como hace unos días, pero aún no puedo decir que continuo teniéndole la misma confianza que le pude tomar luego de conocerlo un poco más. Tal vez sea el orgullo, o tal vez sean esas frustraciones que de pronto me hacen pensar lo peor de él, pero una vez más, ¿Quién me manda a interesarme por él? Con suerte todo esto pronto acabará…
Al llegar, Ryder nos recibe alegremente y por un momento me pregunto si él es el que siempre se encarga de abrir la puerta, después Finn nos saluda, Kurt se acerca a mí al poco tiempo, y Blaine se une a nuestra plática apenas llega. En menos de media hora el dormitorio está casi lleno con todo nuestro grupo, y es un verdadero alivio que Lucy últimamente no esté rondando por aquí. Se dice que se encuentra ocupada tirándose al asistente del rector, aunque claro, solo es un rumor, y aquí corren muchos. La primera mitad del semestre acabará cuando lleguen las vacaciones de Acción de Gracias, y supongo que de nuevo se encuentra sumergida en su trabajo.
Ryder se acerca al reproductor con bocinas que tienen él y Finn en su escritorio, y sube el volumen de la música. Puck comienza a preparar bebidas y por un momento se detiene para revisar el minibar de los chicos.
Brittany y Sugar comienzan a bailar de una manera graciosa, y los chicos de inmediato comienzan a reírse como tontos, aunque Finn… ¿se encuentra algo distraído?
Como si el hecho de que hubiera reparado en él haya mandado alguna señal, de pronto puedo oír unos insistentes golpes en la puerta de la habitación y el castaño se levanta a atender inmediatamente.
No puedo evitar preguntarme quien acaba de llegar si bien sé que todos nuestros amigos ya están aquí, y la curiosidad, de alguna manera, comienza a crecer, sobre todo porque quien ha llamado a la puerta no entra en ningún momento, y Finn, al contrario, ha salido.
Obviamente, trato de no entrometerme, y aunque parece difícil, pronto logro olvidarme de lo que ha sucedido, sin embargo, el aburrimiento comienza a atacarme, y aquí ya no hay nada que pueda hacer. Trato de entretenerme un poco con Mercedes, Santana, y Tina, pero es evidente que mis amigas ya llevan la fiesta muy por delante.
Milagrosamente, Quinn anuncia que irá a su habitación a buscar su cámara profesional para "tomar verdaderas fotos que no se parezcan a la basura que el teléfono de Puckerman obtiene", y aprovechando la posibilidad de hacer algo diferente, me ofrezco a acompañarla. No me perderé de nada, de cualquier manera.
En un minuto, mi amiga y yo salimos del dormitorio con la intención de ir a buscar su cámara fotográfica, y apenas cerramos la puerta para dirigirnos a su habitación, nos topamos con Finn y las dos rubias con las que él había estado en la fila del desayuno el otro día.
-No creo que ahora sea el momento indicado para dar a conocer lo nuestro…-lo escuchamos decir Quinn y yo a la chica que justamente se había estado burlando de mí, y que por cierto se mantenía muy cercana a él durante esos miserables minutos en la cafetería.
Ahora lo entiendo todo. Sé, además, quién fue a buscarlo, y desgraciadamente, sé también que ambos están saliendo…o algo por el estilo.
Indudablemente, estoy en shock, y mi corazón me hace saber rápidamente como se siente. Está destrozado, pero trato con todas mis fuerzas de ignorarlo.
Finn se da cuenta de que estamos ahí y baja la voz hasta el punto de quedarse completamente callado. Las dos chicas nos miran, seguramente preguntándose qué demonios hacemos ahí paradas, y poniendo los ojos en blanco, Quinn luego me hace una seña y entonces las dos nos alejamos de inmediato.
Afortunadamente mi amiga me ha guiado con paciencia, de lo contrario, probablemente aún estaría ahí frente a Finn y las chicas, petrificada.
Y mientras Quinn busca su cámara por todo el dormitorio, aventando todos los libros y películas de Marley que están a su paso, yo decido finalmente olvidarme de lo que acabamos de ver y escuchar. Tal vez Finn y esa chica no están saliendo en realidad. Tal vez se trata de otra cosa…
Eso es lo que quiero pensar…
-Yo no sé qué es lo que piensas tú, pero en lo personal, a mí no me gusta para nada esa chica…-comienza Quinn.
-¿De qué hablas?- es obvio que me encuentro bastante distraída.
-La chica que tenía los brazos alrededor de la cintura de Finn-insiste.
Oh vaya. Quinn, realmente no necesito saber esa información. Creo que tuve suficiente con lo que yo misma presencié… ¿por qué tienes que ser tan observadora? Demonios…
-Oh… ¿Acaso es como Hannah?
-No, no es una zorra, pero es una perra-admite.
¿Y cuál es realmente la diferencia?, se pregunta la más inocente de mis voces internas.
-Para ti, todas las chicas son unas perras-le recuerdo.
-Probablemente, pero siempre es lo mismo con las chicas que están detrás de Finn…
¡Espera un segundo! Yo definitivamente no soy una de ellas…
-¿Te gusta Finn?-inquiero, sorprendida por mi misma pregunta.
-¿Acaso estás diciendo que yo también soy una perra?-Quinn abre los ojos como platos.
-No, pero te ves un poco molesta…
Quinn suspira.
-Admito que me sentí atraída por él una vez, pero eso duró menos que tu intento de relación con Jesse…
Sin poder evitarlo, la miro ofendida.
-Sé que Finn es un buen chico-continua-pero siempre está con el mismo tipo de chicas. Necesita, y lo digo de verdad, necesita encontrar a alguien que realmente lo va a amar y le va a mostrar lo increíble que puede ser sin toda la superficialidad y la popularidad, alguien que no va a ser insensible y que en realidad le importarán sus sentimientos, y además, lo haga verdaderamente feliz…
Luego de que Quinn me comparte su opinión, yo termino quedándome sin palabras, aunque mi mente no se detiene, pues comienza a divagar.
Y no puedo evitar preguntarme… ¿podría ser yo esa chica?
Ya ha pasado una semana. Una semana desde la reunión, cuando Quinn y yo encontramos a Finn con su-probablemente- nueva novia, y la palabra para describir toda la situación en este momento sería indudablemente… incómoda.
Finn no se ha dirigido a mí a pesar de que se sienta a mi lado en clase. Simplemente me mira de vez en cuando, esto obviamente me frustra, así que yo decido voltear hacia otro lado. Y por supuesto, yo tampoco me atrevo a hablarle, así que estamos de vuelta en el primer día.
Nuestra única interacción sucedió justamente ayer, cuando estornudé por unos diez segundos sin parar, y él continuó diciendo "Salud" en cada pausa que yo hacía. Como lo expliqué anteriormente, es incómodo.
Ahora es Martes. He terminado con mi tarea, y Sugar no está en el dormitorio. Es la noche perfecta para tener un poco de tiempo dedicado solo a mí misma. Sin más, elijo ver la película Orgullo y Prejuicio, y por un momento realmente cuestiono mi elección. Es una hermosa historia, y siempre termina atrapándome, pero sé que el Señor Darcy me recordará a alguien… (Aunque bueno, tampoco es como que yo soy Lizzy Bennet, pero aun así, estaría mintiendo si no admito que me siento al menos un uno por ciento identificada).
Por otro lado, sospecho que estoy comenzando a contraer la gripe debido a que el cambio de estación ha hecho lo suyo de nuevo. Está frío en todos los lugares a los que voy, y el agua también, para colmo. He estado estornudando, mi nariz me ha estado molestando un poco, y mis ojos están hinchados. Sé que ya estoy empezando a tener los síntomas, así que me he prometido a mí misma que mañana apenas me encuentre libre, iré directamente a que me chequen. Por ahora, solo tengo mi película, mi laptop, una bolsa de Sour Patch Kids, otra más de mini Oreos, una botella de agua, y mi preciosa cama. Así es como me trato a mí misma, y verdaderamente, no lo quisiera hacer de ninguna otra manera.
Unas horas más tarde, ya me encuentro completamente sumergida en la película. Mi botella de agua está a la mitad y ya estoy por acabarme mis Sour Patch Kids. He decidido dejar un poco para más tarde y he comenzado a ingerir las Oreo. El chocolate de alguna manera me controla, pero al poco tiempo no puedo evitar lagrimear. Sí, lagrimear. He llegado a la parte de la película en donde el Señor Darcy va a buscar a Lizzy luego de que ella estuvo a punto de ser persuadida por Lady Catherine para que no aceptara a su sobrino, pero ella ya sabe los motivos de él, está agradecida con él porque encontró a su hermana y la trajo de vuelta a casa…y ahora Darcy le dice que la sigue amando y que si los sentimientos de ella en cuanto a él han cambiado, no hay nada que desearía más él que estar con ella de ahora en adelante. Puede sonar un poco cliché pero… ¿por qué no hay más tipos como él? Es obvio que escoger ver esto en este momento no fue una buena idea. Mi situación personal, la gripe, y la sensibilidad de esta trama me han dejado con un verdadero desastre emocional, pero claro, solo a mí se me ocurre. Ahora el llanto se ha corrido descaradamente y por desgracia no hay nadie que pueda calmarme. Trato de hacerlo yo misma, pero por momentos comienzo a estornudar, y dado que mi nariz está más congestionada que nunca, pierdo el control y me siento cada vez peor. Tomo un pañuelo, y lo que éste me ayuda a hacer suena desagradable, pero al menos mejora un poco la situación. Es extraño. Ni siquiera estoy tomando antibiótico todavía y ya estoy un poco perdida, gimoteando, además.
Aun así, intento hacer lo necesario para estar libre de lágrimas (y mucosidades), y casi llego a lograrlo unos minutos después. En un inapropiado momento, sin embargo, mi teléfono decide sonar.
Me dan ganas de ignorarlo, pero como acostumbro, reviso la pantalla para ver quien me necesita. Me doy cuenta de que mi madre me está llamando y una pequeña sonrisa se forma en mi rostro a pesar de haber sido atacada hace un momento por las hormonas y el virus de la gripe.
-¿Hola?-contesto, sin hacer esfuerzo alguno.
-¡Cariño!-exclama mi madre-¿Eres tú?
-Sí, mamá, soy yo.
-Oh, pequeña, ¿por qué te escuchas tan triste?
Quiero hacer un comentario sarcástico acerca de que no me encuentro nada triste, pero no tengo fuerzas para lograrlo. Es una pena.
-Estoy viendo Orgullo y Prejuicio- le explico, con un hilo de voz.
-¡Pero querida, si esa película es encantadora!
-Lo sé, me puse emocional, por eso estoy llorando. Además…Bueno, no, olvídalo…
-Ah, no-menciona-Ahora me cuentas. ¿Qué ibas a decir?
-Yo…Dios, yo…creo que tengo gripe.
-¡Oh, Rachel!-mi madre ya empieza a preocuparse-¿Te estás tomando algo?
-No me gustaría medicarme a mí misma, pero te prometo que iré con la enfermera mañana apenas me encuentre libre…
-De acuerdo-acepta-Confío en ti… ¡pero más vale que vayas, Rachel Berry!
-Sí, sí, pero dime… ¿Cómo estás?
-¡Estoy bien! Realmente no puedo esperar para Acción de Gracias. No solo tú estarás aquí… ¡tus tías también vienen!
-Oh, ¿enserio?
-¡Sí!-me asegura, emocionada-Melanie y Ryan no vienen, así que lo mejor será que mantengamos entretenida a tu tía April. Will estará nuevamente fuera de la ciudad trabajando, así que solo viene Emma con los niños, y Terri también con los suyos. Ya casi está terminando con el divorcio…
-¡Es bueno saberlo! ¿Y qué me dices de la tía Holly?
-Todavía está en la India, todavía sigue igual de loca como siempre, pero estoy segura de que se aparecerá por aquí para las vacaciones…
-Pues…todo suena muy bien, y me alegro de que tus hermanas estarán ahí con nosotras…
-¡Lo sé! No puedo esperar para que todas estemos juntas de nuevo, cariño.
-Yo tampoco…
Y entonces, justo en este momento, un tedioso estornudo se viene para fastidiarme. Decido sonarme la nariz una vez más, y lo que el pañuelo trae consigo me confirma definitivamente que esto ya es algo serio.
Obviamente, mi madre escucha todo el desastre.
-Rachel, necesitas tomarte algo ahora mismo…
Suspiro.
-Veré lo que puedo hacer, mamá.
-De acuerdo…-se calma-Bueno, tengo una cena con unos clientes en algo así como una hora. Debo estar arreglándome ahora mismo, pero antes solo quería saber cómo estabas…
-Sin contar los indicios de gripe y el extraño y emocional desastre que se viene con ella, estoy bien, mamá. Me alegra que tú también lo estés.
-¡Cuídate mucho, Rachel!
-¡Lo haré!
-Muy bien… ¡Te quiero!
-Yo también te quiero…
-¡Nos vemos!
-Adiós…
Luego de colgar con mi madre vuelvo a suspirar, y de pronto contemplo por unos segundos todo lo que está a mi alrededor.
Lo único que puedo decir que tengo en común con mi madre en este momento es que las dos nos encontramos solas. Sin embargo, en poco tiempo ella saldrá a hacer algo productivo, y yo…no tengo idea.
Mi madre se llama Shelby, y trabaja como agente de bienes raíces. Vive en una villa llamada Suffern que se encuentra en Rockland, y está a casi una hora de la Ciudad de Nueva York. Nuestra casa, o su casa, más bien, consta de dos pisos y dos habitaciones, además de otras dos para visitas. El estilo me recuerda mucho al de los típicos hogares de Nueva Inglaterra, y me encanta cuando es época de vacaciones y pasamos el tiempo en la gran estancia, disfrutando del calor que brinda nuestra chimenea. Realmente me alegra saber que pasaremos Acción de Gracias en casa, ya que el año antepasado mi tía Emma estaba dando a luz a mi prima Lily, y el año pasado, mi tía Terri se acababa de separar de su marido, así que tuvimos que ir hasta Albany para acompañarla. Este año, solo serán mis tías y yo. Claro, mis primos menores también estarán ahí pero dudo que estén presentes durante toda la velada, sobre todo porque sé cómo pueden llegar a ponerse Holly y April luego de varias copas…
Siendo sincera, eso es lo que más me entusiasma cuando pienso acerca del próximo descanso. Las hermanas de mi madre son tan diferentes, pero cuando están juntas…son el grupo más divertido al que una puede integrarse. Todas-incluida mi madre-están divorciadas, a excepción de Holly-que nunca se casó, y al parecer, no piensa hacerlo en un futuro cercano-, y Emma, quien es la más joven, y está felizmente casada con William Schuester.
Obviamente somos muy distintas-yo me incluyo también-pero la pasamos bien juntas y no dudo que esta reunión también será increíble. Además, pasaré más tiempo con mi madre, verdaderamente lo necesito.
Tengo más de catorce años sin ver a mi padre, y Shelby también se ha encargado de cubrir ese papel para mí. Ahora que vivo en el campus, la situación no ha sido tan fácil para ninguna de las dos. Con su trabajo y mis obligaciones, no siempre tenemos tiempo de comunicarnos sin alguna prisa de por medio. Y a pesar de su cita el día de hoy, al menos tuvimos un poco más de tiempo para hablar que en las últimas semanas. Es una lástima que yo me haya escuchado tan mal, pero en fin…
Cuando trato nuevamente de concentrarme en la película, los créditos del final ya han aparecido, así que decido ponerle pausa, y bruscamente, me quito todas las cobijas que tengo encima, hago a un lado mi laptop, así como mi comida, y decido pararme para dirigirme al baño.
Lentamente, camino hasta la puerta, y así continuo hasta finalmente estar sentada en el retrete. Luego de terminar con lo que solo a mí me incumbe, hago mi obvio acto de limpieza y me detengo en el lavabo para lavarme las manos, y de paso, la cara.
Mala idea. El agua está fría, y por alguna razón, me vuelve a dar otro ataque de estornudos. Al poco tiempo, comienzo a temblar levemente.
¿Qué está sucediendo conmigo?, me pregunto.
Cierro mis ojos mientras mis manos descansan en el mármol que sostiene el lavabo. Empiezo a sentirme bien y decido entonces regresar a mi cama, pero el ruido de la puerta y unas palabras bastante indiscretas salidas de la boca de Sugar me detienen.
Es evidente que mi compañera de dormitorio ya está aquí, y supongo que se encuentra acompañada ya que no podría estar hablando sola, sobre todo cuando está diciendo…ugh.
-¡Sí!-exclama-¡Sí! ¡Ahí! ¡AHÍ!
Al escuchar este gemido, mis ojos se abren como platos, y de hecho me olvido de estornudar.
-Vamos a la cama…-sugiere mi compañera.
Estoy empezando a escuchar- y a imaginar, por desgracia-la acción que se está llevando a cabo del otro lado de la puerta, entonces recuerdo que yo aún sigo aquí en el baño, y dadas las circunstancias, estoy probablemente atrapada.
Sé que puedo salirme con facilidad, tomar lo que necesite, y escapar lo antes posible, pero honestamente, no soy Santana y tampoco soy capaz de interrumpir o presenciar algo así y de esta manera.
Después de unos minutos, decido hacer algo, aunque no sirve de mucho. Comienzo a cantar en voz alta-lo cual solo me hace sentir más mal-, abro la llave del lavabo con la pobre esperanza de que el sonido del agua explique que hay una persona aquí adentro, azoto las puertitas del lavabo, tiro de la cadena del retrete, golpeo la puerta del baño un par de veces…nada funciona.
Si hay algo diferente, esa es Sugar diciendo cosas cada vez más inapropiadas.
Luego de un pequeño lloriqueo debido a la desesperación, y a la locura en general que ya no me deja en paz, trato de escapar de mi propia miseria, literalmente, pero por más que intento ser sutil, Sugar y quien sea que está con ella no me escuchan, y comienzo a ponerme más emocional con cada minuto que pasa. Maldita sea. Vuelvo a tocar la puerta, con verdadera fuerza, y todavía sigo escuchando gemidos. Creo que lo mucho que ellos están de calientes es lo mucho que yo estoy de hormonal. Es increíble.
-Vas bien…-comenta Sugar, casi sin aliento.
-Tengo que decir lo mismo de ti-menciona el acompañante-Sabes muy bien lo que estás haciendo…
Cuando escucho al chico hablar por primera vez, me olvido de mis brinquitos exasperados, coloco mi oído cerca de la puerta, e ignoro completamente el hecho de que mi boca está abierta, o de que mis ojos se olvidan de parpadear.
El chico con el que Sugar está…un segundo… ¡No lo puedo creer!
¡Yo conozco esa voz!
¿Y? ¿Qué les pareció? Sé que el final no ha sido lo mejor, pero créanme, Rachel no puede imaginarse al dueño de esa voz con Sugar xD ¿Quién será? Y...no sé si lo notaron, pero los nombres de las tías, o las que son las tías de Rachel en este fic, más bien, ya han aparecido en Glee...¡y de alguna manera todas han estado involucradas con Will! Jajaja, ya tengo una clara idea acerca de eso, y también tengo ya los tres próximos capítulos (creo que les gustarán ;D), solo les pido, por favor, que dejen reviews! No quisiera molestar pidiendo sus comentarios, pero verdaderamente, me motivan muchísimo. Por favor, consideren dejar su opinión, alguna sugerencia, ¡lo que quieran! Estaré feliz de recibir algunas palabras de su parte! :D
¡Gracias por leer! ¡Hasta el próximo capítulo!
