Capitulo 4: Puedo mantenerme al margen?
Podía sentir como mis emociones entraban en conflicto unas con otras mientras abandonaba el Salón. Me sentía triste y furiosa, resentida y un poquito culpable, emoción esta ultima que intentaba hacer desaparecer con todas mis fuerzas. Por supuesto que Edward Masen se merecía casa una de las palabras que le había dicho, pero aun así, la culpa se estaba apoderando poco apoco de mi corazón, haciéndome sentir como si no le hubiera dado una justa oportunidad de explicar sus acciones con propiedad. Y si de verdad solo había hecho aquello para ayudar a un amigo? Cómo podía averiguar si eso era verdad?
Carlisle lo conocia desde mucho antes que yo y él creía en la posibilidad de que los motivos por los que Edward lo convenció para poner aquel anuncio matrimonial, fueron del todo altruistas.
Me empecé a sentir algo mareada mientras estaba allí parada con todas aquellas emociones moviéndose dentro de mi cabeza, confundiéndome. Me senté en los escalones del porche del Salón, escondiendo la cara entre las manos y respirando profundamente para intentar calmarme. Sentí una mano sobre mi hombro y giré la cabeza para ver quien era.
-Perdona Bella, no quería asustarte.
-No pasa nada Carlisle, solo tengo los nervios un poco disparados después de la debacle de ahí dentro- le dije señalando con el pulgar en dirección al Salón.
-Si, te entiendo. Si te sirve de algo, él parecía un niño pequeño que acabara de ver como atropellaban a su cachorrito- dijo riendo.
No pude evitar reírme debido a la imagen mental que se me acababa de formar en la cabeza, no por el perrito, sino porque podía visualizar a un Edward en miniatura con cara contrariada y mirando la escena.
-Gracias Carlisle, lo que me has hecho imaginar es divertido, pero por él, no por el perrito.
-No hay problema Bella. Todo va a salir bien, te lo prometo-
-Gracias... Carlisle, te importaría cargar con mi baúl un rato mas? Voy a ir a hablar con Esme. Me dijo que si algo iba mal podía quedarme con ellas y trabajar allí y como me niego a volver a Ohio, voy a aceptar su oferta.
-Claro Bella, no me importa. Además creo que te debo una. No creo que sea capaz de reparar el daño que te he causado.
-Para de ser tan duro contigo mismo. No te voy a mentir, ya te he dicho que estoy muy disgustada contigo. Me has mentido tanto como lo ha hecho el . Podías haber parado todo esto, pero no lo hiciste. Sé que estabas solo y que creíste que ibas a darle una cura a ese mal. Además, no puedo estar enfadada contigo aunque quisiera y nunca te hablaría de la misma manera que al Sr. Masen.
-Por qué no? No te negaría que no me lo merezco si decidieras hacerlo.
-Yo...la verdad es que me recuerdas demasiado a mi padre como para tratarte con tan poco respeto.
-Bueno, pues si es así, habría sido algo raro que nos hubiéramos casado- dijo fingiendo un escalofrió.
-Si que lo habría sido- dije soltando una risita.
Había aprendido rápidamente que Carlisle tenia el don de levantar los ánimos de las personas que se sentían un tanto deprimidas. Parecía que sabia perfectamente que decir. De verdad creía un buen hombre para Esme y estaba decidida a comprobar que la trataría de la manera que ella se merecía.
-la verdad es que tengo que decirte una cosa. Sé que te sientas atraído por Esme y creo que es maravilloso. Es una mujer muy amable, una buena mujer. Trátala con respeto. No le mientas como me has hecho a mí o te las veras conmigo, te haré la vida imposible. Deja que conozca al verdadero Carlisle. No dejes que nadie haga ese trabajo por ti. Que alguien te de consejo es una cosa, pero dejar que cortejen a una mujer por ti, es otra. Creo que los dos seríais una pareja maravillosa, pero debes de darme tu palabra de que la trataras como una reina y que serás totalmente honesto con ella, siempre.
-Te lo prometo, Bella. He aprendido la lección. Tienes mi palabra- dijo poniendo una mano sobre el corazón- seré el caballero más respetuoso que jamás hayas visto.
Le sonreí, mostrando mi satisfacción a su respuesta. No dudaba que iba a ser fiel a su respuesta, o mejor incluso.
-Gracias Carlisle. Ahora vamonos. Estoy exhausta. Necesito descansar.
Me sentía cansadísima y sentía como si me fuera a desmayar pronto si no comía algo y dormía un poco. Carlisle me ofreció su mano para ayudarme a bajar los escalones del porche. Solo había bajado el primer escalón cuando sentó que el bajo de mi vestido se había enganchado con algo, me giré para liberar el vestido de un clavo que sobresalía. Tiré con suavidad del vestido y conseguí liberarlo y me dispuse a continuar bajando los escalones.
Levanté la cabeza a la vez que me giraba y vi a Edward observándome a través de la ventana, con una mirada que no pude descifrar. Lo miré un momento mas, sus ojos parecian mostrar el mismo conflicto de emociones que estaba segura que se dibujaban en los míos, pero la verdad es que no sentía nada de lastima por él.
Era todo culpa suya. Le miré desdeñosamente antes de volver a aceptar la mano de Carlisle y dirigirme a la Harvey House.
La casa era encantadora. Tenia tres pisos y parecía recién pintada de blanco. Tenia un precioso porche alrededor que parecía perfecto para relajarse a la vez que leías un libro o simplemente disfrutando de la compañía de otras personas. Un sentimiento de felicidad me rodeó y supe que seria feliz allí. Las cosas no habían salido tan bien como yo las había planeado en Ohio, pero por lo menos tenia aquello. Carlisle y yo caminamos hasta la puerta y llamé con timidez. Casi de inmediato, oí a alguien caminar hacia la puerta y me puse nerviosa de inmediato.
Y si Esme había cambiado de idea? Que haría entonces? Supuse que podría volver de nuevo con Billy y Jacob, pero aquello significaría volver al principio. Yo no quería eso.
La puerta se abrió y Esme me sonrió nada mas verme, haciendo que desaparecieran mis temores de que se le hubiera olvidado su oferta.
-Oh! Hola Bella! Va todo bien?
-Espero que vaya. Carlisle y yo no vamos a casarnos.
-Oh y eso?- me preguntó mirando de reojo a Carlisle
No es que estuviera muy segura, pero juraría que había visto un haz de felicidad y tranquilidad pasar fugazmente por su rostro.
-Si, hemos decidido mantenernos como amigos. Verdad Carlisle?
-Verdad Bella. No habría sido adecuado para nosotros casarnos cuando no nos amamos. No podría hacerle eso a una dama.
Pude oír perfectamente el sonido nervioso de su voz mientras hablaba con Esme y no pude evitar sonreír.
-Entonces Bella, esto significa que vas a unirte a nosotras en la Harvey House?
-Sí por favor. Significaría mucho para mi Esme. Aunque no quiero molestar, así que no tienes una habitación puedo...
-De eso nada- me dijo impidiéndome que continuara hablando- te dije que siempre serias bienvenida aquí y aun lo mantengo. Se que debes estar exhausta. Sr. Cullen, le importaría seguirnos y llevar el baúl de Bella hasta su habitación?
-Oh, claro que no señora. No me importa en absoluto, será un autentico placer- contesto de una manera un poquito demasiado entusiasta.
Carlisle estaba totalmente perdido por Esme. Esperaba que todo le fuera bien, a él y a todos nosotros.
Apenas presté atención a mis alrededores mientras Esme nos dirigía escaleras arriba hasta que se paró delante de una puerta abierta que daba a una preciosa habitación. Dentro había cuatro camas, dos a cada lado de la habitación y la decoración era preciosa. No había visto una habitación tan bonita desde la habitación que mi madre había decorado tan minuciosamente para mi cumpleaños numero 13.
-esta es tu habitación querida. Espero que no te importe compartirla con otras dos muchachas. Las otras dos chicas para las que estaba preparada esta habitación, me temo que deshicieron no acompañarnos.
-Oh! No es ningun problema. No me importa compartir en absoluto.
-Bien, además creo que a ti ya te caen bien tus compañeras- dijo en el mismo momento en el que Rose y Alice entraban en la habitación.
Las dos me miraron con sorpresa en sus ojos y Alice comenzó a dar saltitos hacia mi para darme un abrazo.
-oh Bella! Te vas a quedar con nosotras? Creí que ibas a casarte! Que ha pasado? Te ha hecho algo malo? Le has hecho algo malo?- preguntó girándose a mirar a Carlisle apuntándole con el dedo antes de volverse hacia mi- te vas a quedar aquí o vas a volver a Ohio?
-Alice!- dije parando su interrogatorio- una pregunta a la vez, por favor.
-Perdón, es que me dejo llevar algunas veces. Qué ha pasado?
-Carlisle y yo hemos decidido no casarnos. Te contaré toda la historia luego. Si, me voy a quedar aquí y no, no voy a volver a Ohio, así que me tendrás que aguantar. Las dos.
-Nos encanta tenerte aquí, Bella.
-Gracias Rose.
Me podría haber puesto a llorar, pero no de tristeza. Solo podía sentir felicidad. Mi sitio estaba allí con aquellas mujeres, mis amigas. El único amigo que había tenido en la vida había sido Jacob. Incluso cuando había sido una niña, nunca había tenido amigas. Parecía como si huyeran de mi. Pero no era el caso ahora y estaba encantada de poder llamar a aquellas maravillosas mujeres mías amigas.
Continuamos hablando entre nosotras hasta que Carlisle se aclaró la garganta para llamar nuestra atención.
-Creo que es hora de que me marche. Si necesitas algo Bella, no tienes mas que decírmelo al igual que ustedes. Bienvenidas a Sand Rock. Espero que les guste este lugar.
-Esme le brindo una brillante sonrisa mientras que las demás le agradecíamos su bienvenida y sus amables palabras.
-Muchas gracias Sr. Cullen. Apreciamos su hospitalidad. Tiene que venir a cenar el próximo martes cuando abramos.
-Gracias señora, será un autentico places y por favor llámeme Carlisle.
-De acuerdo. Gracias por ayudar a Bella con su baúl, Carlisle.- le dijo sonrojándose cuando pronuncio su nombre.
-De nada Srta. Platt.
-Llámeme Esme, por favor.
-Esme- dijo Carlisle prácticamente en un suspiro.
Alice nos miró a Rose y a mi de una manera extraña. Carlisle tenia mas encanto del que demostraba. Su hubiera escrito las cartas él mismo también habría venido a casarme con él.
Se volvió hacia nosotras, hizo un gesto con el sombrero
-Señoritas.
Una vez que se hubo marchado, Alice miró a Esme.
-Ohhhh Esme está enamorada- dijo canturreando.
Esme se sonrojó profundamente y pegó a Alice en el brazo.
-No lo estoy. Que te hace pensar eso?
-He visto como mirabas a el . Es muy guapo, no creen señoritas?
Rose y yo asentimos.
-Además no me equivoco si digo que está completamente encaprichado contigo- dije yo.
-Qué?- preguntó Esme sorprendida.
-No sé de que te sorprendes Esme. El hombre piensa que eres la mujer mas maravillosa que ha conocido. Tiene miedo de que lo odies después de lo que pasó cuando os conocisteis.
-Oh, pero no lo odio. Solo fue una equivocación. Fue algo grosero de su parte actuar como lo hizo incluso si hubiera estado dándole la bienvenida a la persona adecuada, pero no voy a mentiros, no me habían besado así en mi vida. Si no me hubiera cogido tan de sorpresa lo habría disfrutado mas.
-Esme!- exclamamos todas sorprendidas.
-Bueno, es verdad. Es un hombre muy atractivo y bien educado, excepto en su comportamiento en la estación.
-Esme como las cosas sigan así, terminarás casada antes de un año- dijo Rose haciéndonos reír.
-Bueno, cosas peores pueden pasar. Amor y matrimonio son dos cosas que no me importaría tener.
-Claro que no-dije yo- pero no puedo dejar de pensar que algunas de nosotros estamos malditas a no tener nada de eso- dije en voz alta sin poder impedir que mis ojos se llenaran de lagrimas.
-Oh Bella- suspiró Esme mientras se acercaba para darme un abrazo- todo va a salir bien. Vamos abajo y te prepararemos algo de comer. Después seguiremos hablando. Te escucharemos si nos quieres contar todo lo que ha pasado.
-Gracias Esme, eres demasiado buena conmigo.
-Te lo mereces ricura- me dijo con una sonrisa.
Mas que comer, devoré la comida que me pusieron en frente mía. Sabia que en aquel momento no estaba mostrando los modales de una dama, pero estaba tan cansada y hambrienta que la verdad es que no me importaba y a Esme y a las chicas tampoco. Una vez que hube terminado, les conté lo que había pasado. Les comenté la confesión de Carlisle y mi pequeño enfrentamiento con Edward Masen.
-Wow, no me habría imaginado nunca que fueras así de agresiva, Bella. Estoy impresionada
-Bueno, normalmente no soy así, Rose, pero no podía dejar que se saliera con la suya así como así.
-Es un gran riesgo el que corriste, Bella- dijo Esme- podrían haberte hecho daño.
-Lo sé, pero no fui sola. Carlisle trató de convencerme de que no fuera, pero mi yo cabezota ganó. Además creo que lo he asustado un poco- dije riendo- Carlisle entró conmigo. Nunca había hablado a nadie de ese modo en mi vida. Mi madre se habría quedado horrorizada. Espero que no me estuviera mirando aquí abajo.
-Estoy segura de que habría estado muy orgullosa de ti por haber sido capaz de defenderte. Estoy muy decepcionada con esos dos. Espero que no dejaras a Carlisle irse de rositas.
-Oh Esme, no podría haberle gritado aunque hubiera querido. Me recuerda tanto a mi padre que casi me sentía irrespetuosa con tan solo pensar en gritarle como lo había hecho con el Sr. Masen. Sabe que estoy muy disgustada con él y me encargué de que lo supiera, pero somos amigos. Por lo menos no me abandonó después de confesar. Se quedó conmigo y se aseguró de que estaba bien y que tenia un lugar seguro donde quedarme. Además no puedo culparle. Ha estado tan solo. Se como se siente eso y también se que una persona puede hacer casi de todo por volver a tener algo de alegría en su vida.
Todas asintieron con la cabeza. Nos quedamos sentadas abajo un buen rato hablando sobre lo que habíamos dejado atrás, lo que esperábamos del futuro aquí y del trabajo que íbamos a hacer en Harvey House. Esme nos contó cuales serian nuestras tareas y que se esperaba de nosotras. Me encontré muy contenta y deseando empezar y podía sentir que Rose y Alice estaban igual que yo.
El reloj de pared sonó avisándonos de que ya era tarde, no nos habíamos dado cuenta de que habíamos pasado horas hablando.
-Bueno muchachas, creo que ya es hora de que nos vayamos a la cama. Todas necesitáis dormir y descansar, tenemos una dura semana por delante antes de que abramos el próximo martes. Buenas noches y que tengáis dulces sueños.
-Buenas noches, Esme- le dijimos todas antes de subir las escaleras camino a nuestras habitaciones.
Una vez que estuve cómodamente acurrucada entre las mantas, empecé a pensar sobre todo lo que había pasado aquella tarde. Aquel día se había convertido en todo lo opuesto a lo que me había imaginado. En solo un día había conseguido perder lo que venia a buscar, tener un encuentro poco agradable en un Salón con su propietario y conseguir las mejores amigas que nunca había tenido.
Me sonreí a mi misma a la vez que cerraba los ojos. Estaba tan cansada que me quedé dormida antes de lo que me esperaba y estaba tan tranquila hasta que mi mente decidió traicionarme.
Mi cabeza se inundó de sueños llenos de ojos verdes que me miraban a través de la ventana del salón. Edward Masen invadió mis sueños que se transformaron en escenarios que nunca me hubiera imaginado mientras estaba despierta. Soñé que esos ojos me miraban con adoración. Soñé con besos dulces compartidos en el valle que me había descrito en sus cartas tantas veces. Pero el sueño que mas me sobresaltó fue el de nuestra boda rodeados por nuestros amigos, incluso Billy, Jacob y Nessie habían venido para estar con nosotros.
Me desperté sentándome sobresaltada en la cama, respirando rápidamente intentando calmar mi apresurado corazón. Por qué iba a soñar con aquello? Y mucho menos con él? Nunca podría tener eso con él. Él era vil, era frío y aún así no podía evitar recordar todo lo que me había escrito. De verdad era así o solo era para que lo vieran los demás? Había sido el mismo cuando escribía aquellas cartas o todo era una farsa y en realidad era como el hombre que me había encontrado hoy?
Tenia tantas preguntas y a nadie que me las respondiera...y tampoco me podía fiar de que él me contestara con la verdad.
Mi madre me había dicho una vez que todo el mundo se merece una segunda oportunidad, pero estaba dispuesta a dársela? Quizás algun día estuviera dispuesta a hacerlo, pero por ahora, mi dolor aún estaba demasiado fresco como para ofrecerle aquello. Necesitaba tiempo para sanar. Necesitaba tiempo para encontrarme a mi misma. Ya era hora de que cuidara de mi misma y no de dejar que los demás se ocuparan de mis necesidades. Ya era hora de que Bella Swan se sostuviera sola y se convirtiera en una mujer independiente y virtuosa de la que sus padres se sintieran orgullosos.
Después de aquello, me contó volverme a dormir y seguía estando cansada. Rose y Alice aun continuaban dormidas cuando empecé a prepararme para le día. Salí sin hacer ruido de la habitación. Estaba a punto de salir por la puerta de entrada cuando Esme me llamó.
-Oh!- exclame del susto, llevándome la mano al corazón.
-Siento haberte asustado, Bella. Necesitas algo?
-No, solo iba a ver si encontraba la oficina de telégrafos. Quiero enviarle un mensaje a mi amigo Jacob para decirle que estoy bien.
-Creo que es una idea maravillosa. La oficina de telégrafos está dos edificios a la derecha del Salón. Quieres que te acompañe? No quiero que vayas allí tu sola.
-No Esme, gracias. Me gustaría estar un rato a solas-
-De acuerdo querida- me dijo dándome una palmadita en el brazo- te entiendo. Ten cuidado y tomate todo el tiempo que necesites. No vamos a empezar con los preparativos hasta mañana al menos.
-Perfecto. Volveré pronto.
El aire era seco pero la mañana era preciosa y la encontré sorprendentemente fría mientras caminaba hacia la oficina de telégrafos. Me sentí agradecida de haber traído mi Chal mientras me tapaba con el. Solo unos pocos de los habitantes de la ciudad andaban por las calles a aquellas horas, pero todos y cada uno con los que me crucé me parecieron amigables y me sonrieron en forma de saludo cada vez que me cruzaba con alguno. Aun así ninguna de aquellas caras amigables sirvieron para calmar mis nervios que iban apareciendo con cada paso que me acercaba al salón.
Miré calle abajo y vi el letrero de telégrafos. Aceleré el paso esperando pasar desapercibida, pero cuando llegué a la altura del salón, sentí como los cabellos de mi nuca se encresparon. Pude sentir que alguien me miraba incluso antes de que pudiera levantar la vista para comprobar si aquello era cierto.
Allí de pie, tras los oscurecidos ventanales del establecimiento, se encontraba Edward Masen, con el aspecto de parecer no haber dormido en días. Quería mirar hacia otro lado, pero mis ojos parecian pegados a los suyos. No había duda de que era un hombre atractivo y no pude evitar sentirme atraída por el.
Al fin conseguí salir de mi estupor, recordándome a mi misma que aquel hombre- aunque atractivo- era un rudo y descorazonado personaje. Me subí el Chal hacia los hombros, le hice una mueca y continué mi camino. Una vez en la oficina de correos, fui recibida por un hombre mayor de aspecto amable.
-Buenos días jovencita- bienvenida a mi oficina de telégrafos. Me llamo Silas Cheney.
-Buenos días señor, me llamo Isabella Swan. Encantada de conocerle.
-El placer es mío, querida. En qué puedo ayudarla?
-Me gustaría mandarle un telegrama a un amigo en Ohio.
-Sin problema. Aquí tienes- me dijo dándome una hoja de papel- escribe tu nombre, el nombre de tu amigo, sus señas y el mensaje. Yo me encargaré de lo demás.
-Gracias, señor.
-Por favor, llámame Pop, todo el mundo lo hace.
-De acuerdo, gracias Pop- le dije sonriendo a aquel hombre tan agradable.
Escribí con rapidez mis datos y los de Jacob para después empezar a escribir mi mensaje:
"He llegado a mi destino. Las cosas no han salido como planee, pero estoy bien y feliz. Os echo de menos a Billy y a ti pero sé que he tomado la decisión correcta. Os quiero a los dos y espero veros pronto. Os escribiré pronto. Cuidad el uno del otro.
Os querrá siempre,
Bella"
-Muy bien, preciosa- dijo Pop cogiendo el papel- enviaré esto ahora mismo. Quieres quedarte a esperar una respuesta.
-no señor, la verdad es que tengo que volver ya. Volveré mañana para ver si han enviado una respuesta.
-Ni hablar, mi nieto llega hoy. Va a quedarse al cargo del negocio. Lo enviaré con la respuesta tan pronto como llegue. ¿Dónde se aloja?
-Es muy amable de su parte, Pop. Aunque no quiero molestar.
-No es molestia, querida. Necesitara hacer algo para mantenerse distraído hoy- dijo riendo.
-Bien entonces, me alojo en la Harvey House. Cuánto le debo?
-Considéralo un regalo de bienvenida.
-Oh no! No podría!
-Si puedes, querida- me dijo dándome una palmadita en la mano- es solo un telegrama!
-Gracias- dije muy sorprendida por la amabilidad de aquel hombre- asegúrese de pasarse con la Harvey House cuando abramos. Me aseguraré de servirle un steak de agradecimiento.
Me sorprendió mucho oírle reír tan alto.
-Me tocaría decir a mi que no hay necesidad, pero seria una tontería negar tal oferta. Puedes contar en verme allí.
-Genial! Muchas gracias por su generosidad. Ahora me tengo que marchar.
-Que tengas un bien día y lleva cuidado.
-usted también, Pop- le dije mientras salía.
Volví a paso más ligero que antes. El DIA había empezado bien y esperaba que aquello fuera un presagio de cómo las cosas me fueran a ir aquí en Sand Rock.
Incluso antes de que supiera lo que estaba haciendo, giré la cabeza hacia el gran ventanal del Salón y me sorprendí al sentir la decepción que me dio al ver que aquellos ojos verdes mirándome. Volví la cabeza con rapidez y seguí caminando a casa.
Durante el camino a casa y cuando llegué a los escalones del porche me di cuenta de que Edward Masen era un peligro para mi- y para mi corazón- y tenia que mantenerme alejada de él para protegerme. No iba a cometer el error de volver a mirar a esos ojos verdes de nuevo e iba a evitarlo con todas mis fuerzas para protegerme de cualquier posible mal. La única pregunta era... iba a poderme alejar de él?
Edward Masen era el hombre que me había escrito todas esas cartas y que me había robado el corazón.
Iba a ser capaz de dejar las cosas tal y como estaban y seguir con mi vida o mi curiosidad iba a ganar la partida? Por el bien de mi frágil corazón sabía que tenia que tomarme las cosas con calma y esperar a que todo saliera bien.
