CAPITULO 7: AUN NO ESTOY LISTA.

PVB

Pasar tiempo con Edward se había convertido rápidamente en uno de mis pasatiempos favoritos. Si alguien me hubiera dicho que me sentiría así con él cuando me mudé aquí, le habría dicho que estaban locos. Ahora, que había llegado a ver una parte del hombre amable, curioso e inteligente que había escrito todas esas cartas, mi opinión a cerca de él, había cambiado. Quería pasar todo el tiempo posible con él y quería conocerlo todo a cerca de él.

Me había venido a visitar casi todos los días y nos solíamos sentar juntos en el porche o en el salón para hablar de nuestras vidas y de lo que nos gustaba o disgustaba. Hablábamos de todo y de nada y algunas veces, nos reíamos hasta que se nos saltaban las lágrimas. Aun no habíamos vuelto al valle, pero íbamos a remediar aquella situación de inmediato, hoy concretamente. Habíamos planeado pasar todo el día en el valle y llevar un picnic con nosotros, cosa que Esme me estaba ayudando a preparar.

-Estás contenta, cariño?

-Si. Me resulta muy agradable pasar tiempo con Edward, es eso raro?

-No, no lo es. Sé que no empezasteis de la mejor manera, pero a veces las cosas no son lo que parecen. Una cosa que he notado con respecto a Edward, es que cuando se ve o se siente amenazado de algún modo, tiende a protegerse tras su coraza. Le he visto contestar mal a Carlisle en alguna ocasión si había tenido un mal día, pero ahora se disculpa inmediatamente. Parece que está tomando las riendas de sus emociones y se intenta asegurar de que se comporta bien y no hace daño a la gente porque crea que se lo van a hacer a él- me comentó Esme.

-Nunca lo había visto de esa manera, pero tiene sentido. La verdad es que está esforzándose mucho, Esme. Lo veo todos los días.

-Lo sé, yo también lo veo y Carlisle también. Carlisle lo conoce desde que llegó a la ciudad y me ha dicho que apenas reconoce al hombre que es ahora. Dice que Edward siempre ha ayudado en la comunidad, pero nunca del modo que lo hace ahora. Está muy contento de ver esos cambios en él.

-Me gustaría que Rose también se diera cuenta-suspiré

-Dale tiempo, Bella. Ella te quiere y no quiere verte sufrir. Sabemos que es muy leal a sus amigos y si alguien hace daño a una persona que le importa, pierde el respeto por ellos inmediatamente.

-Lo único que temo es que nunca le de una oportunidad para mostrarle que ha cambiado. Me gustaría que todos mis amigos se llevaran bien entre ellos. Es pedir demasiado?

-No, no lo creo. Te entiendo y estoy segura de que eso pasará pronto. Solo dale un poco mas de tiempo y deja que se las apañen entre ellos. Sigue siendo amiga de ambos y sigue a su lado cuando te necesiten. Rose y Edward son dos personas muy cabezotas y me temo que va a pasar algún tiempo hasta que esos dos, sean algo parecido a amigos.

-Lo sé, pero me gustaría que las cosas fueran diferentes.

-Y lo serán algún día, querida. Ahora preocupémonos de llenar esta cesta. Edward está a punto de llegar.

Metimos la deliciosa comida en la cesta y yo me fui al recibidor a esperar a Edward. Estaba ansiosa por que llegara la hora y cada minuto que pasaba, me parecian horas. Justo cuando estaba segura de que la hora nunca llegaría, oí un golpe fuerte en la puerta. Sin pensármelo dos veces, me levanté de un salto, corrí hacia la puerta y la abrí descubriendo a un sonriente Edward al otro lado.

-Hola

-Hola Bella, estás preciosa.

-Oh gracias, tu también- le contesté sonrojándome al darme cuenta de que había dicho que él también estaba precioso.

Él se rió abiertamente y me cogió la mano, se acercó a mi y me beso los nudillos sin apartar sus ojos de los míos.

-Bueno- dijo con una mueca- nadie nunca me había dicho que estaba precioso antes. No sé si eso va conmigo- dijo volviendo a reír.

-Usted Sr. Masen, no se muestra nada caballeroso riéndose de una dama de esa manera- dije mientras me cruzaba de brazos intentando mostrarme enfadada.

-Bien Srta. Swan- dijo acercando su cara a la mia con aquella mueca que hacia que me temblaran las rodillas- nunca he dicho que fuera un caballero- terminó su frase moviendo sugestivamente las cejas.

-Edward!- le regañé dándole un golpe en el brazo- eres un sinvergüenza, no se como te aguanto- le contesté entre risas.

Solo Edward podía hacerme reír así. Era uno de sus dones, una de las cosas que lo hacían tan encantador.

-Yo? Un sin vergüenza? Me hieres, Bella- dijo con tono dramático poniendo una mano sobre el corazón, haciendo como si estuviera sufriendo por lo que le había dicho.

-Edward, estás loco

-Ah, pero eso es lo que me hace tan adorable.

Me sonrojé al oír sus palabras. Adorable? Si, era completamente adorable. No pude ni contestarle y me quedé allí plantada, mirándole a los ojos mientras él me devolvió la mirada. Mi corazón latía tan fuerte, que estaba segura de que podría oírlo.

La jovial sonrisa desapareció de su rostro y apareció en sus ojos una mirada que me puso un poco nerviosa, pero que a la vez me gustó.

-Bueno- dijo aclarándose la garganta y rompiendo el silencio- creo que deberíamos marcharnos si queremos llegar pronto a nuestro valle.

-Si- susurré al ver como se refería al valle como nuestro. Era algo que yo decía para mí, pero que nunca había dicho a nadie o en voz alta.- deja que vaya a por la cesta- dije dándome la vuelta para dirigirme a la cocina.

-Espera- dijo Edward acogiéndome el brazo y girándome hacia él. La electricidad que recorrió mi brazo fue más intensa que nada que hubiera sentido antes en mi vida y el corazón volvió a latirme con fuerza- yo puedo ir a buscarla. Yo me encargaré de llevarla y así podrás disfrutar el paseo- dijo con suavidad.

-De acuerdo, eso seria estupendo, Edward- dije haciéndole sonreír.

-Genial, ahora dime donde está la cesta y nos marcharemos- dijo y su sonrisa se hizo mas grande con lo que no pude evitar sonreír yo también.

Una vez que tuvimos la cesta en nuestro poder, empezamos nuestro camino hacia el valle. El paseo fue agradable y mientras caminamos pasamos el tiempo con una agradable conversación. Casi sin darnos cuenta habíamos llegado y de nuevo me quedé asombrada ante la belleza de este lugar tan especial.

-Tiene el mismo efecto en mi cada vez que vengo aquí- dijo Edward- es como si lo viera por primera vez.

-A mí me pasa lo mismo, aunque solo lo haya visto un par de veces. Gracias por compartirlo conmigo.

-No hay nadie mas con quien quisiera compartirlo, Bella- dijo Edward muy serio ofreciéndome su mano- Ven, vamos a colocar nuestro picnic. Me muero por saber qué tesoros se esconden en la cesta.

-No estoy segura de que sean tesoros- contesté mientras me guiaba hasta donde estuvimos sentados la otra vez.

-Bueno, juzgando por la cena que comí la otra noche en la Harvey House, estoy seguro de que será un tesoro. Has ayudado a prepararlo?- me preguntó mientras dejaba la cesta en el suelo y dejando mi mano para extender la manta que Esme había hecho que nos lleváramos.

-Si, he ayudado. No podía dejar que Esme hiciera todo el trabajo, además a mí me gusta cocinar, sea lo que sea lo que se vaya a comer.

-Lo sé- dijo mirándome- Esme me ha dicho que eres una experta.

-Oh, estoy lejos de ser una experta- contesté sonrojándome- Pero aprendí mucho de nuestra cocinera y de la cocinera de Billy antes de venir aquí, Esme también me está ayudando mucho. Es una de las cosas que me alegra hacer, ver la cara de las personas mientras disfrutan comiendo la comida que yo misma he preparado...lo siento, sé que hablo demasiado.

-No, para nada dulce Bella. Me encanta oírte hablar, especialmente cuando estás tan contenta- dijo Edward sentándose en la manta y haciéndome una señal para que lo acompañara.

Yo me senté y comenzamos a sacar todo lo que había centro de la cesta. Esme había metido una sorpresa y yo sonreí cuando vi lo que era.

-Galletas de chocolate!- exclamó Edward- son mis favoritas.

-Las mías también- dije yo- esto es cosa de Esme, yo no tenia ni idea de que hubiera metido las galletas en la cesta, pero me alegra de que lo haya hecho.

Observé con fascinación como Edward comía mas galletas que nadie que hubiera visto antes. No pude evitar sonreír al ver su reacción a tan pequeño placer. Parecía un niño en Navidad que hubiera conseguido el juguete por el que hubiera suplicado a sus padres todo el año.

-Estaban buenísimas- guiñó haciendo que sintiera algo extraño por todo el cuerpo.

-Emmm...si, estaban muy buenas. Definitivamente Esme tendrá que enseñarme a hacerlas.

-Bien, cuando lo haga, por favor, asegúrate de que me dejas probarlas. Por favor, por favor, por favor- me pidió poniendo cara de cachorrito, haciéndome reír.

-Por supuesto.

-Bien!- dijo dejando la cesta a un lado y acercándose a mi.

Mi corazón se volvió a acelerar debido a su proximidad. Estaba abrumada por aquellos sentimientos. Sentimientos que nunca antes había tenido hasta que Edward apareció en mi vida.

-Esto está bien?- me preguntó mientras me cogía la mano.

-S...s...si- dije tartamudeando.

Nos quedamos sentados allí, juntos, con las manos entrelazadas, en silencio durante lo que a mí me parecieron horas, pero no fue tanto cuando oí a Edward suspirar.

-Todo bien, Edward?

-Si, Bella- dijo volviéndose a mirarme a los ojos con una sonrisa- todo es perfecto.

Se acercó mas a mí, moviendo la cabeza hacia un lado mientras que su cara se acercaba mas a la mía. Empecé a respirar mas deprisa y parecía que el corazón se me fuera a salir por la garganta, cuando me di cuenta de que lo que quería, era besarme.

¿Quería que lo hiciera? Si ¿Quería que lo hiciera en ese momento? No, no estaba lista para dar ese paso. Hacia poco que había empezado a confiar en él como amigo y no podía poner eso en peligro haciendo que diéramos un paso hacia una relación mas seria.

-Edward.

-Bella- dijo él sin duda no entendiendo mi reacción y moviendo la mano para acariciarme la cara.

-Para- dije casi en un susurro.

-Qué?- preguntó.

-Para- dije con mayor convicción.

Cuando Edward pareció darse cuenta de lo que pasaba, se alejó con rapidez de mi antes de levantarse de un salto empezando a caminar de un lado al otro mientras se pasaba las manos por el pelo. Pensé que estaba enfadado conmigo y con motivo. Precia haber arruinado lo que podría haber sido un bonito momento.

-Lo siento- dije mientras intentaba tragarme las lagrimas- lo siento mucho, Edward.

-No- dijo volviendo a acercarme a mi, poniéndose de rodillas y cogiéndome las manos- No Bella, soy yo el que lo siente. No debería haber hecho eso. Pero es que quería besarte tanto. Pienso en ello continuamente.

-Ah, si?. Pregunté sorprendida.

-Si, te parece tan raro? Lo que siento por ti me sobrepasa, Bella.

-Lo siento, Edward. He arruinado todo. Te tengo mucho aprecio, pero aún no estoy lista para eso. Lo siento, lo siento muchísimo.

-Para de pedir perdón, Bella- dijo acercándome a él y abrazándome fuerte- si solo puedes ofrecerme amistad ahora, con eso me vale. Solo quiero que sepas que me gustaría tener algo mas y que estaré listo y esperando para cuando tú lo estés.

-Gracias- susurre y giré la cabeza para darle un beso en la mejilla- soy tan afortunada de tenerte en mi vida, Edward- nos separamos y nos volvimos a sentar el uno junto al otro.

-Bueno- dijo con una risita- eso es algo que nunca creí oír de tu parte, Bella.

No pude evitar reírme de la situación y de cómo habían cambiado las cosas en tan poco tiempo.

-Yo tampoco, Edward. Estaba segura de que te despreciaría para siempre, pero no puedo. Me has mostrado lo buena persona que eres, me has mostrado tu corazón y ahora no puedo darte la espalda- admití.

-Pues no lo hagas, por favor Bella. No quiero conocer otro día sin tu presencia, incluso si eso significa ser solo amigos el resto de nuestras vidas.

Cómo podía ser amiga suya para siempre con estos sentimientos que estaba teniendo hacia él? No podía y lo sabia, pero también sabia que nuestra relación no era todo lo sólida que quería que fuera. Lo que necesitábamos era hacerla mas fuerte antes de dar el siguiente paso o el resultado seria un desastre.

-Gracias por entenderme. Dame tiempo y no te rindas. Harías eso por mi?- le pregunte, rogándole con los ojos que nunca desistiera.

Me sonrió con suavidad apretándome la mano antes de contestarme.

-Claro que puedo hacerlo, mi dulce Bella. No vas a librarte de mi tan fácilmente. Estoy metido en esto hasta el fondo, amor.

-LOF-

Bueno, otro capitulo mas! De parte de la autora original, quiere deciros que muchas gracias por leer y por dejar reviews! Le alegra muchísimo ver que hay mucha gente que sigue la historia! Ella no lee los reviews principalmente porque no sabe español, así que yo le suelo hacer un resumen!

Ah! Otra cosa! Tengo una pequeña sorpresa para enviar a todos los lectores que dejen review en este capitulo! Es el PDV de Jasper de su accidente! Este outtake no se publicará en la historia original hasta el final! Osea que esto es una premiere!

Y en el próximo capitulo...vamos a conocer a mi Emmy! Ejem...quiero decir Emmett, eso Emmett.