CAPITULO 8: CUÁNDO ENCONTRARÉ EL AMOR?
PVR
Me estaban empezando a dar arcadas. Si, esa palabra definía perfectamente la escena que tenia delante. Estaba allí, en aquel salón, viendo como Alice y Jasper estaban sentados todo lo cerca que se consideraba aceptable mientras que Bella y Edward coqueteaban con vergüenza el uno con el otro. Osea, por qué no salir juntos de una vez? Y entonces, para empeorar las cosas, apareció Esme con Carlisle siguiéndola de cerca como un perrito.
Quizá estuviera algo irritada, pero, y qué? Podía admitir que estaba celosa. Por qué yo no podía encontrar a alguien que me quisiera y se preocupara por mi? Llevábamos viviendo aquí casi dos meses y seguro-de alguno de los hombres de esta ciudad- debería haber al menos uno que me quisiera.
-Rosalie- dijo Esme en voz baja mientras se sentaba y me cogía las manos- querida, quizás deberías ir a dar un paseo. El aire fresco te sentará bien y creo que te vendrá bien escapar de aquí un rato.
Al principio me enfadé, porque creí que estaba intentando librarse de mí, de la muchacha de pocos amigos y así poder seguir disfrutando de su festival del amor tranquilamente. Pero enseguida me di cuenta de que eso no era así. Esme nunca podría hacer algo que me hiciera sentir mal o hacerme daño. Solo me estaba intentando ayudar a que levantara el animo. Sonreí dulcemente y suspiré, asintiendo con la cabeza ante su sugerencia.
-probablemente sea lo mejor, Esme. Gracias.
-De nada, cariño. Ahora, lleva cuidado y asegúrate de volver pronto. Estamos esperando a que llegue un tren en un par de horas y estoy segura de que tendremos a mucha gente hambrienta a la que atender.
-Lo haré. Probablemente no este mucho tiempo fuera
Me giré de nuevo y miré a mis amigos y mi corazón se hundió mas en mi pecho al ver como interactuaban. Estaba segura de que el matrimonio no estaba muy lejos para Alice y Jasper, quizá solo llevaban un mes de cortejo, pero esos dos estaban mas enamorados que muchas parejas que llevaran mas de 20 años casados.
Bella y Edward llegarían a aquel estado eventualmente. Estaba segura de ello. Aun no confiaba mucho en él, me lo estaba demostrando ser mas caballero de lo que creía, con cada día que pasaba. Podía ver que se preocupaba muchísimo por Bella. Ella lo estaba cambiando. Él la adoraba, lo sabia por el brillo de sus ojos mientras observaba cada uno de sus movimientos. Ella mantenía una distancia prudencial entre ellos y sabia que él tendría que trabajar duro para que ella decidiera pasar de la amistad que los unía a otra cosa. Él tendría que continuar siendo extremadamente paciente con ella, pero sabia que Edward tendría que ser el que diera el primer paso tarde o temprano o Bella los mantendría tal y como estaban ahora, para siempre. Ella tenia miedo a que le rompieran el corazón, así que no podía culparla por querer ir despacio.
Carlisle y Esme iban por el mismo camino que Alice y Jasper. Tenia a Carlisle comiendo de su mano. Podía jurar que Carlisle se casaría con ella al día siguiente si Esme se lo pedía.
Empecé a notar como las lagrimas se me acumulaban en los ojos, así que salí del salón, cogí mi chal y salí por la puerta.
No había explorado Sand Rock mucho. Había ido al Almacén General y a la estación, pero no me había aventurado mucho mas del porche de la Harvey House. Ya era hora de que Rosalie Hale expandiera sus horizontes. Quizás, si me hacia mas social fuera de mi grupo de amistades, quizá fuera feliz. Quizá pudiera encontrar algún trabajo de voluntaria, para ocupar mi tiempo libre. Quizás podría trabajar con los niños de la ciudad. Siempre me habían gustado los niños.
-Hola Rosalie!- me llamó alguien sacándome de mis pensamientos.
-Oh! Hola Angela!
Angela era una muchacha muy dulce. Era la hija del Pastor, Alice, Esme, Bella y yo la habíamos conocido hacia un par de semanas cuando fuimos a la iglesia y no hicimos amigas rápidamente.
-Cómo estas?
-Oh, bien. Pensé que me iría bien dar un paseo y salir un rato de la Harvey House antes de que llegue el tren de la noche.
-Eso está muy bien, además me alegro de encontrarte. Iba de camino a la Harvey House.
-Bueno, pues creo que te he ahorrado el viaje.
-Oh, si, pero creo que me acercaré aunque solo sea a hacer una visita. Bella me comentó que tenia un libro que podría interesarme.
-Si, vosotras dos, ratas de biblioteca, tenéis que permanecer unidas, no?- comenté riendo
-Si, claro que debemos!- dijo con una risita tímida- lo que iba a deciros es que la iglesia va a celebrar una fiesta la semana que viene y quiero invitaros a ti, a Alice , Esme y Bella y a cualquier persona que queráis traer con vosotras.
-Eso suena genial! Me aseguraré de decírselo si no lo haces tu antes!
-Bien, me alegra tanto de que vayáis a venir. Me aseguraré de contaros todos los detalles mas adelante. Ahora tengo que ir a mas sitios, así que será mejor que me vaya. Me alegro de haberte encontrado. Nos vemos luego- dijo echando a andar y perdiéndose de vista.
Me encontré sonriendo para mi misma mientras pensaba en la fiesta de la iglesia. Me preguntaba si habría baile. Sabia que muchas iglesias no aprobaban ese tipo de cosas, pero quizá, la pequeña iglesia del pueblo fuera mas liberal! Siempre me habían gustado los bailes que se celebraban en casa y seria una buena oportunidad para desempolvar mis habilidades de baile. Quizá incluso encontraría una buena pareja de baile que se pueda convertir en ese alguien con el que pasar mi tiempo.
Me dirigí con paso suave hacia el centro de la ciudad, para empaparme del lugar al que ahora llamaba hogar. Normalmente, cuando salía, era para hacer un rápido viaje a alguna tienda y volver rápidamente a la casa. Pero ahora, iba a tomarme mi tiempo. Fui al Almacén Central y estuve mirando todos los artículos nuevos que tenían e incluso me pare a hablar un rato con los dueños antes de seguir explorando. También me encontré con el Reverendo Webber y decidí hablar con él de la fiesta.
-Buenos días Srta. Hale- me saludó inclinando su sombrero
-Buenos días Reverendo. He oído que va a haber una fiesta en la iglesia la semana que viene?
-Si, será la primera desde que llegamos a Sand Rock. Pensé que seria una buena oportunidad para juntar a toda la comunidad, pasarlo bien y conocernos mejor.
-Estoy de acuerdo, creo que es una estupenda idea, pero tengo que preguntarle algo.
-Y cuál es esa pregunta?- dijo levantando una ceja.
-Habrá baile?
-Claro que sí, Srta. Hale! No seria una fiesta si no lo fuera. Este viejo reverendo sabe mover un poco los pies, además mi hija nunca me perdonaría si lo prohibiera- dijo con una sonora carcajada.
-Angela? Pero si es muy dócil, seguro que no se lo tendría en cuenta.
-Mi Angela? Dócil? Oh no querida, puede parecer tímida al principio, pero una vez que la conoces, te sorprende al ver lo atrevida que puede llegar a ser.
-Nunca lo hubiera imaginado! Creo que eso seria digno de ver.
-Eso lo dice ahora, querida- dijo el Reverendo con humor.
-Bueno, creo que iré al jardín de la Iglesia para estar tranquila un rato. No le importa, verdad?
-Claro que no, para eso fue creado, que tenga un buen día Srta. Hale- dijo inclinando el sombrero una vez mas.
El jardín de la iglesia era pequeño pero muy tranquilo y bonito. Las señoras que atendían a la iglesia se aseguraban de que siempre hubiera flores plantadas para que se pudiera disfrutar todo el año. Era uno de mis lugares favoritos en la ciudad y era el lugar en el que necesitaba estar en estos momentos. Necesitaba estar en un lugar donde pudiera estar sola, sentarme y pensar.
Mientras giraba la esquina camino a la iglesia, me quedé sorprendida por lo que vi ante mis ojos. Allí de pié, en la ultima tienda de la calle, estaba el hombre mas musculoso que jamás había visto e iba sin camisa. Lo observé mientras los músculos de su desnuda espalda se flexionaban con cada movimiento que hacia. Podía sentir el calor de mis mejillas mientras me comenzaba a sonrojar debido a los inapropiados pensamientos que se arremolinaban en mi mente. Nunca antes había visto a un hombre sin camisa. Había crecido en una familia donde esas cosas se consideraban tabú. Sand Rock se había convertido en una escuela para mí y estaba aprendiendo muchas cosas sobre la vida con cada día que pasaba.
Me tuve que reclinar contra el costado del edificio para evitar caerme mientras seguía mirando a aquel hombre. Me agarré con fuerza a una barandilla cercana mientras me peleaba por entender los sentimientos que recorrían mi cuerpo. Me moví un paso hacia delante para poder verlo mejor y fue entonces cuando mi pie se enganchó en mi chal- que se me había caído por prestarle mas atención a aquel hombre que a todo lo que me rodeaba- que estaba enrollado en mis tobillos. Me las apañé para mantenerme de pié sujetándome en una mesa cercana, pero la mesa y todo lo que en ella había se cayó al suelo armando un gran jaleo. El hombre se giró con gran rapidez y los ojos muy abiertos, sin duda asustado por el ruido. Sus ojos se abrieron un mas cuando se dio cuenta de que estaba allí y yo observé como buscaba rápidamente su camisa, encontrándola, poniéndosela y abotonándosela mientras se dirigía hacia mí.
-Está bien, señorita?- dijo inclinandose a recoger mi chal.
-Yo...yo, eh...estoy bien- por fin conseguí sacar las palabras de mi boca, pero no sonaron mas alto que un susurro. Me di cuenta de que me temblaban las manos cuando las acerqué a las suyas para coger mi chal.
Alcé los ojos y miré su cara sonriente mientras que la mía ardía de vergüenza. No tenia ni la mas maldita idea de que era lo que pasaba. Rosalie Hale no se sonrojaba en presencia de ningún hombre. No señor! Ella era una mujer confiada y muy directa, no una patosa, tímida e incompetente chiquilla.
-No se sienta mal, señorita- dijo él intentando tranquilizarme- la verdad es que tengo que ordenar este sitio antes de que alguien se haga daño. Me alegra ver que está bien. Mi nombre es Emmett por cierto, Emmett McCarty. Soy el herrero de la ciudad.
Me volvió a mirar con aquella sonrisa y sentí como si mi cuerpo se disolviera. Tenia una de esas sonrisas traviesas que me hizo recordar a la de un niño pequeño que estuviera tramando algo. También tenia dos ayuelos que me volvieron loca y sus ojos color avellana brillaban cuando sonreía. La verdad es que toda su cara brillaba cuando lo hacia, como si esa sonrisa viniera directamente de su corazón. Él continuaba mirándome mientras yo seguía inspeccionando su rostro y fue entonces cuando me di cuenta de que estaba esperando a que contestara.
-Oh, lo siento. Soy Rosalie Hale- dije ofreciéndole mi mano.
Otra de las cosas que me sorprendieron y encantaron de este tal Emmett McCarty, es que esperó a que le ofreciera mi mano como haría un autentico caballero. Alguien lo había educado bien, sin duda.
-Es todo un placer, Srta. Hale. Se ha mudado aquí hace poco? No recuerdo haberla visto antes
-Bueno, vine aquí hace dos meses. Vivo y trabajo en la Harvey House con unas amigas.
-Oh, si? He oído hablar de la Harvey House, pero aun no he podido ir a comprobar yo mismo si es cierto todo lo que dicen. Si no estoy siendo muy atrevido, que probablemente lo sea, si hubiera sabido que una chica tan bonita trabajaba allí, hubiera ido el primer día que abrieron- me dijo levantando las cejas y mirándome de arriba abajo.
No sabia muy bien si enfadarme por la manera en que me había mirado o estarle agradecida por el cumplido. Rosalía la atrevida, me decía que le diera un buen puñetazo en el ojo para así "enseñarle" lo bonita que podía ser. Sin embargo, Rosalie la tímida, me decía que lo había dicho con buena intención y que no hacia falta recurrir a la violencia física. Decidí unir las opiniones de las dos.
-no estoy muy segura de cómo tomarme lo que acaba de decir, Sr. McCarty. Ha querido decir que nuestro establecimiento no seria digno de visitar si no hubiera una "chica tan bonita" para servirle? Si así es, usted no es mejor que la mayoría de los hombres que he conocido aquí. No puedo creer que algunos hombres sean tan superficiales. Esa es una de las principales razones por las que quise alejarme de mi casa, de mi familia. Odio que se me trate como si fuera un trofeo o una bonita y brillante figurita que solo sirve para exponerla. Yo lo que quiero es que me respeten. Quiero que se me trate con dignidad, como se debería tratar a una dama que...
-Whoa, un momento- interrumpió Emmett poniendo sus dedos en mis labios para hacerme callar- No quería ofenderla. Algunas veces hablo antes de pensar, no puedo evitarlo. De verdad que no quería insinuar nada malo con lo que he dicho. Solo intentaba hacerle un cumplido. Se dará cuenta de que soy un hombre muy honesto y directo. Digo lo que pienso, cosa que me trae problemas algunas veces, bueno, casi siempre- dijo con una risa nerviosa quitándome los dedos de los labios, los cuales cosquillearon, la verdad es que todo el cuerpo me cosquilleaba.
-No quiero que se enfade conmigo, aunque la verdad es que estar enfadada le sienta muy bien- sonrió haciéndome sonrojar otra vez- lo siento, perdóneme por haberla ofendido. Y ahora- dijo haciendo como si se quitara polvo de la camisa- he oído que el steak que sirven en la Harvey House es fabuloso. Es eso verdad?
El se inclino hacia delante, dejando su cara a unos centímetros de la mia. Mi cabeza era un lío y casi me olvidé de cómo se hablaba mientras mi corazón latía fuerte en mis oídos.
-Oh bueno...pues si, la verdad es que nadie se ha quejado. Parece ser que a todo el mundo le gusta.
-Estupendo! Entonces iré pronto. Me encantan los buenos steaks- dijo palmeándose el estomago a lo que yo no pude hacer mas que sonreírle. Comportarse como un niño pequeño, le daba algo que yo encontraba encantador.
-De acuerdo, bueno, creo que ya va siendo hora de que me marche- fije figurándome que ya era hora de que volviera a mi trabajo- no creo que el tren tarde mucho en llegar.
-Si, no tardará mucho- dijo con tristeza mientras se pasaba una mano por su increíblemente bonito, oscuro y rizado cabello.
-Si- suspiré- ha sido un placer conocerle Sr. McCarty
-Emmett- dijo
-Cómo?
-Mi nombre es Emmett, señorita.
-Oh...si...pues ha sido un placer conocerle, Emmett. Siento haberle gritado antes.
-Yo no lo siento, la verdad es que he disfrutado cada segundo, señorita...bueno, qué tal si la llamo Rose en vez de Srta. Hale? Le molestaría?
-N, n, no, supongo que no. Claro que puede llamarme Rose- dije mientras me regañaba a mi misma por haberle pensado en decirle que podría llamarme como quisiera.
-Bien, entonces nos veremos pronto, Rose- dijo haciéndome temblar al oír como su voz pasaba a ser mas profunda cuando pronunció mi nombre.
No le contesté y tampoco le di tiempo de que me dijera nada mas, porque me di la vuelta rápidamente y volví a casa tan rápido como me lo permitieron los pies, pero sin correr. Llegué a casa en el mismo momento en el que Jasper, Edward y Carlisle se marchaban. Me miraron extrañados y preocupados cuando pasé con rapidez a su lado sin decirles nada.
-Rose, te encuentras bien?- me preguntó Alice.
-Si, muy bien, por qué?- dije volviéndome a mirar a Alice y Bella. No iba a contarles de ninguna manera mi encuentro con Emmett McCarty. Algunas veces, una dama debe tener secretos.
-Estás muy roja y te falta el aliento, te ha pasado algo?
-No, solo estaba preocupada de no llegar a tiempo para cuando llegara el tren y por eso he vuelto tan rápido a casa. Creo que iré a echarme un rato para recuperarme.
-Si, eso parece una buena idea
-Oh, pero antes de que lo haga, ha venido Angela?
-No- dijeron Alice y Bella a la vez
-Me la encontré en el pueblo y me dijo que la Iglesia estaba preparando una fiesta. Estamos todas invitadas y podemos llevar un invitado si queremos, oh! Y habrá baile! Se lo pregunté al Reverendo Webber.
Alice gritó tan alto que Esme llegó corriendo de la cocina para ver que había pasado.
-Alice, pero qué pasa!
-Oh, Esme!- gritó- va a haber una fiesta en la iglesia la semana que viene y estamos invitadas. Podemos ir?
-Claro Alice, por un momento creí que pasaba algo grave. Claro que debemos ir. No hace falta que me pidáis permiso, incluso podemos cerrar ese día.
-Bien!- dije contenta- ahora voy a echarme un ratito antes de que llegue ese tren.
Me di la vuelta y me fui hacia muestro cuarto. Me dejé caer pesadamente en mi cama, puse un brazo sobre mis ojos y gruñí. Me sentía confundida pero feliz al mismo tiempo. Quería encontrar un hombre que me amara, pero estaba preparada para eso? Después de mi reacción de hoy, no lo creía. Nadie nunca me había hecho sentir así antes. Emmett McCarty me había convertido en una boba tartamudeante.
-Espabila Rosalie! Es solo un hombre. Un hombre molesto, creído, atractivo, glorioso...- me dije a mi misma gruñendo otra vez- estoy en problemas...
-LOF-
Rosalie...tratándose de Emmett comparto tus sentimientos al 100%! A mí me pasaría lo mismo y mucho más después de verlo en Eclipse!
Que disfrutéis del capitulo!
