Me sentí flotar durante toda la semana que siguió a aquel día. Edward parecía ser todo en lo que podía pensar y encontraba difícil concentrarme en mis tareas diarias. Me quedaba absorta de vez en cuando mientras pensaba en él y fantaseaba con nuestro futuro. No era raro encontrarme mirando a la nada mientras baria el mismo trozo de suelo durante un buen rato o fregando el mismo plato durante casi una hora hasta que alguien me hacia volver a la realidad. Estaba agradecida de que Esme no se enfadara conmigo, por el contrario, ella se reía de mi comportamiento y Alice y Rose se unían a ella, pero la verdad es que a penas se metían conmigo por ello. Sabían lo que pasaba y estaban muy contentas por mi, incluso Rose que al principio no había sido una gran fan de Edward, me estaba dando su apoyo.
Todas me habían atacado ansiosas por obtener detalles de lo que había pasado entre nosotros dos. Tan pronto como había cruzado la puerta de casa tras otro beso de Edward. Todos los minutos de nuestro día juntos se habían quedado gravados a fuego de mi memoria, pero aquel dulce beso de buenas noches y la manera en la que me cogió en sus brazos, mirándome como si fuera algo precioso. Incluso ahora, se me aceleraba el corazón con solo recordarlo
FlashbackEdward me envolvió en sus brazos fuertemente, apretándome muy fuerte como queriendo que me fundiera con él.
-No quiero despedirme de ti- murmuró en mi pelo
-Yo tampoco-suspiré- no estoy preparada para dejar marchar nuestro día juntos.
Se separó un poquito de mí para mirarme. Su cara estaba a centímetros de la mía mientras levantaba una mano para acariciarme la carra mientras nos mirábamos a los ojos.
-Te quiero- me susurró inclinandose para capturar mis labios en un dulce beso antes de que pusiera contestar a su declaración.
Sus labios se posaron en los míos con gentileza pero apasionadamente. Sabia que nunca tendría suficiente de él. Continuamos perdiéndonos en le beso hasta que oímos un ruido seguido de una risita. Edward se separó de mi con rapidez e hizo una mueca.
-Alice- dijimos a la vez echándonos a reír.
-Ella si que sabe como interrumpir en el mejor momento- dijo Edward riéndose y acercándome de nuevo a su lado.
-Si, pero supongo que ya es hora de que vuelva dentro.
Lo miré a los ojos y vi que las pocas ganas que tenia de marcharme, se reflejaban en los suyos. En aquel momento deseé que no se considerara inapropiado el invitarlo a pasar l noche conmigo. Cómo me encantaría pasar la noche entre los brazos de Edward y despertarme viéndolo sonreír.
-Entonces será mejor que me vaya- dijo acercándose para darme un corto beso en los labios.
-Si- le dije con un hilo de voz.
-Puedo verte mañana?- me preguntó.
-Si, por supuesto. Ven a desayunar
-Eso estaría genial. Estaré aquí a primera hora.
-Bien. Sonaría muy tonto de mi parte si dijera que deseo que ya fuera mañana?
-No dulce Bella, yo también estaba pensando lo mismo. Ahora que sé que piensas lo mismo que yo, se me hará mas difícil separarme de ti.
Puse mi mano en su pecho y me puse de puntillas para poner un ultimo beso en sus labios aquella noche.
-Buenas noches- dijo cuando nos separamos.
-Buenas noches, Edward. Te quiero.
-Yo también te quiero, Bella. Que duermas bien. Sueña conmigo, porque sabes que yo soñaré contigo- dijo antes de darse la vuelta y marcharse.
Lo observé hasta que lo vi desaparecer dentro del salón. Sonreí para mis adentros mientras entraba en casa. Por primera vez en mucho tiempo, me sentía plena y verdaderamente feliz.
Cuando crucé la puerta, fue prácticamente atacada por Alice.
-Oh Dios mío, Bella! Os estabais besando! Sabia que hoy iba a ser un buen día! Nos lo tienes que contar todo! Te ha dicho que te quiere? Le has dicho que lo quieres? Os habéis besado mas veces? Os vais a casar? Puedo organizar la boda?
-Jesús, Alice! Respira! Déjala contestar al menos una pregunta!- la interrumpió Rose.
Alice podía seguir preguntando sin parar cuando esta así de contenta.
-Creo que deberíamos ir todas al salón para estar mas cómodas y Bella podrá contarnos que tal le ha ido el día. Qué te parece, cariño?- preguntó Esme.
-Si, de acuerdo.
Nos acomodamos en el salon y les conté todo. Ellas se rieron, suspiraron y se emocionaron conmigo.
-Parece que no es tan malo al fin y al cabo- dijo Rose.
-Él es realmente maravilloso, Rose. Quién lo iba a decir?- dije riendo.
Fin del Flashback.
-Va a venir Edward a cenar hoy, cariño?- me dijo Esme sacándome de mis recuerdos. La miré y vi como me sonreía. Edward había ido a desayunar, comer y cenar todos los días desde aquella noche.
-Si, claro.
-Bien, me aseguraré de guardarle un sitio. Me encanta tenerlo aquí. Es un joven encantador.
-Claro que lo es. Esme? De verdad que lo quiero, pero me preocupa su profesión. Sé que eso no lo define como persona y sé que es un hombre maravilloso, pero no se como manejar esto. Quiero decir, que me veo pasando el resto de mi vida con Edward, pero no creo que pueda hacerlo en su Salón. No quiero ni pensar en criar niños en ese ambiente. Creo que estoy saltando a conclusiones muy rápido, verdad?
-No cariño, claro que no. Esas son cosas en las que tienes que pensar cuando estás con alguien. Entiendo tu preocupación, pero el salón es su trabajo, no lo puede dejar de repente.
-Oh no, eso ya lo sé y nunca le pediría que lo dejara, la verdad es que no sé que pensar, Esme. Eloy confusa.
-Has hablado con Edward de esto?
Negué con la cabeza.
-Bueno, pues entonces, creo que seria bueno que loo hicieras. Necesita conocer que es lo que te preocupa y de asusta, deja que sea la persona a la que le confíes esto. Él te quiere, de eso no tengo duda. Deja que sea él el que calme tu cabeza y tu corazón.
-Tienes razón, Esme. Tenia pensado hablar con él de esto antes, pero ya sabes como acabaron las cosas- dije riendo y sonrojándome.
-Si, lo sé, pero no creo que te haya sentado tan mal como han surgido las cosas.
-Claro que no! Gracias Esme! Hablaré con el esta noche..
-Perfecto- dijo cogiéndome la mano y apretándomela con cariño.
El resto del día pareció pasar volando y de repente era la hora de la cena. Estábamos mas ocupadas que de costumbre y no tuve ni tiempo de saludar a Edward. Una hora mas tarde fue a buscarme a la cocina.
-Hola amor, estás muy ocupada hoy. Creo que volveré al salón y te dejaré trabajar. Que te parece si quedamos mañana para quedar un rato juntos?
-No, quédate por favor?- dije acogiéndole la mano- solo nos queda una hora para cerrar. De verdad que quiero pasar todo el tiempo que pueda contigo.
-De acuerdo cariño, tengo que hacer algunas cosas en el salón, qué te parece si vuelvo en una hora?
-Claro, eso seria estupendo, te veré entonces Edward- dije acercándome a él para darle un beso en la mejilla.
Caminó hacia la puerta y se dio la vuelta antes de marcharse y puso una mano sobre su corazón y me sonrió. Era su manera de decirme que me quería.
El trabajo me mantuvo ocupada, lo que hizo que la hora pasara volando y antes de que me diera cuenta, Edward volvió a la misma vez que se marchaba el ultimo cliente.
-Hey, puedes esperarme en la sala?- le pregunté- necesito ayudar a las chicas a recoger todo esto.
-De acuerdo, cariño- dijo cogiéndome la mano acercándola a sus labios y besando mis nudillos. Yo me sonrojé profundamente y él me sonrió guiñándome un ojo.
-Oh, vamos, deja de hacer el tonto!- dije moviendo la mano para hacer que se marchara antes de volver a la cocina.
Cuando crucé la puerta, Esme se volvió hacia mi con las manos en las caderas y una mirada seria en la cara.
-Y qué crees que estás haciendo, señorita?
-Q...que...qué quieres decir, Esme?- le pregunté nerviosa.
-Sal ahí fuera y habla con Edward. Tengo ayuda de sobra y nos aseguraremos de darte la intimidad que necesitas. No dejes esto para mas tarde, Bella. Aclara todas las dudas que tengas sobre vosotros dos para que podáis avanzar sin todo ese peso sobre tus hombros.
Corrí hacia ella y le di un abrazo.
-Gracias Esme, eres la mejor.
-Oh calla! Ahora vete de aquí- dijo dándome un golpecito con su paño.
Salí de la cocina tan rápido como me lo permitieron los pies y me encontré enseguida en el regazo de Edward. Él me sonrió y me rodeó fuertemente con los brazos, mi cara se acercó a la suya y nos fundimos en un apasionado beso.
Me separé de él con rapidez y él protestó con un gruñido. Yo quería continuar tanto como él, pero sabia que no hablaríamos nada si no parábamos las cosas en este momento.
-Sabes que me encanta besarte, Edward, pero tenemos que hablar, no puedo posponer esto mas-
-Lo sé, llevas razón amor, hablemos.
Me levanté de su regazo y le ofrecí mi mano. Él entrelazó nuestros dedos acariciando los míos con su pulgar.
-Sabes que te quiero y mucho. No sabia que podía sentir esto por nadie, pero tu has cambiado todo eso. Eres un buen hombre, tienes un corazón amable y eres tremendamente leal. Yo...no puedo...no sé como expresar lo que estoy pensando- bufé frustrada.
-Esto tienen que ver con el salón, verdad?- preguntó Edward.
-Si, lo siento. Sé que es tu forma de ganarte la vida, pero a mi también me afecta. Qué pasaría si nos llegáramos a casar? Y si tuviéramos niños? No puedo empezar una vida contigo o crear una familia así! Se que esto es prematuro, pero no puedo quitármelo de la cabeza. Pienso en ello todo el tiempo.
-Piensas en casarte conmigo?- me preguntó muy contento.
-Si, claro.
-Bella- suspiró- no he sido tan feliz nunca. Tengo toda la intención de casarme contigo algún día. No te preocupes por nada, mi dulce ángel. Todo saldrá bien, confía en mi por favor. Dime que confías en mi.
-Claro que confió en ti. Si dices que todo saldrá bien, entonces te creo. Solo necesitaba que supieras lo que se me pasaba por la cabeza.
-Quiero que siempre seas honesta conmigo y que me digas que es lo que te preocupa. No te guardes nada, amor. Te prometo que todo irá bien, ya lo verás.
-De acuerdo, Edward. Te quiero.
-Yo también te quiero, siempre- me susurró antes de acercarse a mi y posar un dulce beso en mis labios.
Justo cuando las cosas se empezaban a poner interesantes de nuevo, oímos un ruido enorme procedente del porche. Cuando nos separamos, la puerta del salón se abrió de golpe y Tanya entró como una bala en la casa.
-Edward! Dios mio, es que siempre estás aquí? No recuerdas que tienes un negocio que manejar? Crees que puedes despegarte lo suficiente de los labios de esta zorrita y encargarte de tus responsabilidades?- gritó.
Yo solté un jadeo tras oír el nombre con el que se había referido a mi.
-Escúchame bien Tanya, Bella NO es ninguna zorra y seria recomendable que recordaras que no debes hablar de ella o a ella de esa manera nunca mas. Otra cosa, yo soy tu jefe y debes tratarme con respeto. No te atrevas a darme ordenes, entendido?
-Perfectamente- dijo con un bufido.
-Bien, ahora quiero que te disculpes con Bella y vuelvas al salón. Volveré cuando yo crea conveniente y ni un minuto antes. Si tienes algún problema díselo a Félix y él se encargará de todo hasta que yo vuelva.
Tanya nos miró forzadamente y cruzó los brazos como una niña mal criada.
-Tanya, ahora!
-No, Edward- dije poniendo una mano en su brazo- no quiero una disculpa suya si no la siente de verdad, no quiero oír una disculpa que no es sincera, especialmente de su parte.
-Como te atreves, zorra! Tu te crees tan perfecta, pudorosa y correcta. No eres nada! Eres simple y aburrida. Se puede olvidar alguien de ti perfectamente. Espera a que Edward consiga lo que realmente quiere de ti. Una vez que por fin hablaras esas piernas para él y obtenga su premio, te dejará aquí y volverá a su vida en el Salón. Él no te quiere- dijo con desprecio.
Vi como la mandíbula de Edward se flexionaba de la rabia y daba un paso hacia Tanya.
-Fuera de aquí!- dijo con voz amenazadora- vuelve al salon y asegúrate de estar despierta cuando llegue, tu y yo vamos a tener una pequeña charla a cerca de tu comportamiento de esta noche. No te acerques a Bella nunca mas! LARGATE!
Los ojos de Tanya se abrieron como platos antes de darse la vuelta y salir a toda prisa por la puerta. Una vez que se hubo marchado yo salí corriendo escaleras arriba hacia mi habitación sollozando. Ella siempre estaba diciendo cosas hirientes sobre mi cuando me veía o mirándome mal, pero esto era lo peor que había hecho.
-Bella!- oí gritar a Edward tras de mi mientras subía las escaleras- espera amor, por favor, espera!
Llegué a mi habitación cerré la puerta dando un portazo y me tiré en la cama sollozando en mi almohada. Oí como llamaban a la puerta con suavidad, pero lo ignoré. La puerta se abrió lentamente y oí pisadas acercándose a mi cama y sentí como alguien se sentaba y me acariciaba el pelo.
-Oh, Bella...- me dijo una dulce voz- hemos oído todo.
Levanté la cabeza y vi la cara preocupada de Alice.
-Todo?
-Si cariño, todo. No creas ni una palabra, ella es una agria y vengativa bruja.
-Dónde está Edward?
-Ha vuelto al salon, estaba muy enfadado. Ha dicho que no te merecías nada de esto y que lo sentía mucho.
Me puso mas triste pensar que había vuelto al salón. Creí que habría venido a buscarme.
-Ha dicho cuando volvería?
-No, no ha dicho nada. Pero estoy segura de que volverá mañana- dijo en un suspiro.
Pero no lo hizo y tampoco apareció el día después de ese, o el siguiente. Había pasado una semana y no lo había visto ni de reojo. Me estaba empezando a preocupar. No era de su estilo desaparecer sin mas. Tenia que saber lo que estaba pasando, así que con todas mis fuerzas me dirigí hacia el salon. Crucé las puertas por primera vez desde aquel primer día en el que conocí a Edward por primera vez cara a cara. Me di cuenta de que Félix estaba tras la barra y me dirigí hacia él.
-Bella!
-Hola Félix, cómo estás?
-Bien y tu?
-No tan bien
-Siento oír eso.
Yo simplemente me encogí de hombros.
-Félix, dónde está Edward? Llevo sin verlo una semana!
-Es que no lo sabes?- me pregunto con una expresión confusa en la cara
-No sé nada Félix, no he hablado con él en una semana- dije alzando la voz.
-Lo siento Bella, se ha marchado.
-Qué quieres decir con que se ha marchado?- le pregunté entrando en estado de pánico.
-Se fue hace una semana. Creí que te había dicho hacia donde se dirigía, pero ahora todo tiene sentido.
-Qué tiene sentido?
-Dejó algo para ti, parece ser una carta. Dijo que seguramente te pasarías por aquí y que cuando lo hicieras te diera esto- dijo sacando un sobre del bolsillo interior de su chaqueta.
Se la quité de las manos y la abrí. Saqué el papel con cuidado mientras mi corazón latía desconcertado mientras desdoblaba la carta. Las lagrimas se amontonaron en mis ojos mientras leía lo que había escrito. Las dos palabras me curaron y rompieron el corazón a la misma vez.
Su suave y hermosa escritura me hicieron encontrar las palabras que me había dicho hacía una semana, y no tuve mas remedio que guardarlas hasta que pudiera obtener mas respuestas. Hasta entonces, intentaría obtener consuelo en las palabras que tenia delante.
"Confía en mi"N/A: Algunos de vosotros probablemente querréis matar a la autora por haber escrito este capi, pero tal y como Edward le pide a Bella, la autora me pide que os diga que "Confiéis en ella". Y yo os digo que ya nos esperábamos algo así, no? En el próximo capi sabremos dónde se ha metido Eddie!
Hasta el próximo capi!
