CAPITULO 13: FAREWELL

PVE

Dos semanas. Dos miserables semanas habían pasado desde que tuve que dejar a mi dulce ella atrás. Me preguntaba si me odiaría. Me preguntaba si me perdonaría. Solo esperaba que no hubiera arruinado mi oportunidad con ella y que me aceptara de nuevo, aunque no tuviera motivo alguno para hacerlo. Odiaba haberla dejado atrás y todo momento alejado de ella era una agonía. Me sentiría como si me hubieran arrancado el corazón del pecho mientras sus recuerdos revoloteaban en mi cabeza. Sabia que lo que había hecho era necesario, quería una vida con ella, quería hacerme viejo con ella y eso no iba a pasar si no hacia unos cambios drásticos en mi vida.

El primero de esos cambios era el de quitar a Tanya de en medio de una vez por todas. No podía echarla a la calle sin mas y dejarla desamparada. Tanya no había tenido una infancia fácil. Su padre no había sido un ciudadano ejemplar, su comportamiento variaba entre tratarlas bien y de forma cruel, especialmente a la madre de Tanya. Se mudaban constantemente intentando huir de aquellos que querían darle caza, pero sabían perfectamente que n podrían huir siempre. Condujo a su familia hasta una ciudad a 80 Km. de Sand Rock, lo que él no sabia es que tenían a alguien vigilándolos. Justo cuando creían que ya estaba a salvo, todo se vino abajo. Uno de los muchos hombres de los que el padre de Tanya iba huyendo, había ordenado que se encargaran de el y su familia.

Las cosas que Tanya vio aquella noche fueron horribles, cosas que nunca nadie debería ver. Sus padres fueron arrastrados fuera de la casa y masacrados mientras que Tanya se escondía en el bosque. Había estado jugando allí cuando los hombres aparecieron. Se escondió entre la maleza y el tronco de un árbol caído cuando vio que los hombres la buscaban. Después de pasar unas horas en su escondite, salió cuando estuvo segura de que se habían marchado y todo había quedado en silencio y se adentró en la ciudad.

La suerte no estuvo de su parte ese día. Tanya tenia 12 años cuando ocurrió todo eso, pero el hombre que la encontró en la ciudad no tenia moral y solo la vio como una propiedad que podía usar para placer y provecho, él fue el que se la llevó a Clayton. Cuando cumplió 18, sin embargo, ella ya no le servia de nada. El se quejaba de que era demasiado mayor y que ya no le daba el suficiente beneficio para ni siquiera pagar su manutención. La echaron a la calle sin dinero y sin un sitio donde ir.

Así es como llegó a mi Salón. Cuando vio el establecimiento, entró rogándome que le diera empleo. Me dijo que a cambio podía usar su cuerpo, que podía vender su cuerpo para pagar sus gastos, pero yo me negué. Estaba desesperada, era lo único que conocia. No tenia educación ni familia que ella supiera, así que la acogí. La dejé trabajar en el salón como camarera y para entretener a los clientes con canciones o conversación, solo eso. Pero sabia que lo que hacia a mis espaldas era mucho mas que eso, sabia que ofrecía a los clientes mucho mas de lo que debía en mi establecimiento, pero ella siempre me lo negaba cuando se lo reprochaba.

Sabia que tenia que hacer algo al respecto. Estaba fuera de control y lo hizo evidente con el incidente con Bella. Cuando eso ocurrió, supe que era hora de entrar en acción.

Hacia cosa de un mes que hice que un viejo amigo de mi familia encontrara toda la información que pudiera sobre la suya. El día que Tanya atacó a Bella verbalmente, Jenks me había enviado un mensaje diciéndome que había encontrado a la tía de Tanya- la hermana de su madre- Carmen, en Boston. Había estado hablando con ella y estaba ansiosa por verla, ya que hacia 7 años que no la había visto. Aquel iba a ser mi primer paso del inicio de una nueva.

Cuando volví al Salón aquella noche, Tanya bajó corriendo las escaleras amenazando con marcharse y llamando a Bella cosas sin sentido. No importaba lo que dijera, no había forma de hacerla entrar en razón. La detuve antes de que se marchara, revelándole la información que tenia sobre su tía. Se sorprendió mucho y no me creyó al principio.

Flashback

-No te estoy mintiendo, Tanya. Puede que no tengamos una buena relación, pero yo nunca te mentiría y menos con una cosa como esta y lo sabes.

-Pero mi padre me dijo que mi familia había muerto. Mi madre nunca me lo negó.

-Y lo habría hecho? Por lo que me dijiste, estaba aterrorizada por tu padre. Por qué iba ella a desafiarlo revelando esa información?

Tanya pareció pensar un momento antes de mirarme con los ojos llenos de lagrimas.

-Tengo familia?- dijo con un susurro roto.

-Si.

-Llévame con ellos, ahora.

-De acuerdo, deja que ponga unos asuntos en orden y podremos marcharnos en una semana.

-No! No quiero que hagas que mi vida de vueltas alrededor de esa...

La interrumpí antes de que pudiera decir una palabra mas.

-No quieres terminar esa frase, Tanya. Te lo prometo.

-Bien, pero insisto en marcharme esta noche. Si no me llevas esta noche, atravesaré esas puertas y me iré por mi cuenta. ¿Quién sabe si llegaré? Lo mas seguro es que me coja otro loco o quizá alguien me encuentren muerta tirada en una cuneta.

-Tanya- dije con exasperación- no seas tan dramática ¿qué tal en un par de días? Tendré todo listo para entonces.

-No, maldita sea! Me voy ya, olvídalo, no te necesito.

Tanya siempre había sido una cabezota y no podía dejarla ir sola. No sabia con qué tipo de problema se podría encontrar y no había nadie disponible para que viajara con ella del que pudiera confiar. Sabia lo que tenia que hacer aunque no me gustara mucho la idea.

-De acuerdo, déjame coger unas cosas y nos iremos en una hora.

Ella me hizo una mueca, contenta de ver que había conseguido salirse con la suya.

FIN DEL FLASHBACK

Debería haberla atado a una silla o algo parecido y haberla obligado a quedarse. Había salido con tanta prisa, que solo había podido dejarle a Bella una simple nota. Mi corazón se sentía enfermo con tan solo pensarlo. ¿Cuánto me odiaría en este momento? ¿Me perdonaría y me dejaría volver a quererla otra vez? Solo podía esperar que no hubiera tirado por la borda mi única oportunidad de encontrar la verdadera felicidad debido a mi propia estupidez. Esto tenia que hacerse, lo sabia, pero también sabia que lo podría haber hecho de otra manera. Me vi acorralado y no vi otra solución.

-Pensando en Bella otra vez?- la voz de Tanya me sacó de mis pensamientos, pero no llevaba malicia esta vez. Llevábamos días en el mismo sitio metidos y habíamos tenido tiempo de aclarar las cosas. Ella había entendido que Bella no se merecía las palabras que le había dicho y parecía realmente arrepentida por su comportamiento.

Por fin pude ver que Tanya era tan solo una persona asustada y perdida que intentaba sujetarse a cualquier cosa que le pudiera dar seguridad. Yo había sido su seguridad durante mucho tiempo y me había visto desaparecer debido a mi amor por Bella. Ahora se había dado cuenta de que estaba poniendo sus esperanzas en las manos equivocadas, que tenia que cuidar de ella misma para hacerse un lugar en este mundo.

-Si- suspiré.

-Seguro que todo irá bien. Lo siento mucho, Edward. Ha sido todo por mi culpa.

-Está bien, Tanya. Necesitas estar con tu familia. No me arrepiento de hacer esto por ti. Solo me gustaría haberme despedido de Bella correctamente.

-Bueno, no te di mucho tiempo, verdad?- dijo con una débil sonrisa- Hey! Por qué no le escribes un telegrama? Llegaremos a Boston pronto, no me importará si paramos en la oficina de telégrafos antes de ir a casa de mi tía.

-Eso...gracias, es una gran idea.

Una vez que llegamos a Boston, le dije a nuestro conductor que se dirigiera a la oficina de telégrafos mas cercana lo mas deprisa que pudiera. Aun no me fiaba de Tanya, así que hice que entrara conmigo para evitar que pudiera escaparse.

-Quieres que te ayude?- me preguntó mirando por encima del hombro.

-No gracias, puedo apañármelas solo.

Lo ultimo que necesitaba era que Tanya me ayudara a escribir un telegrama a Bella.

Lo que escribí fue un mensaje corto y dulce:

"Mi dulce Bella, Siento mi brusca marcha. Te explicaré todo cuando vuelva. Recuerda que te quiero y que volveré pronto. Perdóname? Te amaré siempre. Edward"

Pagué por el mensaje y me aseguré de que lo enviaban antes de marchar hacia la nueva casa de Tanya. La casa era modesta pero bonita. Jenks me había dicho que Carmen y su marido no eran ricos, pero que vivían sin problemas. Serian capaces de ayudar a Tanya a construir una buena y nueva vida.

-Estás lista?- le pregunté.

-Si, lo estoy- me contestó con voz temblorosa.

-Esta es una buena oportunidad para empezar de nuevo, Tanya. Acéptala y aprovéchala.

-Lo haré y lo siento, Edward. Sé que no te he puesto las cosas fáciles y espero que tengas una vida muy feliz. Prometes mantenerte en contacto y avisarme cuando Bella y tu os caséis?

Le sonreí tristemente.

-No sé si querrá volver a verme después de esto.

Tanya se rió.

-Pobre Edward, pero que ciego estás! Ella te quiere mucho. No habría aguantado ni la mitad de lo que ha aguantado si no te quisiera. Hazme caso. Quizá no te perdone a la primera, pero te vas a casar con ella y a tener una casa llena de niños.

No pude evitar la sonrisa que de dibujó en mi cara mientras me imaginaba ese escenario.

-Eso espero, de verdad que lo espero- dije dejando que una llama de esperanza ardiera en mi corazón.