CAPITULO 15: ME SEGUIRÁ QUERIENDO?
PVE
"Es que no podía este tren ir mas rápido?" Pensé mientras el artefacto se movía traqueteando por la vía camino a casa. Parecía que tardara una eternidad en llegar a Sand Rock. Estaba feliz de volver a casa con Bella, pero también estaba nervioso porque la iba a volverla a ver. Temía que hubiera arruinado todo el progreso que habíamos logrado en nuestra relación, esperaba que me diera una oportunidad para ganarme su confianza de nuevo.
El silbato del tren sonó con fuerza, indicando que nos estábamos acercando a la estación de Sand Rock. Mi corazón latía mas rápido que nunca al saber que solo me separaban unos minutos de mi amor, de conocer el destino de nuestra relación.
El tiempo tiene cosas muy divertidas. Ahora que estaba mas nervioso que nunca, el tiempo parecía volar y antes de que me diera cuenta, el tren se había parado abruptamente cuando llegamos a nuestro destino. Cogí mi bolsa y salí de aquel vagón con rapidez. La ciudad estaba llena de actividad, había gente que se movía con rapidez cargando y descargando maletas, dirigiéndose al hotel, al salón, a la Harvey House...aún no me atrevía a ir hacia allí porque sabia que ahora estarían muy ocupadas, aun cuando quería ver a Bella tan desesperadamente. Esperaría a que se hubieran marchado todos los clientes para acercarme, aunque sabia que la espera seria una tortura.
-Edward!- me gritó Félix cuando entré en el Salón.
-Hola, Félix! Me alegra ver que este sitio aun se mantiene en pié- dije con una carcajada.
-Si, si. Puedo encargarme de este sitio mejor que tu!- se rió con una sonora carcajada de las suyas, pero se calló al ver lo serio de mi expresión.
-Lo siento, solo estaba bromeando.
-No- dije- tranquilo, es solo que tengo algo que proponerte.
-Vale- me respondió con inseguridad.
-No es nada malo, te lo prometo.
-Bien.
-La verdad es que tu llevas este sitio mejor que yo, y me he dado cuenta de que he dejado el negocio en tus manos mas de lo normal últimamente. Pienso que puedes hacer grandes cosas con este lugar, mejores cosas que yo. Yo no me veo haciendo esto mas, Félix.
-Qué me intentas decir, Edward?
-Te estoy dando la oportunidad de comprarme el negocio. Sé que te interesa la oferta y te has ofrecido mas de una vez a comprarme el local. Te dije que no antes... pero ahora quiero cambiar mi vida, entonces, qué me dices? Todavía estás dispuesto a quitármelo de las manos?
Félix se quedó allí de pie, mirándome atónito con la boca abierta durante unos minutos antes de que una gran sonrisa se le dibujara en la cara.
-Demonios, si! Cuándo lo podemos hacer oficial?
Saqué mi reloj del bolsillo para ver qué hora era. Tenia mas de una hora antes de que la hora de la comida en la Harvey House terminara. No era tiempo suficiente para poner las cosas en orden y no quería retrasar la visita para ver a Bella mas de lo necesario.
-Bueno, necesito ir a ver a Bella en una hora y tengo cosas que hacer antes. Por qué no nos reunimos mañana? Discutiremos los detalles y veremos cuando podríamos poner esto a tu nombre.
-Es genial, Edward! Gracias, prometo cuidar bien de todo.
-Sé que lo harás, Félix. Te dejo a cargo del negocio de nuevo mientras me preparo para ir a ver a Bella.
-Claro, hasta luego, Edward!- dijo mientras echaba a andar- oh! Y buena suerte con Bella, estoy seguro de que todo irá bien.
-Gracias, Félix, te lo agradezco y espero que tengas razón.
Me dirigí escaleras arriba para refrescarme y parecer un poco mas presentable antes de ir a ver a mi encantadora chica. Intenté darme ánimos a mí mismo, pero aquello no me calmó. Iba a ser un manojo de nervios hasta que pudiera ver a Bella y darle una explicación. No me tranquilizaría hasta que no supiera si aun tenia una oportunidad de seguir siendo parte de su vida.
Una vez que estuve listo, miré por la ventaba para ver como iban las cosas en la Harvey House, aún parecian estar ocupadas, lo que me hacia tener mucho tiempo que matar antes de que pudiera ir hacia allí. Quería llevarle algo a Bella, pero sabia que no podía ser algo que le hubiera comprado en el almacén, quería que fuera algo significativo, algo que ella pudiera apreciar. No quería que sintiera que estaba intentando comprar su perdón, cosa que no haría, me lo tenía que ganar.
Mientras continuaba pensando, se me ocurrió exactamente lo que quería hacer. Corrí escaleras abajo, salí por la puerta de atrás y me dirigí hacia nuestro valle. Cada vez que íbamos allí, Bella comentaba lo bonitas que eran las flores silvestres que cubrían el suelo, le encantaban. Antes de que pudiera llegar al valle, decidí hacer una parada en el Almacén para comprar un lazo para atar las flores. Elegí un lazo de seda verde, Bella me había dicho que el verde era su color favorito, recuerdo como se había sonrojado cuando le pregunté por qué, y ella admitió que era porque mis ojos también eran verdes, yo sonreí y admití que el marrón se había convertido en mi color favorito ya que era el color de sus ojos, la sonrisa que obtuve como respuesta iluminó toda su cara e hizo que se me acelerara el corazón. Mientras miraba aquel lazo entre mis manos, supe que seria perfecto, lo pagué y prácticamente volé hacia el valle.
Llegué con rapidez al valle y me quedé mirando lo que me rodeaba, había echado de menos aquel sitio. Las flores que recogí eran una mezcla de amarillo, azul, morado y verde. Até el lazo alrededor de las flores esperando que le gustara y miré de nuevo mi reloj, dándome cuenta de que ya era hora de volver. Fui tarareando una nana que mi madre solía cantarme cuando era pequeño mientras volvía al pueblo, me sentí mejor mientras lo hacia. Echaba de menos a mi madre y me hubiera gustado tenerla conmigo ahora, pero murió cuando yo era pequeño, haciendo que mi vida se complicara por completo. No le había contado nada a ella sobre esa parte de mi vida, sabia que se lo tendría que contar pronto, lo mismo que sabia que ella me tendría que contar cosas sobre sus padres. Teníamos muchas cosas que aprender el uno del otro y esperaba que tuviéramos la oportunidad de hacerlo.
Mis nervios se incrementaron en cuanto la ciudad se dibujó en la distancia. Seguí hacia delante, empujándome hacia mi destino. Casi sin darme cuenta me encontré frente a la Harvey House, la puerta estaba abierta u los últimos clientes abandonaban el edificio. Entré con cuidado cerrando la puerta tras de mí mientras mis ojos se posaban en cada espacio abierto en busca de Bella. Oí hablar a alguien y enseguida supe que se trataba de Alice, que en ese momento entraba en la habitación donde yo estaba, cargando una pila de manteles en los bazos. Cuando me vio, los ojos se le abrieron como platos y se le cayeron los manteles.
-Oh!- dijo llevándose las manos a la boca tratando de ocultar el ruido.
-Hola, Alice- dije en un murmullo- seria posible que hablara un momento con Bella?
-Si, Edward- me dijo con una suave y amistosa sonrisa- Bella?- dijo con voz fuerte mientras recogía lo que se le había caído, yo intenté ayudarla, pero me lo impidió.
-Si, Alice?- oí a mi ángel contestar.
El sonido de su voz hizo que mi corazón pareciera salírseme del pecho.
-Puedes venir al recibidor? Tengo que enseñarte algo.
-De acuerdo, estaré allí en un minuto.
Alice me sonrió de la manera que siempre lo hacia y me calmé un poco al ver que actuaba de forma tan normal. Me hizo sentir que las cosas iban a salir bien. Alice no era muy buena escondiendo sus sentimientos, si hubiera alguna razón por la que para creer que Bella no se alegraría de verme, estaría escrito en su cara, era demasiado expresiva.
-Hasta luego, Edward- me dijo dándome una palmadita en el hombro antes de desaparecer por donde había venido.
-Qué quieres, Alice?- oí la voz de Bella mientras se acercaba.
Yo me quedé callado, conteniendo la respiración, esperando verla.
-Alice?-preguntó de nuevo a la vez que aparecía en la puerta.
Se paró en seco y me miró en shock.
-Bella-suspiré caminando hacia ella con las flores en la mano.
Pude ver como se formaban las lagrimas en sus ojos y a mi se me hizo un nudo en la garganta.
-Sé lo mucho que te gustan las flores del valle y pensé que te gustaría tener algunas en tu cuarto.
Ella las cogió con manos temblorosas, sus dedos acariciaron el lazo verde y yo me quedé encantado al ver como se dibujaba una sonrisa en su cara.
-Son preciosas- dijo con un susurró roto mientras las lágrimas empezaron a correrle por las mejillas.
-Oh Bella, lo siento tantísimo! Soy tan estúpido! Te quiero! Dios, entendería que no me perdonaras nunca y sé que las flores no solucionan nada, pero...
-Shhh- dijo Bella poniendo un dedo sobre mis labios para hacerme callar. Ella continuaba llorando, pero su cara tenia un look de determinación mientras me miraba.
Cogí el pañuelo que siempre llevaba en el bolsillo y limpie las lagrimas con una mano mientras acariciaba su cara con la otra.
Cuando terminé, ella comenzó a hablar.
-Tienes muchas cosas que explicarme, Edward, pero ahora mismo lo que me importa es lo feliz que me has hecho al volver a mi lado.
-Claro que iba a volver a tu lado, amor. No puedo estar lejos de ti por mucho tiempo y prometo no hacer algo como esto nunca.
-Bien- dijo sonriendo- me aseguraré de que no lo hagas.
Me reí. Era verdaderamente adorable verla con esa determinación en al cara.
-Te prometo, te juro que no me voy a ir de tu lado. Nunca. Te quiero.
-Yo también te quiero, Edward. Te he echado de menos- susurró.
-te he echado de menos terriblemente, cada minuto que estaba lejos. Era como si me hubieran arrancado el corazón del pecho.
-A mí también- dijo parándose un momento- por qué, Edward? Por qué lo hiciste?
Yo suspiré, pasándome las manos por el pelo mientras intentaba averiguar como explicarle todo.
-Tengo tanto que contarte, Bella. No sé por donde empezar.
-Tenemos mucho tiempo para que me expliques todo, pero necesito algo de ti primero.
-Qué necesitas, mi amor? Sabes que te daré lo que pidas.
Se alejó unos pasos, dejó las flores en una mesa cercana antes de volver a mi lado. Estaba tan solo a unos centímetros de mí cuando levantó la cara y me miró con los ojos llenos de amor.
-Bésame, Edward. Demuéstrame lo mucho que me quieres, lo mucho que me has echado de menos.
No malgasté ni un minuto antes de cogerla por la cintura y apretar su cuerpo con fuerza contra el mío. Puse mi mano libre en su cara, acariciándole la mejilla. La miré a los ojos antes de sonreír y acercarme a capturar sus labios con los míos.
Cuando nuestros labios se juntaron, ella puso una de sus manos en la base de mi cuello y la pasó por mi pelo y agarrando un mechón, haciéndome gemir demostrando cuanto la deseaba.
Sus labios eran suaves contra los míos. Empecé a caminar hacia delante, hasta que nos chocamos con la pared mas cercana dándonos así mas balance. Salió un ruido sordo de su garganta cuando su espalda contacto con la pared y nos separamos por un segundo.
-Esto está bien?- pregunté inseguro.
-Callate y besame, Edward. Te preocupas demasiado.
Me reí y me acerqué para capturar sus labios de nuevo. Nuestro beso creció en intensidad y me sorprendí al sentir su lengua pasar por mis labios. Pensé que había sido un accidente, hasta que lo sentí de nuevo. Abrí mis labios y nuestras lenguas se entrelazaron en un apasionado baile mientras gemíamos de puro placer. No nos habíamos besado así nunca y quería seguir así para siempre. Supongo que lo que dicen sobre la distancia y el olvido no es cierto en absoluto, al menos no en mi caso. Sentía que estaba mas enamorado de ella que antes.
Nos separamos el uno del otro demasiado pronto, con la respiración entrecortada. Me recliné contra ella, apoyando mi cabeza en uno de sus hombros.
-No sabes loo mucho que te he echado de menos- dije con suavidad, girando la cabeza para besarle el cuello. Ella se estremeció.
Levanté la cabeza y la miré a los ojos mientras sonreía.
-Edward- dijo con un suspiro- yo también te he echado de menos y también he echado de menos esto- dijo posando una mano sobre mi corazón.
-Te quiero- susurré.
-Y yo a ti. Pero a pesar de lo mucho que me he disfrutado de esto, de verdad que necesitamos hablar. De verdad que te quiero y te he echado de menos, pero eso no significa que te haya perdonado todavía.
-Lo comprendo, ángel. Te lo voy a explicar todo. Quieres que nos sentemos en el comedor?
-No, vallamos al valle. Creo que necesitamos mas privacidad que la que el comedor nos puede ofrecer. Espera aquí, vuelvo enseguida.
-De acuerdo, amor.
Ella camino hacia la puerta, pero se volvió a mirarme antes de cruzarla. Sus ojos estaban llenos de preguntas y pude ver la preocupación por dejarme allí. No se fiaba de que me fuera a quedar. Tenia miedo de que no estuviera cuando ella volviera.
-estaré aquí, en este mismo sitio cuando vuelvas. Te lo prometo.
-De acuerdo- dijo antes de desaparecer por la puerta.
Nuestro encuentro había salido mejor de lo que había esperado, pero sabia que aun me quedaba mucho trabajo que hacer antes de que las cosas volvieran a como habían sido antes, pero todo mi esfuerzo merecería la pena si con ella consiguiera tenerla en mi vida para siempre.
Iría con ella a nuestro valle. Explicaría el por qué de mis acciones, esperando y rezando para que me perdonara y me diera la bienvenida de nuevo a su vida.
Estuve mirando a la puerta durante un tiempo que se me hizo eterno antes de que ella volviera a parecer en el recibidor. La sonrisa de su rostro encendió la llama de la esperanza en mi corazón y supe que las cosas iban a salir bien. Seriamos felices y la tendría conmigo para siempre.
