CAPITULO 17: PREPARADOS

PVB

El mes que siguió a nuestra reveladora conversación había sido un mes muy ajetreado. Edward y yo no habíamos podido pasar mucho tiempo juntos, pero aprovechábamos bien el poco que teníamos. La operación de traspaso del Saloon había salido bien y ahora pertenecía a Félix que había suplicado a Edward que fuera su socio. Edward se mostró un poco reticente al principio, pero Félix le aseguró que no se arrepentiría. Él confiaba en Edward mas que en nadie y sabia que era la única persona a la que le pediría eso. Quería tener como socio a alguien en quien confiar y que le ayudara a tomar decisiones importantes y Félix sabía que Edward era esa persona.

Lo bueno es que esto no le quitaba tiempo, lo que lo hacia era su nuevo negocio. Si, era cierto que estaba justo al lado de la Harvey House, pero la verdad es que siempre tenia muchas cosas que hacer. Siempre estaba supervisando esto o lo otro e incluso echaba una mano si era necesario. Echaba de menos a mi Edward, pero sabia que todo ese trabajo duro, valdría la pena al final. Pero Edward no era el único que estaba ocupado, la Harvey House estaba siendo bombardeada por mas clientes que nunca. La ciudad cada vez recibía mas visitantes, lo que significaba mas horas trabajando para mi, pero aun así, siempre conseguíamos escaparnos durante unos minutos simplemente ahora robarnos un beso o mirar al otro trabajar y la verdad es que me encantaba verlo trabajar.

Un golpe en la puerta me hizo salir de mis ensoñaciones de Edward trabajando y fui a abrir.

Ben Cheney estaba del otro lado con Ángela a su lado. Esto también era nuevo. El momento en el que Ben había posado sus ojos sobre ella en el baile de la iglesia, no había podido evitarlo. Eran prácticamente inseparables y los padres de Angela lo adoraban.

-Hola a los dos! Pasad, pasad.

-Hola Bella, lo sentimos, pero no nos podemos quedar mucho rato- dijo Ben- vamos a casa de Angela a cenar con sus padres y mi abuelo, pero ha llegado un telegrama para ti, así que hemos pensado en traértelo ya que nos pillaba de camino.

-Oh, gracias!

-De nada- dijo tendiéndome el telegrama.

-Tengo un libro nuevo que creo que te gustará, Bella- me comentó Angela- te lo traeré mañana.

-Estupendo, acércate mañana antes de la cena.

-De acuerdo, hasta mañana entonces- dijo con una sonrisa antes de que Ben y ella se marcharan

-Disfrutad de la cena!- les grité mientras se alejaban.

Cerré la puerta y abrí rápidamente el sobre que contenía el telegrama. Estaba un poco nerviosa por haber recibido un mensaje y me di cuenta de que estaba rezando silenciosamente para que todo estuviera bien.

El telegrama era de Jacob. Se me aceleró el corazón y un sentimiento de `preocupación me recorrió el cuerpo que se disolvió en cuanto leí el contenido del mensaje:

Bella,

Ness y yo nos vamos a casar en dos semanas, el día 15.

Me encantaría que vinieras. Necesito que estés presente.

Por favor, hazme saber si puedes venir

Por favor, por favor, por favor, ven!

Jacob.

Por supuesto que iba a ir. No iba a perderme la boda de mi mejor amigo, mi hermano de corazón, por nada del mundo. Corrí a la cocina en busca de Esme y la encontré allí con Carlisle.

-Hola a los dos.

-Hola Bella- exclamó Carlisle.

-Esme, necesito pedirte un favor.

-Claro carió, sucede algo?

-Oh, no, nada! Acabo de recibir un telegrama de mi amigo Jacob, de Ohio. Recuerdas haberte hablado de él?

-Si claro, se encuentra bien?

-Si, mas que bien. Se va a casar el día 15 y quiere que asista a la boda y quería saber si habría algún inconveniente en que me ausentara unos días para asistir a la boda y pasar algún tiempo con ellos antes de la boda.

-Claro que puedes ir! Debes ir! Entiendo que tendrás que marcharte en un par de días como mucho para que te dé tiempo a hacer todo lo que quieres hacer y pasar tiempo con tu familia, verdad?

Sonreí al oír como se refería a ellos como mi familia. La verdad es que lo eran.

-Si, pero odio dejarte con una ayudante menos

-Ni lo pienses. Veré si Angela puede venir a echarnos una mano, ya nos las apañaremos, lo único que tienes que hacer es pasarlo bien y volver sana y salva.

-Gracias Esme! Voy a buscar a Edward!

-Vale Bella y de paso recuérdale de que es la hora de cenar. Necesita tomarse un descanso.

-Lo intentaré!- dije sonriendo. Esme era como la madre de todos, no hacia mas que preocuparse de sus "niños"

Prácticamente corrí hacia el edificio de al lado llamando a Edward.

-Edward, Edward!

-Bella! Qué! Que pasa?

-Oh, no pasa nada Edward, siento haberte asustado, es solo que necesito hablar contigo.

Edward suspiró aliviado y me abrazó contra él.

-Gracias a Dios que todo está bien- dijo antes de separarse un poco de mi para mirarme.

A veces, Edward me abrazaba de esa manera, con los brazos rodeándome la cintura y mirándome a la cara como si estuviera memorizando mis rasgos faciales. Amaba esos momentos, eran muy dulces y tiernos. Me sonrió gentilmente antes de unir sus labios contra los míos. Todo mi cuerpo se estremeció al contacto. Estaba segura de que aquella sensación nunca se desvanecería cuando estuviera con él. Este hombre era mi todo.

Nos separamos con rapidez, ya que no queríamos ofrecerles a los obreros un show. Eso habría sido totalmente inapropiado.

-Ven a sentarte en el porche conmigo. Tengo que decirte una cosa- le dije cogiendolo de la mano y llevándolo a la Harvey House.

-Estás segura de que todo está bien?- me volvió a preguntar con nerviosismo.

-Si- dije cuando nos sentamos- tengo buenas noticias. Recuerdas a mi amigo Jacob, verdad? Te he hablado de él.

-Si, muchas veces, mi amor- dijo con una media sonrisa.

-Bueno, pues he recibido un telegrama de su parte hace un rato. Se va a casar el día 15 y quiere que vaya.

-Eso son muy buenas noticias.

-Yo también lo creo. Nessie es perfecta para él, el único problema es que tendré que marcharme dentro de uno ó dos días. Quisiera pasar algún tiempo con ellos antes de la boda y el viaje es largo.

-Oh- dijo frunciendo el ceño-cuánto tiempo vas a estar fuera?- me preguntó con tristeza en la voz.

-Lo mas seguro es que sena dos semanas, tres como mucho si Billy consigue convencerme de que me quede mas. Sé que lo intentará- dije sonriendo abiertamente.

-Tres semanas-susurró Edward- Yo...no puedo...esto va a estar muy solitario sin ti, pero sé que significa mucho para ti este momento con Jacob.

-Me gustaría que pudieras venir- dije acercándome a él y apoyando la cabeza en su hombro.

-Yo también, pero hay mucho que hacer, simplemente no puedo

-Lo sé y lo entiendo. Ya verás que el tiempo pasará volando y estaré de vuelta antes de que te des cuenta

-Si- dijo separándose de mi y poniéndose de pie metiendose las manos en los bolsillos- tengo que volver al trabajo, te veo luego?

-Si, además, tienes que venir a cenar, ordenes de Esme!- dije sonriéndole para levantarle el ánimo

-Oh, he quedado con Félix hoy, otro día, vale?

Estaba un tanto confundida por su comportamiento y su repentino cambio de actitud.

-Edward?

-Me tengo que ir. Adiós Bella- dijo con voz rota antes de salir corriendo.

En aquel momento los ojos se me llenaron de lagrimas. Estaba enfadado conmigo? Por qué debería estarlo? No me iba a marchar para siempre.

De repente me llené de rabia. Cómo se atrevía a enfadarse conmigo por esto! Al menos yo si le había dicho que me marchaba y no sin decirle adiós!

Corrí dentro, subí las escaleras y empecé a hacer mi maleta con lagrimas resbalándome por las mejillas.

-Bella?- oí a Esme decir desde detrás de mi. La preocupación que pude oír en su voz hizo que se me escapara un sollozo- Oh cariño- susurró abrazándome_ qué es lo que pasa?

-Edward está enfadado conmigo.

-Qué? Seguro que no. Ven, siéntate- me dijo ayudándome a sentarme en la cama- cálmate y cuéntame lo que ha pasado.

-No lo entiendo, Esme. Por qué debería estar enfadado? No me he ido sin decírselo. No le he hecho lo que él me hizo a mi.

-Bella, no creo que Edward esté enfadado. Creo que está triste por que te vas y no sabe qué hacer, no sabe qué hacer con sus sentimientos.

-Y por qué simplemente no habla conmigo?

Esme se echó a reír y me cogió la mano.

-Cariño, aún tienes mucho que aprender a cerca de los hombres. A los hombres no les gusta parecer vulnerables delante de otros y menos de la mujer mas especial de sus vidas. Quizá no quería que lo vieras así.

-Quizá- dije con voz suave- quizá esté mejor cuando vuelva. Estoy pensando en irme mañana. Compraré el billete cuando llegue a la estación y me marcharé directamente.

-Bella, no hagas las cosas deprisa solo porque estés herida. No sería lo adecuado.

-No lo hago por eso, Esme. Quiero irme pronto de todas maneras, mañana es tan buen día como el siguiente, no?

-Supongo que si- dijo arrugando la frente.

-No te lo parece?

-Creo que deberías hablar con Edward antes de marcharte. Arreglar las cosas, no las dejas conforme están ahora.

-No soy yo la que ha salido corriendo- le dije con un toco cortante. Vi como agachaba la cara y jugueteaba con las manos.

-Muy bien- dijo en un tono seco- tengo que hacer cosas abajo. Avísame si necesitas ayuda.

-Esme- la llamé antes de que pudiera cruzar la puerta. Me acerqué a ella y puse mis brazos alrededor de su cuello- lo siento, no era mi intención hablarte de ese modo. Me perdonas?- murmuré en su pelo.

-Shhh cariño- me contestó acariciándome el pelo- estás herida y lo entiendo. No tengo nada que perdonarte y ahora_-dijo separándose de mi, amarrándome de los hombros y mirándome- termina de hacer la maleta. Los clientes de la cena estarán aquí enseguida y no querrás dejarlo para cuando hayamos terminado. Debes de descansar para enfrentarte bien a ese largo viaje.

-De acuerdo, gracias Esme.

Me sonrió gentilmente antes de darse la vuelta y marcharse.

Metí todo en la maleta deprisa, intentando no pensar en el comportamiento de Edward para no llorar mas. No necesitaba aparecer con mala cara al trabajo.

La mañana siguiente llegó antes de lo que hubiera querido. Temía y al mismo tiempo no podía esperar mas a hacer este viaje. Todavía no había visto o hablado con Edward desde nuestro encuentro ayer por la tarde. Mi corazón se quejaba con tan solo pensar en dejarlo atrás, especialmente después de la manera en que dejamos las cosas entre nosotros, pero necesitaba estar allí con mi amigo. Si no podía entender eso es que no era el hombre que yo creía que era.

Me levanté, me refresqué y me vestí antes de bajar hacia el recibidor donde Carlisle me estaba esperando para acompañarme a la estación.

-Lista?

-Si, no he metido mucho en la maleta así que no tienes que preocuparte por arrastrar mi baúl esta vez- dije con una sonrisa.

Carlisle se rió en voz alta.

-Gracias a Dios por eso! Esa cosa era una monstruosidad! Esme me ha dado tu mensaje para Jacob esta mañana y ya he ido a dejarlo a la oficina de telégrafos.

-Eso es maravilloso Carlisle, muchas gracias.

Me giré hacia Esme, Alice y Rose que estaban detrás de mi.

-Oh Bella!- dijo Alice echándose a mis brazos y apretándome tan fuerte que casi me deja sin respiración- Te voy a echar de menos!

No puede evitar soltar una risita a su costa.

-Alice, voy a volver!

-Lo sé, pero va a ser muy triste sin ti.

-Oh vamos, pero si tu tienes a Jasper ahora. No te vas a acordar de mi en absoluto- dije en broma.

-Te equivocas en eso, Bella- dijo Rose- te has convertido en una hermana para nosotras. Te vamos a echar de menos mas de lo que tu crees.

Las dos se acercaron a mi y compartimos un abrazo en grupo.

-Yo también voy a echaros de menos, chicas. Prometo volver tan pronto como pueda.

Nos separamos y me giré hacia Esme que me estaba esperando con los brazos abiertos. Yo la abracé fuertemente.

-Lleva cuidado mi niña. Estaremos aquí para darte la bienvenida cuando vuelvas.

-Os voy a echar de menos mucho a todos- prometí volver pronto de nuevo y volví a abrazarlas de nuevo.

-Bella, nos tenemos que ir. El tren llegará pronto- dijo Carlisle rompiendo el momento.

-Si, claro. Casi me olvido- dije acercándome a él.

-Oh cariño, casi me olvido- exclamó Esme corriendo hacia la cocina para volver con una cesta- me he asegurado de que tengas algo para comer en el viaje. Lleva esto contigo. Creo que habrá suficiente para todo el trayecto.

-Muchas gracias, Esme- dije cogiendo la cesta y apretándole la mano.

Me volví hacia Carlisle de nuevo y caminé hacia donde estaba esperándome en la puerta y me volví de nuevo para despedirme con la mano de mis chicas.

-Adiós, nos vemos pronto- dije antes de salir por la puerta.

Comenzamos a andar hacia la estación, pero mi corazón me estaba diciendo que fuera hacia otra dirección.

-Carlisle, espera.

-Qué pasa Bella?

-Tengo que ver si Edward está ahí. No puedo marcharme sin despedirme.

Carlisle me sonrió gentilmente y afirmo con la cabeza

-Te esperaré aquí.

Giré la esquina de la casa hacia el tumulto de trabajadores.

-Hola- dije en voz alta- está Edward aquí?

Uno de los hombres caminó hacia mi moviendo la cabeza.

-No señorita, no hemos visto a el Sr. Masen esta mañana. Se fue ayer por la noche, dijo que tenia algo que hacer. No lo hemos visto desde entonces, lo siento señorita. Quiere que le digamos que ha estado aquí?

-No- dije sintiendo como se me rompía el corazón- gracias de todas maneras.

Me fui de allí con rapidez y volví hacia donde estaba Carlisle.

Él abrió la boca para decir algo, pero con solo mirar mi cara decidió mantenerse en silencio. Pasé a su lado retomando de nuevo mi camino hacia la estación y él echó a caminar a mi lado.

Nos mantuvimos en silencio durante todo el camino pero Carlisle decidió romperlo justo antes de llegar al andén.

-Todo va a salir bien, Bella. Ya lo verás.

-Lo sé Carlisle, gracias- dije intentando mantener las lagrimas a raya.

El tren estaba entrando en la estación a la vez que entrábamos en el andén. Mientras compraba mi billete, Carlisle llevó mi equipaje hacia la zona de carga con las demás maletas. Una vez que tuve los billetes en la mano, me acerqué al tren.

-Quieres que me quede a esperar contigo?- me preguntó Carlisle.

-No, no hace falta. Estaré bien.

Quería estar sola. Bueno, eso no era verdad. Quería estar con Edward.

-Estás segura? No me importa quedarme.

-Estoy segura, gracias Carlisle.

-De acuerdo, lleva cuidado Bella.

Sonreí mientras veía como Carlisle se alejaba. De repente me sentí sola y eso que estaba rodeada por mucha gente.

-Todos abordo!- dijo el revisor y yo me puse en la cola de gente para subir al tren.

El corazón me dolía y lo sentía mas vacío con cada paso que daba hacia el tren. Estaba contenta de ir a ver a Jacob y Billy, pero a la vez estaba asustada de que era lo que me encontraría cuando volviera.

Justo cuando estaba a punto de poner un pie en el tren un agudo grito llamó mi atención.

-BELLA! BELLA! BELLA!

Me giré para ver a Edward cabalgando en su caballo, gritando mi nombre.

-Bella, espera!

Saltó del caballo y echó a correr hacia el andén. Y a salí corriendo hacia él.

Mientras lo hacia, vi como el normalmente grácil Edward Masen tropezar con sus propios pies y caer de bruces al suelo de tierra.

-Edward!- grité corriendo mas rápido hacia él.

Estaba levantándose del suelo cuando llegué a su lado. Solté todo lo que llevaba en las manos para ayudarlo a levantarse, él se zafó de mis manos sonriéndome.

-Bella- dijo sacudiéndose el polvo de encima- lo siento amor, soy una terrible persona.

-No Edward, no lo eres. No estabas molesto.

-Eso no es excusa para tratarte como te he tratado. Te quiero y mucho. Lo sabes, verdad?

-Si, lo se. Yo también te quiero.

-Bien, entonces no te importará que vaya contigo, verdad?

-Qué?- le dije muy confundida.

-Lo he arreglado todo. Feliz va a ayudar a los obreros. Sabe que es lo que quiero. Me voy contigo. No quiero estar separado de ti nunca jamás. Puedo irme contigo?

-Si! Si! Oh Edward, estoy tan feliz!- dije echándome a sus brazos.

-yo también, amor- susurró en mi cuello- y ahora creo que tenemos un tren al que subir- me dijo enseñándome su billete.

-Cómo has conseguido un billete tan rápido?

-Carlisle- dijo con una media sonrisa.

-Él lo sabia? Es por eso por lo que me ha dicho que todo iba a salir bien?

-Bueno, él sabia que lo estaba intentando. Ha sido él el que ha comprado el billete esperado que fuera el empujón que necesitaba. Me vio correr hacia el tren, me paró, me dio el billete y me dijo "ten un buen viaje, amigo".

Los dos nos reímos y mi corazón se llenó de amor hacia aquellas maravillosas personas que tenia a mi alrededor.

-estás lista?- dijo cogiendo mis cosas del suelo y ofreciéndome su brazo.

-Si, lo estoy. Mas ahora que nunca- le contesté entrelazando mi brazo con el suyo y apoyándome contra él mientras volvíamos hacia el tren.

Estaba preparada para este viaje con Edward y también lo estaba para pasar mi vida con él. Íbamos a estar bien.