CAPITULO 18: BENDICIONES FAMILIARES

PVE

Nuestro viaje a Ohio parecía pasar mas deprisa de lo que me esperaba en un principio. Quizá era por la encantadora mujer que tenia a mi lado o porque estaba tan nervioso que creía que me iba a dar algo. No me había sentido tan ansioso en mi vida...nunca. Me encontraba feliz de estar con Bella, pero estaba aterrado de conocer a Billy y a Jacob. Ellos eran su familia aunque no tuvieran la misma sangre corriéndoles por las venas. Ellos eran todo lo que le quedaba ya que sus padres habían muerto. Ellos se habían encargado de ella y yo sabia que su opinión era importante para ella pero tenia miedo de que ellos no me encontraran lo suficientemente bueno para ella. ¿Qué iba a hacer yo si Bella pensaba lo mismo que ellos y decidía quedarse en Ohio? ¿Qué tipo de existencia tendría yo sin ella? ¿Cómo saldría yo adelante cada día sabiendo que podría estar en los brazos de otro hombre, construyendo una vida y una familia con él? No podría, lo sabía, sería miserable.

-En qué estás pensando tan diligentemente, Edward?

Me giré para mirar a Bella con su ceja levantada en señal de pregunta y una pequeña sonrisa en los labios.

-Puedo ver la preocupación escrita en tu cara. No se te da muy bien esconder tus emociones, sabes?

No puede evitar soltar una risa ante eso.

-Lo siento amor, no soy muy buena compañía, verdad?

Ella se acercó a mi y entrelazó su brazo con el mío a la vez que apoyaba la cabeza en mi hombro.

-Al contrario, eres una compañía excelente. Siempre lo eres- me dijo moviendo la cabeza para mirarme.

La respiración me abandonó durante un momento cuando vi amor reflejado en ellos. Estaba desesperado por besarla, pero sabía que no podía hacerlo delante de nuestros compañeros de viaje. Ella debió de imaginarse lo que estaba pensando porque me sonrió, se acercó mas a mí y me beso en la mejilla.

Acerqué mi mano para acariciar su cara con mi pulgar mientras me perdía en sus ojos.

-Quiero besarte- dije en un susurro

Ella se ruborizó y agachó la cabeza antes de volverme a mirar con una chispa de algo en los ojos.

-Lo sé, yo también

Yo me quejé con un gruñido y me separé un poco de ella.

-Maldita propiedad-protesté- pienso que debería poder besarte cuando quisiera, sin que nadie lo considere inadecuado. Te quiero y me gustaría demostrarlo.

Bella soltó una carcajada haciendo que una mujer que estaba sentada en diagonal a nosotros nos mirara con el ceño fruncido, a mi no me gustó nada. Mi chica podía reírse cuando quisiera y todo lo alto que quisiera.

-Oh Edward! Yo también te quiero. Me haces reír y...bueno...estoy de acuerdo contigo- dijo ruborizándose otra vez- no entiendo por que las muestras de afecto hacia el otro es algo tan taboo, mientras nos comportemos decentemente. La gente parece no entenderlo. Estoy segura de que estar sentada tan cerca de ti es lo que hace que esa señora me mire tan mal. Seguro que piensa que soy una buscona o algo peor. Pero claro, no estamos casados ni prometidos, así que creo que debo mantener las distancias- dijo empezándose a separar de mi, pero yo aseguré mi brazo a su alrededor impidiéndoselo.

-No, deja que frunza el ceño todo lo que quiera. Quiero que estés a mi lado- ella sonrió y afirmo con la cabeza- además, ella no sabe si eres o no mi prometida o mi esposa.

Ella se ruborizó encantadoramente cuando pronuncie la palabra esposa y mi corazón se aceleró con solo pensar en eso.

"Cásate conmigo" pensé, pero no podía decírselo en voz alta. Aun no. Tenia que hablar con dos personas antes de hacer eso. No seria posible pedir su mano en matrimonio a su padre, pero lo discutiría con el hombre que había ocupado el lugar de figura paterna y con el que ella consideraba su hermano.

Tenia que demostrarle a Billy y a Jacob Black que yo merecía la pena y que podía darle la vida mas feliz que pudiera si ella me aceptaba.

-Eso es verdad- dijo

-nos mantuvimos en silencio durante un rato mirando el paisaje pasar. Sabia que estábamos acercándonos a nuestro destino y empecé a moverme inquieto en mi asiento a la vez que mis nervios se apoderaban de nuevo de mi.

-Estas nervioso- afirmó Bella

-Si, mucho

-No lo estés- dijo apretándome la mano- mírame Edward Masen- me pidió y yo hice lo que me dijo mirando a aquellos preciosos ojos que siempre me calmaban- todo va a salir bien, te lo prometo.

-ni si quiera saben que te acompaño. Temo que piensen que soy un descarado por presentarme sin avisar y robarles su tiempo contigo.

-No digas tonterías- refunfuñó- estarán encantados de conocerte. Le he escrito a Jacob a cerca de ti, sabes que eres importante para mi. Puede que intenten intimidarte un poco al principio, no voy a mentirte, pero es solo porque piensan que es su deber de tomar la iniciativa e inspeccionarte a ti y a tu carácter como lo haría mi padre, pero la verdad es que te lo pondrán fácil Edward, mi padre habría sido 10 veces peor de lo que Billy y Jacob puedan ser.

Ella se rió de lo que había dicho pero pude ver la tristeza en sus ojos a la vez que hablaba sobre su padre.

-Hey!- le dije gentilmente acogiéndola de la barbilla y haciendo que me mirara- me habría encantado conocer a tu padre. Tuvo que ser un gran hombre para haber criado a una mujer tan increíble como tu, sé que perdí una oportunidad de conocer a una persona a la que me habría encantado conocer. Te lo aseguro.

-Gracias- susurró mientras se le amontonaban las lagrimas en los ojos.

Nos volvimos a quedar en silencio hasta que llegamos a nuestro destino.

-Oh! Puedo ver a Billy y a Jacob!- exclamó Bella mirando por la ventanilla- y Nessie también! No me puedo creer que hayan venido todos a recibirnos.

Ellos saludaban igual de contentos mientras bella iba casi pegada al cristal.

-Han venido a recibirte a ti amor, recuerdas? Yo soy el que se ha colado- dije con una sonrisa nerviosa.

-Oh shhh!- dijo golpeándome el brazo- tu no te has colado en ninguna parte y para un minuto. Todo va a salir bien, les vas a encantar, te lo aseguro y para tranquilizarte, porque estoy segura de que lo has pensado mas de una vez en esa cabezota tuya, no me importará si les gustas o no. Incluso si me ordenaran quedarme en Ohio, no lo haría. Te quiero y nada va a hacerme cambiar de opinión, así que no te quedaría otra que raptarme y llevarme contigo a Nuevo México.

Simplemente sonreí.

-¿Cómo sabes siempre lo que estoy pensando?

-Porque te conozco mejor de lo que me conozco a mi misma y ahora vamos! Estoy mas que lista para verlos.

-De acuerdo amor,!- dije ofreciéndole mi brazo antes de bajar del tren.

Mi corazón palpitaba en mi pecho a la vez que nos acercábamos y creí que me iba a estallar cuando salimos del tren a la vez que las sonrisas en la cara de nuestro comité de bienvenida cambiaban a miradas de confusión y fastidio...bueno, quizá estaba imaginando lo del fastidio.

-Billy! Jacob! Nessie!-grito Bella acercándose a abrazar a Billy.

-Hola cariño, me alegro de verte- dijo separándose de ella para mirarla a la cara- niña bonita, te he echado de menos- dijo con lágrimas en los ojos.

-Yo también te he echado de menos- dijo ella antes de girarse hacia mi.

Billy me miró con curiosidad pero sin malicia.

-Hola Sr. Black- le dije extendiendo la mano que me apretó fuertemente- soy Edward Masen, es un placer conocerle, señor, Bella no me ha contado mas que cosas buenas sobre usted y su hijo- dije deprisa.

Billy me mantuvo la mirada mientras me estrechaba la mano.

-Eso ha hecho? Bueno, pues yo no he oído nada de ti. Te has encontrado con este sin vergüenza en el tren Bella?- preguntó serio.

-No! Claro que no! Y lo sabes- exclamó Bella levantando una ceja desafiante. Billy se rió sonoramente soltando mi mano y golpeándome la espalda.

-Solo te tomaba el pelo muchacho. Me alegro de conocerte al fin.

Me reí con él sintiendo como mis nervios desaparecían un poco.

-Yo también me alegro, señor. Siento haberme presentado tan de repente, pero creí que seria un buen momento para conocer a la familia de Bella y bueno...no quería estar mucho tiempo separado de ella, a decir verdad- admití con un poco de vergüenza.

-Primero, deja de llamarme señor, llámame Billy. Segundo, no necesitas invitación para visitar mi casa, cualquier persona que Bella quiera, es siempre bienvenido.

-Gracias señor...quiero decir, Billy. Lo aprecio mucho.

Me sonrió con gentileza y se giró hacia los otros dos miembros de nuestro comité de bienvenida.

-Este es mi hijo Jacob- dijo haciendo un gesto hacia el mamut de persona que estaba a su lado. Jacob intimidaba por su talla pero Bella me había dicho que era tan manso como un cordero mientras no se metieran con su familia.

-Edward- dijo quedamente mientras me apretaba la mano con firmeza.

Creí que iba a rompérmela. Sabia que aquel gesto era una amenaza silenciosa. Me estaba diciendo que tenia que tratar a su "hermana" bien o me rompería mas que la mano, de eso estaba seguro.

-Y ella- continuó Jacob sonriendo encantadoramente a la mujer que estaba a su lado- es mi prometida, Nessie.

-Hola- dijo ofreciéndome la mano. Yo se la estreché con gentileza y con rapidez. Temía que si ese gesto se alargaba demasiado, Jacob me mataría.

-Estoy muy contento de conoceros a todos y no puedo esperar a ser testigo del feliz evento- Jacob gruñó con una sonrisa en la cara.

-Yo no estoy muy seguro, yo no lo llamaría feliz evento. Alguien tenia que casarse con ella- dijo riendo, lo que hizo que se ganara un codazo en el estómago de parte de Nessie.

-Cállate tonto, sabes que es al revés. Ninguna otra chica te quería y a mi es que me diste pena.

Jacob la acercó a él y la besó con suavidad en la frente para sonreírle después.

-Qué suerte la mía.

Ella lo miró con una sonrisa igual que la suya.

-Mejor que no lo olvides.

-Sabes que no lo haré- dijo Jacob acercándose a ella como si la fuera a besar, hasta que oyó un carraspeo.

Billy los miraba con una sonrisa.

-Aquí no hijo, ya conoces las normas.

-Claro, claro...odio las normas- dijo con un mal gesto en la cara.

-Yo también las odio- dije yo sin pensar.

Yo los miré con los ojos abiertos a la vez que ellos me devolvían la mirada en silencio hasta que nos reímos en voz alta.

-Tienes razón Edward- me dijo Edward dándome una palmada en el hombro.

-Gracias, tú también.

-Bueno, vámonos a casa. Sé que debéis estar cansados después de un viaje tan largo y hambrientos! Rachel está cocinando todo un festín para esta noche. Yo voy a comer hasta reventar- dijo Billy riendo.

Mientras íbamos a la casa de los Black me sentí un poco mejor. Las cosas estaban saliendo mucho mejor de lo que me había imaginado, pero aun estaba nervioso al tener que pedir la mano de Bella. No creí que fueran a decirme que no, parecía que les había caído bien, pero temía que cuando les dijera cuales eran mis intenciones, no nos dieran su bendición. Solo esperaba que vieran que mis intenciones eran honorables y lo que solo quería era pasar mi vida en la mujer a la que adoraba.

Los Black tenían una bonita casa. Era definitivamente diferente a las que podrías encontrar en Nuevo México, donde las personas aun estaban construyendo ciudades y asentándose en la zona. La hija de Billy, Rachel, nos dio la bienvenida a todos con los brazos abiertos y nos condujo a un comedor lleno de los manjares mas maravillosos que no había visto desde hacia tiempo. Billy, siendo fiel a su palabra, casi comió hasta reventar, pero su hija se lo impidió antes de que pudiera ponerse enfermo.

Después de la cena, Rache y Nessie arrastraron a Bella hacia otra sala para hablar sobre planes de boda y yo me quedé con Jacob y Billy. Esta era mi oportunidad para hablar con ellos. Mi corazón latía en mi pecho y sentía como si quisiera escapárseme por la boca.

-Billy, Jacob, necesito hablaros de algo- dije mientras ellos se sentaban en los confortables sillones del porche.

-Claro hijo, qué te ronda por la cabeza?

Me puse frente a ellos y respiré hondo antes de hablar.

-Bueno, Bella y yo nos llevamos cortejando ya un tiempo. Sé que no empezamos con buen pie, no sé lo mucho que sabrán de eso, pero yo la quiero. Mis intenciones hacia ella son honorables, haría todo por ella. Vosotros dos sois su familia y siento que es mi deber pediros vuestra bendición. Me gustaría casarme con ella. Quiero creas una vida y una familia con ella y significaría mucho que tuviéramos vuestra bendición- dije mirándolos a ambos asegurándome de mirarlos a los ojos para demostrar mi sinceridad.

-De verdad la quieres?-preguntó Billy

-Si señor- dije mirándolo a los ojos-con todo mi corazón.

-Serás capaz de mantenerla- preguntó Jacob.

-Si, estoy levantando un nuevo negocio del que estoy seguro tendrá éxito y además tengo algunos ahorros.

Los dos asintieron con la cabeza y se quedaron en silencio.

-La traerás a visitarnos, verdad?-preguntó Billy con voz queda.

-Si señor, se lo prometo-dije poniendo una mano en mi corazón- también espero que quiero volverme a ver otra vez y a los nietos que podamos darle.

Billy y Jacob sonrieron al oír aquello.

-Parece que estás muy dispuesto a casarte con ella, Edward.

-Lo estoy señor, nunca imagine que encontraría a alguien como ella. Seria un tonto si la dejara escapar.

-Si, realmente lo serias. Sabes? Esperaba que Jacob y ella terminaran casándose- Jacob soltó un gruñido y se tapo la cara con las manos- calla muchacho! He dicho "esperaba", creo que solo quería hacerla oficialmente mi hija, pero tengo que decir que estoy encantado de que Nessie vaya a tener ese título, es una muchacha maravillosa.

-Si-dijo Jacob en un susurro- lo és.

-Yo no te conozco bien, Edward. Solo sé lo que me ha contado Jacob por las cartas que ha escrito Bella, pero sé que ella nunca querría a nadie que no fuera un buen hombre. Ella solo elegiría a un hombre del que su padre estuviera orgulloso de llamar hijo.

-Mi pasado no ha sido de los mejores señor, pero le prometo que estoy trabajando duro para ser el hombre que ella se merece, sé que será difícil, pero lo intentaré cada uno de los días de mi vida y la haré feliz. Lo prometo.

-Edward, no tengo por qué preocuparme de tu pasado, por eso se le llama pasado y es mejor dejarlo atrás. Veo que eres un hombre de honor y veo lo mucho que te preocupas por ella. No te voy a dar un discurso, pero quiero decirte que si le haces daño, no encontrarán tu cuerpo- me dijo con mirada amenazadora.

-Nos encargaremos de eso personalmente- continuó Jacob.

-Si, lo entiendo. Prometo hacerla sonreír todos los días.

-Buen chico- dijo Billy sonriendo- qué dices tu, Jake? Le damos luz verde?

Jacob me miró seriamente de nuevo, se volvió hacia su padre y afirmó con la cabeza.

-Bueno, pues ahí lo tienes, adelante hijo y deja de llamarme señor, te he dicho que me llames Billy.

-Perdón Billy, gracias otra vez.

-De nada ¿cuándo piensas preguntárselo?

-Quiero hacerlo antes de volver, pero no sé a donde ir. No conozco la zona, así que no sé dónde llevarla.

Jacob y Billy se giraron y se miraron sonrientes

-Conocemos el sitio perfecto- dijeron a la vez.