LEAP OF FAITH
CAPITULO 21
PVB
No me podía creer que me fuera a casar hoy! Había pensado durante mucho tiempo que este día nunca llegaría. Cuando mis padres murieron, me encerré en mi misma y no me atreví a soñar que mi caparazón de soledad que yo misma había creado desaparecería. Entonces, un pequeño anuncio en el periódico cambió todo para mí. Después de algunas cartas, unos cuantos malentendidos, muchas discusiones y evitarnos el uno al otro, me encontré a mi misma totalmente enamorada y lista para comenzar una nueva vida con un hombre maravilloso.
Había estado nerviosa y agitada durante toda la mañana y ahora estaba a tan solo unos minutos de caminar hacia él y decir mis votos, de proclamar mi amor y unir mi vida a la de él para siempre. Cómo deseaba que mis padres pudieran estar aquí conmigo. Me dolía el corazón por su pérdida, pero sabía que hoy me estaban mirando y sonriendo por nuestra unión.
-Preparada Bella?- me preguntó Billy cogiéndome el brazo.
-Si-contesté sonriéndole a la vez que mi corazón comenzaba a latir con la anticipación del momento.
Me recoloqué el vestido, quería estar perfecta y Billy me apretó el brazo cariñosamente.
-Estás preciosa cariño. No te preocupes.
Rachel había estado trabajando dirigentemente noche y día para ayudarme a rehacer el vestido de novia de mi madre para que me estuviera bien y que pareciera mas moderno. Estaba muy contenta con el resultado y muy feliz por poder llevar algo que había pertenecido a mi madre en este día tan especial. También llevaba un alfiler de corbata que mi padre que llevaba siempre en una de mis mangas, una peineta de plata que Edward me había regalado y Rachel me había prestado un colgante de zafiros que su madre había llevado el día de su boda. Todo estaba listo.
La puerta del jardín se abrió y caminamos hacia el gazebo donde mi dulce Edward me estaba esperando. Caminamos por detrás de los invitados y llegamos hasta el pasillo que habían creado en el jardín. Cuando todo el mundo se puso de pié, comenzó a sonar la marcha nupcial y yo levanté por fin la cara. Viéndolo sonreír como lo estaba haciendo en aquel momento, me hizo sentir como si estuviera en casa. Habíamos estado separados solo las 24 horas de rigor, pero a mi me había parecido una eternidad.
¿Cómo podría querer a alguien mas?
El camino hacia él parecía que no iba a acabar nunca, pero lo conseguimos y él me cogió la mano cuando Billy se la ofreció.
-¿Quién entrega a esta mujer en matrimonio?
-Sus padres y yo- contestó Billy con aparentes lagrimas en su voz. Me había dicho antes de la ceremonia que cuando le hicieran esa pregunta, incluiría a mis padres en la respuesta. Sentía que aunque ellos no estuvieran presentes para pronunciar esas palabras por si mismos, tenían que estar presentes de algún modo y estaba encantada de que fuera de aquella manera.
-Gracias, se pueden sentar. Queridos hermanos, estamos hoy aquí reunidos en presencia de Dios para unir a este hombre y a esta mujer en sagrado matrimonio.
El reverendo continuó con su discurso, pero yo solo podía prestarle atención a Edward. Intenté concentrarme en lo que el reverendo decía pero no podía, sentía como si estuviéramos solos en una burbuja. No podía dejar de mirarlo mientras agradecía a Dios silenciosamente por darme un compañero tan maravilloso.
-Si quiero- oí decir a Edward suavemente pero con tal convicción que me hizo sonreír.
-Bella, tomas a este hombre en matrimonio para amarlo y venerarlo en lo bueno y en lo malo, en la salud y en la enfermedad hasta que la muerte os separe?
-Si quiero!- prácticamente grité la respuesta lo que me hizo sonrojar. Oí a Edward reír junto con los demás invitados y yo solo quería encontrar un agujero donde meterme, pero la mirada de adoración en la cara de Edward me calmó y la vergüenza desapareció.
-Yo os pronuncio marido y mujer, puedes besar a la novia, Edward
Se podían escuchar aplausos y gritos a nuestro alrededor por parte de los invitados y Edward me agarró echándome hacia atrás para besarme con tanta pasión como era aceptable hacerlo delante de un grupo de personas. Se separó muy pronto de mi, nos pusimos derechos y acarició mi cara con su mano.
-Hola Sra. Masen- me dijo con una sonrisa
-Hola Sr. Masen
-Te quiero mucho
-Yo también te quiero- le dije acercándome para besarle otra vez.
-Ya vale, vosotros dos! Ya tendréis tiempo mas que suficiente para eso mas tarde, ahora vamos a comer!- gritó Jacob. Nessie le dio una colleja en la parte de atrás de la cabeza- Ouch! ¿a qué ha venido eso?
-Eso es por comportarte como un niño y estropear su momento romántico.
-Pero cariño, es que tengo hambre!
-Tu siempre tienes hambre, Jacob Black!- dijo Nessie que comenzó a murmurar cosas por lo bajo a cerca de él que ninguno de los presentes necesitaba oír y él echó a andar detrás de ella como un cachorrito. Pobre Jake...
-Vamos amor, estaremos un rato con nuestros invitados, pero no durante mucho tiempo, tengo algo preparado para mas tarde y te quiero solo para mi.
-Ah, si?- le pregunté mientras mi corazón se aceleraba.
-De verdad- contestó con los ojos llenos de deseo.
Estaba mas que lista para explorar aquella parte de nuestra vida justos y debía admitir que estaba ansiosa porque pasara aquel momento al igual que él para poder empezar nuestra propia celebración privada. Aun así estaba nerviosa. Mi madre me había hablado un poco de lo que debía esperar de mi noche de bodas, pero me había dejado con un montón de preguntas. Gracias a que tenia a Esme. Una noche nos sentamos juntas y contestó a todas mis preguntas. Todavía sentía un poco de aprehensión pero ella me había asegurado de que todo saldría bien y sabía que así seria. Edward me quería y sabia que seria cuidadoso y que cuidaría de mi, sabia que no tenia que preocuparme de que me hiciera daño.
Los invitados se habían ido por fin y nos habíamos quedado solos en la casa de mi familia. Como regalo de bodas, Nessie y Rachel- acompañadas de Jake que no quería verse para nada envuelto en nuestra vida amorosa- habían transformado una de las habitaciones de invitados mas grandes en una digna de la realeza. Era preciosa y perfecta para nuestra primero noche como marido y mujer ya que no íbamos a tener una luna de miel tradicional, estaba encantada de que pudiéramos tener este momento juntos.
Edward estaba de pie detrás mío en la puerta de la habitación rodeándome con los brazos. Se agachó para darme un beso en el cuello y dejó la cabeza apoyada en mi hombro.
-¿Quieres ponerte cómoda, preciosa?
-Si, gracias
-Estaré al otro lado del pasillo. Dime cuando estés lista para que vuelva.
-Vale, va a ser rápido, no quiero estar lejos de ti mucho tiempo.
Me dio la vuelta para mirarme y sonreírme dulcemente antes de darme un rápido beso.
-A mi me parece bien, yo tampoco quiero estar separado de ti.
Cerré la puerta cuando vi que se alejaba por el pasillo y empecé a prepararme con rapidez. Rachel me había regalado un precioso camisón solo para aquella noche y no podía esperar a que él lo viera. Recorrí la habitación recogiendo todo lo que iba a necesitar y me preparé para quitarme el vestido, pero de repente me di cuenta de que la parte de atrás del vestido estaba repleta de pequeños botones y no había forma de que pudiera desabrochármelos yo sola. Tendría que llamar a Edward.
Di un suspiro y fui hacia la puerta, el ruido hizo que Edward, que para mi sorpresa estaba sentado en el pasillo esperando, se pusiera de pie de un salto.
-Ummm...todo bien?-preguntó nervioso.
-Bueno...es que verás...me estaba preparando, pero me he dado cuenta de que tengo un montón de botones en el vestido y no puedo desabrocharlos. Necesito tu ayuda- le dije con un poco de vergüenza mientras sentía como se me enrojecían las mejillas.
Edward se acercó a mi con una paciente y amorosa sonrisa. Extendió una de sus manos mostrando que quería que me acercara a él.
-Vamos a ver en qué puedo ayudarte.
Le cogí la mano y entró conmigo de nuevo a la habitación, cerrando la puerta a nuestro paso
Me giró con la espalda hacia él, movió mi pelo a un lado y lo puso sobre uno de mis hombros con gentileza. Sus dedos trabajaron rápida y diligentemente con los botones y una vez que hubo terminado, no se movió para marcharse, en vez de eso se acercó y beso la parte de atrás de mi cuello y me envolvió en sus brazos.
-Edward?
-Mmmm, si amor?
-No quieres ver mi nuevo camisón?
Él se rió y me acarició con su nariz tras la oreja, haciéndome estremecer.
-Quizá en otro momento. No tengo la fuerza de voluntad suficiente para esperar mas. Te parece bien?
-Mas que bien- dije suspirando
Me quitó cada pieza de ropa de mi cuerpo con gentileza y al poco tiempo me encontré desnuda delante de él.
-Oh, mi dulce Bella. Nunca he visto nada tan hermoso- susurró. Me rodeó con sus brazos, besándome con pasión y sus manos acariciaron cada centímetro de mi piel que encontraba a su paso. Yo alcé uno de mis brazos entre nosotros y comencé a desabrocharle el nudo de la corbata.
-Esto va fuera- dije deseando sentir su piel contra la mía.
-Si cariño- me contestó con una sonrisa.
Juntos nos libramos de su traje de bodas y al fin nos encontramos el uno frente al otro, listos para convertirnos verdaderamente en marido y mujer.
-Ámame-susurré
-Siempre- me contestó
Me cogió en brazos y me llevo hacia la cama, depositándome en ella con cuidado. Se tumbó a mi lado y se acercó para besarme de una manera que nunca antes había usado conmigo. Cuando al fin nos separamos, sus ojos recorrieron mi cuerpo. Pasó las yemas de sus dedos por mis labios, bajando por mi cuello, entre mis pechos y hacia mi estómago donde dibujó un par de círculos alrededor de mi ombligo antes de volver a subir.
De repente encontré sus labios unidos a uno de mis pechos mientras que su mano continuaba explorando. Creí que iba a explotar debido las numerosas sensaciones que recorrían mi cuerpo. No sabía que tal nivel de placer pudiera existir.
-Edward!- dije mientras que sus caricias se volvían mas apasionadas.
-Estás bien?- me preguntó separando su boca brevemente.
-Oh si, no pares!
Continuó un poco mas, alternando su atención de un pecho a otro y después besó mi cuello, mi estómago, mi cara, mis labios... estaba en todos lados y aún así quería y necesitaba mas!
-Mas!
Él me sonrió con esa sonrisa que una vez quise borrarle de la cara de una bofetada pero que ahora me llenaba de deseo.
-Por favor Edward!
-Como desee, Sra. Masen
Me besó una vez mas pero me separé al sentir que una de sus manos descansaba entre mis piernas empezando a acariciarme. Solté un grito ahogado cuando me vi sobrepasada por el placer.
-Tan hermosa-susurró- Te quiero, Bella...
-Te quiero- dije jadeando sin poder pronunciar mas palabras. Poco después me encontré gritando mas alto que antes a la vez que mi cuerpo explotaba debido al mayor placer que jamás había experimentado.
Edward continuó acariciándome mientras volvía a la tierra. Lo miré con admiración y sorpresa.
-Wow- dije haciéndole sonreír.
Nos besamos una vez mas y él comenzó a moverse para ponerse encima de mi.
-Me gustaría poder decirte que lo que va a pasar ahora será tan placentero para ti como para mi, pero me temo que te va a doler. No quiero hacerte daño.
-Edward- dije poniendo un dedo sobre sus labios para silenciarlo- ya lo sé, pero estaré bien. Aunque haya dolor, será un momento que recordaré porque lo voy a compartir contigo.
Me besó suavemente y escondió la cara en el hueco de mi cuello.
-Te prometo ser lo mas cuidadoso posible
-Sé que lo serás. Te quiero y confío en ti. Todo saldrá bien.
Su cara permaneció en mi cuello mientras que le dejaba colocarse a mi entrada y lo hizo despacio. Al principio no dolió en absoluto, era una sensación rara pero aún así lo encontré placentero y no pude evitar gemir.
-Bien?
-Bien- dije- sigue.
Continuó moviéndose dentro de mi y fue entonces cuando comencé a notar un pequeño dolor.
-Lo siento- gruñó de repente y empujo hasta el final rápidamente haciéndome gritar.
Era doloroso, pero no tanto como había temido. Paró un instante y movió la cara para mirarme. Me miró a los ojos, preguntándome silenciosamente hasta que afirmé con la cabeza y le sonreí dándole ánimos.
Empezó a moverse con suavidad hasta que llegó a alcanzar un ritmo constante. Estaba sorprendida con aquel hombre tan gentil y dulce. Sabia que ese ritmo no le resultaba fácil de mantener, pero no se quejaba porque quería cuidar de mi. Aunque mi cuerpo no quería proporcionarme el placer que había sentido antes, me di cuenta de que sentía otro tipo de placer al ver su cara llena de satisfacción. Era tan hermoso, con la cabeza hacia atrás y los músculos en tensión con cada movimiento. Sus movimientos comenzaban a volverse mas erráticos pero igual de gentiles mientras que gruñía.
-Bella!- gritó mientras se dejaba llevar dentro de mi, dejándose caer hacia delante. Se hizo a un lado y me acercó a él abrazándome fuerte.
-Lo sien...
-No te atrevas a decir que lo sientes, Edward. Los dos sabíamos que la primera vez no iba a ser la mas placentera, pero ha sido maravilloso y la próxima vez será incluso mejor.
Me sonrió con su gran sonrisa tonta y rió a la mirada de seguridad con la que lo estaba mirando.
-Te quiero Sra. Masen.
-Yo también te quiero.
Nos quedamos abrazados durante un rato, hablando sobre aquel día tan especial, la inminente boda de Jacob y Nessie y nuestros planes de futuro hasta que nos quedamos dormidos y caímos en un pacífico sueño en el que soñamos con nuestra nueva vida juntos.
