Let me die.
''Recuerdo la noche en la que conocí, te lo dije, te lo dije, yo te odiaba y sentiste el peso del mundo caer sobre tus hombros''
Era la noche del día siguiente, estaba mirando una película cuando recibió una llamada de Cat, preguntaba si podía ir a su casa para pasar el rato, y como tan solo eran las ocho de la noche, dijo que sí.
Su padre no estaría hasta la media noche, y hasta entonces podría hacer lo que quisiera. Le avisó que Andre quería ir, y Tori aceptó con gusto el hecho de que él apareciera. Aparecerían en una hora, en ese tiempo… Tori se daría un baño, y arreglaría un poco su habitación.
Quince minutos después, salió con una toalla alrededor de su cuerpo, y con el pelo suelto chocando contra su espalda. Entró a su pieza tarareando una canción, y fue hacia el ropero para tomar su ropa interior, y una blusa con un pantalón de mezquilla. Tiró todo en la cama sin mirar hacia esta, y al darse media vuelta, levantó la vista y soltó un grito ahogado. Llevó la mano a su corazón que inició a palpitar con rapidez al saber que no solo Tori permanecía en el cuarto.
Alzó una ceja, y luego, respiró profundamente intentando entender que sucedía.
Ella estaba ahí sentada en la cama con todo la ropa de Tori en su regazo, y con una sonrisa estúpida en medio de su cara.
—Vale, esto se te ha vuelto una costumbre…
Ella miró hacia los lados, y su sonrisa se amplió.
— ¿Qué cosa?
—Entrar sin preguntar a mi casa, West.
Soltó una risa leve, y dejó la vestimenta de Tori sobre su cama, y separó de la misma caminando a por la castaña. La acorraló contra el armario y su mirada bajó a todo su cuerpo que estaba cubierto por una toalla.
Tori, incomodada, bajó la cabeza.
— ¿Podrías irte? No puedes estar aquí. —Pidió Tori en un susurro.
Jade la tomó del mentón.
—No soy como Beck, no te haré daño.
—Nunca me has tocado un pelo, y lo sé pero, el daño psicólogo es mayor. —
Dijo mirándole directamente a los ojos. Tori, estaba teniendo un valor extremo para hablar con ella.
Al saber que Jade no la golpearía, era más valiente. Cuando Beck la insultaba, no había palabras para que ella pudiera defenderse, de una u otra manera le golpearía, y la podrían dejar tan mal que, capaz nunca pudiera recuperarse.
Se acomodó la toalla, esta se estaba desatando del pequeño nudo que le había hecho.
Jade se acercó más a ella, juntando sus anatomías. Tori quería alejarla lo más rápido posible.
No soportaba tanta cercanía. No soportaba que se mezclaran sus respiraciones. No soportaba a la persona que tenía enfrente. Y tal vez, nunca lo haría.
— ¿Beck te mando a qué vinieras aquí a humillarme? —Tori resopló molesta sabiendo que eso seguro era verdad.
—No, vine por mi cuenta… Beck no me manda, perrito. —Lo digo en tono de burla, el ánimo de Tori explotó.
«Maldita imbécil»
— ¡¿Por qué no te vas al diablo?! —La empujó en el pecho, y trató de tirarla al piso pero no pudo hacerlo. — ¡Eres una estúpida! ¡Vete con tu maldito novio!
Jade la sostuvo por los hombros para que se calmara pero eso no funcionó. Tiró de ella hasta dejarla sobre la cama, Tori estaba debajo de su cuerpo, moviendo con cuidado con tal manera de que no se le viera nada, estaba desnuda y una tela de felpa solo cubría su cuerpo.
Jade tenía los codos en el colchón para mantener su peso en los mismos, y no aplastarla a ella.
Miró su cara detenidamente, y una sonrisa apareció en su rostro. Tori, estaba furiosa, molesta y totalmente loca, en cualquier momento lo ahorcaría hasta que se pusiera violeta. No podía seguir ella ahí.
Soltó una carcajada.
— ¿Qué?
—Me gusta tu cara de pensar, es… rara.
Tori se sintió aún más furiosa, y aún más molesta. Sus ganas de ahorcarla, se multiplicaron el triple.
Jade salió de encima de ella, y caminó alrededor de la habitación observándola. Las dos veces que había ido, nunca se había detenido a mirarla. Se detuvo en cuadro que colgaba de un gancho, que tenía una foto dentro de tres personas: Lynn, Tori y Robert.
La sacó de su lugar, y la tomó entre sus dos manos, miró a Tori, y vio que estaba totalmente igual. Nunca había cambiado su cara, tampoco su sonrisa, y menos su, pelo.
Pero sus ojos sí, en la foto estaban verdes, subió la cabeza observándola, y sus ojos eran marrones.
— ¿Tienes lentes de contacto? —Preguntó alzando una ceja. Tori asintió. — ¿Por qué?
Tori bufó.
— ¿Te importa?
—No, solo me pareció raro. ¿Debo repetirlo? No me importas Vega. —Dejó el cuadro donde estaba.
Tori hizo una mueca con su labio, y se levantó de la cama, tomó su ropa, y la acomodó.
— ¿Entonces por qué estás aquí? —Mordió su labio al ver que Jade no respondía.
No era que quería que se preocupara, solo le irritaba el hecho de que entrara cuando quisiese a la casa, y que le insultara ahí, primero actuaba normal como si nunca en su vida le hubiera lastimado, y luego… le daba con lo que más le dolía: Las palabras. Las palabras nunca desaparecen, quedan en la mente de la persona hasta que se queda dormido, pero al despertar a la otra mañana, todo se repite en el día. Las palabras parecen un eco, porque van y vuelven repetidas veces pero, nunca desaparecen para siempre. Y siempre tendría todos esos insultos, y recuerdos en imágenes en movimiento pegados en su cabeza como si fuera algo que no quisiera olvidar pero, era lo que más deseaba antes de dormir; que todo desapareciera, que nada sea como lo era… pero, eso nunca pasaba, y capaz, nunca llegaría el día que todo acabara para ella…
Jade se fue faltando diez minutos para que Andre y Cat llegaran. Tori se cambió, se peinó pero, no tuvo tiempo para secarlo, y este quedó todo mojado, terminó de ordenar su habitación cuando tocaron el timbre, caminó a las escaleras, y pisó mal, lo que hizo que cayera con el culo por las mismas. Cat entró corriendo al escuchar el ruido, y la vio en el final de la escalera tirada, riéndose a carcajadas.
Andre cerró la puerta, y al ver a Tori de esa manera, soltó una risa, Cat se dio media vuelta, y lo observó. Dejó de preocuparse por aquello, y también sonrió. Ayudó a su amiga a pararse, y le saludó con un beso en la mejilla. Andre le besó la frente de forma tierna. Tenía una remera gris con una campera de cuero negra, y unos jeans del mismo color, su pelo Castaño estaba completamente despeinado, y sus ojos brillaban más de lo normal. Le sonrió, y Tori observó su sonrisa, simplemente perfecta.
Sacó su campera, y la dejó sobre el sillón, tenía unos tatuajes sobre el brazo izquierdo, y al ver la cantidad de esto, Tori se sorprendió.
— ¿Cuántos tatuajes tienes? —Le preguntó tomándole el brazo entre sus manos, e intentando contarlos.
Elevó los hombros, diciendo que no sabía.
—Tengo los suficientes para cubrirme todo el brazo. —Rió.
— ¿Te dolieron?
Andre negó con la cabeza, y se tiró al sillón. Llevó sus brazos detrás de su cabeza, y miró a Tori, mostró una sonrisa, y le guiñó un ojo. Cat le golpeó en el brazo, cargándole. Los miró a ambos, y la empujó a su amiga hacia el sillón, tropezó con la mesa de la sala, y cayó al lado de esta. Hoy, no era su noche.
Andre se agachó para ayudarla a pararse, y la sentó a su lado, llevando un brazo en sus hombros. Las mejillas de Tori se pusieron rojas, bien rojas…
Cat puso sus manos en jarra, y chasqueó la lengua.
—Vamos a aclarar algo…
—Cat… —Dijo Tori.
Subió el dedo índice al aire para que ella no hablara.
—No, te callas. —Y así fue. —Tú —Señaló a su hermano, quien sonrió de forma seductora. —, no pienses en siquiera hacerla llorar porque, como tu hermana se cosas, Harris.
El asintió con la cabeza, y besó la de Tori.
«Oh, por el amor de Dios, Andre »
«¡Es muy tierno! »
Tori en su mente mostraba una emoción el triple de lo que lo hacía en es mismo momento, ahí fue cuando su conciencia tuvo que arruinar todas sus emociones y tirarlas abajo para que ella se deprimiera.
« ¿Crees que hace todo esto porque le pareces guapa? ¡Tori, despierta!
Sólo le das pena, cielo. »
«El día que se conocieron, no le llamaste la atención, estoy segura»
«Deja de pensar en que todo estará bien… No lo estará»
«No vales la pena, Tori…»
Su conciencia era controlada por ella misma pero, pareciera que eso no fuera porque, se mostraba de diferentes maneras. Hace segundos estaba bien, pero, luego, estaba mal. Y nunca antes, se había dicho cosas tan feas como esta vez. Se separó de Andre, se disculpó por un segundo, y subió corriendo al baño principal de la casa.
Quería… Necesitaba desquitarse pero, no podía hacerlo ahora. Debía estar completamente sola para hacerlo, porque hay veces que los gritos, y sollozos no se pueden controlar, y salen naturalmente… Se miró en el espejo, y quiso romperlo, quería sentir el dolor del vidrio en sus nudillos, necesitaba sentir los vidrios lastimándole… Era ese momento, en el que como nunca antes, moría por correr a su habitación, y buscar sus pequeñas navajas.
Alguien tocó a la puerta, y Tori tardó en recuperar su voz normal. Esta estaba ronca porque, sin darse cuenta estaba llorando por algo que ella misma se había dicho… Antes que desear que Beck le dejara de insultar, debía amarse a si misma, si quiera a quererse como era.
—Tori… —Andre golpeó la puerta, y Tori abrió el grifo para lavarse la cara.
— ¿Qué? —Su voz fue un susurro, tosió, y volvió a preguntar. — ¿Qué?
Andre abrió la puerta un poco, y al ver que ella no oponía resistencia, la abrió completamente. Se encontró con su cara roja por haber llorado si quiera unos dos minutos, y con sus ojos del mismo color. Vio la tristeza en los mismos, y se acercó hacia Tori, tomando su cara entre sus manos.
Ella al sentir su tacto, sollozó. Agachó su cabeza, y empezó a llorar, volvió a recordar lo que su mente le había recalcado, y después de pensarlo, supo que era verdad. Solo le daba pena, y por eso, era así con ella. No le gustaba, capaz, ni siquiera le agradaba.
— ¿Qué sucede, Tori? —Preguntó en un murmuro, abrazándola contra su pecho.
—Es que… —Sollozó.
Andre la apoyó contra el lavabo, y la separó de él, tomando su cara entre sus manos, limpiando las lágrimas con sus pulgares.
—Tranquila, Tori.
Ella respiraba entrecortadamente, dejó las lágrimas de lado, y miró a Andre a los ojos. Estos parecían preocupados, pero, lo único que Tori vio fue su reflejo.
—Siento… que actúas así conmigo porque te doy pena. —Susurró, y bajó la cabeza al finalizar la oración.
El tacto de Andre se hizo más fuerte, y subió con su pulgar, la cara de la castaña. Le sonrió, y le dio un pequeño beso en la nariz.
—No quiero que te sientas así, si alguna vez te dije algo, todo fue cierto… Cada vez que te abrazo, es porque quiero. —Le acarició la mejilla. —No quiero que pienses que no es así porque, siendo sincero, te digo que me pareces hermosa, ¿vale?
Tori sonrió de lado, y Andre también, pero su sonrisa fue mucho más extensa. Besó su mejilla con un beso sonoro, y después junto sus frentes. Volvió a limpiar otra lágrima de su cara, y nuevamente, la abrazó contra su pecho.
Capitulo doce.
–Let me die.
El lunes por la mañana, Tori permaneció sola en el Instituto. Cat le mandó un mensaje diciendo que no podría ir ya que, estaba enferma, y ahí fue cuando ella empezó a temblar… Sin Catherine Valentine no podría caminar con tranquilidad por los pasillos, no podría estar tranquila porque cuando estaba con la pelirroja, Beck solo la insultaba, y ahora… estaba sola, podía lastimarla.
Tori chocaba la punta del lápiz contra el escritorio cuando una mano con unas uñas comidas, y feas se apoyó en el mismo. Levantó la vista, y Beck le sonrió de lado.
«Oh, Dios mío»
La clase había terminado, y ahora, todos se irían a su casa… Menos Tori. Beck la tomó del borde de su camisa, y le rompió una parte de esta. Lo que le faltaba, que le rompiera todas las blusas que llevaba al maldito colegio.
—Estás sola… Y en el aula, no hay nadie que pueda defenderte. —Dijo mirando a los alrededores. —Tampoco está ese nuevo novio tuyo, el grandote… —Rió, y la levantó por la camisa del pupitre.
La apoyó contra la pared, sin golpearle la cabeza, y llevó sus manos a las caderas en forma de jarra. Le miró de arriba, abajo, y después soltó una carcajada… Tori sentía inseguridad en ese momento. Beck le señalaba con el dedo índice, y le decía cosas, y cosas feas sobre su cuerpo, su ropa, su cara, y su manera de peinarse… Una puerta se abrió, y una chica con pelo negro y ondulado apareció… Jade.
Tori agradeció al Cielo que apareciera, si era bueno; se llevaría a su novio y este, la dejaría en paz hasta que pudiera escapar del Instituto pero, si era malo; vería como Beck le pegaba hasta dejarla sin respirar.
Jade les miró, y cuando Beck llevó una mano a la mejilla de Tori , Jade avanzó hasta tomarlo de la cintura, y besarle el cuello, el agarre de Beck se fue relajando hasta dejarla a Tori, el tiempo para escapar. Si corría, podía salir de Instituto y alejarse lo suficiente para que Beck no le alcanzara pero, su mente estaba en otro lado, y si en vez de caminar, corría, algo podría pasarle por estar desconcentrada. Iba por la calle cuando sintió pasos detrás de ella, paró en seco, giró la cabeza, y no había nadie. Siguió caminando por la vereda, rota, y casi tropieza; escuchó una risa grave detrás de ella, repitió los pasos de la otra vez, y se encontró con las casas, y sus jardines perfectamente cuidados. Ignoró eso que le había pasado, y al doblar en la siguiente cuadra, se quedó ahí contra la pared para ver quién era la persona que le seguía. Y esa persona, giró, y se encontró con Tori mirándole, era Jade.
«Otra vez ella»
—Eres una plaga, estás en todos lados.
Soltó una pequeña risa y se acercó a Tori.
— ¿Estás bien?
Tori rodó los ojos, y se acomodó un mechón del pelo que le caía por la mejilla derecha.
— ¿Importa? —Arqueó una ceja, se dio media vuelta, y siguió caminando. Jade llegó a su lado, y empezó a caminar a la par. Tori chasqueó la lengua, preguntándose qué diablos hacia ella ahí mismo, debería estar con su novio o con sus estúpidas amigas
— ¿Por qué estás aquí?... Deberías ir con tus amigas o tu novio por ahí, ¿no crees?
Jade negó con la cabeza, y cuando estaba por hablar, Tori le interrumpió:
—No quiero tenerte cerca, yo no te soporto al igual que tú a mí… Así que, para hacer las cosas más fáciles, vete… Vete lejos de mí… para siempre. —Dijo, recalcando las palabras "para siempre" entre sus labios. Apresuró su paso, pero al parecer Jade no se rindió.
—No quiero irme.
Tori respiró profundamente antes de responder aquello. No la toleraba.
Y lo peor de todo, era que ella se creía que a Tori le parecía atractiva o guapa,pero ella ni siquiera le miraba de esa manera… No le tomaba en cuenta, en sus ojos solo tenía en cuenta a Andre… Eso le hizo acordar de que hoy saldría con él… Tendrían su primera cita, irían a ver una película, y luego a cenar a un lugar al aire libre.
— ¿Sabes? Tú, eres una de mis razones de mi malhumor, Jade. —Le dijo Tori tomando su celular, y fijándose la hora en este. Su padre estaba en casa por una hora, y ella no llegaría a su casa con Jade.
—Gracias, es un alago para mi saber que te causo malhumor.
Y ahí estaba ella. Así de estúpida, e imbécil.
— ¿Soy un trabajo escolar? ¿Uno de castigo o qué? —Preguntó Tori e hizo una mueca. —Es raro que hables conmigo, y que me sigas a todos lados, Jade… Si es porque Beck te manda…
—No, Beck no me manda, Tori. —Bufó.
Tori solo negó con la cabeza.
— ¿Entonces por qué estás aquí? —Giró completamente para verla. —Estoy segura de que no quieres que nadie te vea con "la loca" del curso. —Dijo haciendo comillas con los dedos.
{…}
Tori se sentó en la silla del comedor, y apoyó sus brazos en la mesada, y su cabeza arriba de estos. La mano de su padre, le acarició la espalda, y ella subió la cabeza rápidamente. Le abrazó por el cuello, y le saludó con un beso en la mejilla. No le veía desde ayer en la noche, cuando él llegó, ella estaba durmiendo plácidamente sobre su cama.
Su padre le observó el rostro, y frunció la ceja, Tori se alejó un poco, y se acordó que Beck le había pegado en la mejilla hace unos minutos atrás…
«Mierda»
Tori se mordió el labio, y Robert le miró el pequeño moretón que tenía en esa parte de la cara.
— ¿Qué pasa?
Tori abrió la boca, y su padre le calló.
—Y cuando digo qué pasa, me refiero a qué sucede en la vida de mi hija.
Como soy buena les doy 2x1 :)
-Rebe
