-Let me die.
''Puede que este no sea el momento correcto, puede que yo no sea el correcto, pero hay algo entre nosotros que quiero decir, porque hay algo entre nosotros de todos modos''
Tori entró a su casa, y gritó el nombre de Cat pero, al parecer ella no estaba. Se escuchaba el ruido de los arboles chocando contra las ventanas, y la fuerza del viento contra la puerta, pero... luego, todo era completo silencio.
Eran las diez y media de la noche. Subió a su habitación, se deshizo de su ropa, y se puso el pijama. Cuando estaba por acostarse, alguien tocó a la puerta principal. Era muy tarde, pero pensó que podría ser su amiga. No habían peleado, pero, el momento era tenso.
Bajó corriendo esperando encontrar a la pelirrojav estida de la misma manera, dispuesta a abrazarla, pero no fue así... Al ver por la abertura de la puerta, vio a Jade parada con las manos en los bolsillos delanteros, y temblando.
La temperatura había bajado muy rápido, y sintió pena. No iba abrirle pero, quiso. No supo la razón pero, quería dejarla entrar. Al final de todo, ella la salvó aquella noche. Capaz no estaría ahora viva, parada frente a la puerta si no hubiera sido por Jade.
Pensó en lo estúpida que fue en querer acabar con su vida de esa manera. No iba a dejar a su padre, y ese momento de debilidad fue muy grande, y por eso, hizo lo que hizo. Extendió la mano al picaporte, abrió la puerta, y Jade levantó la vista para verle con la ropa del pijama, y una cazadora arriba. Tori se movió hacia un lado, y ella con un asentimiento de cabeza entró. Sacó sus guantes negros, y los metió en su cazadora de cuero. Miró a la chica a los ojos, y ella la ignoró cuando sintió su mirada sobre su cara.
Iba a hablar pero, Tori le detuvo, negando con la cabeza. No quería que ella sintiera pena por ella, ni por su vida, ni nada por el estilo. Ella había sido una de las razones por la que dejó que una navaja lastimara su muñeca, y ahora, que Jade intentara ser buena; no servía. Las marcas físicas, tal vez no quedan para toda la vida, pero, el daño psicólogo nunca se va. Tenía marcas sobre el corazón, y el alma... Y capaz, jamás desaparecería.
-Si vienes por pena, o porque quieres decir perdón, no quiero oírte. -Tori cruzó sus brazos por sobre su pecho, abrazándose a si misma.
Jade lamió sus labios, y rascó la parte trasera de su nuca.
-Quiero ayudarte, a eso vine.
Tori chasqueó la lengua. Pensó en todos los insultos que le había dicho, y en todas las risas que había visto frente a sus ojos cuando le decían algo, y la maltrataban antes de empezar alguna clase. No podría ayudarla, ya no tenía remedio.
- ¿Por qué? ¿A caso soy un proyecto de caridad? -Alzó sus brazos a sus costados, y después los dejó caer. Sus ojos empezaban a brillar, lentamente con el paso de los segundos. No iba a derrumbarse, no ahí, no enfrente de ella.
-Tori...
-No. -Dijo antes de que pudiera seguir diciendo algo que le hiciera enojar. -No puedes ayudarme, no puedes hacer nada... Solo ve corriendo a tu casa, llama a tus amigos, y diles cuán loca crees que estoy. -Sonrió cínicamente, y mordió su labio inferior. -Ya no me importa. -Su voz se quebró, y miró hacia arriba evitando que las lágrimas salieran por sus ojos.
-No voy a contarle esto a nadie, Tori.
No le creía. No podía hacerlo.
La confianza era algo muy fuerte, era algo que cuando se tiene, y se pierde; no se recupera más. Y en este caso, nunca hubo confianza. Ella era una imbécil, y yo una suicida, nunca podría haber ese tipo de vínculo entre nosotras.
- ¿Por qué no me dejas en paz?
- ¡Te vi! ¡Te vi en mitad de la calle plantada frente a un autobús intentando quitarte la vida! -Le exclamó, tomándola de los hombros, y sacudiéndola. -Vi como no te movías, y como el autobús no iba a parar... Por eso no quiero dejarte en paz.
Tori tuvo flashbackes de momentos rápidos, vio una luz, luego se movió rápido, sintió como caía, observó a Jade. Salió rápido de ahí, y luego, Jade la detuvo para hablar. Cerró y abrió los golpes deprisa. Jade le miraba con el ceño fruncido. Tori hizo una mueca mientras negaba con la cabeza. No quería su ayuda, no le quería cerca, cuanto más lejos; mejor sería para todos. En especial, para ella.
-No quiero tu ayuda, no te quiero cerca. ¿Puedes hacer eso?
Jade lamió sus labios, y asintió con la cabeza. Tomó los guantes de su cazadora, y caminó hacia la puerta que estaba a unos dos metros de donde ellos. Tenía la mano en el picaporte, a punto de abrirlo. Se volvió hacia Tori, y dijo:
-No voy a contarle a nadie, tienes mi palabra.
El silencio se apodero de esos segundos, y Jade miró hacia el interior de la casa, para decidirse a salir.
-Gracias... Gracias por salvarme esta noche.
-Espero que sea la última vez que deba hacer eso. -Sonrió de lado, y cerró la puerta al salir.
{...}
Al día siguiente, fue a la casa de Cat, atendió Andre. Tori no tenía ganas de hablar con él, y fingir que tenía una sonrisa en la cara, así que, directamente le preguntó por su hermana, y corrió hacia su habitación. Ella estaba mirando a una foto de su escritorio cuando, se enteró de que Tori permanecía detrás de ella.
Se miraron por unos dos minutos seguidos, y se unieron en un abrazo que era como si no se hubieran visto desde hace mucho, mucho, mucho tiempo. Tori separó el abrazo que tenían, y le miró por un segundo, seguía de la misma manera que ayer, pero, tenía los ojos rojos. No quería saber la razón pero, ella sabía que era parte de la misma.
- ¿Qué pasó? Tienes lo ojos rojos.
Cat caminó a la cama. Se sentó, y se puso en posición de loto.
-Sentí miedo ayer... Es que, te fuiste muy rápido, no sabía qué hacer, me desesperé porqué no volvías, y pensé que te había pasado algo pero... luego, sentí como si estuvieras bien. -Frunció la ceja. -Las dos estamos locas, Tori.-Rió, Tori acompañó su risa, y se sentó en la silla del escritorio.
Tori suspiró, y se acomodó el cabello.
-Debo confesarte algo. -Dijo, y Cat asintió, esperando que continúe. -Ayer, intenté suicidarme.
Cat dejó caer su boca en forma de 'o'. Y cuando iba a preguntarle cosas, iba a hacerle un interrogatorio, Tori siguió hablando.
-No vas a poder creerlo... Jade me salvó la vida en ese momento. -Dijo, y la mirada de Cat bajó al cobertor.
Las lágrimas amenazaban con salir de los ojos de la pelirroja, sentía pena, y tenía que haber estado para ella aquella noche, pero no lo estuvo.
-Sabía que le importabas.
Holaa perdon me retrase ayer pero hoy subire el capitulo del lunes y el de ayer que me olvide, asi que hoy hay dos, Yahooo, dejen sus reviews y gracias por leer, jejeje hasta el proximo capitulo, acuerdence actualizo Lunes, Jueves y Domingo
