-Let me die
''Tu seras lo que yo tanto buscaba y yo creía que no existía''
Ambos dos estaban fuera del hospital a los cinco días, el padre de Tori le presionaba para que le contara quién había sido la persona que le hizo tal cosa, en el Instituto sabían que era Beck pero, nadie nunca habló sobre ella.
Los rumores corrían por los pasillos del mismo demasiado rápido, las risas, las miradas que nunca antes había recibido, aparecían en su camino. Cada vez que Tori caminaba con sus libros en la mano, cada vez que entraba al salón, entraba a la cafetería o al baño, las charlas cesaban y todos le quedaban mirando. Se notó que había sido lastimada por alguien y ese alguien era Beck entonces eso afirmaba cada rumor que había entre las paredes.
Solía no ir a la cafetería, tampoco en los recesos ir sola al baño. Jade uno de esos días no fue al Instituto, ya sea porque no tenía ganas de ir o por el yeso que cubría su brazo… Tardó una semana en poder salir del hospital por las recetas y chequeos que debía hacer, fue en uno de esos días cuando conoció a su mamá. No sabía que sus padres se habían divorciado cuando ella era pequeño y entonces, entendió que no sabía mucho sobre Jade como ella de la historia de Tori . Tal vez porque se mantenía cerrado sobre su vida personal pero, ella siempre estaba ahí para ella cuando, capaz, Tori nunca lo estuvo por todos los problemas que se interponía, ella misma, en su cabeza.
El médico que había atendido a Tori en las dos últimas veces que visitó el Hospital, le recomendó que fuera a un psicólogo. Su padre, quien siempre intentaba ver lo bueno para su hija por más que tuviera errores, pensó en que también era buena idea, alguien que le ayude a ver su vida de otra manera podía sacarla del juego que su mente jugaba contra ella. Tori no quería saber nada al respecto, no podía confiar en una persona cualquiera y contarle sobre su vida, sus defectos, sus marcas, sus cicatrices, sobre sus sentimientos e inseguridades. No era así de fácil, nunca había sido de esa manera.
Jade y Cat apoyaron el pensamiento de su padre y en ese momento, la castaña dijo que no tenía apoyo de nadie pero estaba dramatizando todo la escena, tal vez si necesitaba ir a un psicólogo. Estaba sentada con las manos sobre su regazo mirando hacia las diferentes pinturas que colgaban en la pared de la Señora Bales, las paredes eran de color naranja y por lo que alguna vez había escuchado por ahí, decían que ese color significaba: alegría. Es un color alegre, que estimula a la gente, y es antidepresivo. No le gustó y entonces, se sintió como el color negro: fría, aislada, sola, oscura. Los sillones donde estaba acomodada eran blancos: luz, bondad, inocencia. Se fijó en todos los detalles que había alrededor de la pequeña sala de estar y reconoció que casi todos los colores estaban en alguna parte del espacio, no sabía si quería significar algo, si realmente significaba algo o si solo estaba alucinando y pensando cualquier cosa por el hecho de que en algunos momentos iba a entrar a una sala con una persona desconocida a hablar de todos sus problemas.
La nena que salió del lugar con la Señora Bales, tenía tan solo unos siete años. Se me preguntó por qué una niña de tal edad iba a ese lugar… Entonces, recordó que todas las personas tienen problemas; siendo niños, adolescentes, adultos o ancianos. La vida, las personas estaban llenos de problemas, no importa que tan grande o tan joven seas, algo siempre va a perturbar tu mente como si fuera una máquina de aniquilar.
La señora Bales era muy joven para lo que Tori se había imaginado. Tenía puesto un jean negro con una camisa blanca que era demasiado holgada... O ella capaz demasiado delgada. El punto es que, le dijo que pasara mientras saludaba a la madre de la niña que se había quedado la hora y media mirando hacia todos los rincones esperando que llegara la hora que se tuviera que ir. Tori esperaba que todo esto no tardara tanto.
Se quedó parada al lado de la puerta para cuando ella entrara.
— ¡Tori Vega! ¿Cierto? —Le dijo mientras se sentaba en el escritorio y tomaba un bolígrafo con un cuaderno. Abrió una hoja en blanco. La anterior estaba escrita, tenía dibujos, fotografías y unas cosas con brillantina. — Siéntate, mujer.
Le sonrió y se acomodó en el sillón. Se deshizo de su cazadora y se la colocó en el regazo por más que hubiera un perchero al lado de la puerta, donde estuvo hace unos cinco minutos.
—Así que, Tori… Cuéntame, ¿qué edad tienes?
Era irónico que le preguntara todo esto, supuestamente tenía todos los datos antes de que ella aceptara ir a su estudio de psicología. Cruzó los brazos por el pecho y se recostó en el sofá mirando fijamente a la chica. Era mucho más joven de lo que había pensado, unos veintisiete o veintiocho años.
— ¿Usted no tiene todos mis datos? —Preguntó Tori y la chica rió.
—Trataba de ser sociable contigo, cariño.
Oh… Se rascó el cuello y se acomodó el pelo hacia su costado derecho. Lo tenía suelto, lo que realmente le estaba molestando en ese momento, quería hacerse uno de esos moños deformes que siempre se hacía en su casa.
Alguna que otra vez, Jade la había visto de esa manera porque la muy imbécil se metía por la ventana en vez de tocar la puerta que para algo esta.
—Lo siento, no suelo ser sociable con la gente. —Dijo la castaña mientras se acomodaba. — ¿Cómo es su nombre?
—America.
Era un nombre lindo, no mucha gente lo tenía por lo que, de algún modo, lo hacía más original y único.
—Vale, dejemos los datos para después… —Dejó el cuaderno de un lado y le miró directamente mientras cruzaba sus piernas. — ¿por qué estás aquí?
…
America le hizo preguntas sobre su vida, su familia, qué había pasado después de la muerte de Lynn, cómo era que sobrepasó con todo eso, si contaba con alguien, le preguntó sobre las amistades que ahora llevaba. Tori , por su parte, le había contado algunos pequeños detalles del plan que su padre había planeado con Cat y Andre.
Pensó en que se estaba sacando un peso de encima al contarle esto a una persona que vería tan solo una vez cada semana. Volvió a fijarse en las paredes que eran del mismo color que las de la sala de estar, naranja pero está era mucho más fuerte. Pensó seriamente en qué quería transmitir algo y cuando America notó que no le prestaba atención, giró la cabeza hacia atrás observando lo mismo que Tori ; las paredes.
—El color, ¿Quiere transmitir algo o sólo es un color?
—Nada solo es una cosa… —Dijo y volvió a mirarla. —Eres la primera persona que se fija en eso y la verdad era que si quería transmitir algo.
Tori asintió con la cabeza esperando a qué le dijera que era lo que quería transmitir un color, un jodido color.
—El naranja es alegría. —Dijo America. —Lo que yo quiero, después de que la gente termine de venir es que se sientan alegres con lo que su mente es ahora, con la persona que son al salir por esa puerta y no verlos nunca más.
No quiero que mi trabajo sea solo un trabajo, quiero darle significado a todo esto, quiero ayudar a la gente para que después al verse en el espejo, al estar en el Instituto o en el primario, al estar en el trabajo se vean como son, y que les guste esa nueva personalidad. Nada es solo nada, y mi trabajo no es solo un trabajo. —Lo dijo como si le hubiera salido del corazón, como si realmente una inspiración hubiera llegado en ese corto minuto, y Tori al verla como amaba su trabajo, le sonrió.
—Yo soy negro al salir de aquí tendría que ser naranja. —Tori acomodó su bolso, faltaba poco para irse, realmente le había caído bien esta mujer. No era una loca o una mala persona como solía decir la gente que iba al psicólogo.
—Exactamente. —Su sonrisa se expandió y juntó sus manos por sobre su regazo. — ¿Tienes novio o novia?
La pregunta le tomó por sorpresa, Tori deshizo su sonrisa y miró hacia el piso, ¿tenía novia? Era una pregunta que debía hacerse, no sabía que era lo que sucedía con Jade, eran amigas pero las amigas no se besan, no se toman de la mano, no ven películas juntas hasta quedarse dormidas acurrucados unas contra otras, no hacen las cosas que ellas hacen… Era una relación pero sin serlo.
Agh, que confusión.
—No, si… Bueno, es una chica y no somos novias pero hacemos lo que las novias hacen.
— ¿Nunca hablaste con la chica sobre eso?
Tori negó con la cabeza.
— ¿Por qué?
Simplemente no tenía una respuesta para aquello.
…
Había llegado a la casa de Jade después de pensarlo por más de dos horas en un parque cerca de por ahí. Quería visitarle porque ella no podía salir de su casa (solo al Colegio) además, hoy no había aparecido en el Instituto. Vio la puerta del garaje abierta y salía agua de esta, de lejos vio a una chica limpiando una camioneta.
Cruzó la calle y caminó hacia el mismo.
—Hola. —Tocó la camioneta y Jade se dio media vuelta. Tenía el cabello despeinado, y una esponja en la mano, el techo del carro tenía espuma y esta caía por los vidrios.
—Hola.
Jade tenía el yeso alrededor de todo su brazo derecho por lo que, una mano sola tenía desocupada, la otra no podía moverla. Se acercó a Jade y le dio un beso en la mejilla. Ella se quejó y Tori se separó de Jade.
— ¿Qué?
Jade estiró sus labios como dando un beso y Tori rió. Sin importarle que tuviera en la mano, Jade la agarró de la cintura con su mano libre y le acercó sus labios a los de ella. Tori mantuvo sus dedos contra el pecho de la chica, moviendo los mismos un centímetro arriba y otro abajo.
—Eso era lo que esperaba, Vega . —Dijo separándose de ella.
—Me gusta cuando tú me besas.
Una sonrisa se asomó por la comisura del labio de Jade, a Tori le causó ternura.
Mica : No lo se, de verdad no lose, Beck merece una golpiza! Pero no creo que la tenga :/, ¿O talvez si? *Risa malevora*, me alegra que te gusta el fic :)
Cada vez más cerca el final, ahora se podria decir que Tori y Jade son felices ¿Pero lo seran alfinal? ¿Que piensan? Dejen sus rebeviews, Gracias de nuevo por el A-pollo ajajajaja ok, nos vemos en el proximo cap y diganme ¿Quieren que siga?
