–Let me die.
''Es imposible ya lo se, perdóname''
—Oh, mira qué tierna era. —Dijo Tori mirando hacia la foto en el cuadro— Le faltaba un diente, era muy bella —soltó una risa y siguió viendo las otras fotos que había en la pared, antes no se había detenido a hacerlo.
—Esta —señaló a una con su padre— fue cuando su padre la llevó a pescar por primera vez, ella estaba asustada, tenía cinco años —Jade llegó a su lado y abrazó a Gina por la cintura y le dio un beso en la cabellera— y se me aferró a la pierna diciendo: "Oh, tengo miedo mami, ¿qué pasa si algún pececito me lastima?" y yo tan solo me reía.
Las mejillas de Jade se tornaron rojas.
—No es necesario contar los detalles de aquel día —Empezó Jade mientras miraba hacia el cuadro—. Es vergonzoso.
—Jade, muchacha todos tenemos momento vergonzosos en nuestra vida de pequeños como Tori —Dijo su padre y apoyó las manos en los hombros de su hija. No quería que contara la historia de cómo se había quedado aferrada a la pierna de su madre un día antes de jardín. —Un día antes de que ella entrara al Instituto en la parte de Jardín (Kinder), se aferró a la pierna de Lynn y no la soltó en todo el día. Se había quedado aferrada a su pierna hasta cuando nos tuvimos que ir a dormir, así que ella durmió con nosotros y al despertar, aquella mañana, seguía en el mismo lado y de la misma posición. —Su padre le dio un sacudón y Tori cerró los ojos respirando con tranquilidad, odiaba esa historia, la hacía verse como una nena caprichosa.
—Oh, y al otro día, supongo, que no quiso soltar a tu esposa de la pierna como una nena caprichosa —Dijo Gina mirando a Robert, quien asintió—, conozco una historia parecida. —Dijo mirando a su hija, Jade.
—No soportaré esto, mamá —Dijo Jade y estiró la mano hacia Tori quien la tomó— Llámame cuando la cena esté lista, saldremos a caminar ¿vale? Robert rió y soltó a su hija sin antes darle un beso en la mejilla. Desde hace unos días que su padre había estado demasiado cariñoso con ella y Tori le agradaba, pasaba tiempo con él y eso le encantaba. Sus horas se redujeron, todas las noches empezaría a llegar a las nueve de la noche y esa idea había alegrado a Tori intensamente.
Jade la tomó de la cintura y la besó antes de salir por la puerta. Robert y Gina se le quedaron mirando como sus dos hijas se besaban, a Tori le dio vergüenza como todas las cosas pero, se dejó llevar por el momento. Su novia, Jade , mordió su labio y se alejó de ella, la miró por unos segundos y volvió a besarla.
Eran como las ocho de la noche cuando salieron a dar una vuelta para alejarse e aquella casa donde, seguramente, seguían hablando de todas las historias vergonzosas que alguien puede tener siendo pequeño, Jade de pequeña era muy cómica y muy miedosa, vivió casi siempre con su madre después de que sus padres se separan. Su padre no era el mejor de todos los tiempos pero aún así la quería.
—Así que… —Dijo Tori —, ¿pensaste que un pez iba a lastimarte?
— ¡Tenía cinco! —Se quejó Jade estirando las manos a sus costados, para eso tuvo que soltar la mano de Tori —Era una nena, no sabía que los peces no comían humanos.
Tori soltó una carcajada que sonó alrededor de toda la calle, ya que estaba vacía, era un Viernes a la noche, los adolescentes solían estar preparándose para salir a bailar, y las personas mayores/grandes se quedaban mirando algún programa sobre política o esas cosas.
—Oh, Dios mío. —Dijo Tori sin poder respirar de la risa— ¡No puedo creerlo! —Gritó y siguió riéndose, su novia era una tonta pero de una buena manera. — Eres una tonta, cielo.
—Tuve otra experiencia con un pez —Dijo y se llevó las manos a los bolsillos mientras Tori la seguía a su lado caminando—. Tenía unos seis años, creo y tenía un pez de mascota —Ella enarcó una ceja y el sonrió— ya, para entonces, no le tenía miedo a los peces. —Aclaró— Bueno, un día lo saqué del agua y pensé en dejarlo a fuera de su pecera por un tiempo porque, pensé que deseaba respirar y… me fui porque debía de ir al médico con mi mamá.—Se pasó una mano por el cabello, acomodándolo— Al llegar,unas horas después, el pez estaba muerto y no sabía por qué.
Tori la miró por unos segundos y cuando Jade giró la cabeza para observarle, una sonrisa se asomó por su cara hasta convertirse en una carcajada, esta chica era una caja de sorpresas. Se llevó una mano al estómago porque le dolía de tanto reírse, se quedó parada en mitad de la vereda riéndose, intentando respirar pero cada vez que le veía a Jade con las mejillas carmesí, se reía aún más fuerte.
— ¡Oh, no te rías de mi! —Exclamó Jade con una sonrisa en su cara— Era pequeña.
Tori la sostuvo del cuello y le plantó un beso en medio de los labios, esto no era un beso dulce, era más feroz, fuerte y apasionado, Jade llevó sus manos debajo del buzo de ella, acariciando su piel y empujándola más contra ella.
Sus labios se buscaban ferozmente, se acariciaban entre ellos de manera bruta y sus lenguas jugaban una guerra, nunca se había besado de esa manera con Jade pero en ese momento no importaba tanto. No había nadie a su alrededor que pudiera decirles nada, eran ellas, solo ellas y siempre debería de ser así.
Tori pasaba sus manos por sus cabellos entrelazando sus dedos con los mismos mientras le acariciaba y Jade no paraba de pasar sus manos por la espalda de la chica de arriba hacia abajo, se separaron para tomar aire y una sonrisa apareció en el rostro de Jade y le dio un beso más corto y dulce.
—Eso estuvo… interesante.
Tori sacó las manos del pelo de ella y tomó su mano, entrelazando sus dedos con los de Jade. Ella la miró por unos segundos y después besó sus nudillos. Los dejó caer y siguieron caminando.
—Cuando tenía cinco años, en el Instituto hubo como una exposición de animales domésticos, y había un perro se llamaba Toto… No me acuerdo que raza era pero, me gustaba mucho y me acerqué a él y lo acaricié —Contó Tori mientras acariciaba la mano de Jade—, la profesora me llamó y volví con ella pero el perro escapó de su jaula y empezó a seguirme… Y de un momento a otro, estaba tirando de mi pantalón para que le prestara atención, empecé a echarlo pero no se iba y cuando intenté correr, el pantalón se me rompió y se me terminó cayendo de mi cintura. —Se pasó una mano por la frente y miró a Jade—La gente se me quedó mirando y también a mi ropa interior de flores rojas y amarillas, fue el peor momento de mi vida.
Jade la abrazó y le dio un beso en la cabeza para disimular su risa pero se reía en silencio.
—Sé que te estás riendo. —Susurró Tori —Puedes hacerlo en voz alta.
Y Jade estalló en una carcajada.
La cena estaba riquísima. Era pasta con crema y a Tori le encantaba, su madre solía cocinar esta misma comida cuando la familia se juntaba los Domingos pero después de que falleció, el contacto que existía se desapareció como si no hubiera existido, la familia de parte de su mamá se fue del mapa y la de su padre nunca fue muy cercana por lo tanto, siempre seguía igual. La familia Vega constaba de dos personas: Robert y Tori , ellos se tenían el uno al otro y eran en quienes podían confiar, solo dos personas. Y muchas veces, casi sólo una persona quedaba en esa familia tan pequeña. La cena consistía en risas. Gina y Robert se llevaban, eran ese tipo de personas que serían perfectos como amigos pero un desastre como pareja debido a que, tenían mismos pensamientos pero parecían chocar en algunas cosas y no era demasiado bueno.
—Tori, ¿Sabes cocinar?
Preguntó Gina mientras se levantaba de la mesa, todos habían terminado de cenar y se habían quedado hablando de cosas de la vida. Hasta que empezó el tema de política y los adolescentes hablaban entre ellos mientras se miraban con ternura y se besaban, sus padres se les quedaron mirando por unos momentos antes de volver al tema.
—Si, sé cocinar para sobrevivir, no soy una experta.
—Pero me ayudarás, deja que ellos vayan a ver el juego mientras nosotras cocinamos el pastel, ya que Jade no sabe cocinar ¿te parece?
Tori miró hacia su padre y después a Jade, asintió con la cabeza y se bajó de la silla para tomar los platos y dejarlos en el fregadero para ayudar a su suegra, era raro estar así con la madre de Jade, era tan joven que de lejos podías confundirla con la hermana de Jade.
Gina y Tori hablaban de diversos temas mientras cocinaban, más bien, Tori se dedicaba a mirar como ella hacía la torta de chocolate ya que, no podían dos personas batir en el mismo bol de vidrio.
— ¿Sabes si Jade sigue juntándose con Beck?
Tori abrió los ojos con sorpresa, no esperaba esa pregunta.
—Oh, por lo que sé, no.
— ¡Que alegría! No me caía bien ese chico, era muy problemático, siempre se quejaba con Jade por sus problemas —Dijo, y Tori supo que ella no tenía ni idea de cómo era la vida de aquel chico.
—Se dice que tiene muchos problemas familiares pero, no lo sé, no somos amigos.
Gina sonrió.
—Estoy feliz de que mi hija te haya encontrado, eres una muy buena persona y alguien tranquila, eso me gusta para pareces traer problemas, no pareces una chica que tiene problemas, según lo que me dijo Jade, eres lo más normal posible y le encanta.
Algo que Tori no era, era ser normal.
Una chica que tiene marcas en todo su cuerpo no es "normal", sufre de problemas y por eso hace lo que hace, ella no se consideraba normal y entonces, pensó que Jade la había describió de otra manera a cómo era ella realmente, sintió un vacío en medio de su pecho y se tocó la cicatrices por sobre el sweater.
