La Visita.
El sol logró colarse por la ventana a través de las cortinas y un rayo le dio directamente en la cara al joven Sirius Black que se tapó por completo con la cobija, aun no quería levantarse; no, primero esperaría unos minutos mas para que su familia terminara de desayunar y él podría hacerlo también.
No sirvió de nada el pensar que no quería levantarse, todo en lo que pensaba era en lo muy aburrido que estaba de estar de esa manera, así que cuando sintió que habían pasado horas Sirius decidió levantarse, con la mayor lentitud tomó una toalla y fue directo al baño. Al terminar, se vistió con unos jeans y una simple franela negra, se vio en el espejo revolviéndose el cabello con la mano, gesto que estaba tomando de James y sonrió al recordar a su amigo, quizás pensaran que sonaba como una chica pero… extrañaba a su mejor amigo.
Sacudió la cabeza para alejar aquel pensamiento y salió de su habitación, al llegar a la cocina se dio cuenta de la buena decisión que había tomado, ahí sólo quedaban algunos elfos que al verlo se apresuraron a servirle el desayuno. Quizás eso era algo bueno de volver a "casa", ahí los elfos sabían como le gustaba comer, como le gustaba tener la ropa, sabían absolutamente todo acerca de él y pues… en Hogwarts se podría decir que tenía mas "autonomía", debía admitirlo, a veces le gustaba que hicieran las cosas por él.
Terminaba de comer cuando de pronto su madre entró al comedor, Sirius intentó ignorarla, pero la mujer estaba allí solo por él.
-Debes estar presentable para esta tarde- le aviso luego de verlo por varios segundos, Sirius no la entendió por lo que levantó una ceja.
-¿No lo estoy?- le preguntó con cierta burla, adoraba molestarla.
-Evelyne y su padre vendrán y tú debes estar aquí- Sirius volteó los ojos, lo único que quería era que ese verano pasara rápido y Walburga parecía solo querer torturarlo.
-¿Puedes repetirme el porqué de que no pueda quedarme con James?- Ahora fue su madre quien levantó la ceja derecha, no lo dejaría escapar.
-Evelyn vendrá para quedarse por el resto del Verano y todos esperamos que pasen tiempo juntos- Una sonrisa burlona apareció en los labios de su madre, si, definitivamente quería torturarlo.
La verdad no sentía más que lastima por la muchacha, a pesar de estudiar en el mismo colegio debía pasar los veranos junto a ella por un aparente "interés romántico" que debían sentir. La joven bruja lo intentaba pero mientras Sirius pudiera, la evitaría.
Soltó un largo suspiro -Supongo que terminara rápido- murmuró levantándose de la mesa, para luego salir del comedor.
La tarde llegó y el sonido del timbre le avisó que debía bajar, había cambiado sus jeans por un pantalón de vestir y ahora usaba una camisa de botones de color negro. Al llegar a la punta de las escaleras se fijo en que Evelyne lo veía con una sonrisita que no le gustó.
-Señor Mckay- Saludó al padre de la muchacha con un leve movimiento de cabeza, recibiendo el mismo saludo.
-¿Estará en buenas manos entonces?- le preguntó el hombre a su madre, y ella con una sonrisa maternal que Sirius nunca había visto asintió con la cabeza. El hombre se despidió de los tres y salió con prisa por la puerta; la muchacha ni siquiera se movió.
-Tu habitación estará lista pronto- Le aviso contenta Walburga y la joven se volvió hacia ella.
-Muchas gracias señora Black… estoy encantada con la invitación, de nuevo- Lo ultimo lo dijo viendo a Sirius fijamente, como si supusiera que era el quien la había invitado. Al sentirse incomodo por aquello, Sirius dirigió su mirada a una de las cabezas de elfo que estaban en la pared y soltó un suspiró.
-Bien… buscare algo en mi habitación- Avisó, y antes de que a alguna de las dos mujeres se les ocurriera decir algo salió corriendo hacia su habitación, de donde no pensaba salir, por lo menos no hasta el día siguiente.
