¿Te Agrado?

Al despertarse a la mañana siguiente, se asustó al verla sentada al final de la cama con una sonrisa en los labios, ¿acaso la muchacha no conocía la palabra privacidad?

-Te traje el desayuno- le dijo levantándose con una bandeja en las manos, bandeja que dejó sobre las piernas del muchacho.

-mmm… gracias- Sirius no sabia que otra cosa decirle, Evelyne le daba algo de miedo así que decidió mirar la comida mientras sentía como ella se sentaba a su lado.

-¿Vas a comer o no?- le preguntó la muchacha luego de unos minutos mientras retorcía las puntas de su negra cabellera con los dedos, Sirius volvió su mirada hacia ella con el ceño fruncido, comería cuando quisiese.

-¿No te han dicho que no debes entrar en la habitación de otros sin su permiso?- Evelyne soltó una risita, se levantó y dio media vuelta para caminar un poco por la habitación del joven Black, quien se fijo en que la chica llevaba un sencillo vestido de color turquesa, cosa que le hizo sentir avergonzado ya que él estaba aun en la cama, en pijamas y sin siquiera medio lavarse. Luego de un momento se dio la vuelta, al parecer ofendida por las imágenes en la pared y Sirius tuvo que aguantarse la risa, olvidando su anterior vergüenza.

-La Señora Black pensó que seria buena idea- le dijo cortante, el joven Merodeador apretó los ojos, claro todo debía ser idea de su madre.

-¿Podrías salir entonces?- le preguntó mientras abría los ojos, ella apretó los labios y lo vio molesta, aquel era su pago por ser tan cordial. -Para comer y vestirme- intentó arreglar Sirius, quizás la muchacha no tenia la culpa de aquello. Ella soltó un suspiró y asintió con la cabeza para luego salir de la habitación sin decir nada más.

Ya de por si era incomodo estar cerca de ella, y que su madre la mandara a hacer esas cosas no le ayudaba en nada.

Al bajar no se sorprendió al ver en el salón a su madre hablando con Evelyne, no entendía de que podían hablar ellas dos, ni de que tan "importante" podía ser, pero decidió interrumpir, por cortesía con la joven. Entró en la estancia y se sentó a su lado en el sofá mientras veía las cortinas de terciopelo, no sabia realmente de que hablar con la muchacha.

-Evelyne estaba contándome lo mucho que te gusto el desayuno esta mañana- Dijo complacida su madre a lo que Sirius observo a la muchacha sin entender, la verdad aquel no había sido su mejor encuentro. Evelyne solo miraba al suelo sonrojada, no quería que Sirius pensara que era una mentirosa, pero tampoco quería que la señora Black se molestara por su desplante.

-Estuvo… Bien- la incomodidad era palpable, pero supuso que su respuesta le había agradado a la muchacha que levantó la cabeza con una sonrisa en los labios con los verdes ojos brillando de alegría.

-Pueden llamarme Eve- le aclaró a la que esperaba fuera su futura suegra, la verdad odiaba su nombre, tanto como odiaba a la persona por la que lo tenia.

-Eve… Muy bien- Walburga Black decidió entonces que era momento de dejar a los dos jovencitos a solas - Veré que la cena este lista- les anunció mientras se levantaba, Eve le sonrió agradecida y recibió lo mismo por parte de la señora Black.

Sirius pensó en una excusa para irse pero antes de que algo se le ocurriera Evelyne se volvió hacia él.

-Gracias por no dejarme mal delante de ella- le dijo en voz baja, Sirius levanto los hombros.

-No hay problema- le dijo ofreciéndole una media sonrisa.

-No quería que se molestara, fue una idea que pensó que funcionaria- le explicó recostándose del sofá. Sirius se alejó un poco.

-No tienes que decírmelo-Le avisó -No se por qué formulan estos… planes macabros- Ella soltó una risita.

-Esta acordado, debo agradarte- De pronto se sentó derecha y se le quedó viendo indecisa, quería preguntarle algo pero la verdad, le daba miedo la respuesta del joven Black. Empezó a jugar con un hilo suelto al borde de su vestido y soltó su pregunta.

-¿Te agrado?- Sirius abrió y cerró la boca varias veces, no sabia si lo hacia o no, por que no se había preocupado en hacerse un juicio acerca de Eve. La muchacha levantó la mirada y se le quedó viendo, pero como dicen, lo salvo la campana.

-Mamá quiere que bajen a comer- Les avisó Regulus asomándose al salón, Eve se levantó y su pequeño hermano la observó por varios segundos. - ¿Quieres que te lleve?- le pregunto galante mientras le ofrecía su brazo derecho. Eve se volvió a ver a Sirius y al ver que el no pretendía hacer nada, le sonrió a el pequeño de los Black y se acercó a él.

-¿Vendrás?- Le preguntó al Merodeador y el asintió con la cabeza. Regulus y ella se adelantaron dejándolo solo viendo el tapiz. Quizás era momento de empezar a formarse una opinión de la joven Mckay.