Holaa.! Aquí tienen el cuarto capitulo! Este que fue lo primero que se me ocurrió al pensar en esta "relación", tiene varios cambios con respecto al original pero es básicamente lo mismo.!


Una Noche de Verano.

Con el pasar de los días a Sirius empezó a parecerle algo penoso, aunque divertido a la vez el "conocer" a Eve. Su madre se empeñaba en hacer notar cada cosa que la joven podía hacer bien haciéndola a veces pasar las peores vergüenzas, como la tarde en la que la había hecho tocar el piano hasta la hora de la cena, ese día la pobre chica se fue a dormir temprano ya que sentía sus dedos entumecidos.

No obstante, todo lo que la Señora Black dijera era para Eve lo correcto y eso Sirius no lo comprendía, a veces pasaba el tiempo pensando en el porqué de que la muchacha fuera tan tonta y sumisa. Luego de pensarlo se dio cuenta de que lo mismo sucedía en Hogwarts, no se hacia notar pero pasaba la mayor parte del tiempo con personas de su casa, Sirius nunca había visto que opinara o se pusiera de un lado o de otro en cualquier tema del que se hablaba, siempre daba la razón a quien quería agradar.

Y Sirius debía admitirlo, de cuando en cuando disfrutaba el confundirla en discusiones con su madre, la chica no sabia si darle la razón a él o a Walburga y siempre optaba por dar una pobre excusa y salir apresuradamente del lugar en el que estuvieran.

Si, definitivamente, era divertido el confundirla.


Aquella tarde sus primas habían ido de visita y su madre lo "obligo" a estar con ellas. Andrómeda y Narcissa eran pasables, incluso mantenían una entretenida conversación con Eve y Regulus, pero Bellatrix… Bellatrix era caso aparte, se mantenía alejada en un sillón viéndolos con burla, como si supiese algo que los demás no. De vez en cuando hacia comentarios incomodando tanto a la joven Mckay como a él mismo.

-Podríamos organizar una fiesta para navidad- propuso Narcissa luego de ver como Eve miraba la alfombra sonrojada, debido a un comentario de Bellatrix acerca de su larga estadía en aquella casa. Evelyne levantó la mirada y la vio sorprendida, pensando en lo extraño que era el agradarle a una hermana y no a la otra.

-Seria agradable- le contestó con un tono de voz tan bajo que sonó casi como un murmullo, Andrómeda le sonrió maternalmente.

-Claro que lo será- apoyó a su hermana -Invitaremos a tu padre y le encantara, sé que no sale mucho- Eve se sentó derecha con algo de emoción, quizás podría ayudar y su padre se sentiría contento con algo hecho por ella.

-Si, hagan una fiesta… quizás así la chica pueda conseguir un beso de nuestro primo- soltó con burla Bellatrix, sus hermanas la vieron con mala cara y Sirius apretó los labios molesto.

-¿Cómo sabes que no ha pasado ya Bella?- le preguntó fijando la mirada en ella que lo vio con una ceja levantada pero sin borrar la burla de su rostro. Se sentó derecha cruzando las piernas y volvió su mirada a la muchacha cabello negro que volvió a mirar el suelo.

-Ella nunca haría nada como eso… ¿cierto cariño?- le preguntó con voz melosa -Es una señorita así que su honor debe estar por encima de todo, nada de besitos- una sonrisa apareció en su rostro mientras volvía a ver a Sirius, quizás él debía pensar antes de abrir la boca. Sirius se le quedó viendo a Eve por un momento, sus cachetes sonrojados estaban diciéndole entonces que nunca había besado a nadie? Eso era poco creíble ya que… ¡vamos! Estaban en los setentas, la revolución femenina y todas esas cosas, no es como si un beso no fuera lo más normal del mundo.

-Déjalo ya Bella- le advirtió Andrómeda y la mayor de las Black levantó los hombros, para luego levantarse y salir del salón con fastidio en la cara, a veces se volvía aburrido el estar con sus hermanas, le diría a su madre que era tiempo de irse y no volverían mientras la tonta joven estuviera allí.


La noche había llegado y Evelyne estaba a punto de irse a dormir, salió del baño y empezó a caminar hacia su habitación pero… A último momento decidió subir un piso más, hacia donde se encontraban las habitaciones principales. Se detuvo frente a la puerta que tenía escrita la palabra "Sirius", se mordió el labio inferior deseando no desear tanto entrar y fijo su mirada en el nombre de nuevo, le tomó solo un segundo decidir lo que haría.

Tomó el pomo de la puerta y lo giró con lentitud, al entrar en la habitación Eve no pudo hacer nada más que aguantarse la risa, que diría Bellatrix Black si la viera en eso momentos, para ella solo era una tonta sin valentía. Se acercó a la cama tratando de no hacer ningún ruido ya que el muchacho estaba dormido; se arrodillo frente a él para ver mejor su rostro y en los labios de la chica apareció una sonrisa al verlo tan relajado, sin una gota de la frialdad que ya era tan usual en el joven Black.

Se mordió de nuevo el labio inferior, cosa que repetía cada vez que una duda existencial surgía en ella, y se preguntó si lo que pensaba era una locura; probablemente recibiría un regaño de parte de su nana, esa no era la manera en la que la habían criado, pero luego de aquella tarde en la que la prima de Sirius se había burlado de ella sentía que no podía resistirse, quería demostrarle al muchacho que no era una simple ingenua, que podía ser lo que él necesitaba.

Inhaló una vez para luego acercarse lentamente a Sirius y cuando ya estuvo lo suficientemente cerca, cerró los ojos y unió sus labios con los de él. Su primer beso, que aunque fue bastante casto para lo que ella esperaba, no dejo de gustarle y es que ¿Cómo no iba a serlo si se lo había dado a la persona con la que soñaba desde que tenia memoria?

Se separó de él con una sonrisa pero al abrir los ojos no pudo evitar echarse hacia atrás asustada ya que Sirius la veía sorprendido desde la cama con sus azules ojos brillando en la oscuridad. Se sentía tremendamente avergonzada y así se levantó con rapidez del suelo y se apresuró a salir de la habitación, pero la voz del chico la detuvo.

-Espera- lo escucho decir para luego darse media vuelta, él se levanto y se paro frente a ella. - ¿Por qué lo hiciste?- Le preguntó.

-Lo lamento tanto- murmuró Eve con la mirada baja, él le tomó el mentón y la hizo verlo a los ojos. De pronto él fue quien unió sus labios con los de ella en un beso, un beso que podría denominarse como brusco. Dejó a la muchacha pegada contra la puerta con los ojos muy abiertos, sorprendida por lo que pasaba y sin saber realmente que hacer.

Él la dejo de besar y la sintió temblar, vio extrañado a la muchacha ya que, en su opinión, ese beso era lo que ella deseaba.

-¿No te gustó?- le preguntó, a lo que Eve negó con la cabeza rápidamente.

-No es eso...- le dijo apenada viendo al suelo, soltó un suspiro y levantó la cabeza para volver a ver a Sirius - Estoy segura de que cualquier muchacha estaría encantada- le aclaró en voz baja. - El problema es… que no se como hacerlo- Eve sintió sus mejillas arder ante aquella declaración, mientras que el chico soltaba una risita, reprendiéndose mentalmente por lo que había hecho.

-Supongo que lo hice mal entonces- le dijo sonriendo y en ese momento fue ella quien lo vio extrañada.

Sirius la vio fijamente a los ojos, haciéndola sentir incomoda de momento y luego se acercó a ella sin dejar de sonreír. Acercó su rostro al de ella y pronto sus labios se unieron, Sirius abrió levemente su boca para atrapar el labio superior de la chica quien luego abrió también su boca dejando que Sirius profundizara el beso; por primera vez algo lograba que Eve sintiera que su cuerpo quemaba y nuca pensó que anhelaría tanto la cercanía con Sirius. Por instinto, enroscó sus brazos alrededor del cuello del muchacho y se dejó llevar haciendo que su lengua jugueteara con la de él, quien decidió enredar sus manos en su cintura, haciéndola sentir como nunca antes. Se detuvieron de pronto y con las frentes juntas, rieron sin entender como habían terminado en eso.

-Helado- murmuró Sirius y ella sonrió abiertamente. Con que esa era la manera de llamar la atención de Sirius.

-Helado- repitió ella para luego soltarlo. -Es tarde- murmuró poniendo una mano en el picaporte, él se le quedó viendo sin saber que decir.

-Buenas noches- le dijo sin encontrar otra despedida, se separó de ella, Eve le dedicó una ultima sonrisa y salió de la habitación, cerrando la puerta tras ella.

Sirius se sentó en la cama, sin entender muy bien como había terminado besando a la chica, de repente comenzó a preguntarse el porqué de que la invitara a comer helados, quizás fuera un lapsus por estar medio dormido, un lapsus que debía resolver. De pronto se asustó al ver que la puerta se abría de nuevo.

-Gracias- le soltó Eve asomándose para luego irse de nuevo. Si, debía arreglarlo, esa chica a veces le daba miedo…